luns, 28 de maio de 2018

A sanidade en España xa non está nas 10 mellores do mundo: cae ao posto 19

O informe da prestixiosa revista The Lancet amosa un desplome da atención sanitaria española

Victoria García
http://www.gciencia.com/

A calidade da sanidade en España desplomouse nos últimos anos. E o dato provén da revista médica máis importante do mundo: The Lancet. De estar sempre entre os 10 primeiros cae ao posto 19, que reflicte a forte caída que sufriu a atención sanitaria española en tan só un ano.

The Lancet faise eco dunha investigación que mide a calidade do sistema sanitario de 195 estados do mundo mediante a comparación de datos de 32 causas de morte curables cunha atención médica axeitada, como a tuberculose ou o tétanos, para adxudicar unha puntuación de 0 a 100.

As cifras de 2016 sitúan a España, cos seus 92 puntos, no posto número 19 o que supón un descenso de dez posicións respecto da estatística de 2015. As nacións que encabezan a táboa son Islandia, Noruega e Holanda, mentres que á cola quedan a República Centroafricana, Somalia e Guinea- Bissau. Na clasificación, España atópase por diante de Francia e Grecia. Do outro lado, Andorra, Italia e Irlanda superan á sanidade española.



A rechamante diferenza pode ter a súa explicación en que, neste novo traballo, The Lancet toma máis variables para establecer a puntuación.

No caso de España, a peor puntuación obtena o parámetro que mide a atención ao cancro de pel, cun 57; seguido de cancro de cérvix, cun 60, e testicular, cun 79 sobre 100. Pola contra, enfermidades como o tétanos, a diabetes, a apendicitis ou as hernias son resoltas dentro do SNS da mellor forma posible, pois se valoran cos cen puntos posibles.


El chalet, el fango y las cloacas

El líder de Podemos, Pablo Iglesias y la portavoz en el Congreso de la formación, Irene Montero, momentos antes del debate de las enmiendas parciales al proyecto delos PGE./ Javier LizónFoto tomada por: Efe
Manolo Monereo
https://www.cuartopoder.es/

No es fácil vivir bajo el odio de clase. Los que lo han sufrido conocen su carácter sistemático, insufrible, que te rompe los nervios, que te mata la intimidad y que te fabrica “escándalo“ tras “escándalo”. En definitiva, que te condena a la impotencia y a la rabia. Pablo Iglesias lo ha sufrido desde el primer díaSabemos que hay personas que, desde el interior de los aparatos del Estado, trabajan para demolerlo; sabemos que hay una estrecha relación entre las cloacas del Estado, ciertos medios de comunicación y poderes económicos que, periódica y sistemáticamente, se dedican a difamar, calumniar y satanizar a Unidos Podemos. Aún así, la formación que coordina Pablo Iglesias sigue estando arriba y se recupera electoralmente. UP no era y no es flor de un día.
Hay que entender bien el por qué de las acciones y luego valorar sus consecuencias. La reacción de Pablo Iglesias ha sido proteger a su compañera, defender a sus hijos y conservar un mínimo de intimidad. Solo desde una gran hipocresía se puede criticar moralmente la hipoteca firmada por Irene Montero y Pablo Iglesias que les obliga a estar 30 años ahorrando para que finalmente la vivienda sea de su propiedad, posiblemente cuando ya los hijos se hayan ido de casa. ¿Se valoraron las consecuencias políticas de la adquisición? No lo creo. Era un dossier perfectamente construido, periodísticamente preparado y oportunamente difundido. Como tantas otras veces, como en tantas otras ocasiones y siempre, siempre, con el mismo objetivo: erosionar social, política y electoralmente a Unidos Podemos.
La reacción de Pablo Iglesias era la esperable: criticar la hipocresía y la doble moral de los medios, enfrentarse directa e indirectamente a los poderes fácticos y defender la legitimidad moral de su actuación. Pero este no era el problema; el objetivo real no era el combate justiciero entre Pablo y los medios, entre Pablo y los poderes. Lo que se pretendía era mucho más sustancioso: deslegitimar a Pablo Iglesias como referente político de Unidos Podemos deconstruyendo su relación con las clases subalternas, con los jóvenes precarios, con las mujeres que, crecientemente, se suman a la insumisión. La ingenuidad ha consistido en confundir los problemas morales con los problemas políticos. Lo que están “trabajando” los medios es el imaginario social que tiene a UP y a Pablo Iglesias como propuesta política y personal.
Llevamos tanto tiempo hablando de “populismo de izquierdas” y de “momento populista” que se nos olvida lo fundamental, a saber: que toda la época histórica que vivimos está marcada irremediablemente por la derrota ideológica del socialismo y que la “variante populista” es efecto y no causa. En momentos en que ideología tiene menos peso, los programas no dicen demasiado y la política criticada sistemáticamente, los referentes personales son esenciales. El “coletas” era percibido como uno de los suyos, tribuno de la plebe y voz de los sin voz. Por eso era creíble. Su figura se ha ido construyendo, como todos los liderazgos populares, en el conflicto, en la lucha, entre odios de clase sin límites y afectos populares, compromiso y orgullo de tener a alguien que no se vende y que defiende los intereses de los y las comunes y corrientes.
¿Qué quiere conseguir la trama? Que los y las insumisas y rebeldes interioricen que todos los políticos son iguales, que todos tienen precio y fecha de caducidad, que todos se aprovechan del erario público y que se viene a la política para medrar socialmente. La otra cara de la moneda es también simple: quieren desmoralizar a los que luchan, cercenar la esperanza y promover la resignación. Pretenden demostrar que no hay salvación en la política; que no hay salvación en la lucha colectiva, que cada cual debe ir a lo suyo, a buscar salida individual y apostar por lo menos malo. Si las élites triunfan entraremos en el “desierto de lo real”, en la anti política como fenómeno de masas y en el populismo de derechas. Seremos, por fin, europeos de verdad eligiendo cada vez entre la derecha extrema y la extrema derecha. En este mundo, por mucho que lo crea así Pedro Sánchez, tampoco tendrá sitio el PSOE.
Pablo Iglesias e Irene Montero ganarán el referéndum. El problema es saber qué tenemos que hacer el lunes. Lo primero, aprender. Los de arriba nunca nos darán tregua y nos combatirán sistemáticamente. Más que nunca, unidad, integración y dirección colectiva. Segundo, restablecer los vínculos rotos desde la modestia, la humildad y la veracidad con los nuestros, con las nuestras. Tercero, política, política, política; y a la grande. Los próximos meses serán muy duros, seguirán metiendo el dedo en la herida para impedir que cicatrice bien. Pero si algo ha demostrado Unidos Podemos es que somos capaces de crecernos en la adversidad y que el odio del enemigo nos hace fuertes. Lo dicho, Unidos Podemos no es flor de un día y vino para quedarse.

martes, 15 de maio de 2018

Antisemitas

Juan Carlos Escudier
http://www.publico.es/

Un herido palestino es evacuado durante las protestas por el 70 aniversario de la Nakba. /REUTERS

La idea habría partido de un periodista y activista palestino llamado Ahmed Abu Artima, 34 años, que sólo ha salido de Gaza en dos ocasiones para visitar a su madre en Egipto. ¿Qué pasaría -se preguntaba ingenuamente en un post de Facebook- si miles de los habitantes de la Franja, en su mayoría refugiados, y sus descendientes se acercaran desarmados a la verja que les separa de Israel e intentaran cruzarla en cumplimiento de la  resolución 194 de Naciones Unidas, aquella que establecía el libre acceso a Jerusalén, su desmilitarización y el derecho de los refugiados a regresar a sus hogares previos a la guerra árabe-israelí de 1948? Pues que serían acribillados a balazos.
Nacía así la llamada Gran Marcha del retorno, concebida como una protesta pacífica y hasta lúdica, con carpas levantadas junto a la frontera donde se bailaría el dabke, se disputarían partidos de fútbol y hasta se celebrarían bodas como manera de denunciar la crisis humanitaria que vive Gaza por el bloqueo que padece desde hace más de diez años y exigir el derecho a regresar del exilio de cinco millones de refugiados palestinos.
Apoyada por Hamás, que es siempre la excusa de Israel para transformar cualquier acción en un ataque terrorista camuflado, las movilizaciones semanales habían dejado desde marzo cerca de cien muertos hasta este lunes, en el que el Estado hebreo conmemoraba el 70 aniversario de su creación, los palestinos los 70 años de su catástrofe (nakba) y el emperador del tupé decidía saltarse la legalidad internacional y abrir en Jerusalén la nueva embajada de EEUU como tarta de cumpleaños. Mientras la bella Melania declaraba inaugurada la pantanosa legación, más de 50 palestinos fueron abatidos a tiros y cerca de 2.000 resultaban heridos. “Un gran día para Israel” tuiteó Trump en medio la masacre.
Denunciar este baño de sangre, estos crímenes sin sentido y esta desproporción irracional en el uso de la fuerza convierte a quien lo hace en un antisemita, según las normas de la propaganda de Israel. Antisemitas son quienes creen inmoral mantener un muro de 700 kilómetros que consagra el apartheid o los que piensan que Gaza es una cárcel en la que viven casi dos millones de personas en condiciones infrahumanas, con menos de cinco horas de electricidad al día y apenas agua potable por la contaminación de sus pozos. Gaza, tales son las previsiones de las agencias de Naciones Unidas presentes en la zona, será inhabitable a partir de 2020.
Los palestinos han cometido y siguen cometiendo múltiples errores y han sido víctimas de su propio cainismo pero siguen integrando la parte más débil de un conflicto eternizado que ha dejado de figurar en la primera página de la agenda internacional salvo cuando la sangre lo empapa todo. En los últimos años la estrategia de Israel se ha mantenido invariable: no negocia nada con quienes califica de terroristas o debilita a sus interlocutores para imponer su política de hechos consumados.
Consciente de que el Gran Israel es imposible y que ha de aceptar la presencia palestina, su plan pasa por jibarizarla y separar físicamente a la comunidad árabe de la judía porque, como confesaba en su día el exprimer ministro Ehud Olmert, “si llega el día en el que la solución de los dos Estados fracasa y afrontamos una lucha al estilo sudafricano por la igualdad del derecho al voto, el Estado de Israel estará acabado”. La única bomba eficaz de los palestinos es la demográfica.
Y eso es justamente la que activistas como Abu Artima pretenden detonar con sus movilizaciones. “No creo –explicaba en The Guardian– en la liberación (de la tierra de Israel). Creo en terminar con el apartheid y que vivamos todos en un estado democrático. Quiero vivir con israelíes”. Su protesta es mucho más peligrosa y demoledora que los cohetes caseros de Hamás. De ahí la brutalidad de una respuesta que hoy mismo puede volver a escribirse en una marcha prevista con ancianos, mujeres y niños en primera línea de fuego.

Tirón de orejas a Israel por una nueva matanza

David Bollero
http://www.publico.es/

Una mujer palestina abraza este martes a su hija de ocho meses, fallecida en los enfrentamientos con Israel en la Franja de Gaza.

Los más de 50 asesinatos en Gaza por parte de Israel vuelven a evidenciar lo dañino que es Netanyahu para la humanidad. El pueblo palestino sufrió ayer una nueva matanza, simplemente, por protestar contra una violación internacional, una provocación en pleno Nakbaante la cual la Comunidad Internacional sólo tiene paños calientes.
Vivimos tiempos en los que la única política  exterior contundente es aquella que camina en la mala dirección, aquella con fines imperialistas que no duda en pasar por encima de las vidas humanas como una apisonadora. Ayer, mientras en Jerusalem brindaban con champán, en Gaza morían bebés, hombres y mujeres de cualquier edad que solo pedían respeto a resoluciones de un acuerdo de paz.
Con la excepción de Macron, no hubo mandatari@ europe@ algun@ que se mostrara contundente en sus declaraciones. Desde el ausente Dastis, que por España sólo se le ocurre hablar de “bajar la tensión”(¡más de 50 muertos!) o, incluso, el secretario general de la ONU, António Guterres, que comparte su “profunda preocupación”. Una vergüenza.
Tal es la sumisión ante EEUU e Israel, que no es sólo que diversos países europeos acudieran a la inauguración de la embajada estadounidense en Jerusalem (Hungría, Rumania, Austria y República Checa) evidenciando una vez más que la UE carece de política exterior común, sino que ante la oleada de asesinatos en Gaza no hay más que tibieza.
No se trata de responder con armas, pero sí de presionar a Israel en bloque para que de una vez por todas respete al pueblo palestino. Mientras Rusia es sancionada económicamente por introducir turbinas de gas en Crimea, a Israel tan sólo se le pega un tirón de orejas por, incluso, matar a lactantes como hizo ayer.  ¿Cuál es el límite para Netanyahu y su ejército asesino? ¿Cuántas vidas humanas ha de apagar, cuántas torturas, cuántas violaciones de Derechos Humanos (DDHH) ha de seguir cometiendo Israel para que Europa esté a la altura de un mínimo de ética?
Lo cierto es que viendo el modo en que la UE se ha comportado con l@s refugiad@s, analizando cómo continúa comerciando con el pueblo saharaui como moneda de cambio, uno no puede mostrarse demasiado optimista con que Israel deje de matar impunemente.
Sin embargo, no por ello vamos a dejar de protestar y señalar a Gobiernos como el español, tan flojo, con una política exterior tan inexistente como la decencia en la interior. Y el nuevo, PP, esto es, Ciudadanos, no parece mucho mejor: ayer mismo, Juan Carlos Girauta, portavoz de C’s en el Congreso de los Diputados, se abrazaba al embajador de Israel en España y calificaba a este país como una “luz para las naciones”. Asqueroso.

Educar en libertad en tiempos de manadas

Quiero que mi hija crezca libre de miedos, que sea libre para decidir con quién se acuesta o con quién no, que no se sienta presionada ni violentada, que confíe en sí misma y en su criterio, que nunca juzgue a las demás; pero al mismo tiempo me veo en la obligación de alertarla de los peligros que la acechan

Visibilizar el miedo supone vivir con él pero también implica dominarlo. Y si bien sabemos que nuestras hijas solo estarán seguras cuando desaparezcan los depredadores sexuales que las acechan, mientras tanto abramos nuevos debates e ideemos nuevas estrategias con ellas

María Castejón
https://www.eldiario.es/

Hace unos días estaba en el sofá con mi hija de 11 años. Ella estaba con mi móvil y yo con mi ordenador viendo un documental sobre sanfermines. De vez en cuando ella miraba la pantalla y hubo un momento en el que me dijo: "Ama, cuando sea mayor no quiero salir por la noche en San Fermines porque tengo miedo a que me violen". Me quedé paralizada y horrorizada. Me heló la sangre ver cómo me lo decía, con neutralidad, sin exaltarse, como si me estuviera diciendo cualquier otra cosa. Asusta y mucho ver cómo las niñas están interiorizando el discurso del miedo y están percibiendo que las calles por la noche no son lugares seguros.
La  sentencia de ‘la manada’ ha provocado un auténtico tsunami de movilizaciones sociales, sintomáticas del hartazgo y cabreo de la ciudadanía hacia sentencias que, lejos de proteger a las víctimas, las dejan vulnerables e indefensas. Pero también nos ha sacudido en el plano personal. Las feministas sabemos que ‘lo personal es político’, y que los feminismos tienen la capacidad de cuestionar nuestras decisiones en el ámbito privado. Y educar a nuestras hijas tiene tanto de dimensión personal como de dimensión política y social.
No es la primera vez que me enfrento a las contradicciones que surgen entre la docente que afirma tajante que hay que ser valiente y vivir en libertad, que hay que luchar siempre, y la madre que siente miedo al plantearse que su hija va a empezar a salir por las calles sin su supervisión en unos años y que ve cómo la Justicia juzga y condena a las víctimas. Ese mensaje de criar jóvenes empoderadas colisiona con el terror que me da que puedan agredir a mi hija. Y el terror no es infundado. Me encuentro un poco perdida po rque, ¿cómo educar en la libertad de elección, en la libertad sexual cuando existe el miedo?, ¿qué mensaje les vamos a transmitir cuando se están empezando a dar cuenta de que las calles no son seguras para ellas?
Quiero que mi hija crezca libre de miedos, que sea libre para decidir con quién se acuesta o con quién no, que no se sienta presionada ni violentada, que confíe en sí misma y en su criterio, que nunca juzgue a las demás pero al mismo tiempo me veo en la obligación de alertarla de los peligros que la acechan. Y todo ello sin caer en la paranoia, la psicosis o la histeria.
Estoy muy confundida y un poco perdida así que he hablado mucho estos días con amigas cercanas que también tienen hijas y con profesionales de la autodefensa para compartir dudas y pesares y para informarme un poco más, porque creo firmemente que hay que socializar a las niñas en la respuesta física. Mi amiga Helena comparte mis miedos e insiste en que tenemos que ser consecuentes. Tenemos que educar a nuestras hijas en libertad, las tenemos que educar para que sepan decir no (no sólo en el tema sexual), también en la confianza (en sí mismas y en su familia y entorno), y en la sororidad o en los pactos de género, para no juzgar a las demás y que se puedan apoyar en sus amigas. Que tenemos que tener en cuenta que nuestra experiencia no tiene por qué ser la suya, y que las tenemos que apuntar a clases de autodefensa feminista.
Apuntarlas a clases de autodefensa feminista, de artes marciales, comprarles espráis defensivos... son estrategias que se nos han ocurrido al calor de la sentencia de ‘la manada’. No podremos olvidar tan fácilmente el desamparo y la arcada que sentimos al conocerla y que sin duda marcó un punto de inflexión en cómo percibimos las resoluciones judiciales e, incluso, los feminismos y sus estrategias.
¿Pero, en qué consiste la autodefensa feminista (ADF)? Como bien indica Maitena Monroy, no sólo se basa en dotar a las mujeres de herramientas físicas para defenderse, la ADF desarrolla acciones más allá de la mera defensa física para poder vivir sin terror, cuestionando el modelo de amor romántico, rompiendo con los modelos hegemónicos de género, situando la defensa de los Derechos Humanos y la ética del cuidado en el eje del nuevo paradigma. Monroy es rotunda: " L a actuación desde la ADF, bajo mi punto de vista, pasa por una actitud vital de empoderamiento y de exigencia de respeto, no de creación de miedos. No quiero que nadie me tema como no quiero que nadie vulnere mis derechos (…). A otros corresponde, y no a nosotras, sentir vergüenza por sus comportamientos y por lo tanto esconderse para seguir manteniendo su impunidad".
Para Susana Pérez Perez, psicóloga, sexóloga con formación en artes marciales y formadora en ADF, la sociedad nos coloca a las mujeres "en una situación de eterna víctima, siempre como un sujeto pasivo receptor de violencia y no como una mujer con herramientas capaz de defenderse". En su trabajo ve cómo llegan un buen número de madres asustadas cuando sus hijas cumplen 12 ó 13 años. Pérez recomienda a las madres que hagan el curso ellas para poder transmitirles a las hijas su fuerza. Considera vital esa transmisión por parte de las madres ante los roles pasivos de género en los que se socializan las niñas y que les hace naturalizar diferentes agresiones.
Marta, formadora también en ADF de mujeres y jóvenes de 14 años, y profesora de kárate nos comenta que a la mayoría de mujeres y niñas que acuden a las formaciones , y que están bastante concienciadas, no se les hace fácil usar su cuerpo: La mayoría tienen miedo a hacer daño a un agresor. Estamos educadas para no pegar y eso les cuesta. Muchas de ellas al final se van con miedo. No es nuestra intención pero intentamos que ellas sean cautas. Eso les asusta mucho, y eso que el 99 por ciento de las mujeres y las jóvenes han tenido una agresión, bien sea verbal, un toque de culo o de tetas…".
Miedo, miedo y más miedo. Las palabras de estas profesionales indican que las mujeres nos socializamos todavía en roles de subordinación y de culpa, por mucho que estemos ante una generación de niñas llenas de nuevos referentes. El camino no es sencillo, sin duda. Las reflexiones tampoco son nada fáciles y requieren del análisis de múltiples factores que se interrelacionan, como la necesidad de no responsabilizar a las mujeres de su seguridad, la necesidad de dinamitar las masculinidades patriarcales, la necesidad de formar en perspectiva de género a profesionales de la justicia por apuntar brevemente algunos. Visibilizar el miedo supone vivir con él pero también implica dominarlo. Y si bien sabemos que nuestras hijas solo estarán seguras cuando desaparezcan los depredadores sexuales que las acechan, mientras tanto abramos nuevos debates e ideemos nuevas estrategias con ellas, que tienen tanto que decirnos y enseñarnos.
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Corte de mangas

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David Torres
http://www.publico.es/

Decía Carlos Floriano en un video cómico de hace unos tres años que al PP lo que le había faltado era “darle un poco de piel a cada cifra positiva que estamos obteniendo”. Las cifras positivas se referían probablemente a los mazos de dinero negro entregados en sobres fielmente reflejados en la contabilidad de los cuadernos de Bárcenas, aunque también profetizaba el rescate bancario, el rescate de las autopistas de peaje y el rescate general de multimillonarios en que ha consistido la gestión de gobierno de estos últimos años. La piel, tal vez, se refería a la cara dura, la jeta insobornable de quienes se han dedicado al saqueo general de las arcas públicas, desde el atrincheramiento en paraísos fiscales al desmantelamiento de hospitales públicos, desde el soborno, el cohecho y el robo al asalto de supermercados en busca de cremas antiarrugas.
La piel la puso toda este fin de semana en los belfos la Secretaria de Estado de Comunicación, Carmen Martínez Castro, cuando, después de asistir al abucheo del presidente del gobierno en Alicante por parte de un grupo de pensionistas, dijo una frase que quedó registrada en los micrófonos de 12 TV y en esa historiografía particular de la infamia que es la derecha española: “Dan ganas de hacerles un corte de mangas de cojones y decirles os jodéis”. Es difícil resumir mejor la exquisita sensibilidad del PP hacia la ciudadanía; para eso tienen a Carmen Martínez Castro, poetisa venezolana, para expresar los sentimientos íntimos del gobierno con los más desfavorecidos. Hay que admirar la educación y el buen gusto de esta profesional de la comunicación porque, tal y como está el patio, lo mismo podía haberse cagado en público.
A Mariano lo abuchean allá donde va. Es lógico, y los pitos van incluidos en el sueldo, que es estratosférico, sobre todo teniendo en cuenta lo que hace y lo que dice. Sin ir más lejos, el pasado jueves, el presidente estuvo en La Rioja de visita oficial y no se le ocurrió otra cosa que preguntar al encargado de una frutería del mercado de Abastos de Logroño si los aguacates también eran de La Rioja. El vino de aguacate es únicamente una marianada más, y ni siquiera la última, de las muchas a las que nos tiene acostumbrado Mariano, un filósofo que lo mismo asegura que los sentimientos tienen seres humanos que certifica la unidad esencial de los platos y los vasos.
Se puede intentar tapar la voz del pueblo de muchas maneras y el PP las ha practicado todas, incluyendo la utilización falaz de la justicia para perseguir chistes en las redes sociales. Lo único que le queda a la población ante la evidencia manifiesta del latrocinio generalizado es el derecho al pataleo, un pataleo teñido de francachela al contemplar al estafermo que lleva las riendas del poder desde hace años. Mariano es la espita de la olla express, la válvula de escape a través de la cual se escapa la cólera y el resentimiento de los millones de parados, los cientos de miles de familias destrozadas y los miles y miles de ciudadanos deshauciados. Lo que se escapa de esa válvula son, sobre todo, risas, carcajadas a raudales no sólo de los damnificados sino también de sus correligionarios .
Las penúltimas tuvieron lugar cuando, en mitad de un discurso en que estaba felicitando al alcalde de Alicante (suponemos que por mangarle el puesto a la candidata del PSOE gracias al voto de una tránsfuga) se le olvidó el nombre del felicitado: “Querido alcalde de Alicante, que así se llama”. El orfeón de pelotaris en pleno se puso a reírle la gracia y luego le aplaudió en bloque, igual que hace unas semanas ovacionaron a Cristina Cifuentes por presentar un máster de la Señorita Pepis. El corte de mangas de cojones nos lo hacen a diario en la puta cara.
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1,8 millones de personas renunciaron a tomar fármacos por no poder pagarlos

  • En 2017 se incrementó ligeramente el porcentaje de personas que renunciaron a tratamientos médicos por motivos económicos, hasta el 4,7% de la población mayor de 18 años, según el CIS

  • Profesionales vinculan esta cifra a la ampliación del sistema de copagos, la exclusión sanitaria y la alta tasa de personas en riesgo de pobreza

Elena Herrera
https://mareasindicalista.es/
https://www.infolibre.es/

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El efecto del medicamentazo
1,8 millones de residentes en España renunciaron a tratamientos recetados por médicos de la sanidad pública durante 2017 al no poder permitírselo por motivos económicos. Esta cifra es una estimación realizada por infoLibre a partir de los datos del último Barómetro Sanitario [consultar, aquí], el sondeo que realizan anualmente el Ministerio de Sanidad y el CIS, y que desvela que el 4,7% de los encuestados aseguraron haber dejado de tomar algún medicamento prescrito por este motivo. Si se traslada este porcentaje al conjunto de la población española mayor de 18 años en 2017, la cifra total asciende a los citados 1,8 millones.
Este porcentaje es el más alto de la serie histórica, que comienza en 2014, cuando el CIS preguntó por primera vez por esta cuestión. Entonces, el 4,5% de los encuestados aseguraron haber renunciado a tratamientos médicos por motivos económicos. En 2015, el porcentaje bajó al 4% y volvió a subir al 4,4% en 2016.
Aunque el sistema sanitario español está construido sobre los cimientos de la universalidad y la gratuidad, incluye desde su origen el copago en las medicinas que se dispensan en las farmacias. Además, el Gobierno de Mariano Rajoy implantó en 2012 un nuevo sistema que incluyó el copago para los pensionistas, que hasta entonces sólo habían contribuido a pagar los medicamentos con sus impuestos. Empezaron así a abonar el 10% del precio de los fármacos con topes de 8, 18 o 60 euros mensuales en función de la renta.
Para el resto de ciudadanos, el porcentaje de pago se estableció en función de los ingresos. Se mantuvo en el 40% para quienes ganan hasta 18.000 euros al año, aumentó del 40% al 50% para los que tienen unos ingresos de entre 18.000 y 100.000 y se incrementó del 40% al 60% para quienes ganan más de esa cifra. A cambio, quedaron exentos los parados sin prestación ni subsidio y quienes cobran pensiones mínimas o no contributivas.
La reforma sanitaria puesta en marcha cuando Ana Mato estaba al frente del Ministerio de Sanidad también estableció el llamado medicamentazoque supuso la exclusión del sistema de recetas de 320 fármacos de uso común que desde el 1 de septiembre de 2012 los pacientes deben pagar íntegramente de su bolsillo y que siguen prescribiéndose con frecuencia. Entre ellos, Fortasec, para tratar la diarrea; Flumil o Flutox, para procesos catarrales; o el protector de estómago Almax. La lista inicial incluía 417, aunque 97 siguieron financiándose para enfermedades crónicas, oncológicas y de carácter degenerativo
Cinco años después de esta medida, el precio de 175 de esos 320 fármacos se incrementó y en 65 casos se duplicó o incluso triplicó, según informó el Gobierno en una respuesta parlamentaria formulada por varios parlamentarios socialistas. Sólo un medicamento bajó el precio y los restantes 144 lo mantuvieron. En conjunto, el precio medio por envase pasó de 4,92 a 8,61 euros, un incremento medio del 75%.
Reformas legislativas  
Las cifras sobre abandono de tratamientos que desvela el Barómetro Sanitario no sorprenden a organizaciones como Médicos del Mundo o la Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), que llevan tiempo denunciando los efectos tanto de la ampliación del sistema de copagos como de la exclusión de la atención sanitaria normalizada de las personas que están en situación administrativa irregular, es decir, que ni tienen papeles, también implantada en el real decreto de 2012.
“Estos datos son una evidencia de que el real decreto de 2012 supone un obstáculo claro para que un porcentaje importante de la población, que además es la gente más pobre y probablemente más enferma, no tenga acceso a los medicamentos que necesita”, señala el doctor jubilado Marciano Sánchez Bayle, portavoz de la FADSP, que también llama la atención sobre el hecho de que el Ministerio de Sanidad no haya hecho ningún estudio en profundidad para analizar qué repercusiones tiene el abandono de tratamientos sobre la salud de las personas. “La derogación de ese real decreto es una necesidad clarísima”, subraya.
Sánchez Bayle recuerda que precisamente esta misma semana la prestigiosa revista científica The Lancet ha reclamado en un editorial [consultar, aquí] el fin de los recortes en la sanidad española. El texto advierte sobre el impacto de la crisis económica en el Sistema Nacional de Salud, que se ha ido deteriorando en la última década especialmente en relación “a la accesibilidad y a la disponibilidad” y urge al Ejecutivo de Mariano Rajoy a “cumplir con el derecho a la salud”.
También el doctor José Félix Hoyo, presidente de Médicos del Mundo, alude al real decreto de 2012. “Los últimos datos de la OMS revelan que, en España, la cobertura sanitaria llega al 77% de la población, cuando tendría que llegar al 80%. Eso significa que hay un grupo de personas que ponen en riesgo un porcentaje elevado de sus ingresos para poder mantener su salud, lo que incluye no sólo el acceso a la atención sanitaria sino también a los medicamentos esenciales. Y este grupo de población se han incrementado tras el real decreto de 2012″, señala.
Hoyo insiste en que, además de los evidentes efectos para la salud de los afectados, los abandonos de tratamientos prescritos también tienen efectos sobre la sostenibilidad del sistema. “Por ejemplo, no poder acceder a un medicamento para la tensión puede suponer no tener bien controlada la presión arterial y, en consecuencia, provocar un ictus. Es por eso que tener acceso a la atención primaria y a los medicamentos esenciales es una cuestión básica de salud pública, pero también económica”, señala.
Indicadores de pobreza
Por otro lado, los portavoces consultados también vinculan las cifras sobre abandono de tratamientos a la existencia de indicadores que evidencian que la recuperación de las grandes cifras macroeconómicas sigue sin llegar a todas las capas de la población. Por ejemplo, según la última Encuesta de Condiciones de Vida del INE, casi uno de cada dos parados (48,5%) tuvo durante 2015 ingresos que están por debajo del umbral de pobreza (8.209 euros en el caso de un hogar unipersonal o de 17.238 euros en hogares compuestos de una pareja y dos niños).
La mayor vulnerabilidad también afecta de manera muy significativa a los las familias monoparentales, en su gran mayoría formados por mujeres solas que tienen que sacar adelante a sus hijos. De hecho, el 42,2% de estos hogares tuvo durante 2015 ingresos que están por debajo del umbral de pobreza, 16,7 puntos por encima que en aquellos hogares con dos adultos y niños. También la OCDE ha documentado que España es el país europeo con más trabajadores pobres.
“Todo esto tiene mucho que ver con la desigualdad. Durante la crisis ha habido un grupo de personas que se han hecho más ricas y otro, más amplio, que se ha hecho más pobre. Alrededor del 5% de la población española tiene comprometido más del 10% de sus ingresos para el conjunto de la atención sanitaria, lo que pone en riesgo el gasto en el resto de las cosas cuando esos ingresos son especialmente bajos”, señala el doctor Hoyo.
Y añade: “En una situación de pobreza, si una persona tiene que ponerse insulina y además tomar un antihipertensivo es posible que elija únicamente tratarse la diabetes porque sus efectos se ven en un plano más inmediato. Sin embargo, no tratar la tensión arterial puede empeorar a medio plazo su calidad y cantidad de vida y, además, producir mayor morbimortalidad y, dentro de la morbilidad, algunas patologías que pueden generar mucho gasto al sistema. En conclusión, es muy malo para la persona y muy malo para el sistema. Pero, lamentablemente, hay quien tiene que elegir entre tratarse de una dolencia o comer o vestir a sus hijos”.