luns, 14 de xaneiro de 2019

El fin de los telediarios



David Torres
https://www.publico.es/


En Cuatro han decidido prescindir de los telediarios porque con First Dates ya dan suficiente información de cómo va el mundo. Entre los consejos aúlicos de Carlos Sobera instruyendo a las futuras parejas sobre rituales de apareamiento y los psicoanálisis de urgencia del camarero argentino, la audiencia puede darse con un canto en los dientes. Un día de estos podrían llevar al restaurante a Moreno y Marín (o Marín y Moreno, tanto monta) para que arreglasen cenando sus diferencias sobre el futuro gobierno de Andalucía, con el ex juez Serrano de Vox escondido debajo de la mesa, dando patadas y haciendo manitas.
Por lo demás, hace ya mucho que los telediarios sucumbieron a la cultura del espectáculo, desde que decidieron incluir al lado del habitual cargamento de noticias amplios reportajes sobre pases de moda y resúmenes de media hora sobre la jornada futbolística del domingo, sin olvidar jugosos avances de los próximos fichajes y un repaso a los mejores chistes en twitter sobre el finiquito de Mourinho. Un periodismo que habla de Florentino Pérez exclusivamente como presidente del Real Madrid en lugar de como anomalía de la justicia ya ha dicho todo lo que tenía que decir sobre Florentino Pérez, sobre el Real Madrid, sobre la justicia y sobre el periodismo.
Sospecho que la decadencia de los telediarios empezó a mediados de los ochenta, en el momento exacto en que obligaron a Felipe Mellizo, al final del informativo de la segunda cadena, a presentar un video de gilipolleces, tropezones y caídas tontas de jugadores de la NBA. Felipe Mellizo, que era un locutor genial de la vieja escuela, con gafas repletas de dioptrías y cara de científico loco, se ajustó la corbata y dio paso al video con estas palabras u otras parecidas: “Y ahora uno de esos videos que tanto les gustan a los americanos, donde se ve a gente adulta cayéndose por el suelo y haciendo el tonto. Vean, vean qué bonito”. No sé si fue por eso que los desterraron de la televisión o por el modo en que anunció el estado de salud del Papa Juan Pablo II unas semanas después del atentado que casi le cuesta la vida: “El Papa mejora. Ya toma alimentos semisólidos. O semilíquidos, según se mire”.
A fuerza de meter con calzador estupideces en los telediarios para tratarlas con el rango de noticias serias, las noticias serias han acabado por ser tratadas como estupideces. Puede que esta tendencia no sea más que un reflejo de la realidad actual, devorada por especímenes como Donald Trump, Pablo Casado, Matteo Salvini o Santiago Abascal, que parecen sacados de un tebeo de Mortadelo. O quizá sea que a la realidad le ha dado por imitar a los telediarios. El otro día, en mitad de uno, una locutora dijo muy seria “Ahora presten atención” para anunciar un video casero del incendio de Badalona en que se veía a una pobre mujer precipitándose desde el quinto piso. No fuese a ser que nos perdiéramos la jugada. Difícilmente el periodismo puede caer más alto.
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El gráfico de HazteOir sobre buenos (Vox) y malos

Según la organización ultracatólica, “Vox es el partido que más defiende la vida, la familia y las libertades”.




Gráfico de HazteOir.

Andrea Vicario

https://www.nuevatribuna.es/


HazteOir vuelve a la carga, ahora en su defensa a ultranza de los postulados políticos de Vox.
En un delirante gráfico, la organización ultracatólica clasifica a los principales partidos políticos, incluida la formación que lidera Santiago Abascal, en una suerte de buenos y malos en función de ocho parámetros determinados: vida, familia, libertad económica, libertad de educación, libertad religiosa, regeneración política, unidad nacional y organización territorial.
¿Cuáles son los partidos políticos que defienden la vida, la familia y las libertades en España? ¡Equilicuá! Sólo Vox tiene en verde los ocho indicadores, mientras que el PP suspende en un apartado -la defensa de la familia- y genera dudas en la libertad de educación; Podemos ‘suspende’ en todos los valores, el PSOE en la mayoría de ellos y Ciudadanos obtiene una valoración positiva en ‘regeneración’, ‘unidad nacional’ y ‘regeneración política’.  
En un comunicado remitido a los medios, la organización presidida por Ignacio Arsuaga y que se ha manifestado con todos los medios a su alcance contra el aborto o los derechos del colectivo LGTBI, afirma que “la irrupción de Vox ha provocado un golpe en el tablero de la política, que ha obligado a las diferentes formaciones a posicionarse sobre determinados temas que, o no estaban en la agenda, o directamente eran ignorados por partidos como PP y C's por miedo a contradecir los mandamientos de la izquierda”.
Resulta curiosa la diferenciación que hace entre los partidos de la izquierda y de la derecha y sobre estos últimos (PP, C’s y Vox) la superioridad que representa el partido ultra en cuanto a los parámetros a analizar.
HazteOir pone al PP en la diana afirmando que NO defiende a la ‘familia’ y en cuanto a la ‘libertad de educación’ lo hace ‘a medias’.
Más duro se muestra con Ciudadanos al que suspende en ‘vida’ y ‘familia’ y siembra dudas en otros parámetros.
PSOE y Podemos no tienen salvación, a juicio de este colectivo, al suspender en todas las variables. A los socialistas, HazteOir solo les otorga cierta “tibieza” en ‘unidad nacional’.
La imagen de la columna de Podemos con todas las cruces en rojo junto a la de Vox con todas las casillas en verde da perfecta cuenta del surrealismo de este planteamiento.
En fin, para gustos, los colores… y los gráficos.
HazteOir termina exigiendo al PP que se comprometa con la derogación de la Ley del aborto (se refieren a ella como “ley Aído’) a la espera de un pronunciamiento por parte de Pablo Casado en la Convención que el PP celebrará la semana que viene.
Por último y no menos hilarante: HazteOir asegura que estos resultados se han extraído del Observatorio de la Legislatura, una iniciativa puesta en marcha en los últimos años por el colectivo realizada “a partir de una rigurosa y contrastada investigación de las actuaciones, programas y declaraciones de los representantes de los diferentes partidos políticos con representación parlamentaria”.

Imagen de la campaña de HazteOir de rechazo a las leyes contra la LGTBfobia 

“Los españoles no saben en realidad quiénes son, pues ignoran quiénes fueron"

Monumento al emigrante español, en Veracruz.


Cándido Marquesán Millán
Profesor de Secundaria. Zaragoza
https://www.nuevatribuna.es/

“Los españoles no saben en realidad quiénes son, pues ignoran quiénes fueron"
Juan Goytisolo
Hay un artículo impresionante de 1998 de Juan Goytisolo titulado ¡Quién te ha visto y quién te ve!  Debería ser de lectura obligada en todos los centros educativos. Tiene plena actualidad. Es todo un aviso a los españoles, en el que describe la situación de la provincia de Almería en diferentes momentos de la dictadura franquista. Almería era entonces la Cenicienta de nuestras provincias. Una frase cruel, despectiva, abreviaba sus lacras y desdichas: "esparto, mocos y legañas”. En aquellos momentos se estaba produciendo el gran éxodo a Europa. En las ciudades alemanas, francesas, belgas, suizas, holandesas, millares de españoles identificables por su indumentaria, maletas y avíos se apiñaban en las estaciones de trenes y autobuses en busca de direcciones y contactos. La economía europea necesitaba brazos. Asistentas de hogar, albañiles, peones, camareros, obreros no especializados trabajaban en unas sociedades en crecimiento. Y hoy, en El Ejido, la fuerza más votada ha sido VOX, con casi el 30%., cuyo programa es claramente racista y xenófobo. ¡Qué contraste! ¡Qué de vueltas da el mundo!
Ahora quiero fijarme en un momento un poco anterior y que debería servir también de reflexión para muchas mentes españolas dormidas.
Es conocido que  una auténtica avalancha humana de exiliados republicanos pasó la frontera hacia Francia para huir de las represalias de la dictadura franquista. El trato de las instituciones francesas fue vergonzoso, como mostraré más adelante. Todo lo contrario que el dispensado por Lázaro Cárdenas, el presidente de la República de México de 1934 a 1940, que desde los inicios de la Guerra Civil española nos tendió una mano amiga. Dio asilo político en su embajada a los que padecían los rigores del conflicto, tomó a su cargo a más de 400 niños españoles (Morelia) y tras el conflicto, acogió cerca de 25.000 españoles del bando republicano. No sólo a los intelectuales de prestigio, los investigadores o los científicos. También los artesanos, los obreros, los agricultores.
Frente a la desvergüenza del gobierno francés de entonces y  de los dirigentes actuales de la UE, sobresale el siguiente comunicado de Cárdenas, de 23 de junio de 1940 a su embajador en Francia, Luis I. Rodríguez: "Con carácter urgente manifieste usted al Gobierno francés que México está dispuesto a recoger a todos los refugiados españoles de ambos sexos residentes en Francia. Diga usted que este Gobierno está tomando medidas conducentes para llevar a la práctica esta resolución en el menor tiempo posible. Si el Gobierno francés acepta en principio nuestra idea, expresará usted que desde el momento de su aceptación, todos los refugiados españoles quedarán bajo la protección del pabellón mexicano. Asimismo, de aceptar el Gobierno francés, sugiera usted forma práctica para realizar propósito, en la inteligencia de que en atención a las circunstancias, nos dirigimos a Gobiernos alemán e italiano, comunicándoles nuestro deseo. Conteste urgentemente".
Rodríguez pese al cruento escenario tras la intervención nazi, cumplió su misión urgente en aquella Francia humillada y de gobiernos divididos, para lograr la salida de miles de refugiados. Además escribió un libro extraordinario sobre estos momentos trágicos de Francia Ballet de Sangre. La caída de Francia, con un prólogo precioso de Pablo Neruda, del que extraigo estas palabras: “Luis I. Rodríguez actúa cuando ya la araña feroz está engullendo y digiriendo la catástrofe. Ya ha terminado la comedia angustiosa de España. Franco está sentado sobre un millón de cadáveres; las cárceles están apretadas de seres humanos; el destierro divide a España con una cicatriz inolvidable, entre un pueblo famélico y martirizado que quiere salir y un río de desterrados que esperan el regreso. Nadie habla ya de civilización occidental defendida: España es la primera víctima de una conspiración criminal y Franco un pequeño lacayo, barrigudo y sangriento, poseído también de un odio recalcitrante por la cultura y la libertad. A la historia diplomática y pública de México, pertenece desde hoy este noble y elevado libro…. Este libro es una nueva enseñanza, agregada a las de cada día. Enseñanza más digna de ser tomada en cuenta que la noticia de una batalla perdida, porque esta sumersión en el torbellino, en el corazón traicionado de Francia, en la danza de la sangre, está hecha con la ternura, con la nobleza y la misericordia de un hombre que, como Luis I. Rodríguez, llevó a ese pueblo y a ese drama, con la representación de México, las manos acogedoras de América y las llaves de la Libertad”.
Rodríguez salvó además a Manuel Azaña y Juan Negrín. Merece la pena destacar su conversación mantenida con el general Petain, el cual le pregunta: "¿Por qué esa noble intención que tiende a favorecer a gentes indeseables?" Rodríguez: "Le suplico la interprete usted, como un ferviente deseo de beneficiar y amparar a quienes llevan nuestra sangre y nuestro espíritu". Le replicó Petain: "Pero llamemos a esa actitud impulso de humanidad, mejor que auxilio a Francia, porque de sobra conocemos que en las grandes miserias las ratas son las primeras que perecen, y en el caso nuestro, los exiliados de España estarían obligados a llevar ventajosa delantera a mis compatriotas".
Rodríguez nos describe con extraordinario realismo y crudeza los campos de concentración franceses, ofrecidos como albergue a españoles: "Deshonran al Gobierno francés y a un pueblo que creímos un positivo baluarte de solidaridad humana, de hospitalidad fecunda y limpia. No exageramos al decir que esas prisiones, ni siquiera dignas de enemigos, son claro exponente de almas retacadas de hollín, de cerebros enloquecidos por la ruindad y el miedo; son obra del desastre moral de Francia, del egoísmo, de la estulticia, de la falta de fe en el destino propio. En nombre de su trilogía vital, esgrimían y esgrimen la técnica de complicada tortura; en nombre de la Libertad, encadenan a sus hermanos de ayer, haciéndoles sentir, con refinada crueldad, el innoble peso de una esclavitud que no merecen; en nombre de la Igualdad los encierran en los campos de concentración —dantescas cárceles con verdugos senegaleses—, y los señalan con diversos colores puestos sobre el pecho, acorralándolos como bestias “infestadas” de rebeldía y pundonor. En nombre de la Fraternidad, los dejan morir de dolor y de hambre, frente a un horizonte de púas y de mugre; se burlan de su desgracia deshonrando la ironía; martirizan a los niños prisioneros cuando los ven jugando; la bayoneta del negro rompe la pelota de goma policromada; escupen contra los sabios su enano desprecio; ultrajan a las mujeres con su chata lascivia y persiguen a las adolescentes con sus ojos de batracio y sus gestos fangosos. Estos mezquinos sacristanes en esa “misa negra” de Francia, se empeñan en llenar de pesadumbre el corazón de los refugiados españoles; pero jamás podrán inocularles su cobardía. Quienes defendieron Madrid, escribiendo una heroica gesta que es un ancho respiro en esta cloaca de pasiones y de intereses bastardos, con sólo su presencia irritan a los que están dispuestos a pactar con el enemigo, pensando únicamente en el precio de la deshonra. Por eso les molesta ver tanta miseria material, pero tanta riqueza de espíritu; por eso les indigna contemplar una serenidad, una fortaleza, un egregio coraje y una dignidad que ellos, los opresores, han olvidado en esta hora de prueba para el mundo”.
 ¡Vaya ejemplo de la Francia de la libertad, igualdad y fraternidad!
 La categoría moral de Rodríguez queda demostrada por la acción siguiente. La mañana del martes 5 de noviembre de 1940, el prefecto de Montauban quiso impedir la presencia de españoles en el cortejo y  enterrar al último presidente de la II República, Manuel Azaña, con la bandera de Franco. Rodríguez se enfrentó a él, negándose a semejante “blasfemia”, y al no poder hacerlo con la republicana, desafío al representante de las autoridades francesas con estas palabras: “Lo cubrirá con orgullo la bandera de México; para nosotros será un privilegio; para los republicanos, una esperanza, y para ustedes una dolorosa lección”.
Los españoles, sobre todo los que se autoproclaman republicanos, deberían recordar y homenajear de alguna manera a Luis I. Rodríguez, como por supuesto a Lázaro Cárdenas. Ya va siendo hora. Podría  reeditarse el libro Ballet de sangre. La caída de Francia, para su divulgación y reflexión especialmente en los centros educativos y también en la sociedad española.
Por si no fuera ya bastante, en el puerto de Veracruz entre los monumentos para conmemorar la llegada de emigrantes españoles, hay uno, una estatua de un hombre de mediana edad, vestido con traje rústico, gorra y con una maleta de madera en su mano derecha, con la siguiente inscripción "En recuerdo de todos los emigrantes españoles que llegaron a México por este puerto, en busca de un mejor futuro y que con su trabajo han contribuido a engrandecer esta generosa y hospitalaria Gran Nación Mejicana".  ¿Existe algún monumento semejante en algún puerto español en agradecimiento a los inmigrantes, que cuidan a nuestros ancianos y niños, limpian nuestros portales, recogen nuestra fruta, nos traen los paquetes a casa…?
 Termino con unas palabras del artículo de Goytisolo: “Como escribía Américo Castro, "vivir culturalmente exige estar siempre alerta, percatarse de que no basta con ser Consumidor o aplicador de la cultura ajena... Cuando los españoles se den cuenta de quiénes y cómo han sido, sus circunstancias mejorarán considerablemente. Porque la verdad es que hoy día no están habitando su propia historia; es decir, no saben en realidad quiénes son, pues ignoran quiénes fueron".
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sábado, 12 de xaneiro de 2019

La gaviota era un aguilucho

David Bollero
https://www.publico.es/

Nadie puede decir que esté sorprendido del acuerdo PP-Ciudadanos-Vox. Pese a los exabruptos de unos o el negacionismo de ser sostenidos por la extremaderecha de otros, a nadie le cabía la menor duda de la derecha más rancia de los últimos años gobernaría Andalucía. Ayer, el pacto de PP y Vox constató que lo que han tratado durante años de hacer pasar por una gaviota era, en realidad, un aguilucho.
Durante el día de ayer escuché a los más diversos analistas políticos minimizar el documento suscrito entre PP y Vox. Craso error. Aunque es verdad que si empleáramos el lenguaje de Vox podríamos decir que clavó rodilla en suelo y se humilló ante el PPreculando respecto a sus pretensiones iniciales, no es menos cierto que contiene un trasfondo inquietante.
El tufo neofascista, xenófobo, machista  y clasista que desprende el acuerdo suscrito entre García Egea (PP) y Ortega Smith (Vox) es tan nauseabundo como la sonrisa sádica de ambos. ¿Para qué sirve una consejería de la familia? ¿Qué clase de familia? Porque no podemos olvidar que, por mucho en sus filas militantes haya gays dentro y fuera del armario, el PP fue el partido que se opuso al matrimonio de personas del mismo sexo y Vox ha cargado siempre duramente contra el colectivo LGTBI. No podemos obviar, además, que el PP fue el que privó a las parejas homosexuales del derecho de la reproducción asistida… Esa es su familia.
En el documento suscrito por la derecha se explicita la eliminación de toda convocatoria de subvenciones a personas físicas o jurídicas que no cumpla evidentes fines de utilidad pública y social. Tras este enunciado se oculta la amenaza machirula del número uno de Vox en Andalucía, el juez prevaricador Francisco Serrano, cuando cacareó que su objetivo era eliminar los chiringuitos supremacistas feministas. Las asociaciones y colectivos que luchan por defender la igualdad entre hombres y mujeres y combaten la violencia de género están en peligro, gracias a PP, Cs y Vox.
De la Ley de Memoria Democrática (Memoria Histórica en Andalucía) pasaremos a la Ley de la Concordia, para así blanquear el franquismo del mismo modo que PP y Ciudadanos han blanqueado al neofascismo de Santiago Abascal y los suyos. Un despropósito que, si fuéramos de la misma calaña que ellos, trasladaríamos a las víctimas del terrorismo de ETA, apostando por “dejar a los muertos tranquilos” porque “ni unos eran tan buenos ni otros tan malos” y rechazando ese intento, al hablar de víctimas de ETA, “de dividir España y abrir heridas cerradas”. Sin embargo, no somos tan ruines como el ‘trifachito’ y somos más partidarios de dialogar, de recordar, de no olvidar para mejorar.
Por otro lado, llega a Andalucía la amenaza a la clase obrera, que verá cómo se prima lo privado por delante de lo público, desde la Educación (con un impulso a la concertada y la diferenciada) a la Sanidad. Las clases más desfavorecidas asistirán a cómo la justicia social de la fiscalidad se esfuma, rebajando los impuestos a los más ricos y eliminando así el reparto equitativo de la riqueza. Eso es lo que viene.
La violación del Derecho Internacional y de los Derechos Humanos (DDHH) más esenciales también llega con esta tríada infame, que rechaza la multiculturalidad, cierra las puertas a los refugiados que huyen de las guerras y miserias que hemos provocado desde Occidente (ese cuya cultura quieren preservar)… Siguiendo su doctrina y dado que no querrán para otros países lo que no quieren para su querida España, ¿por qué no declaran prófugos a tod@s es@s español@s que han emigrado durante la crisis en busca de trabajo sin habérselo asegurdo antes de su partida? Si la pregunta les parece absurda, aplíquenla a los postulados del ‘trifachito’ y añádanle la dosis debida de mezquindad.
Así las cosas, ¿qué nos queda? La movilización social. No basta únicamente con que los partidos políticos ejerzan en el Parlamento andaluz su labor de oposición: la oposición ha de escalar a todos los niveles, saliendo a la calle, impidiendo los recortes de libertades sociales y DDHH que abanderan los del aguilucho. Esta movilización ha de ejercerse desde el principio, antes incluso de la toma de posesión del pusilánime Moreno, para trasladar un mensaje claro, cristalino: no pasarán. La derecha puede gobernar con un ideario democrático, pero hay líneas rojas que no se pueden traspasar. Si lo hacen -como, de hecho, ya han hecho abrazando a Vox-, nos encontrarán.

Vox: vuelve el mono

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David Torres
https://www.publico.es/

Había un viejo anuncio de colonia cuyo eslogan decía: “Vuelve el hombre”. Lo que venía a significar, supongo, que te echabas unas gotas encima y de inmediato te empezaban a crecer pelos en el pecho, los hombros, la espalda y el cerebro. Con una búsqueda rápida por internet pude comprobar que la idea de los publicitarios no era exactamente ésa: lo que ocurría era que, apenas el velludo maromo abría el bote de colonia, una rubia estupenda venía corriendo montada en un deportivo y dispuesta a cepillárselo. Lo que tampoco recordaba era la marca de la colonia, Otelo, la cual resultaba de lo más apropiado.
En efecto, bautizar una fragancia que supuestamente atraía a tías buenas como moscas a la miel con el nombre de un moro celoso y homicida parece idóneo para anunciar el retorno de una masculinidad cuyo banderín de enganche consiste en reivindicar el medievo, la testosterona, los músculos y el feminicidio, es decir, el macho de toda la vida. Vox ha reinstaurado esta vuelta a los valores elementales desde una perspectiva fantástica en la que el macho permanece arrinconado a merced de un matriarcado todopoderoso, incapaz de defenderse de las asechanzas feministas y las manipulaciones estadísticas, como un José Luis López Vázquez asediado por vikingas en tanga en una playa de Marbella. Vuelve el hombre, viene a decir ese ideario repleto de toros, crucifijos, cazadores neolíticos y banderas españolas, como si alguna vez se hubiera ido.
El revival machirulo está de moda en todo el mundo con signos tan elocuentes como una ministra de Familia que anuncia una nueva era en Brasil donde las niñas van de rosa y los niños de azul, vamos, que ahora la samba y la bossa nova van a llevar letra de Fernando Esteso. En cuanto a los homosexuales, el flamante presidente brasileño, Jair Bolsonaro, dijo en una entrevista que prefería un hijo muerto a un hijo gay, un concepto no muy distinto a la homofobia rampante de los dirigentes de Vox y a las declaraciones intempestivas de tantos líderes del PP, quienes aseguraron que las bodas homosexuales atentan contra la pervivencia de la especie humana y que la unión de dos mujeres o dos hombres es similar a la de un perro y una señora, aunque no especificaron qué lugar ocuparía Maroto en ese zoológico.
Con Vox nos encontramos en la misma situación que contara Lewis Carroll en Alicia a través del espejo, cuando Alicia, después de correr un buen rato, se da cuenta de que sigue en el mismo sitio y entonces le dice a la reina que en su país basta con moverse para trasladarse de un lugar a otro. “Un país bastante lento” dice la reina. “Aquí hay que correr todo lo que se pueda sólo para permanecer en el mismo sitio”. El tren a Badajoz ha dado otro empujón a esta paradoja espacio-temporal tan hispánica en la que Santiago Abascal cabalga de camino hacia la Contrarreforma. Hasta ha pedido la vuelta del servicio militar, aunque él mismo, como Aznar, como Bush, como tantos patriotas de billetera, ni siquiera hizo la mili. Vuelve el hombre, dicen, cuando el verdadero hombre todavía está por llegar y lo que traen a hombros, entre charangas y panderetas, es la enésima versión del mono.

"El arte de Banksy, Kapoor o Hirst no se opone a los inquietantes progresos de la extrema derecha, al contrario”

La crítica literaria publica un manifiesto titulado Lo que no tiene precio, en el que reflexiona sobre el "realismo globalista" y retrata la "colisión que se produce desde hace años entre el mundo de las finanzas y el arte contemporáneo"

Le Brun ve en estos autores admirados por las multitudes "la base inconsciente de la nueva servidumbre exigida por el capital"

Paula Corroto
https://www.eldiario.es/

Ocurrió el pasado 6 de octubre. La pieza Niña con globo, de Banksy,  se autodestruyó al pasar por una trituradora poco después de haber sido vendida en una subasta en Sotheby's por un millón de libras (más de un millón de euros). Al día siguiente, el artista  subió la imagen de la destrucción a Instagram con el texto "se va, se va, se fue" al que sumó una cita de Picasso: "El impulso de destruir también es un impulso creativo". Obtuvo millones de 'me gustas'.
¿Fue una broma? Seguro que no demasiado para el comprador de la obra. ¿Fue arte? Los días siguientes hubo artículos que discutieron aquel acto de Banksy,artista que no se sabe ni quién es ni cómo es, pero que tiene millones de adeptos por todo el mundo.  Una exposición ahora en Madrid se hace la misma pregunta: ¿Es un genio o un vándalo?
Para la escritora y crítica literaria Annie Le Brun (Rennes, 1942), experta en Sade e inmersa en los últimos años del movimiento surrealista de André Breton, la respuesta es evidente: tiene que ver con una dimensión política de la mercantilización capitalista del arte.
Le Brun acaba de publicar en español el manifiesto Lo que no tiene precio(Cabaret Voltaire) en el que expresa su teoría del realismo globalista, movimiento en el que ubica a creadores como Damien Hirst, Anish Kapoor y el propio Banksy. Como señala en una conversación con eldiario.es, estos artistas son muestra de "la colisión que se produce desde hace veinte años entre el mundo de las finanzas y el arte contemporáneo. Un síntoma particularmente esclarecedor, porque nos hace asistir a la transmutación del arte en dinero y del dinero en arte".
La pensadora teje una comparativa con la presencia de las mismas tiendas y marcas en todas las ciudades del mundo con la de estos artistas, también presentes en los museos de todas las capitales occidentales. "Me parece difícil no ver en ello el arte oficial del neoliberalismo cuya intención no es otra que la de hacer que aceptemos la brutalidad de este mundo así como su deshumanización", sostiene.
La etiqueta de 'realismo globalista' parte de un juego de palabras con el 'realismo socialista' de la Unión Soviética. "En este la intención era imponer la ideología comunista a través de las imágenes de una realidad edificante", manifiesta Le Brun, que, sin embargo, en el arte actual de los Hirst y compañía lo que observa es "una ideología que impone dispositivos e instalaciones, jugando con las sensaciones fuertes a través del gigantismo de obras que actúan a la manera de los efectos especiales. Ello conlleva la suspensión del juicio crítico. Su función es convencer de que no hay manera de salir de ese mundo".
Annie Le Brun
Annie Le Brun © PHILIPPE MATSAS, 2018.

Saatchi, Thatcher y la extrema derecha

En este sentido, Le Brun, que siempre se ha distinguido por ser una crítica incómoda –en los setenta tuvo varios desencuentros con neofeministas al criticar "el jesuitismo de Marguerite Duras" y "el feminismo encorsetado y mojigato de estas militantes", como escribió en el libro Lachez tout- recuerda la historia de Charles Saatchi y Margaret Thatcher.
Saatchi, antes de convertirse en el publicista universal que después fue, era su director de campaña. Él creó el eslogan "There's no alternative" (no hay alternativa). "Y poco después se convirtió en uno de los mayores promotores y coleccionistas de arte contemporáneo. Como si ese arte contemporáneo constituyera la mejor escuela de adiestramiento, susceptible de reconfigurar nuestra sensibilidad para obligarnos a aceptar lo que hay", afirma Le Brun.
Este pensamiento entronca con la última broma de Banksy: "Constituye la mayor victoria del capital de estas últimas décadas. Porque se trata de una destrucción que, en lugar de acabar con el valor de la obra, lo multiplica de forma vergonzosa", sostiene la escritora a la que ha molestado particularmente que hubiera poca indignación ante esta extravagancia. "Es una prueba más de que la domesticación mediante un cinismo compartido se ha convertido en una de las armas más seguras del neoliberalismo para instaurar su orden, excluyendo a todos aquellos que pudieran oponerse a él", asegura.
Para ella, la peor consecuencia de este cinismo ante las obras gigantes de Kapoor o Hirst y la autodestrucción de la obra de Banksy  es política. No sólo tiene que ver con el gusto ni es algo baladí sino que detrás subyace una intención. "Como en toda empresa totalitaria, se trata de acabar con la escala individual y por supuesto con todo lo que dependa intelectual y psíquicamente de ella. Es un arte contemporáneo que no se opone a los inquietantes progresos de la extrema derecha, antes al contrario", manifiesta.  Le Brun analiza que es ese gigantismo de las obras y el hecho de que las admiren multitudes–todo son siempre grandes números- "la base inconsciente de la nueva servidumbre exigida por el capital".
La controvertida "vagina de la reina" de Kapoor vuelve a ser vandalizada
La controvertida "vagina de la reina" de Kapoor, que fue vandalizada EFE

La búsqueda de la belleza

Le Brun ahonda más allá y también habla en su manifiesto del engaño al que la sociedad está siendo sometida mediante cierta estetización del mundo que no es tal. Un engaño del que, para ella, es responsable la industria de la moda que lo que está provocando, más que un embellecimiento del mundo, es todo lo contrario. Es ahí, además, donde introduce la desaparición de las ideas de Sade sobre el cuerpo y el triunfo del neopuritanismo actual que acaba con cualquier singularidad. En términos más prosaicos: lo que hoy nos venden como belleza es algo uniforme y paradójicamente feo.
"El neopuritanismo participa de esa cosmetización del mundo que multiplica el afeamiento porque, de los labios botoxados a la industria del turismo, del body bouilding a la agricultura bio… todo se reduce a mercados de reparación", manifiesta. Y alerta de que "el cuerpo es la víctima principal. Pues si es remodelado, formateado, aseptizado, como ya lo fue en ciertas épocas, para simbolizar la belleza anodina y superficial de un mundo sin negatividad, se ha convertido al mismo tiempo en rehén absoluto de esa mercantilización". Esta es la clave para que las multinacionales de la moda "neutralicen cualquier signo de rebelión", añade.
¿Qué hacer entonces? ¿Cómo escapar de la servidumbre de este arte y estas formas de la moda? Le Brun se queja de la irresponsabilidad de intelectuales, artistas y agentes culturales  por seguir contribuyendo a la exaltación del realismo globalista. Ante ello, conmina: "Nos queda el lujo de rechazar la fealdad de la conformidad que se nos impone. A menudo basta con un pequeño desvío, con pararnos un momento, para evitar las trampas de la percepción cautiva que quieren imponernos". En definitiva, buscar lo que no tiene precio.

Sempre Chano



Ana Cermeño
https://luzes.gal/
O tocadiscos soaba no salón. Meu pai barallaba unha ducia de vinilos de música clásica a 33 revolucións e os fillos podiamos pinchar a Karina ou aos Pekenikes naqueles 45 rpm que regalaban a Mirinda ou o coñac Fundador. E aí acababa a riqueza musical da nosa casa nos anos 60. Non lembro ningún disco en galego. Cando iamos as fins de semana coller o barco a Cangas, fronte ao porto, pasabamos pola terraza do Hotel Universal, onde en primavera e verán, en sesión vermú e de tarde noite, amenizaba algunha orquestra que sacaba melodías de instrumentos dos que eu non sabía nin o nome e que me facía soñar con bailar durante horas. O final do soño era sempre o mesmo: chaparreta no cu, risas do público e eu chorando mentres o meu pai me tiraba da coleta para sacarme de alí. Na terraza do Universal de Vigo actuaron a cupletista Olga Ramos -á que nunca escoitei- e os fenómenos das orquestras da época, como Los Tamara do gran Pucho Boedo, o primeiro artista que vin cantar en galego. Ata que, nos 70, descubrín o pop de Andrés do Barro e, nos 80, o rock de Reixa e Os Resentidos.
Terraza do Hotel Universal. Foto: Magar.
Co cine pasoume parecido. Nunca imaxinei que alguén arriscaría e rodase ficción en galego. A primeira película que vin na nosa lingua titulábase Eu, o tolo (1982), protagonizada por Xosé Manuel Olveira, Pico. Non coñecía ao seu director, Chano Piñeiro -só sabía que despachaba na botica preto da casa da miña avoa-, pero recordo que copaba os créditos: director, guionista, cámara, montador e produtor. E ese home idealista converteuse nun ídolo para min. Eran tempos de teatro en galego, pero non chegara a televisión autonómica e o cine no noso idioma aparecía como algo exótico.
Mamasunción (1984).
Chano resultou un ídolo perfecto, sen fisuras. Con Mamasunción (1984) acadou o recoñecemento internacional por vinte minutos nos que condensa quilos de nostalxia, soidade e tenrura. Mamasunción, unha muller de aldea, acode cada día durante 40 anos ao reparto do correo a esperar carta do seu fillo emigrado en México. A vellez e o tempo e a tristura da emigración están retratados ata encoller a alma neste relato inspirado no dunha anciá real de Forcarei.
Chano captaba a realidade a través do cristal e tocaba as emocións con historias cotiás. Na curta Esperanza (1986) amosa toda a crueza do alcoholismo: «Que amargo é ter que beber as propias bágoas», escribe sobre o fundido a negro final.
A súa primeira longametraxe, Sempre Xonxa (1989), cala a alma cunha viaxe emocional e histórica pola emigración galega nos anos 40 e polas consecuencias que arrastra ata ben entrados os 80. Estruturada arredor das catro estacións do ano -que se corresponden cos ciclos da vida dos personaxes: infancia, xuventude, madurez e vellez-, lévanos pola vida e os sentimentos de Xonxa, Pancho e Birutas. Sempre co prisma do rural galego, brillante en cada plano. As salas de cine colgaron aquel inverno o cartel de «Non hai billetes», a actriz Uxía Blanco floreceu como a dama do cine galego e o público recoñecía ao fotógrafo Manuel Ferrol entre os habitantes dese fermosa contorna que inmortaliza Piñeiro.
Sempre Xonxa (1989)
O camiño das estrelas (1993), o seu derradeiro traballo, é unha curta por encargo, un documental que busca vender Galicia no Xacobeo 93 e no que Chano ofrece unha imaxe do país moi diferente á dos panfletos que circulaban daquela. Como bo boticario que era, deu cunha fórmula que tiña a dose xusta de tradición e modernidade para amosar a identidade cultural do momento, tan arraigada nos nosos costumes. Unha proposta imaxinativa e persoal.
Teño unha débeda pendente co director: nunca puiden ver Os paxaros morren no aire(1978), a curta coa que a súa fantasía empezou a voar, porque para el o cinema, deixouno dito, era como voar. Voou alto moi cedo e quero pensar que está a compoñer un plano xeral da vida en Galicia. Era sensible e gran coñecedor da terra que pisaba; cría nela e sabía iluminala e transmitila. De Chano Piñeiro aprendín a ter orgullo do noso; a súa voz vai sempre comigo: «Sendo galegos podemos chegar a ser universais».
* A foto da apertura é de Tino Viz (La Voz de Galicia).