venres, 16 de decembro de 2011

SOMOS LA GENTE



Leyendo ayer un extenso e interesante artículo que recibí vía email me asaltó la idea que a muchos posiblemente nos ha asaltado sobre qué es realmente lo que está pasando en esto dado en llamar La Crisis.

Hablaba el articulo sobre la duración del sistema capitalista, los mercados, la producción, la política, el mercado de valores, sobre lo financiero, desde muchos ángulos y desde muchas voces que hoy se atrevían a reconocer que alguien que se dio toda la vida a pensar sobre el sistema económico y plasmó todo su pensamiento en ese libro de dos palabras: El Capital, de Carlos Marx, tenía razón. Sin embargo para mi nada de lo anterior es lo importante sin dejar de serlo.

Algo importante es reconocer que es una crisis profunda que no se genera hoy sino que probablemente se generó cerca de los Setenta cuando las reglas del juego económico se cambiaron y permitieron que la economía fuese demarcada por los mercados porque ellos eran capaces de autorregularse y ello ha conllevado lo que hoy estamos. Pero también se dio ese cambio porque ya el propio sistema lo dictaba porque estaban listas las condiciones para ello. Pero el presupuesto político de ese cambio que auguraba bienestar para todos se ha traducido en pobreza para todos o casi todos.

Dicha pobreza está aquí. España tiene cinco millones de parados y el pronóstico es mayor desempleo y mayor pobreza. Los anuncios de recortes de novecientos mil funcionarios se traducen en un paro a seis millones y si a eso le sumamos el recorte a todas las ayudas sociales entonces léase aumento desmesurado de la pobreza. Sin empleo estable no se puede lograr bienestar alguno y tampoco con mini empleos o mini salarios. Así cual moscas cayendo sobre la goma iremos cayendo en la pobreza todos y cada uno de los ciudadanos que engrosa la cifra del paro. Esto ya sucedió en Latinoámerica cuando por los Ochenta los políticos dijeron “el futuro es ahora” y aplicaron el bienvenido neoliberalismo con las consecuencias que se ven hoy: salarios de hambre, pobreza extrema y sin embargo economías creciendo; o sea, existe riqueza pero no se distribuye, queda en manos de unos pocos.

Todo esos cambios que ahora le llegan a Europa y a todos los países del bienestar con el nombre de La Crisis, en ultimas es un cambio profundo generado desde las entrañas del monstruo de mil cabezas que viene creando la llamada Sociedad de la pauperización y la pobreza globalizada. Han caído en sus garras Grecia, Portugal, Irlanda, Italia, y se debilitan todos los demás, hasta la rubia nórdica.

A cambio de esa pobreza globalizada existe una riqueza puntualizada, depositada solo en unos escasos mortales quienes hacen mutis por el foro ya que ellos conforman todas y cada una de las cabezas del monstruo que les beneficia sin descanso. Acaban de darse cifras sobre las diferencias abismales que se han creado entre ricos y pobres y del como un banquero llega hasta bi-centuplicar a su asalariado de menor rango y del como la riqueza española ha bajado a los límites del año 2002. Esa gente, que somos la mayoría (99 percent), recibimos solo un mínimo porcentaje del pudín de la riqueza mundial y ese mínimo se acerca al micro.

A todo esto que el monstruo ha definido, concentración de la riqueza y globalización de la pobreza, la crisis, algunos políticos del establecimiento, como Sarkozy, alcanzaron a identificarla como la refundación del capitalismo pero para suavizarlo no repitió el concepto ya entendido como el fin del capitalismo y ahora se lo endilga a Europa diciendo tras el acuerdo de la UE la semana pasada “esta es la refundación de Europa”. Traducido querría decir lo que ya muchos sospechan: esto ha llegado a su fin, es preciso un cambio que llamaremos refundación para no ir a caer en la revolución, algo suave a fin de no desencadenar los encendidos ánimos de las gentes. Y esa refundación tiene tras de sí a una sociedad totalmente cambiada en valores, en preferencias de consumo, en sobrevaloración de la comodidad y el bienestar físico y mental y también cambios en las relaciones de producción, en los medios de producción, en las formas de contratación, en las leyes y en las normas y en los comportamientos; es un cambio profundo que apareció en la escena para mal de muchos y regocijo de pocos. Ese cambio profundo y la crisis estarán aquí para quedarse durante muchos años dijo Angela Merckel hace pocos días, pero ella da por sentado que las gentes permanecerán silenciosas, empobrecidas, apabulladas y conformes. Los cambios sociales no se dan como un continuo y aparecen en una forma o en otra y como tales han acontecido a través de la historia; cabe preguntarse ¿por qué no pueden aparecer ahora?.

El diagnostico Crisis está hecho, está lleno de signos y de síntomas y su tratamiento no puede venir de las entrañas del mismo monstruo que lo ha creado, él como las gentes están allí presentes, mirándose en ese espejo y de pronto se nos ocurre que el tratamiento es volver añicos el espejo y desaparecerá el mal. Error de tratamiento, error. Hay que destruir es al monstruo, cortarle una a una sus cabezas para que la gente sin temor cante y reine alguna vez sobre la faz de esta tierra.






alfredoivan50@gmail.com
Twit, ikaros50@
O Barco de Valdeorras. 15122011

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