xoves, 16 de agosto de 2018

Las 'kellys' sacan los trapos sucios por la igualdad

Ana María Ortiz
http://www.elmundo.es/

La empleada del hogar y activista feminista, Rafaela Pimentel
La empleada del hogar y activista feminista, Rafaela Pimentel ANTONIO HEREDIA

Rafaela se ha animado a cantar la versión de El Patio de mi casa, que fue una de las primeras canciones que las empleadas del hogar tunearon para llamar la atención sobre sus demandas en protestas y manifestaciones: El trabajo que tengo / es particular / cuidar de todo el mundo / y te tratan fatal / levántate / trabajadora del hogar / lucha por tus derechos / y visibilidad. Canta en una cafetería del barrio madrileño de Tirso de Molina mientras en una mesa cercana se han instalado el grupo de compañeras con las que acaba de tener una reunión. Toman unas cañas y siguen debatiendo sobre los problemas del colectivo a tenor de las palabras que llegan hasta nuestra mesa: "¡700 y algo de interna!", exclama una.
El grupo de las trabajadoras del hogar tiene fama de ser de los batallones más tenaces y ruidosos del movimiento feminista y sin duda ella es de las mujeres que más lo anima. Rafaela Pimentel (BaníRepública Dominicana, 1960) subió al escenario tras la multitudinaria manifestación del 8-M en nombre de las mujeres que se dedican al "invisible trabajo de los cuidados". Un año antes, junto a otra media docena de compañeras, hizo que Julia, la estudianteLa joven caminando y otras estatuas del madrileño barrio de Malasaña amanecieran ataviadas con delantales y plumeros, consiguiendo así que los medios de comunicación las enfocaran a ellas y a sus quejas. Hace unas semanas, René Pérez, el ex vocalista de Calle 13, la invitó a tomar la palabra durante un concierto en Getafe entre canción y canción: "¡Las trabajadoras del hogar le vamos a dar la vuelta al mundo!", jaleó al auditorio. Esto por citar sólo unos cuantos apuntes de su nutrida agenda activista.
Llegó a España en 1992 y desde entonces calcula que lleva más de 45.000 horas trabajadas, siempre como empleada del hogar, los últimos 21 años en la misma casa, con una familia de Pozuelo de Alarcón (Madrid) a la que está muy agradecida. Lo primero que quiere dejar claro es que ella es una privilegiada. "Tengo la gran suerte de trabajar con una familia que valora mi trabajo, tengo mi contrato, mis vacaciones pagadas... Acabo de terminar un curso de tres años de psicología terapéutica y he podido hacerlo porque no me han puesto ningún problema para ir a clases o faltar unos días cuando la formación era intensiva".
Subraya también que su situación es extraordinaria dentro de un colectivo donde la norma es la precariedad. El panorama general lo radiografió en la petición que hace un año lanzó en Change.org para emplazar al Gobierno que proteja a las trabajadoras del hogar y que supera las 120.000 firmas de apoyo. "Se estima que el 14,4% de los trabajadores cuenta en su casa con el apoyo de trabajadoras del hogar regular. En total somos aproximadamente dos millones, pero sólo 435.000 de nosotras estamos afiliadas a la Seguridad Social", decía. Le faltó incluir que el 96% son mujeres.
Rafaela es feminista y activista desde que tiene memoria, aunque cuando vivía en República Dominicana luchaba prioritariamente por cosas aún más básicas que conseguir la igualdad: "El acceso al agua potable, la luz, la educación, la salud...", relata.
El año de los Juegos Olímpicos de Barcelona emigró a España y, de la mano de un colectivo feminista de Vallecas, participó en 1996 en su primera manifestación del 8-M. Desde entonces no ha faltado a ninguna cita y por eso puede dejar constancia de cómo ha evolucionado el estado de salud del 8-M en función de la afluencia. Los primeros años, explica, la calle estaba muy concurrida, pero después la convocatoria se fue desinflando para resurgir hasta desbordar cualquier previsión en este 2018. Ella ha formado -y forma- parte de la Comisión 8-M que lo organizó y, durante el año previo, como otras muchas activistas, se dedicó a extender el mensaje para asegurarse de que llegaba hasta el último patio de vecinas: "Desde mucho tiempo antes, yo tenía colgado el cartel de la huelga: 'Si nosotras paramos se para el mundo'. Mis vecinas preguntaban: 'Rafa, ¿eso qué es?'. Hacía un bizcocho, las invitaba a café y les contaba", explica. Pateó todo Madrid, de los barrios a las universidades: "Hablaba de cuidados con señoras de 80 años que llegaban en sillas de ruedas, con chavalitas de 14... Contar la huelga a varias generaciones y que el día 8 te encontraras las calles llenas... Para mí eso fue...".
Aquella impresionante exhibición de fuerza colectiva, con la problemática de las trabajadoras del hogar y de cuidados como uno de los puntos estrella, le hizo retrotraerse a los tiempos en los que simplemente se resignaban. En 2006 asistió a unas jornadas en la que coincidió con otras empleadas del hogar, muchas internas sin casa propia, la mayoría inmigrantes solas. "Decidimos que teníamos que organizarnos para estar juntas", cuenta. De aquel propósito surgió Territorio Doméstico, la asociación desde la que articulan iniciativas como la de ponerles delantal a las estatuas o cantar su versión de El Patio de mi casa frente al Congreso. Sus protestas ahora están centradas en que se derogue la enmienda del PP a los Presupuestos Generales que retrasa la incorporación de las trabajadoras del hogar al Régimen de la Seguridad Social hasta 2024 cuando estaba previsto para 2019. "Y en que España se sume al Convenio 189 [sobre el trabajo decente] de la OIT, que garantizaba que tuviéramos los mismos derechos que cualquier trabajador", explica. "El Estado español se comprometió con 83 países a ratificarlo y en Europa ya lo han ratificado ocho países. Pero España en 2013 dijo que no lo iba a ratificar sin darnos explicaciones", dice.

"Si no paramos la privatización, la sanidad pública será un gueto de beneficencia"


RAFAEL J. ÁLVAREZ
http://www.elmundo.es/

Pedro González León, neurocirujano en el hospital 12 de octubre de Madrid ALBERTO DI LOLLI

Está en forma. Cinco años después de dejar la presidencia de la Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid (Afem), González León sigue alerta del peligro de "descomposición y deshumanización" de esa red pública que no te atiende por dinero.Los dedos de Pedro González León han curado miles de cerebros y sus palabras movilizaron millones de piernas. No es cuestión de comparar, pero entre un órgano y los otros, este neurocirujano canario puede decir que ha salvado muchas vidas y evitado una posible anorexia del sistema público de salud. "Si tú detraes dinero de hospitales públicos para dárselo crecientemente, por contrato, a una empresa privada que atiende pacientes, la empresa obtendrá cada vez más fondos públicos y el hospital público estará cada vez en peores condiciones. La privatización crea desigualdad, genera un gueto sanitario. Si no hubiéramos parado las privatizaciones, el 12 de Octubre habría acabado siendo un hospital de beneficencia. Y lo malo es que, más sutilmente, sigue habiendo privatizaciones. Hay razones para otra Marea Blanca".
Sentado en una cafetería, Pedro se hidrata tras una sesión de fotos en el asfalto calcinante de Madrid. Porque si algo resume la figura pública de este enorme y empático médico es la calle. Y eso que todo empezó el 20 de mayo de 2012 en su casa. A las cinco de la mañana. Solo ante el ordenador. "No podía dormir. Llevaba toda la vida luchando por una vocación de entrega y veía que todo iba a destruirse. Me puse a escribir casi como algo íntimo, pero mandé la carta a un amigo que tenía un blog". Se titulaba No trabajo de médico, soy médico.
Era un texto desde la piel, palabras de alguien que amaba la relación entre médico y paciente y los desvelos para intentar curar, pero que veía tambalearse la filosofía de la medicina y la estructura del sistema. "Los médicos hemos pasado a ser 'proveedores de servicios' y los pacientes a ser 'clientes'. Y llega la crisis. Es hora de hacer recortes, gastar menos y deprisa, quitar personal y prestaciones. Es una crisis, sí, pero también de valores. Podemos dejar que hagan los recortes personas que no saben lo que es un paciente o un bisturí, que destrocen todo esto. O podemos levantarnos para volver a ser lo que siempre tuvimos que ser: médicos".
La carta se hizo viral. Un virus bueno. "Me sorprendió que lo que yo pensaba lo creía muchísima gente también, esa despersonalización de la medicina. 'Que te cure el sistema'. ¿Qué coño es el sistema? Y sigue pasando".
Al mes siguiente de la carta, se fundó la Afem. Y González fue elegido presidente. "No lo esperaba. Fue espontáneo. Sabía que no debía ser algo personal, porque eso desvirtuaría el movimiento colectivo. Había gente de todas las ideas; no era política, era salvar un modelo de sociedad. Estuve un año y medio. Cuando terminaba de trabajar, le echaba horas, reuniones, trabajos... No libré ni un día". Y se ríe. "Bueno, mereció la pena".
A la deshumanización y la crisis, se unió en Madrid un proyecto para privatizar seis hospitales públicos y 27 centros de salud. La Afem aceleró y en noviembre de 2012 organizó la primera gran manifestación. Profesionales de la medicina, enfermería, psicología, fisioterapia... Celadores, cocineros, personal de limpieza... Y gente no sanitaria. Miles de personas, muchas con batas, levantaron la voz.
Estaba naciendo la Marea Blanca.
"No éramos un sindicato. No esperábamos perder nada, y eso sorprendió tanto que todo el mundo se unió. Cuando planteamos la huelga, los sindicatos se oponían porque temían perderla. Ellos tenían mucho que perder. Nosotros, no. Si no nos siguen, no pasa nada, pero tenemos que salir porque lo que está pasando es malo para los pacientes, destruye el sistema".
La Afem propuso una huelga indefinida y los políticos alucinaron. "'¿Estáis locos?', nos decían. No pedíamos dinero, que, por cierto, fue lo que perdimos. Más de 20 días... imagina. Sólo decíamos que privatizar era malo para todos. Nos decían que con la privatización íbamos a ganar más dinero y yo les respondía que no quería hacerme rico, sólo que mi vocación no se destruyera. Les enfrentamos a un idealismo que no comprendían".
La huelga arrasó, "pero no afectó a la gente, los pacientes no sufrieron". González evoca una anécdota insólita: "El día que fui a la Consejería a negociar los servicios mínimos mi obsesión era que el paro no afectara a la atención. Me decían los servicios mínimos y yo les contestaba que eran pocos. Yo revirtiendo el sistema, reventando mi propia huelga. Surrealista".
La huelga y las primeras protestas calaron. Los domingos de muchas ciudades se convirtieron durante años en masivas mareas blancas mientras en España crecía una pulsión de defensa de la sanidad pública, dos palabras que irrumpieron en mayúsculas en la agenda política.
Los tribunales paralizaron la privatización y la Comunidad de Madrid renunció al plan. "El problema de la sanidad en España es un problema de los políticos. Han puesto la ideología por delante del modelo y no se lo perdono a ninguno. A ninguno. Yo les encerraría en una habitación con pan y agua y les diría: 'De aquí no salís hasta que no logréis un pacto de Estado'".
- ¿Qué precio pagó usted?
- Un desgaste personal, cierta desilusión. Pese a que se logró mucho, el sistema no ha cambiado. Queríamos otra gestión, un papel principal para el profesional. Todo para que el sistema fuera eficaz y humano. Pero eso sólo se logrará cuando se despolitice. Seguimos teniendo una sanidad politizada que usan como un instrumento. Mientras no oigan a los sanitarios, no sabrán cómo funciona. Y me temo que no les interesa saberlo.

ELUCUBRACIÓNS EN AGOSTO


Manteros, este viernes, en la Gran Vía de Madrid.

"Uns "manteiros" atacan masiva e indiscriminadamente a uns turistas coa complicidade de ‘la Colau’"… pola agresión que sufriu un turista nunha tángana na que participaron uns vendedores de rúa (circunstancias aínda non aclaradas) unha, diría excepción, no comportamento totalmente pacífico dos "manteiros" …non enganarse, vendedores dos mesmos produtos que mercamos nós nas nosas feiras e festas.

Os "manteiros", NON estacionan coches no carril bus para sacar diñeiro nos caixeiros...

Os "manteiros", provocan perdidas, con risco de quebra, a El Corte Inglés, Zara, Primark, Fnac…

Os "manteiros", xeran inseguridade, están armados ate os dentes, son el exército...

Os "manteiros", non son bos para a convivencia, esta, a nosa, a boa, a que xeran os políticos que venden as Vivendas de Protección Oficial a fondos voitre, os que saquean as arcas municipais e deixan débedas por millóns que contratan a Bancos amigos e duran anos.
Atacar ós Concellos, cos "manteiros", é proba de co están a facer ben, non teñen outra razón para botar por terra ó traballo que están levando, baixando débeda e impostos, enderezando empresas, que no seu día foran agasalladas, obrigando a cumprir o contratado a construtoras que cobraban por traballos non feitos, expulsando de IFEMA as lapas, levando ante os tribunais a cesión de vivendas que orixinaron inmensas perdas ó Patrimonio dos madrileños, a futura reforma da Castellana e Gran Via… un 50 % máis de vivendas sociais, un 10% menos de edificabilidade e un 30% máis de xardíns, facendo fronte ós excesos de Ana Botella que, entre outros, firmou a concesión de mantemento e limpeza de Madrid por valor duns 2.400 millóns/ano e condiciones só a favor de contratistas e débeda por 8 anos.

Uns políticos delincuentes que buscan delinquir sen que lle poidan pedir contas por seus crimes, brancos, branquísimos, que nunca (iso si) comprarían unha imitación de Loewe ou Chanel nun "top manta", inventando unha realidade paralela incrible, que só tragan electores simples, enxeñaría social co único fin de gobernar á sociedade a través de idiotizala de forma progresiva. Cando botarán unha ollada?, só que sexa de cando en vez, a seus homólogos europeos e deixarán de mirar al Caudillo ou ós Reis Católicos…?

As políticas de privatización respecto ós servizos públicos, especialmente a sanidade, convertendo en mercancía os nosos dereitos, e resultado cando menos catastrófico. Mesmos políticos, tales, que só miran por intereses partidistas, e levan pelexando anos pola competencia no mantemento dunha plataforma ate que ó final cae en anacos. Sorte non houbo desgrazas considerables. Este caso ilustra á perfección en mans de quen estamos e o que preocupa nosa seguridade e benestar.

Alentados por unhas tribos ‘wasapeiras’ como difusoras de simples mensaxes ultras, racistas, demagogos e faltos de argumentación que buscan, asento preferente no poder dos afines nun momento no que nada está asegurado. A batalla na dereita librase palmo a palmo e cada día no linde máis extremo.

Os "manteiros", son uns indesexables e son a ruína e o medo ("El miedo a la libertad", que expuxera Erich Fromm no seu libro), por este feito, úsanos como foco de atención como perigo e ameaza á seguridade cidadá, tratase dunha estratexia baseada e intencionada nun descarado enmaráñameto da realidade para ocultar súas andrómenas, unha cortina de fume, que á vez serve para arremeter contra os adversarios políticos. A pura mesquindade…!

Por outra banda, os responsables de que estes produtos estean nas mantas non son os "manteiros". Estes mercan en naves dos polígonos industriais e bazares orientais da mesma maneira que podemos facelo calquera de nós. E estes produtos entraron por portos e fronteiras sen que ninguén o impida… 
     
Que as grandes superficies ou tendas de luxo da Gran Via vexan ameazadas as súas vendas por uns cantos "manteiros" con bolsos de plástico de imitación, é de carallada, a non ser porque hai quen o cree e utiliza.
Quen está a cargalo pequeno comercio non son os "manteiros", se non as multinacionais, grandes superficies, empresas como Zara, Primark, H&M etc… capitalismo low cost, que e vez de subir soldos baixan prezo e calidade a costa de traballadores subcontratados sen cumprir códigos de conducta e estándares de produción en Bangladesh, China, India, Turquía, Marruecos, Brasil e India, e por suposto o comercio por internet (Amazon etc…). E ninguén se pregunta onde pagan impostos, ou se os pagan... Véndennos a "libre competencia" o "libre mercado", e endexamais foi menos "libre" entre tantos monopolios como poboan a actualidade.

Aqueles tempos!, cando se chamaban "top manta" e vendían CD's de cantantes de moda e películas de éstreno que agora venden Netflix, HBO, Amazon… case o mesmo prezo, cando Ana Belen e Sabina ou Amenabar e Almodovar clamaban ó ceo en toda entrevista ou fiadeiro ou nos discursos dos Goya contra da pirataría nos "top manta"…

O perigo non está nos inmigrantes pobres, senón nos mil millonarios que teñen o noso, diñeiro… Son estes os bos patriotas que molan? 

Non nos enganemos, o resto xenofobia!

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mércores, 8 de agosto de 2018

Cuáles son las frutas y verduras que tienen más pesticidas

La ONG Environmental Working Group ha elaborado una lista que deja en evidencia las frutas y verduras que tienen más pesticidas y, por lo tanto, son más peligrosas para nuestra salud. ¿Cuáles lideran la clasificación?

Verónica Mollejo
https://www.elconfidencial.com/


Los pesticidas son fundamentales para la agricultura intensiva. (iStock)

Los pesticidas se han convertido en un peligroso enemigo en materia de seguridad alimentaria. Estos se utilizan en todo tipo de productos de consumo diario como el trigo, el arroz, las aceitunas y, por supuesto, las frutas y verduras frescas. Unos compuestos químicos o biológicos que protegen el género de insectos, malas hierbas o enfermedades y que han terminado por unirse al equipo de aquellos que siempre han perseguido con tanto empeño.
A través de la ingesta o el contacto ocupacional con dichos alimentos, son muchas las personas que padecen intoxicaciones agudas con síntomas tan problemáticos como las náuseas, la diarrea, el dolor abdominal, los mareos o la ansiedad. Además, algunos estudios en la materia “han demostrado que intoxicaciones crónicas y exposiciones a dosis menores se asocian a problemas respiratorios, trastornos de memoria, enfermedades de la piel, depresión, abortos, defectos de nacimiento, cáncer y enfermedades neurológicas tales como la enfermedad de Parkinson”, alertan desde el Center for Ecogenetics & Environmental Health.
Bajo esta premisa, el Environmental Working Group elabora cada año una lista con los productos más susceptibles de estar contaminados con pesticidas. De esta forma, alertan a los consumidores de los posibles riesgos, motivándoles también a tomar unas medidas de higiene más exhaustivas que con el resto de alimentos. ¿Cuáles forman parte de esta lista?

Cuidado con las fresas


Foto: iStock.
Este estudio se basa en los resultados de las pruebas realizadas por el Departamento de Agricultura y la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos a más de 38.000 muestras no orgánicas. Tomando estas como punto de partida, el Environmental Working Group analiza seis medidas de contaminación, entre las que destaca la cantidad media de pesticidas que residen en la superficie de los alimentos que consumimos a diario. Los resultados no han podido ser más esclarecedores: las fresas son, por segundo año consecutivo, la fruta más adulterada del mercado. Una sola muestra de este alimento dio positivo en hasta veinte pesticidas distintos, según los datos recogidos en el informe.
Sin embargo, las fresas no son las únicas en formar parte de esta clasificación, el 70% de las frutas y verduras cultivadas de manera convencional contienen alrededor de 200 pesticidas diferentes. Siguiendo estas aterradoras cifras, el Environmental Working Group alerta también a los consumidores de la presencia de pesticidas en espinacasnectarinas, manzanas, uvas, melocotones, cerezas, peras, tomates, apio, patatas y pimientos dulces. A estos doce productos, la organización suma un miembro extra: los pimientos picantes. Diversos estudios han descubierto insecticidas, tóxicos para el sistema nervioso humano, en estos últimos sospechosos. “Vale la pena señalar que residuos de plaguicidas también pueden existir en los zumos de frutas y verduras”, añaden desde el Center for Ecogenetics & Environmental Health.
El 70% de las frutas y verduras cultivadas de manera convencional contienen unos 200 pesticidas

La pregunta que ahora surge es: ¿cómo podemos evitar el contacto con pesticidas y seguir incluyendo frutas y verduras en nuestra alimentación? Tal y como expone este organismo, “dado que los productos convencionales de lavado no eliminan completamente los residuos de pesticidas, consumir una dieta orgánica es la mejor manera de reducir su exposición a estos. Además, evitar el uso de insecticidas y herbicidas convencionales en su hogar también reducirá su exposición a estos pesticidas”. No obstante, si este tipo de consumo no forma parte de tu rutina alimentaria, la Estación Experimental Agrícola de Connecticut recomienda el uso de agua fría como medida de prevención adicional, además de pelar siempre el producto antes de su ingesta.

Hay luz al final del túnel

Afortunadamente, no todas las frutas y verduras son tan dañinas como parecen. El Environmental Working Group ha publicado también una lista con los cultivos con menor cantidad de pesticidas del mercado. Por suerte para los amantes de la vida sana, el aguacate lidera la clasificación, seguido muy de cerca por el maíz dulce, la piña, el repollo, la cebolla, los guisantes congelados, las papayas, los espárragos, los mangos, la berenjena, el melón dulce, el kiwi, la coliflor y el brócoli. Y, aunque no ocupen los primeros puestos de la clasificación, la sandía y los champiñonestambién se consideran libres de pesticidas y aptos para el consumo humano.

Foto: iStock.

Este rayo de esperanza supone un arma de lo más eficaz para aquellos que luchan por la erradicación de este tipo de sustancias químicas en el sector de la alimentación; una batalla en la que la ONU participa activamente desde hace años. El último informe al respecto defiende que "sin o con el uso mínimo de químicos tóxicos, es posible producir alimentos más saludables y ricos en nutrientes, con mayores producciones a largo plazo, sin contaminar y agotar los recursos ambientales".
“Un aumento de las prácticas de agricultura orgánica en muchos sitios ilustra que cultivar con menos o ningún pesticida es factible. Estudios han indicado que la agroecología es capaz de entregar una producción suficiente para alimentar a la población mundial entera y asegurar que esta reciba los nutrientes adecuados", añaden desde la organización, recomendando también a las grandes potencias mundiales que estimulen la agricultura orgánica y acaben con las compañías que ponen en riesgo la salud de la población con sus productos.

La niña que sobrevivió a Hiroshima para morir

Sadako Sasaki, al igual que otras infantes como Anna Frank y Tanya Savicheva, sufrió la guerra desde el corazón. Su historia se recuerda con fuerza cada 6 de agosto, día que se lanzó la bomba atómica en Hiroshima


Jorge Arturo Mora
https://www.nacion.com/

La pequeña Sadako Sasaki se convirtió en un símbolo de reclamo por la paz. Tras su muerte prematura, las heridas de la guerra se recuerdan cada agosto. Foto: National Geographic

Uno de los últimos días de diciembre de 1954, Sadako Sasaki corría como nunca. Era una niña rápida, con 11 años de edad que en sus piernas reflejaban el atletismo de un profesional, según recordaría su madre, Fujiko Sasaki, muchísimos años después


Corría y corría en una pista de Hiroshima, la ciudad japonesa que trataba de levantarse de la bomba atómica que la destrozó diez años antes.

Sadako corría con fuerza hasta que paró de emergencia. A lo lejos, su madre se extrañó por la pausa repentina.

La infante comenzó a sentir algo incómodo en su cuello que no la dejaba concentrarse. Debajo de su amarrado cabello, en la delgada piel infantil, una inflamación ligera en altura pero poderosa en dolor empezaba a esparcirse.

Su madre se acercó hasta ella y reconoció una hinchazón poco habitual en su piel. No era el rojizo característico de una comezón sino una especie de acumulación carnosa que se estaba formando. La preocupación en la cara de la madre fue ineludible.

La niña, con su delgado cuerpo, decidió dejar de correr por ese día, y, sin saberlo, para siempre. Fue la última vez que corrió libremente. Fue la última vez que pudo sentir el mundo con otro tacto.


Su historia, que se ha convertido en una versión japonesa de difíciles dramas infantiles como los de Anna Frank y Tanya Savicheva, empezó ese día hasta calarse en los anales de la humanidad. La niña de Hiroshima sembró un relato difícil de olvidar.


Fotografía de Sadako junto a su padre en julio de 1955, meses antes de su muerte. Foto: National Geographic

Sobrevivir eternamente

Sadako nació en la mítica ciudad de Hiroshima, aquella que el 6 de agosto de 1945 fue el escenario de una nube en forma de hongo que cabó con más de 166 mil personas.

En medio de la Segunda Guerra Mundial, el presidente estadounidense Harry S. Truman atacó al Imperio de Japón con dos bombas atómicas; una en Hiroshima y otra en Nagasaki.

La que reventó en Hiroshima parecía una condena inexorable para Sadako Sasaki. El arma nuclear explotó a 1.600 metros de su casa, cuando ella tan solo tenía dos años.

El estallido de la bomba expulsó a Sadako por la ventana de la casa, en medio de una lluvia negra que arrastraba arena, remanentes de construcciones y brazos humanos.

Mucho tiempo después, Fujiko Sasaki recordaría en entrevistas cómo logró abrazar a su pequeña hija Sadako entre el apocalipsis.

La madre de Fujiko no resistió el bombardeo y falleció, pero la indefensa Sadako sobrevivió contra cualquier expectativa, y se convirtió en una de las vivencias más relevantes entre los damnificados del desastre.



Las bombas atómicas mataron a más de 200.000 japoneses. La mitad murió por efectos de la radiación. Incluso se rumora que El Cuerpo de Bajas experimentó en la niña Sadako mientras ella estaba con vida. Foto: National Geographic


Los libros de historia cuentan el resto del relato: Japón se rindió, acabó la llamada Guerra del Pacífico y los nipones comenzaron un proceso de reconstrucción del país.

Sadako creció con el recuerdo de la guerra en su cuerpo pero no en su memoria. Algunas cicatrices del desastre la acompañaron en una infancia que parecía habitual dentro de lo trágico de la situación, hasta que llegó el día de la hinchazón en medio de la carrera.

La niña de 11 años comenzó a sentir una picazón en las piernas tan solo un mes después de que arrancó la inflamación en su joven cuerpo. Cuando Sadako miró sus piernas, una seguidilla de manchas rojas y púrpuras advertían que algo sucedía en su cuerpo.

Su madre no tardó en reaccionar y para el 20 de febrero de 1955, Sadako se encontraba hospitalizada en la Cruz Roja de Hiroshima con la mala noticia entre las sombras: se le diagnosticó leucemia maligna aguda de las glándulas linfáticas.

“Esta es una enfermedad de la bomba atómica”, dijo su madre cuando supo la noticia, y reventó en llanto al saber que la expectativa de vida para su hija era de máximo un año.

La niña, quien cada vez se veía más delgada, delataba con su cuerpo la enfermedad. Fujiko Sasaki, su madre, escribió en muchas ocasiones cómo los ojos de Sadako parecían desgastarse, como si se preparasen para cerrarse por siempre.

Con agujas, tubos y camillas como su ecosistema, Sadako fue internada en el hospital que, casualmente, albergaba a otros niños con el mismo padecimiento. El rumor de radiaciones producidas por la bomba en el desarrollo de la enfermedad cada vez se hacía más sonoro, sobre todo por la cantidad de niños que sufrían (según registros, más de 60 presentaron el mismo caso cuando Sadako fue internada).

Para agosto de ese año, Sadako conoció a una mujer llamada Chizuko Hamamoto (entre los registros se discute si fue una adulta o una adolescente) quien, al mirar a la niña adolorida, decidió motivarla con una historia.

“¿Conoces la historia de las mil grullas?”, le preguntó Chizuko a la niña. Sadako nunca había escuchado algo de esa leyenda.

Chizuko procedió a contarle un relato que actualmente pertenece a la mitología social de Japón. La mujer le comentó de una antigua leyenda japonesa que promete que, quien pliegue mil grullas de origami, recibirá un deseo por parte de los dioses.

“Podrías desear sanarte”, le dijo Chizuko a la infante, mientras le enseñaba cómo confeccionar el diseño de la insigne ave de patas largas.

Sadako le contó la leyenda a su madre y le pidió ayuda para encontrar el papel suficiente con tal de lograr la promesa.

Papel higiénico, envoltorios de medicamentos, restos de basura… Todo funcionaba para la niña que, según recuerda su madre, había cambiado la mirada existencial por una rebosante de esperanza ante la expectativa de las mil grullas.

Un par de meses después, mientras continuaba con su labor de origami, la niña conoció a un muchacho internado en el hospital por repercusiones de la radiación de la bomba. Sadako trató de persuadirlo para que intentase diseñar las grullas pero el joven contestó que los dioses ya no lo podían ayudar. “Sé que moriré mañana", le dijo el muchacho, según se cuenta en el libro que Eleanor Coerr escribió al respecto.

Esa misma noche, el adolescente murió, y a Sadako le comenzó a correr un sudor frío.



    Mil anhelos

En Hiroshima (como se aprecia en la fotografía) y en el Parque de la Paz de Seattle se construyeron monumentos en memoria de la niña Sadako Sasaki. Foto: National Geographic


Los detalles de los últimos días de Sadako Sasaki son escasos. Su tiempo libre era utilizado de lleno para doblar grullas, conversar con su amiga Chizuko y pasar los últimos ratos con su familia.

Para comienzos de octubre de 1955, el sueño de volver a correr era completamente imposible. Según los escritos de su madre, la niña se disponía a afrontar su futuro inmediato.

En esos días, su pierna no registraba ningún color más que el morado. La hinchazón era parte de su cuerpo y el corazón poco a poco se disponía a morir.

La mañana del 25 de octubre, como siempre, su padre y madre llegaron a visitarla. La enfermera les comentó que Sasaki llevaba una semana sin comer.

Fijako, la madre, pidió un té de arroz. Se le acercó a su oído para instarla a comer. Sasaki cedió y le dio una probada. “Es sabroso”, dijo suavemente.

Esas fueron las últimas palabras que pronunció Sasaki Sadoko en su vida. Con el abrazo de su familia, la niña murió a los 12 años.

En medio del llanto, Fijako se acercó a la habitación de su difunta hija y encontró el puñado de grullas que dobló durante el año. La cifra total de origamis fue de 644 grullas.

Al saber la noticia, el resto de internos del hospital se sumaron a una causa tácita: completar las mil grullas que Sasaki anheló.

Para el día de su funeral, Sasaki Sadoko fue enterrada con las mil grullas que doblaron los otros enfermos, quienes poco a poco murieron en los siguientes meses.

Cada 6 de agosto, a sabiendas de este relato, miles de personas en el mundo le dedican un homenaje a Sasaki en su memoria.

En el Parque de la Paz de Hiroshima se construyó una estatua con forma de grulla dedicada a la infante. Semanalmente, muchos visitantes llegan a dejar grullas como un símbolo de paz universal.

En la base de la estatua se lee una leyenda: “este es nuestro grito, esta es nuestra plegaria: que haya paz en el mundo”.


En el Museo Memorial de la Paz en Hiroshima se encuentran las grullas originales que confeccionó la niña. Foto: National Geographic
En setiembre, Masahiro Sasaki, hermano mayor de la niña, publicará el libro La historia completa de Sadako Sasaki.

luns, 6 de agosto de 2018

Un sexagenario fallece en el PAC de A Estrada sin asistencia médica

La única facultativa había salido a atender una urgencia

O. P. ARCA 
A ESTRADA 06/08/2018
https://www.lavozdegalicia.es/

El PAC de A Estrada registró la tarde del sábado momentos de tensión e impotencia por la muerte de José Manuel Brey Brea en el centro, sin que hubiese asistencia médica para socorrerlo. Fueron testigos del suceso numerosos pacientes, que relatan la falta de personal médico desde las 17 horas hasta cerca de las 19.30 por haber salido a una urgencia. Pese a que lo habitual es que atiendan en el PAC estradense dos médicos de guardia en fines de semana y festivos, el sábado solo estaba una médica para hacer frente a todo el trabajo.
El fallecido, de 65 años, llegó en ese intervalo de tiempo, junto a su esposa y una tía. Según indica su primo Manuel Pereira «estiveron agardando cerca dunha hora polo médico, pero cando chegou a doutora xa falecera. Quixo vomitar, non deu, e atragoouse no seu vómito. Morreu afogado sen asistencia médica». Señala que José Manuel, ciego desde hace años y enfermo de párkinson, acudió al PAC a instancias de su esposa: «Tiña febre e vomitara dous días antes, foron por se era algún virus ou lle daban uns antitérmicos». Otros pacientes apuntaban su dificultad para respirar, y cómo un rato después de llegar al PAC se desplomaba al suelo, entre vómitos.
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Una auxiliar de enfermería del Clínico, que esperaba a ser atendida como paciente en el exterior de Urgencias ante la aglomeración de personas en la sala de espera en una jornada tórrida, intentó socorrer al infortunado sexagenario introduciéndole una cánula de Guedel para mantener abiertas sus vías respiratorias. Fue en vano, porque yacía sin pulso en el suelo, ante el mostrador de la administrativa. Llegaron entonces en la ambulancia del 061 la médica y la enfermera del PAC, así como los dos técnicos de la ambulancia del 061, que continuaron sin pérdida de tiempo una intensa reanimación cardiopulmonar que no podía dar ya fruto.
El primo del fallecido mostraba ayer su indignación por la falta de medios sanitarios: «O PAC estaba sen médico de garda e sen enfermeiro, só cunha persoa de administración que para máis inri era o primeiro día que traballaba, supoño que contratada para cubrir vacacións. Este home xa non vai volver, e nunca se saberá se tería falecido ou non [de haber contado con asistencia médica inmediata], pero non pode ser que por estes recortes nos meses de verán esteamos así. Pechan camas, non teñen persoal para cubrir os postos de vacacións. Polo menos que se saiba e non volva pasar: somos usuarios do Sergas, pagamos os nosos impostos e non podemos ir morrer a un ambulatorio sen asistencia médica».
Brey Brea, casado y con dos hijos, estaba afincado en Avilés y había trabajado en la ONCE. Oriundo de A Estrada, volvía siempre que podía a pasar sus vacaciones, como en esta ocasión.
Demanda en estudio
Brey será incinerado hoy tras practicársele la autopsia, y el fatal desenlace lleva a la familia a que estudie emprender acciones judiciales contra el Sergas. Sus hijos mostraban ayer su firme intención de que se hagan públicos «los responsables de tal negligencia». Pereira mantiene que tratará de difundir el caso ante el Valedor do Pobo y medios de comunicación «e que se depuren as responsabilidades que haxa que depurar, porque a decisión de que non haxa médicos de garda nun ambulatorio é unha decisión de alguén. Isto é terceiromundista», señalaba emocionado tras perder a un primo que «era coma un irmán».
Desde la gerencia del área sanitaria de Santiago manifestaban ayer las condolencias a los familiares. Explican que cuando el paciente, con enfermedad crónica avanzada, acudió al PAC, el personal sanitario regresaba de una atención urgente en un domicilio, con traslado posterior de la persona al hospital de Santiago. La administrativa (PSX) del PAC contactó con el 061, que le indicó que en unos minutos llegarían médica y enfermera al centro sanitario. La gerencia señala que entonces el paciente se desplomó y fue atendido por personal de enfermería del área sanitaria allí presente, que inició la maniobra de resucitación básica; en no más de 10 minutos, según el Sergas, llegó la ambulancia con personal del PAC que siguió con RCP avanzado para recuperarlo, lamentablemente sin éxito.