domingo, 3 de xullo de 2016

Se acabó el juego... electoral


Juanjo Álvarez 
http://www.vientosur.info/

Tras las elecciones del domingo 26 y en plena conmoción –parece obvio que el término “resaca” se queda corto–, la primera cuestión que todas estamos abordando para entender el resultado de Podemos es la confluencia, que ha ocupado los titulares de prensa durante la campaña ante la expectativa, que se planteaba como indudable, de que se produjera el desplazamiento del PSOE como fuerza mayoritaria de la izquierda. Podemos más IU, según todas las encuestas, eran la clave de una multiplicación que permitía competir de forma más eficiente en el tablero electoral, y eso sería la palanca para agrupar el voto de izquierda y convertirse, si no en ganadores de las elecciones, al menos en fuerza de gobierno y alternativa al proyecto austeritario, corrupto y ultraconservador del Partido Popular.


Sin embargo, las cosas no están funcionando así. El resultado electoral nos ha dejado con una pérdida de más de un millón de votos, el mismo número de escaños y una sensación de frustración absoluta. Como si hubiéramos fallado un penalty que nos llevaba al éxito, en el tiempo de descuento y contra un portero lesionado: lo impensable. Lo hemos perdido cuando ya lo teníamos ¿Cómo ha podido pasarnos? La lectura más inmediata, la que ya se empieza a escuchar en muchos círculos, es que la confluencia no suma, que IU es una rémora y que hay que recuperar la transversalidad y olvidarse de etiquetas antiguas que no arrastran más que un lustre polvoriento: la hipótesis populista vuelve a la carga. Sin embargo, antes de echarle la culpa a la confluencia en abstracto, tal vez valga la pena detenerse a examinar la forma en la que se ha producido esa confluencia. En primer lugar, porque ha sido tardía y miedosa y se ha producido a rebufo de unas elecciones municipales en las que las diversas fórmulas políticas de unidad de la izquierda demostraron una enorme potencialidad. Pero, cuidado: no inmediatamente después, sino mucho después, pasados bastantes meses y con una intención electoralista de mirada muy corta. Se trataba de una cuestión de escaños y ley electoral. Y así se llegó a un pacto de cúpulas, porque evidentemente este tipo de acuerdos no son materia para construir nada más allá de una papeleta. Ni campaña compartida, ni discurso común, ni espacio de trabajo militante; la confluencia ha mostrado unos límites más bien vergonzantes que han dejado el programa convertido en una yuxtaposición de diferentes posiciones y líneas sin articulación. Como ejemplo, valga una vez más el de la abigarrada realidad política de la izquierda madrileña, donde cualquier militante que haya estado mínimamente implicado ha podido darse cuenta de que la campaña no era una campaña: era un mercadillo caótico en el que cada cual regateaba para incluir a sus compañeros de familia, sin que nadie se ocupara de armonizar ni aportar algún elemento común. Ni tan siquiera la cartelería. Primera conclusión: la confluencia no ha sido tal.

En el terreno del discurso, el otro gran eje sobre el que se ha discutido esta campaña, el protagonismo ha recaído en la moderación. Somos socialdemócratas, Pablo Iglesias en el debate estuvo sosegado, no perdemos los nervios, somos una fuerza de gobierno... y un largo y tediosísimo etcétera. Lo cierto es que, en primer lugar, esta estrategia no estaba bien montada porque como acabamos de apuntar, no había discurso político pactado, así que el resultado ha sido que mientras Iglesias alababa a Zapatero, Garzón iba por su cuenta gritando a los cuatro vientos que es comunista. Una incongruencia prolongada durante toda la campaña que ha generado desconfianzas y una imagen de estar jugando a varias barajas sin el menor reparo. Pero, en segundo lugar, y con más importancia, la moderación se ha estrellado contra un fuerte bagaje previo de Podemos, que venía de otra parte: de la impugnación del bipartidismo, de la política no profesional, del carácter contestatario; resumiendo: del espíritu quincemayista.

Posiblemente –siempre hay que hablar en términos hipotéticos cuando se trata de interpretar la voluntad de la gente– esto es una de las cosas que ha dejado a mucha gente en sus casas: la sensación de que Podemos había entrado en una dinámica muy poco creíble, de que la estrategia era meramente electoral y calculadora, lo que nos coloca peligrosamente cerca de los viejos partidos.

En el otro extremo, estas elecciones nos dejan un análisis pendiente, el del éxito de la derecha. No es un análisis largo: lamentablemente, lo que estas elecciones evidencian es, primero, que el electorado de derechas es tan conservador y miedoso como pensábamos, segundo, que su referente electoral es, por el contrario, mucho más hábil de lo que creíamos. El Partido Popular ha obtenido un resultado electoral espectacular, ha reagrupado a su gente y ha recuperado el voto que había perdido con la corrupción. Con la estrategia del miedo, por supuesto; recurriendo a los argumentarios más pobres, de acuerdo. Pero se trata de ganar elecciones, y el PP ha ganado las que probablemente han sido las más disputadas de la democracia parlamentaria española. A partir de ahora, antes de hacer loa y alabanza de la estrategia comunicativa de los nuestros, pensemos en la eficiencia electoral de gente como Pablo Casado y Moragas. Aunque nos duela. Eso, unido al resultado de Ciudadanos, nos deja un país en el que más de once millones de votos han ido a parar a la derecha.

Fin de la primera parte

Con estas elecciones se ha cerrado el ciclo electoral. Quedan pendientes, es cierto, las elecciones gallegas y las vascas, pero lo cierto es que no tendrán una influencia fuerte sobre el panorama a nivel estatal. Así que toca asumir que cerramos ciclo y se abre una legislatura nueva. Y de este proceso se derivan varios aprendizajes. Uno de ellos es que el poder conservador sigue ahí, formando un tapón importante ante las iniciativas de transformación; y otro, también muy importante, es que el miedo, los arrebatos identitarios y el rechazo a lo nuevo están presentes en un electorado al que tenemos que llegar, el del PSOE, pero al que no podemos llegar por simple sustitución de sus referentes mediáticos. La derecha es fuerte y tiene un apoyo mediático, económico y estructural importantísimo que se extiende a esa parte de la sociedad que quiere sentirse de izquierda pero ha asumido los postulados de la institucionalidad política neoliberal. Con ese escenario, hace falta más; el cambio en la hegemonía no puede consistir en una cuestión mediática mediante la cual los elementos de transformación se reducen a un recambio de dirigentes políticos. Tenemos que asumir que hemos errado en la dirección del movimiento: no se trata de que la gente del PSOE nos vote a nosotros como sustitutos de la socialdemocracia neoliberal, sino de hacer que ese votante llegue a la consciencia de que no hay lugar para la socialdemocracia neoliberal, porque es un espacio político imposible dentro del equilibrio de poder. Hay un elefante en la habitación, en la acertada expresión de Jorge Riechmann: ese elefante se llama capitalismo. Si no explicamos que es el orden del poder capitalista lo que tenemos que cuestionar, no llegaremos a ser la fuerza con carácter impugnatorio y constituyente. Esto se puede hacer con paciencia, con tranquilidad, sin ánimo de escandalizar. Lo que no podemos es dejar de hacerlo.

Se trata, entonces, de poner en marcha una transformación social. Casi se nos había olvidado en estos dos años de guerra de posiciones, pero todo aquello a lo que aspiramos pasa por una transformación social: revertir el esquema de la deuda y la austeridad, la explotación laboral y el paro, la exclusión social, la desigualdad, la crisis ecológica, la política profesional y la relación plebiscitaria de las masas con las instituciones. Pero un cambio social no es cosa de dos días, ni de dos años y medio. En realidad, se podría decir que salimos de un previo: una larga guerra de posiciones que ha durado todo el ciclo electoral. Se trata ahora de ver cómo esas posiciones sirven para la transformación, que es otra cuestión.

Game over... Insert coin

Como en los juegos de arcade, hemos estado jugando durante dos años y medio a una partida en la que teníamos pocas opciones pero en la que supimos meter una moneda e ir ganando vidas hasta acercarnos al record de puntos. Podemos ha jugado muy bien esa partida, impecablemente. Irónicamente, ahí ha estado uno de los errores que más débiles nos deja para el nuevo periodo, en aceptar que competir en un videojuego era lo mismo que vivir. Las elecciones son el resorte que permite acceder a parte del poder político, pero cambiar las cosas implica remover el poder político del punto en el que está y situarlo en otra parte. Pasar de una competición con las élites partidarias – que sólo detentan poder en cuanto se posicionan como colaboradores fieles del poder económico – a una visión de esta lucha como el verdadero poder es un error que nos costará superar. Es imprescindible que empecemos a construir una práctica y un discurso político orientados a la vida real de la gente, y esto quiere decir: a modificar la correlación de poder para poder influir en las condiciones materiales de la existencia. Así que tenemos que seguir jugando pero no en la máquina: en la vida real de las clases populares.

La primera buena noticia es que tenemos algunas monedas acumuladas para seguir jugando la partida, la segunda buena noticia sería – pero esto aún está en cuestión – que logremos hacer un bien diagnóstico de dónde está el poder y qué es necesario para cambiarlo, y empecemos a construir el auténtico movimiento social que acumule fuerzas para la transformación social. Y ahí entran, al menos, tres cosas: primero, coherencia discursiva, sin miedo a las idas y venidas de la política cortoplacista; segundo, voluntad de explicar y convencer para generar una hegemonía nueva – y no adaptarse a la vieja ideología de la socialdemocracia europea, máxime cuando está en caída libre – y tercero, una estrategia unitaria que pasa por la calle, y no por una, sino por muchas confluencias. Pero confluencias bien hechas, que se lancen como procesos unitarios desde abajo para abarcar a los demás agentes de la izquierda política y social. Un partido enraizado en los movimientos, sin las veleidades electoralistas, con auténtico ánimo de transformación social y democrática.


Tenemos nuevo ciclo: tenemos una legislatura para construir.

La ley mordaza y la edad de oro de la edad del miedo

Félix Población

http://iniciativadebate.org/

Ahora que el ministro del Interior en funciones tiene pendientes algunas cuestiones graves, relacionadas con las conspiraciones llevadas a cabo contra adversarios políticos desde su departamento -de las que es culpable y no víctima, y por las que debería responder en conciencia-, conviene recordar que hoy se cumple un año de la aprobación de la llamada Ley Mordaza. Cabe esperar que, aunque la ley siga vigente, Fernández Díaz no prosiga como titular de esa cartera en el venidero gobierno de derecha.
No parece que la casi coincidencia de este aniversario con la fecha electoral del pasado domingo haya repercutido en detrimento del Partido de la Gaviota. Antes bien se ha demostrado en las urnas, con el incremento de setecientos mil votos a favor del PP, lo que hoy me señala mi querida amiga María a través de la excelente viñeta de El Roto con una de esas frase de editorial periodístico que caracterizan al firmante: vivimos en la edad de oro de la edad del miedo, amiguitos:  
La Ley Mordaza fue rechazada tanto por la oposición, que acusó al gobierno de favorecer el Estado policial, como por organizaciones tales como Amnistía Internacional y Reporteros sin Fronteras. Entre las 44 normas que establece la Ley de Seguridad Ciudadana establece como nuevas infracciones las manifestaciones ante el Congreso, el Senado o los parlamentos autonómicos, aunque en esas sedes nos estén reunidos los representantes públicos.
La Ley Mordaza sanciona “el uso no autorizado de imágenes o datos personales o profesionales” de policías “que pueda poner en peligro la seguridad personal o familiar de los agentes, de las instalaciones protegidas o en riesgo el éxito de una operación”. También se aumentan las penas de cárcel para determinados delitos contra el orden público en y establece multas de hasta 600.000 euros para la organización de actos de protestas o manifestaciones no autorizadas. Con la misma ley se permite devolver a inmigrantes clandestinos que crucen la frontera sin darles tiempo a solicitar el asilo, especialmente en los enclaves españoles norafricanos de Ceuta y Melilla, sometidos a una fuerte presión migratoria.
Tenemos la probabilidad, por lo tanto, si la derecha prosperara en sus pactos, tal como cabe temer tras los resultados del 26J, de que la oposición en el Parlamento no pueda contar con la fuerza debida de la oposición en la calle, habida cuenta el Estado policial en marcha y la viñeta de El Roto.
Interior

Chicas nuevas 24 horas

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Laura Zamarriego
http://ethic.es/

«¿Que la prostitución es el oficio más antiguo del mundo? No. El oficio más antiguo del mundo es mirar hacia otro lado». Las palabras de Laura van cargadas de rabia. Y de conocimiento de causa. Un litro de whisky y hasta 6 gramos de coca diarios que años más tarde le provocarían una trombosis coronaria. Cada tres semanas, un club distinto. «Después de 21 días ya eres carne vieja. No mujer, no persona: carne. Y los clientes quieren ver carne nueva. Cuanto más borracha y drogada estés, más les gustas. Y si no hablas el idioma, mejor, porque –perdonad mi vocabulario– para follar no hace falta hablar».
Laura, superviviente de la trata: «Las mujeres prostituidas no ganan dinero, se lo generan a los proxenetas»
El testimonio de esta brasileña que aterrizó en España, engañada, hace ya 12 años, estremece. Tras perder su empleo en Brasil, gracias al que se costeaba la carrera de Derecho –su sueño era convertirse en abogada- una red de tráfico de personas la captó. Le ofrecían un trabajo en España, «limpiando casas y cuidando ancianos o niños». En seis meses –le aseguraron- habría ganado lo suficiente para pagar los años de universidad que le quedaban para licenciarse.
Una semana después se topó con la realidad. «Vosotras habéis venido a ejercer la prostitución. Y si no os sometéis iremos a por vuestra familia», recuerda que le dijeron. «Yo tenía una vida, y me la destruyeron. Me olvidé hasta de que tenía un sueño».
Hoy, Laura habla con fuerzas renovadas. Logró salir de su calvario. Su «eterno» agradecimiento se lo debe a Apramp, la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida. «La mediadora cada vez que venía me decía: ‘Tú puedes ser lo que te propongas’. Fue a lo que me agarré. Me dio un número 24 horas para que llamara si tenía algún problema. Dado que no me dejaban guardar el número en la agenda de mi móvil, lo memoricé. Estaba siempre presente en mi memoria. Hasta que me escapé».
Tras un proceso de recuperación «muy lento», hoy es Laura la que media, desde Apramp, con otras mujeres prostituidas. Contó su experiencia durante una mesa redonda organizada por el diario digitalEl Español, en colaboración con Apram, con el objetivo de visibilizar un problema que, según la ONU, afecta a millones de víctimas en todo el mundo y que mueve nada menos que 8,3 millones de euros al día en España.
Rectifiquemos. «No es un problema, es un delito. Usemos bien el lenguaje», puntualizó la cineasta Mabel Lozano, autora de documentales como Chicas nuevas 24 horas. «El cine es una herramienta transformadora. Estamos en la época audiovisual y hay que ir a las ventanas de los nativos de internet. Es mucho más fácil construir directamente que deconstruir y construir. Por eso hay que dirigirse a chicos muy jóvenes, de 13 y 14 años», aseguró.

Sin olvidar la responsabilidad que tienen –tenemos- los medios. «La gente en general sabe qué es la trata desde un único patrón: el que muestran los medios, que muchas veces hablan de la trata de mujeres desde el amarillismo. De la desnudez de sus cuerpos, no de la desnudez de sus derechos», añadió Lozano. En su opinión, «este es un país en el que jamás se habla de sexualidad en las casas. Cuando un niño pregunta qué hace esa mujer en la calle en tanga y tacones y con una sombrilla y la madre le responde que esperando al autobús, que esa madre sepa que tuvo la oportunidad de decirle a su hijo que en España la prostitución está constituida mayormente por víctimas de trata y no lo hizo. A los menores se les educa en casa, no en los centros».
«Putas, decimos. La misma palabra es el mayor desprecio», denunciaRocío Nieto, presidenta de Apramp. «En las calles hay mujeres que pagan 50 euros pos estar en una esquina, chicas que hacen entre 10 y 15 servicios la noche, que pueden aportar a ‘sus amos’ hasta 1.500 euros y, cuando se ponen enfermas, se les descuenta del mínimo que perciben. Y todo esto está ocurriendo en nuestras calles». Nieto asegura que «es muy difícil denunciar sin ofrecerlas alternativas reales de trabajo».
Mabel Lozano: «La trata no es un problema, es un delito
Para José Nieto, inspector jefe de la Policía Nacional, la trata es «el delito invisible». «Siempre que pensamos en una víctima imaginamos a alguien muerto, que sangra. No pensamos que está con una copa en la mano sonriendo por obligación. Detrás de las luces y de las copas, existe la esclavitud, un delito invisible porque se confunde ocio con negocio». «Sí, la esclavitud sigue existiendo en nuestros días. Son mujeres sometidas. No son prostitutas, sino mujeres prostituidas», recalcó Cruz Sánchez de Lara, abogada y consejera de El Español. Laura lo definió de forma clara: «Las mujeres prostituidas no ganan dinero, se lo generan a los proxenetas».
Por su parte, la fiscal delegada de Extranjería en Madrid, Beatriz Sánchez, apuntó las dos peculiaridades de la trata como delito. Uno: es trasnacional, lo que hace que la colaboración entre países sea indispensable. «Esto es como una especie de pulpo. Podemos acabar con un tentáculo, pero sin cooperación entre países, no acabamos con la cabeza, con la máquina». Y dos: se trata de organizaciones que tienen muy claras cuáles son sus funciones. «Hay personas que las transportan, otras que se encargan de los papeles, que las alojan, que las explotan… Pues bien, si ellos están organizados, nosotros tenemos que estarlo también».

Playas en las que desnudarse sigue siendo un escándalo

REYES RINCÓN
http://elpais.com/

A la playa de Cortadura muchos la conocen en Cádiz como la playa de los suricatos. Tras las dunas de esta playa virgen, la más extensa de la ciudad, no es raro ver a mirones disfrazados de bañistas que, como los suricatos, estiran el cuello para no perder ojo a lo que pasa alrededor. Cortadura es la única playa de Cádiz capital en la que el nudismo está tolerado y, aunque el uso de bañador o bikini es muy mayoritario, los mirones acuden por si hay suerte. “Hay dos o tres que son siempre los mismos. Los tenemos ya controlados y reconocemos sus gestos asomándose desde detrás”, cuenta José Manuel, de 51 años, que siempre ha hecho nudismo y a quien le costó años convencer a su pareja, Isabel, para que al menos hiciera top-less.

Varias personas practican nudismo en la playa de los Caños de Meca, Cadiz. JULIÁN ROJAS

Las razones de José Manuel para estar en la playa sin bañador un jueves de junio son las mismas que las de Isabel para usarlo: la comodidad. “Yo no lo aguanto”, dice él. “Yo no estaría cómoda sin nada”, admite ella. En esta playa cada uno puede estar como quiera y, más allá de los molestos suricatos humanos, nadie dice nada. Aunque no está delimitada como playa nudista, hay cierta tradición y la policía hace la vista gorda. En el resto de playas de la ciudad, los nudistas se arriesgan a una multa de entre 100 y 750 euros amparada en una ordenanza que aprobó en 2009 el Ayuntamiento, entonces gobernado por el PP, y que ahora ha avalado el Tribunal Supremo.

Es la cuarta vez que el alto tribunal ampara una ordenanza que castiga ir sin ropa. El año pasado ratificó las de Barcelona y Platja d´Aro (Girona) y hace un mes la que prohíbe ir desnudo o en bañador en espacios públicos de Valladolid. El tribunal considera que los Ayuntamientos tienen potestad para regular el nudismo, que desde que los delitos de escándalo público desaparecieron del Código Penal no está penalizado.

Los Ayuntamientos de Barcelona, Valladolid y Cádiz, las tres capitales con ordenanza antinudismo, cambiaron de alcalde el año pasado y los nuevos regidores han abierto la puerta a revocar estas normas, pero ninguno lo ha hecho aún. Las asociaciones de nudistas se han reunido con ellos y les han arrancado el compromiso de revisarlo. Mientras tanto, las ordenanzas siguen vigentes. “Este verano se pretende hacer una campaña más informativa que sancionadora. Pero si algún ciudadano interpone una denuncia, la Policía Local tendrá que actuar”, afirma el concejal de Playas de Cádiz, Manuel González Bauza (Por Cádiz si se puede).

Aunque más allá de la vez en la que tres nudistas protestaron contra la ordenanza, la Policía Local de Cádiz nunca ha tenido que actuar. “A mí no me molestaría que hubiera nudistas. Pero esta es una playa que se llena de familias con niños y hay otros sitios mejores para desnudarse”, dice Luz Márquez, que toma el sol en bañador en la playa de La Caleta, en el centro de Cádiz

El argumento de que hay niños es habitual entre los bañistas que se quejan de la presencia de nudistas en playas sin tradición naturista, asegura Segimon Rovira, presidente del Club Catalán de Naturismo. “Se usa a los niños como excusa, cuando en verdad los niños son los que menor importancia le dan”, sostiene.

En la práctica, y según la literalidad de las cuatro sentencias, se puede hacer nudismo en cualquier lugar público excepto en aquellos en los que se ha vetado con una ordenanza municipal. “En Cádiz, donde el Ayuntamiento solo lo prohíbe en las playas urbanas, una persona podría salir desnuda de su casa y solo al llegar a la playa debería vestirse”, advierte Ismael Rodrigo, presidente de la Federación Española de Naturismo (FEN), que agrupa a una quincena de asociaciones.

La FEN, que llevó las ordenanzas a los tribunales, se está planteando recurrir ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), que en octubre de 2014 declaró que la desnudez forma parte de la libertad de expresión y está amparada por el artículo 10 de la Convención Europea de Derechos Humanos.

“La desnudez pública puede ser entendida como una forma de expresión comprendida en el ámbito del artículo 10 de la Convención, y por tanto el arresto, persecución y condena por este motivo constituyen medidas represivas en reacción a esta forma de expresión de las opiniones del demandante”, escribió el TEDH sobre el caso de Stephen Gough, un británico que se propuso recorrer desnudo Inglaterra y Escocia y fue juzgado varias veces por alteración de orden público. Compareció sin ropa ante el juez y se negó a vestirse en las zonas comunes de las cárceles por las que pasó. El tribunal europeo consideró que el nudismo es una forma de expresión, pero que tiene sus límites y Gough los rebasó.

Solo tres multas

No lo hizo Javier García, un gaditano de 47 años que el 18 de julio de 2010 fue multado con 600 euros por la Policía Local por bañarse desnudo en la playa de la Victoria, casi tres kilómetros de largo y 200 metros de ancho de arena fina ubicados al sur de la capital. “Las asociaciones habían convocado el día sin bañador y aprovechamos para protestar por la ordenanza. Llamamos a la prensa y nos bañamos desnudos”, recuerda García. Varios bañistas les increparon y a los pocos minutos apareció la Policía Local, que les multó apelando a la norma municipal. García recurrió su caso en los tribunales y lo ganó. El juez concluyó que había una convocatoria nacional para reivindicar el nudismo, por lo que le amparaba el derecho de manifestación y de expresión.
Una joven practica toples en la playa de la Victoria, Cadiz. Julián Rojas

García y los dos amigos que le acompañaban ese día fueron los primeros y los últimos multados en aplicación de la ordenanza. Ni el siguiente gobierno municipal, del PP con mayoría absoluta, ni el actual, de la marca gaditana de Podemos, ha vuelto a multar a ningún nudista. La razón, más que una supuesta manga ancha de la policía, es que los naturistas no frecuentan las playas urbanas de Cádiz, sino que suelen optar por otras de tradición naturista como los Caños de Meca (Barbate), Bolonia (Tarifa), El Palmar (Vejer) o, en última instancia, Cortadura, en la capital.

“Aquel día fui para protestar, pero nunca voy allí a hacer nudismo. Son playas familiares y con mucha gente y lo que quieres en la playa es estar tranquilo, no que haya miradas indiscretas”, señala García que, como muchos gaditanos, no entiende por qué el Ayuntamiento aprobó aquella norma. “Hay una especie de autorregulación, no hacía falta”, sostiene.

Ismael Rodrigo, el presidente de la Federación Española de Naturismo, teme que los avales del Supremo a estas ordenanzas den alas a otros municipios para hacer lo mismo. “En España se estaba integrando perfectamente el nudismo en las playas, no hacía falta prohibirlo. El cuerpo humano no puede criminalizarse”, lamenta. “No se trata de ir desnudo por la calle, nuestra lucha está en esas situaciones en las que ir vestido es claramente innecesario. Cuando los demás usan bañador, nosotros no usamos nada”.

El presidente de la FEN está en contra de delimitar playas nudistas. “No debe haberlas, como no las hay para ningún grupo. Lo que sí hay son playas de tradición nudista, pero eso es otra cosa”, sostiene Rodrigo, quien también aboga por quitar los carteles que muchos Ayuntamientos colocan para sañalizar estas playas. “Da a entender que en el resto está prohibido”, advierte.

Pero aunque los nudistas aspiran a que en todas las playas convivan los bañistas que usan bañador con los que no lo hacen, admiten que esta meta está lejos. “Al final solemos ir a las playas nudistas. Vas a la playa a descansar, no a hacer militancia”, admite Segimon Rovira, presidente delClub Catalán de Naturismo. En esta comunidad hay alrededor de 40 playas de tradición nudista y Rovira sí es partidario de señalizarlas. “Si son los sitios a los que podemos ir con tranquilidad, es importante que se sepa y que los bañistas que van vestidos lo respeten. A veces se llena de pandillas con bañador y no hay sitio para los nudistas”, se queja.

El arte de viajar: cómo puede trastocar las vidas de los pueblos indígenas

Survival expone cómo el turismo puede ser poco ético y peligroso para los pueblos indígenas.
http://www.survival.es/

Somos humanos y, como tales, estamos en movimiento. Viajamos. Siempre lo hemos hecho. Viajar está firmemente inscrito en la psique humana: hace miles de años salimos de la sabana y migramos desde África al resto del mundo.
En la actualidad el turismo es una de las mayores industrias del mundo occidental. Dejamos nuestros hogares para escalar montañas y caminar por la selva, para bailar en Cuba, atravesar a nado el Estrecho de Gibraltar, regatear en un zoco o tumbarnos en una playa. En su libro “El arte de viajar”, el filósofo Alain de Botton contempla las razones que subyacen al hecho de viajar. Una de ellas, dice, es adquirir una perspectiva distinta, ya que cree que “hay transiciones interiores que no podemos asentar convenientemente sin un cambio de sitio”. El cambio también es una motivación clave para el escritor de viajes Bruce Chatwin, ya fallecido. “Un cambio en la moda, la comida y el paisaje”, escribió. “Los necesitamos como el aire que respiramos”.
De modo que viajamos para conocer, por placer o en busca del saber; para aliviar el tedio de la rutina diaria y satisfacer las fantasías de nuestras mentes curiosas. Viajamos para agitar nuestras almas y aplacar esa ansiedad atávica que yace en nuestro interior. Ernesto Che Guevara pensaba que “viajamos por viajar”. Ahora, por lo que parece, queremos aún más. Queremos ir más alto, más lejos, más salvajemente. Quizás a medida que el mundo se hace cada vez más homogéneo y urbanizado la llamada de lo desconocido se vuelve más audible y las razones para viajar a los lugares más remotos ganan más fuerza que nunca.

Pero es aquí donde el viaje “de aventura” se convierte en algo muy peligroso… para los pueblos indígenas. Esos lugares recónditos que anuncian las agencias de viajes, desde las verdes profundidades de la cuenca amazónica hasta el hielo azul del Ártico o las tierras altas de Papúa Occidental, a menudo son los hogares de dichos pueblos. El “paisaje” al que un hombre se escapa es, por decirlo llanamente, la casa de otro.
El turismo puede perturbar o amenazar seriamente las vidas indígenas. El derecho internacional les reconoce la propiedad de los territorios que habitan, y esto debería ser respetado al margen de si el Gobierno de turno aplica esa ley o no. Cuando se encuentren en territorio indígena, los turistas deberían comportarse exactamente igual que lo harían en cualquier otra propiedad privada.
También puede ser letal para los turistas acercarse a pueblos indígenas que han tenido poco contacto con la sociedad dominante. Es probable que la reacción de estos pueblos sea de hostilidad hacia los foráneos, y además los turistas pueden transmitirles enfermedades infecciosas frente las que estos indígenas no tienen inmunidad. “No pasa nada si los turistas visitan a pueblos indígenas que han tenido contacto con personas no indígenas desde hace tiempo, pero sólo si los indígenas quieren, tienen el control sobre lo que hacen y a dónde van, y reciben una parte justa de los beneficios”, explica Stephen Corry, director de Survival International.
El turismo representa una grave amenaza para la salud del pueblo indígena jarawa, de las islas Andamán, situadas en el océano índico. Un pueblo que se encuentra en peligro de extinción. Los operadores turísticos llevan a miles de turistas al mes por la carretera que atraviesa la reserva indígena donde vive esta tribu, con la esperanza de “avistar” jarawas. Se parece mucho a un siniestro “safari humano” y una epidemia podría aniquilar a esta tribu cazadora-recolectora. Sin embargo, aún queda esperanza. Después de que Survival hiciera un llamamiento a los turistas para que boicotearan la carretera, cuatro de las cinco principales agencias de viajes, conmovidas por la desesperada situación de los jarawas, se han manifestado a favor del boicot. Algunas, incluso, están ayudando a distribuir folletos que piden el boicot total de la carretera en el aeropuerto de la isla. Pero la amenaza seguirá acechando mientras ésta siga abierta.
De modo que, allí donde viajar choca con los pueblos indígenas, las razones para ese viaje deben analizarse cuidadosamente. Los turistas que estén pensando en visitar zonas indígenas deben considerar los posibles efectos a largo plazo de su visita para los indígenas. El placer del viaje y del descubrimiento, la necesidad de “encontrar la belleza”, en palabras de Ralph Waldo Emerson, no es justificable si pone a los indígenas en peligro.

España es un invento

Quien tenga ojos y oídos puede intuir que se preparan intensas segundas entregas y remakes de las superproducciones clásicas que triunfaron durante la crisis e hicieron a los ricos más ricos y al resto más desiguales

En breve llegarán títulos impactantes como “Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades 2: desahucio final”, “El Estado del Bienestar sigue sin ser sostenible: recorte brutal” o “La austeridad aún es el camino”
Antón Losada 
http://www.eldiario.es/


Consejo de Ministros EFE
La semana pasada conocimos unos cuantos hechos relevantes que nos afectan directamente y tienen impacto indudable en nuestra vidas. Supimos que la deuda pública española supera ya el cien por cien de nuestro PIB y que nuestros acreedores en Bruselas nos tienen preparados diez mil millones de euros en recortes, además de una más que probable multa por no cumplir con el fetichismo del déficit. También supimos que la banca española, ese modelo de buena gestión, cultura del esfuerzo y emprendimiento, reconoce soportar cien mil millones de euros en activos tóxicos y no pocos afirman que esconde otros cien mil más.
Como siempre que la banca española tiene problemas también ha vuelto a primer plano el debate sobre la supuesta insostenibilidad de nuestro sistema público de pensiones. Otra vez nos avisan de su inevitable quiebra pese a que el gasto se mantiene en el 12% del PIB, dos puntos por debajo de la media de la UE-15, y de acuerdo con las peores previsiones, en 2050, cuando empezará a caer el numero de pensionistas, llegará al 14% del PIB, un porcentaje similar al gasto actual alemán y por debajo de Italia o Francia. Otra vez vuelven las catastróficas proyecciones demográficas que hacen de coartada en todas las reformas. Para que se cumpla la actual, repetida una y otra vez desde los medios, la población española deberá reducirse durante las próximas décadas y caer por debajo de los 41 millones; sólo así los pensionistas sumarán un tercio de la población.
Estas inquietantes novedades se añaden a otras evidencias ya conocidas, como que más de la mitad de los contratos de trabajo firmados en España no supera la semana de duración, que el gobierno Rajoy se ha gastado en cuatro años casi el sesenta por ciento de la hucha de las pensiones o que cuatro de cada diez desempleados carecen de cobertura alguna.
Quien tenga ojos y oídos puede intuir que se preparan intensas segundas entregas y remakes de las superproducciones clásicas que triunfaron durante la crisis e hicieron a los ricos más ricos y al resto más desiguales. En breve llegarán títulos impactantes como “Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades 2: desahucio final”, “El Estado del Bienestar sigue sin ser sostenible: recorte brutal” o “La austeridad aún es el camino”.
Ninguno de estos asuntos ha ocupado la centralidad de nuestro debate público durante estos últimos días. Hemos estado muy ocupados discutiendo sobre la libertad, la democracia y la marcha de la economía en Venezuela, un mitin en el Parlament de la campaña electoral de Otegui, la portabilidad de una bandera o por qué algunos juegan la copa del Rey si son independentistas o republicanos. Para acabar de completar la fantasía hasta hemos escuchado a Josep Borrell, otro fichaje estrella de Pedro Sánchez, reclamar un aumento del gasto militar; menos mal que aún queda alguien que se ocupa de las cosas que realmente importan y nos preocupa a todos: nuestra indefensión ante una invasión alienígena.
Las escasas referencias a estos graves dilemas económicos que hemos podido escuchar en boca de los partidos que aspiran a gobernarnos se limitan a despachar el asunto de las pensiones invocando el Pacto de Toledo como si fuera María Auxiliadora, anunciar subidas de impuestos para recaudar más, mientras te juran que a ti en concreto te los van a bajar, o hacer como que llueve cuando hablan desde Europa.
A la vista de las evidencias sólo cabe extraer una conclusión: España es un invento y todos nosotros somos personajes de ficción, por eso la realidad no importa y casi nadie le hace caso.

SEXUALIDAD E IRRACIONALIDAD

Con motivo del pasado festejo del Dia del orgullo Gay.
Acaban de festejar las personas no heterosexuales el llamado día del orgullo Gay con múltiples expresiones de alegría, en el intento muy respetable de reafirmar su sexualidad y hacer un llamado a la tolerancia de quienes aun viven anclados a unas creencias “diabólicas” alrededor de todo lo que no sea exclusivamente heterosexual y además para llamar la atención a todos sus consexuales a fin que se muestren como son y no sufran los desgarros íntimos de ser distinto sin poder mostrarlo públicamente por temor a la censura de los homófobos .

La sexualidad humana que fue convertida en un arma del poder para someter a quienes eran distintos y así también atemorizar a quienes sin serlo se oponían a sus abusos, con el arma descalificatoria de su tendencia sexual, aun en pleno siglo XXI sigue siendo un rehén a punto de liberarse en ciertas zonas del mundo pero en otras zonas sigue siendo un rehén eterno. Así en Occidente se ha avanzado mucho en libertades sexuales y hoy vivimos un pico de liberación sin que ello asegure un futuro similar, ya que la humanidad en ese área ha sido cíclica con picos liberalizadores y valles esclavizadores; aunque esa flor que es la sexualidad continuará luciendo sus pétalos a pesar de las épocas, ya sea sobre la superficie o subterfúgicamente.

Quienes condenan las expresiones no heterosexuales puras desconocen que la sexualidad de una persona no es un deseo de su conciencia sino que es un producto del desarrollo pre-embrionario de su cerebro que por mecanismos puramente neuro-hormonales obedece señales bioquímicas que le dirigen en una dirección u otra y que solo al aflorar la adolescencia se descubre la dirección elegida, liberando sus pétalos al sol de una heterosexualidad pura, a una homosexualidad pura, a un lesbianismo puro, a una mixta bisexualidad y a la que considero más difícil ruta la de la transexualidad.

La Sexualidad así originada desde antes de la conciencia crea entonces seres inocentes de lo que serán sus tendencias sexuales, y como toda inocencia está libre de juzgamientos y condenas irracionales. Pero como la mayoría de las grandes religiones en sus escritos básicos han sometido a la condena toda tendencia no heterosexual , ello fue fundamento en épocas pretéritas de grandes sufrimientos e injusticias contra inocentes no heterosexuales .Así muchas vidas se perdieron acusadas de prácticas contrarias a las bendecidas por sus respectivos dioses. Afortunadamente hoy, Occidente que ha limitado el poder de sus religiones, permite que se celebre con júbilo la sexualidad total sin distinciones y sin censuras.

Ya lo definió Kinsey en USA por allá en los cincuenta: la sexualidad humana es un espectro amplio de expresión del ser humano que transcurre desde la heterosexualidad pura hasta la homosexualidad pura y en su intermedio caben una serie de expresiones o tendencias insospechadas pero naturales y reales que no se pueden desconocer ni hacer primar ética ni moralmente una sobre otra.

En ultimas ningún ser humano desde el punto de vista hormonal es puramente heterosexual; así que dejemos a natura a través de sus mecanismos que siga produciendo los seres sexuales que ella quiera diseñar , y ya sobre la faz de la tierra toca a nosotros permitir y hacer respetar esos dictados que nadie debería contravenir. Por lo tanto el día del orgullo Gay debería también festejarse como el día del orgullo Sexual en general.


Se lo que eres y muéstrate como eres, no basta ser, también hay que parecer.
Alfredoivan50
Teruel, España.2009