xoves, 10 de xullo de 2014

“Cara de bicicleta”, la enfermedad ficticia para disuadir a las mujeres del siglo XIX de andar en bici

Noemí Rivera
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Labios demacrados, ojeras, ojos saltones, mandíbula apretada, rostro de cansancio… Esos eran los síntomas de un mal que acechaba a la sociedad europea a finales del siglo XIX: la “cara de bicicleta”, una enfermedad que podía afectar a quienes hicieran uso de sus bicicletas para desplazarse. Pero especialmente a las mujeres.
Sin embargo, solo se trataba de una enfermedad ficticia que los médicos de la época se inventaron para disuadir a las mujeres de montar en bicicleta.
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Pero, ¿por qué tanto en empeño en que las mujeres dejasen de lado esos artilugios tan de moda y tan prácticos llamados bicicletas? En la última década del siglo XIX y las bicicletas se volvieron instrumento del feminismo: las mujeres podían moverse libremente por las ciudades, más allá de sus hogares, y además, las bicicletas ayudaron a avivar el movimiento de la reforma de la vestimenta femenina, que buscaba eliminar las restricciones victorianas de la ropa –tanto exterior como interior- de manera que las mujeres pudieran vestir prendas que les permitieran participar en actividades físicas. Las mujeres fueron liberándose de los corsés y las faldas hasta los tobillos se sustituyeron por los rompedores pantalones bombachos.
La feminista y líder del movimiento estadounidense de los derechos civiles Susan B. Anthoy describió en una entrevista de1896 para el New York World que la bicicleta había hecho por la emancipación de la mujer más que ninguna otra cosa en el mundo.
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“Para los hombres, la bicicleta en sus comienzos era un mero juguete, pero para las mujeres, se traba de un corcel con el que poder cabalgar hacia un nuevo mundo”, relataba la revista Munsey el mismo año.
Pero muchos hombres de la época no vieron con muy buenos ojos la independencia que la bicicleta estaba otorgando a las mujeres, tanto a nivel de movilidad como de pensamiento. De modo que algunos médicos empezaron a hablar de los perjuicios que la actividad ciclista para intentar evitar que el público femenino siguiera montando en bici; y se inventaron el mal llamado “cara de bicicleta”; la cara que se te queda por andar en bicicleta.
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“La postura sobre la bici, el esfuerzo inconsciente de mantener el equilibrio y el sobreesfuerzo físico tienden a producir ‘cara de bicicleta’”, relataba el Literary Digest en 1895. “Un rostro normalmente enrojecido, pero a veces pálido, a menudo con labios más o menos demacrados, un comienzo de ojeras oscuras y una expresión cansada”, esas eran las consecuencias a las que se enfrentaban las mujeres –y también hombres, aunque en menor medida- que anduvieran en bicicleta. Es decir, lo opuesto a la tierna y adorable mirada que los hombres esperaban de una mujer a finales del siglo XIX.
Además de “cara de bicicleta”, quienes montasen en bici también podían padecer cansancio, insomnio, palpitaciones, dolores de cabeza y depresión. Inclusotuberculosis y un incremento de la libido.
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Para algunos médicos, la enfermedad era permanente, mientras otros decían que, tras una temporada sin montar en bici, la “cara de bicicleta” acababa por desparecer.
El doctor A. Shadwell habló mucho de los peligros de andar en bici para las mujeres, “una moda a la que personas en baja forma para cualquier actividad física se habían sumado”.
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Sin embargo, a medida que el nuevo siglo amenazaba con su llegada, muchos médicos empezaron a cuestionar públicamente esta enfermedad ficticia, destacando que la cara de esfuerzo de los ciclistas solo se daba entre los principiantes; pero que a medida que iban cogiendo práctica, lograban medir su esfuerzo muscular y adquirían una mayor confianza y agilidad sobre la bicicleta. Es más, hablaban de los beneficios que esta actividad física aportaba a la salud.
Y como no podía ser de otra manera, este cuento alimentado por los médicos de la época fue cayendo por su propio peso.
Fuente: Vox y Wikipedia.

mércores, 9 de xullo de 2014

Felaciones

David Torres

Una de las pocas cosas donde se han puesto de acuerdo nuestras dos grandes piaras políticas mayoritarias es en que las mamadas no son buenas, algo que debería hacernos reflexionar. Francina Armengol ha pedido una reunión urgente para atajar el problema de las felaciones en Magaluf, algo que aterra a nuestros ganaderos mucho más que la saludable práctica del balconing, la hidrografía de orines que inundan las zonas de copas de Palma y el estrépito de decibelios que no deja dormir a los vecinos. Yo no veo ningún problema siempre y cuando las (o los) practicantes se arrodillen por propia voluntad y no manchen luego el suelo.

Estamparse los dientes contra el fondo de una piscina, descalabrar a un turista que pasaba por allí, pisar un charco de meados o despertarte a las tres de la mañana porque la policía mallorquina es básicamente sorda: todos ellos son deportes isleños ya perfectamente institucionalizados. De hecho, nos extraña que no haya equipos federados de balconing, o una liga de tontos con la vejiga floja. En cambio, la felación (del latín fellatio) les parece una práctica degradante siempre que se haga al natural, no cuando se practica en plan metafórico entre políticos y constructores.
Regular la conducta privada para calzarla en una mentalidad medieval es la principal ocupación de los legisladores mallorquines. En cuanto a la justicia local, desde Munar hasta Bauzá, lleva tantos años deleitándonos con pornografía barata que parece mentira que vayan a preocuparse ahora por unos cuantos preliminares. Sin embargo, nuestros prebostes son muy capaces de convertir en delito una simple gamberrada por la misma razón que han bendecido con la legalidad los negocios farmacéuticos del presidente. Para sexo oral en público, vejatorio, degradante, vergonzoso, sin condón y con asco, el de la fiscalía con la ex infanta Cristina.

Si el periodismo no anduviese de capa caída, yo le pediría al director que me enviase a Magaluf para hacer un reportaje sobre las diversas ofertas turísiticas de la zona. Al fin y al cabo, la felación siempre ha sido un clásico secreto de la literatura en español, desde Lezama Lima a Javier Marías; incluso yo describí una de dos párrafos en una de mis primeras novelas. Contaban las malas lenguas que el éxito amatorio de la Pardo Bazán entre la fauna literaria de la época consistía en su facilidad para desprenderse de la dentadura postiza. Con todo, estoy seguro de que lo de Mamaluf no es más que otro reclamo publicitario para hooligans incautos que acabarán lanzándose desde alguna terraza. Habría que denunciarlos, sí, pero por publicidad engañosa.

No pasa nada, excepto el PP

David Torres

Ante la duda de si nos gobiernan canallas o nos gobiernan imbéciles, la mejor respuesta sería echar una moneda al aire. Aunque, en la España actual, seguro que caía de canto. Hace apenas un mes Mariano y De Guindos le entregaban sonrientes a Jenaro García un premio a la excelencia empresarial por su labor en Gowex, y de repente se descubre que la empresa modelo era más falsa que el programa electoral del PP. La sensación es parecida a la que tendría un cocodrilo transportado a un zoológico de Sudamérica y saludado por un caimán: primos hermanos por parte de Darwin.
En una de esas charlas motivacionales que dan vergüenza ajena (es difícil que den propia: esta gente vergüenza no tiene ni tampoco piensan invertir en bolsa), el artífice del mayor tocomocho financiero de los últimos años bromeaba con los empleados diciendo que iba a colocar Wifi en Gotham. A Jenaro García le faltó salir con el maquillaje del Joker, pero es que ya había copiado el papel de Gordon Gekko, un Michael Douglas a la baja al que se le acaba de caer el pelo. En cuanto a De Guindos, entre el papel de cómplice estatal y el de tonto a tiempo completo, ha optado otra vez por hacer de ministro. Lo de Lehman Brothers da para una película de Hollywood; lo de Gowex es más de Pajares y Esteso.
En efecto, el fiasco de Gowex es similar, sólo que en términos monetarios, al accidente de Terra Mítica: un milagro a la inversa. Según las autoridades del parque de atracciones, allí no ha fallado nada porque nada podía fallar, así que habrá que achacar la muerte del joven a la pura y simple mala suerte. Ocurrió lo mismo en el accidente del metro de Valencia, en la tragedia del Madrid Arena y en el desastre del tren de Santiago: por más que buscaron, incluso en un Spa en Portugal, no encontraron ni un responsable más allá del conductor. Los gobiernos del PP es que dan muy mala suerte, qué le vamos a hacer. A joderse tocan. Goldfinger, el archienemigo de James Bond, advertía al agente secreto después de tropezárselo por tercera vez: “Una es casualidad, dos coincidencia, tres una acción hostil”. Se llega a enfrentar Goldfinger con la casuística letal del PP y, según está hablando, le cae un petrolero en la nuca. Eso sí, sin mala intención.
Tantas contingencias catastróficas presuponen un patrón de conducta. Sumemos a la impericia de los conductores, la mala leche de los mecánicos que preparan el parque móvil de los motores trucados del PP (Carromero, Aguire, Enrique López, Miguel Ángel Rodríguez, Nacho Uriarte) y ya tenemos una conspiración en toda regla. Darle la mayoría absoluta a la autoescuela del gobierno mariano es como subirse en aquella feria de pueblo donde vi uno de los pilares de la montaña rusa apoyado en precario equilibrio sobre un ladrillo roto. No es de extrañar que recen tanto y que tengan a Dios siempre presente en sus oraciones. Aquí no ha pasado nada, excepto el PP.

Pablo Iglesias y los supuestos defensores de los derechos humanos

Por Vicenç Navarro

Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas, Universidad Pompeu Fabra

Es una constante en la narrativa del establishment (es decir, la estructura de poder) político y mediático español denunciar al gobierno venezolano, durante el mandato del gobierno Chávez, por sus supuestas violaciones de los derechos humanos. Se presenta a Venezuela como una dictadura cruel y sangrienta, la más oprimente existente en América Latina. Una de las voces más promovidas en esta campaña es la del Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, presentado en los mayores medios de información españoles como un autor especialmente sensible a las violaciones de los derechos humanos en América Latina. Y últimamente hemos estado viendo como este mismo establishment se ha movilizado para destruir la persona de Pablo Iglesias y el movimiento que fundó, Podemos, denunciando su trabajo realizado para el gobierno venezolano, presentado como dictatorial, carente de sensibilidad democrática.
El establishment político y mediático español y sus portavoces han guardado, mientras tanto, un silencio ensordecedor sobre lo que ocurre en Honduras. Este silencio va parejo a la atención mediática por lo que está pasando en América Latina y en las fronteras del sur de EEUU con la infancia. Hoy es noticia mundial que se han detenido casi 50.000 niños (sí, ha leído bien, niños) en su intento de atravesar solos la frontera de México con EEUU huyendo muchos de ellos de Honduras. Pues bien, según Dan Beeton (“The Child Migration Crisis and the Legacy of the Honduran Coup”, del Center for Economic and Policy Research, de Washington DC), el 28% de estos niños son de Honduras. Sin embargo, en ninguno de los grandes medios se ha relacionado a estos niños con Honduras.
¿Qué pasa en Honduras?
Si usted es lector de estos medios, la conclusión a la que llegará es que no pasa nada. La atención se centra en Venezuela, gobernada por un partido de izquierdas. Honduras no tiene ninguna cobertura mediática, y ello a pesar de que hoy es uno de los países más violentos en el mundo, con mayores violaciones de los derechos humanos. Está gobernado por las derechas, por partidos (conservadores y liberales) que pertenecen a la misma sensibilidad y familias políticas (pertenecen a las Internacionales Conservadoras y Liberales) que las derechas españolas, es decir, PP, CiU, UPyD y C’s. Honduras (país con algo más de 8 millones de habitantes) es definida como la capital mundial de asesinatos políticos. Los siguientes hechos están siendo silenciados por los establishments políticos y mediáticos españoles (incluyendo los catalanes):
Una mujer es asesinada cada 13 horas. Según un informe de la Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos, el feminicidio ha aumentado un 92% desde que tuvo lugar el golpe militar en el año 2009 liderado por un partido liberal. El equivalente en España serían 3.623 feminicidios.
116 miembros de movimiento sociales han sido asesinados desde el golpe del año 2009. El equivalente en España serían 668 asesinatos.
Más de 30 periodistas han sido asesinados desde el golpe, sin que –según Reporteros sin Fronteras- ninguno de los asesinos haya sido imputado. El equivalente en España habría sido de 173 periodistas.
74 abogados, conocidos defensores de los derechos humanos, han sido asesinados desde el año 2009. El equivalente en España serían 426 abogados.
18 miembros del partido del Ex presidente Manuel Zelaya,  (depuesto por el golpe militar) han sido asesinados. El equivalente en España serían 104 miembros.
100 activistas del movimiento campesino de protesta frente a la Dinant Corporation han sido asesinados, y sus tierras expropiadas, durante este periodo. El equivalente en España serían 576 campesinos.
El clima de terror ha sido generalizado, pues sostiene una de las estructuras sociales más injustas de las muchas existentes en América Latina. La pobreza es sangrante y ha empeorado desde el año del golpe.
Esta situación ha generado una protesta por parte de 108 miembros del Congreso de EEUU, que han escrito una carta al Ministro de Asuntos Exteriores, el Sr. John Kerry, exigiendo que se interrumpa cualquier ayuda al gobierno hondureño, y denunciando los abusos existentes en aquel país, que han conducido a la huída de personas (incluyendo niños solos) de esta situación de miseria, pobreza, terror y represión. Desde que sucedió el golpe militar, el número de niños solos que intentan huir a EEUU, a través de la frontera, ha aumentado en 1.272 veces. Y los liberales y conservadores españoles no dicen ni pío. Este silencio es un indicador de su inexistente compromiso con la libertad y con los derechos humanos que constantemente cacarean.
El País y sus silencios ensordecedores, incoherencias e hipocresías.
Mientras se daba este silencio ensordecedor sobre la enorme violación de los derechos humanos que está ocurriendo en Honduras, ha habido una algarabía casi histriónica contra el gobierno Chávez (que fue uno de los más exitosos en reducir la pobreza, incluyendo la infantil). Este doble estándar se muestra en la agresividad frente al fundador de Podemos, Pablo Iglesias, acusándolo de haber recibido dinero del demonio, el gobierno Chávez. El diario El País ha sido uno de los mayores acusadores, denunciado que Pablo Iglesias recibió dinero como consecuencia de sus servicios prestados como asesor. Lo que El País no ha dicho es que este rotativo ha recibido 4 millones de dólares del gobierno Chávez por los servicios proveídos por este periódico, vendiéndole (su casa editorial) un millón de ejemplares de El Quijote. Es más, El País colaboró con el gobierno Chávez al sacar un prólogo de Vargas Llosa y sustituirlo por otro, escrito por el Premio Nobel José Saramago.
Imagínese el lector por un momento que esto lo hubiera hecho el diario Público. Habría habido una movilización mediática liderada por El País en contra de Público por ser un instrumento del gobierno venezolano, servil y dócil al Presidente Chávez. Ni que decir tiene que El País no ha dicho ni pío de todo esto. Para leerlo tiene que ir al último número de la revista Mongolia (Julio/agosto 2014, pagina 61), que lo explica con gran detalle.
Estamos viendo, pues, el intento de destruir por todos los medios imaginables un movimiento que se considera amenazante a la estructura de poder financiero, económico, y por lo tanto político y mediático, de este país. Y el establishment responsable de tal agresividad  tiene la osadía de justificar sus manipulaciones y falsedades bajo el argumento de que son ellos los defensores de los derechos humanos. El grado de incoherencia, por no decir hipocresía, del establishment español alcanza niveles auténticamente hiperbólicos.

venres, 4 de xullo de 2014

El pleno de O Barco apoya las críticas de los médicos a las carencias del hospital

El PP presentó una moción propia, más suave con el Sergas, que no prosperó

MARÍA COBAS (LA VOZ)

La carta que 35 médicos del Hospital Comarcal de Valdeorras (que según los datos del edil de sanidad de O Barco, Tino Alonso, representan a un 70 % de los facultativos del centro) firmaron la semana pasada criticando lo que calificaron como pérdida de calidad asistencial del HCV por los recortes del Sergas, llegó ayer al pleno. Lo hizo, además, por partida doble; puesto que PSOE y PP presentaron sendas mociones al respecto. Y ambas por la vía de urgencia, lo que supone que no aparecían en la orden del día del debate. A pesar de ello, lo centraron.
Tino Alonso (PSOE) recordó las denuncias realizadas por los facultativos sobre los recortes en el número de especialistas de guardia, así como la existencia de «especialidades pantasma»,que son cubiertas apenas unos días a la semana o al mes, lo que está provocando un desvío masivo de pacientes a Ourense. Y citó el TAC, ese aparato que ya prometió la Xunta de Touriño y que Pilar Farjas (con Feijoo como presidente) volvió a remarcar como una realidad necesaria e inmediata... Pero que todavía no tiene fecha. Por todo ello, pedía que desde la Consellería «se revise de forma inmediata a situación que atravesa o HCV e se repoñan os recursos humanos e materiais que se suprimiron nos últimos anos», al tiempo que reclamaba que el TAC esté en O Barco antes de final de año.
Una visita con la gerente
El portavoz del PP, Moisés Blanco, dijo compartir la preocupación por el hospital por ser «importante» para los vecinos; pero aseguró que «o de que cada vez hai menos, non é certo». Aunque concedió que «o TAC tiña que estar xa no HCV», repitió lo dicho ya desde el Sergas como respuesta a la carta de los médicos: que cada vez hay más especialidades. Es por eso que rechazó la moción socialista en su primer punto, para pedir «instar á Consellería para que vixíe e controle atentamente todas as necesidades organizativas que garantan unha eficiente calidade asistencial» de cara a que ningún paciente sea derivado a otro hospital «por máis cuestións que as puramente asistencias». Además, proponía pedir una reunión con la gerencia para conocer la situación del centro.
Le tocó el turno entonces a Vítor Sierra (BNG), que recalcó que el escrito del PP «me indigna», antes de pedir que en la moción se incluyese el apoyo a la carta de los médicos y se rechazase el cierre de camas en verano.
La moción del PSOE incluyó la propuesta del BNG y salió adelante por el voto de ambos grupos, que usaron su mayoría, justo después, para tumbar la del PP.




La planta de compostaje
Tampoco salió adelante la moción del PP sobre sacar a concurso la planta de compostaje. El edil Tino Alonso (que también lleva medio ambiente) recordó que tras el incendio de 2012 las máquinas quedaron totalmente arrasadas por el fuego y que el Concello no tiene planes de reponerlas. Precisamente en aquel momento estaba en marcha un proceso para adjudicar su concesión, aunque una empresa llevaba meses con el letrero instalado, algo que Moisés Blanco no dudó en tachar de «cacicada»; en lo que contó con el apoyo del edil nacionalista. Alonso respondió que no sabían por qué había puesto la empresa el cartel pero que podía ser porque había estado trabajando en la planta «e imaxino que puxo o cartel igual que calquera outro por un cartel cando que fai un traballo, como nunha carretera». Alfredo García dijo que cuando tuvo conocimiento de que estaba pidió que lo retiraran «pero no me hizo caso».
Con la abstención del BNG se aprobó la creación de una partida de crédito para ampliar el cementerio con 100 nichos más, así como la ordenanza que regulará el precio de venta (1.200 euros).
«O (...) tenemos mucho vicio o ¿a qué vamos la mayoría a consultas a Ourense, de rebajas?»
Alfredo García

«Que vostede [ao PP] presente esta moción é que me indigna... (...) Quen dirixe o HCV é o seu partido»
Vítor Sierra

«Iso de que cada vez hai menos [servizos], non é certo (...). O hospital ten novas especialidades»
Moisés Blanco



Los médicos denunciarán las deficiencias del Hospital ante la Fiscalía

La asamblea de médicos del Hospital Comarcal Valdeorras, convocada por el Sindicato de Médicos de Galicia (CESM-Galicia) y la Organización de Médicos de Galicia, acordó denunciar ante la Fiscalía de Ourense las deficiencias que el colectivo encuentra en el centro hospitalario.


La situación del Hospital de 
O Barco ya está en la Fiscalía

La denuncia de los sindicatos médicos refleja múltiples carencias por los recortes del Sergas

Ver tamén:

¿Por qué Ana Botella lo llama decibelios cuando en realidad es Homofobia y Transfobia?

Para pasar el cepillo y recoger ganancias están prontos y ojos avizores

mércores, 2 de xullo de 2014

La muerte adivinada de Martin Verfondern

SILVIA R. PONTEVEDRA (El País) 

El coche parcialmente calcinado de Martín Verfondern, que apareció junto a su cadáver. /NACHO GÓMEZ (EL PAÍS)

La Interpol lo buscaba por el mundo, pero sus restos yacían a 12 kilómetros de casa en línea recta y nadie fue capaz de darse cuenta en cuatro años y medio. Poco antes de que lo mataran viajó a su país para contratar un seguro de vida y se dedicó a pertrechar su casa de cámaras como si fuese un búnker. Según contaba a este diario cuatro meses antes de desaparecer, jamás salía de su vivienda sin “una grabadora de vídeo en posición stand by”, presta a rodar cualquier bronca, cualquier agresión que pudiera sufrir, para luego denunciarla en el juzgado. Decía protegerse de algo que definía como “terrorismo rural”.
Martin Verfondern, nacido alemán, nacionalizado holandés y dispuesto a vivir y morir en Santoalla, un remoto, despoblado y arruinado pueblo de Petín (Ourense) al que llegó después de buscar por el mundo un paraíso “libre de energía nuclear”, se esfumó sin dejar rastro aparente el 19 de enero de 2010. Sus supuestos restos mortales yacen desde el sábado 21 extendidos y ordenados sobre la mesa de trabajo del forense Fernando Serrulla, al que le toca enfrentarse con buena parte de las historias truculentas en Galicia. A duras penas puede reconstruirse el 40% del esqueleto, el cráneo está prácticamente completo.
Verfondern era un pelirrojo obstinado de 52 años, dispuesto a enfrentarse a quien hiciera falta en el propósito de cumplir su sueño de una vida en comunión con la naturaleza, tal y como él la entendía, junto a su esposa, Margo Pool. Y con ese objetivo, según denunció a diestro y siniestro en sus últimos meses, vivía inmerso en una guerra permanente con el poder local y también con la única familia nativa que quedaba, y queda, en el pueblo desde la última estampida masiva de la emigración a América. Santoalla do Monte era ya hace cuatro años y hoy todavía más una desolada estampa de casas de pizarra que se desploman invadiendo las rúas de tierra cada vez que al tiempo, bastante malhumorado en invierno, le da por cabrearse.
En un extremo de este enclave apartado de casi todo vive un matrimonio anciano con dos de sus cuatro hijos varones. En otro, están la casa y la tierra que compraron hace unos 16 años los holandeses. Al principio todos eran amigos. Los forasteros compartían mesa y mantel con los Rodríguez y reinaba una armonía que quedó retratada, como recuerda el alcalde socialista de Petín, Miguel Bautista, en la escena de la matanza del cerdo del documental La Aldea: entre lo antiguo y lo nuevo, elaborado en 2000 por el cineasta Ignacio Vilar. El último año, en cambio, Martin se afanaba en escribir el guión de otro filme, Escuela para sobrevivir en Santoalla, donde amenazaba con denunciar en clave de humor la tensión que reinaba en el lugar, los vertederos que cegaban el río y el total abandono al que, decía, condenaba a la localidad el Gobierno municipal.
La rivalidad con los vecinos, que según Martin degeneró en chirriante rencor, se originó por la propiedad de los montes comunales. Los Verfondern reclamaron en los tribunales sus derechos sobre 500 hectáreas. Sobre la madera de los pinos y también sobre la fuerza del viento, después de que una eólica prometiese unos 6.000 euros a los del pueblo por cada uno de los 25 molinos que quería instalar.
Cuatro meses antes de desaparecer, jamás salía de su vivienda sin “una grabadora de vídeo en posición stand by”

La ley, recuerda el regidor, dice que para ser comunero “la chimenea tiene que echar humo al menos seis meses al año”. Y, en esas condiciones, en Santoalla solo había dos viviendas. El ambiente, supuestamente por esta causa, se volvió irrespirable. Las dos familias cruzaron denuncias. Según contaban los gallegos, ellos también llevaban golpes. Efectivamente, existen vídeos grabados y difundidos por el propio Martin en los que se puede ver alguno de esos choques violentos, aunque se intuye que el holandés también los provocaba.


Martin Verfondern, en Petin en 2009. / PEDRO AGRELO

A pesar de lo mal que se llevaban, la familia natural de Petín, interrogada en su día por la Guardia Civil, siempre ha negado tajante tener algo que ver con la misteriosa ausencia del extranjero. Hoy, alguno de sus miembros todavía dice que, en el fondo, lo querían.
La denuncia por la falta de Verfondern la presentó un israelí que aprendía en su casa agricultura biológica. Era uno más entre las decenas de voluntarios internacionales, desde ejecutivos y abogados hasta profesores y libreros, que contactaban con la pareja por Internet para cambiar de vida por unos días. Tras la desaparición de su pareja, Margo Pool, que el día de los hechos declaró que estaba en Alemania (cuidando de un tío de Martin enfermo de alzheimer), no se planteó marchar de Santoalla. Sigue viviendo aislada cuando cae la nieve, cultiva la huerta y cría su rebaño de cabras. Los animales le hacen compañía mientras espera, con una calma que a muchos les cuesta comprender, noticias sobre su marido.
La víctima decía protegerse de algo que definía como “terrorismo rural”

La que ahora ya se sabe viuda no suele llorar. Puede hacer cábalas sobre las causas de la muerte de su esposo sin perder la compostura. Aunque en los primeros meses de ausencia se le quebraba la voz cuando confesaba que alguien le había venido con el cuento de que Martin podría estar “en Argentina, con otros alemanes, junto a otra mujer”. La idea de la traición sí le empañaba los ojos. Con el tiempo, y ante el fracaso de la orden de búsqueda internacional, se hizo firme en ella el convencimiento de que el holandés no era en absoluto errante, sino que el cadáver de aquel hombre empecinado seguía oculto en algún recodo de la imponente postal que se ve desde la carretera de Santoalla.
Los últimos testigos de su existencia vieron al holandés enfilando esta rizada vía, pasada la rotonda de Petín, después de hacer su compra en Lidl e intentar entrar en su Facebook —sin éxito porque fallaba la línea— en un cibercafé. Los amigos de Martin (en la comarca tenía unos cuantos) siempre habían pedido que se peinasen las rutas de montaña que partían desde el pueblo. Aseguran que con un coche como el de él “se puede llegar hasta Portugal sin ser visto”. La Policía Judicial, por su parte, pensaba, y en esto acertó, que lo primero que aparecería, bajo el agua o entre matorrales, sería el coche, un Chevrolet Blazer único en la comarca, aparatoso y destartalado. Este señalaría en el retorcido paisaje de montaña, cuajado de barrancos profundos y oscuros pantanos, el lugar en el que empezar a investigar lo que entonces todavía no se sabía si era accidente u homicidio.

Desde el pasado miércoles 18, la primera opción está descartada. Dos guardias civiles que sobrevolaban la comarca de Valdeorras en labores de asistencia de un incendio forestal vislumbraron desde el helicóptero una mancha extraña en medio de un pinar del municipio de A Veiga, próximo a Petín. Se conoce que nadie había pasado por aquel punto del mapa durante todo este tiempo. Los agentes enseguida pensaron en Verfondern y en el mamotreto a manchas que conducía, quizás porque el propio forense Serrulla les había refrescado la memoria con una búsqueda que organizó en marzo de este año, con resultado negativo, después de movilizar un sónar y dos cámaras especiales, geotérmica y de infrarrojos.

A la mañana siguiente del hallazgo, los investigadores llegaron a pie a este lugar a 1.400 metros de altitud, conocido como Portela do Eixo. Y confirmaron al instante que aquel auto oxidado era el todoterreno verde claro, lijado en tiempos por su dueño para repintar, que habían buscado hasta la saciedad con perros de rastreo, buzos, equipos de rescate de alta montaña, partidas de voluntarios y cazadores de la zona.

Curiosamente, durante estos años, la vista aérea del coche del labrador holandés había estado expuesta a ojos de quien fuese capaz de descubrirlo en el visor SigPac de imágenes de satélite; sobre un pequeño terreno de forma triangular limitado por dos cortafuegos y una de esas pistas de tierra que conectan con otras y llevan a todas partes “sin ser visto”. Los guardas forestales explican que quien condujo hasta aquel lugar el Chevrolet conocía bien el monte, sus usos y sus ritmos. En ese pinar no se da la caza, y los árboles que hay allí plantados son aún muy jóvenes. Podría pasar todavía una década antes de que sus dueños pensasen en ir a talarlos.

El titular del juzgado mixto número 2 de O Barco, Roberto Barba, empieza ahora desde el principio sus pesquisas sobre un suceso que ya se investigó en 2010 y que lleva dando que contar desde entonces a periodistas de varios países y rastreadores de misterios imposibles de desenredar. El juez, que ha declarado el secreto de sumario, afirma en un auto “con rotundidad absoluta” que Verfondern murió a manos de otras personas, y no hace otra cosa que buscarlas.

El holandés, socio de Amnistía Internacional, colaborador de un proyecto transfronterizo de agricultura ecológica, comparte espacio ahora en la unidad de Antropologia Forense del Instituto de Medicina Legal de Galicia (Verín, Ourense) con el cadáver de un narco venezolano que apareció congelado 11 días antes, en un piso de Ponteareas (Pontevedra), con las piernas amputadas para que cupiese en el arcón. A Serrulla ya lo apodan el Bones (Huesos) gallego, aunque se presenta en todas partes con su instrumental de siempre metido en el entrañable maletín que le regaló su padre al terminar la carrera. En sus recursos, más bien escasos, nada tiene que ver con la serie estadounidense.

Es prácticamente seguro que el esqueleto hallado en el pinar de A Veiga, compatible con el de un varón de mediana edad y estatura aproximada a la de la víctima, es el de Verfondern, pero la confirmación definitiva, si hay que esperar a la prueba de ADN, podría llegar tras el verano. De todas formas, según el protocolo, en estos casos lo primero que se hace es buscar radiografías y fichas dentales fiables, que en esta ocasión quizás aparezcan en Holanda o Alemania. Con ellas en la mano, un antropólogo forense puede llegar a determinar en pocas horas la identidad sin margen de error. Hace cuatro años no había cuerpo del delito. Ahora están el vehículo, el esqueleto devorado, el ordenador y otros enseres del difunto que aparecieron a poca distancia del coche junto a una fogata. Y los agentes de Criminalística están convencidos de que aparecerán huellas y de que quienes lo mataron “no eran profesionales”.

Más que un crimen perfecto, como se le podía considerar hasta ahora, el de Verfondern es un homicidio en el que los autores han tenido, simplemente, buena suerte. “Creyeron que con quemar los asientos delanteros, donde es probable que hubiese sangre, borrarían todas las pistas”, comentan fuentes de la Guardia Civil en Ourense. “También le prendieron fuego a una rueda y parte de la chapa, pero no funcionó porque el mal tiempo, puede que la nieve, apagó las llamas”. Los agentes atribuyen el traslado del coche y el cuerpo hasta este lugar solitario a “al menos dos personas”. Creen que la segunda conducía otro coche en el que huyeron luego. Desde aquel día, los autores de la muerte adivinada de Martin Verfondern callan como tumbas. Pero la Guardia Civil está convencida de que en el coche van a aparecer señales, y que “en cuanto se concrete una prueba, alguno se va a derrumbar”.