venres, 30 de novembro de 2018

El complejo del "salvador blanco": por qué puede ser racista hacerse fotos con niños negros en tu viaje a África

Dulceida no ha sido la única: muchos viajeros y voluntarios occidentales comparten imágenes que perpetúan prejuicios racistas

"Si solo tenemos una idea de África, antes de salir del aeropuerto sabemos ya cuál es la foto que nos vamos a hacer", dice Esther Mayoko Ortega, investigadora

Icíar Gutiérrez
https://www.eldiario.es/

"Una hora con ellos no ha sido suficiente! Feliz por haberlos hecho sonreír. Ahora tienen nuestras gafas de recuerdo, yo sus sonrisas y el tiempo con ellos". La frase acompañaba una de las imágenes publicadas por la   influencer  Aida Domenech, Dulceida, durante su viaje promocional a Sudáfrica. Debajo, tres niños negros posan con las gafas de sol haciendo la V de Victoria.
La fotografía, ya borrada, ha desatado una lluvia de críticas en redes sociales por lo que muchos usuarios consideraron una falta de sensibilidad por parte de la modelo, que este martes se ha disculpado por el revuelo causado en un comunicado.
Dulceida no ha sido la primera, ni la única. Fotos como las suyas son una práctica común: en un afán por documentar sus experiencias en redes sociales y sin voluntad de hacer daño, muchos viajeros y voluntarios occidentales que visitan países africanos suelen compartir imágenes y, junto a ellas, textos que terminan alimentando estereotipos racistas que pesan sobre la población del continente.
Es lo que denuncian los activistas de Radi-Aid, un proyecto del Fondo de Asistencia Internacional para Estudiantes y Académicos de Noruega (SAIH) que han lanzado varias campañas para derribar estos prejuicios. En ellas explican que, aunque estas publicaciones suelen hacerse con buenas intenciones, a menudo presentan a los retratados como personas pasivas e indefensas en condiciones deplorables, y a quien hace la foto, o sale en ella, como el "héroe" que acude a salvarlas.

El "complejo de salvador blanco"

Son fotos en apariencia inocentes, por ejemplo aquellas en las que los viajeros se retratan a sí mismos repartiendo, por un día, lápices o dulces a menores "de un país africano sin nombre". Estas imágenes, señalan, prolongan la idea de que solo la ayuda occidental salvará a África de la miseria, lo que se conoce como el "complejo del salvador blanco", un término ligado a la época colonial según el cual los europeos tenían la misión de "civilizar" el continente africano. 
Para Antumi Toasijé, historiador y director del Centro de Estudios Panafricanos, esto también se debe a la "exotización" y a una concepción de las personas negras como objeto. "Estas personas pasan a convertirse en algo impersonal, pero a la vez bello, que debe exhibirse como 'cosa exótica' y 'necesitada de protección'. Todo esto refuerza la idea de 'bondad innata' del blanco", sostiene Toasijé en una conversación con eldiario.es.  
A su juicio, sacar la cámara o el móvil, hacer una foto a estas personas y difundirla suele ser una práctica "automática" que tiene mucho que ver con visiones heredadas del colonialismo. "Se hace con el fin de afirmar los sentimientos de 'superioridad natural' que toda persona denominada blanca tiene insertos en su psique porque le han sido inculcados desde la más tierna infancia a través de la educación, medios de comunicación, familia...", agrega.
"Es muchas veces inconsciente. Aunque para muchas personas un viaje a África es una oportunidad de ayudar, en realidad lo que hacen frecuentemente es reafirmarse en su paternalismo y su egolatría", opina el historiador.
Una de las imágenes compartidas en el perfil de Barbie Savior, en la que se puede leer: 'Los huérfanos sacan las mejores fotos".
Una de las imágenes compartidas en el perfil de Barbie Savior, en la que se puede leer: 'Los huérfanos sacan las mejores fotos". BARBIE SAVIOR/ INSTAGRAM
Desde el humor, la cuenta de Instagram de  Barbie Savior [Barbie salvadora], puesta en marcha por antiguos trabajadores humanitarios, parodia, basándose en sus experiencias, a los voluntarios que acuden durante unas semanas a algún país africano y llenan sus redes de montones de 'selfies' para acumular 'me gusta' y despertar admiración entre sus seguidores.
Por otro lado, Itziar Ruiz Giménez, profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Madrid, atribuye esta costumbre al "afropesimismo" o la mirada negativa que Occidente mantiene sobre África: "Lo que preocupa es cómo se reproduce un retrato del continente que viene de largo y es imperante. Famosos o gente corriente abrazan causas humanitarias y tienden a reproducir ideas muy peligrosas sobre África, en las que cabalgan varios jinetes del apocalipsis: enfermedades, guerras, miseria, pobreza. Niños que no tienen nada y llega gente de fuera y les da un regalo, que ni da felicidad, ni arregla sus problemas profundos, que también tienen que ver con los países ricos".
En la misma línea se expresa Esther Mayoko Ortega, profesora universitaria e investigadora: "¿Qué fotos predominan sobre África? Paisajes y niños con moscas pegadas a la cara, el estereotipo de pobreza extrema de la que es imposible salir. Es algo perverso del sistema colonial. Si solo tenemos una idea de África, antes de salir del aeropuerto sabemos ya cuál es la foto que nos vamos a hacer. Te la sacas antes de llegar allí y África no pasa por ti, no te planteas tu relación con el continente, que no aparece en nuestros libros escolares excepto para hablar de miseria", asegura.

El riesgo de violar la privacidad

A todo ello se le une, sobre todo cuando se retrata a menores de edad, el riesgo de vulnerar su privacidad.   Sobre ello reflexionó Desirée Bela-Lobedde, activista afrofeminista y colaboradora de la web Locas del Coño. "En Occidente los menores son intocables. Si te acercas con la intención de sacarles una foto… no, es que no les sacas ninguna foto directamente. O no sin pedir permiso", comparaba. 
"Estas prácticas responden cuestiones más profundas como la diferencia en el trato a los menores en unos sitios y en otros. En Occidente tenemos la idea de que los rostros tienen que aparecer ocultos para protegerlos, pero eso no se produce cuando salimos de nuestras fronteras. Pero no se nos ocurre hacer esto en Francia o EEUU, solo con los pobrecitos negros, latinoamericanos, asiáticos", opina Ortega. "¿Te sacarías fotos en Torremolinos con niñas y niños desconocidos? ¿Les regalarías gafas de sol a niños de París?", se pregunta  Toasijé.
En este sentido, también hay quien dirige su mirada a algunas organizaciones humanitarias que operan en los países del continente. "Para sensibilizar, las ONG muchas veces usan este mismo tipo de imágenes. Al protestar, nos dicen que han pedido derechos a sus tutores legales, pero si a veces no se hace en el caso de muchas organizaciones, como para reclamárselo a las personas de a pie", critica Ortega. "Hay gente y ONG que ya están actuando de otra manera: quizás no es necesario sacar la extrema vulnerabilidad de los niños para que seamos conscientes de ello", añade.
La cuestión se vuelve más compleja cuando las propias organizaciones invitan a viajeros y a personas famosas blancas a sus proyectos para darlos a conocer. "Aunque la mayor parte de gente que trabaja con ONG es local, tenemos un problema con las imágenes cuando viene una   celebrity  o alguien llega en verano de vacaciones", reconoce Francesc Mateu i Hosta, vicepresidente de la Coordinadora de ONGD.
"Cuando usamos a famosos, conseguimos que el mensaje llegue a gente a la que no solemos llegar. Si entienden lo que está pasando en el país, cuando vuelvan lo van a transmitir. Si solo lo usamos para sacar unas fotos en papel cuché, estamos reproduciendo el mismo esquema. Los famosos tienen que poner su imagen al servicio de la causa y no al revés", prosigue.

"¿Haría el viaje si no llevara cámara de fotos?"

Para el cooperante, hay una pregunta básica que toda persona que acude a colaborar en los programas de las ONG debe hacerse antes de salir: "¿Haría igualmente el viaje si no llevara cámara de fotos?".
Lo mismo aconsejó Radi-Aid  en la guía para el uso de redes sociales para evitar "ser un salvador blanco" que lanzó en noviembre. Entre sus recomendaciones, destaca la necesidad de que uno mismo se cuestione las intenciones que le mueven a viajar o a ser voluntario, además de pensárselo dos veces antes de compartir este tipo de contenido. "¿Esta publicación, antes que nada, te beneficia a ti personalmente?", sugieren como primer paso.
Lo que debe estar siempre en el centro, insisten, es el respeto a la dignidad de los retratados siguiendo una máxima: las personas no son atracciones turísticas. Por eso también recuerdan que se debe pedir permiso siempre a las personas fotografiadas o a sus tutores legales, y recomiendan evitar retratar a personas en posiciones degradantes, en especial cuando están en hospitales, así como usar palabras como "desesperado" o "sin futuro" en las redes.
Además, antes de compartir la publicación, insisten en que se debe conocer el contexto y el nombre de los fotografiados y, si se quiere denunciar su situación, se puede resaltar lo que están haciendo las personas que viven en esos lugares para mejorar las condiciones de su comunidad.
Por último, es importante que al hacer clic y publicar, se desafíen los prejuicios y no se caiga en historias recurrentes sobre pobreza extrema. ¿El camino? No perder de vista la complejidad de la realidad de todo un continente, hablar de sus matices, mostrar respeto por las culturas locales y aprovechar las redes para contar lo que no suele contarse, preguntando a expertos locales, según aparece reflejado en la guía. 
"Seguro que en su viaje, estas personas han visto muchas cosas que podrían haber contado. Se deben relatar otras historias en positivo, porque es un continente que ha experimentado un cambio extraordinario", recalca Ruiz-Giménez. "Si una persona blanca siente la necesidad de contribuir a que la población afro esté en mejores condiciones, lo que debe hacer es combatir las políticas de sus gobiernos que empobrecen y desempoderan al continente africano", concluye Toasijé.
Eh!! 
"Si solo tenemos una idea de África, antes de salir del aeropuerto sabemos ya cuál es la foto que nos vamos a hacer" Esther Mayoko Ortega
Parodia feita por unha ONG Noruega. recomendo vexades seus vídeos:

martes, 27 de novembro de 2018

La derecha abre paso a la ultraderecha

Cuando la derecha normalizada normaliza la xenofobia, blanquea el franquismo y aplaude la censura, el fascismo se vuelve aceptable

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Javier Gallego
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En España siempre se ha dicho que la ultraderecha no volvería porque estamos vacunados contra ella por 40 años de Franquismo. Se ve que 40 años después se nos ha pasado el efecto de la vacuna y el virus se está viniendo arriba. No se había ido, estaba latente en el PP, que lo tenía sedado para no asustar con los viejos fantasmas. Pero cuando todo le ha empezado a ir mal, han despertado al monstruo porque es la única manera de recuperar votos que se les ocurre cuando se quedan sin argumentos: el miedo.
Rivera está con Casado en esto, como en casi todo. Cuando vieron en Cataluña que lo que más moviliza a los votantes es el nacionalismo exaltado, se agarraron al palo de la bandera para usarlo de pértiga. El salto les ha llevado hasta la extrema derecha, a la que están abriendo paso. PP y Ciudadanos dan aliento al cadáver de Vox y lo resucitan.
Casado es el jovencito Francostein soltando frases delirantes para revivir a los suyos con descargas eléctricas. Rivera es Igor, chepudo de tanta reverencia. Querían reanimar a su electorado, han reanimado a la Bestia. Las encuestas ya les dan representación en las generales y andaluzas. Cuando la derecha normalizada normaliza la xenofobia, blanquea el franquismo y aplaude la censura, el fascismo se vuelve aceptable. Eso es lo que hace Rivera cuando se niega a llamar "extrema derecha" a Vox, aunque no duda en llamar "extrema izquierda populista" a Podemos.
También Casado se niega a ilegalizar organizaciones franquistas si no se ilegaliza también a las comunistas. Aparte de que hay partidos comunistas demócratas en España y de que uno de los ponentes de la Constitución era comunista, hay que recordarle al líder del PP que el comunismo fue la principal fuerza antifranquista durante la dictadura, mientras que los fundadores de su partido eran parte de ella. El PC debe ser ilegalizado al mismo nivel que el Régimen genocida, dice. Lo peor es que su parroquia se lo compra.
Con la inmigración no son menos burdos. Rivera alerta contra el efecto llamada; su partido, contra los manteros; Casado y Abascal, contra una invasión de millones que vienen a delinquir y sustituirnos. Los datos les desmienten.  Sólo el 4,5% de la emigración en España es ilegal, sólo se han quedado 2.000 africanos del medio millón que han venidos los últimos 10 años, se deporta a más inmigrantes de los que llegan y no delinquen más los extranjeros que los nacionales. Por no contar que el que se juega la vida para venir no viene a jugar sino a trabajar duro y consume, cotiza, hace crecer la economía y acepta los trabajos que nadie quiere. Incluso hay alguno que se ha afiliado al PP. No es broma, va en serio.
En serio, aunque parezca broma, un juez ha admitido la demanda de un sindicato policial contra Dani Mateo por hacer un chiste con la bandera. El mismo sindicato que denuncia por tráfico a las Oenegé que salvan vidas en el Mediterráneo. Es un paso más en la ola fascista que terminará sepultándonos si no la paramos y la izquierda no lo está haciendo. Parecía imposible, pero ya tenemos a nuestros ultras españoles a punto de entrar en el Parlamento y a  un president de la Generalitat  xenófobo que es admirador de los  fascistas que perseguían al anarquismo en Cataluña
Y tenemos el Brexit, Trump, Le Pen, Bolsonaro, Orban, Austria... Parecía una locura que volviese la extrema derecha y ya gobierna en parte del planeta. No sería la primera vez que el mundo enloquece de fanatismo.
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Para vencer a la derecha populista, la izquierda debe apelar a las emociones

Paul Mason
https://www.eldiario.es/

En Europa, Estados Unidos y Brasil, los nacionalismos autoritarios están llegando al poder apelando a emociones negativas y a la connivencia de las élites. Pero no estamos ante una repetición idéntica de los años treinta. En primer lugar, porque a diferencia de lo que ocurrió en el nacimiento de las dictaduras alemana, italiana y española, las élites de hoy no quieren el fascismo ni lo necesitan. El problema es que no saben cómo luchar contra él.
En los últimos 15 años, la ciencia política ha tenido indicios de sobra para comenzar a debatir (por ahora sin resultados) en torno al auge de partidos como el Ukip (Reino Unido), el Partido por la Libertad (PVV, Holanda), o el Frente Nacional (Francia). En términos generales ha quedado demostrado que son las inseguridades culturales, y no las económicas, las que llevan la política hacia la derecha. Eso no quiere decir que las medidas económicas no puedan frenar este auge del racismo de masas, sino que para acertar con el curso de acción hay que entender que el motivo por el que fracasan los discursos moderados está en el propio diseño de la economía de libre mercado.
Tal vez la mejor definición breve del neoliberalismo como sistema y no como ideología sea la de Will Davies, académico de la Goldsmiths University: "El desencanto de la política por la economía". Davies se refiere a la introducción de la lógica de mercado a todas las áreas de la vida social, limitando drásticamente el margen de libertad para elegir políticas.
Pongamos como ejemplo que quiero salvar las siderúrgicas de Port Talbot. Legalmente no voy a poder hacerlo invocando motivos de seguridad nacional, lealtad, una preferencia por productos británicos o la ruina que sufrirá la ciudad si pierde los altos hornos. Solo voy a poder hacerlo si presento un argumento riguroso que cumpla con las normas nacionales, europeas y mundiales de inversión y comercio. Si mi único argumento para salvar a las siderúrgicas fuera que en mi camino a la playa para hacer surf me gusta pasar con el coche por esa gigantesca demostración del ingenio humano, mi emoción sería eficazmente bloqueada por las restricciones impuestas en la regulación firmada por los países.
Otra forma de acercarnos a la definición de Davies es decir que la economía ha vaciado la política. O dicho de una manera más sencilla: la eliminación quirúrgica de las razones emocionales en la toma de decisiones políticas.
En un nivel más básico (y esto explicaría el surgimiento de críticas al neoliberalismo desde la izquierda y también desde la derecha), la gente se dio cuenta de que solo alterando el sistema lograrían que las emociones, y con ellas los sentimientos de identidad, lugar, nación y clase, volvieran a ser importantes en la toma de decisiones.
Un segundo factor determinante en esta rebelión de las emociones ha sido el lugar de trabajo. Ni la ciencia política ni la economía se han interesado mucho en los lugares de trabajo como escenarios políticos. Hace cuarenta años yo tuve mi primer trabajo en una fábrica y aquello era un mitin político constante, y de muy alto nivel. Comenzaba con el descanso matutino y no cesaba hasta las últimas horas extras.
Entre esa época y la actualidad ha habido dos cambios notables. El primero es que la gestión moderna exige un alto nivel de rendimiento, especialmente para los que tienen menos poder. Los empleados están obligados a desearnos un feliz viaje, a darnos los buenos días, o a vendernos los Toblerones de la caja registradora. El segundo, que para las personas de bajos ingresos y formación, el trabajo se ha vuelto explícitamente coercitivo, mucho más que antes de la era neoliberal. La amenaza del despido ya no es implícita: está ahí delante todos los días. Y con ella vienen los casos de intimidación, favoritismo y acoso sexual que los sindicalistas denuncian a diario.
El caso más extremo es el de las personas que conducen taxis o camiones, o las que trabajan en seguridad y en limpieza. Para ellos, la amenaza de violencia suele estar cerca. Y en la vida cotidiana de las personas de más bajos ingresos siempre hay conocidos involucrados en el crimen organizado de bajo nivel. Todo esto tiene que ver con los potentes (y no reconocidos) sentimientos de inseguridad y frustración que se desatan en cuanto la gente termina de enumerar las razas y religiones que les gustaría erradicar.
Si los progresistas moderados quieren sobrevivir, lo primero que deben aprender es la necesidad de una narración que apele a las emociones y tenga en su centro algo inspirador para ofrecer. Eso que ofrezcan tendrá que ser esperanza económica: en ningún sitio está escrito que las políticas de expansión fiscal, redistribución, ayuda estatal y salarios altos sean coto privado de la extrema izquierda. Lo que pasa es que en el manual de economía neoliberal eso no es posible. El "miedo al futuro" que muchas investigaciones cualitativas encuentran entre los partidarios de la derecha nacionalista es, en muchos casos, lógico. Si la gente reacciona como si estuviera asustada, deprimida y enfadada es porque el mundo creado por el empleo precario, la vivienda deficiente y la desigualdad creciente es terrible, desmoralizador y desagradable.
"¿Cómo mejorará rápidamente la vida para mí y mi familia?". Si los moderados no son capaces de responder esa pregunta, no habrá campaña de comunicación capaz de ayudarles. En segundo lugar, los políticos de centro tienen que tomar una decisión estratégica: ponerse del lado de la izquierda y en contra de la derecha. Todas las conversaciones sobre populismo que les lleven lejos de ese resultado son estériles.
Si uno pone las palabras Sajid Javid y fascismo en Google, verá que el ministro de Interior británico ha llamado " grupo neofascista" a Momentum, una organización de la que soy miembro. Pero no encuentro un solo comentario de Javid sobre los actos violentos de Whitehall, donde hasta 10.000 partidarios del activista de extrema derecha Tommy Robinson (entre ellos, auténticos nazis de puño en alto y saludo hitleriano), cercaron y lanzaron botellas a miembros de la policía metropolitana de Londres.
Los políticos moderados tienen que terminar ya con el doble discurso y con la negación. No creo que la crisis del acuerdo democrático en Occidente vaya a amainar, sino que llegará a su punto álgido como una ola y romperá en una serie de crisis nacionales con una coreografía previsible: la CDU pos-Merkel girando hacia la derecha; Jean-Luc Mélenchon y Marine Le Pen peleando la segunda ronda electoral en las próximas presidenciales francesas; un gobierno de Matteo Salvini en toda regla en Italia; un enfrentamiento entre los separatistas catalanes y la élite nostálgica de la Falange en España; Hungría y Polonia profundizando en la demagogia de sus líderes.
En ese panorama, los partidos que el periódico The Guardian ha calificado de "populistas de izquierdas" en su serie 'nuevo populismo' tendrán un papel decisivo como la resistencia. Tienen que aprender a luchar de forma inteligente y no a correr contra las luces del tren que viene en sentido contrario, como hizo Alexis Tsipras en Grecia. Sobre todo, necesitan aprender a armar alianzas, como están haciendo en España Podemos y Barcelona en Comú.
Si las cosas empeoran, todos agradeceremos a la izquierda radical que haya armado una narración para la esperanza.  Durante la Batalla del Jarama (1937), entre los hombres que en la "Colina del Suicidio" aguantaron una lluvia de balas para impedir que Franco tomara Madrid, había socialistas británicos, comunistas y antiguos miembros del IRA. Las memorias escritas por los supervivientes tienen en común la esperanza en el futuro, el orgullo de resistir, y la fe en el propio poder. Promover activamente esa convicción es una de nuestras herramientas más potentes para luchar contra la negatividad que emplea la derecha autoritaria para secarnos el alma.
Traducido por Francisco de Zárate

A noite en que Abel electrocutou a Paco


Manuel Rivas
https://luzes.gal/

Populismos hai moitos. Como di Enzo Traverso, o termo é como a cuncha baleira dun molusco onde podes meter diferentes bichos. Mais se falamos, nunha primeira diferenza, de populismos de dereita ou de esquerda, estou de acordo en que non é o mesmo espallar u odio contra os inmigrantes que espallar indignación contra os corruptos e pedir que se nacionalice a banca.
Mais eu hoxe non quería falar desa contraposición, senón dunha terceira vía populista, a do alcalde vigués Abel Caballero: o populismo electroluminescente ou populismo Led (Light Emiting Diode).
Antes de que o seminarista Stalin exterminase os bolxeviques, a fórmula de Lenin para o progreso explicábase de forma sinxela co binomio: Soviets + Electricidade. Cacharro, Baltar e outros persoeiros da Transición Caciquil desenvolveron até a máxima potencia a síntese: Asfalto + Farola.
Na grande escala urbana e da produción industrial do voto, o que vén de facer Abel foi transformar esa «farola» nun Big Bang. Premer no corazón de Vigo o botón do populismo máxico que conecta o Nadal co intre milagroso en que Thomas Alba Edison prendeu a primeira lámpada eléctrica. O novo Belén nada ten de ver cun escuro alpendre onde vai parir unha inmigrante fuxitiva chamada María. O Belén deixa de ser un espazo doméstico, interior, de vello simbolismo relixioso. O novo Belén é a cidade enteira nun transo luminescente, en que cada cidadán síntese un diodo emisor de luz. Todos metidos no gran escaparate onde miramos e nos miran, onde somos a un tempo persoas e manequíns partillando unha felicidade Led.
A apoteose máxica do populismo eléctrico de Caballero en Vigo ten tamén un significado histórico. Thomas Alba Edison, ademais de inventar a lámpada, foi como pioneiro do cinema de masas o autor dunha curtametraxe titulada Electrocución dun elefante, peza que se pode ver remasterizada no Youtube. Paco Vázquez era até o de agora o elefante do populismo baixo palio socialista en Galicia. O que fixo Abel Caballero co show do populismo Led da noite do sábado foi, querendo ou non, electrocutar simbolicamente esa xefatura na lenda urbana. E ademais, en inglés. My God!

domingo, 25 de novembro de 2018

Vigo, más allá de las luces de Navidad

Xaquín Pastoriza
https://www.publico.es/

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Vigo, la capital económica de Galiza, es una ciudad muy compleja, con muchas caras. Una de las más conocidas es la de su alcalde. Abel Caballero, que saltó a los medios de comunicación de todo el Estado con sus delirantes declaraciones sobre el despliegue de luces de Navidad que iban a iluminar Vigo de tal manera que Pedro Duque podría contemplarlas desde la Estación Espacial internacional. Unas luces, “superiores a las de Nueva York” o “Tokio”, (con un coste de 4, 5 millones de euros para los próximos cuatro años) que ocultan la falta de inversiones en políticas sociales(18.000 familias pasan pobreza energética), la privatización de prácticamente todos los servicios públicos municipales y el abandono de zonas enormes de la ciudad en manos de la especulación urbana.
Pero Vigo tiene otra cara, la de las luchas de su gente, en las huelgas generales, en la defensa de la sanidad pública, del naval, la de la autoorganización de los vecinos y vecinas que apagaron la ola de incendios del año pasado con sus propias manos. Y de esa otra cara, muchas veces oculta por la política espectáculo de nuestro alcalde, surgió la iniciativa Encontro pola cultura, convocada por colectivos y plataformas que denuncian la política cultural del Ayuntamiento y moderada por el periodista Fernando Gonzáles ·Gonzo”. La asamblea celebrada el viernes 16 desbordó las expectativas, con más de 100 participantes, estableciendo lazos para plantear alternativas culturales desde un modelo participativo, horizontal y conectado con la ciudad. Curiosamente, uno de los colectivos convocantes, tiene el nombre de Caín(contrapunto de Abel), acrónimo irónico de Colectivo de Adoradores da Iluminación de Nadal, con reminiscencias estéticas sesentayochistas y carteles que invocan Vigo como “el nuevo Lepe”.
Este es uno de muchos ejemplos de la energía que tienen las iniciativas desde abajo en Vigo, del pulso de esta ciudad, obrera y combativa, capaz de plantar cara al modelo clientelar y caciquil de un alcalde cuya falta de vergüenza solo es igualada por su ego. Pero, por desgracia, la política de Abel Caballero no es ningún chiste, es la aplicación de recetas neoliberales de desposesión de las mayorías sociales: rescatando el auditorio Mar de Vigo a cuenta de subvenciones millonarias a empresas, entregando concesiones municipales como la zona azul a empresas que vulneran sistematicamante lso derechos de los trabajadores o permitiendo pelotazos urbanísticos como “O barrio do Cura”, destrozando una huerta urbana y una posible zona verde en el centro. Esta es la realidad de una ciudad en la que prolifera la precariedad, se destruyen puestos d etrabajo industriales, se cierran comercios se desahucia y se abandona a la gente sin recursos. Pero para el alcalde, vivimos en una ciudad “hermosísima”, mientras se envuelve en la bandera de un localismo barato que propone aparcamientos y zonas reservadas en auditorios sólo para vigueses.
Una del las características del abelismo como práctica política es el autoritarismo bonapartista por el que todas las políticas de Vigo tienen que pasar por su persona y por un círculo muy reducido de colaboradores. Esto redunda en el ahogamiento de inciativas ciudadanas, el control y la cooptación del asociacionismo vecinal y de los colectivos culturales. Pongo dos ejemplos significativos. Primero, el espacio donde surgió el 15-M vigués, la Farola de Urzáiz, está ocupado ahora por una gigantesca bola de Navidad. En ese mismo lugar se realizó el año pasado el encendido de las luces de Navidad, lo que obligó a retrasar más de media hora la salida de la manifestación contra las violencias machistas del 25-N. Reapropiación de espacios y desplazamiento físico de movimientos incómodos, este es el modelo de ciudad de Abel Caballero.
Pero el bonapartismo ha utilizado historicamente como herramienta para borrar las diferencias de clase, integrando a las clases subalternas mediante una política populista que invoca la unión de intereses detrás de la nación o el pueblo(aunque este caso es el localismo el aglutinante). Esto explica el éxito de Abel Caballero, la capacidad de arrastrar consigo buena parte del voto de las clases populares urbanas en una ciudad que se considera maltratada historicamennte por las administraciones foráneas, sin peso político al carecer del rango de capitalidad y por tanto enfrentada a A Coruña y Santiago(refentes de negación del abelismo).

El auténtico localismo vigués (mejor dicho, municipalismo) debe basarse en las tradiciones de lucha de esta ciudad, empaparse de la fuerza de sus colectivos sociales, de sus barrios y parroquias, plantear una alternativa seria con políticas que vayan a la raíz, que propongan otro modelo de ciudad para recuperar el orgullo de ser vigués y viguesa. Y Podemos Vigo, que brotó también de esa energía colectiva de la ciudad, pero se aisló y retrocedió en los últimos años, tiene que coger de nuevo impulso para jugar un papel importante en la reconquista de la ciudad para sus clases populares. Y para ese reto, la unión hace la fuerza, por lo que tiene que llegar la ola de cambio de las mareas muncipales que barrió  Galicia en 2015. Una fuerza que también desbodró las islas Cíes en las elecciones legislativas del 20-D, con la confluencia en la que participaba Podemos convirtiéndose en la primera fuerza. Vigo es una ciudad rebelde, de sudor y lucha. Tiene que recuperar su memoria para conquistar el futuro.
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La culpa es de Rufián

Albert Pla
https://www.publico.es/

La culpa de todo es de Rufián. Ese tipejo tuitero, este indeseable golpista indepe, que no tiene puta idea de política, que ha arruinado la economía del país, la convivencia entre españoles y el decoro entre parlamentarios.
Hasta que llegó Rufián todo andaba bien. En España no había golpistas, los políticos no tenían actitudes chulescas, ni despóticas, ni decían palabras gruesas. En España nadie mentía.
Además, Rufián tiene la insolencia de clamar esas mentiras a viva voz en el mismísimo Parlamento. Tiene la desfachatez de abrir los brazos en cruz y gritar que este país es una vergüenza.
El diputado de ERC Gabriel Rufian, en el Pleno del Congreso, cuando fue expulsado por la presidenta de la Cámara por la presidenta de la Cámara, Ana Pastor. REUTERS/Susana Vera
A la puta calle. Bien hecho, señora Pastor, usted que viene de una familia y un entorno de demócratas ejemplares, sabe bien lo que hay que hacer.
Porque no se pueden permitir estas deslealtades dentro del hemiciclo, no debemos tolerar que insinúe tales calumnias y falsedades en la cara del resto de honrados diputados.
Es inaceptable que Rufián diga, por ejemplo, que en el Parlamento español manda el Ibex.
No se puede permitir que siga acusando al PP de haberse financiado ilegalmente, de haber robado, engañado y chantajeado a todos los españoles durante cuarenta años.
También es falso que el PSOE sea su amiguete de trastadas. Que entre los dos partidos se hayan repartido todos los poderes del estado bajo el amparo de la corona, financiándose ilegalmente, repartiéndose concesiones a dedo, rompiendo ordenadores, quemando pruebas cuando hacía falta, jugando sucio, traficando con jueces y usando puertas giratorias para seguir ostentando el poder en España.
Si le permitimos estas barbaridades, puede acabar diciendo que todos los parlamentarios mienten. Acabará diciendo que el rey es un ladrón, acabará diciendo que el PSOE montó su propio grupo terrorista, que el partido popular está repleto de criminales. Acabará diciendo que partidos tan demócratas como Ciudadanos y Vox son unos fachas. Con lo fácil y respetuoso que sería llamarles ultraderechistas a los fachas.
Acabará diciendo que en este país los banqueros y las grandes empresas que dan esos servicios a los que todos tenemos derecho especulan, malgastan, desvían fondos y arruinan deliberadamente a los españoles con la complicidad de diputados, senadores, caciques, alcaldes y ediles, sin ningún tipo de remordimiento, solo por enriquecerse y comprarse otro chalet y otro yate donde follarse a más putas (cuanto más jóvenes mejor).
Acabará diciendo que las fuerzas de seguridad del estado están repletas de altos mandos que adoran a Franco. Es más, acabará diciendo que Franco puso al rey en el trono, y que los hijos y nietos de sus ministros montaron los partidos que, aún hoy, manejan el cotarro. Acabará hasta cometiendo herejía contra la santa Iglesia Católica española.Este niñato maleducado no puede llamarles franquistas solo porque no condenan el franquismo. Es intolerable. Hay que echarlo a la puta calle. El resto de diputados y senadores tienen derecho a trabajar por España como hasta ahora. Con amor, mucho trabajo, sacrificio y dedicación, con buenas maneras y buenas palabras. Con orgullo y satisfacción.
Así no hay manera de trabajar por España, con un tío tocando los cojones en el escaño de al lado y comportándose como un machista, escupiendo a sus compañeros de hemiciclo, convirtiéndolo todo en un reallity show de mal gusto. Esto no se había visto jamás.
Es un loco, ve fantasmas, está poseído por el demonio, nada de lo que dice es cierto. No se puede permitir que confunda a los españoles hablándoles sobre políticos mafiosos y corruptos. Rufián tiene visiones propias de un demente.
Se le tiene que expulsar de la política porque si sigue así, acabará engañando a esos pobres ciudadanos, incultos, adoctrinados y descerebrados, que se creen todo lo que dice en la tele y en el Twiter. Acabará arrastrando a las gentes en su locura paranoica y maleducada. Y, Esto, sus señorías, no puede ser.
Se sienten, coño, y escuchen con atención:
– Mire usted…¡Los políticos somos buena gente!

xoves, 22 de novembro de 2018

El poder y sus muñecos

El bipartidismo, como brazo armado del Ibex 35, maneja lo público como una marioneta al servicio de los intereses privados del partido, la gran empresa y el banco

Javier Gallego
https://www.eldiario.es/

Resultado de imaxes para titeres

Tenemos la sala de Supremo controlada "desde detrás". La frase filtrada del guasapde Cosidó, portavoz del PP en el Senado, describe gráficamente qué es el poder judicial para el poder político: un muñeco de ventrílocuo. Se mete la mano por detrás del juez y se le hace decir lo que uno quiere. Mari Carmen y sus puñetos.
Ahora todos, incluidos los propios implicados se echan las manos a la cabeza, pero es lo que el bipartidismo, brazo armado del Ibex 35, lleva haciendo toda la democracia con todo el sistema público: manejarlo como una marioneta al servicio de los intereses privados del partido, la gran empresa y el banco.
Se alaba la dignidad del juez Marchena de negarse al apaño entre PP y PSOE para nombrarle presidente del Supremo, pero es puro cinismo de halagadores y halagado. Sólo ha decidido bajarse del burro cuando se ha filtrado que era un títere de cachiporra en manos de Casado, al que por cierto, qué casualidad, eximió de responsabilidad penal en el caso máster. ¡Toma, Moreno!
No ha rechazado el cargo por dignidad, sino por vergüenza. La semana pasada estaba encantado de que le pagaran los servicios prestados. No se molestan en ser honestos, les molesta no parecerlo. Lo que les molesta es que veamos los hilos del teatrillo y que son guiñapos.
Los partidos en el poder llevan décadas haciendo ventriloquía, dirigiendo "desde detrás" las administraciones del Estado para que hablen su lengua. Metieron la mano en las cajas hasta dejarlas hechas un guiñapo que después nos obligaron a resucitar con nuestro dinero. La meten con descaro por debajo de las togas para escapar a la mano de la Justicia.
Manipulan los medios de información pública para convertirlos en sus órganos de propaganda y a los privados les aprietan el cuello con la otra mano cuando no les gusta lo que dicen. Maniobran en las cloacas y usan el Gobierno para manejar el Estado en beneficio propio y de su club de amigos. Y así todo. Y así el descrédito de la política que alienta la llegada de la antipolítica en forma de fascismo.
El espectáculo de guiñol ha sido esperpéntico. No había sacado aún la banca la mano del muñeco del Supremo cuando se la metieron PPSOE. Lo que han hecho siempre. El propio Cosidó era el brazo duro del PP que manejaba la policía con mano de hierro cuando Rajoy era presidente. Pues no se crean que ha dimitido ni esperen que Casado le eche, ni mucho menos que le reprenda. Como mucho le dirá lo que le debió de decir a Cospedal: "Haz como yo, cuando lo hagas, que no te pillen".

mércores, 21 de novembro de 2018

"El problema de la sanidad pública gallega no es de funcionamiento sino de desmantelamiento"

Xosé María Dios, portavoz de SOS Sanidade Pública, explica los motivos que han llevado a la plataforma a convocar una gran manifestación contra la nueva ley de salud de la Xunta

Miguel Pardo
https://www.eldiario.es/

El proyecto de la nueva Lei de Saúde impulsado por el PP ha vuelto a sacar miles de personas a las calles, sobre todo en las áreas sanitarias que la iniciativa quiere suprimir. Sindicatos, asociaciones de vecinos, ayuntamientos y diferentes colectivos se han manifestado en Galicia contra una modificación legislativa que enmarcan en uno nuevo "ataque" a la sanidad pública y en un proceso de "privatización" del sistema sanitario gallego. La Plataforma SOS Sanidade Pública ha convocado para el próximo miércoles 24 concentraciones en diferentes localidades, todas ellas previas a la gran manifestación que se celebrará en Santiago de Compostela el domingo 4 de febrero. Hablamos con uno de sus portavoces, Xosé María Dios, médico de Atención Primaria en la localidad de Outes.
Se convocan concentraciones en todas las áreas sanitarias y manifestación el día 4 de febrero en Compostela. ¿Cuál es el motivo principal de estas movilizaciones?
Hay dos motivos fundamentales. El primero es que el PP, en pleno mes de agosto, presenta el proyecto de modificación de la Lei de Saúde de 2008, que era una buena ley aunque sin desarrollar. Con esta iniciativa, lo que se hace es eliminar las áreas sanitarias, con todo lo que eso conlleva. Como ejemplo, el Hospital da Costa de Burela va a pasar a depender de Lugo y ya no de su gerente y de sus directivos... Veremos cómo se enteran en el Hospital de Lugo delo que está ocurriendo con los urólogos en A Mariña. El argumento de la Xunta es que con esta reforma se acerca la sanidad a los ciudadanos, pero es ilógico decir esto cuando se retiran gerentes y el equipo directivo de estas zonas, a donde, por poner otro ejemplo, iría un día un urólogo de referencia y al día siguiente, otro. Pasan a ser meros distritos, tanto en A Mariña como en O Salnés, en Monforte o en O Barco.
Pero hay más...
Aprovechando todo este lío, el día 10 de enero ha entrado en vigor también la modificación de la Lei de Garantías que, básicamente, implica que si pides cita, pasan 45 días y en el Sergas no te la dan para una consulta o prueba diagnóstica, o 60 días en el caso de una intervención quirúrgica, te derivan a la privada. Obviamente, si el personal y los recursos se reducen, los plazos no se van a cumplir nunca. Esta misma semana yo he enviado a una enferma a traumatología. ¡Y le han dado cita para dentro de diez meses!
¿Es así de dura la realidad en la sanidad pública gallega?
Esa es la realidad. Es la propia Administración la que incumple sus plazos porque no pone los medios para que se cumplan. Cualquiera que esté metido en el sistema sanitario sabe que es inviable porque el propio Sergas lo hace inviable. Aquí no se hace como en Madrid, donde se hicieron hospitales que luego se privatizaron; aquí, directamente, se pasan los pacientes de la pública a la privada. Es algo muy lesivo para los intereses de la sanidad pública de Galicia. ¿Cómo puede decir la Xunta que este nuevo modelo acerca la sanidad a los ciudadanos o mejora el sistema? Deben pensar que hablan para gente tonta o que no entiende. ¿óomo va a mejorar el sistema si estamos viendo cada poco como con cada pico de gripe se saturan los hospitales o los servicios de Urgencias?
El presidente de la Xunta le resta importancia a esas saturaciones...
Feijóo también dijo que en vez de amontonar gente en los pasillos de Urgencias, mejor que se amontonen en las habitaciones... Hombre, también podía poner literas, pero cualquiera que entienda cómo funciona el sistema sanitario sabe que eso implica personal de limpieza, de cocina, enfermeros, médicos, etc. No es sólo tener al paciente paciente, sino tener los recursos y el personal para atenderlo. Es una verdadera irresponsabilidad decir estas cosas.
Las críticas de sindicatos, pacientes y plataformas insisten en la falta de recursos y personal. ¿A qué cree que se deben estas carencias? ¿Es una decisión política? ¿Económica?
Es una política definida que consiste en desmantelar el sistema sanitario publico para que sigan creciendo los grandes hospitales privados. Es la política del gobierno del PP y todo lo que hace se encamina a eso, al igual que privatizan la docencia o la investigación. Se crean organismos ad hoc para privatizar, como la Axencia Galega de Colocación. Cualquier persona que observe esto desde fuera pensará que cómo es posible gobernar siendo tan fuerte con los débiles y tan débil con los fuertes, pero es así.
¿Hay un problema de gestión en los hospitales?
Si desgranamos el problema, nos daremos cuenta de que no nace en los hospitales sino en la Atención Primaria. Cuando se crearon las EOXI (gerencias de gestión integrada), desmantelaron la Primaria, quitaron la gerencia y pasamos a depender de los hospitales. Es lo que nosotros denominamos hospitalcentrismo, porque toda la sanidad pública pasa a depender de estos centros. So desmantelas los servicios de Primaria, no pones sustitutos y no cubres plazas, es evidente que la gente se busca la vida. Si una persona enferma pide cita y no se la dan hasta tres o cuatro días después lo que hace es buscar alternativas y acude a los PAC (Punto de Atención Continuada) o a Urgencias. El problema no nace en el hospital porque no haya camas, que también, sino en Primaria. Si no eres capaz de absorber toda la demanda, la gente acude a los hospitales, que recogen todo aquello que no es atendido en la Primaria. Es de sentido común.
¿Es, entonces, una cadena?
Es una cadena pero nace donde nace. No vale ese diagnóstico, que emplea Feijóo, de que el problema nace por un mal funcionamiento en los hospitales. Pues no, eso es un error porque el problema nace en otro lugar. Pero con todo, a quien le corresponde que los hospitales funcionen bien es a él y al Sergas y no a los trabajadores. El buen funcionamiento del sistema depende de ellos y si no son capaces de lograrlo, que los actuales gestores lo dejen y pase a quien sepa resolverlo. El problema no es de funcionamiento sino de desmantelamiento del sistema sanitario.
A la hora de analizar el problema, el Sergas también señala la ciudadanía que hace un mal uso de las Urgencias.
Si en las autopistas la culpa es de los conductores por querer pasar 18 horas en medio de la nieve, aquí te dicen que la culpa es de la gente que no acude al primer nivel asistencial. Eso es mentira y echar balones fuera, acusando a la parte más débil de la cadena, que es el enfermo. La gente claro que va a la Atención Primaria, como no va a ir si yo mismo he tenido 53 pacientes en el pico de la gripe... Pero si a mí me llegaron diez personas sin cita, otras diez irían al hospital para ser atendidos. No hay recursos.
Describe una realidad muy complicada, ¿cree que es consciente la mayoría de la sociedad de ella?
Si no se sabe más es porque grandes medios de comunicación no reflejan esta realidad, sino los informes que día tras día saca la Consellería de Sanidade y que hablan de una Galicia en el país de las maravillas. Cualquiera que viva el sistema sanitario en primera persona sabe de sobra que no funciona como dicen. Y lo sabe también cualquiera que vaya a pedir cita porque comprueba que eso de los 45 días de espera es una falacia. Con todo, hay medios que apoyan la versión del Gobierno y no hacen caso de las denuncias que se hacen, pero se van a enterar de lo que pasa con la gran manifestación del 4 de febrero.
Habla de falta de recursos y medios, de privatización, ¿pero qué medida urgente tendría que tomar la Xunta para solucionar los problemas de la sanidad pública?
Es muy fácil. Hay una Lei de Saúde del año 2008 que está sin desarrollar y que, sin ser la mejor, es mucho mejor que la que se quiere aplicar ahora; hay que desarrollarla con consenso. Tanto la enseñanza como la sanidad o la dependencia son cuestiones que hay que resolverlas por consenso. No puede venir un partido, por mucho que tenga mayoría absoluta por cuatro años, a hacer lo que le dé la gana o a deshacer lo que le dé la gana. Tienen que sentarse los partidos con los sindicatos, las asociaciones de pacientes, las plataformas sociales y sanitarias, los ayuntamientos y las asociaciones de vecinos y desarrollar la ley de 2008. Y lo que no se puede hacer, sobre todo, es hacer las cosas en contra de todos.
¿De todos?
En la plataforma estamos elaborando un vídeo en el que juntamos a personas que explican la situación de la sanidad pública. En él aparecen partidos, sindicatos, plataformas, vecinos... ¡Y ningún miembro del PP! Pero claro, ¿qué vamos a esperar de un partido que presentó el proyecto para modificar la Lei de Saúde en pleno mes de agosto y que lo llevó al Parlamento el 7 de diciembre, en medio de un puente festivo? Lo quieren ocultar porque saben del rechazo que hay, pero han dado en hueso. Vamos a impedir que el PP desmantele el sistema sanitario público gallego.

La anomalía de España con el fascismo: cuatro décadas de homenajes a la dictadura de Franco

En España perviven espacios públicos en honor a la dictadura franquista, y el propio Franco yace en un mausoleo que sirve de peregrinación y exaltación fascista

No hay monumentos a Hitler en Alemania o Austria, ni a Mussolini en Italia, mientras España mantiene un "lugar de peregrinaje para su dictador", señala el historiador Paul Preston

El Parlamento Europeo ha señalado recientemente a España por la Fundación Francisco Franco, Falange y Hogar Social, con el voto en contra del PP


Andrés Gil
https://www.eldiario.es/


Saludo fascista en el Valle de los Caídos, durante una jornada de oración organizada por la Fundación Francisco Franco, el 15 de julio pasado. KLA / GTRES
Benito Mussolini murió colgado a manos de los partisanos. Adolf Hitler se suicidó en su búnker antes de que le pudiesen detener las tropas soviéticas. Pero Francisco Franco murió en la cama y fue enterrado en un mausoleo construido por mano de obra republicana y esclava. Y su sombra llega hasta hoy, 43 años después de su muerte, con una nueva celebración de su obra en el Valle de los Caídos.
En Portugal, se inaugurará en el próximo abril –no por casualidad, coincidiendo con el 45 aniversario de la Revolución de los Claveles– un museo en recuerdo a los que lucharon contra la dictadura de Salazar; Grecia tiene su símbolo de lucha contra la dictadura, el torpedero que simboliza la resistencia a los coroneles; Albania abrió un museo dedicado al espionaje de la dictadura de Enver  Hoxha; y el museo del genocidio camboyano es conocido en medio mundo... Pero España tiene el Valle de los Caídos y el 20N.
El historiador británico Paul Preston, hispanista y biógrafo de Franco califica la situación española como "anomalía en Europa", al mantener un "lugar de peregrinaje para su dictador". Preston calcula que de los más de 250.000 visitantes anuales del Valle, muchos son devotos de Franco y creen que "fue un benefactor para España. En Austria y Alemania no se encuentran monumentos a Hitler; ni en Italia, a Mussolini".
No obstante, el cuerpo del dictador italiano yace en una cripta familiar en el cementerio de su localidad natal, Predappio, donde se congregan de tanto en tanto seguidores suyos.
El mausoleo del Valle contiene restos de casi 34.000 personas, de los bandos franquista y republicano. Franco calculó que el monumento estaría construido en cinco años, pero se tardó 18, y lo levantaron casi 20.000 trabajadores, muchos de ellos prisioneros políticos y de guerra.
Mientras el Valle de los Caídos se estaba construyendo, generales nazis afrontaban los juicios de Núremberg. Los lugartenientes de Hitler afrontaban la justicia, mientras que en España los torturadores franquistas aún están en la calle en virtud de la ley de amnistía. En Alemania no hubo seguimiento al régimen nazi, mientras que en España Franco legó en el rey Juan Carlos la jefatura del Estado. En Alemania existe un museo del Holocausto; en España, el Valle de los Caídos.
Spain's Foreign Minister Serrano Suner, left, the Spanish Head of State General Francisco Franco and Italy's Premier Benito Mussolini, right, photographed in Italy on March 5, 1941, during their recent meeting.
Spain's Foreign Minister Serrano Suner, left, the Spanish Head of State General Francisco Franco and Italy's Premier Benito Mussolini, right, photographed in Italy on March 5, 1941, during their recent meeting. AP PHOTO / GTRES
España nunca fue liberada, ni se constituyó, como otros muchos países europeos, sobre la victoria del fascismo. España no fue parte de esos ejes sobre los que se construyó Europa tras la Segunda Guerra Mundial: la lucha contra el fascismo y el Estado del Bienestar pactado entre socialdemócratas y democristianos frente al modelo soviético y estadounidense.
La evolución española fue opuesta: al margen de las cifras de muertes en la Guerra Civil –se calcula que las tropas franquistas ejecutaron a 200.000 personas, cuatro veces más que las republicanas–, Preston cifra en The Spanish Holocoust que unos 20.000 republicanos fueron asesinados tras la guerra, mientras miles morían en prisión o en campos de concentración.
La Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica, no obstante, calcula que hay 140.000 cuerpos de víctimas del franquismo en fosas comunes o sin identificar.
Jaime Alonso, vicepresidente de la Fundación Francisco Franco, explicaba a Politico: "Puedes compara a Franco con De Gaulle o Churchill. Puedes compararlo con Napoleon, sin ninguna duda. O con Cromwell en Inglaterra o Kemal Atatürk en Turquía, con todos aquellos que han preservado la nación de ser destruida".
La anomalía española ha hecho que en lugar de perseguir los crímenes del franquismo, una ley de amnistía permite que torturadores como Billy el Niño se paseen por las calles; y que se facilite que la Fundación Franco, una organización dedicada a la loa y exaltación del dictador y su dictadura siga abierta en 2018.
La Fundación Francisco Franco, que incluso ha recibido dinero público, ha sido señalada recientemente en el Parlamento Europeo –a instancias de Podemos y BNG, a través del GUE y Verdes/EFA–, que ha pedido su prohibición –como la del resto de organizaciones profascistas– por extensión, al ser una entidad que exalta una dictadura.
La resolución del Parlamento Europeo sobre la violencia neofascista señala a organizaciones, partidos y asociaciones españolas, con el voto en contra del PP, que votaron a favor del texto consensuado, pero en contra de las enmiendas sobre la Fundación, el Valle y Hogar Social, que se han incorporado posteriormente. El Parlamento, en su texto, pedía al Gobierno español que acabe con la herencia simbólica del franquismo y que prohíba a entidades como la Fundación Francisco Franco por su exaltación del dictador.
Franco y Hitler hacen el saludo fascista durante su reunión en Hendaya en 1940
Franco y Hitler hacen el saludo fascista durante su reunión en Hendaya en 1940 HEINRICH HOFFMANN / NARODOWE ARCHIWUM CYFROWE