martes, 12 de febreiro de 2013

Mujeres en la inopia


A Ani Ta Mato, el 'alter ego manga' de la ministra de Sanidad, le chiflan los regalos, viajar gratis, las tartas confitadas y confeti en las fiestas de Pozuelo, todo envuelto de esa filosofía de "a caballo regalado... no le mires el diente"


BORIS IZAGUIRRE

Siempre se ha dicho que los países latinos pecan de machistas. Y que pese a todo el esfuerzo que se ponga para cambiar eso, el machismo se impone, a veces, con dolor y, otras, a través del ejemplo de algunas ciudadanas. Algo así es lo que sucede con Ana Mato, Isabel Pantoja, Mayte Zaldívar, Rosalía Iglesias o Cristina de Borbón.

A pesar de que son de edades y orígenes diferentes, todas han intentado defender su inocencia aludiendo a su desconocimiento, a que ignoraban lo que hacían sus maridos en sus negocios o en todo lo presunto. “Las cuentas las lleva mi marido”, sintetizó Rosalía Iglesias, esposa del gran extesorero, conductora de un mega-Range Rover. Llama la atención que, salvo la infanta y quizás Rosalía, todas estas damas son profesionales de éxito y alto rendimiento. Pantoja es la reina de la copla, Zaldívar triunfa en la televisión más escandalosa y Ana Mato es toda una ministra de Sanidad. Pese a la integración de la mujer al mundo empresarial y político, ellas insisten en revalidar ese trasnochado tipo de mujer sumisa. Mujeres en la inopia. Por fortuna alejadas de esa edad de la inocencia, hay otras como Victoria Beckham que pareciendo una loca de la moda y de las poses sí que sabe muy bien lo que hace y debe hacer su marido para que la rueda de la fortuna no deje de girar a su favor: buena publicidad para H&M y un contrato con el club de fútbol Paris Saint-Germain libre de impuestos.
Las mujeres en la inopia que conforman ese ramillete no parecen sentirse molestas con ser consideradas casi tontas. Porque no lo son. Hay caballeros que las admiran como esposas, “porque la mía es especialista en saberlo todo, dónde voy, con quién salgo”. Esa triquiñuela femenina las libra de implicarse en algo más serio: enseñarnos cómo se hace para mirar hacia otro lado entre cuatro paredes y dos personas. Reconocer que sus maridos las engañaban es duro porque indica que escogiste mal; y a las mujeres, en las culturas más tradicionales, se las presiona mucho con que la selección es básica, porque te equivocas una vez y te equivocas para siempre. La verdad es que tienen que reconocer cierta miopía: ¡tú ves a Julián Muñoz en tu edad adulta y sospechas que acertada, lo que se dice acertada, no estás, mujer! Con Iñaki, cada vez entendemos más que la infanta vio un deportista olímpico y no tuvo dos dedos de frente para calibrar el gol que le asestaría a la institución familiar. Con Mayte, su verbo y caderas desplazándose por tanto plató de televisión nos hace pensar que le gusta estar allí donde haya una bolsa de plástico, o dos.
Ana Mato recurre a una artillería en colores apastelados y lacitos que la hacen cursi por fuera y muy Nuevas Generaciones del PP por dentro
Sospechamos que la dulce Ana alberga en su interior otra personalidad. Por las mañanas es la ministra de Sanidad y ya en casa es “Ani Ta Mato”, un pícaro personaje manga que reivindica la mujer confeti. Ani Ta Mato, el alter ego “manga ancha” de la ministra de Sanidad, recurre a una artillería en colores apastelados de cuellos bebé, puntillas estratégicas y lacitos que la hacen cursi por fuera y muy Nuevas Generaciones del PP por dentro, el uniforme para los mejores momentos Opus Dei. A Ani Ta Mato le chiflan los regalos. Viajar gratis, las tartas confitadas y confeti en las fiestas en Pozuelo, todo envuelto de esa filosofía de “a caballo regalado… no le mires el diente”. Era un ejemplo a seguir con su bronceado permanente y collar de canicas blancas, recortando modosita en gastos sanitarios hasta que… el aguafiestas de Bárcenas abrió su portafolios. Ani Ta Mato se aferra a su cargo sin percatarse de que nadie la recordará como ministra de Sanidad, sino como la esposa a la que le crecían Jaguares en el jardín. 

La segunda semana de “los papeles secretos” llega con un nuevo misterio: ¿qué contiene la cartera-sobre que Bárcenas siempre lleva consigo? ¿Papeles manuscritos? ¿Papeles pintados? Futuro confeti. Lo llamativo no es tanto el accesorio, sin asas y más grande que una baguette, sino el aspecto calmado, como con unas notas de prozac en el aire, del extesorero que reproduce todas esas pautas de comportamiento características del exejecutivo abandonado a su suerte que se viste y peina para salir a la calle fingiendo que va al trabajo. Tanta presión no es buena para la salud. Es cierto que es más difícil ser esposa y madre que ministra de Sanidad, pero la señora Mato está bordando su papel porque un divorcio siempre es complicado, y más cuando debes mantener una postura religiosa rígida. Y, oye, si el partido le ponía abogado y chófer al extesorero, ella merece una agencia de ayuda matrimonial. O de festejos. 
Parece que quien sí va a dimitir es Olvido Hormigos, aquella concejala de Los Yébenes estrella del vídeo erótico de 2012. Muchos exigieron que dimitiera por su masturbación. Ahora debe hacerlo para participar en un concurso de saltos de trampolín para Telecinco. Con una pirueta maravillosa, la mujer española, con pareja, besa, salta o entra y sale de la inopia con una habilidad envidiable.
Todo esto nos arrastra a pensar que a lo mejor el matrimonio o la pareja son inseparables del engaño, por esa anciana tradición de que las mujeres miran para otro lado y los hombres siempre al mismo.

venres, 8 de febreiro de 2013

“Todo lo que se ha publicado es falso, salvo alguna cosa”

por: abc

Este país no que os ditadores morren na cama e de vellos, no cás informacións que chegan os cidadáns non son produto dunha investigación xudicial, a miúdo entorpecida ou castrada polos propios partidos políticos, senón do que alguén se dedica a filtrar dun medio a outro, non ten por costume reaccionar. Berrar, berramos; cabreámonos; alzámola voz no bar pegamos puñadas na mesa… e moi a miúdo a nosa ira confunde ós xustos cos pecadores, pero temos demostrado que somos torpes á hora de expresar un rotundo e innegociable "ata aquí chegamos"



Unha ducia de cargos públicos foron imputados en xaneiro por causas relacionadas coa corrupción, implicados en causas moi diversas que van dende as mafias chinesas e rusas ata a contratación irregular de persoal.

O marxe das ideoloxías, invadenos unha sensación de rabia desesperada e infinda fartura. E van…? Nin se sabe casos de corrupción... Bárcenas, Baltar, os Pujol, Urdangarin e cía…; mire por onde se mire, angustioso!! É momento de "coller o touro polos cornos" e actuar: necesitamos dimisións, xuízos, condenas exemplares. Non albisco futuro sen iso.

Para valorar e non encher con frases cargadas de confusión: "tódolos políticos son iguales", "a casta política", "todos van ó mesmo" etc…, seria mellor detallar deses casos cantos corresponden a cada partido, canto diñeiro representa en cada caso, qué medidas tomou cada partido involucrado; é dicir, aclarar informando, non tapar con amaños xenerais.

Non aceptar preguntas é que non haxa respostas. Un presidente do Goberno, elixido por maioría absoluta, non pode ser un 'cágao' á hora de dar as explicacións oportunas sobre un asunto que puxo patas arriba o PP, a seus votantes e a toda a cidadanía. En ocasións, o refraneiro e sabio "el que calla otorga". Penso que, nunha das crises máis importante que temos vivido, o PP non pode aventar nun comunicado o traveso dunha tele de plasma, amordazar a voz dos medios de comunicación que, como 'pluralidade' que son, representan á maioría da sociedade, tanto ós que depositaron o voto e a súa confianza no PP coma os que non o fixemos. As rodas de prensa sen preguntas e polo tanto sen respostas afastan ós políticos cada vez máis da democracia, da realidade, aquela pola que loitamos tódolos cidadáns, incluídos algúns do partido de Rajoy… 


A distancia entre a política e o interese xeral ábrese máis cada día. As colas do paro, os desafiuzamentos, as preferentes, os rescates bancarios, os soldos indecentes para dilapidadores públicos, os enchufes, os cargos vitalicios, as comisións ensombrecidas e os bolsos de Louis Vuitton chaman a berros a una rexeneración democrática para alumar non sei se unha sociedade máis xusta, pero sen dubida máis limpa.

A quen o facer unhas obras na casa, non lle preguntaron "con IVA ou sen IVA?". Ou o ticket da comida, ou a consumición nun bar, "...non, é cá máquina rexistradora esta estragada". Outras veces si nolo dan, pero non figura o NIF.

Esta é a corrupción cotián, da que todos somos culpables, porque quén non copiou nun exame, pediu enchufe para un familiar ou agochou algo na declaración da renda?

Aproveitando a bonanza económica de finais dos 80, xa non se tratou de pequenas subtraccións senón dun abuso moito máis grande, onde participaron ata o Gobernador do Banco de España e o Director xeneral da Guarda Civil.

Dende entón tódolos partidos políticos (todos) rivalizaron en ver quén roubaba máis para pagar uns gastos que excedían seus ingresos. O amparo, claro, medraron todo tipo de desvergoñados, Bárcenas, Urdangarines…, sen que nos queixásemos deso, en época de vacas gordas parecía non importar a ninguén.

Agora, co inmenso tamaño do fraude e ca penuria colectiva, a xente está que trina e non vai pasar unha ós políticos rateiros. 

Benvida sexa esta inevitable rexeneración pública que se aveciña, agardemos mande o carallo a parte desta casta política á que crises e corruptelas nos achegaron. Pero, temos que aproveitar esta magnífica ocasión para cambiar os nosos hábitos de corruptelas cotiáns, ou os políticos de agora serán substituídos por outros que lamentablemente acabarán por facer o mesmo que estes.

sábado, 2 de febreiro de 2013

Señor presidente: no nos tome por tontos, por favor


Carlos Enrique Bayo
Al parecer, el presidente del Gobierno pretende que los ciudadanos descarten, sin más análisis, el cúmulo de pruebas sobre la corrupción rampante en el seno del Partido Popular, sólo porque él proclama: “Es falso”. Él, que ha incumplido todas y cada una de sus promesas electorales; que ha negado la evidencia del rescate bancario llamándolo “línea de crédito sin condiciones”; que ha subido los impuestos, bajado las pensiones, financiado a la banca con dinero público y creado el banco malo; que ha recortado salarios, sanidad, educación, investigación, derechos civiles… y multiplicado el paro, la recesión y las desigualdades, cuando había dicho profesar todo lo contrario. Y ahora, con esos antecedentes, quiere que demos por buena su palabra, incluso cuando niega la evidencia.
Su alocución ante la cúpula del PP –incontestable, porque se negó a dar la cara ante la prensa– calificó como “la sombra de la sombra de un indicio manipulado” lo que en realidad son (y a la vista de todos están) cientos de anotaciones manuscritas, de puño y letra del, primero, gerente y, después, tesorero del partido, transcritas a lo largo de años y coincidentes con la documentación incautada a la trama Gürtel, y hasta confirmadas por varios de los allí citados. No sólo peritos calígrafos han certificado que Luis Bárcenas es el autor de esos asientos contables, sino que ni él mismo se ha atrevido a negarlo y ha aducido puerilmente que, al tratarse de fotocopias, esos “papeles” podrían haber sido falseados.
Esa es otra afirmación, compartida por Mariano Rajoy en su discurso, con la que nos están tomando por idiotas. ¿En qué mente sensata cabe pensar que todo ese material manuscrito es una mera falsificación? ¿Cuántos falsificadores profesionales, o cuánto tiempo uno solo, habría que haber dedicado a crear ese enorme cuerpo de datos? O, si no, ¿cómo se habría podido imitar perfectamente la caligrafía de Bárcenas, para ir introduciendo los nombres de los dirigentes del PP en un listado del tesorero en el que no figurasen originalmente?
Definir esos documentos como “papeles apócrifos”, y aseverar que esas “notas sin que se sepa de dónde salen” únicamente “dan pie a toda clase de infundios”, es despreciar la capacidad deductiva de todos los españoles. Insistir en que todo ello sólo responde a las oscuras intenciones de alguien que “manipula los datos y los filtra dosificadamente” constituye un insulto a la inteligencia de cualquiera que haya estudiado mínimamente los entresijos del mayor escándalo de corrupción que haya conocido España: la trama Gürtel del PP y los casos Nóos y Palma Arena, indirectamente relacionados por vía de los gobiernos de Camps y de Matas.
Porque en este clarísimo escándalo de corrupción masiva, fundamentado en el pago generalizado de comisiones y donaciones, convertidas en dinero negro para políticos o en financiación irregular del partido (tal como figura en los distintos sumarios judiciales en avanzado estado de instrucción), están imputados o implicados decenas de concejales, parlamentarios, altos cargos, dirigentes nacionales, consejeros autonómicos y ahora hasta ministros del Gobierno central, todos ellos de un mismo partido y en complejos entramados de defraudación de los fondos públicos en Madrid, Valencia, Baleares, Galicia, Castilla y León… es decir, en casi todas y cada una de las administraciones en las que el PP ha ostentado el poder.
Algunas mentirijillas de Rajoy

Aznar repetía una y otra vez: “El PP es incompatible con la corrupción”. Mientras tanto, en el interior del partido su gerente/tesorero acumulaba en Suiza una fortuna de más de 22 millones de euros; las arcas engrosaban con grandes donaciones anónimas que resultaban proceder de empresas constructoras a las que luego los gobernantes adjudicaban lucrativos contratos públicos, y desde una caja B se iban abonando a los ya bien remunerados dirigentes pagos de sobresueldos que a menudo superaban el salario medio de los españoles. Todo ello, presuntamente, claro. Pero los políticos conservadores hace ya tiempo que han estirado hasta más allá del límite de lo verosímil todas las garantías jurídicas de presunción de inocencia.
Ante semejante cúmulo de pruebas físicas y circunstanciales, el presidente del Gobierno sólo nos ofrece –supuestamente, “para que resplandezca la verdad”– difundir las declaraciones de la renta y del patrimonio, y una auditoría interna en la que la actual tesorera del partido no ha logrado encontrar ninguno de los papeles que se llevó su antecesor… quizá se los tenía que haber pedido a él, ¿no?
A estas alturas, la oferta de Rajoy para lavar su imagen y la del partido en el poder parece una broma de mal gusto. Para empezar, sus declaraciones fiscales ya son públicas (desde 2011) en la web del Congreso. Pero, sobre todo, ¿pretende demostrar la inexistencia de pagos y cobros en dinero negro por el hecho de que no se declarasen a Hacienda? ¡Es que si se hubieran declarado ya no sería dinero negro! Pretende probar su inocencia con el más burdo de los sofismas: como no hemos declarado nada ilegal, no existe nada ilegal. ¿Quiere que nos traguemos la premisa de que lo que no se declara, no existe?
¿Qué decir de la fortuna de Bárcenas en paraísos fiscales? Por cierto, lavada en gran parte gracias a la generosísima amnistía fiscal concedida por su Gobierno a los defraudadores, mientras multiplica la presión fiscal sobre los contribuyentes cumplidores. Por cierto, “regularización” que negó rotundamente el ministro de Hacienda sólo horas antes de que la confirmasen los abogados del propio interesado. ¿Cómo vamos a creerles, después de tantas mentiras?
Según Rajoy, la “cuenta particular de un banco suizo” con 22 millones de euros “no tiene nada que ver con el Partido Popular, pero se atribuyó intencionadamente al PP. ¿Por qué?” Ésa sí que es una pregunta fácil de responder: porque la abrió allí el que estuvo al frente de la tesorería del PP durante veinte años, la nutrió con esa fortuna durante su gestión de los fondos del PP, y efectuó con ella operaciones a todas luces sospechosas como la de retirar un total de 8,5 millones de euros justo en los momentos en que él administraba los gastos de la campaña electoral de Rajoy en 2008.
¿Cuál es la réplica del presidente a tan diáfanos argumentos? “Ahora las infamias se disfrazan de presuntas”. (En cursiva en el original)
Vamos, que “llegó la Policía al supuesto lugar del crimen y halló el presunto cadáver”, como escribió hace muchos años una temerosa redactora de sucesos que tenía a mi cargo.
Al PP ya sólo le queda amenazar a la prensa con llevarla a los tribunales, como si no tuvieran ya bastante trabajo los jueces investigando los tejemanejes de los dirigentes de ese partido. Y la que más insiste en que hay que querellarse contra los periódicos que revelan esos chanchullos es la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre. Qué pronto se ha olvidado de que empresarios como el hoy encarcelado Díaz-Ferrán donaron 800.000 euros a su formación en las vísperas de las campañas electorales de 2003 y 2004; que los emplearon en pagar actos a empresas de la trama Gürtel, y que después adjudicó desde el Gobierno de Madrid más de 200 contratos (por valor de 300 millones de euros) a seis de las empresas que tan generosamente habían financiado su llegada al poder… gracias a otro escándalo, el del tamayazo.
¿Tras esos precedentes, cómo quiere Rajoy que le creamos ahora cuando niega la mayor?
Señor presidente: no nos tome por tontos, por favor.

O 'Caso Bárcenas' comeza por Galicia


Caso Bárcenas ten un pé en Galicia e non un pé calquera. Nos documentos manuscritos do ex tesoureiro do Partido Popular que supostamente recollen ingresos e pagamentos en negro da formación conservadora e que veñen sendo publicados por El País dende hai días xa se advertían algunhas importantes entradas de efectivo referidas a Galicia e supostamente relacionadas con Pablo Crespo. Pero é máis: son estes pagamentos os que poderían estar confirmando a veracidade e o carácter probatorio dos papeis de Bárcenas como mostra da comisión dun delicto. 
A documentación do caso Gürtel amosa a relación entre a contabilidade de Bárcenas e uns ingresos non declarados a Facenda realizados ao partido en 1999 por Pablo Crespo, daquela secretario de Organización do PPdeG
A documentación do caso Gürtel amosa a relación entre a contabilidade de Bárcenas e uns ingresos non declarados a Facenda realizados ao partido en 1999 por Pablo Crespo, daquela secretario de Organización do PPdeG. Os documentos de Bárcenas recollen un pagamento de 21 millóns de pesetas nesas datas. Ese mesmo pagamento aparece reflectido, en orixe, nos papeis da Gürtel: na contabilidade do PPdeG que a policía atopou nunha caixa de seguridade que Pablo Crespo tiña nun banco de Pontevedra. Nesa contabilidade figura un pagamento de maio de 1999 que di: “21.000.000. Sede Nacional. Pago deudas pendientes”. Nos papeis de Bárcenas, datada tamén en maio de 1999, figura a entrada desa mesma cantidade e o comentario: “P. Crespo. 21.000.000”.
Neste informe tamén se destaca que “o 47,68% dos actos do PP se financiaron con fondos da mesma formación, e outro 52% dos gastos se pagou en efectivo"
Como lembra El País este sábado, despois de analizar a contabilidade de Pablo Crespo a policía elaborou un informe no que suxería que o PP de Galicia se financiara ilegalmente: “os fondos destinados ao pagamento xerados por esa formación política proceden de recursos alleos aos circuitos financeiros, que poden ser de terceiros que financian os actos do partido con diñeiro alleo aos circuitos económicos”. Neste informe tamén se destaca que “o 47,68% dos actos do PP se financiaron con fondos da mesma formación, e outro 52% dos gastos se pagou en efectivo, con notas de recibín sen factura e outros sen nota. Non existen facturas formais deses gastos e no mellor dos casos hai notas de recibín. Descoñécese o conxunto dos recursos cos que a formación política fixo fronte a ese conxunto de gastos”.
 

A oposición pidelle a Feijoo que dea "explicacións"

O PSdeG-PSOE reclámanlle a Feijoo "que dea a cara" e explique o posible financiamento ilegal do PPdeG. O portavoz do Grupo Parlamentario Socialista, Abel Losada, reclamoulle que "o discurso de luz e taquígrafos do que sempre fala o materialice en explicacións polo papel do PP nunhas actividades presuntamente delictivas". Losada acusa os populares de, nun contexto de crise económica como o actual, “lanzar un velo de incredulidade e de desconfianza sobre a actividade política”, algo que os socialistas rexeitan. “O que ten que facer, inexcusablemente, é dar a cara e non buscar desculpas”, sentenciou.
Mentres, o deputado de AGE Juan Fajardo afirmou que considera "irresponsable" que o Goberno do PP "non dimita e convoque eleccións canto antes". Engadiu que "hai que investigar o PP e se ao final confirmase iso, tomar as decisións oportunas".
Pola súa banda, o portavoz nacional do BNG, Guillerme Vázquez, criticou que Núñez Feijoo "tente desentenderse deste asunto”. Para o nacionalista, o Presidente da Xunta debe explicar á sociedade galega o significado desa "Galiza connection” e considerou que toda esta trama só é a punta do iceberg dun sistema “corrompido” porque hai existen corruptos e quen corrompe e a corrupción, só pode ser eliminada cunha “rexeneración democrática a fondo”.
Tamén o secretario xeral de Compromiso por Galicia, Xoán Bascuas, cre que Feijóo “ten que dar moitas explicacións”. CxG lembra que segundo o que se desprende da información publicada o 52% dos gastos de organización de actos pagáronse en efectivo e sen factura, “dando unha imaxe dunha república bananera e non dando a imaxe que ten que dar un partido de goberno, serio, responsable, e que cumpre a lei”. 
Os periodistas que foron a Génova tiveron que ver o discurso de Rajoy nunha sala aparte e a través dun monitor. 

Quino

4 modestas propuestas para una revolución en España

Principia Marsupia

reuters
Algunos seréis de derechas y otros somos de izquierdas. Ojalá eso no cambie nunca: la tensión de ideas y el debate riguroso son los requisitos fundamentales para que una sociedad avance. Pero creo que muchos estaréis de acuerdo en que la putrefacción de nuestro sistema político ha alcanzado su límite y que en este proyecto podemos trabajar juntos.
Es el momento de acabar con la élite política que nos ha gobernado desde la Transición. Llevamos tres décadas gobernados, esencialmente, por miembros de la misma tribu. Rajoy ya era ministro hace 16 años y Rubalcaba hace 20. Tenemos en el gobierno y en la oposición a los mismos que colocaron a sus amigotes en las cajas de ahorros, los mismos que celebraban el “milagro económico” mientras se inflaba la mayor burbuja inmobiliaria de Europa. Esa élite ha construido un sistema de representación política que, en la práctica, bloquea cualquier renovación. Ha llegado la hora de dinamitarlo.
Las manifestaciones y las protestas en la calle pueden ser necesarias para mostrar el hartazgo que sentimos. Pero creo que hay maneras más efectivas de golpear donde más duele:
1) Afiliados y trabajadores de los partidos políticos.- Miles de personas en España estáis afiliadas a los grandes partidos y estoy seguro de que entrásteis en política porque queréis construir una sociedad mejor. Vosotros tenéis acceso a conversaciones, documentos y memorándos internos de los partidos. Los ciudadanos os necesitamos para que todo salga a la luz.
Comprendo que es una decisión muy difícil dadas las caciquiles estructuras de poder en los partidos españoles. Pero si sois muchos los que dais ese paso hacia delante, nadie podrá amenazaros y ganaréis el reconocimiento de toda la sociedad.
2) Ciudadanos que tenemos una cuenta bancaria.- Los bancos son, por su diseño, instituciones extremadamente frágiles. El funcionamiento de todos los bancos reposa sobre un sistema “de reserva fraccionaria”: ninguno puede resistir si una parte de sus clientes decide retirar sus depósitos al mismo tiempo.
Los bancos españoles tienen toda la información sobre los movimientos financieros de los partidos. Quienes poseemos una cuenta bancaria tenemos el poder de presionarles para que esa información se haga pública.
3) Trabajadores de la Administración y en empresas con contratos con la Administración.- El sistema judicial de nuestro país está desbordado: cientos de casos de corrupción nunca se conocerán si vosotros no los sacáis a la luz. Si una sola persona se lanza es muy fácil que la amenacen y silencien. Pero un movimiento organizado sería imposible de parar.
4) Trabajadores en sectores estratégicos (energía y transporte).- Vuestro poder de presión es enorme. Ningún gobierno del mundo puede resistir una huelga seria en vuestros sectores. Toda la sociedad os apoyaría si el motivo de vuestra protesta es que se refunden nuestras instituciones políticas. Ejemplos:
a) Que se haga obligatorio declarar los donativos privados a los partidos, b) Que los partidos políticos estén obligados a publicar sus cuentas, c) Que los delitos por corrupción no prescriban tan rápido y que tengan penas mucho más severas, d) Que se reduzcan los cargos que los partidos pueden nombrar “a dedo” cuando ganan cualquier tipo de elecciones.
Disculpad si el título o el contenido de este post parecen demasiado grandilocuentes. Pero me desespero cuando a mi alrededor sólo escucho lamentaciones y quejas de que “no podemos hacer nada”. No es verdad. Acabar con las actuales estructuras políticas está completamente en nuestras manos. 
P.D.- Seguro que a vosotros se os ocurren otras ideas. Me encantaría que las compartiéseis en los comentarios.

Corrupción y guerra de trincheras mediática


Lluís Orriols
Los españoles nos enfrentamos a la corrupción política con una actitud ciertamente contradictoria: por un lado, creemos que existe un nivel intolerable de corrupción y mostramos altas dosis de desafección hacia nuestros políticos. Pero, por otro lado, seguimos votando elección tras elección a los mismos partidos políticos incluso cuando éstos están siendo acusados de algún escándalo de corrupción. ¿Por qué ocurre esto? Déjenme que plantee en estas líneas una hipótesis para el debate.
Pocas cosas son tan claramente perceptibles en el actual clima de opinión como el hartazgo ciudadano con la clase política y con el cúmulo de escándalos de corrupción que sufrimos últimamente. La pérdida de confianza de la ciudadanía hacia los políticos no ha cesado de aumentar en los últimos tiempos alcalzando niveles hasta ahora desconocidos. En Piedras de Papel ya hemos analizado este fenómeno en varios artículos (vean aquí yaquí), pero quizás valga la pena recordar algunos datos: según el CIS, el 85% de los españoles considera que la corrupción está bastante o muy extendida en nuestro país y uno de cada tres señala a los políticos cómo el principal problema que sufrimos actualmente. Seguramente estas percepciones tan negativas se han acentuado en las últimas semanas tras los recientes escándalos como el del chalé marbellí del Presidente González, los artículos de Carlos “Amy” Mulas, los ‘sobre’-sueldos  de Génova o la conexión entre la mafia rusa y el Lloret de Mar de Xavier Crespo.
Cualquier sociólogo extranjero que viera tal acumulación de escándalos y tal grado de hartazgo entre la opinión pública podría augurar un terremoto electoral contra los gobernantes corruptos en las elecciones. Nada más lejos de la realidad. Los estudios en España muestran de forma contundente que no existe un claro castigo electoral a los escándalos de corrupción. Así de pesimistas concluían, por ejemplo, los politólogos Gonzalo Rivero y Pablo Fernández en un estudio sobre la cuestión: “los partidos de los alcaldes implicados en conductas irregulares pueden contar con que no sufrirán castigos electorales en las urnas, incluso en el caso de que se inicien diligencias judiciales”. En definitiva, la corrupción, en España, sale políticamente gratis.
¿Cómo es posible que tal desafección hacia la política coexista con una actitud tan poco crítica en las urnas? Muchos expertos intentan buscar la respuesta en cómo están diseñadas nuestras instituciones; quizás les suene últimamente la más que discutible propuesta de cambiar el actual sistema electoral de listas cerradas. Sin embargo, a mi entender en España uno de los elementos clave que explicaría tal paradoja no estaría relacionado con las instituciones públicas en sí mismas sino con el alto grado de politización de nuestros medios de comunicación.
Es conocido que en España (al igual que otros países del sur de Europa) existe una estrecha complicidad entre los medios de comunicación y los intereses partidistas. Esto provoca que los quioscos de nuestro país contengan una oferta mediática con un elevado sectarismo político. Según un estudio de Antón Castromil, los periódicos claramente se alinearon a un partido político a la hora de informar de la campaña electoral de las elecciones autonómicas y municipales de 2011 (véase el gráfico). Por ejemplo, El Paísprácticamente no recogió informaciones perjudiciales para el PSOE y, en cambio, dedicó casi una quinta parte de sus artículos a publicar informaciones críticas con PP. Lo opuesto ocurría en El Mundo y, muy particularmente en el ABC. En este último periódico, nada menos que una de cada tres noticias publicadas contenía mensajes negativos hacia el PSOE, lo que contrastaba con la práctica inexistencia de noticias críticas con el PP (apenas un 1% y no descarten que fueran obra de un becario despistado).
 La politización de los periódicos españoles
Datos: CIS (Pre-electoral 2011) y Castromil y Chavero (2012)
Este alto grado de complicidad entre partidos políticos y medios de comunicación tiene importantes consecuencias sobre cómo los españoles acabamos consumiendo los medios de comunicación. Y es que ante tal panorama de sectarismo mediático, es inevitable que nos aproximemos al quiosco con elevadas medidas de seguridad para evitar ser expuestos a mensajes sistemáticamente contradictorios a nuestras preferencias políticas. El resultado es que escogemos los periódicos siguiendo un estricto criterio ideológico. La práctica totalidad de los lectores de El País son de izquierdas y, en cambio, los de El Mundo y elABC son de derechas (véase el gráfico).
Todo ello provoca que el panorama mediático de nuestro país se asemeje a una “guerra de trincheras”, lo que genera un alto grado de cinismo político hacia los escándalos de corrupción. Cuando un periódico destapa un escándalo de corrupción suele ser recibido por la otra trinchera como una estratégica interesada, que tiene como única intención el descrédito o la difamación del adversario por cuestiones estrictamente políticas. Esto provoca que los ciudadanos (tristemente atrincherados en alguno de los bandos) se tomen con altas dosis de cinismo los escándalos publicados en los periódicos rivales. 
Es cierto que, por regla general, los individuos tienen una tendencia psicológica a no dar crédito a los escándalos que afectan al partido con el que se sienten identificados y a exagerar los que afectan a sus  rivales políticos. Este sesgo psicológico ha sido elegantemente estudiado por algunos investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona a través de experimentos (se puede leer el artículo académico aquí).  A pesar de que se trata de una tendencia que ocurre en todas  partes, tengo la convicción de que tal dinámica está altamente acentuada en nuestro país debido a su particular “guerra de trincheras” mediática.
Por el momento, el caso Bárcenas está siendo excepcionalmente denunciado por periódicos de ambas trincheras, por lo que puede facilitar que los ciudadanos otorgen credibilidad al asunto. En este sentido, el caso Bárcenas puede ser partícularmente dañino para el PP. Aún así, seguramente muchos que están leyendo estas líneas siguen preguntándose con cierta desconfianza qué motivación política se esconde tras el afán denunciador del periódico de Pedro Jota.
Creo firmemente que en nuestro país urge un cambio drástico del rol que desempeñan los medios de comunicación. Para combatir la corrupción es esencial tener a ciudadanos informados, que den credibilidad a los escándalos que se publican en los medios (incluso cuando éstos afectan a su partido) y que, en consecuencia, castiguen la corrupción en las urnas. Y mucho me temo que tal escenario no se consigue con reformas del código penal, escenificando pactos entre partidos políticos o con las (ya cansinas) fórmulas perezosas de reformar el sistema electoral. Sólo unos medios independientes pueden evitar que los ciudadanos conciban los escándalos de corrupción como estrategias de politiqueo, con intereses espurios y con el único objetivo de difamar al adversario. Es necesario cortar los estrechos lazos entre élites políticas y medios de comunicación. Otra cuestión es saber cómo hacerlo.