sábado, 17 de decembro de 2016

Vera y Victoria se aman, ¿y a quién le importa lo que hagan?

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Victoria ayuda a Vera a calzarse en un gesto de amor y protección en un cálido día en la playa. Foto: Mar Sáez.
Lo que iba a ser un trabajo fotográfico en torno a la transexualidad se transformó en un trabajo sobre una historia de amor, de relaciones de pareja. Mar Sáez acaba de sacar su fotolibro ‘V’, V de ‘Vera y Victoria’. Una preciosa obra construida a lo largo de cuatro años de valentía y delicadeza, alrededor de la relación de Vera, transexual, con Victoria, bisexual.
Las tres son de Murcia, autora y protagonistas de V. Y las tres han vivido juntas muchas experiencias, de ocio, de playa, de viajes, de Elche, de Madrid, de relax y de tensión. A fin de cuentas, es una de las mejores maneras con que cuenta un fotógrafo para documentar la intimidad, para retratar a fondo un personaje. Echándole horas y tacto. Y en este libro se aprecian ambas cosas. El trabajo y el tacto. Han sido tres años de producción de fotos, en los que Mar ha contado con la inestimable colaboración en la edición del material -cientos de instantáneas- de tres grandes compañeros fotógrafos: Juan Millás, Eduardo Nave y Carlos Luján; y un año más de diseño, búsqueda de financiación y edición. El fruto final viene de la mano de underbau (diseño) y de la casa francesa André Frère Editions (donde por ejemplo también publican los descarnados Alberto García Alix, Anders Petersen y Antoine d’Agata) en colaboración con Cuadernos de La Kursala, de la Universidad de Cádiz; más pequeñas píldoras de texto aportadas por la escritora Lara Moreno, autora de Por si se va la luz (“Vera y Victoria, porque no somos solas, somos alquimia; más allá de los nombres, la rebeldía”).
Un libro tan mimado que hasta han cuidado que los dos pliegos que cubren la historia en blanco y negro de estas dos mujeres se acerquen a la textura y tono de la piel femenina. Y dentro, muchos blancos, para dar aire, ritmo y serenidad a la historia, imágenes de naturaleza para aportar toda la naturalidad del mundo a la relación, muchas instantáneas en el recogimiento de la habitación, del baño y de la cama, y mucha melena al viento, como símbolo de femineidad y de libertad. Y, sobre todo, imágenes que las muestran más allá de la pasión y el enamoramiento, que destacan la solidaridad de la relación, su compañerismo, apoyándose la una en la otra y la otra en la una, instantes decisivos a lo Cartier Bresson recogidos en un golpe de fortuna y de tiempo,   como ese instante en que una ayuda a la otra a ponerse una chancla entre las rocas al salir de una playa, mirando al mundo con ganas de conquistarlo y enfrentándose a él también si hace falta, si hay algún cazurro que no lo entiende.
Mar Sáez -a la que no puedes dejar de mirar a sus ojos, sus gafas y su flequillo, que proyectan una mezcla de desparpajo, profesionalidad, tesón, inocencia y ensimismamiento al mismo tiempo- nos cuenta de dónde surge todo, porque uno es consciente de que llegar a este grado de proximidad con el sujeto retratado -que es lo que quiere que sea su sello, su marca personal/profesional- no resulta nada fácil: “Leí en La Verdad de Murcia la historia de Vera, que estudiaba Filología Clásica, como activista trans. Y me propuse contactarla para realizar un proyecto fotográfico sobre la transexualidad, documentando su cambio. Estudié Psicología y es un tema que me interesa mucho. A ella le pareció bien por eso de dar visibilidad al asunto y ayudar a otras personas que se encuentren en situaciones similares. Sólo puso una condición: no caer en el sensacionalismo, lo cual me pareció lógico. Ella me presentó a su amigo, Gabriel, que se encontraba en la fase inicial de su transición a hombre, para que pudiera tener más completo el proyecto fotográfico en torno a la transexualidad. Y también me presentó a Victoria, su pareja. Comencé a trabajar sobre ambos. Sobre Vera y sobre Gabriel, pero rápidamente, al editar el trabajo que iba teniendo, me di cuenta de que debía separar los proyectos, que una historia era la de Gabriel, sobre el viaje vital de la transexualidad y la transformación exterior, y otro muy distinto era el de Vera y Victoria, porque para ellas la transexualidad se había convertido en algo totalmente accesorio, anecdótico; tan asumido lo tenían que no significaba nada en su relación. Ellas han atravesado muchas crisis de pareja, como casi todos, se han separado y vuelto a juntar, y vuelto a separar. De hecho, ahora ya siguen caminos distintos, pero nunca el tema de la transexualidad de Vera tuvo importancia para ellas. Así que seguí con Gabriel uno de los proyectos, incluso me pidió que le acompañara el día de la operación para quitarse los pechos; y con Victoria y Vera construimos una historia de amor y relación entre mujeres”.
Vera y Victoria from Mar Sáez Martínez on Vimeo.
Así presenta el trabajo Mar en su web: “Comparten un proyecto de vida común e ignoran los prejuicios de otras personas. Sencillamente son dos mujeres que se aman. Se complementan, se atraen y se comprenden. Caminan juntas en la misma dirección y, paralelamente, conservan su propio espacio. Vera es vegetariana, está terminando Filología Clásica y le fascinan los animales. Se siente mujer desde la infancia, pero hasta los 18 años no se lo confesó a su familia. Desde entonces, dejó de llamarse Bernardo y ese niño desapareció de su vida. Es activista y se siente orgullosa de su cuerpo. No tiene intención de someterse a ninguna cirugía. Defiende que la identidad sexual está en la cabeza de cada persona y que la reasignación genital es una decisión personal e individual. Victoria alterna trabajos temporales como camarera. Es un torrente de vitalidad y adora que su pareja le sorprenda y le robe besos cuando menos lo espera. Vera y Victoria son dos jóvenes de 26 y 22 años que tienen sueños, anhelos, miedos e ilusiones”.
Y ambos proyectos, el de Vera-Victoria y el de Gabriel, han obtenido el reconocimiento de los premios Lux (premios de Fotografía Profesional) en los años 2014 y 2015. Y han iniciado una bonita trayectoria de exposiciones. La historia de Victoria y Vera se presentó en la primavera de 2015 en la galería madrileña Mad is Mad, con comisariado de Roberto Villalón, y ahora puede visitarse en la galería Kursala, en Cádiz, hasta el 20 de diciembre.
Vera es una joven transexual que se siente libre y orgullosa de su cuerpo. / Foto: Mar Sáez.
Vera y Victoria son dos jóvenes que se aman y que ignoran los prejuicios de otras personas. / Foto: Mar Sáez.
Durante tres años, Mar Sáez asistió a los encuentros y desencuentros entre Vera y Victoria. / Foto: Mar Sáez.
El libro ‘Vera y Victoria’ es un retrato íntimo de la historia de amor entre estas dos mujeres de 23 y 28 años para las cuales la transexualidad es un ingrediente más de la relación. / Foto: Mar Sáez.
Vera y Victoria pasean por el cauce del río Segura de Murcia, ciudad donde Vera estudió Filología Clásica. / Foto: Mar Sáez.
Vera levanta a Victoria tras sufrir una caída en la Gran Vía de Murcia. / Foto: Mar Sáez.

Ocho cosas que tus abuelos sabían hacer mejor que tú

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Hoy en día tenemos de todo y los jóvenes (¡y no tan jóvenes!) están creciendo con la suerte de poseer todo tipo de conocimientos y herramientas al alcance de la mano. Nos reímos de los tiempos de nuestros abuelos y muchas veces nos es imposible imaginar cómo se las apañaban en la juventud.
Aun así, existen un buen puñado de cosas que nuestros abuelos y abuelas sabían hacer bastante mejor que nosotros cuando tenían nuestra edad. Habilidades y maneras de actuar que se están perdiendo porque han sido engullidas por la tecnología y el consumo desbocado. ¿Acaso te crees más creativo que tus yayos?
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Escribir con buena letra
En primer lugar, piensa, ¿cuándo fue la última vez que escribiste más de dos líneas de folio a mano? ¿Cuál fue el resultado? Hoy en día, los teclados y los teléfonos están atrofiando nuestra capacidad de escribir a mano y, no solo eso, sino que la caligrafía, la elegancia en la escritura, está perdiendo importancia en detrimento de la rapidez. Ya no se pone tanto esfuerzo y paciencia como antaño para que nuestros textos manuscritos sean bellos y legibles, y en los colegios enseguida ponen a los chavales a teclear.
Nuestros abuelos (los que tuvieron la suerte de poder ir a la escuela), sin embargo, escriben –y siguen escribiendo- con una elegancia que a muchos ya nos gustaría. Se toman su tiempo para componer cada palabra y que a los ojos quede lo más bella posible. ¡Y además con pluma y tinta!
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Memorizar varios números de teléfono
Rápido, responde: ¿Cuántos números de teléfono te sabes de memoria? ¿Y teléfonos móviles? Mientras que apenas llegas a retener media docena porque el teléfono que te acompaña a todas partes tiene agenda incorporada, tus abuelos eran capaces de memorizar una veintena de números de teléfono. Y, seguramente, sigan siendo capaces de hacerlo.
Es posible que aún sigan usando el listín telefónico, pero seguro que lo saben usar mejor que tú.
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Bailar en pareja
¿Qué son esos movimientos grotescos y aberrantes que los jóvenes de hoy realizan en las discotecas y pubs? ¿A eso lo llaman bailar? Nos hemos autoengañado diciendo que sí, pero en realidad, no, no sabemos bailar. Y menos en pareja, agarrados, sin ofrecer un espectáculo bochornoso.
En la verbena de las fiestas del pueblo, cuando tu abuelo sacaba a tu abuela a bailar de la mano, eso sí era bailar. Puede que se le diera mejor o peor, pero ponía empeño en agarrar bien firme de la cintura a tu abuela para sentir su cuerpo y poder susurrarle algo bonito. Pero, claro, con la música de hoy en día, es difícil bailar sin perrear como animales en celo o moverse al ritmo de la música como si estuviéramos padeciendo un ataque epiléptico.
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Socializar
Ir donde la chica que le gustaba y susurrarle al oído que era preciosa, o estar horas con sus amigos o amigas charlando. Aunque te pases un buen rato negándolo, tus abuelos sabían socializar mejor que tú. No tenían teléfonos que interrumpiesen sus encuentros sociales con mensajitos de contenido más que trivial, e intentaban cortejar a las chicas sacando todo su arsenal de encantos, miradas y trucos, cara a cara o por carta (¡oh, las preciosas cartas escritas a mano que se enviaban!) sin delegarlo cachivaches de ningún tipo.
Tal vez las comunicaciones eran más lentas y difíciles que simplemente teclear una docena de caracteres y pulsar la tecla de enviar; pero tenían más substancia y prescindían de todo aquello que no era necesario.
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Reparar cosas
Cuando algo se rompe, lo mandamos derecho a la basura o, si se trata de algo costoso, tramamos llevarlo a algún especialista en reparaciones de los que cada vez quedan menos. Cuando tus abuelos eran jóvenes, solo tiraban las cosas a la basura cuando ya habían dado su último suspiro y no existía manera humana de volver a hacerlas útiles.
Es por eso que tanto tu abuela como tu abuelo eran unos manitas, hábiles con la aguja de coser, el martillo, el serrucho, y todo lo que se les echase encima. No les faltaba ingenio, I+D de andar por casa y ganas.
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Reutilizar
Si tal vez piensas que eres el ser más creativo e ingenioso del planeta, tal vez no hayas vivido hace sesenta o setenta años. Tus abuelos eran los reyes del reciclaje y la reutilización y daban una segunda vida a cosas que ni se te pasarían por la cabeza. Cuando un abrigo quedaba viejo, se descosía y se le daba la vuelta para que la piel gastada quedase por dentro. Lo mismo con los cuellos y los puños gastados de las camisas. Y así, las prendas podían durar años y años y pasar de un hermano a otro, hasta pasar por todos. ¡Y eran unos cuantos!
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Cocinar con fundamento
Si bien es cierto que hoy en día proliferan muchos jóvenes cocinillas que da gusto verlos, también es cierto que hay un montón de ellos que no sabe ni freír un huevo (y encima se jactan de ello). Cuando tus abuelos eran jóvenes –las abuelas, concretamente- no había una sola mujer que no supiera apañárselas en la cocina. Cuestión de supervivencia.
Puede que los menús no fueran muy variados o elaborados –recordemos que los tiempos en el que vivieron nuestros abuelos reinaba la escasez-, pero jamás delegaban su alimentación en otras personas o industrias, todos los días cocinaban caliente y sano para toda la familia, con productos naturales y sin porquerías como pesticidas, hormonas, antibióticos y demás.
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Peinarse
Mucho se habla de las crestas de Cristiano Ronaldo o los peinados de las mozas de cualquier photocall. Pero para peinados, los de nuestras abuelas, que cada día se pasaban un buen rato frente al espejo peinando, cardando, alisando, recogiendo, dando forma y adornando sus cabellos, para dar lugar a esos espectaculares peinados que hoy solo vemos en Cuéntame o Amar en Tiempos Revueltos. Y nada de peluquerías, por eso, las mujeres más elegantes de la ciudad dormían con muchísimo cuidado, recostadas en posturas imposibles para no estropearse el peinado o cuidar los incómodos rulos que poblaban su cabeza. ¡Eso sí era maña!

100 brillantes frases del genial Groucho Marx que siempre nos divertirán

Repasamos la historia del genial e irrepetible Groucho Marx a través de sus frases más celebres y que han hecho que sea una leyenda del cine. ¡Lo que hubiera dado de sí en la era de Twitter! Os compartimos una recopilación de algunas de nuestras frases que Groucho Marx escribió en libros y pronunció en entrevistas y conversaciones. Brillante, ácido, lúcido, hilarante, único...

Groucho Marx en una escena de Duck Soup, 1933


1 ¡Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero... ¡pero cuestan tanto!
2 ¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos?
3 ¿No es usted la señorita Smith, hija del banquero multimillonario Smith? ¿No? Perdone, por un momento pensé que me había enamorado de usted.
4 ¿Pagar la cuenta? ¡Qué costumbre tan absurda!
5 ¿Por qué debería preocuparme por la posteridad? ¿Qué ha hecho la posteridad por mí?
6 ¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?
7 ¿Qué por qué estaba yo con esa mujer? Porque me recuerda a ti. De hecho, me recuerda a ti mas que tú.
8 ¿Servicio de habitaciones? Póngame una habitación más grande.
9 Citadme diciendo que me han citado mal.
10 Claro que lo entiendo. Incluso un niño de cinco años podría entenderlo. ¡Que me traigan un niño de cinco años!
11 Conozco a centenares de maridos que serían felices de volver al hogar sino hubiese una esposa esperándoles. Quiten a las esposas del matrimonio y no habrá ningún divorcio.
12 Cualquiera que diga que puede ver a través de las mujeres se está perdiendo un montón de cosas.
13 Cuando muera quiero que me incineren y que el diez por ciento de mis cenizas sean vertidas sobre mi empresario.
14 Debo confesar que nací a una edad muy temprana.
15 Desde el momento en que cogí su libro me caí al suelo rodando de risa. Algún día espero leerlo.
16 Detrás de cada gran hombre hay una gran mujer. Detrás de ella, está su esposa.
17 Disculpen si les llamo caballeros, pero es que no les conozco muy bien.
18 El matrimonio es una gran institución. Por supuesto, si te gusta vivir en una institución.
19 Él puede parecer un idiota y actuar como un idiota. Pero no se deje engañar. Es realmente un idiota.
20 El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio, si puedes simular eso, lo has conseguido.
21 En las fiestas no te sientes jamás, puede sentarse a tu lado alguien que no te guste.
22 Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro.
23 Es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente.

Marilyn Monroe y Groucho Marx en una escena de Love Happy, en 1949 (AP Photo)

24 Es usted la mujer más bella que he visto en mi vida, lo cual no dice mucho en su favor.
25 Estar en un barco es como estar en una cárcel con posibilidad de ahogarse.
26 Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros.
27 Fuera del perro, un libro es probablemente el mejor amigo del hombre, y dentro del perro probablemente está demasiado oscuro para leer.
28 Hace tiempo conviví casi dos años con una mujer hasta descubrir que sus gustos eran exactamente como los míos: los dos estábamos locos por las chicas.
29 He disfrutado mucho con esta obra de teatro, especialmente en el descanso.
30 He tenido una noche absolutamente maravillosa. Pero no ha sido ésta.
31 Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna.
32 Humor es posiblemente una palabra; la uso constantemente. Estoy loco por ella y algún día averiguaré su significado.
33 Inteligencia militar son dos términos contradictorios.
34 Jamás olvido una cara, pero en su caso, estaré encantado de hacer una excepción.
35 La justicia militar es a la justicia lo que la música militar es a la música.
36 La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados.

37 La política no hace extraños compañeros de cama. El matrimonio sí.
38 Las mujeres son muy útiles, sobre todo por la noche y, con frecuencia, durante el día.
39 Lo malo del amor es que muchos lo confunden con la gastritis y, cuando se han curado de la indisposición, se encuentran con que se han casado.
40 No estoy seguro de cómo me convertí en comediante o actor cómico. Tal vez no lo sea. En cualquier caso me he ganado la vida muy bien durante una serie de años haciéndome pasar por uno de ellos.
41 No piense mal de mí, señorita, mi interés por usted es puramente sexual.
42 No puedo decir que no estoy en desacuerdo contigo.
43 Nunca pertenecería a un club que admitiera como socio a alguien como yo.
44 Nunca voy a ver películas donde el pecho del héroe es mayor que el de la heroína.
45 Partiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cotas de miseria.
46 Recuerdo perfectamente la primera vez que disfruté del sexo. Todavía conservo el recibo.
47 Si eres capaz de hablar sin parar, al final te saldrá algo gracioso, brillante e inteligente.
48 Si las mujeres se vistieran para los hombres, las tiendas no venderían demasiado. A lo sumo un par de anteojos de sol cada tanto tiempo.
49 Sólo hay una forma de saber si un hombre es honesto: preguntárselo. Y si responde sí, entonces sabes que está corrupto.
50 Soy tan viejo que recuerdo a Doris Day antes de que fuera virgen.
51 Supongo que había que inventar las camas de agua. Ofrecen la posibilidad de beber algo a media noche sin peligro de pisar al gato.
52 Todavía no sé qué me vas a preguntar, pero me opongo.
53 Todo el mundo debe creer en algo, yo creo que voy a seguir bebiendo, discúlpenme.
54 Todo lo que soy se lo debo a mi bisabuelo, el viejo Cyrus Tecumseh Flywheel. Si aún viviera, el mundo entero hablaría de él. ¿Que por qué? Por que si estuviera vivo tendría ciento cuarenta años.
56 Una mañana me desperté y maté a un elefante en pijama. Me pregunto cómo pudo ponerse mi pijama.

Groucho Marx en su casa de Beverly Hills, por Michael Childers

57 Bebo para hacer interesantes a las demás personas.
58 Durante mis años formativos en el colchón, me entregué a profundas cavilaciones sobre el problema del insomnio. Al comprender que pronto no quedarían ovejas que contar para todos, intento el experimento de contar porciones de oveja en lugar del animal entero.
59 Es una tontería mirar debajo de la cama. Si tu mujer tiene una visita, lo más probable es que la esconda en el armario. Conozco a un hombre que se encontró con tanta gente en el armario que tuvo que divorciarse únicamente para conseguir donde colgar la ropa.
60 Hoy no tengo tiempo para almorzar. Traiga la cuenta.
61 La próxima vez que lo vea, recuérdeme no saludarlo.
62 ¿Me deja su chaqueta, señor Marx? -Sí, que la tengan lista para el jueves. (En un guardarropa)
63 Mi madre adoraba a los niños. Hubiera dado cualquier cosa por que yo lo fuera.
64 No reírse de nada es de tontos, reírse de todo es de estúpidos.
65 O él ha muerto o se ha parado mi reloj.
66 ¡Oh! Nunca podré olvidar el día que me casé con aquella mujer... Me tiraron píldoras vitamínicas en vez de arroz.
67 ¿Por qué y cómo ha llegado usted a tener veinte hijos en su matrimonio? - Amo a mi marido. - A mí también me gusta mucho mi puro, pero de vez en cuando me lo saco de la boca.
68 ¿Quiere usted casarse conmigo? ¿Es usted rica? Conteste primero a la segunda pregunta.
69 Si sigues cumpliendo años, acabarás muriéndote. Besos, Groucho.
70 Siempre me casó un juez: debí haber exigido un jurado.
71 Una cita a ciegas puede convertirse en un cerdo con sombrero y un bolso de mujer.
72 Señorita... envíeme un ramo de rosas rojas y escriba "Te quiero" al dorso de la cuenta.
73 Sólo lo barato resulta caro.

74 Parad el mundo que me bajo.
75 Bob, ya sabes que yo en ti sólo tengo confianza... y muy poca.
76 Sólo un hombre de cada mil es un líder de hombres, los otros 999 siguen a las mujeres.
77 Tengo la intención de vivir para siempre, o morir en el intento.
78 Yo no soy vegetariano, pero como animales que sí lo son.
79 ¡Brindemos por nuestras novias y nuestras esposas!... ¡Que no se encuentren nunca!
80 No mire ahora, pero en esta habitación sobre alguien... y me parece que es usted.
81 Hasta luego, cariño... ¡Caramba!, la cuenta de la cena es carísima... ¡Es un escándalo!... ¡Yo que tú no la pagaría!
82 El verdadero amor sólo se presenta una vez en la vida... y luego ya no hay quien se lo quite de encima.
83 ¿Me lavaría un par de calcetines? Es mi forma de decirle que la amo, nada más.

Groucho Marx junto a Charlie Chaplin. Fotografía de Candice Bergen

84 Cásate conmigo y nunca más miraré a otro caballo.
85 ¡Cavar trincheras! ¡Con nuestros hombres cayendo como moscas! No tenemos tiempo para cavar trincheras. Las tendremos que comprar prefabricadas.
86 Oiga, mozo, ¿y no sería más fácil que en lugar de intentar meter mi baúl en el camarote, metiera mi camarote dentro del baúl?
87 Hace muchos años vine a este país sin una moneda de cinco centavos en el bolsillo. Hoy [...] tengo una moneda de cinco centavos en el bolsillo.
88 Durante los ocho años que llevamos juntos Zsa-Zsa [la perrita de Groucho] y yo nunca nos hemos peleado. ¡Oh! Alguna vez me ha mordido. Pero, cuando lo hace, le devuelvo el mordisco. Hay que enseñarle quien manda en casa.
89 El otro día me encontré con dos leones y los sometí... Los sometí a una serie de ruegos y llantos.
90 Estuve tan ocupado escribiendo la crítica que nunca pude sentarme a leer el libro.
91 Humphrey Bogart vino la otra noche a casa y acabó completamente borracho, algo por otra parte, bastante normal en él. Cuando va cocido es un pelmazo, pero la verdad es que no mejora mucho cuando está sobrio.
92 Recuerde, señor, que estamos luchando por el honor de esta mujer, probablemente mucho más de lo que ella nunca hizo por sí misma.
93 Siempre salgo con dos mujeres. Detesto que las chicas vuelvan a casa solas.
94 Uno para todos y todos para mí, yo para vosotros y tres para cinco, y seis para veinte...
95 Un hombre siempre tiene los pies en el suelo... hasta que lo cuelguen.
96 Yo me he esforzado para llegar de la nada a la pobreza extrema.
97 Dice que... la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte.
98 Supongo que había que inventar las camas de agua. Ofrecen la posibilidad de beber algo a media noche sin peligro de pisar al gato
99 Soldado: "General, ¿no se da cuenta de que estamos disparando a nuestros hombres?",General Groucho: "Tome un Dolar y guarde el secreto".
100 ¿Qué haría si pudiera volver a vivir toda su vida? Probar más posiciones.

Groucho Marx recibiendo el Oscar Honorífico en 1974, de manos de Jack Lemmon:

La cruz de las dos Ritas

ANÍBAL MALVAR
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Rita Maestre y Rita Barberá han sufrido mucho la pena del telediario, pero con cosas distintas y con penas distintas. Buscaba esta mañana yo en El Mundo la absolución de la concejala podemita madrileña en portada. No sé si os acordáis. El Juzgado Penal número 6 de Madrid la condenó el pasado 18 de marzo a una multa de 4.320 euros por enseñar las tetas o el sujetador en la capilla católica de la pública y laica Universidad Complutense en 2011. También le pareció delito al togado que apareciera “portando imágenes del papa con una cruz esvástica y en presencia de varios estudiantes que se encontraban orando”. ¿Todavía existen estudiantes que oran? ¿O serán orates?
El caso es que aquella condena de marzo salió anunciada en portada y esta absolución de diciembre la he tenido que rastrear hasta la sección de Madrid. Era más importante destacar en primera página unas declaraciones de Pablo Iglesias inspiradas seguramente por algún ideólogo errejonista con ganas de gustar, y por un subidón estupefaciente por inhalación irresponsable de incienso: “En navidad pongo el árbol, el belén y canto villancicos”.
–Pues mira que eres gilipollas–, que diría Lenin.
–Oui –que confirmaría Baudelaire.
Enseñar las tetas o la polla o un hombro en una capilla pública, o un cartel del papa con una esvástica, me parecen gestos menos ofensivos que esta carta enviada por la máxima autoridad católica de Alemania a Adolf Hitler el 18 de agosto de 1933, tras la firma del concordato entre el Vaticano y el Gobierno nazi: “El episcopado de todas las diócesis alemanas, como es mostrado por sus declaraciones al público, se muestra gustoso en expresar su sincera disposición para cooperar con su mejor habilidad con el nuevo gobierno, el cual ha proclamado como su meta promover la educación cristiana, emprender guerra contra el ateísmo y la inmoralidad, fortalecer el espíritu de sacrificio para el bien común y proteger los derechos de la Iglesia”.
El Vaticano apoyó explicitamente a Hitler, a Mussolini, a Franco y (ya en pequeñito) a Aznar, por lo tanto no me parece irrespetuoso enseñar tetas y esvásticas en una iglesia, sino necesario.
Respetar las creencias de unos fulanos y fulanas que creen en esta gente me parece contraético, inmoral, ignorante y sucio. Por cierto, ¿no existen casos de pederastia en la iglesia española? No salen en los periódicos. Será que los niños, con los pantalones cortos, van provocando.

Voy a ponerme pedante, ya que es invierno y mis ansias actuales de ir a enseñar la polla a una iglesia desmerecerían a causa de las bajas temperaturas.
Uno de los primeros logros de la Restauración borbónica de 1874 fue suprimir la libertad de cátedra. Echaron de nuestras universidades a los mejores pensadores de la época porque sus pensamientos, ideas, tesis o investigaciones “atentaban contra los dogmas de fe”. O sea, que si decías que era prácticamente imposible que un palomo preñara a una jovencita te echaban del colegio, de la cátedra, de la intelectualidad.
Para entender bien lo que significó esto, hay que recordar que el Vaticano no perdonó a Galileo por heliocentrista hasta 1992. Ayer, o sea. Lo contaba muy bien entonces Francisco Umbral en la frase inaugural de un poderoso artículo, precisamente, en El Mundo: “A uno le parece que la iglesia se ha precipitado esperando trescientos y muchos años para perdonar a Galileo”.
Aunque hace años que no tengo tele, pues cuando vagueo en casa prefiero sintonizar el aleph borgiano, el otro día me tropecé con una entrevista a Joaquim Bosch, de la asociación Jueces para la Democracia. Contaba el progresista togado que, todos los días, de camino de casa al trabajo o viceversa, se encuentra un escudo de exaltación franquista en la fachada –nunca mejor dicho– de una iglesia. Como las iglesias son entidades privadas que no pagan IBI, nuestro eminente togado tiene que convivir con el símbolo franquista a pesar de la irrisoria Ley de Memoria Histórica.

Para ABC, que dedica editorial al asunto esta mañana, “la sentencia que absuelve a la concejal madrileña Rita Maestre […] es un ejemplo de ejercicio oportunista y cómodo de la función judicial”. Para el torcuatiano diario, lo grave es que los manifestantes “bien pudieron elegir otro lugar de la capilla, pero su proposito de herir los sentimientos de los católicos les llevó a donde, junto con el sagrario, más daño iban a hacer”. No voy a hacer ningún chiste para ridiculizar este párrafo, pues el chiste me lo han dado hecho.
La Razón relega la absolución de la Audiencia Nacional a una columna en página par. Es pena que no hayan editorializado el asunto, pues nos íbamos a reír un rato. A El País tampoco le parece noticia relevante, y esconde a la ciudadana podemita del destape en un agujerito inferior de página par, bajo Errejón y el anuncio de un vino.
La pena del telediario, que era tan oprobiosa para la fallecida Rita Barberá, no lo fue para la vivísima Rita Maestre. Nadie se quejó de su cerco mediático, y hoy, que ha sido absuelta, la dejan a la mujer tan tranquila. Sin una portada. Sin un gran titular. Si he de purgar mis pecados con una lovely Rita, prefiero ir a misa con Rita Maestre y no con Rita Barberá. Como los lectores sois gente despistada, quiero advertiros del énfasis de las dos palabras que cierran este artículo, pues resumen la histora de España: qué cruz.

A fin do contrato de mantemento de equipos no Sergas, unha oportunidade para o sistema público

Redacción 
http://praza.gal/

En xuño de 2013 a Xunta adxudicoulle á empresa Ibermansa (Ibérica de Mantenimiento) un contrato para o mantemento dos equipos electromédicos do SERGAS por un importe total de case 34 millóns de euros e unha duración de tres anos e catro meses. O contrato está, pois a piques de expirar (farao o 30 de novembro) e CIG-Saúde vén de demandarlle ao Goberno galego que o sistema público de saúde se faga cargo dese servizo con persoal propio.
A razón está nas eivas detectadas no traballo de Ibermansa no mantemento dos equipos e que foi denunciado por sindicatos e profesionais case dende o inicio desta concesión. En novembro de 2013 CIG-Saúde denunciaba que a empresa estaba a incumprir "todos e cada un dos apartados do prego de prescricións técnicas e da oferta", tanto no referido a persoal como a tempos de resposta, o que provocaba a anulación de "centos de citas" de radioloxía ou diálise por problemas cos equipos. Os problemas continuaron nos meses e anos seguintes na maior parte das áreas sanitarias, afectando dende as incubadoras para neonatos e prematuros en Lugo ata un dializador en Compostela, un electrobisturí na Coruña, os equipos de radioloxía en Burela ou os respiradores en Pontevedra.
O Goberno galego aínda en funcións semella recoñecer a medias o seu erro, renunciando a externalizar o mantemento a través dunha empresa e dándolles liberdade ás distintas EOXI para que contraten pola súa conta este servizo
A Xunta argumentara que a externalización deste servizo supuña un grande aforro económico, que cifraba en 2,8 millóns de euros, destacando ademais que tamén se incrementaría a calidade. Porén, a práctica demostrou dende o inicio o erro cometido pola administración galega. O que se fixo foi "desmantelar un servizo público que funcionaba perfectamente, con custes reducidos, profesionais moi cualificados, con experiencia e unha calidade na asistencia inmellorábel", segundo a CIG. “Uns profesionais que coñecían á perfección o estado dos equipos e das instalacións e que agora se están a deteriorar, porque a empresa adxudicataria non fai as reparacións perceptivas argumentando obsolescencia de xeito que se aforra o custe destas reparacións. Isto implica que o SERGAS se verá abocado a repor equipos cuxa vida útil non rematou", engadía o sindicato.
Agora, o Goberno galego aínda en funcións semella recoñecer a medias o seu erro, renunciando a externalizar o mantemento a través dunha empresa e dándolles liberdade ás distintas EOXI (Estruturas Organizativas de Xestión Integrada) para que contraten pola súa conta este servizo. CIG-Saúde entende que con este cambio de posición "queda en papel mollado" todo o argumentario empregado en 2013 polo Goberno galego para xustificar a externalización: reducir custes e mellorar a calidade no mantemento, algo que parece que non se cumpriu. O sindicato considera que "se a situación anterior foi un grande erro que supuxo un verdadeiro caos no mantemento de equipos electromédicos, o que pretende agora a dirección do Sergas é sacar de enriba un problema creado no seu día e trasladarllo ás EOXI para que estas fagan o que lles pete sen ningún tipo de control". "Se antes a situación foi un caos agora antóllasenos que non vai ser mellor", conclúe a central, que lle pide ao Sergas que lles dea "as instrucións necesarias ás EOXI para que asuman o mantemento electromédico con persoal propio para evitar situacións anteriores".
 

Outras privatizacións que provocaron problemas

CIG-Saúde denunciou en varias ocasións que “as privatizacións non teñen como obxectivo a mellora dos servizos nin o aforro económico, senón o afán do goberno do PP por privatizar a sanidade pública"
O SERGAS veu dedicando nos últimos anos unha parte moi importante do seu orzamento a pagar os servizos que se foron privatizando e externalizando. De feito, ao redor da metade dos cartos cos que conta o servizo público de saúde van directamente a empresas privadas. Neste trasvase de fondos públicos a mans privadas non só entran os coñecidos casos do novo hospital de Vigo, os concertos con Povisa e outros centros, senón que cada vez máis foi gañando peso a externalización de servizos, coma a privatización do servizo de hemodiálise ou a xestión privada do Centro Oncolóxico de Galicia e tamén foi moi sinalada a privatización dos servizos de alta tecnoloxía por 88 millóns de euros anuais, tanto polo seu elevado custe económico, coma polo que implicaba.
CIG-Saúde denunciou en varias ocasións que “as privatizacións non teñen como obxectivo a mellora dos servizos nin o aforro económico, senón o afán do goberno do Partido Popular por privatizar a sanidade pública entregándoa a empresas privadas para facer negocio coa saúde dos cidadáns”.

venres, 9 de decembro de 2016

Anna Turbau

http://www.cadadiaunfotografo.com/

Anna Turbau es una reportera gráfica catalana que, comprometida con las causas sociales, logró capturar imágenes que se convirtieron en auténticos iconos de los orígenes del fotoperiodismo en Galicia en la segunda mitad de los años 70.

© Anna Turbau
© Anna Turbau


Me encontré con la realidad gallega casi por casualidad, eran los principios de los setenta. Los movimientos populares surgían con una fuerza que coincidía con la mía. Su objetivo era el mío, tanto vital como político. Y allí me quedé. Los tópicos sobre Galicia se derrumbaron después de una historia repleta de silencio y sufrimiento. Mi trabajo era muy claro, saltar las barreras del caciquismo, la censura y la represión policial. Trabajé con grandes periodistas que respetaron mi trabajo y nunca jamás mi condición de mujer fue un impedimento para un trabajo por difícil y arriesgado que fuera. Me ayudaron, me protegieron, me alimentaron. Tengo en el recuerdo anécdotas muy emocionantes, pero a la vez situaciones muy duras que se entrelazaban con mis sentimientos y mi rabia de lo que había vivido nuestro país con el franquismo.

Biografía

Anna Turbau se trasladó en 1976 de Cataluña a Galicia como colaboradora de las revistas Interviú y Primera plana en unos años difíciles para cualquier mujer que quisiera iniciarse en una profesión, hasta ese momento, cerrada al género masculino. Y tuvo que convertir las limitaciones en la clave de su trabajo, consiguiendo con su fuerza expresiva y visión personal que sus imágenes llegaran a la rotativa.
Frente a la foto oficialista de las inauguraciones y las visitas políticas para las que no estaba acreditada, Anna se escondía entre la gente, ciudadanos anónimos que la protegían de la censura. Sólo así congelaba la cara más reivindicativa de un pueblo, el gallego, con el que nadie contaba a la hora de tomar decisiones: hacer autopistas cancelando los históricos caminos rurales, cerrar los astilleros, quitar el mar a las mariscadoras, sumergirse en las manifestaciones nacionalistas ... Estaba siempre en primera línea, con la cámara directamente sobre los protagonistas; sobre las personas anónimas a las que dio voz. También realizó reportajes de temática social y gran valor documental como Los Ancares (1976) y Manicomio de Conxo (Santiago de Compostela,1977).
Demasiada presión policial en Galicia le hizo volver a Cataluña, donde se encontró una situación demoledora, donde sus objetivos personales y profesionales no coincidían para nada con el mundo profesional que estaba en pleno auge. Los compañeros que tenían cierto poder dentro de las redacciones de los periódicos marcaban pautas de control difíciles de asumir. Los castigos por no ceder a situaciones humillantes para la mujer, tan de moda en aquella época, hicieron que Anna se apartara del mundo periodístico durante unos años.
Pudo ilusionarse de nuevo trabajando en la revista Actual, pero ésta se trasladaría a Madrid más tarde, así que Anna tuvo que buscar terrenos más favorables para su supervivencia como persona, mujer y fotógrafa, siempre ligados al fotoperiodismo. Un ejemplo es su proyecto Mujer y silencio – Calatañazor, Soria (2009), tras el cual una desafortunada caída le ha complicado un poco la movilidad pero sigue activa.
En 2009 el documental La mirada de Anna podemos ver, a través de 400 de sus fotos, y de los recuerdos y testimonios de los verdaderos protagonistas, la historia menos oficial de los años de la transición a la democracia en Galicia.
Fotógrafa reconocida, ha sido incluida en Historia de la Fotografía Española, de Publio López Mondéjar y en el reciente Diccionario de la Fotografía Española. El centro cívico Golferichs de Barcelona acogió en 2012 su exposición antológica Galicia, la Transición, años 70.

Referencias

Libros



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