luns, 4 de decembro de 2017

Rajoy ha vaciado el 90% de la hucha de las pensiones

El Gobierno paga una parte de la extra de las pensiones con el crédito de 6.000 millones que pidió el pasado julio y otra parte con el Fondo de Reserva

Desde máximos de cierre de 2011 (66.815 millones), la "hucha" ha caído a los 8.095 millones de este diciembre de 2017, casi un 90%

Va extendiéndose la idea de crear un impuesto específico o usar los existentes para afrontar el pago de pensiones más allá de las cotizaciones



Marina Estévez Torreblanca
http://www.eldiario.es






Este viernes por la tarde el Ministerio de Empleo informaba de que las pensiones de diciembre (las ordinarias más la paga extra) ascienden a 17.470 millones de euros. Para afrontar su pago podrían haber utilizado sólo las cotizaciones y el Fondo de Reserva, pero hubiera supuesto prácticamente su desaparición, y esta es una noticia que parece querer evitarse. Así que, como estaba previsto desde el pasado junio, se ha utilizado lo que quedaba del préstamo que el Estado concedió al sistema, tanto para hacer frente a la paga de verano como a la de Navidad. 
De este modo, la Tesorería General de la Seguridad Social ha dispuesto de 3.586 millones de euros del Fondo de Reserva (conocido como "la hucha de las pensiones")  y ha agotado los 4.206 millones del préstamo que quedaban. El resto (9.608 millones, es decir, la mayoría) se han pagado a través de cotizaciones, un 25% más que lo que se pudo afrontar el año pasado por esta vía. 
Tras la nueva disposición, el Fondo de Reserva alcanza un importe de 8.095 millones de euros a 1 de diciembre, el 0,73% del PIB. Es la cifra más baja desde 2002. Cuando Mariano Rajoy llegó al Gobierno en diciembre de 2011, el fondo de reserva estaba en su tope máximo, 66.815 millones. Esto quiere decir que este instrumento creado en el 2000 con el objetivo de constituir reservas que permitieran atenuar los efectos de los ciclos económicos bajos ha menguado desde la llegada del PP al poder un 87,88%.

Evolución del Fondo de Reserva de la Seguridad Social


Fuente: Ministerio de Empleo y Seguridad Social

Y mientras arrecian las ofertas de planes de pensiones privados conforme se acerca el final del año (es un producto bancario fiscalmente atractivo, que también se nutre del temor al futuro colapso de la Seguridad Social), el debate sobre la sostenibilidad de estas prestaciones está abierto en el Pacto de Toledo, que es precisamente donde se creó la hucha de las pensiones. El principal eje es el de las fuentes de financiación, es decir, si algunas prestaciones deben sufragarse mediante impuestos o basta mantener las cotizaciones de los trabajadores activos como vía para pagar las pensiones, como hasta ahora.
La idea de crear un impuesto cuenta con apoyos tan distintos como los del PP y Podemos. El portavoz del PP en la comisión parlamentaria, Gerardo Camps, declaró esta semana en El Mundo:  "Si las cotizaciones no son suficientes por el aumento de los pensionistas y la estructura demográfica, hay que completar los ingresos y se puede hacer vía impuestos. Se puede, por ejemplo, destinar parte de los ingresos impositivos que tiene el país, o también crear un impuesto propio como se hizo en Francia". Es significativo que el PP se muestre ahora favorable a esta opción, que el Gobierno  rechazaba de plano cuando la propuso el PSOE en 2016. Los socialistas se mantienen también en esta idea de sufragar las pensiones por la vía fiscal.
Por su parte, Unidos Podemos registró este verano una iniciativa parlamentaria con la que pretendían abrir el debate sobre si las pensiones se deben poder sufragar con una figura tributaria finalista o con un conjunto de figuras tributarias.  Como opciones sugerían modificar el Impuesto de Sociedades, potenciar los Impuestos sobre las rentas del capital financiero, la creación de impuestos finalistas, por aumento demográfico, o contribución de solidaridad, o un IVA social.

Retiradas del Fondo de Reserva de la Seguridad Social


Fuente: Ministerio de Empleo y Seguridad Social

El destope de las bases de cotización 

En la actualidad en España la ley regula la base mínima y la máxima por las que se cotiza. Para este año, la base mínima es de 825 euros al mes para una jornada completa. La máxima se sitúa en 3.751 euros mensuales. Esto quiere decir que los salarios más altos no cotizan a la Seguridad Social por encima de esa cantidad: alguien que cobre 4.000 euros al mes cotiza por los primeros 3.751 euros pero no por los 249 euros siguientes.
Por ello, otra de las propuestas sobre la mesa es la de destopar las bases máximas de cotización, una medida que podría suponer una inyección de más de 8.626 millones anuales para la Seguridad Social, según estima en un informe CCOO, que defiende la propuesta como forma de apoyar la sostenibilidad del sistema. Al respecto, el secretario de Estado de Seguridad Social, Tomás Burgos, aboga por elevar las bases máximas de cotización, pero también por eliminar los topes de la pensión máxima, porque, de lo contrario, el sistema de la Seguridad Social se convertiría en "confiscatorio", dice.

Pérdida de poder adquisitivo

Mientras tanto, las pensiones del presente continúan perdiendo poder adquisitivo. Una persona que se jubilara en 2015 con una pensión de 16.000 euros anuales perderá en los próximos 20 años el 25% de su poder adquisitivo, hasta una prestación de algo menos de 12.000 euros, según la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea). 
Un estudio sobre la salud financiera del sistema público de pensiones advierte de que el principal riesgo para el sistema en las próximas décadas es que las pensiones sufran una pérdida "significativa" de poder de compra una vez concedidas. Dicen, eso sí, que volver a ligarlas al IPC no es una solución viable. En 2018 subirán un 0,25%, según el  informe presupuestario enviado por el Gobierno a Bruselas.

Así impiden las multinacionales que los pequeños agricultores usen sus propias semillas

Activistas y agricultores luchan en Europa y África por que la legislación sea más favorable para poder utilizar sus propias semillas y así alimentar a sus familias y producir variedades locales que puedan vender en el mercado

Antes era habitual y legal que los productores guardaran y vendieran sus semillas, una práctica que se vio desplazada con la llegada del desarrollo industrial al sector agrícola

El mayor interés por las explotaciones pequeñas y el consumo local puede representar una oportunidad para proteger el sistema de semillas de los pequeños agricultores


Elisabetta Tola / Marco Boscolo / Michele Nel
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El control de las semillas: los obstáculos los pequeños agricultores.
Científicos y activistas están preocupados. Si las autoridades de competencia globales y las agencias reguladoras permiten todas las fusiones pendientes, alertan, el escenario más probable será que dos de las tres primeras compañías de semillas en el mercado actuarán como una sola. O, en otras palabras, el 60% del mercado mundial de semillas estará controlado por solo tres empresas.
Estas tres compañías, denuncian, tendrán la libertad para decidir los precios, las variedades y las condiciones de crecimiento y para aumentar su influencia sobre gobiernos y en la legislación. Esto es motivo de preocupación en varias partes, pero lo es más en las regiones donde la seguridad alimentaria sigue siendo un reto: la mayoría de los países africanos.
Phil Howard, profesor asociado en la Universidad de Michigan y miembro del grupo de expertos internacionales en sistemas alimentarios sostenibles, lleva mucho tiempo advirtiendo a la comunidad científica y a las instituciones internacionales sobre "los peligros" de una industria de semillas fusionada.
"Las semillas y las especies de animales han sido de acceso libre, han sido recursos comunes desde hace miles de años, se han desarrollado y mejorado gracias a los esfuerzos de muchas generaciones de personas", dice Howard en su reciente libroConcentration and power in the food system.
Phil Howard ha recopilado datos sobre el mercado global de semillas durante más de 20 años con especial atención en EEUU. Sus cifras muestran que hay una tendencia inequívoca de fusión y consolidación en el sector. Desde su oficina de la Universidad de Michigan, trata de describir un posible escenario futuro. Sus respuestas son taxativas: es muy probable que una o dos empresas acaben controlado todo el mercado.
"Con dos empresas, tienen la apariencia de competencia, pero al estar tan próximas entre sí, mantienen los precios altos y controlan todo el sector", dice. "Las empresas han sido grandes desde hace varias décadas y han sido capaces de crecer aumentando sus ventas y comprando a competidores más pequeños. Pero ahora tienen problemas para seguir incrementando sus ventas. Como resultado, la única manera de aumentar su cuota de mercado es comprarlo", añade.
Phil Howard se muestra preocupado por las consecuencias de este mercado "sesgado" para los pequeños agricultores y consumidores: los precios de las semillas se disparan, las prácticas para guardar semillas se desinflan y se obstaculiza la diversidad. Como ejemplo, uno de los casos que recoge en su libro: la empresa Seminis dejó de producir 2.500 variedades de frutas y verduras, más de un tercio de todo su catálogo, como medio de ahorro antes de ser comprada por Monsanto.
En los últimos 20 años el mercado de semillas se ha visto azotado por oleadas de fusiones y adquisiciones de empresas, tal y como puede verse en esta animación interactiva, elaborada a partir de una base de datos de más de 300 empresas. Desde 1996 a 2016 el proceso de fusión es cada vez más evidente, facilitado por un marco legal, denuncian los expertos, más orientado hacia la protección de los derechos de propiedad intelectual que a la consideración de los pequeños agricultores y la venta de variedades locales y tradicionales.

Cronología de la legislación aprobada en relación al control de las semillas.

Las limitaciones a guardar semillas en Europa

Esto no solo preocupa al pequeño nicho de científicos y activistas involucrados: tiene también grandes implicaciones en el acceso a alimentos suficientes, lo que se denomina seguridad alimentaria. La diversidad en la producción de alimentos es una de las principales armas para contrarrestar los efectos del cambio climático, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que ha alertado en un informe reciente de que la tarea de alimentar a más de 9.000 millones de personas para 2050 es cada vez más desafiante.
Las pequeñas familias de agricultores del mundo, que producen la mayor parte de nuestros alimentos  más del 80 % de la producción total– , son las más afectadas por las altas temperaturas, las sequías y los desastres naturales. Pero, para ellos, la solución no se basa solo en unas semillas y unos cultivos altamente seleccionados, caros y exigentes en términos de insumos químicos y tecnológicos. Dicen que necesitan innovación, pero no una que vaya, necesariamente, en la dirección de un modelo industrial.
Hasta hace poco era normal y perfectamente legal que los agricultores produjeran y vendieran sus semillas. Este intercambio ha sido el pilar y la clave del desarrollo agrícola durante siglos, pero con la llegada del desarrollo industrial al sector agrícola, el foco se ha desplazado cada vez más hacia la especialización y la cuota de mercado.
Las instituciones públicas, por otro lado, han reducido su inversión en investigación, y esta ha quedado solo en manos del sector privado. Y el marco legislativo se ha elaborado para reflejar y hacer cumplir estas especializaciones. Las organizaciones de agricultores temen que no haya espacio para que los pequeños productores entren en el mercado. En la actualidad, el complejo sistema legislativo europeo, dicen, no es completamente satisfactorio ni siquiera para las empresas.
Szonja Csorgo es una abogada húngara y directora de la propiedad intelectual y los asuntos legales de la Asociación Europea de Semillas (ESA), que opera desde Bruselas. La organización cuenta con más de 70 miembros directos de empresas e incluye 35 asociaciones de los Estados miembros de la UE, como el Assosementi italiano o el APROSE español.
El esfuerzo por cambiar la ley con un nuevo paquete en 2013 no llegó a ningún acuerdo político, y la propuesta fue retirada por la Comisión en 2014. Por el momento, en Europa no hay más conversaciones sobre la reforma de la ley de las semillas, aunque muchos grupos están pidiendo una reorganización de toda la regulación.
En España, la Red de Semillas lleva mucho tiempo haciendo campaña para promover una legislación más favorable para las variedades locales. "En Europa no hay espacio para vender variedades locales dentro del Registro de variedades de conservación", explica Maria Carrascosa, agrónoma y presidenta de la red.
"Sin embargo, esto no es en absoluto parte de una política integrada. Necesitamos una política que sea coherente y participativa, que dé valor a las variedades locales, a su conservación, reproducción y comercialización. El espacio para vender variedades locales en Europa es muy pequeño y tiene un valor limitado", prosigue.

La lucha por la soberanía alimentaria en África

Este "limitado" margen de maniobra que se da a los pequeños agricultores europeos para guardar semillas ni siquiera se da a los agricultores africanos. Si bien existe un debate sobre cómo deben cambiar las leyes europeas sobre semillas, en África las legislaciones se ven influenciada por estos modelos europeos.
"Existe el sistema de semillas formal y luego está lo que a nosotros nos gusta llamar el 'sistema de semillas gestionado por los agricultores', que está controlado por los pequeños productores que luchan por la soberanía alimentaria dentro de un movimiento más amplio en África", sostiene Mariam Mayet, fundadora del Centro Africano para la Biodiversidad (ACB por sus siglas en inglés) en Sudáfrica.
El sistema oficial, añade esta apasionada activista, está regulado por un conjunto de leyes y convenciones, tanto en Europa como en muchos países africanos, incluyendo Sudáfrica.
Sudáfrica es uno de los pocos países africanos que forma parte de la Unión Internacional para la Protección de Variedades de Plantas (UPOV), una organización intergubernamental fundada en 1978 para recompensar a los agricultores por sus nuevas variedades de plantas concediéndoles derechos de propiedad intelectual.
ACB sostiene que es "inapropiado" tener regímenes de protección de las variedades de plantas en los países en desarrollo, donde los pequeños agricultores a menudo poseen y trabajan menos de una hectárea de terreno. Según indican, está "demasiado" centralizado, socava los derechos soberanos de los Estados miembros, debilita los derechos de los agricultores y perjudica a la Convención sobre diversidad biológica (CBD).
La regulación de la certificación de semillas fue uno de los factores importantes que llevaron a la creación de la Organización Nacional de Semillas Sudafricana (SANSOR) en 1989, a la que se le fueron incorporando progresivamente más actores de la industria de las semillas. Wynand van der Walt, doctor en genética, ha trabajado para SANSO. A la pregunta de si es ilegal que los pequeños agricultores guarden sus semillas, el representante de la industria responde: "Los pequeños productores pueden guardar las semillas o el material vegetal no protegido bajo ninguno de los derechos de propiedad intelectual".
"La mayoría de las variedades modernas están protegidas por el convenio de la UPOV, donde hay una cláusula que permite a los agricultores reutilizar las semillas cosechadas para sembrarlas y utilizarlas para su propio uso, pero está sujeto a ciertas limitaciones. El problema comercial para las empresas de semillas no son los pequeños productores, sino los agricultores que producen a gran escala, y esto es lo que se está discutiendo entre agricultores y comerciales de semillas", apunta.

"Es importante ser capaces de intercambiar semillas"

En Sudáfrica hay dos proyectos de ley que protegen y regulan la industria de las semillas comerciales: la Ley de los Derechos del Productor de Semillas (PBR) y la Ley de Mejora Vegetal. La primera tiene como objetivo estimular la innovación en el cultivo de plantas concediendo derechos de propiedad intelectual a los agricultores y la segunda permite que solo se vendan semillas certificadas en el mercado comercial.
La Comisión de Agricultura Sudafricana celebró audiencias públicas estos proyectos. Sean Freeman, productor, explica que el borrador de esta nueva ley tiene un "vacío legal", creado expresamente para las empresas de semillas pequeñas como la suya, que permite comerciar variedades no registradas y en pequeñas cantidades.
La nueva Ley de Mejora Vegetal prevé que se regulen varios tipos de negocios con las plantas. De acuerdo con un experto en este campo, que ha pedido permanecer en el anonimato, esta legislación sirve principalmente para proporcionar normas para el material de propagación –semillas y plantas– y asegurar la producción alimenticia. Esto protege, dice, al agricultor.
"El vacío al que Sean Freeman hace referencia se encuentra en el permiso para importar y vender semillas de variedades no registradas y con polinización abierta, antiguas (incluyendo su herencia) y en pequeñas cantidades", dice el experto.
Este "vacío" es similar al solicitado por muchas asociaciones europeas de agricultores. Además de la Red de Semillas en España, muchas otras organizaciones han estado haciendo campaña en los últimos años para recibir la misma exención. Por el momento, está sin definir. Bela Bartha, bióloga y directora de la asociación suiza Pro Specie Rara asegura que su objetivo es, exactamente, el de obtener "un espacio libre, una exención hasta ciertos volúmenes de ventas".
"No estamos en contra de la idea de tener un registro de variedades. Sin embargo, es importante ser capaces de intercambiar e incluso comercializar semillas y recursos genéticos vegetales a pequeña escala", prosigue.
Asimismo, Bartha no ve "una contradicción" entre esa producción a pequeña escala en las fincas y la colaboración con empresas, particularmente las tradicionales y las pequeñas y medianas. "Tenemos que encontrar una manera de colaborar con empresas dotadas de una larga experiencia, conocimiento y colecciones importantes. El intercambio de prácticas podría ser beneficioso para todos. Necesitamos un nicho donde el intercambio y la comercialización sean posibles", sentencia.

Nuevas oportunidades de futuro

Pero el proceso legislativo sigue evolucionando con enmiendas y oportunidades para proteger el sistema de semillas de los pequeños agricultores, incluyendo nuevas leyes. Durante la última década, varias acciones han ido encaminadas a lograr este propósito, como el desarrollo de sistemas locales de educación y formación basados en el uso de variedades locales y semillas de acceso libre.
Además de formar a agricultoras incansables como Anna Molala y Maria, John Nzira también construyó en 2005 un modelo de cultivo en Midrand, a las afueras de Johannesburgo. Este proyecto de agricultura urbana de una hectárea es la prueba viviente de cómo se pueden cultivar muchos productos diferentes sin tener una gran cantidad de tierra.
"Tenemos que cuidar del medio ambiente trabajando con leyes naturales", dice Nzira. Así, en un pequeño cultivo, diferentes componentes se ayudan entre sí para, en última instancia, producir verduras para una familia: el estiércol de la gallina se convierte en abono para alimentar a las plantas, las gallinas se comen los caracoles para proteger a las plantas y las plantas, a cambio, alimentan a las gallinas y a las personas.
La iniciativa facilita proyectos de permacultura para pequeños agricultores del sur de África. "Identificamos potenciales líderes de grupo en los pueblos", dice el impulsor. "El líder es quien tiene un sistema de alimentación diversificado en su granja, tiene pasión y está dispuesto a ayudar a otros. Encontramos a mujeres en Limpopo que eran casi autosuficientes en alimentos", asegura.
La atención de Nzira se centra en los pequeños agricultores "porque son quienes están produciendo más del 70 % de los alimentos en el África subsahariana". Europa tiene un porcentaje mucho menor de población empleada en la agricultura en comparación con la mayoría de países africanos.
Sin embargo, el interés por las explotaciones pequeñas, las cadenas cortas de distribución y la producción local está creciendo en todas partes. Se han creado nuevas cadenas que aprovechan la venta por Internet a habitantes urbanos que compran directamente a los productores.
En muchas ciudades europeas han crecido los mercados semanales de agricultores, donde los clientes prueban diferentes productos, volviendo, a veces, a frutas y verduras ya olvidados. Los consumidores están preocupados por la calidad de sus alimentos y el impacto que la producción alimentaria tiene en el medio ambiente, por lo que está creciendo la demanda de alimentos producidos localmente, orgánicos y accesibles.
Las redes y asociaciones de agricultores también se han unido para promover la diversidad en el campo y en la mesa, con un sistema productivo más sostenible. Pero la cuestión clave para la mayoría de productores y otros actores en el nuevo movimiento alimentario sigue siendo el acceso al producto básico, las semillas.
Los años de crisis económica también han visto un cierto renacimiento del sector de la agricultura en Europa, con muchos jóvenes empresarios entrando en este mercado. Las situaciones son muy diferentes de un país a otro, debido en gran medida a un marco de ley poco definido. Por ejemplo, en más de 10 años, la Red de Semillas española ha construido una red activa que incluye la participación de la población urbana y rural.
"Hay muchos agricultores jóvenes que desean trabajar de una manera diferente. Prefieren utilizar variedades locales y tradicionales, pero a menudo no tienen los conocimientos necesarios para cultivar estos productos de una manera adecuada", explica Carrascosa, coordinadora de la rama sevillana de la red. "Organizamos muchas actividades de formación, reuniendo a agricultores jóvenes y ancianos para facilitar la transferencia de conocimiento", apunta. La red también fomenta la puesta en marcha de bancos de semillas comunitarios, lo que reduce el riesgo de perder una variedad y facilita el descubrimiento de otras ya olvidadas.
Además, tratan de presionar políticamente para cambiar la ley y garantizar que exista un espacio para las variedades locales. "Lo mínimo", enfatiza Carrascosa, "es que los agricultores puedan vender sus semillas directamente en su explotación o en un mercado local". Como en Sudáfrica, también hay espacio para la innovación: los agricultores están cambiando el modo de utilizar las semillas locales, cultivándolas con formas más adaptadas al clima y al suelo, lo que puede contrarrestar los efectos de la sequía y otros problemas ambientales.

Volviendo a la tradición

Desde Sassari, en la isla italiana de Cerdeña, Guy D'Hallewin, jefe de investigación en el Instituto de Producción Alimenticia en el Consejo Nacional de Investigación da una visión edificante. "Tuvimos una colección de variedades frutales en nuestros laboratorios, en particular, de peras, manzanas y ciruelas. No se han cultivado durante los últimos 20 años debido a que otras variedades comerciales son más productivas y responden a las necesidades de la industria de la fruta", señala el investigador, con el mismo entusiasmo que impulsa a Teresa Piras, que está en un viaje de búsqueda de variedades tradicionales de Cerdeña.
"Hemos vuelto a estas variedades tradicionales y hemos encontrado muchas características interesantes", añade D'Hallewin, quien confía que las  "tecnologías innovadoras" pueden abrir camino a estos cultivos tradicionales. "Las variedades antiguas tienen un perfil nutricional muy alto, algo que nunca antes se había tenido en cuenta. Y son resistentes a muchas enfermedades. Es más, requieren menos insumos, por lo que su cultivo tiene un mejor impacto que las modernas. Maduran durante mucho más tiempo, garantizando fruta fresca durante más meses".

venres, 1 de decembro de 2017

La manada, expresión máxima del patriarcado caníbal



Pedro Luis Angosto
http://iniciativadebate.net/

En la guía de la “buena esposa” editada por Falange en 1953, las comadres de la Sección Femenina del partido daban una serie de consejos a sus alumnas obligadas del Servicio Social para que en el futuro se comportasen tal y como Dios y Franco -caudillo por la gracia del primero- mandaban. La esposa perfecta del régimen debía encargarse de todas las labores del hogar, pero sin que ello perturbase lo más mínimo el descanso y el relajo del marido, alma de la organización familiar. Tenía que ocuparse de los niños, ser hacendosa y no hablar de tonterías particulares que distrajesen al hombre de sus ocupaciones y preocupaciones. Dedicada a tiempo completo a los apetitos del macho, la mujer debía prestarse al pecado de la carne cada vez que él se lo pidiera, eso sí, sin mostrar nunca goce, disfrute o pasión, porque en eso, en el disfrute de la mujer, estaba la clave de la perdición y la condena eterna. La mujer había desafiado a Dios al comerse la manzana del jardín prohibido y dar rienda suelta a sus instintos sexuales animales sería como abrir las puertas de par en par al libertinaje, la corrupción de las almas y la destrucción de los valores eternos en que se fundaba la sociedad de la buena gente. “Cuando desaparecen los frenos que contienen socialmente a la mujer -escribía el psiquiatra fascista del régimen Antonio Vallejo-Nájera- se despierta en el sexo femenino el instinto de crueldad y rebasa todas las posibilidades imaginadas, precisamente por faltarle las inhibiciones inteligentes y lógicas, característica de la crueldad femenina que no queda satisfecha con la ejecución del crimen, sino que aumenta durante su comisión…”. Vallejo-Nájera, que se había formado con eminentes psiquiatras nazis, explicaba la participación de la mujer en las revueltas políticas porque en ellas conseguían satisfacer sus apetitos sexuales más primitivos. Por tanto, la participación de la mujer en la política debía ser siempre subalterna y bajo estricta vigilancia del macho dominante.
Pues bien, todas esas barbaridades que parecen propias de un régimen regido por energúmenos como el franquista, han llegado hasta nosotros sin causar la repulsa que debiera en dirigentes y ciudadanos, de modo que continuamos asistiendo a conductas de dominio patriarcal  repugnantes en todos los órdenes de la vida, desde el doméstico al político, desde el laboral al de las relaciones interpersonales, en las que el macho actúa todavía como si tuviese un papel predominante, director e inapelable que debe ser asumido por las mujeres como natural. Es, qué duda cabe, otra de las terribles herencias de la dictadura, pero también un atavismo y el resultado de unas políticas educativas y de comunicación fallidas que no han sabido evitar que un sector de las nuevas generaciones sigan cosificando a las mujeres. Los hechos brutales protagonizados por los miembros de “La Manada” durante las fiestas de San Fermín, el tratamiento que ciertos medios de comunicación están dando a los hechos y el juicio paralelo al que se está sometiendo a la víctima, son el resultado de esos fallos estructurales y de la pervivencia de hábitos salvajes e inhumanos que son aplaudidos o, al menos, consentidos con cierta sonrisa por una parte nada desdeñable de nuestros paisanos, infrapersonas que siguen comportándose tal como lo haría el hombre de Atapuerca y como no lo hace ningún otro ser vivo del planeta.
Como creo que el asco que siento ante este hecho y todos los que se le asemejan lo expresa a la perfección un miembro de mi familia, mi hijo Pedro Angosto, les dejo su reflexión colgada hace unos días en una red social: “Siempre, desde que era un crio, he creído en la reinserción, y sigo haciéndolo. Creo que a las personas que se les priva de libertad, con un correcto tratamiento, no volverán a reincidir. En España algo más del 70% de los presos no reinciden (dato de 2015) pero hay casos como el de estos desgraciados que hacen que uno se cuestione lo que tan arraigado tiene. Fundamentalmente por un hecho: estas bestias no creen que hayan hecho nada malo. Y es a esto a lo que nos referimos cuando decimos que no son enfermos mentales, son hijos sanos del patriarcado. Estos chicos no son los típicos psicópatas con mil traumas infantiles y problemas de socialización que venden las pelis “yankees”. La mayoría tenían novia, tenían un trabajo normal, ¡uno hasta es Guardia Civil! porque se ve que la pregunta “¿Te parece divertido acosar y violar en grupo a mujeres?” no se incluye en el psicotécnico. Simplemente, les parecía que el colofón de una buena fiesta era violar en grupo a la primera que pillarán por banda. Seguramente tengan en su cabeza uno de esos mensajes que tanto se repiten en los medios y que forman parte de la hegemonía cultural e ideológica, a saber, que las mujeres son muy difíciles de entender y que un NO si insistes mucho es un SI, que es lo que ellas quieren decir pero dicen lo contrario (¡para provocar!), que si no lo fueran buscando no se vestirían así o no beberían tanto…, que si gimen es que le gusta.
Para ellos (¡y ojo, para su defensa!) es que ni si quiera hubo violación, quizás se pasaron un poquillo y ya está, cosas de estar ebrio, que ni si quiera se le “empalmó” del todo dice el Guardia Civil. Alega la defensa que la actitud y carácter de la chica evidencian una mujer que sabe defenderse y está acostumbrada a ese trato, que en caso de haberlo querido no era ninguna remilgada y hubiera impedido el acto. Dejando claro primero una peste a rancio brutal porque al parecer hay dos clases de mujeres: las que obedecerían a “la manada” y las que saben defenderse, y aún más rancia la idea de justicia que subyace: en función de este criterio, un delito es más o menos grave.
Es por esto que algo me dice que no va a haber reinserción, que no les van a caer 23 años como pide la fiscalía, les caerán 10 años (¡con suerte!) y a los 5 ya estarán con el tercer grado. Durante cinco años dirán todo lo que se arrepienten y se comportarán como buenos ciudadanos, aunque luego en el patio se rían de aquella noche: “jajajajaja, ¿te acuerdas? que ni se te empalmaba” y cinco años más tarde volverán a San Fermín, a las Fallas o a la Feria de Albacete, eso sí, sabrán que nada de comentar la jugada por el WhatsApp ni de hacerlo en un portal, que tontos no son.
Espero que vuestras caras no se nos olviden nunca para echaros a patadas de nuestras fiestas y de nuestras vidas. No habéis nacido ni habéis sido educados para vivir en sociedad”.

O 60,5% dos ingresos da educación privada non universitaria en Galicia procede de cartos públicos

Estas aportacións da Administración Pública galega aos centros privados supera a media estatal, que é do 54,2%. As subvencións por alumno concertado alcanzan os 2.719 euros.

Alumnos en clase
Alumnos en clase | Fonte: Europa Press

E.P.
www.galiciaconfidencial.com

A Administración Pública achega o 60,5% dos ingresos correntes na educación privada non universitaria de Galicia no curso 2014-2015, máis que a media estatal, situada no 54,2%, de acordo cos datos que publica este mércores o Instituto Nacional de Estatística (INE).
En concreto, segundo a enquisa de financiamento e gastos do ensino privado, dos 401,5 millóns de euros que tiña como ingresos correntes a educación privada non universitaria galega ese curso, 242,93 correspondían a subvencións públicas, 148,58 ao que achegan os alumnos, 4,66 a outros ingresos privados e 5,33 a transferencias correntes privadas de particulares e empresas.
O 60,5% é a porcentaxe de subvencións públicas que recibiu a educación privada non universitaria en Galicia respecto ao total de ingresos correntes. Mentres, as cotas de alumnos supuxeron o 37% respecto ao total de ingresos correntes, e o restante 2,5% viñeron doutros ingresos correntes privados.
Fronte a eses ingresos correntes de 401,5 millóns, a educación privada non universitaria de Galicia tivo ese curso case 393,96 millóns de gastos correntes e un resultado de explotación de 7,54 millóns.
Mentres, as subvencións públicas por alumno concertado supuxeron 2.719 euros na comunidade galega durante o mesmo curso 2014-2015, por baixo da media (2.869 euros por alumno).
O ensino privado non universitaria comprende centros concertados (posúen polo menos unha aula concertada) e non concertados (non posúen ningunha aula concertada).
As maiores porcentaxes de achega pública respecto ao total de ingresos correntes rexistráronse nas cidades autónomas de Ceuta (un 93,6%) e Melilla (un 80,1%). Pola contra, os niveis máis baixos déronse na Comunidade de Madrid (38,1%) e Canarias (39,1%).
As comunidades con maiores porcentaxes de cotas de alumnos respecto ao total de ingresos correntes foron Comunidade de Madrid (o 58,6% dos ingresos correntes, 2.715 euros por alumno), Canarias (o 56,8%, 2.122 euros) e Cataluña (o 48,6%, 2.475 euros).
Pola contra, presentaron menores proporcións de cotas abonadas polos fogares Estremadura (o 17,3% dos ingresos, 490 euros por alumno) e as cidades autónomas de Melilla (o 13,7%, 380 euros) e Ceuta (o 6,1%, 172 euros).

Vamos a trabajar muchas más horas y nuestro dinero irá a parar a China

Se está librando una guerra económica entre EEUU y China en la que los grandes perdedores son las clases medias y las trabajadoras de Europa. Y el futuro parece peor

Foto: La tecnología y la organización social rígida, las armas de China. (Reuters)
La tecnología y la organización social rígida, las armas de China. (Reuters)

https://blogs.elconfidencial.com/

Hace más de ocho años, conversaba con un banquero de inversión que había pasado tiempo en la City y me contaba cómo el destino de Europa estaba marcado: vivíamos demasiado bien, nos habíamos acostumbrado a un estado del bienestar exagerado y además seguíamos queriendo sueldos altos. Esa exigencia resultaba imposible en un contexto en el que competíamos con la mano de obra asiática, especialmente con la china, que era muchísimo más barata. Europa tenía que rehacerse y sólo había un camino: que los costes salariales fuesen mucho más bajos y las prestaciones que se recibían de las instituciones mucho menores.
No era la idea de un banquero, era el diagnóstico compartido por la élite europea. Desde entonces hasta ahora, todo ha ido en esa dirección, desde los minijobs alemanes a la precariedad institucionalizada española. Hay que cobrar menos, readaptarse, eliminar o reducir prestaciones sociales, reconfigurar los procesos laborales, abaratar costes y así lograremos exportar más.
Si queremos conservar el empleo tenemos que ser mejores que los robots, lo que implica cobrar poco y trabajar muchas más horas
Como explica André Spicer, uno de los ensayistas más interesantes ligados al entorno empresarial en un artículo en 'The Guardian', escrito al hilo de su recomendable nuevo libro, 'Business Bullshit', esta época de automatización tiene componentes paradójicos. Citaba a las empresas de lavados de coches, que se habían reconvertido años atrás con la adquisición de máquinas para que realizasen el trabajo, y que últimamente están contratando personas para que vuelvan a lavar a mano. El consumidor confía más en esa práctica pero sobre todo les resulta más barato porque los costes salariales han bajado tanto que ganan más dinero de este modo que empleando máquinas. Este es nuestro futuro si queremos conservar el empleo, ser más baratos que los robots. Y eso implica no sólo cobrar poco, sino trabajar muchas más horas.

“Occidente no lo pilla”

Eso es lo que ha conseguido China, tanto en las manufacturas como en el trabajo de alta cualificación, el de las nuevas tecnologías. Un reportajepublicado el fin de semana pasado en 'El País' lo señalaba de una forma diáfana. Describía la ciudad de Shenzhen, uno de sus centros de innovación, poblado por “gente joven, educada y enérgica que va a toda velocidad. La competencia es altísima”. La filosofía que define la ciudad es tétrica (“El tiempo es dinero. La eficiencia es la vida”), pero sus pobladores la asumen de buen grado. Suelen tener peluches junto al teclado, porque lso utilizan de almohadas para echar un cabezadita y luego seguir trabajando. Uno de los entrevistados para el reportaje, BayMcLaughlin, un surferillo que ha trabajado en Silicon Valley y que ahora acelera start-ups en Hong Kong, expone la situación para que la entendamos todos: “Occidente no lo pilla. La gente aquí se está rompiendo el culo a trabajar. Bienvenidos a la nueva norma. ¿Crees que Suecia es el mundo real? Están jodidos. No es que a los europeos no les guste trabajar. Allí se ha adoctrinado con que el equilibrio es más importante que la productividad. Y está muy bien si el mundo va a ese ritmo. Pero adivina, ha cambiado. Ahora es global. Y Europa ni siquiera sale en la gráfica”.
El gigante asiático cuenta con un enorme ejército de soldados, y muy fieles, en la guerra que hoy importa, que es la económica
Esto es curioso, porque el país más comunista se ha convertido en el más neoliberal del mundo en el ámbito laboral. Hipercompetitivo, con una mano de obra que dedica su vida al trabajo, que sólo piensa en ganar dinero y en ahorrarlo, el gigante asiático cuenta con un ejército de soldados fieles en una guerra, la económica, que es la principal en nuestro época. EEUU y China están peleándose, y en ese contexto Europa no es más que un sirviente.

“Se sienten una raza superior”

Ayer, el coronel Pedro Baños pronunció en la facultad de Políticas en Somosaguas una conferencia titulada 'China a la conquista económica de Europa'. Autor del exitoso 'Así se domina el mundo' (Ed. Ariel) subraya algo que solemos ignorar, que tenemos una potencia muy poderosa enfrente que cuenta con elementos que le dan gran ventaja. “Están trabajando a muy largo plazo, a 30 o 50 años vista, lo que es inasumible hoy en Europa. Además, se sienten una raza superior, por razones históricas y porque han sido una cultura muy avanzada que ha sufrido el azote del mundo occidental. Tienen ansias de desquite, pero en lugar de conseguirlo a través de la vía militar están siendo más astutos y buscan dominar el mundo a través de lo económico”.
La deslocalización en China ha supuesto una gran debilidad para estadounidenses y europeos. Copiaron nuestra tecnología
Es un aspecto que casi nadie en Occidente señala. Más al contrario, el auge chino es celebrado por nuestras élites, que han visto a Xi Jinpingcomo un adalid del mercado libre y por tanto un aliado en este mundo complejo. Lo cual es paradójico, cuando no estúpido: China ha crecido muchísimo empujada por dos factores a cada cual más torpe. Las empresas occidentales deslocalizaron su producción y la llevaron al país asiático, que vivió así un gran desarrollo gracias al dinero occidental, lo que permitió además que los chinos copiaran la tecnología y le sacaran el máximo partido, ya fuera para sus propias empresas o vendiendo productos falsificadosA las élites europeas no les preocupó mucho, porque generaba enormes beneficios: producían más barato y se quedaban el resto. De este error sólo parece haberse dado cuenta Trump. Según Baños, el discutido mandatario “ha sido consciente de que la deslocalización tecnológica en China ha supuesto gran debilidad para los europeos y para los estadounidenses. Ellos han copiado esas técnicas y las han mejorado. Por eso Trump quiere que ahora las empresas se queden en EEUU, especialmente las de alta tecnología, y no quiere que se deslocalicen ni en China ni en México”.

Paga la población europea

Este nuevo escenario perjudica de una manera evidente a los europeos. Una buena prueba está en la creciente desigualdad, que está directamente ligada a los procesos globalizadores. Las clases medias medias y trabajadoras europeas se han empobrecido a pasos agigantados, pero desde el World Economic Forum, desde Bruselas y desde la economía ortodoxa señalan que esto no es un problema, porque si bien el nivel de vida ha descendido en Europa, ahora hay mucha más clase media en el mundo, y eso es algo que deberíamos celebrar. En concreto, el país donde más clase media se ha creado ha sido China, y esa es, desde su perspectiva, una buena noticia.
Estamos dejando de ser competitivos y los recortes que ha anunciado Macron son parte de una serie de reformas en marcha
Lo cual es un diagnóstico extraño: proporcionas capital masivo y tecnología innovadora a un país emergente que gracias a ello se convierte en una gran potencia, y cuando tu población se empobrece te alegras porque la china aumenta sus recursos. No es raro, pues, que el país asiático esté disputando la hegemonía económica a EEUU y haya relegado a Europa al papel de comparsa.

La solución: más de lo mismo

En este contexto, las élites han comenzado a pensar cómo puede Europa recuperar un papel relevante en el siglo XXI. Pero las ideas que se les ocurren son enormemente pobres. Esos dirigentes, expertos, banqueros centrales, financieros y directivos de empresas productivas, que han favorecido a sus rivales hasta extremos inusitados por simple avaricia, quieren que nos resituemos en el mundo con una sola receta: que la mayor parte de la población europea siga perdiendo poder adquisitivo, opciones vitales y posibilidades de futuro. La excusa es sencilla: nos enfrentamos a los chinos, que cuentan con una enorme reserva de mano de obra y muy comprometida y por lo tanto tenemos que igualarnos a ellos mientras les abrimos la puerta de nuestro mercado. Como avisa Baños, “estamos dejando de ser competitivos y los recortes que ha anunciado Macron no son más que parte de una serie de reformas en marcha que nos van a debilitar aún más”.
Los chinos, aquí y en su país, viven, comen y duermen para el trabajo. Y toda la familia ayuda, porque esa es su mentalidad
Entretanto, “China está aprovechando las debilidades de Europa tanto en el nivel microeconómico como en el macro. Durante la crisis, sus nacionales adquirieron negocios débiles en ese momento, como era el de la restauración en los países europeos, y ahora lo están haciendo con grandes empresas en sectores estratégicos. Nos afecta especialmente a países en situación débil, como Portugal, Grecia o España, pero también entraron en Francia o en Alemania. Como son dos naciones más resistentes, han puesto freno ahora a las inversiones chinas”. Para ese objetivo, señala Baños, el país asiático cuenta con un ejército muy dispuesto: “A veces no somos capaces de entender sociedades que tienen fines en la vida distintos de los nuestros. Los chinos, aquí y en su tierra, viven, comen y duermen para el trabajo. En ciudades como Madrid, que tienen libertad de horarios, les ves 24 horas al día 7 días a la semana trabajando. Y toda la familia ayuda, porque esa es su mentalidad. Cuentan con gran capacidad de ahorro y cuando les hace falta dinero lo solicitan a familiares y conocidos y no a los bancos. Cuando montan una tienda, toda la mano de obra, como albañiles o fontaneros, es suya. Tienen sus propios lugares de ocio, aunque no son muy amantes de él, y cuentan con una mentalidad clara de dar el máximo. Vienen para unos años, ganan el dinero suficiente para pagar sus deudas y ahorrar algo, y se vuelven a su país”. Y cuando montan empresas en Europa de grandes dimensiones, sus formas de trabajo se asemejan demasiado a las que operan en China.

Las élites son el problema

Hasta ahora todas las ideas para combatir a ese rival han consistido en seguir alimentándolo. Nuestras élites son felices porque obtienen beneficios con las deslocalizaciones y con los productos baratos, y porque esperan que en algún momento China se abra y puedan hacer negocios allí. Esa es su mentalidad, de modo que el ajuste tendrá que venir por el lado de los costes, los laborales y los sociales. Ese es el horizonte que nos espera: no somos competitivos, tenemos que ser más baratos y trabajar muchas más horas. Permitirán a China seguir enriqueciéndose a costa de nuestros salarios, permitiendo que nuestra clase media descienda para que la suya aumente, y luego nos dirán que tenemos que ponernos a la altura de los asiáticos, renunciar a nuestra comodidad, esa que nos permite tener familia y optar a una vida digna, y a nuestro egoísmo, ese que nos hace querer un salario con el que al menos podamos pagar las facturas. Es absurdo, porque la gente que ha causado el problema es la que nos exige sacrificios. Y ese es el horizonte que nos espera: la eficiencia es la vida. Una nueva sociedad oscura asoma por el horizonte mientras unos culpan a los bots rusos y otros al adocenado carácter europeo. Pero quizá el problema no esté ahí, sino en nuestras élites.

Un gobierno sin Rajoy

La ciudadanía puede hacer algo: exigir a sus representantes, exigir a sus políticos. No entra en la lógica que siga de presidente del gobierno un presunto "M.Rajoy”.

Portugal está consiguiendo una recuperación admirable con su gobierno de izquierdas. Presentan a los dos años de mandato un balance espectacular

De momento, los responsables políticos con algún afán constructivo harían bien en jubilar a todas las viejas glorias que les dicen: "hay que aguantar, cualquier cosa sería peor que esté PP"

Rosa María Artal
http://www.eldiario.es/

El esperpento está llegando a niveles inauditos. Cada día, revelaciones que tumbarían a cualquier gobierno... y ahí les tienen. Desolador presente y sombrío futuro que diagnóstica cualquier persona decente y mínimamente informada. Y, sin embargo, está situación no es una condena a cadena perpetua y en régimen de aislamiento. Tiene remedio, pero no quieren resolverlo. No quieren, pero habrán de querer.
Cuesta creer que no se reaccione. A la batalla política de Cristóbal Montoro con la Hacienda Pública como instrumento, al punto de coaccionar a las comunidades para firmar contratos que favorecen a las farmacéuticas. A los sobrecostes multimillonarios, pongamos el de la  carretera M-45  de Madrid o la M-30.  A la política de cortijo como forma de vida. A la pérdida de libertades o al flagrante doble rasero para lo que llaman delitos de odio. Al  desprecio por la cultura y comerciar con todo, incluso malvendiendo, como han hecho con el yacimiento del Paleolítico de Lugo. Al  desprecio por la ciencia que nos ha llevado a un colapso a pesar del esfuerzo de los investigadores. A la resistencia a facilitar los datos de lo que se diría es subvencionar a la prensa afín, eufemísticamente llamada “publicidad institucional”. A la hipocresía que llora la violencia machista mientras recorta el presupuesto para combatirla. 
La sociedad está paralizada por el maltrato y la descomunal desfachatez que se le infiere. Impotente, descorazonada. Una parte, con miedo a pronunciarse, dado que ve a todo un ministro persiguiendo tweets, mientras se aplaza la entrada en prisión de Urdangarín o de los ultraderechistas condenados por el asalto a Blanquerna, alguno de los cuales es pariente de un par de ministros más. O mientras una semana después de conocer las amenazas y elogios del nazismo vertidos en un chat por policías municipales de Madrid no sabemos otra cosa que se ha retirado a tres la pistola y la placa. Y que van tras el agente que les denunció.
La ciudadanía en estas restrictivas condiciones puede hacer algo: exigir a sus representantes, exigir a sus políticos. Los políticos tienen en su mano acabar con esta situación, sus decisiones pueden producir ese efecto. No entra en la lógica que siga de presidente del gobierno un presunto "M.Rajoy”. El es responsable último de todos los desmanes que se están produciendo. 
La última coartada de Pedro Sánchez para mantener a Rajoy en el cargo fue que iban a reformar la Constitución. Pero, ante los requerimientos del líder del PSOE,  el presidente cierra el asunto comentando a Pedro Piqueras en Telecinco que el compromiso era de “hablar”. “Mi pacto con Sánchez es para hablar, no para reformar la Constitución” dijo. Compromiso de envergadura, ni el Tratado de Yalta. Día sí, día no, las humillaciones a sus socios producen sonrojo.
La prensa cortesana habla de Rajoy como si fuera un presidente normal –palabra que tanto gusta a su hombre en Catalunya –. Aún le hace más desplantes a Albert Rivera, dicen, que a los cargos del PSOE, en el fondo sus preferidos por tantos años de añorado bipartidismo. Y les trata así.  Como si diera a entender que les tiene sujetos por temas inconfesables, de esos que se afinan mejor desde el poder.  Imaginemos que haya algo de eso. Incluso así, existen soluciones.
Portugal está consiguiendo una recuperación admirable con su gobierno de izquierdas. Presidido por el socialista Antonio Costa, en minoría, cuenta con el apoyo del Bloco de Esquerda, el Partido Comunista Portugués y el Partido Ecologista Os Verdes.  Presentan a los dos años de mandato un balance espectacular: reducción del paro al 9,4%, alza de sueldos que alcanzará hasta el 25%, regreso de emigrantes y subida de pensiones. Tienen un crecimiento anual del 3%, han aumentado las exportaciones, han reactivado el sector público -sobre todo en sanidad cuyo aprovechamiento para el lucro privado es el bocado más apetecido por los neoliberales-  y han implementado un programa para paliar la llamada pobreza energética.  El gobierno de izquierdas portugués ha reducido el déficit fiscal y apenas cuenta en su contra más que con una elevada deuda pública. Rajoy la ha disparado, como sabemos, a niveles de récord. Y ha dejado sin fondos, al punto de pedir créditos para pagar las extras de las pensiones, la caja de la Seguridad Social que se encontró con 67.000 millones de superávit. Anuncia que vamos a repagar con más impuestos. Todos. Menos los que tan alegremente eluden su contribución al erario en estos tiempos.
De momento los responsables políticos con algún afán constructivo harían bien en jubilar a todas las viejas glorias que les dicen: "hay que aguantar, cualquier cosa sería peor que este PP". Esos dinosaurios de riñones bien cubiertos en su mayoría por la cartera repleta  parecen estar coartando sus pasos. ¿Qué puede haber peor que este PP?  Poco, si se reflexiona seriamente, sin la ética o el cerebro abducidos. 
A Pedro Sánchez en concreto no le tragan los episcopados del Jurásico. Los mediáticos no dejan de evidenciarlo. El País carga a diario contra él como si temiera algún rebrote de sus giros tácticos. Con editoriales o columnas tan sonrojantes como este Zurdos que podría leerse en las páginas de Periodista Digital o Es Diario, incluso el OK, que son ahora -sin eufemismos- medios de referencia para elogiar la opinión coincidente del periódico de PRISA
Imaginen por un momento otro presidente de gobierno que no sea Rajoy, ni ninguno de este PP copartícipe de los atropellos. Otro ministro de Hacienda  en lugar de Montoro, o de Justicia diferente a Catalá, o de Interior en las antípodas de Zoido. Un nuevo gobierno ¿no sería capaz de encontrar a alguien mejor para gestionar el empleo que Fátima Báñez? ¿Y la Defensa con más acierto que Cospedal, la representación Exterior que Dastis o la economía que el ex presidente de Lehman Brothers para España y Portugal cuando les petó el sistema financiero mundial y nació “la Crisis”? ¿No habría en el planeta Tierra una persona que gestionara mejor todos los entuertos a su cargo que la vicepresidenta Saénz de Santamaría? ¿No pudo hacerse otra política territorial sin tan flagrantes errores como los que han potenciado el conflicto en Catalunya? 
Imaginen un gobierno que no pareciera trabajar presuntamente para los bancos o las eléctricas y petroleras, las grandes corporaciones, las constructoras, las farmacéuticas y multinacionales de la salud, en la hipotética supuesta conjetura de que sea así. Un gobierno que dejase de untar o favorecer a algunos medios que ya no pintarían la imagen de normalidad que están dado de este PP y que habrían de adaptarse al cierre del grifo o al cambio de llave. Imaginen de entrada una RTVE rigurosa, al servicio de los ciudadanos, con la que cotejar y diversificar las informaciones de otros medios, el ocio inteligente. No es tan difícil, alguna vez nos aproximamos.
Imaginen una Fiscalía general del Estado independiente, un poder judicial independiente. Sin lagunas. Mandando al banquillo y a la cárcel a quienes delinquen contra la sociedad. Imaginen que no se producen esos estratégicos cambios de jueces que libran del banquillo al PP por su Caja B, como acaba de ocurrir en la Audiencia Nacional. Una contabilidad paralela acreditada en otras instancias.  Aquello que dice siempre Ignacio Escolar: "Cuando al PP le va mal en un caso no cambia de abogado, cambia de Juez". Presuntamente.  
La campaña electoral catalana amenaza con volver a hastiarnos de lugares comunes y ostensibles intereses personales. De no estar tan condicionada podría ser una oportunidad para dar un aldabonazo. La ciudadanía también ha de despertar y exigir por los cauces que le dejen. 
Se trata de decidir, más pronto que tarde, entre un país de dirigentes tan normales como Albiol o la obrera Cifuentes, tan fiables como Rajoy y su equipo, el cuñadismo de diseño envuelto en banderas por toda enjundia, y otros gobernantes que intenten caminos alternativos. Los portugueses han logrado que la UE no solo les tolere, sino que les aplauda. La UE con su mando neoliberal, la socialdemocracia rendida al capitalismo y la extrema derecha creciente. Porque la Europa actual no es la que tanto amamos, también habría de cambiar, también se vota eso.
En definitiva se trata de poner los medios para ser un país de ciudadanos libres y responsables, de primar la decencia y dejar de engullir tanta corrupción, de pensar en el bien común, en el futuro de todos. Si los políticos actuales buscan de verdad estos objetivos, han de obrar ya.  Si quieren, pueden. La sociedad también puede, a veces lo olvida. 
¿Qué más tiene que ocurrir para  dejar de sostener un gobierno de Rajoy?