luns, 23 de novembro de 2015

MÉXICO ANTE LA LEGALIZACIÓN "Son los yanquis quienes vendrán a vendernos la marihuana"

México abre la puerta a la legalización. Muchos creen ver en ello la luz al final del túnel en la guerra contra las drogas, que ha dejado 83.000 muertos desde 2007. Pero la medida tiene sus claroscuros
TÉMORIS GRECKO. MÉXICO D.F.
http://www.elconfidencial.com/



“Esta te lleva para arriba de un tiro, subes hecho la madre y te quedas ahí”, dice el joven empresario en un restaurante del barrio bohemio de la Condesa, en Ciudad de México. “Olvídate de la mota depre. Y esta, si te gusta el 'mood cool', te pone un poco de bajón pero rico”. La 'mota depre', según esta categorización, es la marihuana tradicional, el cannabis de toda la vida que los campesinos siembran en las montañas del país. La que está pasando de moda.

Porque ya hay de la otra. O de las otras, de las que vienen en una variedad de texturas, aromas y 'moods' (estados de ánimo), y que son importadas directamente de California: el que tiene las conexiones adecuadas saca provecho de esta inversión de flujos comerciales para surtirse con las cepas producidas con la alta tecnología desarrollada en las 'universidades' del área de la Bahía de San Francisco, como las Oaksterdam (combinación de Oakland, la ciudad donde tiene su sede, con Ámsterdam) University y la escuela 'online' Cannabis University, que de manera legal y publicitada ofrecen diplomados sobre todo lo que involucra la industria de la marihuana: producción, transporte, distribución y comercialización. Y, sobre todo, I+D, aquello que ha puesto a la marihuana estadounidense por delante de la mexicana.
Fue profetizado: en el año 2009, cuando se presentó la primera propuesta de legalización en el Distrito Federal (Ciudad de México), un encorbatado hombre de negocios, que entre reunión y reunión se daba toques en pipas de madera con remaches de plata, le dijo a este reportero: “Cuando los gringos abran el comercio de 'la mota', nos habrán vencido. Su industria ha avanzado tanto en producción a gran escala, potencia incrementada, distribución segmentada y muchas otras áreas, que ya estarán a años luz de nosotros cuando apenas empecemos a preguntarnos cómo venderles nuestra motita de la sierra. Son ellos los que nos van a venir a vender. En México se cree que la marihuana duerme, pero allá los despertó”.
Estadounidenses compran marihuana en una tienda especializada, en Denver, Colorado, el 28 de noviembre de 2014. (Reuters)
Porros de optimismo

El 4 de noviembre, la Suprema Corte de Justicia de México, a través de su Sala Primera (que ha ganado fama por sus decisiones en defensa de las libertades individuales, como la que legalizó el matrimonio homosexual), resolvió otorgar un amparo (recurso de 'habeas corpus') a un grupo de cuatro abogados que formaron una asociación con un nombre muy 'cool' (SMART, que en inglés significa listo, despierto o elegante, y es el acrónimo de Sociedad Mexicana de Autoconsumo Responsable y Tolerante) con el objetivo de explorar y abrir la ruta legal, entre los vericuetos de la normatividad, para despenalizar la producción y el uso recreativo de la yerba.
Las redes sociales se llenaron de celebraciones, con memes como el de un pastel de mota con la fecha del hito señalada con velas. A las puertas del edificio de la Corte, los simpatizantes del proyecto gritaron “mota sí, guerra no”, encendieron 'churros' (porros) y fumaron con desenfado frente a la policía.
Para ellos, sonaba el fin de la clandestinidad, de la represión y del miedo. Aunque la posesión y consumo de hasta cinco gramos de marihuana es legal en México, en realidad los cuerpos policiales de numerosos estados detienen a los usuarios, y la posesión y el consumo representan el 65% de los delitos contra la salud que ha consignado la Procuraduría General de la República (fiscalía nacional) entre 2012 y 2015.
La debilidad de las protestas por parte de los sectores conservadores, así como el relativo silencio de los partidos políticos -salvo el de la Revolución Democrática, partidario de la legalización-, dejó la sensación de que el bando prohibicionista se encuentra adelgazado y desmoralizado.
Mientras tanto, otros creían ver la puerta de salida de la guerra contra las drogas: pocos países han pagado un coste humano y económico tan grandepor la decisión de impedir a sus ciudadanos el libre uso, así como el tráfico desde y hacia otras naciones. De acuerdo con las estadísticas oficiales, más de83.000 personas, entre policías, criminales e inocentes, murieron en la lucha entre los cárteles y las fuerzas de seguridad entre 2007 y 2014, y más de 20.000 han desaparecido. Los cálculos de organismos independientes presentan cifras más elevadas.
Un mexicano durante una manifestación ante la Corte a favor de la legalización de la marihuana, en México D.F. (Reuters)

Heroína de competencia
Los festejos resultan prematuros, por un lado, e infundados, por otro. La Corte ha dejado claro -y el Gobierno federal ha insistido en ello- que su decisión solo se aplica a los cuatro demandantes, quienes además han dicho que ni siquiera son consumidores de marihuana y que su objetivo es ampliar el marco de libertades. Ya se apresuran otros grupos a presentar recursos parecidos y, cuando cumplan su recorrido burocrático (el de SMART comenzó en 2013), harán falta otros cuatro fallos idénticos para sentar jurisprudencia y beneficiar a más usuarios. Además, esto solo protegerá a aquellos que cultiven y consuman su propia mota dentro de clubes formales:los demás no podrán adquirirla legalmente.
Y todo ocurre en un momento de cambios tanto en la actitud continentalhacia la política antidrogas como en los mercados. La despenalización del uso de la marihuana en 24 de los 50 estados de Estados Unidos (principalmente con propósitos medicinales, pero también recreativos en Alaska, Colorado, Oregón y Washington) ha roto en su origen la declaración de “guerra contra las drogas” que lanzó el presidente Richard Nixon en 1971, en la que arrastró a todo el hemisferio. Uruguay ha legalizado la marihuana y otros países han flexibilizado sus reglas.
El crecimiento de la producción doméstica también ha provocado que se reduzca la demanda estadounidense de marihuana importada. La Patrulla Fronteriza de EEUU ha imformado de importantes descensos en la incautación de yerba de contrabando, de 2,5 millones de libras en 2011 a 1,9 en 2014.
Pero esto de ninguna manera significa que loscárteles del narcotráfico se estén quedando sin negocio. “Somos una central de abastos segura de marihuana y opiáceos para el mercado de Estados Unidos”, explica José Reveles, experto en crimen organizado y autor de varios libros, entre ellos 'Échale la culpa a la heroína', que está empezando a circular en México. “Estados Unidos ya, con la legalización de la marihuana, se está yendo otra vez al consumo de heroína, y en eso México está jugando un papel muy relevante. Estamos hablando de miles de millones de dólares. Haciendo un cálculo, podrían ser 17.000 ahora mismo y pueden llegar potencialmente a treinta y tantos mil millones de dólares”.
El informe 'Combate al narcotráfico (2006-2012)', de la Secretaría de la Defensa Nacional, señala que la erradicación del cannabis fue un 28% mayor que la de amapola en 2008, pero ya en 2011 fue al revés: la eliminación de adormidera superó a la de marihuana en un 19%. Y en 2012 la rebasó en un 40%.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, envió una notificación al Congreso, con fecha de 16 de septiembre de 2014, explicando que México se ha convertido en el “principal proveedor de derivados de opio” a su país; y en los cuatro años anteriores, los decomisos de heroína en la frontera común aumentaron un 324%.
Los cárteles mexicanos se están esforzando por hacer frente a los productos asiáticos, que hasta ahora eran superiores: “Ya hay la capacidad y estamos haciendo la heroína blanca”, informa Reveles. “Ya no estamos haciendo la 'black tar' (alquitrán negro, una variante de baja calidad), estamos compitiendo en el mercado con una heroína muy pura, muy blanca, que es un buen producto para el mercado, mejor que la que hacíamos antes”.



Soldados mexicanos destruyen una plantación de marihuana en las afueras de Culiacán, en el estado de Sinaloa. (Reuters)
Que el Gobierno no se duerma
En suma, el de la marihuana mexicana es un mercado en declive y su despenalización parcial amenaza tanto con abrir posibilidades para disimular su cultivo ilegal como con estimular la industria de los opiáceos y la delcontrabando de cocaína sudamericana, al aumentar su peso relativo dentro de la economía de los cárteles.
El portal estadounidense de investigación Insight Crime advirtió de que “eliminar las penas sin establecer medidas de compensación en términos de regulación y programas de salud pública puede darles ventajas peligrosas” a los cárteles. El periodista Raymundo Riva Palacio, en su columna 'Estrictamente personal', destaca la flexibilidad del crimen organizado para “mudarse de delito” cuando hay problemas en una de sus fuentes de ingresos tradicionales, y esto incluye recurrir al secuestro, la extorsión, el tráfico humano y la piratería.
La tendencia en el mundo es la despenalización de la marihuana, y el próximo año, durante una cumbre en la Organización de las Naciones Unidas, es probable que se dé un pronunciamiento en ese sentido, con una demanda de cambiar el modelo punitivo de lucha contra las drogas por uno de prevención. “El trabajo está en casa”, sigue Riva Palacio. “Evitar la pesadilla significa que las instituciones trabajen aceleradamente en esquemas de regulación y seguridad al irse construyendo el mercado legal de marihuana. El Gobierno federal no puede perder el tiempo”.

Las textiles de Bangladesh siguen sin llegar a los mínimos de seguridad para evitar nuevas tragedias

IGOR G. BARBERO
http://www.publico.es/

Dos años y medio después del derrumbe del Rana Plaza, con un millar de muertos, las 3.500 fábricas exportadoras de Bangladesh han sido inspeccionadas, pero sólo ocho han superado los controles. El resto debe todavía acometer correcciones en estructuras, instalaciones eléctricas y sistemas anti incendios para garantizar que son seguras.


Derrumbe del complejo Rana Plaza en 2013 en Bangladesh, donde murieron más de un millar de trabajadores.- EFE

DACCA.– La inauguración el pasado octubre de una tienda de Primark en Madrid causó sensación, generó enormes colas y sirvió para recordar que la ropa de moda asequible sigue siendo un imán para las masas en Occidente. Sólo un par de semanas después, a miles de kilómetros de distancia se producía una efeméride mucho menos publicitada en el segundo país exportador de textil del planeta, en el que producen la mayoría de las grandes firmas internacionales, incluida Primark. Concluían en Bangladesh las inspecciones de seguridad en fábricas textiles que se iniciaron a raíz del derrumbe del complejo Rana Plaza, donde en abril de 2013 fallecieron más de un millar de trabajadores bajo los escombros.

Dos años y medio después de esa tragedia, menos de una decena de talleres han completado con éxito las reformas requeridas, 37 han tenido que cerrar sus puertas y a la gran mayoría de las 3.500 fábricas exportadoras les espera todavía un largo camino. Un camino que los expertos creen que se hace muy lentamente y que será difícil culminar. Entretanto, muchas de esas factorías siguen sin cumplir los mínimos de seguridad requeridos para evitar convertirse en trampas mortales para sus trabajadores.

Cuando uno abandona rumbo al norte la populosa Dacca, una ciudad de 18 millones de habitantes en congestión perpetua, a los lados de la carretera comienzan a surgir paulatinamente edificios de varias plantas junto a los que a primera hora de la mañana se forman largas hileras de gente como las de Primark en Madrid. Quienes esperan no son compradores en busca del último modelo, sino trabajadores del textil, en su mayoría mujeres, muchos de ellos originarios de otros puntos de Bangladesh, que acuden puntuales a su cita diaria y representan el músculo de nueve millones de manos que mueve la mayor industria exportadora del país. Un sector que en el curso fiscal 2014-15 facturó casi 26.000 millones de dólares, más del 80% del total de ventas nacionales al exterior, y que pese a los graves siniestros de los últimos años aspira a doblar la marca en 2021.


Primark tiene la mayoría de sus talleres en Bangladesh, entre ellos el que se derrumbó en 2013.- REUTERS.

Una enorme lupa sobre el sector

El Rana Plaza cayó como un castillo de naipes. Cinco meses antes, en noviembre de 2012, un grave incendio en otra fábrica, Tazreen Fashions, había segado la vida más de un centenar de personas. Ambos desastres, ocurridos en las afueras de Dacca, hicieron sonar las alarmas. El Gobierno de Bangladesh aprobó una enmienda de la ley laboral, se incrementaron los salarios mínimos, se flexibilizó la creación de sindicatos y se sancionaron indemnizaciones para las víctimas.

Paralelamente, las grandes firmas internacionales y las autoridades bangladesíes reaccionaron creando organismos de supervisión para acometer una profunda reforma de la seguridad en un sector sobre el que pesaban acusaciones de laxitud: las estructuras de los edificios, los sistemas anti incendios y las instalaciones eléctricas de las fábricas debían ser inspeccionadas minuciosamente para evitar más pérdida de vida humana.

"Estamos trabajando duro. No es el momento de tomar riesgos", afirma Faruque Hassan, vicepresidente de la principal patronal (BGMEA), cuando repasa la trayectoria reciente. "Es evidente que hay que hacer más, pero las cosas se están moviendo y eso es positivo", subraya.

Diferentes ritmos de inspección


La labor supervisora lleva claramente dos ritmos. Por un lado, las marcas punteras de Occidente han financiado con decenas de millones dólares dos entes inspectores, Accord y Alliance, que engloban sobre todo a las fábricas que producen para firmas europeas y norteamericanas respectivamente, mientras que unas 1.500 fábricas que exportan a mercados menos importantes fueron asignadas a una iniciativa liderada por el Gobierno y tutelada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Accord y Alliance concluyeron ya en 2014 sus inspecciones, mientras que las autoridades bangladesíes solo terminaron de supervisar su parte a finales de octubre.

"Todos los edificios tenían problemas y en todas las áreas", aseguró Rob Weiss, director ejecutivo de Accord, en una entrevista reciente. "Hay edificios que no se correspondían con el diseño del arquitecto, que tenían columnas más pequeñas. Otros que debían tener cuatro plantas y tenían dos más de la cuenta. Nunca se consideró el peso adicional sobre el edificio (tanques de agua, generadores...). Había sistemas eléctricos que eran un caos y fábricas que no tenían salidas de emergencia ni paredes con protección". En realidad todos estos puntos y muchos otros estaban incluidos en el código de construcción, pero según Weiss nadie reguló su cumplimiento y las auditorías que se llevaron a cabo hasta antes del derrumbe del Rana Plaza no tenían el cometido de controlar esos aspectos.

"Hay edificios que no se correspondían con el diseño del arquitecto, que tenían columnas más pequeñas. Otros que debían tener cuatro plantas y tenían dos más de la cuenta.



Según el último informe de Accord, emitido este mes, sus ingenieros han hallado hasta la fecha más de 67.000 incorrecciones durante sus visitas a los talleres, 617 de los cuales un año y medio después de la primera supervisión aún no han presentado un plan de viabilidad, mientras que más de un millar lo han presentado pero lo implementan "con retraso". Solo dos fábricas cumplen ya plenamente con los requisitos de seguridad, a las que se suman seis más inspeccionadas por Alliance. Es decir, ocho de 3.500 han superado el examen. "En muchos casos, las fábricas están errando a la hora de hacer progresos en las labores de remediación de acuerdo a la hoja de ruta planteada", mantuvo en su última notificación en septiembre Alliance, que se fija un calendario hasta 2018 para los siete centenares de talleres bajo su lupa. En su caso, la media de incorrecciones por fábrica es de 86, un cuarto de ellas de "prioridad máxima".

Sobre el papel, las fábricas gestionadas por estos dos organismos son las que van más rápido. De acuerdo con el mecanismo establecido, los retrasos en las reformas o presentación de planes de viabilidad llevan a los supervisores a emitir advertencias y, cuando estas advertencias superan un límite, el incumplimiento puede hacer que los talleres tengan que abandonar sendas plataformas, lo que supone en la práctica dejar de producir para los grandes clientes europeos y norteamericanos.

Dudas sobre la viabilidad de las reformas


Protestas delante de una tienda de Primark por la tragedia de Bangladesh.- REUTERS.

Los tiempos son otros, más pausados, en la iniciativa liderada por el Gobierno, cuyas inspecciones son las que acaban de concluir. Las autoridades bangladesíes han fijado un plazo de tres meses para presentar planes de viabilidad, aunque fuentes del sector sostienen bajo anonimato que el plazo se incumplirá. Y luego, "arreglar los problemas dependerá de cada fábrica. No podemos decir si se tardarán semanas o meses", defendió cuando terminaron las inspecciones Syed Ahmed, jefe del DIFE, el organismo inspector gubernamental. De esas 1.500 fábricas visitadas por sus ingenieros, dos tercios se enfrentan a reformas de envergadura y un tercio han sido calificadas con un color verde que supuestamente implica cambios poco costosos o mínimos.

"No creo que ni siquiera el 50 % de todas las fábricas del país consigan completar las correcciones", vaticina una persona implicada en tareas de supervisión con décadas de experiencia en la industria. "Las estructuras de algunos edificios no hacen viables algunos de los cambios requeridos, así que probablemente habrá fábricas que se tendrán que reubicar en otros lugares", admite el vicepresidente de la BGMEA Hassan. Algunas, de hecho, ya lo están haciendo. "Otras fábricas seguramente acabarán valorando que el coste de las reformas es superior al que implica un traslado", opina por su parte Alonzo Glenn Suson, director en Bangladesh del Centro de Solidaridad, una ONG que defiende los derechos de los trabajadores.

El desembolso estimado para las reformas no es baladí. Según Alliance, este oscila entre 250.000 y 350.000 dólares por taller; el funcionario gubernamental Ahmed lo sitúa entre los 63.000 y 636.000 dólares. Accord no ofreció datos.

¿Competitivos pese a los cambios?



Cientos de trabajadores de la industria textil fallecieron en Bangladesh.-EFE


Para muchos dueños de fábricas resulta injusto que sean ellos únicamente quienes tengan que asumir el gasto de las reformas, aunque Suson matiza que se han puesto en marcha diferentes iniciativas y acuerdos bancarios que permiten a los patrones acceder a créditos con intereses muy bajos en caso de que necesiten liquidez. "Bangladesh es uno de los países en los que la industria textil obtiene más ayuda (por parte de las autoridades). De hecho, las inspecciones a los talleres les están saliendo gratis a los propietarios y, la realidad, es que han estado ganando un montón de dinero", subraya. El activista recuerda, además, que pese a las subidas de los últimos años, el país asiático sigue teniendo los salarios más bajos de la región: 5.300 takas mensuales (67 dólares), que unidos a algunos suplementos pueden llegar a los cien dólares.

El vicepresidente de la patronal Hassan entiende que el empresariado local no tiene otra alternativa que apechugar, pero al tiempo espera que las firmas internacionales "entiendan el esfuerzo" tramitando "más pedidos" y promoviendo "mejores precios" por el producto que compran. Sus temores están justificados. La competencia en el textil es muy alta, en el mercado global están surgiendo nuevos competidores y, al final, aunque inciden otros factores, el precio tiene mucho peso en la toma de decisiones. "Esta industria es una ruleta. Primero estuvo en Europa, luego en EEUU y luego pasó por diversos países asiáticos antes de llegar al Sur de Asia. ¿Quién dice que Bangladesh será el último lugar?", advierte la fuente del organismo supervisor.

Ruede o no la ruleta, el sector textil bangladesí tiene aún un largo camino hacia su transformación en un espacio laboral plenamente seguro.

domingo, 22 de novembro de 2015

Refugiados. La historia no empieza en nuestras playas

La diáspora siria que a Europa no le interesó. Fotorreportaje de Judith Prat.


Judith Prat*
http://www.pikaramagazine.com/

Refugiada siria de 99 años, pasea entre las tiendas del Campo Zaatari. Jordania.
Refugiada siria de 99 años, pasea entre las tiendas del Campo Zaatari. Jordania.
Ya en 2013 era difícil encontrar una pizca de esperanza en los cientos de miles de mujeres y hombres sirios que habían abandonado su país y se adentraban en la incertidumbre de convertirse en población refugiada. Tres años después del inicio de la guerra, más de tres millones de personas forzadas a abandonar su país se diseminaban en los países vecinos, especialmente en Líbano, Turquía y Jordania, en la que sin duda era ya entonces una de las más dramáticas diásporas a causa de una guerra.
Turquía con 1.900.000 personas refugiadas y Líbano con 1.100.000 (un cuarto de su población total) acogen a casi diez veces más de sirios y sirias que la Unión Europea 
Estas cifras, obscenas y abrumadoras, no han dejado de aumentar silenciosamente en las lejanas fronteras sirias que para Occidente son sus países vecinos. En la actualidad, Turquía con 1.900.000 personas refugiadas y Líbano con 1.100.000 acogen a casi diez veces más de sirios y sirias que la Unión Europea, que solo ha tramitado 348.540 peticiones de asilo.
Poco se ha hablado estos años en Europa de la situación de quienes abandonaban Siria en busca de la protección de estos países, un drama que se percibía ajeno y que no merecía ocupar las portadas de los grandes periódicos, abrir los informativos o que enviados especiales de medios de todo el mundo llegaran hasta allí en apenas unas horas.
Pero lo no contado también existe y este drama poliédrico se caracteriza por las consecuencias que está teniendo la deriva del conflicto sirio en los países vecinos, que se enfrentan a una gran carga en las economías, infraestructuras y recursos, así como en su población, que acusa desde el inicio de la guerra de Siria la precarización del mercado de trabajo por la entrada de mano de obra barata y el incremento del precio de la vivienda. La cruz de esta moneda la encarna de nuevo la población siria, que lucha con enormes dificultades para conseguir cubrir las necesidades básicas fuera de su país.
Abed Alilah Harba, responsable del asentamiento Albaraá y su familia en el interior de la tienda. Arsal, Líbano.
Abed Alilah Harba, responsable del asentamiento Albaraá y su familia en el interior de la tienda. Arsal, Líbano.
Joven sirio con su hijo en el interior de su tienda en el asentamiento informal Albaraá. Arsal, Líbano.
Joven sirio con su hijo en el interior de su tienda en el asentamiento informal Albaraá. Arsal, Líbano.
Asentamiento informal  Albaraá en Arsal, Líbano.
Asentamiento informal Albaraá en Arsal, Líbano.
La situación de los sirios y sirias en Líbano ha sido y sigue siendo extremadamente difícil. La creación de campamentos de refugiados está prohibida y la vivienda escasea o es inaccesible, así que la mayoría vive en tiendas de campaña, albergues provisionales, fábricas abandonadas, edificios derruidos, locales o garajes. Desde las colinas de Arsal y a lo largo de todo el valle de la Beca, centenares de pequeños asentamientos informales con improvisadas tiendas elaboradas con plásticos y lonas publicitarias salpican el paisaje dando una idea de la dispersión que tanto dificulta a las organizaciones internacionales prestarles la asistencia necesaria.
Desde enero, la población siria necesita de un visado de entrada a Líbano, que ha pasado también a excluir a la población extranjera de un total de 70 profesiones
Desde el pasado 5 de enero, la población siria, por primera vez en la larga historia común entre ambos países, necesita de un visado de entrada, una decisión sorprendente estando en vigor el tratado de hermandad cooperación y coordinación firmado entre Líbano y Siria en mayo de 1991. Además, se ha endurecido la aplicación de la legislación libanesa en el sentido de revocar el estatuto de refugiado a todos los que violen las leyes y condiciones para la entrada, y un total de 70 profesiones han pasado a estar reservadas a la población libanesa excluyendo a extranjeros, y por tanto a los sirios y sirias.
Algunas voces dentro del Gobierno libanés se han manifestado contrarias a estas decisiones, argumentando que es posible establecer una regulación de la entrada de población refugiada en el país sin que sea necesario el requerimiento de visado, pero lo cierto es que la aplicación de estas medidas ha tenido efectos de contención en el crecimiento del número de personas sirias en Líbano.
En Turquía tan sólo unos 218.000 sirios y sirias están en alguno de los campamentos oficiales establecidos por el Gobierno. El resto sobrevive en ciudades como Gaziantep, a escasos 50 km de Siria, sin posibilidad de obtener un permiso de trabajo que les permita ganarse la vida dignamente y habitando infraviviendas cuyos alquileres son mucho más elevados para la población siria que para los nacionales.
Entrada al campo de refugiados Zaatari, que acoge a más de 85.000 sirios y sirias. Mafraq, Jordania.
Entrada al campo de refugiados Zaatari, que acoge a más de 85.000 sirios y sirias. Mafraq, Jordania.
La población se acerca a recoger agua a los camiones cisterna que todos los días abastecen al campo Zaatari.  Jordania.
La población se acerca a recoger agua a los camiones cisterna que todos los días abastecen al campo Zaatari. Jordania.
En Jordania el panorama no es mucho más alentador. El campo de Zaatari es el mayor del país y uno de los más grandes del mundo. En abril de 2013 llegó a acoger a más de 200.000 sirios y sirias que se hacinaban en este trozo de terreno en mitad del desierto. Ahora, con 85.000 habitantes, este campo es la cuarta ciudad más grande de Jordania y en algunos momentos ha resultado ser un lugar de internamiento donde han sido retenidos para evitar “problemas de seguridad” en el resto del país.
Se están produciendo muchos matrimonios tempranos de niñas con apenas 12 o 13 años y no existe ninguna autoridad civil o judicial que lo regule
Bahia, que llegó a Zaatari en 2013 con su marido y sus dos hijos, conoce bien las dificultades de vivir en un campo de refugiados. Los vales de comida que les proporcionan no son suficientes para alimentarse, el agua escasea y deben recorrer largos trayectos para traerla a las tiendas, los baños son un foco de infecciones y enfermedades y no tienen medicinas. También pone sobre la mesa algunos de los problemas a los que deben enfrentarse las mujeres. Se están produciendo muchos matrimonios tempranos de niñas con apenas 12 o 13 años y no existe ninguna autoridad civil o judicial que lo regule. Cuando las mujeres dan a luz no saben donde inscribir a sus bebés puesto que no hay registro en el campo y se pregunta en qué situación quedan esos niños y niñas de cuya existencia no tienen constancia ni las autoridades sirias ni las jordanas.
Muchas familias han abandonado el campo en busca de mejores oportunidades pero lo cierto es que fuera de allí las cosas no mejoran demasiado. El 84% de la población siria en Jordania malvive en las principales ciudades trabajando, en el mejor de los casos, de manera ilegal por la mitad del salario de un jordano y con el consiguiente riesgo de ser detenidos por la policía y devueltos a Zaatari. Los alquileres en las zonas urbanas han incrementado su precio en un 30% desde 2012, llegando a cantidades difíciles de pagar para los propios jordanos y totalmente inaccesibles para la mayoría de los refugiados.
Niño sirio vendiendo té en un comercio del centro de Gaziantep. Turquía.
Niño sirio vendiendo té en un comercio del centro de Gaziantep. Turquía.
Niños sirios jugando entre maquinaria abandonada a las afueras de Sidon. Líbano.
Niños sirios jugando entre maquinaria abandonada a las afueras de Sidon. Líbano.
 Joven sirio   trabajando como limpiabotas en la calle en Embassy Coet, Beirut. Líbano
Joven sirio trabajando como limpiabotas en la calle en Embassy Coet, Beirut. Líbano
La situación de los niños y niñas, más del 50% de la población total refugiada, es especialmente delicada en los tres países. Según informaciones de Save the Children, la mitad tienen dificultades para ser escolarizados a causa de matrículas prohibitivas o de la necesidad de que trabajen para que sus familias puedan sobrevivir.
No nos engañemos, no es la población siria la protagonista del abrumador despliegue informativo, sino nosotros y nuestros miedos dirigidos
En definitiva, la falta de trabajo para los adultos ha facilitado la explotación laboral de los más pequeños, que se ven abocados a trabajar en la calle vendiendo té, flores, o como limpiabotas, ganando unos 5 dólares al día y expuestos a todo tipo de peligros. Difícil encrucijada, conseguir algo de dinero o mantenerse a salvo.
En definitiva, las dificultades de la población siria y sus dramas personales y colectivos vienen de lejos, vienen de Siria y después de Jordania, de Líbano o de Turquía.
Frente a esta situación, cuesta entender que sólo la llegada de población siria refugiada a Europa haya conseguido el despliegue de una cobertura mediática de tal envergadura que ha supuesto, incluso, el olvido en los medios de otros tantos conflictos abiertos en el mundo. Europa mira a Europa, y el mundo nos mira también. No nos engañemos, no es la población siria la protagonista del abrumador despliegue informativo, los protagonistas somos una vez más nosotros. Nuestros miedos dirigidos, nuestros “problemas de inmigración”, las vallas que seguimos construyendo, la nula voluntad, o en el mejor de los casos, la ineptitud para aportar soluciones, nuestra educada solidaridad que acaso sea nuestro mayor cinismo. En definitiva, la noticia es simplemente Europa.
Niños sirios juegan entre las tiendas del  asentamiento Abo Sultan Camp en Zhale, Valle de la Bekaa. Líbano.
Niños sirios juegan entre las tiendas del asentamiento Abo Sultan Camp en Zhale, Valle de la Bekaa. Líbano.
Jóvenes recogen piedras y tierra en el campo Zaatari, que venden en pueblos cercanos como material para la construcción. Jordania.
Jóvenes recogen piedras y tierra en el campo Zaatari, que venden en pueblos cercanos como material para la construcción. Jordania.
Niños siros jugando en una vieja furgoneta en el asentamiento Albaraá, Arsal. Líbano.
Niños siros jugando en una vieja furgoneta en el asentamiento Albaraá, Arsal. Líbano.
Instalación de nuevos contenedores para alojar a los refugiados que siguen llegando a Zaatari. Jordania.
Instalación de nuevos contenedores para alojar a los refugiados que siguen llegando a Zaatari. Jordania.
Boda de dos jóvenes sirios en el campo de refugiados  Zaatari, Jordania.
Boda de dos jóvenes sirios en el campo de refugiados Zaatari, Jordania.
12- Asentamiento informal en Zhale, valle de la Bekaa. Líbano.
Asentamiento informal en Zhale, valle de la Bekaa. Líbano.
Asentamiento informal de refugiados sirios en Talabya en el valle de la Bekaa, construido en el interior de un antiguo recinto deportivo municipal. Líbano.
Asentamiento informal de refugiados sirios en Talabya en el valle de la Bekaa, construido en el interior de un antiguo recinto deportivo municipal. Líbano.
Edificio abandonado a las afueras de Sidon, ocupado por 800 refugiados sirios. Líbano.
Edificio abandonado a las afueras de Sidon, ocupado por 800 refugiados sirios. Líbano.
Familia siria en la puerta del local alquilado como vivienda en Gaziantep. Turquía.
Familia siria en la puerta del local alquilado como vivienda en Gaziantep. Turquía.
Mujer siria prepara la comida en el interior del edificio abandonado que han ocupado decenas de familias sirias a las afueras de Sidón, Líbano.
Mujer siria prepara la comida en el interior del edificio abandonado que han ocupado decenas de familias sirias a las afueras de Sidón, Líbano.
Familia en el interior de su casa alquilada en el barrio Bear Hassan de Beirut. Líbano.
Familia en el interior de su casa alquilada en el barrio Bear Hassan de Beirut. Líbano.
Abu Abdoh, junto a su nieto, en la casa que han alquilado en el campo de refugiados palestinos Al BAq’a, a 25 km de Amman. Jordania.
Abu Abdoh, junto a su nieto, en la casa que han alquilado en el campo de refugiados palestinos Al BAq’a, a 25 km de Amman. Jordania.
Said Khaled, joven ingeniero sirio que ha aprendido a realizar algunas curas de urgencia, cose una herida a una niña en el distrito 5 del Campo  Zaatari, ayudado por algunos vecinos.  Jordania.
Said Khaled, joven ingeniero sirio que ha aprendido a realizar algunas curas de urgencia, cose una herida a una niña en el distrito 5 del Campo Zaatari, ayudado por algunos vecinos. Jordania.
Salem Khalil de 28 años gravemente herido en la cabeza por un barril explosivo, se recupera en el hospital Al Jazeera de Amman, acompañado por su padre.  Ha perdido la movilidad de todo su cuerpo y la memoria, no reconoce a sus familiares. Jordania.
Salem Khalil de 28 años gravemente herido en la cabeza por un barril explosivo, se recupera en el hospital Al Jazeera de Amman, acompañado por su padre. Ha perdido la movilidad de todo su cuerpo y la memoria, no reconoce a sus familiares. Jordania.
Abadala de 14 años, herido al caer un barril explosivo sobre su casa en Daraa, ha perdido una pierna y está a la espera de iniciar el proceso ortopédico en el Hospital Al Jazeera de Amman. Jordania.
Abadala de 14 años, herido al caer un barril explosivo sobre su casa en Daraa, ha perdido una pierna y está a la espera de iniciar el proceso ortopédico en el Hospital Al Jazeera de Amman. Jordania.
*Judith Prat es una fotógrafa documental interesada especialmente en temas relacionados con los derechos humanos.
www.judithprat.com
judithprat22@gmail.com

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VÍCTOR J. HERNÁNDEZ
http://www.publico.es/

21/11/2015. Tengo una pregunta para ti, cazador, que te defines también como defensor de la Naturaleza, que necesitas salir al campo a sentir la madrugada y el aire frío en la cara, recorrer las sendas y trochas o monte a través; que disfrutas de ver a los perros sobre el terreno, trotando alegres de verse sueltos, da igual que no encuentren nada; que te gusta compartir esas salidas con otros compañeros, esos almuerzos campestres, que necesitas como respirar el aroma de la jara, del lentisco, del romero, del rocío primero de la mañana, siendo lo de menos traerte algo en el morral; que admiras la libertad, el instinto y la fuerza de tus presas y en el fondo algo te dice que no está bien arrebatárselas; que te revuelven las tripas esas cacerías de salón, montadas para que los señoritos hagan una masacre sin moverse del sitio; lo mismo que el mercantilismo cinegético que está convirtiendo el campo en una inmensa granja, ya todo lleno de tristes caricaturas de piezas domesticadas...


¿Por qué no cambias la escopeta por los prismáticos? Definitivamente. El alivio será enorme. Se acabaron las caras licencias de armas y la compra de munición, las cuotas a unas sociedades y federaciones que sabes que van a lo suyo, los conflictos interminables entre cotos y supuestos colegas; en fin, todo eso que te amarga. A cambio, tu contacto con los animales no se limitará al segundo escaso necesario para apretar el gatillo, sino que podrás ser espectador privilegiado de su vida, de sus costumbres, de sus amores, de la crianza de sus puestas y camadas. Y al retirarte, seguirán vivos. Volverás a casa con el trofeo del recuerdo de su observación, de las vivencias que te aportarán, y con la satisfacción de no haber truncado su destino. Además, tendrás todo el año y todo el territorio para disfrutar de la observación. Y no se limitará a las especies cinegéticas. Como observador, con tus prismáticos en la mano como única arma, todo un mundo de fauna diversa se abre ante ti. Y cada año son muchos más quienes se deciden a recorrerlo.

xoves, 19 de novembro de 2015

Trece candidaturas competirán nas xerais en Galicia

David Lombao
http://praza.gal/


Comeza a carreira electoral. O Boletín Oficial do Estado (BOE) publica este mércores as candidaturas presentadas polas formacións políticas para as eleccións xerais do 20 de decembro, que serán proclamadas definitivamente o vindeiro día 24. No caso de Galicia rexistráronse trece candidaturas das que só nove presentan listas ao Congreso nas catro circunscricións. Malia á proliferación de novas forzas políticas, a configuración final deixa un dos panoramas menos diverso en canto a opcións partidarias nuns comicións ás Cortes Xerais nos que, segundo os inquéritos que manexan os partidos, as maiores probabilidades de obter representación són para PP, PSOE, En Marea, Nós-Candidatura Galega e, en menor medida, Ciudadanos.
O electorado da Coruña é o que dispón dun maior número de opcións para votar o 20-D. Ademais dos principais partidos e coalicións pode optar tamén polo PACMA, UPyD, Recortes Cero, o Partido da Terra, Comunistas da Galiza e SAIN. Tamén está presente o partido dereitista VOX, cuxa lista ao Congreso pola Coruña é a única que presenta en Galicia.
Para o Senado quen, a priori, máis posibilidades teñen de lograr os escanos son os tres candidatos do PP: os agora deputados no Parlamento galego Paula Prado e Gonzalo Trenor e máis o exalcalde de Ribeira, José Luis Torres Colomer. O PSOE concorre á Cámara Alta con Ángel Mato, Mar Debén e Javier Losada, NÓS presenta a Xosé Luís Rivas 'Mini', Vanessa Nieves e Secundino García Casal e pola banda de En Marea concorren José García Buitrón, Iria Otero e André Seoane.
Os catro escanos da provincia de Lugo terán candidatos e candidatras de dez forzas políticas; as cinco que as enquisas sitúan en cabeza e mais o PACMA, UPyD, Recortes Cero, o Partido da Terra e Comunistas da Galiza. Como en Ourense, a principal incógnita neste caso reside en se as forzas diferentes de PP e PSOE son quen de se facer oco no reparto de escanos ao Congreso, algo que non acontece dende a etapa da UCD.
Para seren senadores e senadoras por Lugo o PP volve optar por José Manuel Barreiro, acompañado por Dámaso López e Sandra Vázquez. Polo PSOE concorren á Cámara Alta Ricardo Varela, Darya Fernández e Pablo Núñez. Nós-Candidatura Galega presenta ao Senado a Ana Prieto, Orlando González e Luís López Melle, e En Marea propón a Luis Daporta, Carmen Pérez e Modesto Renda.
En Ourense haberá tamén unha decena de opcións entre as que optar para cubrir os catro postos ao Congreso dos Deputados, onde actualmente senta 3 representantes do PP e 1 do PSOE. Ademais dos partidos e coalicións que se presentan no resto do país, no caso ourensán concorre tamén a formación Ourense pola Esquerda.
Para o Senado o PP presenta a Edelmira Barreira, Carmen Leyte e Francisco José Fernández, mentres que oPSOE optou polo ex xefe superior de Policía de Galicia, Luís García Mañá, xunto a Teresa Taboada e Enrique Barreiro. Por NÓS concorren ao Senado Xabier González, Carmen Bolaño e Diego Lourenzo, mentres que En Marea presenta a Pilar Barros, Juan Luis Villarino e Dolores Alonso
Serán tamén dez as papeletas que se poidan escoller para configurar o Congreso o 20-D en Pontevedra. Actualmente, pola circunscrición pontevedresa o PP ten 4 representantes, o PSOE conta con 2 e o BNG ten unha deputada.
No Senado o PP presenta como primeira opción a Marta Lucio, ata agora directora do Museo do Mar e cunha longa traxectoria na Deputación de Pontevedra, cuxo expresidente, Rafael Louzán, figura como suplente para este posto. Acompáñanos na lista Miguel Fidalgo e o ex alcalde de Lalín, José Crespo. Pola banda do PSOE optan á Cámara Alta o agora deputado Abel Losada, con María Aguín e Alfonso Parada. Por NÓS preséntanse Alba Cuba, Xosé Collazo e Valentín García Bóveda. En Marea propón a Vanessa Gómez, Marta Díaz e mais a Xosé Luís Méndez Ferrín.

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