venres, 25 de novembro de 2016

¿ES MACHISTA DECIR A TU COMPAÑERA DE TRABAJO: ‘QUÉ GUAPA ESTÁS’?

Sentarse en el autobús con las piernas abiertas, poner pendientes a tu hija recién nacida... Cuatro feministas combativas responden


compañeros de trabajo

"Que todos los días las mujeres pasemos un examen sobre nuestro aspecto al llegar al trabajo es machista y, además, una pesadilla", opina la escritora feminista Nuria Varela. En la imagen, dos personajes de la serie 'Camera Café' observan con interés a su compañera de trabajo.

ELENA HORRILLO
http://elpais.com/

A juzgar por los datos, España sigue siendo un país machista. El pasado año murieron 60 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas, según datos del Instituto de la Mujer. La mitad de ellas tenían menos de 40 años. Según datos de 2015, un 25 % (una de cada cuatro) de las adolescentes entre 16 y 19 años sufrió violencia de control en los últimos 12 meses. En España, se denuncian más de un millar de violaciones -con penetración- al año, aproximadamente tres al día, una cada ocho horas. La brecha salarial se encuentra en el 24 % y aumentando; es decir, una mujer debe trabajar 88 días más para cobrar lo mismo. Además, sufren más el paro -una tasa del 18,41 % para ellos y de 21,82 % para ellas, según la última EPA- y la temporalidad del empleo.
Eso son los grandes datos, los obvios. Pero ¿de dónde viene ese machismo? Los expertos apuntan a la herencia franquista y resaltan la importancia de la educación para ir desterrándolos. Sin embargo, las encuestas no aportan datos halagüeños: los estereotipos de género continúan y muchos de ellos se perpetúan en las generaciones más jóvenes. Un 33 % de los adolescentes -entre 12 y 24 años- se muestran favorables a afirmar que “está bien que los chicos salgan con muchas chicas, pero no al revés”, según el informe Jóvenes y género, el estado de la cuestión, del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la Fundación de Ayuda Contra la Drogadicción.
"Nunca he visto a un hombre decirle a otro hombre: 'Tienes el guapo subido"
Este mismo informe certifica que entre los jóvenes persisten ideas como que los hombres no deben llorar, que ser agresivo es atractivo o que “un buen padre debe hacer saber al resto de la familia quien es el que manda”. El machismo prevalece y algunos adolescentes no lo perciben como tal. Pero ¿y los adultos? Mayoritariamente se rechazan expresiones extremas de machismo, pero hay situaciones en las que la línea se vuelve mucho más difusa. ¿Es machista decirle a una compañera de trabajo que está guapa? ¿Escuchar reggaeton? ¿Y poner pendientes a tu niña con unos pocos años de edad?
Por eso hemos preguntado a cuatro combativas feministas. Las presentamos: June Fernández, coordinadora de la revista Pikara Magazine; Nuria Varela, periodista y autora de libros como Feminismo para principiantes, La voz ignoradao Íbamos a ser reinas; Barbijaputa, tuitera feminista, escritora y columnista de eldiario.es; y Lucía Lijtmaer, periodista y escritora.

¿Es machista sentarse en el metro o el autobús con las piernas abiertas, ocupando más espacio que una mujer?

Barbijaputa: "Obviamente es machista. Y es una práctica que solo ejercen ellos: ocupar más espacio del que necesitan y ponerse cómodos en un espacio que es de todas, aunque así invadan el espacio que nos corresponde a nosotras. Eso es machista a más no poder".
June Fernández: "Esa tendencia es resultado de una socialización en la que desde la infancia a los hombres se les permite ocupar más espacio que a las mujeres. Desde niñas se nos insta a cerrar las piernas, porque en nosotras ese gesto se considera indecoroso. Pensemos en el patio del colegio: lo habitual que es que esté acaparado por los niños jugando al fútbol, mientras que las niñas quedan en los márgenes. En inglés se utiliza la expresión manspreading, traducida a menudo como "espatarre"; quien abre las piernas en el metro no lo hace por machismo, sino por una inercia derivada de que está acostumbrado a ocupar mucho espacio con total tranquilidad".
Nuria Varela: "Sí, es machista. Es la actitud de ocupar todo el espacio público".
"Desde niñas se nos insta a cerrar las piernas, porque en nosotras ese gesto se considera indecoroso. Pensemos en el patio del colegio: lo habitual que es que esté acaparado por los niños jugando al fútbol, mientras las niñas quedan en los márgenes"
Lucía Lijtmaer: "Sobre todo, es de mala educación".

¿Es machista invitar a una chica a una copa?

B.: "Sí, si solo invitas a chicas. Lo estás haciendo por su género y no por cualquier otro motivo".
J. F.: "La convención social, afortunadamente en desuso, de que el hombre paga, tiene que ver con esos roles en los que el hombre es el proveedor y utiliza su dinero como elemento de seducción. Abogo por unas relaciones igualitarias en las que a veces paga él, a veces ella, a veces a medias".
N. V.: "Si se hace siempre y por obligación, sí. Invitar a una copa es una actitud normal, pero tanto en hombres como en mujeres".
L. L.: "No es machista, a menos que quieras algo a cambio".

¿Es machista decirle a una compañera de trabajo: "Qué guapa estás hoy"?

B.: "Es machista si solo lo haces con mujeres, que es siempre el caso. Nunca he visto a un hombre decirle a otro hombre: 'Tienes el guapo subido'. El piropo per se parece inofensivo, pero es la prueba de que ellos se sienten con la autoridad de interrumpirte en lo que estés haciendo para puntuarte por tu físico, sin importarle cómo pueda sentirse ella. ¿Por qué dar por hecho que ella va a sentirse bien y no sexualizada en mitad de una jornada laboral? ¿Por qué dar por hecho que ella se va a alegrar por lo que se opine de su físico cuando, quizás, lo que necesite es se que alabe su trabajo, que es el que le cuesta un esfuerzo?".
J. F.: "Creo que hay que analizar también la actitud, la comunicación no verbal y observar si nuestro comentario puede incomodar. Tengamos en cuenta también que las mujeres recibimos a menudo comentarios sobre nuestro físico que, de forma aislada, pueden parecer inofensivas, pero que por acumulación hacen mella. No necesitamos esa aprobación masculina; de hecho, uno de los elementos de la cultura machista es educarnos para necesitarla. Pensemos si ese tipo de halagos nos salen también hacia los compañeros hombres".
N. V.: "Depende. La diferencia entre decir una frase agradable y hacer acoso sutildepende de quién la dice, del grado de confianza, del tono, la reiteración... Que todos los días las mujeres pasemos un examen sobre nuestro aspecto al llegar al trabajo es machista y, además, una pesadilla".
"Yo soy fan de Guns N'Roses pese a sus letras machistas. Eso no me convierte en machista, solo en acrítica"
L. L.: "No tengo una opinión al respecto: no creo que sea uno de nuestros principales problemas sociales".

¿Es machista ceder el paso o el asiento a una mujer?

B.: “Si eres hombre y solo lo haces con mujeres, claro que es machista, porque es paternalista y condescendiente. ¿Qué les hace pensar que no podemos sujetar una puerta o que tenemos más necesidad de sentarnos que ellos?”.
J. F.: “Los gestos de caballerosidad se pueden considerar como machismo benevolente, que parte de viejos prejuicios en los que a la mujer se la considera 'el sexo débil', el que hay que proteger y atender. Pero no creo que se trate de eliminar estas prácticas, sino de que todas las personas cedamos el paso a otras por educación, independientemente de nuestro género.
N. V.: “Si se hace por ser mujer, sí es machista. Ceder el paso o el asiento es buena educación, independientemente de si es hombre o mujer”.
L. L.: "Solo es machista si crees que necesita pasar primero porque no sabe abrir la puerta sola".

¿Es machista que te guste el reggaeton?

B.: "El reaggeton tiene letras más allá del machismo: es misoginia pura. Tengo amigas a las que le gusta bailarlo y a la vez son conscientes de qué representa eso para ellas como mujeres. En mi caso no es compatible: me da mucho asco".
"¿Por qué hay esa necesidad de diferenciar el género de los bebés? ¿Por qué lo primero que pregunta la gente ante un embarazo es: '¿Será niño o niña?"
J. F.: "No creo que haya géneros musicales más machistas que otros. Hay machismo en las letras y en los vídeos. Lo suyo es hacer un consumo crítico y a partir de ahí darnos permiso para las contradicciones: 'La letra es demencial, pero, oye, me encanta esa canción'. Y, más que denostar a un artista o a un género determinado, visibilizar alternativas, como el reggaeton feminista, que lo hay".
N. V.: "La mayoría de las letras de reggaeton, más que machistas, hacen directamente apología de la violencia. Eso no tiene nada que ver con la música, que obviamente puede gustar o no. El problema son las letras".
L. L.: "¿Por qué va a ser machista? Si se refiere a las letras yo creo que -como cualquier arte- son un espacio de juego metafórico y simbólico. No me gustan las que menosprecian a las mujeres. Por ejemplo, yo soy fan de Guns N'Roses pese a sus letras machistas. Eso no me convierte en machista, solo en acrítica".

¿Es machista el actual reparto del permiso por maternidad?

B.: "Todo lo que sea diferenciar por géneros me parece machista. Que ella para no significa que se le tenga que asignar más tiempo y espacio para la crianza y los cuidados que a ellos. Nos crea una sobrecarga de responsabilidades que deberían ser compartidas".
J. F.: "La disparidad en la duración desigual de los permisos de maternidad y paternidad son reflejo de una sociedad en la que se ha naturalizado que la responsabilidad de la crianza recaiga en la madre. Esto sigue siendo así a pesar de la incorporación masiva de las mujeres al mercado laboral. Es escasísimo el porcentaje de hombres que solicita reducciones de jornada para dedicarse a la crianza. La Plataforma por unos Permisos de Paternidad Iguales e Intransferibles (PPINNA) sostiene que cambiarlo de raíz contribuiría a que los hombres se implicasen más y a que a las mujeres no se las discriminase tanto en el ámbito laboral. Es un debate interesante al que yo no veo soluciones sencillas".
N. V.: "Sin duda: es machista. Los permisos para el cuidado de hijos deben ser de maternidad y paternidad, iguales e intransferibles. La situación actual presupone que las que cuidan son las mujeres".
"Como de bebés tenemos el mismo aspecto, es importante para el patriarcado que haya algo que nos diferencie: los pendientes, la ropa rosa, etc. Es fomentar los estereotipos de género"
L.L: "Sí, es machista. Los países nórdicos (como Suecia, Noruega y algo menos en Islandia) pueden repartir sus permisos entre padre y madre desde un total de 480 días. En Suecia hay además 60 días que son obligatorios para el padre".

¿Es machista justificar un comportamiento diferente del habitual en una mujer "porque tiene la regla"?

B.: "Solo nosotras podemos hablar de cómo nos afecta, en qué momento y situación, nuestra menstruación. Para eso somos las que la sufrimos y lidiamos con ella. Que un hombre busque razones en nuestra menstruación porque algo que hemos hecho o dicho no le ha gustado es machista. Porque dan por hecho que no quisimos hacerlo o decirlo, y se tiende a la condescendencia y a ignorarnos, sin que nosotras hayamos dicho que se debe a eso. El 'déjala, estará con la regla' es de un machista que asusta".
J. F.: "Es machista desacreditar o ridiculizar a una mujer diciendo: '¿Qué pasa, que tienes la regla?'. También es machista y androcéntrico [centrado en el punto de vista masculino] que la regla siga siendo un tabú, y que una mujer con síntomas asociados a la menstruación que entorpezcan su vida reciba burlas e incomprensión".
N. V.: "Sobre todo, es una memez".
L. L.: "Sí, es machista. Y es una creencia arraigada en la historia de la ciencia: el cuerpo de la mujer no fue tomado como normal en España hasta los años ochenta. Nunca se tomaron en cuenta sus síntomas ante cualquier enfermedad hasta entonces, y por eso se piensa que es un cuerpo extraño".

¿Es machista ponerle pendientes a tu hija cuando es un bebé?

B.: "Es una forma de diferenciarnos. Como de bebés tenemos el mismo aspecto, es importante para el patriarcado que haya algo que nos diferencie: los pendientes, la ropa rosa, etc. Es fomentar los estereotipos de género, posicionar a los bebés en la sociedad, para que sean percibidos por el resto, -y no solo por la familia, que sabe su género-, de una u otra forma, porque luego se va a esperar de ellos unos u otros comportamientos en función de su género. Para que ellos y ellas ya perciban las diferencias, los matices, qué mensajes van para unos y qué mensaje para ellas: 'los niños no lloran' y 'las niñas no se manchan".
J. F.: "No diría que es machista, sino que vivimos en una sociedad sexista en la que la ambigüedad de género se penaliza, una sociedad en la que 'nenaza' y 'chicazo' son insultos. ¿Por qué hay esa necesidad de diferenciar el género de los bebés? ¿Por qué lo primero que pregunta la gente ante un embarazo es: '¿Será niño o niña?".
N. V.: "Es una marca de género. Si no se lo hacemos a los niños, ¿por qué sí a las niñas? Sería mucho mejor esperar a que ella decidiera".
L. L.: "La imposición de cualquier creencia religiosa o estética a un menor que no tiene capacidad de decidir siempre me parece un terreno pantanoso".

Las propuestas del Gobierno no garantizan las pensiones más allá de 2017

Financiar de golpe las de viudedad y orfandad con cargo a los Presupuestos Generales del Estado es inviable si no se suben los impuestos o se aplican más recortes. Mientras tanto, el Fondo de Reserva de la Seguridad Social se agota por una política de empleo que fomenta la precariedad y no permite un aumento suficiente de los ingresos por cotizaciones.

La ministra de Empleo, Fátima Báñez, durante su comparecencia en el Palacio de La Moncloa tras la reunión del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, con los representantes de la patronal y los sindicatos. EFE/Chema Moya


El problema es que eso cuesta casi 22.000 millones de euros anuales y resulta difícilmente compatible con los objetivos de reducción del déficit, a no ser que el Gobierno recurra a subidas de impuestos o nuevos recortes, para lo que necesita un apoyo parlamentario que hoy no tiene.

Con el Fondo de Reserva de la Seguridad Social sólo se puede contar ya hasta finales del año próximo

Ante semejante realidad, Báñez matizó posteriormente, en declaraciones a la prensa, que los cambios en la financiación del sistema deben ser progresivos, lo que casa mal con la urgente necesidad de atajar un desfase que en 2016 rondará los 18.000 millones de euros, como ha reconocido el propio Gobierno a las autoridades europeas. Con el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, además, sólo se puede contar ya hasta finales del año próximo, pues en ese momento se habrá consumido el dinero que aún guarda.
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Con eso se pueden sufragar la próxima paga de Navidad y la de verano de 2017, así como las retenciones a cuenta del IRPF; pero no la extra de diciembre del año que viene en su totalidad, salvo que entretanto se produjera un imprevisible aumento de los ingresos o una rebaja de las prestaciones.
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Teniendo en cuenta que el desfase de la Seguridad Social ronda los 9.000 millones de euros por semestre, el sistema necesitaría unos 27.000 millones en lo que queda de 2016 y todo 2017; es decir, 2.000 más, en números redondos, de lo que a día de hoy hay en la hucha. Esa cifra coincide casi exactamente con el ahorro que supondría endosar a los Presupuestos Generales del Estado el coste de las bonificaciones sociales, que asciende a los 1.900 millones de euros anuales. ¿Pero qué pasaría después?

Si no cambian las cosas sustancialmente a mejor, en 2018 habría un déficit del 25.000 millones, que no se podría costear con la ya para entonces desaparecida hucha de las pensiones, ni es probable que corriera por cuenta de los Presupuestos, pues supone el triple del ajuste fiscal que Bruselas exige para los dos próximos años. En tal caso, ¿cómo cumpliría la Seguridad Social íntegramente sus compromisos con los pensionistas? Sobre eso el Gobierno todavía no ha dado ninguna pista, salvo confiar en una clara mejora del empleo.

La crisis de las pensiones lleva al Gobierno a barajar fórmulas extremas para sostener el sistema



Ana Requena Aguilar
http://www.eldiario.es/

La ministra de Empleo acaba de renovar su mandato, pero su gabinete lleva tiempo dándole vueltas a las líneas de la que será la gran reforma de esta legislatura: las pensiones. Con un sistema en crisis y la hucha a punto de agotarse, el Gobierno baraja incluso fórmulas extremas de difícil consenso. Según ha podido saber eldiario.es, el entorno más directo de la ministra Fátima Báñez ha planteado la posibilidad de que sean las comunidades autónomas las que se hagan cargo de las pensiones de viudedad, algo que supondría una ruptura con el sistema actual.
Según esa tesis, estas pensiones saldrían de la caja de la Seguridad Social: dejarían de ser prestaciones contributivas para convertirse en ayudas asistenciales que dependerían de la capacidad de las comunidades. La idea, sin embargo, no nace de la secretaría de Estado de Seguridad Social, liderada hasta ahora por Tomás Burgos.
El argumento que barajan algunos miembros del ministerio para ‘vender’ este cambio es doble. Por un lado, que sacar estas prestaciones del sistema permitiría acabar con el déficit de la Seguridad Social. La previsión que maneja el departamento es que ese agujero sea de 18.000 millones de euros al acabar este año. El coste de las pensiones de viudedad ronda precisamente los 20.000 millones de euros.
Por otro lado, que de esta forma las pensiones podrían subir más del 0,25% que, tras la última reforma, parecen condenadas a crecer, al menos hasta que el panorama laboral cambie radicalmente. ¿Por qué? Si las prestaciones de viudedad salen de la Seguridad Social, se acaba con casi todo el déficit del sistema y eso permitirá que la fórmula con la que se calcula la subida anual de las pensiones dé un resultado superior a ese 0,25%.
La última reforma acabó con la revalorización de las pensiones conforme al IPC y aprobó esta nueva fórmula para calcular la subida anual. La fórmula tiene en cuenta varios factores, como el estado de las cuentas de la Seguridad Social o el número de pensiones. Según el resultado de esa fórmula, las pensiones pueden subir entre un suelo del 0,25% y un techo del IPC más el 0,5%.
Actualmente existen 2.360.000 pensiones de viudedad, la mayoría percibidas por mujeres. Se trata de prestaciones contributivas que se han generado por la cotización de un trabajador y que son, por tanto, un derecho. Su cuantía depende de cuál fuera esa cotización.
Si estas pensiones salieran de la Seguridad Social y fueran las comunidades las encargadas de sufragarlas, esto cambiaría: ya no estarían unidas a una cotización, sino que se convertirían en una prestación asistencial que dependería de cada territorio. El Estado no tiene competencia para marcar una cuantía mínima en las prestaciones ofrecidas por las comunidades, por lo que cada territorio podría fijar unos umbrales diferentes.

Más financiación

La comisión del Pacto de Toledo del Congreso ya está trabajando en ideas para aumentar la financiación de la Seguridad Social. El reto es cómo conseguir que el sistema tenga más ingresos para que sus cuentas cuadren y las pensiones sean sostenibles. En los últimos meses se han plateado varias ideas que giran, sobre todo, en torno a la posibilidad de pagar con impuestos (o bien crear un impuesto específico) para sufragar las pensiones.
Una de las opciones que se han puesto sobre la mesa es que las pensiones de viudedad y orfandad se paguen con impuestos. Pero esto tampoco satisface a los agentes sociales por el malestar social que podría crear atribuir a este tipo de prestaciones carga impositiva directamente.

ISABEL MUÑOZ, PREMIO NACIONAL DE FOTOGRAFÍA 2016

La fotógrafa catalana Isabel Muñoz ha sido galardonada hoy con el Premio Nacional de Fotografía 2016 por “su trayectoria profesional, en la que combina el compromiso social con la búsqueda de la belleza”.


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Isabel Muñoz se convierte en la cuarta mujer que recibe el Premio Nacional de Fotografía, tras Cristina García Rodero, Ouka-Leele, María Bleda (de Bleda y Rosa) y tras la renuncia en 2014 de Colita al premio que concede el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y que está dotado con 30.000 euros.

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Autorretrato © Isabel Muñoz
El jurado que ha fallado el premio ha destacado “su trayectoria profesional, en la que combina el compromiso social con la búsqueda de la belleza, ahondando en temas como el cuerpo, el rito o la diversidad cultural. Con la singularidad de la utilización de una técnica tradicional aplicada a un lenguaje contemporáneo, conocedora de su oficio, sus obras son reflejo de una mirada en permanente búsqueda”, ha destacado el jurado.

Isabel Muñoz (Barcelona, 1951) vive en Madrid desde los 70. Estudia fotografía en Photocento donde pudo aprender de maestros como Edudardo Momeñe o Ramón Mourelle. Tras comenzar a trabajar por encargo para prensa y publicidad, empieza a trabajar en el sector audivisual y hace la fotofija de películas como ‘Sal gorda’ y ‘Penumbra’. En 1982 decide ampliar sus estudios en Nueva York. Obsesionada por hallar un soporte idóneo para reproducir la piel, continúa sus estudios en Maine con Craig Stevens, con Robert Steinberg y con Neil Silkirk. Regresa a Nueva York para estudiar el gran formato en el International Center of Photography (ICP). En 1986 regresa a Madrid y realiza su primera exposición, ‘Toques’, en el Instituto Francés.

No es hasta 1986 cuando realiza su primera exposición en el Instituto Francés de Madrid. Ya en el 1990 consigue el éxito internacional al presentar su trabajo en Paría en el Mois de la Photo. Gracias al comisarioChristian Caujolle, quien fuera fundador de la agencia Vu, consigue el impulso definitio en su carrera. Desde entonces es habitual de la publicación El País Semanal.

De 1990 a 2007 se dedica a recorrer el mundo intentando compartir sus emociones; a través de la danza realiza trabajos en Cuba, Burkina Fasso, Mali, Egipto, Turquía y con el ballet de Víctor Ullate.
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© Isabel Muñoz
Su trabajo se caracteriza por la atención al movimiento y a las texturas del cuerpo humano, a través del estudio de la danza y la denuncia social. Sus fotografías presentan siempre una cuidada técnica y calidad gracias a los grandes formatos obtenidos de contactos de gran tamaño, que trabaja de forma artesanal, con la técnica de la platinotipia. Este proceso le permite obtener matices tonales particulares que impregnan sus fotograf.as de un estilo característico y una gran sensualidad.

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Isabel Muñoz suele trabajar por temas abordando cuestiones como el flamenco, el tango y la danza, la tauromaquia, estudios étnicos, las maras e incluso los grandes primates han pasado por su objetivo.

El presidente del jurado de Nacional de Fotografía ha sido Miguel Ángel Recio, director general de Bellas Artes y Patrimonio Cultural, y Begoña Torres, subdirectora general de Promoción de las Bellas Artes, como vicepresidenta. Han formado parte del mismo, Juan Manuel Castro Prieto, premio Nacional de Fotografía 2015; Lidija Sircelj, directora de Organización y Desarrollo Corporativo del Círculo de Bellas Artes de Madrid; María Beguiristain Barrientos, responsable de Arte y Exposiciones de la Fundación Banco de Santander; María José Magaña Clemente, secretaria de la Asociación de Mujeres en las Artes Visuales; Gervasio Sánchez, fotógrafo y premio Nacional de Fotografía en 2009; Fernando Castro Flórez, crítico de arte y profesor de Estética en la Universidad Autónoma de Madrid, y Sergio C. Fanjul, periodista cultural.


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xoves, 24 de novembro de 2016

Otra víctima Gürtel’: muertes, suicidios y accidentes

Políticos, arquitectos, jefes de prensa o constructores, forman la 'negra lista'

Isidro Cuberos, José Martínez Núñez, Álvaro Lapuerta y Rita Barberá.

F. M.
http://www.elplural.com/

La muerte por infarto de miocardio de Rita Barberá es la última de la que empieza a ser ya una lista extrañamente larga de muertes que afectan a relacionados con la trama Gürtel y la financiación del Partido Popular. La exalcaldesa de Valencia ha muerto menos de 48 horas después de tener que comparecer ante el Tribunal Supremo para declarar sobre su posible pérdida de aforamiento e imputación en el caso Taula.
Cinco muertes y una caída
Pero antes que ella, otras personas relacionadas con el caso han perdido la vida o sufrido accidentes. No siempre en situaciones claras.
Este mismo año, en marzo, moría Leopoldo Gómez, un imputado poco mediático, pero un hombre que conocía al dedillo todo lo que había sucedido en torno a uno de los brazos más productivos de la trama: la ramificación de Pozuelo de Alarcón. Leopoldo Gómez había sido arquitecto municipal de este municipio, el más rico de España, y era conocido como el cobrador de Jesús Sepúlveda, exmarido de Ana Mato, y durante los años de los maletines, alcalde de Pozuelo.
Gómez estaba imputado por delitos de prevaricación y cohecho y se había ganado ese ‘sobrenombre’ después de que se supiera, en declaraciones del exGal José Amedo a OKDiario, que se encargaba de cobrar deudas de constructores.
La extraña muerte de 'el hombre' de Javier Arenas
Más extraña aún resultó la muerte de Isidro Cuberos, que apareció en un barranco entre Mijas y Benalmádena, y donde habría caído con su moto. Imputado por el caso Jerez, Cuberos aparecía como una pieza clave para entender cómo había operado la trama Gürtel en Andalucía.
Cuberos tenía mucha influencia en el PP gracias a haber sido durante años el exjefe de comunicación, aunque en realidad era mucho más que eso, de Javier Arenas y también después del PP durante tres años mientras Arenas fue secretario general del partido.
El amigo de todos que sabía todo del dinero
Igualmente sorpresiva fue la muerte de un hombre clave en los movimientos del dinero producido por la trama. Francisco Yáñez, amigo personal de Luis Bárcenas y de los tesoreros anteriores a él, Álvaro Lapuerta y Ángel Sanchís, con los que había trabajado durante años, murió pocos días después de ser imputado y cuatro días antes de tener que ir a declarar ante el juez Pablo Ruz. Yáñez, durante años, había trabajado como contable para el PP.

Padre del apoderado de las cuentas en Suiza de Bárcenas, Yáñez estaba acusado por el entonces juez de la Audiencia Nacional de haber colaborado “en la ocultación del patrimonio opaco para la Hacienda Pública y de procedencia indiciariamente ilícita de Luis Bárcenas Gutiérrez y Rosalía Iglesias Villar con la finalidad de desvincularlo tanto de su origen como de sus verdaderos propietarios”.

Suicidio en un hotel
En enero de 2015 se produjo otra muerte en circunstancias no normales, relacionada con la Gürtel. En un hotel de Bilbao apareció el cadáver de María del Mar Rodríguez Alonso a causa de lo que, se dictaminó por la policía, había sido un suicidio. Esta mujer era la esposa del senador del PP Tomás Burgos Beteta, y el juez Pablo Ruz la había imputado por la utilización que la trama Gürtel habría hecho de su empresa MR&Asociados como tapadera de Francisco Correa, entre otros casos, en la organización de un Congreso de Parques y Jardines Públicos en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón.

La investigación concluyó que María del Mar Rodríguez Alonso se había suicidado, deprimida por el rechazo de los juzgados a sus repetidas peticiones de ser desimputada, y por la muerte del familiar de una amiga, a cuyo funeral había acudido a Bilbao.

Por último, también murió durante la investigación por la Gürtel el constructor José Martínez Núñez, dueño de Tecnología de la Construcción (Teconsa), a quien la burbuja y el escándalo de la propia trama, le costaron un imperio que llegó a facturar por encima de 6000 millones de euros y contar con 650 trabajadores. Un ‘dictador’ para quienes trabajaron con él, por sus métodos y formas, tanto en el trato personal como profesional, Martínez Núñez y su empresa había sido señalado ya como relacionado con Correa por el primer juez que llevó el caso, Baltasar Garzón.

Las "extrañas" caídas de Lapuerta
Por último, aunque con un desenlace menos fatal, el propio extesorero popularÁlvaro Lapuerta, sufrió dos caídas en extrañas circunstancias, que le dejaron en una situación física muy afectada. La segunda de ellas, de hecho, casi le costó la vida, ya que pasó un tiempo en coma. Las secuelas de las caídas fueron argüidas por su defensa para retrasar o evitar comparecencias ante los diferentes jueces que instruyeron la causa.
En un comunicado que hicieron público los propios hijos calificaron como "de extrañas" las dos caídas, una en marzo de 2013, al poco de estallar en toda su plenitud el escándalo Bárcenas, y la segunda y más grave, en abril de ese año, ambas a la entrada de su domicilio. Para añadir más ingredientes al asunto, hay que recordar que apenas medio año antes, Lapuerta había acudido a la policía para denunciar que había recibido llamadas amenazantes en las que se le decía que él ya era un hombre mayor, pero se le pedía “piensa en tus hijos y en tus nietos, ten cuidado con lo que haces”.

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