mércores, 5 de marzo de 2014

¿Toleramos más la violencia que el sexo en la pantalla?

Por: 
Cuando analizamos si comprar o no un videojuego a nuestros hijos o qué película pueden ver, dos de las palabras que vienen a nuestra cabeza son sexo y violencia. Dos conceptos complejos que, a veces, se mezclan y que, sin embargo, tienen connotaciones diferentes. De hecho, si lo pensamos un poco, hasta misteriosamente, en nuestra sociedad hasta parece que tuviéramos menos tabúes con la violencia que con el sexo. ¿Es que acaso nos llevamos peor con la vida que con la muerte?
Fotográma de la película 'Nynphomaniac' de Lars Von Trier. 
Un claro ejemplo: decidir cuándo cambiamos o no de canal. Parece un gesto simple y, sin embargo, si lo analizamos, vemos que podemos sacar muchas conclusiones al respecto. Escena primera, estamos viendo con los niños, a la hora de cenar, la típica película ‘de tiros’. La gente estalla por los aires en múltiples explosiones; el protagonista se va cargando, sin ton ni son, a todos ‘los malos’ que se cruzan por su camino. Ni nos inmutamos: es una escena típica y nadie le da importancia. Pero ojo, pasemos a la siguiente secuencia: esa en la que ‘el prota’, para liberar tensiones, se pasa por la casa de la chica de sus sueños y vemos cómo se van encendiendo por momentos, hasta que la cosa acaba en la cama. No queremos que los niños se nos escandalicen, así que cambiamos de canal.
Si esa escena no era especialmente explícita, mostrar un momento de amor ente un hombre y una mujer, quizás no fuera tan llamativo, como el hecho de banalizar la muerte. De esta manera, estamos dando, inconscientemente, una connotación negativa a lo relacionado con lo sexual y positiva, a lo relacionado con la violencia. Si bien hemos hablado muchas veces de que la educación sexual debe ser reglada e impartida en los centros educativos por profesionales, es igual de cierto que la educación, en todos los sentidos, también empieza en casa, y que los niños toman nota de todo lo que hacemos. También en esto.
Una de las tiras cómicas de Runtime Error.
Así, crecemos con esa idea de que lo sexual parece más agresivo que la propia violencia. Un ejemplo de ello lo tenemos en las críticas que existieron en torno a la saga de Canción de Hielo y Fuego, de George R. R. Martín y su versión en serie de televisión Juego de Tronos. Ante las opiniones varias relacionadas con el sexo explícito en sus novelas, pero sobre todo con las escenas en su versión televisiva, Martin llegó a declarar en una entrevista para Rolling Stone: "Recibo cartas sobre ello de forma bastante regular. Es un tipo de puritanismo genuinamente americano. Puedes describir con todo detalle como un hacha penetra en el cráneo de una persona y nadie se quejará. Pero si describes con igual detalle cómo un pene entra en una vagina, recibes un montón de cartas de lectores diciéndote que no volverán a leerte nunca más. ¿Qué es eso? Los penes entrando en las vaginas traen al mundo mucha más felicidad que las hachas clavándose en los cráneos de las personas".
Vale, no lo vamos a negar. En cierto sentido, es cierto que sexo y violencia pueden relacionarse. Básicamente, porque ambos responden a instintos básicos de todo ser humano. Incluso dando un paso más, es cierto que a veces el sexo puede ser violento. Lo vemos en el primer ejemplo que citábamos, los videojuegos (en algunos, las mujeres se convierten en objeto de esa violencia sexual).O volviendo al cine, podrían servirnos también de ejemplo, algunas de las escenas de la segunda parte de la última de Lars Von Trier, Nynphomaniac, de la que ya hablamos aquí. No se trata, por tanto, de obviar esa perspectiva más conflictiva y visceral de lo sexual, sino de pensar por qué damos tanta importancia a esa parte negativa, en vez de plantear, al menos con el mismo ímpetu, el sexo como algo básico, positivo y saludable en nuestras vidas.
Escena del videojuego Grand Theft Auto 
Tendemos incluso a educar en el sexo como peligro. Embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual, etcétera, y aunque es necesario conocer los riesgos, olvidamos mencionar lo importante que es la sexualidad en nuestra vida... todo lo que puede aportarnos para bien, en lo físico y en lo emocional, para que la vivamos desde una perspectiva enriquecedora y no sólo restrictiva.
No podemos cambiar los grandes tabúes sociales, pero podemos cambiar los modos y las formas de hacer en nuestra propia casa. Y ya se sabe, granito a granito se hace una playa. Si cuando somos adultos descubrimos que eso del sexo no era tan malo ni tan oscuro y que, de hecho, a veces es el motivo de buenas sonrisas, no estará de más que dejemos algunas pistas a nuestros hijos. Así, puede que el día de mañana les hayamos ayudado a ser unos adultos con una vida sexual sana y natural, alejada de ese concepto violento, para que les sea mucho más fácil conseguir cada día su propia sonrisa.

martes, 4 de marzo de 2014

Bícamans





Mirai esta foto por favor. Hai que ser parvo, esa reverencia a esa señora e o bícamans, case se desconxunta o espiñazo, o ministro de Guindos tivo que facer cando menos unha esnogadura ou luxación de columna na súa reverencia a Lagarde ("A seca") rozando a xenuflexión. Por Deus!

- Un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo.

E que me decides do compracido "campechano", non será o do museo de cera…

Alá onde van os nosos representantes, damos a imaxe do que somos puros servos dos deberes que nos poñen o FMI e o BCE, e para que non nos regañen facemos o pallaso sen vergoña ningunha. Que peniña damos Señor!, Que peniña!

E mentres o teatriño da irrealidade seguía seu curso, a vida real ía por otros derroteiros…
Refírome ós medios que cando de vascos se trata só ven terrorismo aínda que só se lles escape un peido pero xustifican e aplauden se se fai en Burgos.
Imos ver: reúnense banqueiros, o Rey, Rajoy, De guindos, Lagarde & Co. O raro, a noticia sería que non ardese nada.

Se iso é "terrorismo callejero", como lle chaman, ó do FMI o Banco Central Europeo e a troika que é… TERRORISMO DE SALÓN na nosa vida de traballadores, de xubilados o borde do abismo económico e vital...

Romper mobiliario está mal.
Queimar contedores está moi mal.
Machucar escaparates está fatal.
Acantazar ós corpos de seguridade está máis que mal.

Abaratalo despido, e eliminar o conseguido coa loita do nosos antepasados e baixarnos os pantalóns está xenial. Ánimo sigamos nesta liña... imos polo bo camiño.

Por incrementar as súas ganancias, eles son os causantes e beneficiarios da estafa deixando a millleiros de familias e proxectos de vida na cuneta.

Todos os que se escandalizan cos vidros rotos nas rúas deberían indignarse moito máis cando nos chouricean e acordan os nosos recortes…

O que fai a troika e o desgoberno que é entón?
E a criminalidade financeira… Iso non é violencia?
Cánta hipocrisía!

Bilbao foi exemplo do que ocorre no mundo: mentres a poboación está farta e indignada polas argalladas dos dirixentes, eles nos seus "refuxios" de estatus seguen sen entesarse (e a salvo) do que ocorre na rúa.

Christine Lagarde impresionada logo de "pasar o cepillo" e "doblar la esquina" trala súa expedición a Bilbao dixo:

- ¡Mon Dieu! Todavía quedan españoles, dignos del protocolo de Versalles muy raros de ver. No me había emocionado tanto desde el safari en África.


Quino

La privatización del Sergas

Por Pablo Vaamonde

El Servicio Gallego de Salud tiene, para el año 2014, un presupuesto de 3.326 millones de euros, casi 400 millones más bajo que en 2010.

El Servicio Gallego de Salud tiene, para el año 2014, un presupuesto de 3.326 millones de euros, casi 400 millones más bajo que en 2010. Las externalizaciones y los conciertos con centros privados aumentaron de forma extraordinaria; representan ya cerca del 50% del presupuesto total junto con el gasto en farmacia y material sanitario, que sigue siendo muy elevado (1335 millones de euros). El descenso presupuestario afecta sobre todo al gasto en personal (por la destrucción de plazas y la reducción salarial, desciende un 14% respecto a 2010 y representa el 44% del total). Con tanto gasto comprometido para la actividad privatizada y la factura de las farmacias, el Sergas solo dispone del 5% del presupuesto para todo lo demás (obras, dotación, equipamiento, funcionamiento etc.), a todas luces insuficiente. Llevaron la situación a tal extremo que el Sergas tiene cegada toda posibilidad de inversión y mejora, situación terrible para cualquier organización que quiera ser puntera.

La Asociación Gallega para la Defensa de la Sanidad Pública acaba de hacer público un excelente informe en el que deja bien a las claras la estrategia privatizadora impulsada por el PP en Galicia. La forma de actuar es la misma que emplean en el ámbito educativo: recortan los presupuestos, reducen al personal y desprestigian su trabajo, y después ceden a empresas privadas el cometido que venían realizando los empleados públicos. Núñez Feijóo, experto privatizador (la nefasta experiencia de las Fundaciones Sanitarias y la privatización de Correos figuran en su currículo), impulsó esta línea de actuación desde el primer día de su llegada a la residencia oficial de Monte Pío. La hoja de ruta es bien clara: fragmentan la sanidad pública en diversas áreas de actividad para proceder luego a su privatización. De esta manera destruyen puestos de trabajo y descapitalizan los centros públicos; no garantizan una mejor calidad en la prestación pero sí que provocan, en todos los casos, un mayor coste económico. En este estudio destacan, por su repercusión negativa para el futuro, la privatización de alta tecnología (mediante la curiosa figura legal llamada "socio tecnológico") que queda en manos de las propias empresas suministradoras, que serán las que decidan que tecnología se implementa y dónde se sitúa: aumentará el gasto y el uso excesivo e inadecuado de estos recursos, como se demostró en otros estudios. También es una sustraccion muy relevante la entrega a manos privadas de la docencia, la formación y la evaluación de tecnologías; el sistema público pierde el control de un área fundamental: la investigación y el conocimiento que permiten construir el futuro.
Con esta táctica el PP entregó ya a manos privadas parcelas muy amplias de los centros sanitarios: el servicio de ambulancias, las telecomunicaciones del Sergas, el almacenamiento y suministro de material, el mantenimiento de los equipos sanitarios, la historia clínica y la receta electrónica, la central de llamadas (que presta un servicio penoso), la alta tecnología etc. Ahora pretenden privatizar los servicios de esterilización de todos los centros sanitarios de Galicia, una decisión de alto riesgo y que puede dejar sin trabajo a cerca de doscientos profesionales. El citado documento, que hay que leer con detalle, revela cuáles son las empresas beneficiadas por las privatizaciones, señala los numerosos conflictos de interés existentes en las decisiones políticas y destapa el papel cómplice de las empresas consultoras en este acelerado proceso privatizador, y sus vínculos con el entorno del partido gobernante.

La ADSPG termina su escrito haciendo un llamamiento: "Hay que parar este desmantelamiento ilegítimo y seguramente ilegal de nuestro Servicio Gallego de Salud". Si no somos capaces de frenar esta estrategia privatizadora, en el futuro será muy difícil recuperar la titularidad pública de los servicios privatizados. Hay que actuar ya, sin más demora.

luns, 3 de marzo de 2014

Internet, una cuestión de Derechos Humanos

Kay Levin y Virginia Uzal

“Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión” – Artículo 19, Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Internet es la herramienta más poderosa conocida para llevar hasta los últimos términos las libertades de información, expresión y opinión (garantes de los demás Derechos Humanos). Es la plataforma que lleva más de 20 años revolucionando nuestro mundo, pero solo desde los últimos tiempos son los ciudadanos los que revolucionan la red. Es el escenario en el que ahora se promueven las luchas sociales y los cambios políticos.
Empezando por el derecho a la información, ya que como expone el relator de la ONU, Frank La Rue, internet es clave para entender los retos de la libertad para buscar, recibir y compartir información. Por ello es vital que se garantice unaequidad de acceso a esta red de comunicación, para evitar que sea monopolizado por las élites (como viene siendo desde los principios de la historia).
Los Derechos Humanos son de aplicación internacional. Como internet. Por eso ambos han de ser cuidados para fomentar la democracia y el desarrollo de las sociedades. Como ningún otro medio, internet permite a los individuos informarse, comunicarse y expresarse de forma instantánea y barata a través de las fronteras nacionales. Fomenta el desarrollo económico, social y político, y contribuye al progreso de la humanidad en su conjunto: nos conecta.
Por lo tanto, es fundamental que la red sea un espacio donde los usuarios puedan desarrollar sus labores democráticas sin restricciones. Para ello, es necesario que estos internautas que vigilan al poder gobernante y denuncian sus fallos y abusos cuenten con la privacidad (anonimato) imprescindible para no verse coaccionados por sistemas de espionaje y control que ahora están saliendo a la luz. No puede haber limitaciones con filtros públicos que escondan información ni desconexiones particulares como las que provocan la Ley Sinde (que denuncia, bloquea y persigue a quienes compartan obras públicas online), el proyecto norteamericano de Ley PIPA/SOPA (que dictó los márgenes de la citada ley española), o el caso de la catástrofe de Fukushima (cuando, ante las manipulaciones oficiales, un grupo de hackers destapó la crítica situación radioactiva). Este derecho a la libertad de expresión a través de la red no admite tampoco desconexiones colectivas que anulen la voluntad de expresarse y encontrarse de los ciudadanos, como ocurrió en el Egipto de Mubarak y ocurre en otras regiones donde los conatos de democracia se apagan a través del wifi.
Es justo recordar que la chispa de Mohamed Bouazizi, en Túnez, prendió gracias a una página de Facebook, igual que las manifestaciones egipcias se coordinaron por internet. Esta fue la única plataforma mediante la cual se pudieron denunciar los abusos y represiones del régimen a los manifestantes. Fue también el medio que vertebró las protestas democráticas del 15 de mayo y a través del cual se expandieron, llegando incluso a Londres, París y Wall Street. El mismo papel democratizador cumplió la red en Gezi (Turquía), o en Brasil en junio de 2013.
A raíz de esa oleada de movimientos sociales pro-democracia, la ONU publicó en junio de 2011 su `Informe sobre la promoción y protección del derecho a la libertad de opinión y de expresión´, del propio Frank La Rue. En dicha publicación destaca la afirmación: “Internet es un derecho humano”. “Como se desprende de las `revoluciones de Facebook´ y la subsiguiente agitación en el mundo árabe, internet es una herramienta poderosa y capaz de cambiar”.
Esta iniciativa ha tenido eco en unos pocos países y la recogen algunas formaciones políticas. El pasado mes de noviembre Espazo Ecosocialista Galego, partido miembro de Alternativa Galega de Esquerda (AGE), presentaba el Documento-Declaración  “Dereitos humanos e principios no ámbito dixital e en internet”. Toma como base esta declaración de la ONU y los principios expresados por la Dynamic Coalition on internet Rights and Principles, asociación que defiende los derechos en el entorno online.
Aquí estos son algunos de los primeros pasos de un derecho que en países como Finlandia ya están reconocidos. Desde el 1 de julio de 2010 cada finlandés tiene derecho a una conexión de banda ancha de 1 megabyte por segundo. Las previsiones para el próximo año son de 100 Mb por segundo gracias a la fibra óptica. Además, esta conexión será a un precio accesible. Países como Francia ya han dado al acceso a internet el estatus de derecho básico fundamental, aunque el país nórdico es pionero en incluir el factor velocidad. Suiza hizo algo similar en el 2008 incluyendo la conexión rápida a la red como servicio universal.
Recientemente, en España se ha anunciado una medida legislativa para garantizar que todos los hogares tengan derecho a una conexión de al menos 10Mb/s en 2017, que tres años más tarde debería alcanzar los 30Mb/s. Sin embargo, ¿para qué? A la vez, la nueva Ley de Seguridad Ciudadana criminaliza a quienes apoyen en la red actos de protesta que “puedan acabar” con disturbios.
Además, según el informe de la OCDE de 2012 la conexión de alta velocidad en España está entre las más caras, solo superada por Grecia en la UE. Los españoles pagan de media 4,15 euros por Mb/segundo mientras nuestros vecinos de Francia pagan 1,56€ y en Portugal 1,25€.
Hay países, organismos y corporaciones económicas, políticas y mediáticas que quieren un internet controlado, asegurado como una fuente de datos infinita. Hay movimientos, colectivos y ciudadanos que ven la red como la herramienta de la liberación de ese control perpetuo. La clave del progreso dependerá de qué visión acabe triunfando.
Los medios de comunicación fueron impulsados por las revoluciones de los burgueses del siglo XVIII. Ponían en contacto la información con los ciudadanos, siempre a través de las élites. Así ha sido hasta hace pocos años. Ahora, internet es el medio que nos pone en contacto a través del mundo, el medio donde todo es posible y con mayor accesibilidad de la historia (ya se acabó la edad en que solo los curas sabían leer y escribir; ya pasó la etapa en que solo los dueños de la imprenta decidían qué se podía publicar). Nos toca a nosotros decidir qué queremos hacer con ese medio. El principio es claro: democracia.
Muchos lo han entendido así y están ejerciendo desde hace tiempo este derecho, creando y encontrando nuevas vías de expresión, ampliándolo, expandiéndolo. Nosotros apostaremos por esa vía en la que el poder más allá de políticos, jueces y medios de comunicación se levanta para pensar, debatir y actuar en común, en una red que nos une a todos. Nosotros también somos ese cuarto poder en red.

sábado, 1 de marzo de 2014

30.000

Logo de 30.000 entradas aínda non sabes para que serven estes enlaces…



















Grazas por lernos!!
...a Entroidar!!!!!

La iglesia se queda sin limosnas

Aníbal Malvar
Que nos han prohibido el crowdfunding, ahora que ya lo habíamos aprendido a deletrear. Que ahora ya no puedes donar más de 3.000 pavos para una causa estúpida, cual es sufragar el trasplante de médula de un niño, el trabajo de unos médicos innovadores, o a Schubert para que termine La Inacabada. Es necesario controlar en qué se gasta la gente más de 3.000 euros, no vaya a ser que la solidaridad del populacho lastre nuestra macroeconomía.
Para los que estén tontos o mal informados, que hoy en día viene a ser lo mismo, señalar que el crowdfunding es una forma de mecenazgo popular. Y ahora ese mecenazgo tendrá prohibido recabar más de 3.000 euros, según decidió ayer el Consejo de Ministros. Hasta ahora, si un fulano del pueblo quería reunir seis mil pavos para que Schubert terminase La Inacabada de una vez, colgaba un llamamiento en la red y la apestosa masa trabajadora donaba un euro, o dos, o tres, robándoselos a su hambre, porque sabía lo importante que es que Schubert acabe La Inacabada. Pues ahora nos acaban de prohibir darle más de 3.000 euros a Schubert, cuando todo el mundo sabe que 3.000 euros, a Schubert, no le dan ni para un adagio. El gobierno prohibió ayer donar más de 3.000 euros para causas populares sin control, que no otra cosa es el crowdfunding. Si mañana necesito 3.100 euros para evitar un aborto, este gobierno antiabortista no va a permitir que me ayude la voluntad popular. La limosna.
Porque el crowdfunding es la limosna que nos damos entre nosotros para sufragar las cosas justas que deshacen nuestros gobiernos. Nunca he conocido uncrowdfunding destinado a adquirir explosivos con los que volar el palacio de la Moncloa, aunque mejor no dar ideas. Solo he conocido el crowdfunding como acto de solidaridad o de emprendimiento. Y no entiendo cómo se pude legislar la voluntad de la gente cuando decide aportar un euro, dos, o tres para parchear la capa de ozono o devolver el azul a los mares, si hiciere falta. Limitar el crowdfunding no es ya limitar nuestros derechos individuales, algo a lo que ya nos estamos acostumbrando. Limitar el crowdfunding es castrar el derecho colectivo a gastarnos el dinero en lo que nos dé la gana. Y no hincarnos de rodillas ante ese crowdfunding obligatorio que nos ha sacado 40.000 millones de euros para Bankia. Por poner un ejemplo.
En todo caso, más que las causas humanitarias que puedan ser cercenadas por esta nueva ley contra el crowdfunding, al pueblo español le preocupa en qué estado se quedará nuestra ya de por sí indigente iglesia católica. Pues las limosnas que los fieles depositan en los cepillos de catedrales, iglesias, santuarios y ermitas no dejan de ser otra forma de crowdfunding, aunque en negro. ¿Habrá de renunciar la iglesia a todo aquel dinero de los cepillos que supere los 3.000 euros? Tal y como nos han anunciado con la nueva normativa, parece ser que sí. Y no sería de extrañar que el Espíritu Santo se pusiese en breve en manos de algún buen abogado laboralista, pues no es magro su recorte salarial.
Como se está demostrando levemente en los periódicos y en los tribunales, el partido de Gobierno que prohíbe hoy el crowdfunding se ha venido financiando con el dinero de nuestras obras públicas desde hace un par de décadas o así. Este crowdfunding constante, choricero, estafador, sucio y egoísta con el que se financió siempre el PP jamás tuvo un límite de 3.000 euros. De hecho, crowdfunding a crowdfunding Luis Bárcenas logró de la generosidad del PP hasta 46 millones de euros suizos.
Yo, sencillamente, propongo a los hombres y a las mujeres de bien que nos dejemos de crowdfunding. Que ahora le llamemos limosna. Directamente. A ver quién es el guapo del PP que se atreve a ponerle límite a las limosnas. Lo de crowdfunding, además, suena a extranjero.