mércores, 29 de febreiro de 2012

El pastocillo mentiroso



Ahí viene el lobo, anunciaba voz en cuello el pastorcillo a fin de llamar con su bulo la atención sobre un lobo inexistente y la correspondiente carencia de peligro para su rebaño de ovejas. Hasta que llegó el día que de verdad el lobo apareció amenazante y ante el repetido anuncio del pastorcillo mentiroso ya nadie se movilizó y quedaron las ovejas a merced del lobo. Pero aquello ocurrió en un caso de fabula y las circunstancias nuevas de éste nuevo pastorcillo, el Duque de Palma, no terminarán -con la mayor de las probabilidades- en forma similar a la de la literatura.

Según las informaciones que vienen saliendo desde el mediático juicio por el fraude millonario al estado con malversación de fondos públicos, lavados de activos incluidos –blanqueo de capitales- y traslado de jugosas sumas en Euros a paraísos fiscales allende España;  se logra deducir sin necesidad de tener mas de dos dedos de frente que la artimaña negativista del Duque y su intento a que la dirección de toda  atención se dirija hacia su socio, Diego Torres, quien a espaldas del Iñaki fue capaz de ir construyendo todo un edificio de trapisondas financieras que condujeron al enriquecimiento ilícito tanto de DT más el resto de compinches en la trama -incluido el propio e inocente Duque- realmente y para nada parece corresponderse con la verdad o no convence a juicios de raciocinio de mentes adultas y rectas.

Que se hayan embolsado miles o millones de Euros con los manejos de proyectos a través de fundaciones que se benefician del visto bueno Real y que sacaran provecho de ello en contra de las sufridas y envilecidas arcas publicas, no nos asombra , ya que casos como éste son el pan nuestro de cada día tanto aquí como cualquiera otra parte del planeta donde los capitales estatales -léase sociales- vienen siendo esquilmados por  quienes desde sus posiciones de privilegios se han enriquecido sin que los juicios a que hayan sido sometidos y sus penas consecuentes hayan contribuido en proporcionalidad al corregir el daño hecho al estado, a las maltrechas verdad y ética, y a la sociedad. Un grupo de privilegiados se aferra a los escaños del poder y enquistado en ellos por decenios usufructúan insaciables y sin muchas consecuencias lo que según entendemos todos, son capitales de la sociedad dados para  administrar a estados llamados democráticos. A eso hemos llegado y es un elemento contributivo pero invisibilizado de los elementos que llegaron a formar la responsabilidad de la crisis económica actual y que sumisamente de nuevo tienen toda la seguridad de tener que pagar los pueblos.

Ante las evasivas de IU frente al Juez en Palma, dicen que éste le espetó: “si vino para contar eso, mejor ni hubiera venido”. Es decir, trasciende que el Juez se cansó de escuchar el escurridizo canto de un artista que defiende su inocencia a costa de olvidar, negar, rehuir y señalar a otro. Lo espetó el Juez y ello tampoco querrá decir que la justicia cabalgará erecta y digna en este caso a juzgar y someterá a dura pena a los causantes del incordio.

La justicia, el poder, la nobleza, los altos cargos, tienden a arroparse entre ellos con el manto solidario del silencio, del enredo o de la inverosimilitud y se orquestan clásicos mediáticos para mantener alelado al auditorio durante días y meses para a la final concluir que el noble siga siendo  noble y el poderoso, poderoso; y como en un sainete de renombrada altura escuálidas penas serán dictadas o altas pero ya sin que ellas hayan sido impregnadas del concurso de la verdad y queden como hilachillas que juntándolas no convencen a nadie que de que se  haya hecho justicia ni que la pena haya sido la adecuada. Porque aun siendo adecuada después la cobijarían las arandelas que la reduzcan a penillas ridículas en donde a la vuelta de dos años el delincuente vuelve a la calle a sonreír, a respirar el aire puro y a disfrutar con disimulo de los caudales que con sutil artimaña se apropió y aducirá que habiendo sido vencido en sano juicio, tiene derecho a resarcir su pena volviendo al disfrute del alto cargo, de su noble cargo y del poder.

Arriba la democracia: aun desprestigiada como anda, permite juzgar y castigar aunque penas nimias sean y arreglos por debajo de la mesa permitan ser inocente al culpable y culpable el inocente.

Así que el pobre pastorcillo mentiroso tuvo el infortunio de vivir en una era en donde los lobos, de verdad, lobos eran y sus ovejas, ovejas.

Alfredo Iván Niño Maldonado
O Barco de Valdeorras 28022012

sábado, 25 de febreiro de 2012

Las Reformas laborales en España: De trabajadores a mercancías

por Alejandro Mora*


Hay que reformar el “mercado sanitario” y el “mercado educativo”. Igual que sentimos un escalofrío cuando la sanidad o la educación se equiparan a simples mercancías, si en estos días una persona despertara de un coma de 30 años se angustiaría al escuchar hablar sobre la reforma del “mercado de trabajo”, porque intuiría que bajo ese ropaje se querían reformar los derechos laborales (a la baja).

El derecho laboral nace de la desigual relación que existe entre el trabajador asalariado y el empleador, y es el poder público legislando quien protege a la parte más débil de esa relación: el trabajador. En España, la Ley de 1873 sobre niños obreros, la Ley de condiciones de trabajo de mujeres y menores, la Ley de Accidentes laborales -ambas de 1900-, junto con la creación de la inspección de trabajo en 1906 y, posteriormente, de los “tribunales industriales”, fueron los primeros pasos del derecho laboral y de su intento de aplicación. También por aquel tiempo los países firmantes del Tratado de Versalles recogían en 1919 que “el trabajo no debe ser considerado mercancía”.

Por el contrario, el “mercado de trabajo” borra toda relación desigual entre trabajadores asalariados y propietarios, poniendo de forma engañosa en pie de igualdad a oferentes y demandantes de trabajo; unos y otros acuden libremente –nos dirán-, al mercado de trabajo. Si asumimos impunemente, con esta terminología, que el trabajo es una mercancía (como las naranjas o los tornillos) nos veremos obligados a batallar en su terreno con sus reglas de juego, y nos bastará con abrir el más básico de los libros de introducción a la economía neoclásica para entender las reformas laborales que se vienen aplicando en España a lo largo de los últimos 30 años.

Veamos; el mercado idealizado que aparece en los libros neoclásicos sólo funciona si:

1. Los trabajadores y los propietarios carecen de poder para determinar el precio del trabajo, son precios aceptantes. Cualquier intervención coaligada de grupos o del mismo Estado acabaría con el modelo. El Derecho del trabajo es incompatible con esta premisa salvo que haciendo dejación de funciones se auto inmole en sucesivos pasos:


Primero, dejando de ser garante de determinados derechos y convirtiéndolos en motivo de acuerdo colectivo entre las partes. “Para ello, espacios hasta ahora reservados a la regulación estatal pasan al terreno de la negociación colectiva” (Exposición de motivos Ley 11/1994). Algunos de esos “espacios” fueron los complementos salariales, la estructura del salario, y la movilidad geográfica y funcional.

Segundo, (ultimada en estos días): transfiriendo asuntos que eran competencia de la negociación colectiva hacia la negociación individual entre trabajador y empresa.
Que nadie se lleve a engaño, si los ciudadanos y trabajadores no despertamos habrá un tercero y un cuarto paso. La protección al trabajador individual que quede tras esta reforma laboral, la flexibilidad que hoy se demanda, será entendida mañana como rigidez endiablada que provoca todos los males y que de nuevo hay que corregir. El ejemplo lo tenemos con la negociación colectiva que en la reforma de 1994 era un instrumento fundamental de flexibilidad frente a la rigidez del Estado como garante,

“Respecto de la negociación colectiva, se parte de la idea de que debe ser un instrumento fundamental para la deseable adaptabilidad por su capacidad de acercamiento a las diversas y cambiantes situaciones de los sectores de actividad y de las empresas.” (Exposición de motivos Ley 11/1994)
y en la reforma de estos días una rémora por su rigidez
“Las modificaciones operadas en estas materias responden al objetivo de procurar que la negociación colectiva sea un instrumento, y no un obstáculo, para adaptar las condiciones laborales a las concretas circunstancias de la empresa” (Exposición de motivos Real Decreto-ley 3/2012)
¿Y así, hasta dónde?: hasta que las personas nos convirtamos en naranjas que ni se las escucha, ni padecen.



2. En el mercado perfecto que aparece en los libros neoclásicos cualquier factor (también trabajo) se compra y se vende en cualquier cantidad, porque de lo contrario el mercado no funciona. En España, desde 1976 (Ley de Relaciones Laborales) el contrato se presupone indefinido, por lo que si el propietario quiere acabar con el contrato unilateralmente –dejando de comprar una determinada cantidad de trabajo- tiene que pagar por ello una indemnización, lo que proporciona estabilidad al trabajador en su puesto de trabajo (precisamente la barrera del despido hace que este se denomine indefinido). Esta defensa del eslabón más débil, la persona que trabaja, choca con el concepto de mercancía pues el que se compre una cantidad de mercancía hoy no exige ni penaliza (mediante una indemnización) el que no se compre mañana. En la deriva de convertir a los trabajadores en mercancía se entienden las reformas de las tres últimas décadas que intentan reducir el coste del despido por tres caminos que corren paralelos y se refuerzan mutuamente:


Primero: la ley 10/1984 abrió la puerta al contrato temporal (no causal) con una indemnización muy reducida, 12 días por año trabajado (y nula para contratos de formación y prácticas), frente a los 45 días en los indefinidos. Creada la dualidad, se presenta ésta como el mal endémico del mundo laboral y a continuación toda solución sólo pasa por reducir la indemnización del indefinido para acercarse al temporal y no al contrario. Así la Ley 63/1997 creó para colectivos muy especiales un contrato indefinido con 33 días de despido (y tope 24 meses y no 42 meses), el Real Decreto-ley 10/2010 universalizó los 33 días para todos los parados, y el Real Decreto-ley 3/2012 para todos sin la condición de estar parado, al tiempo que abre la puerta al despido libre, con el contrato a prueba de un año, en este primer momento para un colectivo muy específico, menores de 30 años y en PYMES de menos de 50 trabajadores, para que en sucesivas reformas puedan ir incorporándose otros colectivos y tipos de empresas.

Segundo: pero que dada la carga de profundidad podía ser el primero, recortar los casos de despido improcedente (ampliando la definición del despido por causas objetivas) y su coste de indemnización. Las sucesivas reformas 94, 97… hasta la última de 2010 han redefinido las causas objetivas, y se ha reducido paulatinamente la indemnización de 32 a 20 días en el despido procedente. La actual modificación da un vuelco al artículo 82.3 del Estatuto de los trabajadores (ET) al considerar causa objetiva “la disminución persistente de su nivel de ingresos o ventas. En todo caso, se entenderá que la disminución es persistente si se produce durante dos trimestres consecutivos”. Estas y otras medidas conducen a igualar la indemnización del indefinido y del temporal, lo que nos conduce al tercer camino.

Tercero: redefinir el concepto de trabajo indefinido obviando lo que le hace indefinido, la indemnización. Se reduce su indemnización, vaciándolo de contenido, quedando sólo el nombre al equipar su protección al del contrato temporal “(…) la contratación temporal. Lo primordial es el objetivo final de que en 2015 sean 12 días de indemnización, que es exactamente lo que tendría que pagar un empresario que despida en ese momento por causas objetivas a un trabajador fijo, ya que de los 20 días reglados habría que deducir los ocho días de subsidio. De esa manera, se incentivará la contratación indefinida.” (Declaraciones del Ministro de trabajo el 17/06/2010).

La reforma que se anuncia en estos días continúa el camino de la mercantilización del trabajo. El que el contrato indefinido tenga finalmente una indemnización de 20 días por despido procedente (que también se aplica si el trabajador no acepta la imposición del propietario que modifica unilateralmente el horario, jornada, sueldo etc –explosionando el artículo 41 del ET) o de 33 días por el despido improcedente, es sólo otro escalón más hasta que no exista indemnización, la negociación sea simple imposición por la parte más fuerte, el empleador, y las personas seamos naranjas.

En definitiva, discutamos las “reformas laborales” pero rechacemos frontalmente la terminología “reformas del mercado laboral” porque debajo de las palabras esconde soluciones y una tendencia que deterioran el bienestar de la mayoría.
Llegados a este punto convendría recordar a los economistas neoliberales, y a los políticos que siguen sus consejos, que si todos tenemos como objetivo económico el bienestar de todos los ciudadanos, este se puede lograr: uno, mediante una adecuada distribución de la renta –que se consigue con reformas laborales que favorezcan a la posición más débil-, repartiendo con más justicia el valor añadido que genera la actividad económica. Dos, corrigiendo la distribución inicial a través de impuestos progresivos (para que los que obtuvieron más del primer reparto devuelvan una parte a la sociedad que les permitió conseguirlo). Si el mayor bienestar de todos no se logra por ninguno de estos dos medios, el (gasto en) bienestar del conjunto de los ciudadanos caerá. El emitir deuda y pagar el tipo de interés de mercado para pedir prestado un dinero que tendría que haber sido recaudado o repartido desde el inicio (de ahí la importancia de las reformas laborales) además de no resolver el problema del bienestar del conjunto, más allá del corto plazo, supone recompensar de nuevo a los que presionaron para que las leyes de la sociedad (laborales y tributarias) permitieran su situación ventajosa a costa del resto.

Los que desde la economía neoclásica, con su fe ciega en el mercado, alientan esta realidad tendrían que hacerse responsables de sus acciones -pues así sólo se alcanza el bienestar para algunos-, y recordar las palabras del maestro José Luis Sampedro: “Los economistas se dividen en dos: los que hacen más ricos a los ricos y los que hacen menos pobres a los pobres”.


*Alejandro Mora Rodríguez. Ex profesor de economía de la Universidad Complutense de Madrid y miembro de econoNuestra.

mércores, 22 de febreiro de 2012

“As guerrilleiras eran mulleres cun compromiso político inequívoco”

Montse Dopico

“Os fascistas nunca nos poñerán no lugar que corresponde, sempre nos rebaixarán. As guerrilleiras eramos como todas as mulleres e nada tiñamos que ver coa imaxe que tiñan de nós. Sabiamos cal era a nosa loita. Eramos donas dos nosos actos e non tiñamos que darlle explicacións a ninguén". Quen fala así é Consuelo Rodríguez López, ‘Chelo’, unha das protagonistas do ensaio de Aurora Marco ’Mulleres na guerrilla antifranquista galega’ (Laiovento).

Consuelo Rodríguez López coa autora do libro en Ile de Ré (Francia), agosto de 2010. 
Enlace e guerrilleira do monte coa Federación



Os golpistas chamábanlles as ‘queridas’ dos ‘bandoleiros’. E exercían sobre elas unha sorte de represión que engadía á absoluta brutalidade empregada cos homes un elemento patriarcal, do que a máxima expresión era o abuso sexual. Querían escarmentar a unha caste de mulleres que desafiaban o réxime coa súa liberdade. Que transgredían o rol tradicional na que o franquismo quixera confinalas.
Chelo ía armada. Camiñaba durante horas cargada co macuto como os seus compañeiros en días de intensas nevadas
Chelo ía armada. Camiñaba durante horas cargada co macuto como os seus compañeiros en días de intensas nevadas. Vivía nos chozos da Cidade da Selva, en Casaio, no medio da precariedade. Ela e a súa irmá Antonia foran enlaces desde que os seus irmáns se botaran ao monte no 1939. E chegou un momento no que tivo que escoller entre subir ela tamén ou morrer. E historias como a de Chelo hai máis. Só que non foran contadas. A profesora Aurora Marco decidiu, entón, romper co silencio. Co esquecemento. E durante catro anos realizou unha investigación cuxos froitos recollen o libro ‘Mulleres na guerrilla antifranquista galega’ e o documental ‘As silenciadas’, dirixido por Pablo Ces.
A participación das mulleres na actividade da guerrilla, fose da natureza que fose, era un acto de resistencia política. Eran comunistas, anarquistas, socialistas, republicanas sen filiación política concreta, ou non definidas ideoloxicamente pero non dispostas a consentir coa inhumanidade que alicerzaba o réxime
Marco ten claro que a participación das mulleres na actividade da guerrilla, fose da natureza que fose, era un acto de resistencia política. Independentemente das relacións familiares e/ou sentimentais que puidesen unilas cos homes. Eran comunistas, anarquistas, socialistas, republicanas sen filiación política concreta, ou non definidas ideoloxicamente pero non dispostas a consentir coa inhumanidade que alicerzaba o réxime. O perigo que entrañaba calquera apoio á guerrilla -familias enteiras foron fusiladas por facelo- obriga a descartar, segundo a autora, a imaxe que delas quixo proxectar a ditadura, como “amantes” dos guerrilleiros. “Eran mulleres cun compromiso político, e público, inequívoco”, sinala.

luns, 20 de febreiro de 2012

El timbre

La noche cerró sus puertas brevemente.

En la penumbra él era perseguido por un filoso cuchillo en manos de una alta sombra.

Corrió huyendo por un estrecho zaguán sin salidas. Ya acorralado, el filoso cuchillo se lanzó dos y tres veces sobre su cuerpo que alcanzó a esquivar, pero al golpear la mano contra el muro, rodó, y ahora quedó al alcance de la derecha suya que raudo lo tomó y como rayo lanzó varios lances sobre la sombra atacante quien al verse así, angustiada, no podía creer que ahora  estuviera  ella a punto de ser vencida. Así, aterrorizada y a punto de morir oyó un timbre muy agudo Rriiingg… y ¡Uuff que susto!, sigo viva, afortunadamente era solo en  sueño. Se dijo la muerte.
ainm

Homo Sapiens Eroticus


Aquel antropólogo gay le había conocido durante una de sus incursiones en África y desde el comienzo intentó y logró una gran amistad con quien con el paso del tiempo se volvería su amante preferido.

El Doctor Greene, famoso antropólogo Inglés había vívido durante mucho tiempo en Sao Paolo, desde donde con mucha frecuencia viajaba a la selva Amazónica a hacer investigaciones con grupos aborígenes perdidos en la profundidad de esa magnifica selva. Durante ese tiempo el se mantenía soltero pero siempre en sus fantasías eróticas soñaba con un magnifico espécimen que fuese muy fuerte, vigoroso, cariñoso y que le acompañase a todas partes para así paliar su angustiante soledad de siempre.

Sentado ahora en el amplio sillón de su escritorio y siendo acariciado suavemente en la nuca por su amante quien inquietamente se movía a sus espaldas, empezó a sentir un pequeño dolor en el bajo vientre y al llevarse la mano derecha y palpar el sitio álgido notó una pequeña protuberancia, un pequeño bulto, lo cuál le preocupó y le puso a pensar sobre las posibilidades patológicas de aquella extraña masa en su bajo vientre la cual nunca antes había notado. Pensó que en caso de persistir dicha masa y sus molestias tendría que verse enfrentado al profundo terror que le producía el ir al médico. Terror ese que se originó en su infancia cuando fue llevado en muchas oportunidades -obligado por su padre- al dispensario de su pueblo natal en donde un médico rechoncho, calvo y viejo alternaba la Medicina con practicas sádicas sobre sus pacientes; y él, niño y paciente, no había podido escaparse a las perversas inclinaciones del galeno quien al examinarlo le pellizcaba sus tetillas con fuerza y le hurgaba con unos gruesos dedos índices todas sus porosidades y al final remataba colocándole el tratamiento con unas jeringas que se veían inmensas y llenas de un liquido  viscoso, amarillento y  espeso que antes de ser aplicadas eran acompañadas con la sonrisa de gozo y  palabras del galeno: "es de aceite y no duele" a la vez que se relamía y frotaba con placer sus manos segundos antes de introducir el aguijón
de metal en las profundas carnes de sus nalgas de niño que no soportaban tanto dolor. Y así, todas las veces terminaba sudoroso, gimiendo intensamente y gritando, pidiendo el auxilio de su padre quien le reconvenía siempre con la frase "sea macho, los hombres no lloran" y sacudiéndolo por su bracito lo llevaba rápidamente hacia su casa. Su padre acostumbraba siempre llevarlo al doctor Ríggor que así se llamaba el sádico galeno, quien alardeaba de la gran precisión de sus diagnósticos y la certeza de los tratamientos que instauraba.

Ahora otra vez le asaltó el terror a Greene, ante la palpación de una pequeña masa en su bajo vientre; pero para tranquilizarse pensó que ya se desvanecería y tomando la mano de su amante King se fue dando brincos con él hacia el jardín.


Al antropólogo le gustaba,siempre que estaba preocupado, ir a su jardín lleno de plantas que había traído desde diferentes ciudades en sus viajes, como una forma de terapia, ya que el olor de las flores le permitía a través de su sentido del olfato entrar en un estado de trance placentero. Y ahora, ya más calmado y tirado sobre la hierba veía a su amante como se movía inquietamente entre los árboles del jardín y se quedó mirándolo y recordando la tarde aquella en el parque natural de Zimbawe donde lo conoció, cuando Ogono su fiel auxiliar y otros nativos lo entraron cargado y herido al recinto donde el estaba estudiando. Al verlo malherido inmediatamente se preocupó en socorrerlo y le aplicó unos calmantes que le permitieron hacer luego el procedimiento de detener el sangrado, curar su herida de bala en el hombro derecho y, dejarlo acostado a fin que se recuperara tranquilamente. Mientras lo cuidaba sintió una gran atracción por el, ya que tenia una gran estructura corporal y embellecidos sus largos brazos así como su gran tórax. Respiraba rítmicamente, y así visto tan grande y tan indefenso generaba un gran deseo de protección maternal el cual no tardo en aparecer en el espíritu de Greene quien a partir de allí se encariño tanto con King que le fue haciendo poco a poco su amigo inicialmente y con el tiempo su amante al descubrir que era muy apasionado y con un derroche de energía que lo hacían un erótico insaciable, cosa que nunca el había descubierto entre sus antiguos amantes. Esa faceta de la personalidad de King terminó por conquistar el cuerpo y el corazón del antropólogo. 



Eran ya cerca de las cinco de la tarde, de ese 7 de Agosto del 2010, King como siempre despreocupado recorría con su caminar balanceado y a veces a saltos los limites del Jardín , mientras Greene tomaba con angustia entre sus manos la ya gran masa que después de varios meses de contemplación se le había ido formando, creciendo lenta pero firmemente, al amparo de su terror a los médicos. Pero aquella tarde el dolor intermitente que le tomaba el bajo vientre iba en aumento y un deseo incontrolable de expulsar de su cuerpo esa masa oprobiosa hizo levantar a Greene del césped, olvidar por primera vez a King, abandonarlo a su soledad y salir a enfrentar su propio terror a fin de resolver lo insoportable que le aquejaba y la gran masa en su vientre que ya casi le impedía moverse. Tomo las llaves de su Jeep y con dificultad ingresó en el, encendió el motor y arrancó en busca de la ayuda de un Facultativo. Llegó rápidamente a la central de Urgencias del Hospital Saint Vincent y apresurado entró en el consultorio del médico sin importarle los otros enfermos que estaban en espera previa, se tumbó en una camilla y rápidamente fue atendido por el facultativo de turno a quien sin darle respiro alguno le grito me muero, atiéndame por favor que éste malparido dolor en la barriga y el jopo me va a matar. El médico se asustó por la vehemencia y el rostro desfigurado de Greene al hablar y su indudable desespero y angustia. Rápidamente le examinó el abdomen aun ante sus dolorosos quejidos y presuroso dijo: llévenlo a Cirugía, es una urgencia, hay que operarlo. 

Greene estaba ahora en el quinto piso del Saint Vincent, en una espaciosa sala con lámparas de luz azulosa intensa que colgaban de sus techos, aparatos electrónicos que enviaban señales desde su cuerpo y que el no sabia descifrar. Veía el correr de un lado para otro de los médicos y enfermeras quienes rápidamente preparaban todo para su cirugía y súbitamente una voz amable le dijo: te vas a dormir, respira tranquilo. Así, entró en un sopor placentero que le aliviaba su dolor y lo sacaba del mundo hacia un espacio iluminado, amplio, azuloso, donde el se veía recorrer como por una amplia playa llena de arenas blancas y brillantes, niño aun y agarrado de la mano de su madre, e inquieto por dirigir su mirada a los genitales de los otros niños varones amigos o conocidos de su infancia. Así en ese estado se quedó dormido.



Al despertar de su anestesia ya no sentía su vientre, ningún dolor le aquejaba, pero se encontraba rodeado del alboroto de quienes con cámaras fotográficas, cámaras de vídeo, grabadoras, micrófonos y lápices y papeles en sus manos le felicitaban, le tocaban afectivamente, y de su médico quien acercándose le dijo: Alégrese, Usted es el primer caso en la historia de una concepción entre especies, acabas de parir una chimpansita, todo ha salido muy bien.

ainm/02.

domingo, 19 de febreiro de 2012

A MULLER NO FRANQUISMO

por: abc

A propaganda franquista tapou a crueldade aplicada pola represión do réxime ás mulleres republicanas.


O castigo do franquismo sobre as mulleres foi dobre. Por "roxas" e por "liberadas". Dunha punta a outra da España sublevada, repetíronse os mesmos métodos de tortura física e psicolóxica. Pódense resumir en tres: as purgas con aceite de rícino para có forte poder laxante depurara o "tóxico interior", rape o cero para censurar o suposto libertinaxe, e prohibición absoluta ás viúvas, irmáns e nais de fusilados de mostrar calquera tipo de loito.

Tralo establecemento do réxime do xeneral Francisco Franco, os ideais máis reaccionarios, definían á muller en relación coa esencia e destino natural, foron concretados, dende un principio, nas novas lexislacións, tanto civís como penais e laborais. A muller era esposa, nai e reserva dos valores espirituais. Protexeuse á familia como núcleo vital do novo Estado e prohibiuse o matrimonio civil, a contracepción, o divorcio e o adulterio. Estimulouse a procreación e premiouse ás familias numerosas. A lexislación española, inspirada no Código de Napoleón, comparou á muller casada con menores de idade.


Para levar a cabo esta tarefa creouse a Sección Feminina da Falanxe, encargábase de educar ás mulleres no seu verdadeiro papel. A Sección Feminina recollía este espírito. E, aínda que o desenrolo económico da segunda metade dos sesenta adaptou algo a incorporación legal ó mercado de traballo, xa que moitas mulleres traballaran na economía somerxida por necesidade, estes principios mantivéronse vixentes ata a morte de Franco.
A maior parte da normativa laboral contiña a condición de cás mulleres abandonasen o traballo o casarse. Prohibiuse cás mulleres exerceran unha serie de profesións, como avogada do Estado, notaria ou diplomática. Con fines morais prohibiuse tamén a educación mixta.

O ideal feminino era o do sacrificio, da obediencia e o da subordinación. Era natural có feminismo se convertera en algo satánico antifeminino e antinatural. As reclamacións de igualdade entre home e muller eran unha equivocación, xa que para os ideólogos falanxistas e para as voces que se facían oír dentro da igrexa Deus marcara dende o principio a distinción entre os roles sexuais, e creara ao home como un ser activo e á muller, como un ser pasivo.

Sen embargo, aínda que no Fuero del Trabajo había establecido có Estado se encargaría de liberar á muller casada do taller e a fábrica, a crises de finais dos cincuenta, obrigou a unha serie de revisións da política económica do réxime. A expansión industrial necesitaba incrementar a poboación laboral, e especialmente a máis barata, e recorreuse á man de obra feminina. A nova sociedade de consumo estaba máis preocupada polo seu benestar económico que polas ordenes ideolóxicas do réxime.

Pouco a pouco os signos de cambio foron facéndose más visibles: empezáronse a publicar libros sobre a cuestión da muller onde se analizou con dureza a problemática feminina na sociedade española, e as grandes teóricas do feminismo internacional foron traducidas a finais dos sesenta. Por outra parte, xurdiron varias asociacións legais de mulleres (universitarias, xuristas e separadas), e tamén organizacións clandestinas vinculadas a partidos políticos de oposición.


Un complemento necesario.
“A través de toda la vida, la misión de la mujer es servir. Cuando Dios hizo el primer hombre, pensó: “No es bueno que el hombre esté solo”. Y formó la mujer, para su ayuda y compañía, y para que sirviera de madre. La primera idea de Dios fue el ‘hombre’. Pensó en la mujer después, como un complemento necesario, esto es, como algo útil”.

(Sección Femenina. Formación Político-Social, primer curso de Bachillerato, 1963)

Gimnasia casera.
“Una mujer que tenga que atender a las faenas domésticas con toda regularidad, tiene ocasión de hacer tanta gimnasia como no lo hará nunca, verdaderamente, si trabajase fuera de su casa. Solamente la limpieza y abrillantado de los pavimentos constituye un ejemplo eficacísimo, y si se piensa en los movimientos que son necesarios para quitar el polvo de los sitios altos, limpiar los cristales, sacudir los trajes, se darán cuenta que se realizan tantos movimientos de cultura física que, aun cuando no tiene como finalidad la estética del cuerpo, son igualmente eficacísimos precisamente para este fin”.

(‘Teresa’, revista de la Sección Femenina, marzo de 1961. Reportaje sin firma)

Exhibiciones indecentes.
“No hay que tomar el deporte como pretexto para llevar trajes escandalosos. Podemos lucir nuestra habilidad deportiva, pero no que estas habilidades sirvan para que hagamos exhibiciones indecentes. Tampoco tenemos que tomar el deporte como pretexto para independizarnos de la familia, ni para ninguna libertad, contraria a las buenas costumbres”.

(Sección Femenina. ‘Economía doméstica’ para Bachillerato, Comercio y Magisterio, 1968)

Señora de.

“Cuando estéis casadas, pondréis en la tarjeta vuestro nombre propio, vuestro primer apellido y después la partícula ‘de’, seguida del apellido de vuestro marido. Así: Carmen García de Marín. En España se dice de Durán o de Peláez. Esta fórmula es agradable, puesto que no perdemos la personalidad, sino que somos Carmen García, que pertenece al señor Marín, o sea, Carmen García de Marín”.

(Sección Femenina. ‘Economía doméstica’ para Bachillerato, Comercio y Magisterio, 1968)

La dependencia voluntaria.

“La vida de toda mujer, a pesar de cuanto ella quiera simular -o disimular- no es más que un eterno deseo de encontrar a quien someterse. La dependencia voluntaria, la ofrenda de todos los minutos, de todos los deseos y las ilusiones, es el estado más hermoso, porque es la absorción de todos los malos gérmenes -vanidad, egoísmo, frivolidades- por el amor”.

(‘Medina’, revista de la Sección Femenina, 13 de agosto de 1944)

El talento creador.

“Las mujeres nunca descubren nada; les falta, desde luego, el talento creador, reservado por Dios para inteligencias varoniles; nosotras no podemos hacer más que interpretar, mejor o peor, lo que los hombres nos dan hecho”.

(Pilar Primo de Rivera, 1942)

La mujer sensual.
“La mujer sensual tiene los ojos hundidos, las mejillas descoloridas, transparentes las orejas, apuntada la barbilla, seca la boca, sudorosas las manos, quebrado el talle, inseguro el paso y triste todo su ser. Espiritualmente, el entendimiento se oscurece, se hace tardo a la reflexión: la voluntad pierde el dominio de sus actos y es como una barquilla a merced de las olas: la memoria se entumece. Sólo la imaginación permanece activa, para du daño, con la representación de imágenes lascivas, que la llenan totalmente. De la mujer sensual no se ha de esperar trabajo serio, idea grave, labor fecunda, sentimiento limpio, ternura acogedora”.

(Padre García Figer en ‘Medina’, revista de la Sección Femenina, 12 de agosto de 1945)

Sé obediente y no te quejes.

“Ten preparada una comida deliciosa para cuando él regrese del trabajo. Especialmente, su plato preferido. Ofrécete a quitarle los zapatos. Habla en tono bajo, relajado y placentero (…)

En cuanto respecta a la posibilidad de relaciones íntimas con tu marido, es importante recordar tus obligaciones matrimoniales: si él siente la necesidad de dormir, que sea así no le presiones o estimules la intimidad. Si tu marido sugiera la unión, entonces accede humildemente, teniendo siempre en cuenta que su satisfacción es siempre más importante que la de una mujer. Cuando alcance el momento culminante, un pequeño gemido por tu parte es suficiente para indicar cualquier goce que hayas podido experimentar. Si tu marido te pidiera prácticas sexuales inusuales, sé obediente y no te quejes”.

(‘Sección Femenina‘, 1958)