luns, 20 de novembro de 2017

Producir tu energía es legal: Holaluz monta la 1ª instalación de autoconsumo compartido

Laura Benitez
https://blog.holaluz.com/

Holaluz monta la 1ª instalación de autoconsumo compartido

Ya te lo adelantamos brevemente en uno de nuestros últimos posts sobre autoconsumo pero hoy queremos profundizar en ello. Hemos sido la primera eléctrica en montar una instalación de autoconsumo compartido en España y no podemos sentirnos más orgullosos de ello. Por eso, después de haberte explicado cómo fue todo con la instalación de la empresa de catering eco PlenEat, hoy llega el turno de esta primera instalación doméstica de autoconsumo compartido. Aprovechamos para recordarte y explicarte que producir tu propia energía es legal y desde julio, compartirla también.

Nuestra instalación de autoconsumo compartido

En los últimos meses hemos tenido la suerte de poder iniciar una de las aventuras más emocionantes desde que empezamos en el sector eléctrico: acompañar a nuestros clientes para que puedan producir su propia energía.
Empezamos con ellos en el autoconsumo ofreciendo por un lado instalación de placas solares y baterías electricas (realizando un estudio previo para conocer viabilidad y hacer números) y por otro poniendo a su disposición una Tarifa Solar pensada como soporte para cuando la producción no sea suficiente para satisfacer su demanda.
Como pasó con el individual, con el autoconsumo compartido nos hemos puesto en marcha en cuanto nos ha sido legalmente posible, como detallaremos en el segundo apartado del post. En ambos casos, la indefinición y la desinformación han sido trabas por desgracia muy efectivas para impedir el progreso hacia la sostenibilidad.
Nuestra instalación de autoconsumo compartido está en Rubí, una población cercana a Barcelona que es todo un referente en la transición energética con proyectos como Rubí Brilla) Está conectada a dos viviendas, a las que proporcionará energía eléctrica mediante 7 módulos de energía solar fotovoltaica + una batería inteligente.
Según nuestro estudio, tenemos previsto que el equipo genere 3780 kWh anuales, frente a los 5700 kWh que necesitan las viviendas conectadas a ella. Para cubrir lo que falta, los usuarios de esta instalación podrán disponer de la energía que les suministra Holaluz (con la tarifa eléctrica más ajustada a sus necesidades) cuando la necesiten, ya que siguen conectados a la red eléctrica.
En cuanto a la potencia, partimos de los 5,75 kW que tienen contratados, teniendo en cuenta que la potencia total de la instalación fotovoltaica es de 2,52 kWp (kilovatios por pico de potencia en un momento dado) y que la batería ofrece una potencia máxima de 3 kW. Combinando estas potencias entre sí y según nuestro estudio, sus necesidades habituales de potencia instantánea quedarán perfectamente cubiertas.
Si hablamos de ahorro, teniendo en cuenta solo la energía producida por la instalación de autoconsumo, estos vecinos se ahorrarán unos 464€ al año, con una inversión inicial de 9.000€ (mantenimiento incluído).
Por último y en absoluto menos importante, estarán apoyando la energía verde por partida doble: por un lado produciéndola y por otra contribuyendo a que el mix general en el que compramos todas las comercializadoras sea cada vez más verde. ¿Cómo? Porque seguiremos siendo su comercializadora y debemos mantener un equilibrio entre el volumen de energía que vendemos y el que volcamos en el mercado mayorista (energía 100% verde) representando a productores para seguir obteniendo Garantías de Origen 100% renovable. El resumen de todo esto es que cuanta más gente nos confíe su electricidad, (a nosotros o a otra comercializadora eléctrica de energía verde) más cerca estaremos de un futuro 100% verde :)

El autoconsumo es legal

Esta afirmación es algo que no todo el mundo sabe. Es algo que comprobamos día a día en redes sociales o desde nuestros canales de atención al cliente. Y como decíamos, la desinformación y los vacíos legales son las armas más poderosas de quienes temen a la sostenibilidad.
En Holaluz ni comprendemos ni compartimos su miedo. Todo lo contrario: creemos que el autoconsumo debe ser una nueva realidad y lejos de desaparecer, nos adaptaremos a ella haciendo lo que hemos hecho siempre, ofrecer la solución energética más eficiente posible, la más respetuosa con el medio ambiente, sencilla y económica que podamos conseguir.
El tristemente famoso “impuesto al sol” ha hecho mucho daño en la línea del miedo y la desinformación que comentábamos, ya que un gran número de personas asume que aplica a todo tipo de instalaciones de autoconsumo, cuando no es así.
Se trata de un impuesto que grava a la energía que se autoconsume, no a la que se produce y que no deben pagar una parte de las instalaciones llamadas de Tipo 1 (hasta 100 kW de potencia -el productor produce solo para sí mismo-), las de menos de 10 kW. Dicho de otra forma, la inmensa mayoría de las instalaciones domésticas :)
Por otro lado tenemos la reciente legalización del autoconsumo compartido en España. El pasado 2 de junio el Tribunal Constitucional anuló la prohibición del Gobierno a este tipo de instalaciones (recogida en Real Decreto 900/2015) y nosotros nos pusimos manos a la obra, adelantándonos la aprobación de la regulación catalana respecto a esta nueva situación legal. Esto quiere decir que aunque el TC dejó en manos de cada Comunidad Autónoma la elaboración de la regulación sobre autoconsumo compartido, la anulación de la prohibición nos legitima para empezar con esta y otras instalaciones de este tipo. Es más, Canarias ya se ha pronunciado al respecto diciendo que eliminar la prohibición ya es suficiente y que no consideran que deban añadir directrices al respecto. Por suerte el autoconsumo individual ya era totalmente legal, algo que se recogía también en el Real Decreto 900/2015.
Por otro lado, a nuestra instalación de Rubí solo le falta la validación de distribuidora, en la que estamos trabajando.
Como ves, nuestro viaje hacia la eficiencia total va viento en popa y haremos todo lo que esté en nuestra mano para que nada ni nadie nos pare. ¿Estás con nosotr@s?

Qual é a origem da língua portuguesa?

MARCO NEVES
http://www.certaspalavras.net/

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O leitor Paulo Vieira enviou-me esta mensagem:
Ouvi-o na Prova Oral afirmar que a nossa língua vem do galego e estava agora a ler uma notícia do Público sobre os Lusíadas, a que fez referência no artigo da língua bastarda, e nessa notícia é dito que a obra tem uma forte influência do castelhano, língua que aparentemente era muito usada na corte.
Fiquei interessado e gostava de esclarecer quais as origens da nossa língua. Recomenda algum livro sobre o tema?
No final deste artigo, deixo algumas sugestões de leitura.
Mas antes, porque esta compulsão para escrever parece não ter cura, vou tentar explicar aquilo que sei (ou penso saber). Mas tenho de avisar: não sou linguista histórico. Sou um tradutor e professor que estuda linguística por motivos práticos e junta a isso uma paixão pela disciplina.
Pois bem: a verdade é que gosto muito da história da língua — e julgo ser este um tema que nos interessa a todos. Com base no que fui aprendendo ao longo dos anos, mas também com base na leitura dos livros e artigos que refiro no final, aqui fica o meu resumo (os erros, claro, serão meus e não dos livros e artigos — ressalve-se!).

O português vem do galego?

Enfim: todos nós que dizemos falar português e todos os que dizem falar galego falamos qualquer coisa que teve origem nos falares da Galécia, ali no noroeste da Península. Durante séculos, o latim trazido pelos soldados e colonos romanos e adquirido por toda a população foi sofrendo transformações — não as podemos ver em tempo real, porque ninguém as registava ou escrevia, mas, muitos séculos depois, quando finalmente a língua começou a ser escrita, havia nesse território uma língua já formada, com verbos próprios, com formas próprias, com características que a identificam e a distinguem das outras línguas em redor.
Gallaecia
A Galécia romana. A nossa língua terá nascido no triângulo que corresponde, de forma muito pouco rigorosa, à metade noroeste do território a verde.
O que chamavam as pessoas a essa língua que já era, em muitos aspectos, a nossa? Não lhe chamavam nem galego nem português: chamavam-lhe linguagem, com toda a probabilidade. Era a língua do povo. Nós, agora, olhando para trás, podemos chamar-lhe «português», o que não deixa de ser anacrónico, ou «galego», o que não deixa de assustar algumas almas mais sensíveis, ou «galego-português», para agradar a gregos e a troianos (como se esses fossem para aqui chamados). Na escrita, durante todos esses séculos do primeiro milénio, o latim continuou rei e senhor.
Quando Portugal se tornou independente, começámos a usar a língua que existia no território, que era ainda apenas o Norte. Não a escolhemos de imediato, pois nos primeiros tempos o latim ainda foi a língua oficial. Mas, devagar, a língua que era de facto falada começou a infiltrar-se nos textos escritos, às vezes de forma imperceptível, outras vezes de forma mais clara.
O país expandiu-se para sul e, com ele, veio a língua, claro. O português nasceu nesse canto noroeste e expandiu-se até ao Algarve (e, mais tarde, até além-mar). Por alturas de D. Dinis era já a língua oficial.
Depois, no final do século XIV, temos revoluções, a batalha de Aljubarrota… — a nobreza nortenha perde influência, a burguesia lisboeta alça-se à posição de classe dominante (e tudo o mais que faz parte da História). Lisboa é agora a capital e a nação esquece-se que a língua veio do norte, não foi criada em todo o território nacional. O que se falava em Lisboa seria esse galego-português que viera para sul com a Reconquista. Houve, claro, algumas intrusões do moçárabe, a linguagem latina do sul (com muitos arabismos). Mas, nas suas estruturas e características principais, a língua que Portugal assumiu como sua é a língua criada na Galécia: não houve um ponto em que o galego e o português se tivessem separado claramente.

Influências castelhanas no português literário

Não houve um ponto em que o galego e o português se separassem claramente. Mas há, isso sim, algum afastamento da língua padrão em relação ao que se fala mais a norte. Muito desse afastamento fez-se também por causa das influências externas. Com a corte em Lisboa, e durante muitos séculos (na época de Camões, por exemplo), o castelhano teve uma influência que hoje poucos imaginam. Os escritores portugueses também escreviam, muitos deles, em castelhano. Liam em castelhano. A igreja usava muito o castelhano. A corte também usava o castelhano. Era a língua de prestígio. As misturas eram inevitáveis…
Ora, o português popular de todo o país não sofreu estas influências de forma tão marcada. Assim, arrisco-me a dizer que o português popular manteve durante mais tempo uma maior grau de semelhança com o galego do que o português-padrão — talvez por não ter tanta influência castelhana. Principalmente no Norte, o português e o galego mantiveram-se tão próximos que a fronteira era difícil de traçar. Mais a sul, na Corte, na capital, a língua “desgaleguizava-se” (ver artigos de Fernando Venâncio citados abaixo). Para as elites lisboetas, o galego e o português do Norte começaram a soar a português da província. E, no entanto, era de lá que tinha vindo a língua…
Depois, o castelhano deixou de ser uma influência forte no português (aí por volta do século XVIII); vieram então as influências francesas e, já bem entrado o século XX, começamos a olhar para o inglês.
Sim, sempre fomos uma língua que sofreu influências fortes de outras culturas. Podemos não gostar do facto, mas é isso mesmo: um facto. Não fiquem horrorizados: o castelhano também teve vagas dessas, o francês idem — então o inglês nem se fala. Não percam muitas horas de sono com isso — e, depois, a língua vai atrás da cultura, neste ponto: se quisermos uma língua pura, temos de fechar a cultura a influências exteriores. As línguas mais puras são as mais isoladas, as menos importantes.
Para terminar este resumo muito resumido, diga-se que o português-padrão se expandiu de forma fenomenal durante o século XX, com a escola, a televisão, a rádio, a imprensa. Aí, as formas do sul começaram a suplantar as outras formas, que subsistem, mas com menos força. O português começou a tornar-se mais homogéneo (e menos nortenho/galego) — mas tudo isto já é história das últimas décadas…

E o galego?

Bem, quanto ao galego, lá em cima, num país sem corte, uma sociedade rural, não sofreu tanta influência castelhana até muito tarde, embora essa aparente pureza seja apenas reflexo do isolamento da sociedade. Grande parte da população galega, aliás, só terá começado a sentir a invasão da sua língua pelo castelhano quando a escolaridade obrigatória apareceu no horizonte — e a televisão, jornais, etc. Ou seja, para muitos galegos, o castelhano tornou-se influência no século XX (nas elites terá sido antes, claro). Apesar de tardia, a influência do espanhol é avassaladora, claro está. Aliás, chamar-lhe influência será um eufemismo cruel. O espanhol não influenciou o galego: o espanhol começou a substituir o galego. Afinal, o Estado é o espanhol e a escolaridade da população foi em castelhano até muito tarde. Ou seja, nos séculos XIX e XX, o galego levou uma coça de que ainda não se levantou, apesar de, desde os anos 70, o governo autónomo ter, oficialmente, uma política de defesa da língua.
Alguns galegos tentam aproximar a sua língua do português para assim melhor se defenderem do peso do castelhano; outros apostam num galego autónomo tanto do castelhano como do português. Mas que o galego e o português ainda estão mais próximos do que imaginamos, isso é indesmentível: então quando começamos a olhar para o vocabulário popular, aquele que muitos desprezam injustamente, começamos a ver como falamos uma língua que não deixa de ser muito galega.

Em resumo…

… o português tem origem no latim popular falado no noroeste da Península, na Galécia Magna, língua essa a que podemos chamar galego por ser uma língua da zona do Reino da Galiza, uma língua já com características muito próprias séculos antes da existência de Portugal. Ao tornar-se a língua dum estado independente a sul, chamado Portugal, a língua passou a chamar-se português — e com esse nome foi transplantada para os outros países que a falam. Apesar das mudanças a sul, a língua mantém uma forte proximidade com o que se fala a norte da fronteira. Essa língua portuguesa, como é típico duma língua dum país de cultura aberta a outros povos, sofreu grandes influências exteriores: do castelhano, do francês, do inglês… Até hoje. Também nos dias de hoje as formas mais padronizadas do português começam a suplantar as formas mais populares entre a população em geral — enquanto na Galiza, o castelhano avança.
Isto é uma explicação simplificada, claro está. É ainda a minha forma de o explicar: outros dariam ênfases a outras partes ou acrescentariam pontos talvez importantes… Se alguém quiser corrigir, matizar, completar, os comentários estão abertos!
(Proponho ainda que dê uma vista de olhos pelas histórias romanceadas que escrevi e que tentam dar uma ideia do que foi o percurso do idioma nesses primeiros séculos: «História Secreta da Língua Portuguesa».)
Bem, mas a pergunta era outra: que livros de especialistas podemos ler sobre o assunto?
Proponho dois livros breves, recentes, sobre a História da língua:
  • Introdução à História do Português, de Ivo Castro (um livro académico e actualizado, com fartos exemplos concretos).
  • História do Português, de Esperança Cardeira (um livro brevíssimo, editado numa colecção da Caminho sobre temas de linguística).
Proponho também três artigos de Fernando Venâncio sobre o assunto (convém dizer que as aulas que o autor deu na FCSH, este ano, permitiram-me aprender muito sobre as origens da língua):

Con b de bufón y con h de hijoputa


El bufón era precisamente el individuo que en las cortes medievales se atrevía a decirle al rey la verdad a la cara
  • «Gabriel Rufián es uno de esos jóvenes que ha llevado al Congreso una forma de hacer política que algunos tachan de callejera y otros de barriobajera».

  • «Lo que fastidia especialmente de Rufián es la intrusión de un discurso intempestivo, fuera de lugar en la sacrosanta dignidad de una cámara parlamentaria».

  • «”Rajoy es un tío con complejo e hijo de puta del que no te puedes fiar y que quiere superar a Franco en la presidencia del Gobierno”, decía Ignacio González».

DAVID TORRES
https://www.cuartopoder.es/

Gabriel Rufián cuando mostró las esposas en el Congreso de los Diputados. / Efe

Esta última semana el foco del independentismo catalán se ha trasladado de Bélgica a España y de Cataluña a Madrid, con una actuación casi circense del diputado de ERC, Gabriel Rufiánun hombre que hace las delicias de tirios y troyanos. Rufián, cuyo vistoso apellido ha sido blanco de ingeniosos comentarios, es uno de esos jóvenes que ha llevado al Congreso una forma de hacer política que algunos tachan de callejera y otros de barriobajera. Un día sacó una impresora para demostrar lo fácil que era hacerse con una papeleta electoral y el miércoles exhibió unas esposas que lo mismo podían servirle a él cualquier día de éstos que al presidente del Gobierno en un futuro próximo.
Esta última insinuación ha escandalizado a buena parte de la caverna ilustrada e incluso a más de un comentarista despistado que ignoraba a estas alturas el arsenal de recursos cómicos de Rufián. Lo han motejado, con involuntaria puntería, de bufón, ignorando que el bufón era precisamente el individuo que en las cortes medievales se atrevía a decirle al rey la verdad a la cara. De Falstaff a Rigoletto, el bufón ha dejado al descubierto las miserias y desvergüenzas del poder. Medio payaso, medio tonto, agita la campanilla, suelta una pedorreta y su palabrería pone patas arriba todo el tinglado. Boris Godunov, la obra maestra de Musórgski y la ópera favorita de Stalin, tiene una escena que muestra la potencia reveladora del yurodivi, ese santo loco que es una figura esencial del folklore ruso. El zar Boris le da una limosna y el yurodivi, agradecido, le pide que mate a unos canallas que lo maltrataron igual que Boris mató al pequeño zarevich en la cuna. Cuando la guardia avanza para cortarle el cuello, el zar los detiene con un gesto y les ordena que lo dejen en paz.
Lo que fastidia especialmente en las intervenciones de Rufián es la intrusión de un discurso intempestivo, fuera de lugar en la sacrosanta dignidad de una cámara parlamentaria. Es un lenguaje que no se puede usar en público, y mucho menos en el Congreso de los Diputados, a la luz de los taquígrafos. Sin ir más lejos, esta misma semana ha salido publicada en los medios una conversación privada entre Ignacio González y Eduardo Zaplana en la que el ex presidente de la Comunidad de Madrid hablaba de Esperanza Aguirre en estos términos: “Yo no sé si es una hija de puta o es que ha perdido la cabeza hace tiempo, pero lo único que te trae ya son problemas”. No era la única que se merecía el calificativo, ya que también el presidente del Gobierno estaba incluido en el lote: “Era igual que Rajoy, un tío con complejo e hijo de puta del que no te puedes fiar y que quiere superar a Franco en la presidencia del Gobierno”. Al contrario que Rufián, que habla de oídas, González los conoce a ambos de primera mano. No obstante, hay ciertas dudas sobre si ese Rajoy es el mismo ‘M. Rajoy’ que aparece en los papeles de Bárcenas o el otro M. Rajoy, el humorista.

Vente pa la trena, Dastis

Google images.
Cristina Fallarás
http://iniciativadebate.net/

“Las cárceles en España, y en particular a la que se va a enviar al señor Puigdemont cuando venga, reúne todas las comodidades que, no ya solo los presos, sino que muchas personas quisieran disfrutar” — Alfonso Dastis, ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, dixit.
Análisis de texto en tres puntos y un mensaje.
Uno: El ministro considera que una cárcel es un lugar en el que a una podría apetecerle vivir. Y no sólo eso, la considera un lugar por el que una suspira. Del tipo “ay, si yo pudiera pasar contigo las navidades en Nanclares, tigre mío”. Incluir en dicha frase el verbo “disfrutar”, es más, unir las ideas de disfrute y cárcel en la misma oración, provoca una siniestra sospecha, retrata a un siniestro individuo y traza siniestros futuros. Tener como ministro a un hombre capaz de considerar “disfrutable” una estancia en la cárcel podría despertar todas nuestras alarmas, y con razón.
Dos: El ministro afirma que los presos se mueren por estar allí. Pero no solo ellos, que los presos, ya se sabe, son seres de caprichos exquisitos. En opinión del bueno de Dastis, es mucha la población no reclusa, “muchas personas”, o sea ciudadanos, con una vida tan perra que mejor estarían presos. Más o menos aquella frase tabernaria de “al menos allí comen caliente tres veces al día”, con la diferencia de que este señor no es Manolico el del anís sino el ministro de Asuntos Exteriores. Sin duda, la España en la que Mariano Rajoy, su jefe, ve el fin de la crisis es aquella en la que se vive mejor en la cárcel que en tu casa.
Tres: Dastis tiene tan claro el guión de la opereta que llevan tiempo interpretando, que ya conoce el nombre de la cárcel “a la que se va a enviar al señor Puigdemont”, y seguramente el número de celda y el compañero, así como el texto de las diversas sentencias que acompañarán al caso en el transcurso de la obra.
Mensaje: Dastis, colega, vente pa la trena, que lo de la libertad es una mierda, ya lo puedes jurar, que pa qué quiere una la libertad si no tiene un mendrugo que echarse a la tripa, vente, hombre, que sí, que la libertad está sobrevalorada, tigre, que aquí no es como en esos CIES tuyos, donde ni dios sabe lo que pasa, y lo que pasa aquí… Que te lo cuenten los tuyos.

Pereira Menaut: “Se a día de hoxe até a Constitución enteira é manipulada, raro sería que o 155 non o fose”

Un dos grandes especialistas en Galicia de Dereito Constitucional fala nesta entrevista sen pelos na lingua sobre o que supón o conflito entre o Estado e Cataluña, que cualifica de “político e non xurídico”, e ao que se lle aplicaron unhas medidas xudiciais —prisión para parte do Govern— que son “dubidosas e pouco axustadas a Dereito”. “Que eu lembre, non hai precedentes de medidas así”, asegura ao subliñar que en países como Reino Unido ou Dinamarca están “tremendamente abraiados” pola reacción do Goberno español.

Xurxo Salgado e Alberto Quian 
http://www.galiciaconfidencial.com/

Antonio-Carlos Pereira Menaut é profesor titular (acreditado como catedrático) da Universidade de Santiago de Compostela (USC) na área de Dereito Constitucional e da UE. Tamén é director da Cátedra Jean Monnet de Dereito Constitucional europeo. Ocupouse de Teoría Política, Teoría Constitucional, Constitucionalismo Comparado (sobre todo, inglés), e Federalismo, Autonomía e organización territorial. Ultimamente centra a súa investigación no proceso de constitucionalización da Unión Europea.

Antonio-Carlos Pereira Menaut, profesor de Dereito Constitucional Español e da Unión Europea
Antonio-Carlos Pereira Menaut, profesor de Dereito Constitucional Español e da Unión Europea | Fonte: Alfonso Pontes


Malia ser un dos grandes expertos galegos en Dereito Constitucional, poucos medios lle preguntaron o seu parecer sobre a “constitucionalidade” das medidas xudiciais e políticas adoptadas en Cataluña. Unhas medidas que rexeita abertamente ao dubidar, precisamente, da súa “legalidade”.
Para Pereira Menaut o conflito entre Cataluña e España “é político e non xurídico”. “Estamos diante dunha liorta política artificiosamente legalizada e xudicializada”, indica ao subliñar que os españois tenden a converter os conflitos políticos “en dramas apocalípticos”. “Eu estou afeito a tratar con xente nacionalista de varias partes de España e teño a impresión persoal de que o nacionalismo español descarrilado gáñalle en radicalismo a varios deles (dende logo, ao galego)”, indica nesta entrevista con GC.
Ademais, asegura que “canto máis o xudicialicemos, peor” porque os problemas políticos reclaman remedios políticos. “Os propios xuíces deberían (se poden, claro) botarse fóra desas patacas quentes porque son conflitos políticos xerados por políticos, e que precisan solucións políticas”, engade.
“Ese carácter Madrid-céntrico do actual nacionalismo español, sen precedentes, axúdanos a comprender a situación. Madrid dótase dun inimigo (Cataluña) e consegue con moito éxito ‘recrutar’ contra ela a boa parte do resto de España”, mantén. Por iso, entende que “é dubidoso que se axuste á lei (á Constitución, non) e é seguro que non se axusta a dereito”, tanto o envío a prisión de boa parte do Govern, como a aplicación do 155.
O profesor de Dereito Constitucional Español e da Unión Europea da USC, Antonio-Carlos Pereira Menaut /http://derecho.udd.cl
O profesor de Dereito Constitucional Español e da Unión Europea da USC, Antonio-Carlos Pereira Menaut /http://derecho.udd.cl
“Unha parte boa desta crise é que nos obrigou a distinguir lei/dereito, lei/xustiza e legalidade/lexitimidade. Axústase á radicalización que padecemos, que tarde ou cedo tiña que vir porque esta mobilización política está como calcada sobre a mobilización futbolístico-españolista, como unha prolongación da última; por iso temos aí o espírito e o estilo dos seareiros do fútbol, con “a por ellos, oé” incluído. O de sacar as bandeiras foise xa poñendo en práctica coa selección durante anos, por iso agora a maquinaria estaba tan engraxada e respondeu tan axiña”, apunta.
Este experto constitucionalista di que “non hai precedentes de medidas así” en Europa. “Os estranxeiros están abraiados; como dicía un americano anti-Trump, de momento Trump aínda non anda a intervir os estados membros nin meter na cadea aos gobernos estatais contrarios”.
"A historia amosa que os españois tenden a converter os conflitos políticos en dramas apocalípticos".
Antes de comezar co batería de preguntas, como valora o que está acontecendo en Cataluña? 
Antes de nada hai que dicir que o conflito é político e non xurídico. Iso afecta a case todo o que veña despois, pero debemos poñelo en claro dende o principio. Estamos diante dunha liorta política artificiosamente legalizada e xudicializada.
Hai varias maneiras de entender o problema. O que pasa é relativamente sinxelo, e os anglosaxóns, ou os nórdicos, o terían amañado hai xa moito tempo: un territorio aspira a máis autogoberno. Discutible (polo menos para os centralistas), pero en si mesmo nada dramático; o problema tiña solución doada, pero deixárano apodrentar. Cando esa aspiración bate cun valado (a partir das dúas campañas contra Cataluña e, despois, coa lamentable sentencia do TC), vaise radicalizando. Se o valado non é só legal ou institucional, senón ultimamente tamén social e de actitudes (campañas contra produtos cataláns, odio ou xenreira aos cataláns, xente coreando “a por ellos, oé”), pois era previsible que a radicalización medrase e que se abrise unha fenda social moi grande, que non se dará amañado doadamente, con ou sen independencia.
E como solucionarían isto nos países con máis cultura contractualista e de compromiso? 
Pois moito antes de chegar a esa situación sentaríanse nunha mesa e buscarían, non os puntos ideais para ningún dos dous, senón os menos malos, aqueles cos que se conformarían de non ter outra cousa millor, ata dar con algún terreo común. Que temos en común no teu Plan A e no meu Plan A? Como somos contrarios, posiblemente, nada. E no teu Plan B e máis no meu Plan B? Pois tal vez escomncemos a ter un pouquiño. Sigamos baixando as esixencias por ámbolos dous lados, e nos respectivos plans C, haberá algo máis en común? Seguro que algo máis. E así sucesivamente.
Tentando ir ás raíces do asunto, a historia amosa que os españois tenden a converter os conflitos políticos en dramas apocalípticos. Últimamente estáme custando traballo convencer a algunha xente boa e riquiña de que se Cataluña se fixese independente, ao día seguinte sairía o sol igual, e que a mín me afecta moito máis o 15-O (os incendios) que o 1-O (o referendo).
Bótalle unha olladiña á historia. Contra 1810, os hispanoamericanos contentábanse co libre comercio, unha certa descentralización e non moito máis. Un berro usual era “Viva Fernando VII; abajo el mal gobierno”; non berraban contra España nin contra o Rei, aínda que fose pouco presentable. Algúns propuxeron unha especie de Commonwealth hispana. Pero a radical negativa española levounos ao independentismo. Perdeuse case toda América pero os españois non aprenderon: ignoraron as reivindicacións dos cubanos xa dende o 1830, libraron alí unha guerra (1868-1878) e non cederon en nada. En 1897 outorgaron estatutos de autonomía para Cuba e Puerto Rico, pero... en 1898 os norteamericanos expulsarían aos españois de América.
"Ninguén pode pretender facernos crer que non existe un nacionalismo español, inmoderado e radical como o que máis".
Outro enfoque que axuda moito é ver o que está a pasar como un conflito entre nacionalismos: despois dos últimos meses, ninguén pode pretender facernos crer que non existe un nacionalismo español, inmoderado e radical como o que máis. Eu estou afeito a tratar con xente nacionalista de varias partes de España e teño a impresión persoal de que o nacionalismo español descarrilado gáñalle en radicalismo a varios deles (dende logo, ao galego). Por iso, non semellan moi dispostos a vincere ma non stravincere, a vencer sen asoballar: se poden, asoballarán; nada de do not press one’s advantage propio dun gentleman.
Última cousiña: outra maneira de enfocar a actual liorta é ver o problema como un enfrontamento Madrid-Cataluña; eis o descomedido auxe de Madrid nos últimos decenios. Cataluña retrocede comparativamente e Madrid non para de avanzar. Pero, claro, Madrid non é como Londres, Washington, Berlín, Roma ou Brasilia; Madrid vive de ser o centro, e toda posible descentralización baterá con ela, porque implica quitarlle algo a Madrid e as elites gobernantes centrais. Ata o túnel hidrodinámico para probar os barcos está en Madrid; non está en Ferrol. Dende os tempos de Aznar hai como un proxecto non formalizado de facer de Madrid un París ou Londres; de feito, xa ten máis poboación que calquera capital europea non sendo esas dúas e Moscova. Moito do actual conflito territorial español enténdese tendo en conta o novo Madrid; se non o cres, fai unha viaxe en coche polas pequenas vilas das dúas Castelas, ou repara na cantidade de sedes centrais bancarias que hai agora en Madrid, ou a cantidade de másters que se imparten alí. Todo o que se recoñeza a unha comunidade autónoma será visto polas elites de Madrid como algo que pouco menos que lles rouban a eles; como se agora decidisen poñer a sede da Real Academia en Lanzarote, o Tribunal Constitucional en Viveiro, etc. Este enfoque —conflito Madrid-Barcelona— axuda a comprender a idea, sen precedentes na España centralista, de derrotar empobrecendo unha parte do territorio. O ditador Primo de Rivera mimou a Cataluña, Franco conquistouna, pero non a empobreceu (máis ben ao contrario). Se neste combate de boxeo legalístico triunfa Madrid, Cataluña deixará de ser o contrapeso que sempre foi; estaremos diante dun cambio histórico, e o resto non nos veremos favorecidos en nada.
Ese carácter Madrid-céntrico do actual nacionalismo español, sen precedentes, axúdanos a comprender a situación. Madrid dótase dun inimigo (Cataluña) e consegue con moito éxito “reclutar” contra ela a boa parte do resto de España, pero iso explica que o tradicional corazón de España estea missing en todo isto: León está desaparecido, para a xente máis nova, como se nunca tivese existido tal reino; e as Castelas seguirán despoboadas e envellecidas por moito que o separatismo catalán sexa derrotado.
O desenlace que de momento está a darse ao conflito é tamén unha demostración (se nestas cousas caben “demostracións”) de que por medios pacíficos e “legais”, e tanto con razón como sen ela, ningún territorio español accederá á independencia doadamente (prescindindo agora do factor europeo).
"É dubidoso que a detención de parte do Govern catalán se axuste á lei (á Constitución, non) e é seguro que non se axusta a Dereito".
E nesta presión entre o centro e a periferia ou entre Madrid e Barcelona, axústase a Dereito a detención de boa parte do Govern catalán?
É dubidoso que se axuste á lei (á Constitución, non) e é seguro que non se axusta a Dereito. Unha parte boa desta crise é que nos obrigou a distinguir lei/dereito, lei/xustiza e legalidade/lexitimidade. Axústase á radicalización que padecemos, que tarde ou cedo tiña que vir porque esta mobilización política está como calcada sobre a mobilización futbolístico-españolista, como unha prolongación da última; por iso temos aí o espírito e o estilo dos seareiros do fútbol, con “a por ellos, oé” incluído. O de sacar as bandeiras foise xa poñendo en práctica coa selección durante anos, por iso agora a maquinaria estaba tan engraxada e respondeu tan axiña.
Comecemos por unha cousa na que nunca insistiremos abondo: o conflito catalán non é xurídico, senón político. Canto máis o xudicialicemos, peor. Problemas políticos reclaman remedios políticos. Os propios xuíces deberían (se poden, claro) botarse fóra desas patacas quentes, porque son conflitos políticos xerados por políticos, e que precisan solucións políticas. A única rama do Dereito que ten algo serio que dicir é o hoxe desacreditado dereito natural, ao que recorreron os americanos na súa Declaración de Independencia: existe o dereito natural á autodeterminación, si ou non? A min paréceme moi difícil negalo; pódese condicionalo (por exemplo, a respectar os dereitos adquiridos das minorías, a facer un referendo limpo e ben feito), pero nunha sociedade democrática, paréceme moi difícil xustificar a súa negación frontal. Como dixo o danés Bertel Haarder o pasado día 2 no Nordic Council, “se Groenlandia e as Feroe queren total independencia é cousa deles” (naturalmente, Dinamarca deixaría de lles enviar fondos). Compara tamén o conflito catalán có conflito escocés: plantexouse como un problema político, como antes o conflito irlandés, como os Acordos do Venres Santo, etc. Os partidarios do Brexit tampouco o viron como un tema xurídico (curiosamente, algúns dos remainers si que tentaron de xudicializalo, con éxito só relativo).
Non pode ser que nos problemas políticos, ao final, os malos da película sexan os xuíces. Xa levamos decenios que os gobernos andan a cargar ao Dereito e os xuíces coas tarefas políticas máis incómodas: Temos un problema de terrorismo? Botémoslle a lei enriba e ignoremos a parte de política que teña. Branqueo de diñeiro? Igual. Independentismo catalán? Igual. Así dan unha sensación de Estado conforme ao Dereito, despolitización, xustiza imparcial, etc. Curiosamente, os independentistas cataláns, no canto de optar pola vía americana (We, the People...) optaron tamén pola vía legalista, non sei se por necesidade ou por compartir o plantexamento básico español nese punto. Total, para que o seu legalismo batese co legalismo implacable de Goliat e co control por Montoro, e perdese a capacidade de arrastre do plantexamento abertamente político, co seu romanticismo e os seus grandes horizontes. No canto de parecer heroes, ou como pouco disidentes políticos de algunha autocracia ou totalitarismo, parecen funcionarios discutindo sobre excesos de competencias e destino das partidas orzamentarias. Póñense como quen acepta xogar no terreo do contrario, cós árbitros designados polo contrario e coas regras do contrario, que asemade pode ditar regras novas cando lle prace.
Nese contexto, a detención do Govern é unha medida abertamente autoritaria e, asemade, un despropósito político; fainos lembrar aquelas fotos dos libros de historia, nos que aparece o goberno catalán dos anos 30 tras das reixas. Sona como “descabezamos a oposición, e a seguido convocamos eleccións”.
"O que aconteceu en Cataluña non se debe considerar rebelión (por exemplo, non houbo violencia); o individuo normal con sentido común entende por rebelión outra cousa". 
É unha medida proporcionada ou desproporcionada?
Mesmo dentro do iuspositivismo español (ou sexa, que non hai máis dereito que a lei escrita, xusta ou inxusta, e na práctica non fai caso á Constitución) non ten sentido ningún. Xa ves que o Tribunal Supremo seguiu outra liña máis tranquila que a da Audiencia Nacional. Os estranxeiros están abraiados; como dicía un americano anti-Trump, de momento Trump aínda non anda a intervir os Estados membros nin a meter na cadea aos gobernos estatais contrarios.
Que eu lembre, non hai precedentes de medidas así. Meteuse na cadea á Mesa de Herri Batasuna nos tempos do autoritario Aznar, pero a parte de que en Cataluña non hai HB, tampouco aquilo estivo xustificado. Se a ningún deles se lles probou algo realmente anti-xurídico, non se lles podería encarcerar.
Mesmo o moderado Times falou de “Rajoy’s Prisoners” o pasado día 7, argumentando en favor de manter a unidade de España, pero alertando a Rajoy de que se pasou moito, e de que se está a disparar no pé. O mero feito de falar dos “presos de Rajoy”, e que o faga o Times, xa debería ter feito saltar todas as alarmas se estivésemos nunha democracia liberal e constitucional. 
Preguntámolo porque hai voces que consideran esaxerada a prisión preventiva e pouco suxeito a Dereito imputar cargo de rebelión aos acusados. Que opina?
Os tempos cambiaron. Hai que situar as cousas no contexto. Hoxe, o Código Penal, despois das derradeiras reformas, está moi duro e politizado. Bótalle unha ollada ti mesmo. Esaxerando: hoxe, sen moito esforzo podería ser delito calquera cousa política saída de ton (e moitas non políticas). Hai delitos contra case todo o imaxinable, contra a Constitución, contra a división de poderes, contra os orzamentos da UE (art. 306); deber diñeiro a Facenda ou á Seguridade Social pode ser delito a partir de 50.000 euros. E así sucesivamente. Algúns opinan que este Código Penal de 1995, coas reformas, é máis duro que o último do Franquismo (1973), punto no que me confeso ignorante e déixoo aos especialistas, pero prima facie semella que si. Certamente, a rebelión está penalizada (art. 472) e iso non é raro no dereito comparado, pero o que aconteceu en Cataluña non se debe considerar rebelión (por exemplo, non houbo violencia); o individuo normal con sentido común entende por rebelión outra cousa. O dereito penal naceu para garantir aos reos un xuizo xusto e só unhas penas previstas na lei e xustas, pero agora se está a converter nun instrumento gubernamental, cousa inadmisible nin para fins bos.
Hoxe en día, o que se trata de conseguir por medio do novo dereito penal do inimigo, da normalización do estado de excepción, da Ley de Seguridad Ciudadana e demáis, vén sendo, mutatis mutandis, o que hai cincuenta ou cen anos se conseguiría por medio dun militar a cabalo ou un policía franquista bigotudo e malencarado dando porrazos. 
"Dende un punto de vista político de fondo, non hai outra alternativa que negociar, gústelle ou non a Madrid".
Había algunha outra alternativa?
A primeira alternativa é que, como dixeron no Nordic Council o 2 de novembro, non tiña por que se ter chegado a tal situación. O mesmo Haarder dixo que se Cataluña estivese na zona nórdica, haberíase acadado algún compromiso hai moito tempo. Deixar apodrentar os problemas —especialmente cando o choque de trens se vía vir— é cousa de pésimos políticos. Se aos médicos lle levamos só cadáveres, ou agonizantes, non atoparán alternativa ningunha viable por moi bos médicos que sexan.
Dende un punto de vista político de fondo, non hai outra alternativa que negociar, gústelle ou non a Madrid. As outras posibilidades son a independencia, que España nunca aceptará (aínda que podería ser light), ou ben unha masiva recentralización non só institucional senón tamén económica, educativa e cultural, que gustaría a non poucos, pero que está por ver que fose unha saída práctica, porque, non sería eficaz de non ser moi subrepticia e lenta (e nese caso non chega a tempo para o problema actual) e atoparía obstáculos diversos; se é que non producía un efecto rebote. Certo que a recentralización escomezou hai xa ben quince anos, e que hoxe é moito máis intelixente que antes, pero precisamente esa é unha das causas remotas do actual estourido catalán (noutras comunidades non atopa tanta resistencia).
Tendo en conta que coa boca pequena moita xente importante en Europa está a dicirlle a Rajoy que dialogue, e que España nestes decenios vén sempre comportándose como unha especie de super-protectorado obediente á UE, o máis probable é que de aquí a algún tempocomece algunha reforma constitucional de tipo federalizante, pero na que as elites centrais tal vez nunca crean sinceramente; como non creron na autonomía. De ser así, algún tempo despois teimarían por recentralizar, de maneira que ao cabo de varios anos ou decenios poderíase reproducir un problema semellante ao actual (máis ou menos, o que pasou de 1978 aquí).
Dende un punto de vista de práctica xurídica, a vida real dos xulgados e tribunais, ordinariamente lentos agás que se trate de Cataluña, subministra pola vía fáctica unha posibilidade de facer as cousas de vagar, de xeito que salvando todo o mundo a cara, se chegase ata as eleccións do 21-D, que non falta tanto, con todos os políticos cataláns na rúa e aínda sen xulgar. 
E en todo este proceso express, pensa que se entende que o Supremo accedese ás peticións das defensas e atrasar unha semana as declaracións dos membros da Mesa do Parlament e a Audiencia Nacional só lles dese 24 horas para preparar a defensa aos ex-consellers?
Darlles 24 horas para preparar a defensa parece unha broma de non ser porque atenta contra o dereito a un xuicio xusto do artigo 24 da Constitución, famoso dereito das películas americanas de policías e avogados. Amáis diso, como diciamos, eu non vexo claro que a Audiencia Nacional deba existir (abonda con botar un ollo á Constitución). Polo tipo de casos que xulga, sempre foi, como se dixésemos, un pouco máis “combativa” que o Supremo, pero desta vez pasouse moito.
Debe a Xustiza avaliar tamén o clima político e social para adoptar decisións en casos coma estes?
Home, eu por principio, polo meu concepto do Sereito e o meu concepto da política, propoño des-xuridificar canto sexa posible os conflitos políticos; a problemas políticos, solucións políticas. Asemade compre subliñar que na corta historia da democracia española, era habitual ata agora unha praxe non escrita (que eu saiba): que se se convocaban unhas eleccións, estatais ou autonómicas, os traballos xurisdicionais que puidesen ter relación con ese envite electoral, quedaban de facto como en standby ata que se desen feitas as eleccións e se formase o novo parlamento e o novo goberno.
 “«Dar instrucións», como di o artigo 155, non é destituír, suspender, suprimir, convocar novas eleccións, enviar á cadea..."
E logo do que está acontecendo, pensa que un artigo tan ambiguo como o 155 foi aplicado polo Goberno nunha medida xusta?
Ese artigo, que é máis ben curto (ten dous parágrafos) e pouco complicado, está aínda hoxe descarrilado por causa dos políticos dos grandes partidos e de certos medios. Non é tan ambiguo como a xente pensa. Da Constitución alemá ven o de “dar instrucións” (suponse que obrigatorias), pero “dar instrucións” non é destituír, suspender, suprimir, convocar novas eleccións, enviar á cadea... No primeiro parágrafo fálase de “medidas necesarias”, sen especificar, cousa que non está nada be,  porque no constitucionalismo os cheques en branco non existen. Sabemos polas discusións das Cortes constituíntes (onde se rexeitoi iso, que defendía Fraga) que aí non cabe suspender a autonomía nin nada equivalente.
Cal cre que son as dificultades que suscita o 155 para a súa correcta aplicación?
Antes de nada, é certo que os sistemas non unitarios teñen algún recurso para garantir a unidade nos casos difíciles. O federalismo, en último extremo, forzado a elixir, aposta pola unidade (por iso aos partidos centrais non lles debería dar tanto arrepío). Nos Estados Unidos, en casos extremos, Washington podería mandar ao exército (Guerra de Secesión, caso Brown v Topeka no 1954), pero non hai na súa Constitución artigo ningún equivalente ao 155, nin artigo que permita, nunha emerxencia, suprimir o federalismo, disolver os congresos estatais, etc.
Isto tamén implica que para quen aspira xa non a independizarse senón a un certo grado substancial de autogoberno, pode non ser suficiente un federalismo mexicano ou arxentino (países moi ben queridos, pero centralizados abondo). Hai federalismos de varios tipos; non vale dicir “queremos un federalismo” sen matizar cal. Na práctica, eu atrévome a supoñer que se os líderes cataláns se visen coas potestades e competencias de —por exemplo— California, razoablemente garantidas, estarían satisfeitos. Eu estaríao, dende logo.  
En que medida é interpretable o 155, se o é, e polo tanto manipulable para un interese político, para un goberno?
En si mesmo, non é tan especialmente manipulable. Có 155 na man, o Goberno non pode acabar mudando a Constitución, alterando o reparto competencial, atentando contra a división de poderes ou calquera outro resultado que no fondo sexa anti-constitucional (suprimir as comunidades autónomas é anti-constitucional, polo menos namentres non se mude a Constitución), porque o 155, como todo artigo, ten que ser interpretado no conxunto da Constitución. Agora ben, se a día de hoxe até a Constitución enteira é manipulada, raro sería que o 155 non o fose.
Debe tamén advertirse que o 155, inspirado moi de preto no 37 da Lei Fundamental de Bonn, implica que o resto das comunidades autónomas o autoricen (no Bundesrat vótase por Länder), cousa que en España non se cumpre porque no Senado se vota por partidos igual que no Congreso, co agravante respecto do Congreso de que un partido que en Cataluña é anecdótico (o PP), coa maioría absoluta no Senado podería decidir unilateralmente sobre unha comunidade autónoma na que a súa lexitimidade é moi escasa.
Pero semella que a aplicación do 155 está entrando en contradición con outros dereitos?
Iso non é tan raro; se mesmo no caso dunha aplicación correcta non se podería garantir doadamente que non batese cos dereitos dos implicados, imaxínate nunha aplicación incorrecta e autoritaria.
"A separación de poderes é unha materia pendente xa dende 1978, porque esta Constitución, sen dúbida é a mellor das españolas, non a garante".
Hai presións políticas á Xustiza ou no caso catalán se está actuando realmente de xeito independente? Porque hai a sensación en certa parte da cidadanía de que algúns xuíces e fiscais actúan en función de ordes políticas...
Un notado profesor dixo que o artigo 155 desencadeou un activismo fiscal e xudicial frenético, pero na miña opinión tamén se tería desencadeado igual aínda que o Goberno, no canto do 155, tivese utilizado o control de gasto e a Ley de Seguridad Nacional.
A separación de poderes é unha materia pendente xa dende 1978, porque esta Constitución, sen dúbida é a mellor das españolas, non a garante. O procedemento de designación dos xuíces do Tribunal Constitucional abre todas as vías á politización. O Consello do Poder Xudicial, pola súa composición, está aberto ás influencias políticas e (segundo cal sexa a maioría), a actuar como correa de transmisión do Goberno.
Tampouco podemos ignorar que os xuíces razoablemente despolitizados, honrados  e competentes, como son a maioría, teñen sido aprendidos a respectar a lei positiva e moitos consideran a unidade de España como natural e intocable. Moita xente boa e mesmo ilustrada considera que se pode discutir dentro de España, pero non sobre España, que deste xeito se volve indiscutible; algo así como se, ao deixar os españois de seren católicos, transferisen inconscientemente a España unha actitude relixiosa ou case-relixiosa: como todos precisamos algo de absoluto, se xa non é Deus, será España. Ironicamente, iso sucede nun momento no que nin está claro que España como nación realmente exista nin teña outro futuro que o dun “protectorado da UE que tolea por falar inglés”. O último, a carencia de proxecto futuro, nótase en que, fóra da prohibición e da negación, o Goberno non dá argumentos para que Cataluña quede; como se non houbese un proxecto de España para ilusionar a Cataluña (ou outra comunidade autónoma). 
Hai quen di que cos casos de corrupción do PP, ou doutros partidos, non había tanta présa nas decisións xudiciais?
Iso é ben sabido e é unha das cousas que se lle reprocha á xustiza agora. Sendo as cousas como son, eu non reprocho tanto aos xuíces o ser lentos neses casos, porque o son en moitas veces, como tratar discriminatoriamente aos cataláns.
Falando de como solucionar a cuestión catalá, ve posible un referendo legal e pactado coa Constitución actual? 
Como dixen, o meu enfoque non é moi legalista. Tal como están a Constitución e a Lei Orgánica, un referendo vinculante sobre independencia dun territorio non ía ser legalmente fácil. A Constitución non prohíbe necesariamente un referendo cuxa xénese fose pactada, pero, mesmo se superásemos as dificultades legais, sendo realistas, véxoo improbable. Pisemos terra. Se o Goberno está acariciando as posibilidades de acabar coas autonomías, ou polo menos retirarlles sanidade e educación (que é o 70 por cento do que fan moitas), ou mantelas pero practicamente como entes descentralizados do poder central; se algúns falan de aplicar o 155 a toda autonomía que se mova, e Montoro intervén case manu militari nas finanzas municipais madrileñas como se a Constitución non garantise autonomía ningunha aos municipios (art. 140), é realista esperar que ese mesmo Goberno acceda a facer un referendo sobre a independencia, e acate os resultados?
"A reforma da Constitución hai que facela, pero se houbese a vontade política de facer o referendo, mesmo como está a Constitución, sen reformar, xa sería posible pactar un referendo".
Pero é desexable un referendo pactado? Isto implicaría unha reforma en profundidade da Constitución. Está a clase política e xudicial preparada para iso?
Comezando polo ultimo. A clase xudicial, dende logo, está preparada, porque só con limitarse aos terreos xurídicos e deixarnos a política a nós, os cidadáns, chegaría. Un coñecido profesor americano, Mark Tushnet, escribiu xa hai anos un libriño titulado Retirar a Constitución dos Tribunais. Na práctica, pode non ser tan doado, porque moitos xuíces, como moitos xuristas españois, teñen hábitos mentais contrarios, así como tamén porque en España existe un Tribunal Constitucional (nos USA e en moitos outros países, non o hai), e mesmo porque os ánimos están crispados, e os xuíces viven en sociedade, e non nunha burbulla. Se un xuíz recibe unha lei abertamente politizada, como son varias das que afectan o tema catalán, ou de reforma do Código Penal, en principio para el é tan lei como calquera. Pode suscitar unha cuestión de inconstitucionalidade diante do Tribunal Constitucional, órgano que —sendo realistas— non parece garantir moito aos cataláns (aí tes a resposta express ao seu recurso contra o 155). Se queren axudar a destensar e des-xuridificar a política, quédanlles solucións fácticas do tipo de arrastrar os pés e similares, que non son solucións definitivas pero contribuirían a destensar o ambiente.
Respecto da reforma en profundidade da Constitución, hai que facela; pero se houbese a vontade política de facer o referendo, mesmo como está a Constitución, sen reformar, xa sería posible pactar un referendo. A xente pensa que en Escocia se fixo un referendo porque a Constitución británica o prevía así, e non é certo; fíxose, simplemente, porque os anglosaxóns son expertos en impedir que a onda chegue a coller demasiada presión e porque vían o problema como político e non xurídico.
Respecto da clase política, volvamos ao dito. Se realmente non acreditan na división de poderes, se realmente o que quererían é volver a unha especie de centralismo... tira as túas propias conclusións. Cantos políticos españois aceptarían sen pestanear que California mude a súa Constitución cando queira, que Delaware se auto-constitúa en paraíso fiscal, que o Bundesrat poida bloquear un 30 por cento das leis federais, que cada Land alemán teña o seu propio poder xudicial e o seu propio Tribunal Constitucional, que o poder central teña nada ou pouco que dicir en educación, que as policías autonómicas fosen independentes da central...? Aceptarían un sistema electoral que desapodere as direccións dos partidos e dea máis peso ao deputado local? ¿Aceptarían extender a toda España o arranxo tributario de Navarra? ¿Aceptarían perder todo poder sobre os medios de comunicación públicos, como a BBC, cando hoxe non mandan só nos públicos senón mesmo nos que alguén xa chama “os concertados”?

Historia del reino de Galicia

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Se dice de manera frecuente que España es uno de los estados más antiguos de Europa, desde que los Reyes Católicos consiguieron unir en un único estado todos los reinos que había presente en España, la situación territorial nacional se ha mantenido más o menos estable durante más de cinco siglos.
Los reinos españoles están presente en el escudo nacional. Algunos de los elementos y cuarteles que se simbolizan en el escudo nacional son: Reino de Castilla, Reino de León, Reino de Aragón, Reino de Navarra y Reino de Granada.
Se le da mucha importancia a la unión entre Isabel de Castilla y Fernando de Aragón pues gracias a su unión matrimonial, España pudo convertirse en un gran estado y supuso la unificación de todo el territorio nacional. Ambos reinos, aunque eran los de mayor extensión, no eran los únicos que convivían en la España del momento. La anexión del Reino de Navarra en 1512 y la conquista del Reino de Granada en 1492 supuso uno de los hitos más importantes en la historia de España.
En el escudo nacional también aparece el escudo del Reino de León, un reino que gozó de una importancia muy relevante durante la Edad Media, sobre todo como defensa frente a la invasión del Islam. El Reino de León apareció aproximadamente en el siglo X como sucesión del Reino de Asturias y fue integrado en el Reino de Castilla en el siglo XIII. Durante muchos siglos, hasta el XIX, el Reino de León continuó manteniendo algunas de sus estructuras, hasta que finalmente se desintegra tras la aparición del sistema provincial.
Nos centramos de manera importante en el Reino de León porque fue precisamente la entidad que absorbió al Reino de Galicia, una entidad política surgida durante la Edad Media y que finalmente sirvió como base para conformación contemporánea de la región de Galicia, el precedente histórico de la actual Comunidad Autónoma de Galicia.

GALICIA, EL PRIMER REINO DE EUROPA

Las tierras al noroeste de la península están habitadas desde el Paleolítico Superior por diferntes ocupantes. Los primeros fueron los Oestrymnios, llamados así por los romanos. Más tarde llegaron los celtas, un pueblo que ha ejercido una importante influencia en la historia de estos territorios. Los celtas, establecidos en el siglo VI a.C., introdujeron el uso del hierro y la cultura castrense, su modo de vida.
Los romanos llegaron a Galicia en el año 183 a.C., Diocleciano en el año 214 de nuestra era nombra a estos territorios como Gallaecia, que significa Tierra de los Celtas. Los romanos dejaron en Galicia una nueva organización territorial, un nuevo idioma y una nueva religión. Tras la caída del Imperio Romano, llegaron a este territorio los suevos. Tras un acuerdo, “Foedus”, con el emperador romano Honorio, formaron el Reino Suevo de Galicia, que está considerado el primer estado de Europa.
Los suevos se mantuvieron en Galicia durante dos siglos, hasta la conquista de los visigodos. Existieron en Galicia 13 reyes suevos: Hermérico, Requla, Requiario, Maldrás, Frantanes, Frumario, Remismundo, Teodomundo, Carriarico, Teodomiro, Miro, Eborico y Audeca.
Los suevos fueron absorbidos por los visigodos, que a principios del siglo VIII, en el año 711, fueron derrotados por los árabes en la península. En el año 714, el rey de Asturias Don Pelayo, junto con la nobleza visigoda, cominenza la reconquista en Asturias, en numerosos tratados de la época aparecen los audillos y reyes asturianos como reyes de Gallaecia.
En los siglos V y VI, estaban presentes en la península cuatro territorios bien diferenciados: el reino Suevo de Galicia que ocupaba la actual Galicia, Asturias y el norte y centro de Portugal; los vascos, que se extendían por País Vasco, Navarra y parte de Cantabria; los visigodos, localizados en la meseta, el sur de Portugal, Aragón, la Comunidad Valenciana, Cataluña y la sur de Francia fronterizo con Cataluña; y el Imperio Bizantino, que ocupaba todo el sur peninsular al sur del valle del Guadalquivir y la región de Murcia junto a las Islas Baleares.

LA RECONQUISTA Y LAS DISPUTAS GALICIA – ASTURIAS

Nadie duda que la Reconquista comenzó en Galicia, uno de sus impulsores fue Don Pelayo, pero de ahí a decir que desde allí empezó a establecerse un reinado en la península va todo un abismo. Asturias formaba prate de Gallaecia desde hacía siglos, desde la actual Santander hasta la desembocadura del río Duero por la costa, y desde Braga hata Astorga, en León, y Lugo por el interior.
Atendiendo a los escritos de la época, árabes y francos, hablan de caudillos, incluido el propio Don Pelayo, y reyes de Gallaecia. Alfonso I, caudillo asturiano durante el siglo VIII incorpora el convent “lucense” a Asturias, en contra de la idea de los nobles gallegos. A partir de esta fecha se suceden diversas sublevaciones de Galicia contra el poder de fuera, Asturias y posteriormente León.
Uno de los hechos más importantes de la historia de Galicia es el descubrimiento de los restos del Apóstol Santiago en el año 813 en Iria Flavia, una parroquia de Padrón, en La Coruña. Este descubrimiento supuso para Galicia el inicio de la peregrinación y el Camino de Santiago o el Camino Francés, algo que permitió vertebrar y unir Galicia y Europa en todas las épocas.
La Reconquista y el centralismo de muchos hostoriadores españoles ha conseguido que muchos reyes gallegos hayan sido olvidados por los libros de historia, a pesar de que Galicia muestra unos signos diferenciales respecto a los demás pueblos de la península, basada en escritos y documentos, como el de la “Historia Francorum”, de Gregorio de Tours en la que cita “Regnum Galliciae”.
Algunos de los reyes de Galicia durante los siglos X, XI y XII fueron Orduño I de Galicia, Sancho I Ordóñez, Bermudo I de Galicia, García I de Galicia, Doña Urraca y Alfonso I de Galicia.
Otras figuras importantes de Galicia durante ese periodo fueron Fernando II y Alfonso IX, que fueron enterrados en la Catedral de Santiago. Las hijas de Alfonso IX, Sancha y Dulce, ceden el reino a Fernando III y desde entonces Galicia ya no volvió a tener reino separado.

LA TRIARQUÍA DEL REINO DE GALICIA

El Reino de Galicia se conforma como tal alrededor del siglo X, en el año 910, cuando el rey Alfonso III El Grande se vio sometido por las presiones de sus hijos García, Fruela y Orduño sobre la cuesión sucesoria. Para evitar que las rivalidades entre sus hijos degeneraran en mayor violnwixa o que incluso se produjera un conflicto directo con García, que poseís su propio ejército, Alfonso III decidió asignar a cada uno de sus hijos León, Asturias y Galicia respectivamente.
De ese modo, nacería una triarquía en la que cada hijo de Alfonso III resultaba soberano en cada uno de sus territorios. García, el mayor de los hermanosestaba apoyado fuertemente por el Conde de Castilla y recibió el título de Princeps Regnum Legiones Regente. Fue considerado desde entonces fundador de la dinastía leonesa.
Alfonso III abandonó el poder, se retiró a Asturias, Santiago de Compostela y finalmente Zamora, falleció en el año 912 y hasta el final de su vida contó con el apoyo del obispo de Astorga, tras haber combatido en campañas militares contra los musulmanes durante la Reconquista.
Sin embargo, el repato de territorios entre sus hijos no fue suficiente para que cesaran las hostilidades. García y Orduño pusieron de manifiesto estas desavenencias con las ocupaciones de los pasos del Bierzo y del Cebrero, que mantubieron aislada a Galicia de la meseta durante todo el reinado de García. En el año 914, Ordoño fue declarado rey de Asturias y León y nombró al Conde de Aloito al frente de gobierno en Galicia.

EL REINO DE GALICIA EN LOS SIGLOS XI Y XII

En el año 1065, tras la nuerte de Fernando I, rey de León, su hijo García fue porclamado Rey de Galicia en dos periodos, de 1065 a 1071, y de 1072 a 1073. Ese mismo año, Alfonso VI de León y Castillo lo depuso del trono y lo encarceló, incorporando nuevamente el reino al Reino de León.
Cuando murió García en 1090, el Reino de Galicia se dividió en dos tomando como referencia el río Miño y el condado de Portugal, que sería el régimen del posterior reino independiente del país galo. En 1230, Fernando III de Castilla integra definitivamente el Reino de León en la corona de Castilla.
Sin embargo, aunque el Reino de Galicia, el de Asturias y el de León quedaran integrados en la corona de Castilla, esta denominación del Reino de Galicia se conservó durante todo el Antiguo Régimen, hasta que fue sustituida de manera oficial por la reforma administrativa española de 1833, cuando se estableció el sistema provincial actual.
Hasta la reforma de 1833, el Reino de Galicia estaba dividido en siete provincias: Santiago, La Coruña, Betanzos, Lugo, Mondoñedo, Orense y Tuy.
La nomenclatura Reino de Galicia se siguió empleando con fines honoríficos y protocolarios y desde algunos sectores políticos se ha propuesto en determinadas ocasiones recuperar esta denominación como la oficial para la actual comunidad autónoma.