martes, 15 de maio de 2018

1,8 millones de personas renunciaron a tomar fármacos por no poder pagarlos

  • En 2017 se incrementó ligeramente el porcentaje de personas que renunciaron a tratamientos médicos por motivos económicos, hasta el 4,7% de la población mayor de 18 años, según el CIS

  • Profesionales vinculan esta cifra a la ampliación del sistema de copagos, la exclusión sanitaria y la alta tasa de personas en riesgo de pobreza

Elena Herrera
https://mareasindicalista.es/
https://www.infolibre.es/

Resultado de imagen de farmacia
El efecto del medicamentazo
1,8 millones de residentes en España renunciaron a tratamientos recetados por médicos de la sanidad pública durante 2017 al no poder permitírselo por motivos económicos. Esta cifra es una estimación realizada por infoLibre a partir de los datos del último Barómetro Sanitario [consultar, aquí], el sondeo que realizan anualmente el Ministerio de Sanidad y el CIS, y que desvela que el 4,7% de los encuestados aseguraron haber dejado de tomar algún medicamento prescrito por este motivo. Si se traslada este porcentaje al conjunto de la población española mayor de 18 años en 2017, la cifra total asciende a los citados 1,8 millones.
Este porcentaje es el más alto de la serie histórica, que comienza en 2014, cuando el CIS preguntó por primera vez por esta cuestión. Entonces, el 4,5% de los encuestados aseguraron haber renunciado a tratamientos médicos por motivos económicos. En 2015, el porcentaje bajó al 4% y volvió a subir al 4,4% en 2016.
Aunque el sistema sanitario español está construido sobre los cimientos de la universalidad y la gratuidad, incluye desde su origen el copago en las medicinas que se dispensan en las farmacias. Además, el Gobierno de Mariano Rajoy implantó en 2012 un nuevo sistema que incluyó el copago para los pensionistas, que hasta entonces sólo habían contribuido a pagar los medicamentos con sus impuestos. Empezaron así a abonar el 10% del precio de los fármacos con topes de 8, 18 o 60 euros mensuales en función de la renta.
Para el resto de ciudadanos, el porcentaje de pago se estableció en función de los ingresos. Se mantuvo en el 40% para quienes ganan hasta 18.000 euros al año, aumentó del 40% al 50% para los que tienen unos ingresos de entre 18.000 y 100.000 y se incrementó del 40% al 60% para quienes ganan más de esa cifra. A cambio, quedaron exentos los parados sin prestación ni subsidio y quienes cobran pensiones mínimas o no contributivas.
La reforma sanitaria puesta en marcha cuando Ana Mato estaba al frente del Ministerio de Sanidad también estableció el llamado medicamentazoque supuso la exclusión del sistema de recetas de 320 fármacos de uso común que desde el 1 de septiembre de 2012 los pacientes deben pagar íntegramente de su bolsillo y que siguen prescribiéndose con frecuencia. Entre ellos, Fortasec, para tratar la diarrea; Flumil o Flutox, para procesos catarrales; o el protector de estómago Almax. La lista inicial incluía 417, aunque 97 siguieron financiándose para enfermedades crónicas, oncológicas y de carácter degenerativo
Cinco años después de esta medida, el precio de 175 de esos 320 fármacos se incrementó y en 65 casos se duplicó o incluso triplicó, según informó el Gobierno en una respuesta parlamentaria formulada por varios parlamentarios socialistas. Sólo un medicamento bajó el precio y los restantes 144 lo mantuvieron. En conjunto, el precio medio por envase pasó de 4,92 a 8,61 euros, un incremento medio del 75%.
Reformas legislativas  
Las cifras sobre abandono de tratamientos que desvela el Barómetro Sanitario no sorprenden a organizaciones como Médicos del Mundo o la Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), que llevan tiempo denunciando los efectos tanto de la ampliación del sistema de copagos como de la exclusión de la atención sanitaria normalizada de las personas que están en situación administrativa irregular, es decir, que ni tienen papeles, también implantada en el real decreto de 2012.
“Estos datos son una evidencia de que el real decreto de 2012 supone un obstáculo claro para que un porcentaje importante de la población, que además es la gente más pobre y probablemente más enferma, no tenga acceso a los medicamentos que necesita”, señala el doctor jubilado Marciano Sánchez Bayle, portavoz de la FADSP, que también llama la atención sobre el hecho de que el Ministerio de Sanidad no haya hecho ningún estudio en profundidad para analizar qué repercusiones tiene el abandono de tratamientos sobre la salud de las personas. “La derogación de ese real decreto es una necesidad clarísima”, subraya.
Sánchez Bayle recuerda que precisamente esta misma semana la prestigiosa revista científica The Lancet ha reclamado en un editorial [consultar, aquí] el fin de los recortes en la sanidad española. El texto advierte sobre el impacto de la crisis económica en el Sistema Nacional de Salud, que se ha ido deteriorando en la última década especialmente en relación “a la accesibilidad y a la disponibilidad” y urge al Ejecutivo de Mariano Rajoy a “cumplir con el derecho a la salud”.
También el doctor José Félix Hoyo, presidente de Médicos del Mundo, alude al real decreto de 2012. “Los últimos datos de la OMS revelan que, en España, la cobertura sanitaria llega al 77% de la población, cuando tendría que llegar al 80%. Eso significa que hay un grupo de personas que ponen en riesgo un porcentaje elevado de sus ingresos para poder mantener su salud, lo que incluye no sólo el acceso a la atención sanitaria sino también a los medicamentos esenciales. Y este grupo de población se han incrementado tras el real decreto de 2012″, señala.
Hoyo insiste en que, además de los evidentes efectos para la salud de los afectados, los abandonos de tratamientos prescritos también tienen efectos sobre la sostenibilidad del sistema. “Por ejemplo, no poder acceder a un medicamento para la tensión puede suponer no tener bien controlada la presión arterial y, en consecuencia, provocar un ictus. Es por eso que tener acceso a la atención primaria y a los medicamentos esenciales es una cuestión básica de salud pública, pero también económica”, señala.
Indicadores de pobreza
Por otro lado, los portavoces consultados también vinculan las cifras sobre abandono de tratamientos a la existencia de indicadores que evidencian que la recuperación de las grandes cifras macroeconómicas sigue sin llegar a todas las capas de la población. Por ejemplo, según la última Encuesta de Condiciones de Vida del INE, casi uno de cada dos parados (48,5%) tuvo durante 2015 ingresos que están por debajo del umbral de pobreza (8.209 euros en el caso de un hogar unipersonal o de 17.238 euros en hogares compuestos de una pareja y dos niños).
La mayor vulnerabilidad también afecta de manera muy significativa a los las familias monoparentales, en su gran mayoría formados por mujeres solas que tienen que sacar adelante a sus hijos. De hecho, el 42,2% de estos hogares tuvo durante 2015 ingresos que están por debajo del umbral de pobreza, 16,7 puntos por encima que en aquellos hogares con dos adultos y niños. También la OCDE ha documentado que España es el país europeo con más trabajadores pobres.
“Todo esto tiene mucho que ver con la desigualdad. Durante la crisis ha habido un grupo de personas que se han hecho más ricas y otro, más amplio, que se ha hecho más pobre. Alrededor del 5% de la población española tiene comprometido más del 10% de sus ingresos para el conjunto de la atención sanitaria, lo que pone en riesgo el gasto en el resto de las cosas cuando esos ingresos son especialmente bajos”, señala el doctor Hoyo.
Y añade: “En una situación de pobreza, si una persona tiene que ponerse insulina y además tomar un antihipertensivo es posible que elija únicamente tratarse la diabetes porque sus efectos se ven en un plano más inmediato. Sin embargo, no tratar la tensión arterial puede empeorar a medio plazo su calidad y cantidad de vida y, además, producir mayor morbimortalidad y, dentro de la morbilidad, algunas patologías que pueden generar mucho gasto al sistema. En conclusión, es muy malo para la persona y muy malo para el sistema. Pero, lamentablemente, hay quien tiene que elegir entre tratarse de una dolencia o comer o vestir a sus hijos”.

Eutanasia, suicidio asistido y cuidados paliativos: la muerte digna aún puede acarrear una pena de cárcel

La ayuda médica en los momentos finales de la vida incluye una gama de acciones, algunas con amparo legal y otras todavía consideradas delito

La persecución de delitos a veces difumina la frontera entre ellas como ocurrió con el bulo de las sedaciones de Leganés llevándolas al terreno penal

La amenaza legal causa inseguridad en los profesionales y desigualdades a la hora de afrontar la asistencia hacia una muerte con el menor sufrimiento posible

Raúl Rejón
https://www.eldiario.es/

La despenalización de la eutanasia se debate en el Congreso.
La despenalización de la eutanasia se debate en el Congreso.
En el paraguas del concepto muerte digna se incluyen diversas acciones para tratar de rebajar el sufrimiento físico en los momentos finales de la vida. Pero algunas prácticas, como suministrar cuidados paliativos, están ya amparadas legalmente y otras todavía pueden conllevar penas de cárcel como la eutanasia y el suicidio asistido. La distinción, a priori clara, ha dado casos entremezclados –con sentencias incluidas–.
El Congreso ha debatido este martes una proposición para que el Código Penal no castigue estas dos últimas asistencias antes de la muerte. Fue presentada por el Parlament de Catalunya. Otra iniciativa del PSOE en ese sentido aguarda el trámite parlamentario.
Cuidados paliativos, eutanasia, suicidio asistido… son cosas diferentes. Así, los paliativos se enfocan hacia "mejorar la vida de los pacientes y familiares cuando se enfrentan a enfermedades que amenazan la vida", explican desde la asociación Derecho a Morir Dignamente. Abarcan desde la mejora del confort "mediante el tratamiento del dolor" hasta considerar la muerte "un proceso natural que no debe ser retrasado", añaden. Que el final llegue con el menor sufrimiento. Es una práctica con amparo legal.
La eutanasia, que ahora se debate en el Congreso, es otra aproximación a ese concepto de muerte digna: poner fin a la vida cuando ese bien "está desprovisto de dignidad" y "el titular la rechaza", según lo expone la plataforma de juristas por la eutanasia.
En las ocasiones en las que los sujetos todavía están en condiciones para realizar las acciones que acerquen su tramo final, la ayuda técnica para que eso se produzca sin sufrimientos físicos es lo que se entiende por suicidio asistido. Un ejemplo que se esgrime habitualmente es el de Ramón Sampedro, quien tuvo asistencia para su suicidio, pero no estuvo exento de agonía. 11 personas tuvieron que estar involucradas para eludir las posibles consecuencias penales.

Entremezclados

¿Está ya clara la diferencia para evitar problemas legales a los que estén dispuestos ayudar?
"Siempre hay una amenaza detrás", contaba a eldiario.es el catedrático de Derecho Penal Juan Carlos Carbonell tras la muerte del doctor Luis Montes, quien soportó un proceso judicial por supuestas sedaciones letales en el hospital Severo Ochoa de Leganés de las que fue absuelto. Se llevó a juicio al anestesista y sus colaboradores bajo la acusación de que los tratamientos paliativos que administraba  eran eutanasias. 
El propio Montes explicaba que el caso del bulo de las sedaciones de Leganés abrió el debate sobre los cuidados paliativos. Muchas comunidades autónomas han adoptado normativas propias en la línea de la ley de autonomía del paciente de 2002. Pero también hizo que profesionales tuvieran temor para afrontar algunas prácticas no ya de eutanasia, sino de paliativos. ¿La consecuencia?: "En España te mueres según el médico que te toca", decía. Y eso que la regulación de cuidados paliativos está extendida e  incluso admitida por la Organización Médica Colegial (OMC).
La amenaza penal en ocasiones está difusa. Hace ahora dos años, dos médicos fueron procesados por un caso que juntaba un suicidio y un intento de sedación paliativa. Los dos admitieron diversos delitos para recibir una pena que les garantizara la no entrada en prisión.
El asunto aunó el suicidio de una mujer con un jarabe anestésico que había importado (ilegalmente) uno de los doctores y que llegó a ella en circunstancias "turbias" cómo él mismo comentaba. Pero en el proceso de investigación, se llegó a otro sanitario en Cádiz que pidió consejo para sedar a su hermano. "Sedación profunda pero paliativa, no para provocar la muerte", explica Fernando M, uno de los acusados y miembro de DMD. "El miedo a la cárcel", les hizo aceptar un veredicto de culpabilidad, comentaba una vez firmado el acuerdo.
Al final, este caso ejemplifica cómo pueden solaparse los conceptos en la muerte digna: unos cuidados paliativos que se juzgaron como tentativa de homicidio y un suicidio considerado asistido (y por tanto punible) por la justicia. 

El artículo 143.4

La plataforma de juristas ha pedido explícitamente que se despenalicen "las conductas contempladas en el artículo 143.4 del Código Penal". Las que hacen referencia al fin de la vida asistido. La proposición de ley que se ha tratado este martes en el Congreso contenía un único punto: que ese apartado cuarto contemple que no hay "responsabilidad penal" para quien "cause con actos necesarios la muerte segura, pacífica y sin dolor de esta persona o coopere a ello" una vez reciba la petición del interesado.
La propuesta de los socialistas, que habían rechazado con anterioridad mociones similares, es de un tenor similar: eliminar el carácter punible de la "conducta del médico o médica que con actos necesarios y directos causara o cooperare a la muerte de una persona, cuando esta sufra una enfermedad grave e incurable o discapacidad grave crónica". 
En ambos casos se incide en dar seguridad jurídica a los que, en definitiva, van a estar en la primera línea de ese fin de la vida: normalmente sanitarios. Una cuestión que, de momento, no ha apoyado la Asociación Médica Mundial (en la que participa la OMC española) que ha reiterado su oposición a la eutanasia y el suicidio con asistencia médica"La eutanasia, es decir, el acto deliberado de poner fin a la vida de un paciente, aunque sea por voluntad propia o a petición de sus familiares, es contraria a la ética".
Una cuestión que parece bastante aceptada y superada por la sociedad española: una encuesta de Metroscopia de marzo de 2017 mostró que hasta el 84% de los españoles estaban de acuerdo con que los médicos suministrasen alguna sustancia que "conduzca al fin de la vida" en casos de "enfermos incurables" que lo pidan. Es decir: la eutanasia. 

Sobre la N-120, de Ourense a Valdeorras: "É peor que no século pasado"

Medio en broma, medio en serio, los valdeorreses hablan de cómo les empujan a hacer su vida en Ponferrada y no en su capital de provincia. Una N-120 que muestra síntomas de agotamiento tiene gran parte de culpa en esto. 
PABLO GALÁN
http://www.laregion.es/

Uno de los baches que afectan a la N-120.
Poco más de 110 kilómetros separan Ourense y O Barco, primer y cuarto concello de la provincia, pero que se convierten en una eternidad por la sucesión de problemas a los que hay que hacer frente al tomar la N-120. "Hoy estamos pero que en el siglo pasado, hay zonas con desniveles peligrosísimos, si los coges mal, peligra el coche", destaca el alcalde de Petín y diputado, Miguel Bautista, que se desplaza frecuentemente hasta la ciudad para sus tareas en la institución provincial.
Los primeros inconvenientes surgen cuando la N-120 se adentra en la provincia de Lugo, con unos baches y socavones que se hacen cada vez más insufribles al paso por Monforte. "O firme está desfeito", explica José Luis Conde, vecino de O Barco que tiene a su mujer ingresada en el Complexo Hospitalario Universitario de Ourense, a donde también debe acudir él para alguna consulta médica dado que el hospital de Valdeorras no dispone de varios especialistas.
"Aínda que teña a cita ás 12, tes que saír con moito tempo, case ás 8,30 horas, porque non sabes o que te podes atopar", añade Conde, en alusión a otro de los problemas que detectan los conductores que utilizan esta carretera titularidad de Fomento.
Se trata del tramo entre el Alto da Guítara y Ourense, de unos 30 kilómetros y todo con línea continua. "No se entiende esto, es un infierno porque siempre te encuentras camiones, que no tienen otro sitio por donde ir y vas a 40 kilómetros por hora, tendrían que reformar esto", comenta el doctor Alfonso Iglesias, que periódicamente se traslada desde el CHUO hasta O Barco para realizar consultas. El galeno apunta también la "chapuza" en Quiroga (Lugo) del doble carril habilitado por Fomento, "que se pega con la otra calzada y genera mucha inseguridad".
Ya cerca de Ourense, cuando parece que el viaje se dulcifica, en las últimas semanas los usuarios de la N-120 se encuentran con las obras en los taludes afectados por desprendimientos, que han obligado a habilitar semáforos provisionales al quedar disponible para la circulación solo un carril, con las consiguientes retenciones.
La última piedra de un viaje que se convierte en una auténtica odisea, que pide a leguas una solución desde el Gobierno central. 

luns, 7 de maio de 2018

La inversión en radares es por nuestra seguridad, lo del estado de las carreteras ‘ya tal’

http://iniciativadebate.net/



O cada día estamos más tontos (por no decir otra cosa), o los gobernantes son cada día más sinvergüenzas, o las dos cosas. Porque descaro tienen todo el del mundo, pero luego llega el día de las elecciones y millones de soplagaitas vuelven a poner al mando a los mismos cachondos.
Esto solo es un ejemplo más de la genial ‘gestión’ de lo público que hace el PP.
En los mamporreros medios de comunicación al servicio del poder nos informan ufanos de la reciente adquisición por parte del Estado del último grito en radares móviles. Una monada que se puede poner en cualquier rincón y que ayudará a mejorar la ya de por sí exitosa política recaudatoria de las sanciones de tráfico. Otro día si acaso hablamos de por qué existe una doble sanción (puntos y multa), y no solo la de los puntos, si es que es cierto que todo lo hacen por nuestra seguridad. Pero eso será otro día, porque hoy toca hablar de por qué sí hay dinero para nuevo equipamiento ‘en pro de nuestra seguridad’ y no lo hay para arreglar unas carreteras que van a hacer que nos matemos.
¿A quién puñetas quiere engañar esta gente?
Haced el favor de no ser tan sumamente sinvergüenzas y dejad de exprimirnos de una puñetera vez. Y por favor, en lugar de tanto radar y tanto rescate de las autopistas inútiles de los amigotes, poneos ya con lo del reacondicionamiento de la red vial ‘para pobres’ porque está que se cae a pedazos. Gentuza.
Como dice este usuario de Twitter (@maxiaag) estas imágenes no son de Zambia ni Bangladesh, son de un tramo de Carretera Nacional de España entre capitales de provincia. Y lo más preocupante de todo es que hay tramos todavía en peor estado en otras provincias.






La sentencia, el fallo y la falla

Miguel Lorente Acosta
https://miguelorenteautopsia.wordpress.com/

El fallo de la sentencia de “la manada” tiene una falla, pues la distancia entre los hechos probados y el contenido del fallo resulta ser una falla aún más grande que la de San Andrés.
no es un problema aislado. En general, cuando se trata de violencia de género, y de manera muy especial ante la violencia sexual, se sigue un proceso y unas dinámicas que su mera repetición ya debería de encender todas las alarmas para modificar los procedimientos y acompañarlos de las reformas legales necesarias para hacerlos efectivos. Los pasos que habitualmente se siguen  en estos casos, y que también se han dado en el de “la manada”, suelen ser lo siguientes:
  1. Lo primero es poner en duda la palabra de la mujer que denuncia la violencia sexual, da igual el estado en que llegue, o tiene lesiones físicas evidentes o su credibilidad sobre los hechos es cuestionada. Y si tiene lesiones físicas lo primero que hacen es comprobar la compatibilidad con lo que cuenta. Es decir, no se parte de la credibilidad, como sí se hace cuando alguien denuncia un robo, o como cuando un hombre denuncia que lo han agredido. Y para cuestionar la palabra de la mujer y argumentar que es una denuncia falsa se recurren a las ideas más peregrinas, como dar por hecho de que se trata de chicas jóvenes que llegan tarde a casa y para que el padre no les eche la bronca dicen que “las han violado”. En el caso de “la manada” también han recurrido a este tipo de argumentos  al justificar la denuncia falsa para obtener pronto la “píldora del día después” o para evitar que difundieran los videos grabados.
  2. Cuando “no queda más remedio” que reconocer los hechos y aceptar que hay indicios de violencia sexual, entonces se empieza a juzgar el papel de la mujer en la precipitación de lo ocurrido bajo la idea de la provocación, la incitación, no haber puesto límites de manera clara… En más de 20 años como Médico Forense, en todas las agresiones sexuales que he tenido que investigar y estudiar, el agresor reconoció haber mantenido relaciones sexuales con la víctima, pero con su consentimiento. Sólo en un caso dijo que no lo había hecho y fue descubierto mediante el análisis del ADN, en todos los demás había una aceptación de la relación y ausencia de lesiones importantes, puesto que el elemento más frecuente utilizado para llevarlas a cabo fue la intimidación. En los hechos denunciados en los sanfermines de 2015 gran parte de los argumentos de la defensa y el voto particular giran alrededor de la idea de la participación voluntaria de la víctima y de que todo fue bajo su consentimiento y “regocijo”.
  3. Una vez que se aceptan los hechos y que la víctima no ha tenido nada que ver en su precipitación, se cuestiona la trascendencia de lo ocurrido y su gravedad a partir de la conducta y comportamiento de la mujer conforme pasa el tiempo sobre lo sucedido. La recuperación de la víctima es entendida como ausencia de gravedad y trascendencia. También lo hemos visto en el caso de “la manada” en el seguimiento que se le hizo a la víctima y el cuestionamiento de su vida.
  4. El impacto y el daño psicológico no se considera adecuadamente. Se trata de la consecuencia más frecuente y grave de una violación, hasta el punto de que los trabajos clásicos de Burguess y Holstrom (1979) lo describieron como el “síndrome del trauma de la violación”, un cuadro de estrés postraumático con unas consecuencias tan graves que al mes siguiente lleva al suicidio de las víctimas entre el 3-27% de los casos según el contexto, tal y como desde 1985 recogen los trabajos científicos, entre ellos los de Kilpatrick y su equipo. Nada nuevo, como se aprecia, sin embargo, cuesta mucho trabajo que se acepte y valore adecuadamente ese daño psíquico, y se recurre a cualquier argumento para justificar la presencia de una consecuencia psicológica, puesto que esta no se puede negar, pero quitándole todo su significado con apreciaciones incoherentes e insostenibles. Es como decir que una víctima tiene una herida por arma de fuego, y el Tribunal dijera que, efectivamente, tiene “una herida”, pero porque tropezó y se cayó. Y es cierto que una caída puede ocasionar una herida, pero para tener una herida por arma de fuego tiene que haber sufrido un disparo, no una caída. Esto es lo que ha sucedido con al sentencia de “la manada” cuando el cuadro de estrés postraumático se intenta explicar por el “arrepentimiento” de haber mantenido relaciones sexuales con cinco hombres, o por miedo a que salieran las imágenes grabadas. No puede haber resultado sin causa, ni causa que lleve a un resultado distinto a sus características.
  5. Y cuando al final se acepta la denuncia, se cree a la víctima, el cuestionamiento que se hace de ella no logra restarle trascendencia a lo ocurrido, y se aceptan las consecuencias que ha producido la violencia sobre ella, la valoración que se hace sobre su significado no se corresponde con todo lo previamente reconocido, tal y como hemos visto en la sentencia de “la manada”, pero también en otras. Es lo que recogía la información de El País sobre unasentencia del Tribunal Supremo confirmando la de la Audiencia Provincial de Valladolid, en su artículo “Si te violo siempre, es como si nunca lo hubiera hecho”(13-5-13), donde los hechos probados recogen que se tratade “un alcohólico muy violento, y que a ella no le quedaba más remedio que acceder a sus peticiones sexuales, en contra de su voluntad”, pero no lo condena por la habitualidad de la conducta. Mantener relaciones sexuales en contra de la voluntad bajo la intimidación de la violencia es violación, y si lo hace muchas veces son muchas violaciones, no ninguna.
El juicio a “la manada” recoge todo este proceso habitual en los casos de violación, y la sentencia refleja la actitud que lleva a aceptar como normal ese inicio que presenta las denuncias por violación como falsas. Eso es lo preocupante, y no es un problema de ley sino de machismo, de la cultura que normaliza los mitos de la perversidad de las mujeres, y que mienten y provocan para hacer daño a los pobres que confían en ellas, bien sea en una noche de fiesta o en una relación de pareja.
No se trata de “casos aislados”, sino de algo frecuente, tal y como reflejan los estudios internacionales al mostrar que nada más se denuncia un 15-20% de las agresiones sexuales (Wallby y Allen, 2004), y  que de ellas termina en condena sólo el 1% (British Crime Report, 2008). El resultado es claro: el 99% de las violaciones resultan impunes, o lo que es lo mismo, el 99% de los violadores no sufre consecuencia alguna por agredir sexualmente a las mujeres. En cambio todas las mujeres violadas sí sufren las consecuencias de la violación, y un 15-20% de ellas que denuncian, además, la victimización secundaria de un sistema que empieza cuestionándolas y termina no reconociéndolas en su integridad. Si hay jueces y juezas que entienden los hechos al margen de mitos y estereotipos, cualquier juez puede hacerlo. No es cuestión de capacidad, sino de conciencia y formación en género.
El fallo de la sentencia de “la manada” tiene una falla entre lo que da por probado y el significado que establece, una falla que se corresponde exactamente con la distancia existente entre lo que el machismo dice que es la realidad y lo que en verdad resulta ser. Valorar los resultados de la violencia machista en cualquiera de sus expresiones con ese sesgo que dan las referencias de la misma cultura que la niega, la justifica, la minimiza o responsabiliza a las mujeres que la sufren, no puede ser un modelo de Justicia. Necesitamos un “Pacto de Estado contra el machismo”, no sólo contra su violencia, pues dejar como normalidad la distancia entre lo que el machismo dice que es la realidad y lo que en verdad resulta ser, no sólo es una falla, sino que también es un fallo.

xoves, 3 de maio de 2018

“Todas as mulleres que coñezo” filme feminista galego que compite en Documenta Madrid

O filme foi gravado en Lugo e Ourense durante o verán e o outono de 2017. É unha reflexión sobre o masculinizado que continúa a ser o espazo público e propón a construción dun discurso propio sobre a experiencia feminina da rúa no día a día.

A directora deste traballo, Xiana do Teixeiro, e as súas compañeiras na produtora Walkie Talkie Films, trataron de facer un exercicio de apelación ás mulleres que aparecen na produción para que falasen das súas experiencias autopersoais. Ditas experiencias versaban sobre as violencias que sofren no espazo público, violencias tanto verbais coma físicas e aquilo que sae reflectidos nos medios.
Xiana do Teixeiro | Fonte: walkitalkieproduccions

Ese era un dos obxectivos de “Todas as Mulleres que Coñezo”, filme que entra en competición na sección oficial de Documenta Madrid. Porque logo hai máis puntos tratados nas imaxes gravadas por Teixeiro. “Un segundo punto é o intento de construción dun discurso alternativo e propio sobre a violencia nos corpos e mentes das mulleres” subliña a directora. Para facer isto graváronse tres encontros, dous deles unicamente de mulleres e outro con mozos e mozas.
“Esas xornadas gravadas tiñan que servir para algo, por iso levamos as imaxes do primeiro e segundo encontro a un centro de secundaria para que a xente nova falase sobre este tema”. No fondo estaba a intención de que esta peza audiovisual servise como unha unidade didácticapara a docencia. E este era o último obxectivo, achegar discursos desde diferentes perspectivas. 
O sorprendente para Xiana do Teixeiro é que cando gravou a mozas e mozos, descubriu que entre eles e elas existía “o abismo de xénero” que se vén reproducindo desde tempo atrás. “As mozas descubriron que sí existe ese abismo e sentíronse identificadas coas mulleres maiores o que demostra a continuidade da fenda entre xéneros”, di a directora. Por outra banda, descubriuse que os homes máis novos tampouco son conscientes moitas veces desa división tan profunda no que respecta á violencia na rúa de cara as mulleres.
Fotograma do filme | Fonte: Walkitalkieproduccions



https://www.documentamadrid.com/

Trailer:

mércores, 2 de maio de 2018

La historia oculta de 6 canciones míticas para celebrar el Día Internacional del Jazz



Los orígenes del jazz, como los de casi cualquier estilo musical, se vuelven más difusos cuánto más se intenta definirlos. A menudo se puede leer que el jazz como tal nació en Storyville en Nueva Orleans, un barrio de mala fama abundante en bares y burdeles en los que se cometía todo tipo de ilegalidades entre tráfico de opio, prostitución y asesinatos por cuentas pendientes. Y que en este barrio se hizo un nombre Buddy Bolden, conocido como el primer músico de jazz de la historia.
Sin embargo, historiadores como Donald Marquis aseguran que si nos remontásemos a testimonios y entrevistas de la época, a hechos demostrables, casi ninguno de los primeros músicos de jazz tocaron nunca en el barrio de marras. Mucho menos Buddy Bolden, que no pisaba burdeles ni sitios que considerase moralmente dudosos. Amén de que él mismo, "bien puede ser la figura más enigmática que esta música ha producido en su historia", decía músico e investigador Ted Gioia en Historia del Jazz. No se conserva ni una sola grabación de este músico, y sus creaciones no aparecieron mencionadas por escrito hasta 1933, dos años después de su muerte, y unas tres décadas después de que Bolden hiciera su aportación al revolucionario nacimiento de un nuevo estilo de música norteamericana.
Esta indefinición la encontramos tan solo dando unos poquísimos pasos en el terreno de sus orígenes, pues los antecedentes del jazz se remontan a la africanización de la música americana durante los siglos siglos XVIII y XIX. Sus raíces se encuentran en melodías entonadas por esclavos, cuyo acervo también está presente en el nacimiento del blues y en gran parte de la cultura norteamericana.
No es de extrañar, pues, que cuando hablamos de algunos de los temas más conocidos e influyentes de esta música también existan múltiples lecturas de su origen. Rescatamos algunas de El canon del jazz: los 250 temas imprescindibles, delicioso ensayo escrito por Ted Gioia y publicado España por Turner, así como de la célebre lista de las canciones esenciales del jazz que  eligieron más de dosmil oyentes de NPR Music y la cadena estadounidense Jazz24. Casi todas las hemos escuchado una y mil veces y, sin embargo, desconocemos su origen y significado. Celebramos el  Día Internacional del Jazz rastreando la historia detrás de grandes canciones.

So What, de Miles Davis

So What es la primera canción del álbum más vendido de la historia del jazzKind of Blue de Miles Davis, y una de las melodías más escuchadas de su obra. Sin embargo,  no la haría famosa él sino a su contrabajista Paul Chambers. La canción, algo insólito en 1959, se puede interpretar como un diálogo constante entre el contrabajo y los solistas de viento, que parecen preguntarse y contestarse algo constantemente de forma brillante. "Si el jazz fuese una guerra", decía Ted Gioia enEl canon del jazz, con esta canción "Davis anunció de repente el fin de la carrera armamentística: dejó a un lado los misiles y las cabezas nucleares y optó por apañarse con el equivalente musical de palos y piedras".
La canción era la expresión de una voluntad íntima de Miles de desnudar la música que tocaba, de tratar de forma reduccionista el jazz. ¿Cómo? Podríamos decir que las canciones populares del jazz de la época exigían, por ejemplo, que el solista cambiase constantemente de escalas. En cambio, lo que proponía Davis era alejarse de toda variación y limitarse a una sola escala sin remilgos. Al mínimo. Aquello irritó a más de un músico de su banda, pero cambió la historia del jazz.

My Favorite Things, de John Coltrane

Cuando Coltrane tocaba My Favorite Things, casi todo el mundo la conocía pero no precisamente por el músico de Richmond. Esta canción, compuesta originalmente por Richard Rodgers con letra de Oscar Hammerstein II, se hizo muy popular gracias a The Sound of Music, el musical de Braodway que entraría en los anales de la historia convertido en una película aquí conocida con el nombre de Sonrisas y lágrimas.
No obstante, en su día casi nadie veía la pieza como algo traducible al jazz, y muchos miraron de reojo a Coltrane cuando defendió que aquello era un diamante en bruto. Cuanto más le decían que no había manera de adaptarla, más se empeñaba él, hasta el punto de que la primera vez que la grabó en estudio, en 1960, la pista duraba catorce minutos y ocupaba más de un tercio del elepé homónimo. Sea como fuere, quienes le contradijeron metieron la pata porque la canción se convirtió en un tremendo éxito y, con los años, se ha convertido en uno de los más célebres devaneos de la historia entre el cine y el jazz.

I Can't Give You Anything but Love, de Ella Fitzgerald

A los especialistas les encanta discutir sobre la autoría de este célebre tema, pues su origen sigue siendo incierto. Se dice que la compuso Fats Waller, gran pianista de swing, que en 1929 le contó a un periodista que había malvendido una composición que se había convertido en todo un éxito. Años después Andy Razaf, afamado letrista que había trabajado con Waller, abrió el interrogante en torno al robo de la canción. En el lecho de su muerte, una amiga íntima le pidió que tararease su letra favorita de cuantas había escrito, a lo que Razaf contestó entonando I Can’t Give You Anything but Love.
Sea como fuere, la canción se convirtió en una de las más escuchadas de la era delswing. De hecho, se hizo tremendamente popular tras el estreno en Broadway de The Blackbirds of 1928, un musical en el que se interpretaba la canción mediante una coreografía de escaleras que Shirley Temple haría famosa. Pero sin duda la versión más célebre vendría a cargo de la voz de Ella Fitzgerald que la tocaría toda su vida. En 1974, tras décadas dándole vida sobre los escenarios, la Reina del jazzsorprendió a todo el mundo con una versión junto con Clark Terry que luego se incluyó en el álbum Fine and Mellow. Hoy es considerada una de las mejores canciones de la historia del jazz.

Take Five, de Dave Brubeck

"En su momento estaba dispuesto a cambiar los derechos de autor de Take Fivepor una maquinilla de afeitar usada", confesaría en Dave Brubeck en 1976 en una entrevista radiofónica. El pianista y compositor le había pedido a su saxo alto, Paul Desmond, que le compusiese una pieza para un disco que reuniría canciones con métricas poco habituales. Pero cuando descubrió lo que Desmond había preparado, arqueó la ceja pensando que aquello iba a ser un fracaso sonoro. Se equivocó y reconoció su error, pues no solo se convertiría en una de las canciones más radiadas del jazz, también en unos compases que influirían en las primeras bases de rap, en las interpretaciones de bandas marciales y hasta en el canto habitual en corales.
Ante la sorpresa, Desmond aseguró que aquello era una señal y que la canción tenía un propósito que se les escapaba. A su muerte dejó estipulado que los ingresos derivados de los derechos de autor de esta canción irían a parar a la Cruz Roja estadounidense. Se calcula que la institución lleva recaudados seis millones de dólares con aquella canción que bien podría haberse cambiado por una maquinilla de afeitar. "Puede que Take Five sea el éxito musical más insospechado de su época", escribía Ted Gioia en El canon del jazz.

Take The A Train, de Duke Ellington

Take the A Train podría no haberse escuchado jamás y hoy no sería una de las canciones más famosas de El Duque del Jazz si este no hubiese mantenido una abierta batalla con la ASCAP -la SGAE norteamericana-. A mediados de los cuarenta, la sociedad de autores le prohibió abrir sus conciertos con la canción con la que lo había estado haciendo, Sepia Panorama. Ante el veto, buscó una sustituta y Billy Strayhorn, colaborador habitual, sacó un as en la manga que llevaba tiempo trabajando: Take the A Train. Este no se la había enseñado antes por miedo a que pensase que se parecía demasiado a una canción de Fletcher Henderson, acérrimo rival de El Duque. Pero cuando se atrevió a hacerlo, aquello le encantó y desde entonces la orquesta de Ellington abriría siempre con Take the A Train.
Con los años, El Duque hizo varias versiones del trabajo de Strayhorn. La más famosa, titulada Manhattan Murals, pasó a la historia del Carnegie Hall con el nombre de Ellington como coautor de la pieza. Sin embargo, la huella de esta canción de Ellington-Strayhorn se quedaría por siempre en la historia del jazz.

God bless the Child, de Billie Holiday

De los rifirrafes con la ASCAP también surgieron otras voces y canciones, algunas fundamentales para la historia del jazz como fue la de Billie Holiday. En 1940, la SGAE norteamericana se declaró en huelga para sacar mayor retribución de las emisoras de radio, lo que se tradujo en que muchísimos compositores se quedasen fuera de las ondas durante meses. Pero como no hay mal que por bien no venga, resultó una oportunidad de oro para aquellos que no estaban afiliados a la ASCAP. Así fue como Billie Holiday consiguió que su God bless the Child se convirtiese en una de las canciones más populares del momento.
La canción nació del encuentro de la cantante con Arthur Herzog, un compositor neoyorquino. Se conocieron después de un concierto y, mientras hablaban de lo que podían hacer juntos, Holiday soltó "God bless the Child". Herzog le preguntó qué significaba y Holiday le contó que era una expresión popular del barrio obrero en el que se crió, en Fell’s Point, Baltimore: "Es lo que siempre se decía cuando tu madre tenía dinero, tu padre tenía dinero, tu hermana y tu prima tenían dinero, pero tú no tenías ni un centavo", le dijo. La expresión se convirtió en canción... y la canción en hito del jazz.