domingo, 10 de maio de 2020

Juan Genovés. El compromiso del arte

Todo estado se funde en la violencia, dijo Trotsky en Brest-Litovsk…Lógicamente, la violencia no es el medio normal y tampoco el único de que se vale el Estado, pero sí podemos decir que es un medio específico”.

Max Weber. [amazon_textlink asin=’8420669393′ text=’El político y el científico’ template=’ProductLink’ store=’lasnuevemus07-21′ marketplace=’ES’ link_id=’36763bb9-44ce-11e8-b22a-3185bca32946′]

“El amor a la servidumbre sólo puede lograrse como resultado de una revolución profunda, personal, en las mentes y los cuerpos humanos”.

Aldous Huxley. [amazon_textlink asin=’8497594258′ text=’Un mundo feliz’ template=’ProductLink’ store=’lasnuevemus07-21′ marketplace=’ES’ link_id=’4dd3add1-44ce-11e8-b216-bf45d1f9eccf’]


El motivo por el que estas dos citas encabezan este escrito obedece a que, en 1993, con motivo de la retrospectiva que el IVAM de Valencia le dedicó al artista valenciano Juan Genovés (1930), las puse en un artículo que se publicó en la desaparecida revista Arte Omega, editada en Barcelona, y que actualmente considero plenamente vigentes.


Ramon Casalé Soler


Juan GenovésEs inaudito que solamente se hayan realizado tres retrospectivas de Genovés en nuestro país, después de seis décadas de actividad creativa. Dos lo fueron en su ciudad natal – la del IVAM y en el Centre del Carme, en 2012-, y la otra en el Centro Cultural de la Villa de Madrid en 1983, a la que acudieron más de 300.000 personas, y que fue un rotundo éxito en aquel momento. En cambio, encuentro a faltar que museos como el Reina Sofía de Madrid o el MACBA de Barcelona no le hayan dedicado una antológica. Además, se da la circunstancia de que la primera vez que expuso individualmente en la ciudad catalana fue en 1990, concretamente en la desaparecida galería Barcelona, donde también mostró sus trabajos en los años 1995 y 2002. En cambio, en Madrid ya lo había hecho en 1957 en la galería Alfil.  Asimismo, desde 1967 su obra se exhibe de modo regular en las diferentes sedes que posee la galería Marlborough, principalmente la de Nueva York, donde viene exponiendo desde hace 50 años sus pinturas, grabados y esculturas, siempre con un gran éxito de público y de ventas.
Juan GenovésAntes de centrarnos en esta muestra de la Marlborough es necesario referirse a la extensa trayectoria artística de Genovés para darse cuenta de hasta qué punto ha contribuido al progreso del arte de vanguardia español, principalmente en el apartado figurativo, que también podíamos compararlo con otros grupos aparecidos posteriormente en Valencia, caso del Equipo Crónica (1964) y el Equipo Realidad (1966). Asimismo, su implicación en la formación de colectivos de artistas, esencialmente en el ámbito valenciano, permite darse cuenta de su interés en querer renovar la tendencia existente en aquel momento como era el postimpresionismo, por poner un ejemplo. Formó parte de Los Siete (1949), Parpalló (1956) y Hondo (1960) –que fundó junto con Jardiel, Mignoni y Orellana-. Posiblemente el más conocido de todos ellos fue el Grupo Parpalló, constituido, entre otros, por Andreu Alfaro, Amadeo Gabino, Eusebio Sempere, Salvador Soria y José Maria de Labra, además del crítico de arte Vicente Aguilera Cerni.  Paralelamente en Barcelona y Madrid, se crearon otros grupos como Dau al Set (1948), a través de la figuración y El Paso (1957), mediante la abstracción.
Juan GenovésDe todos modos sí que ha tenido el reconocimiento institucional, tanto a nivel nacional como internacional, ya que, entre otras distinciones, se le concedió el Premio Nacional de Artes Plásticas de España (1984), el Premio de Artes Plásticas de la Generalitat Valenciana (2002) y la Medalla de Oro al Mérito en la Bellas Artes (2005) que le concedió el Ministerio de Cultura.  Ha recibido también la Mención de Honor de la XXXIII Biennale de Venecia (1966), la Medalla de Oro de la VI BIennale Internazionale de San Marino (1967) y el Premio Marzotto Internazionale (1968). Es académico de honor de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia. Además ha desarrollado diversas actividades de tipo cultural, ya que, es un miembro destacado del Círculo de Bellas Artes de Madrid, del Sindicato de Artistas Plásticos y del Consejo Social de la Universidad Complutense, entre otras. Ello demuestra su implicación en todo lo concerniente al mundo del arte y la cultura desde la base social. Probablemente la gran amistad que mantuvo con su primo hermano, el escritor y periodista Paco Candel, que a los dos años se trasladó a Barcelona y que fue una persona muy comprometida con los movimientos vecinales y muy sensible con los problemas derivados de la inmigración, le sirvió de apoyó en muchos momentos de lucha política y sindical, primordialmente por su compromiso político durante el franquismo y la transición.
Siempre se ha destacado que el trabajo de Genovés se haya movido en torno al denominado realismo social, donde el tema político fue uno de los protagonistas principales en los años 60 y 70, mediante la denuncia de situaciones vividas en el franquismo, que han servido al público para descubrir que el arte, principalmente el contemporáneo, debe mostrar todo lo que sucede a su alrededor. Por tanto, podemos afirmar que es uno de los artistas de vanguardia más honestos y fieles a sus planteamientos ideológicos y artísticos, a pesar de que en el transcurso del tiempo ha ido incorporando determinados recursos creativos y técnicos como son el uso del collage.  A diferencia de otros artistas coetáneos, no ha flirteado con la abstracción, sino que su obra ha pasado de un hiperrealismo o a un realismo muy singular, aunque en estos últimos años se ha adentrado en el terreno del expresionismo matérico.
Juan GenovésSu obra, de algún modo, se puede relacionar con los recuerdos y vivencias de su infancia, ya que de pequeño vivió muy de cerca la Guerra Civil,  donde observó los bombardeos, las personas colocadas frente a la pared, los fusilamientos, los muertos o los  heridos que se agolpaban en la calle. Todas estas experiencias y visiones las ha trasladado a posteriori a las telas o papeles, al menos hasta finales de los años setenta. Concretamente en la década de los sesenta es cuando surgen aviones, dianas, personajes de espalda, grupos de gente –tema éste que predominará en toda su trayectoria artística-, la policía reprimiendo las manifestaciones e incluso hombres con la cara tapada y los brazos levantados o detenidos por las fuerzas del orden. De hecho, son obras que podrían situarse dentro del Pop-art en su visión europea, o sea, la del Nouveau Realisme, ya que en ellas no hay aspectos lúdicos o afectados por la idea consumista, sino todo lo contrario, ya que se trata de denunciar determinadas acciones políticas que pueden acaecer en cualquier país sin democracia. De ese momento son las series Personaje solo Multitudes. En la primera destacan los collages de hombres y mujeres situados de espaldas y con los brazos abiertos o detenidos con las manos esposadas. Se trata de telas monocromas, en tonos neutros, donde emplea el ocre, lo que ocasiona más realismo a su obra. La mayoría de los personajes suelen estar de espaldas o con el rostro desdibujado u oculto, a una distancia lo suficientemente grande del objetivo, lo que dificulta su identificación. En cuanto a la serie Multitudes se perciben masas de gente huyendo atemorizada hacia una misma dirección. Son imágenes que parecen tomadas con una cámara fotográfica desde arriba, concretamente desde un edificio muy alto, lo que induce a pensar que recurre a determinadas técnicas cinematográficas, como son los primeros planos o el travelling, aparte de dividir la tela en diversas escenas que forman parte de un mismo relato.
Juan GenovésEn la siguiente década aún se percibe más su interés en mostrar la falta de libertad política que asola el país. Se ven escenas donde la policía golpea con la porra a los manifestantes, gente gritando, protestando o corriendo delante de la policía o incluso a grupos de personas de pie con los ojos vendados esperando ser fusilados, además de que aparecen cuerpos fragmentados y diversas imágenes en una misma obra. Es un momento donde el artista se acerca más al hiperrealismo, tal y como vemos en una de sus obras más importantes:  El abrazo, pintada en 1976 y que se encuentra en el Museo Reina Sofía, que sirvió de imagen para un cartel que le encargó la clandestina Junta Democrática, y que se utilizó para solicitar la amnistía de todos los presos políticos en plena época de la transición. En ella se puede ver a un grupo de hombres y mujeres abrazándose en actitud reconciliadora y amigable, que produjo un gran impacto. Existe una obra escultórica con el mismo nombre y temática en la plaza Antón Martín, delante del nº 55 de la calle de Atocha, de la capital de España, en señal de homenaje a las víctimas de la matanza de Atocha ocurrida en 1977, donde perdieron la vida cuatro abogados laboralistas y un sindicalista de Comisiones Obreras y del Partido Comunista de España.
El abrazo esculturaDespués de la llegada de la democracia ya no siente la necesidad de enseñar aspectos tan dolorosos de la vida cotidiana, por lo que muestra escenas casi surrealistas. Sus obras se vuelven más oscuras, dando importancia a determinados aspectos arquitectónicos, como por ejemplo edificios vacíos desde perspectivas imposibles, personajes observando la calle desde su propia casa, gente paseando o hablando por amplias avenidas y calles que casi ocupan la mayor parte del espacio. También se aprecian automóviles que parecen sustituir el espacio que ocupaban anteriormente las personas. Se puede considerar la etapa del paisajismo urbano, también denominada “espacios de soledad”.
Juan GenovésEn los noventa su obra ya adquiere otros planteamientos, y la técnica del collage adquiere protagonismo. En sus composiciones aparecen grupos de gente diminuta, casi parecen hormigas, colocados habitualmente en círculo sobre un fondo blanco. En realidad, son manchas negras que destacan encima de una superficie plana. La perspectiva aérea permite al espectador una visión del ser humano casi microscópica, provocando que su obra se contemple mejor desde la lejanía. Pero sí nos acercamos podemos apreciar las particularidades de cada uno de esos personajes, sugiriendo la sensación de que estamos delante de una obra abstracta, ya que en verdad se trata de una mancha de pintura o un empaste, añadiéndole algún elemento de collage a modo de incrustar objetos: hilos, conchas obtenidas en la playa, envoltorios de caramelos, etc. Genovés declara que “a mí no me gustan los pintores, me gusta la pintura, hay trozos de pinturas que me vuelven loco”.
Juan GenovésA partir del presente siglo Genovés se reencuentra con el color. Las multitudes que transitan en un espacio determinado, que tanto pueden ser las vías urbanas como cualquier otro lugar ficticio, las representa en colores diferentes, dependiendo de la ropa que usen. Aparentemente se trata de una obra más atractiva, alejada de la dureza y violencia anterior. Combina tonalidades diferentes, como son un fondo rosa o azul en contraposición a los colores primarios que emplea habitualmente. La gente no sólo está componiendo un círculo, sino que también forma un ángulo o una línea recta.
Respecto a la actual exposición Irreversible, se basa en la obra gráfica -14 piezas- y en la escultura -4 piezas-, en la que se ve a un Juan Genovés en plena actividad creativa, donde el paso de los años parece no hacer mella en él, demostrando que sigue abierto a nuevas maneras de expresión. Es cierto que las piezas que se exponen son la suma de muchos años de investigación y experimentación, por lo que las multitudes siguen estando presentes, tal como podemos comprobar en estas obras, especialmente en la obra gráfica,  donde interviene directamente a mano sobre el giclée – que es un tipo de estampación digital que suele emplearse como soporte fotográfico-, y “que convierte así la obra gráfica en un híbrido con el original”, ocasionando que cada una de las obras sea diferente y única al intervenir el artista en todas ellas con colores y formas diversas. La edición es de 10 ejemplares cada una.
Juan GenovésVisualmente parece que estemos delante de una obra tridimensional, debido principalmente al grosor de la mancha pictórica –acrílico- y del “ropaje” del individuo representado. Ello enlaza con la escultura, ya que en ella vemos a un artista más minimalista, donde las esculturas de latón pintadas en negro o en blanco parecen estar dotadas de movimiento debido a la disposición de las siluetas de los personajes que aparecen, corriendo o dirigiéndose hacia un lugar desconocido y que dejan espacios vacíos, ocasionando que sea una obra ligera, de fácil manejo y que se puede contemplar desde diferentes puntos de vista.
Se puede afirmar que la labor artística de Genovés va más allá de la propia realidad creativa profundizando en terrenos más delicados, sobre todo si observamos sus trabajos de los años 60-70 que, incluso, hoy en día, no nos parecen demasiado distantes. El artista, como testigo directo de lo que acontece a su entorno, ha de ser el primero en denunciar cualquier actitud que atente a la libertad de expresión, por lo que su obra ha de ser totalmente transgresora. Según el reconocido periodista y crítico de arte, Josep Maria Cadena, con motivo de una exposición realizada en el 2007 en la reciente desaparecida sala de arte barcelonesa Ignacio de Lassaleta, comentó en su artículo de “El Periódico de Catalunya”,  que “Genovés es un pintor muy de ahora, pero nos ofrece la magna lección del arte que por ser tan de su tiempo enlaza con lo mejor del pasado y queda como testimonio”. Por ello, considero que la mayoría de sus trabajos anteriores se pueden incluir dentro del arte conceptual, ya que la idea predomina respecto al objeto o su representación más real. Precisamente Nietzsche señala que “la idea, así como la palabra, no es más que un signo: no podemos hablar de una congruencia del pensamiento con lo real. Lo real es una especie de movimiento instintivo”.


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