luns, 21 de xaneiro de 2019

En mayo se juega todo

Mucha gente está cansada de que se le suba a la chepa un aparato en el que medran los más dotados para el sadismo institucional, los que hacia afuera dicen una cosa y hacia dentro hacen otra

<p>Podemos, Errejón, Iglesias</p>

JOSÉ LUIS VILLACAÑAS
https://ctxt.es/


Sólo los distraídos desde Vistalegre II y desde las últimas elecciones generales pudieron sorprenderse del resultado de Podemos en las elecciones andaluzas. Sorprendente fue la completa falta de reflexión política y de asunción de responsabilidades por parte de una dirección ante el hecho de que, finalmente, ha entregado a la ciudadanía más necesitada de políticas sociales a los intereses más inconfesables, camuflados tras una ideología zurcida con los peores hilos. Pero todavía sorprende más la reacción fulminante, casi visceral y melodramática, ajena a todo análisis político, de la actual dirigencia de Podemos ante el anuncio de Errejón de formar tándem electoral con Carmena. Esta suma de elementos demuestra que lo único que parece importar al actual equipo dirigente de Podemos es que alguien desafíe su poder orgánico. Lo demás, todo parece estar bien, mientras no toque la jerarquía interna del partido.
En realidad, lo que la gente con conciencia cívica tiene ante sus ojos es la desolación e Iglesias parece no verlo. El movimiento de Errejón y Carmena ofrece una esperanza. Todo está en juego, desde luego, pero antes que nada se juega el sentido mismo de una política a la altura de los tiempos. Lo que hace que gran parte de la ciudadanía se quede en su casa, como ha hecho en Andalucía, es la lucha enconada por el aparato de partido, las purgas, las expulsiones, los acuerdos de camarillas, los dogmatismos, los botines electorales, la retórica melodramática con latiguillos sin vida. Pero hay algo peor. Mucha gente está cansada de que se le suba a la chepa un aparato en el que medran los más dotados para el sadismo institucional, los que hacia afuera dicen una cosa y hacia dentro hacen otra. Esos aparatos de cancerberos, celosos de su soberbia, no se soportan más. No son necesarios. Algo parecido a un partido lo es. Esto que tenemos, no.
Y para mostrar esa carencia de necesidad surge este dispositivo cívico de Carmena y Errejón. Ellos no cambian un ápice de su ideario, el que aportó más votos en Madrid y en España a Podemos. Ese dispositivo solo viene a complementar una herramienta política que ya no puede ser el partido clásico y mucho menos este, que se organiza como un aparato de hierro. Dijimos muchas veces que era preciso transformar el sentido de las instituciones y su relación con la sociedad civil. Lo dijimos tanto que la gente se cansó de esperar. Ahora es el momento de lograrlo porque el camino del desencanto nos asfixia.
Un dispositivo político en el que la gente entre y salga libremente, sin ser expulsada; que teja continuidades reversibles con la vida civil, que aporte su fe sin convertirse en un prebendado, que colabore con desprendimiento a cambio de que se respete su autenticidad y su convicción; un partido en el que nadie sea visto como un competidor a la búsqueda de cargos, sino como un interino que prepara el sitio para alguien todavía mejor, que ya viene de camino. ¿No hay en Madrid, en toda España, gente preparada para ofrecer a los madrileños la dirección política de una administración fiel a su pueblo, y no a unos mangantes? ¿Necesitamos estos burócratas de partido? ¿No hay en nuestros hospitales, empresas, universidades, cuarteles, judicaturas, institutos, laboratorios, talleres, fábricas, escuelas conciencia cívica suficiente como para colaborar con un gobierno limpio, de hombres libres, sin ataduras a una autoridad insana?
El nuevo dispositivo de Carmena y Errejón llama a toda esa gente de bien y les promete que no se creará la pesada losa política de una organización sádica para ponerla en la nuca de los votantes, de los ciudadanos. Sólo formará colectivos de actores cooperativos, capaces de responder a la sociedad sin los parapetos de ejecutivas, comités de garantías, comisiones de estatutos y alusiones a la voluntad de los inscritos, cuando todas estas zarandajas son parapetos que ya solo replican a la dirección. Lo que ofrece ese dispositivo es una fórmula aplicable a toda España. En la sociedad hay más saber, decencia, convicción democrática y coraje cívico que en las instituciones. Sólo necesitamos un cauce para que entre en ellas ese espíritu capaz de inundarlas de eficacia y justicia, de limpieza y cuidado. Si entran en ellas ciertos fantasmas, es porque nosotros hemos abandonado ese aliento. Esa es la única traición verdadera. Carmena y Errejón han abierto, han ampliado ese cauce. Que ahora crezca como un torrente de esperanza por las tierras de España. Porque en mayo, de nuevo y como siempre, se juega todo. 

Ningún comentario:

Publicar un comentario