martes, 21 de maio de 2013

¿Por qué condenar a ETA, pero no a una dictadura?

Jorge Moruno Danzi
Al conjunto de la sociedad española cuando se le pregunta por ETA  no le hace falta pensar, una respuesta salta como un resorte, como algo automático que no se discute, está bastante claro, el rechazo es abrumador. ¿Por qué no sucede lo mismo con la dictadura franquista y la recuperación de la memoria de los que a día de hoy, continúan vagando en las penumbras esperando ser encontrados y enterrados por sus seres queridos? Hablar de la dictadura en este país, es hablar de las élites y de la forma en la que se desarrollaron los hechos en la transición y puesto que ha pasado ya mucho tiempo desde el 78, pareciera que se ponen en duda algunos de los postulados y consensos aprobados en un clima de miedo y chantaje absoluto. No son solo memoria, son vida abierta y por mucho que  quieran petrificar la historia, en las plazas resuenan preguntas parecidas y se abren paso las palabras del escritor William Morris; “los hombres luchan y pierden la batalla, aquello por lo que pelearon se consigue, a pesar de la derrota, y entonces resulta no ser lo que ellos tenían intención de lograr, de modo que otros hombres tienen que luchar para obtener lo mismo que aquellos deseaban, aunque ahora lo llamen de otro modo.”











Presos forman la palabra Franco
Cuando algo es injustificable se apela a las respuestas de manual que son siempre las mismas: ha pasado mucho tiempo, no hay que reabrir heridas, eso es cosa de los historiadores, eso no les preocupa a los españoles, dejemos las cosas como están etc… Podemos hablar de la Revolución Francesa que ocurrió en 1789, pero no de la dictadura porque no la hemos vivido, un argumento tan estúpido como insultante. Pero yo me pregunto, ¿cuánto es el tiempo estimado que debe pasar para que un acontecimiento, o unos hechos, dejen de ser recientes y pasen a considerarse históricos? ¿ETA es reciente o ya es cosa del pasado? ¿Cómo se pueden reabrir heridas cuando nunca se han logrado cerrar ni enterrar? Hoy, aquellos que ayer entorpecieron todo rasgo de avance democrático, se presentan como los abanderados de la libertad, los perseguidos por los silbatos y pegatinas que consideran tener la potestad para aleccionar moralmente al resto.
Al tiempo que hacen homenajes a miembros de la División Azul, la lumpen-oligarquía que nos gobierna, llama nazis a la gente por defender el acceso a la vivienda. Tuvo que venir la embajada alemana a quitar una placa en homenaje a la Legión Cóndor porque Alberto Ruiz Gallardón, ex alcalde de Madrid, se negó a hacerlo en repetidas ocasiones: “hay que dejar a los muertos descansar en paz”sentenciaba. “Se debe reconocer la actitud bélica de la División Azul”. En eso  ya se adelantó José Bono humillando a la lucha republicana cuando la hizo desfilar con  la División Azul, como si los motivos de unos y otros fueran iguales. Para cuándo un homenaje, un diploma, a todo un pueblo que resistió con las armas la insubordinación de militares apoyados por terratenientes; unas palabras a los presos humillados y torturados.

















Los paseos
Los que afirman que la dictadura no es un tema de actualidad, que a nadie le importa, deciden al mismo tiempo que quitan líneas de tren a la ciudadanía, subvencionar la restauración del mausoleo de Franco en el Valle de los Caídos con280.000 euros.  UPyD, tratando de mostrar una lejanía con todo lo que relaciona a nuestra historia reciente, se desmarca porque según su diputado Carlos Gorriarán, se discute si “se debe imponer al Estado un relato histórico como la condena oficial al franquismo. Yo me opondré”. Yo me pregunto ¿Existe una razón por la cuál los y las españolas debamos condenar a ETA, pero no a la dictadura franquista? ¿Cómo se come esto? Los que más dicen estar del lado  de las víctimas de ETA, más las ningunean al utilizar su nombre para criminalizar cualquier cosa que les critique, para ellos, son poco más que retórica  con la que señalar a quienes le plantan cara al régimen de los ladrones. La ley de Partidos no se le aplica a una gente y unos partidos que no condenan un golpe de Estado y una dictadura;  una anomalía europea cuando sabemos que sus democracias se construyeron sobre el espíritu antifascista. Las declaraciones y el desprecio a las víctimas del franquismo, demuestran lo lejos que se encuentran de la democracia. Mientras, reclaman a otros un perdón que ellos no saben ni pronunciar; por mucho que la mona se vista de rosa, mona se queda.

luns, 20 de maio de 2013

40 años de lucha: el Conflicto Saharaui en 7 claves


Principia Marsupia
Desde Tifariti (Sahara Occidental)
sahara
Crédito de la imagen: Country Profiler
La mitad del pueblo saharaui vive desde hace décadas en campos de refugiados construidos en mitad del desierto.

La otra mitad de los saharauis siguen en su territorio original pero viven bajo la ocupación marroquí. La ONU considera el Sahara Occidental como el mayor territorio del planeta que todavía no ha sido descolonizado.

Os escribo desde Tifariti, la ciudad del Sahara Occidental donde hoy se conmemora el 40 aniversario de la primera operación del Frente Polisario en su lucha por la autodeterminación del pueblo saharaui.

1) El conflicto saharaui comenzó como una lucha contra la colonia española

El Sahara Occidental era una colonia española.

A principios de los años 70, siguiendo la ola de descolonización en el resto del continente, los saharauis comienzan a levantarse frente a la ocupación española.

En 1974, España promete a los saharauis un referendum de autodeterminación.

2) España traiciona a los saharauis y Marruecos inicia la ocupación.

El 14 de noviembre de 1975, Marruecos y Mauritania firman con el rey Juan Carlos un acuerdo que nunca sería publicado en el Boletín Oficial del Estado. España se compromete a retirarse del Sahara Occidental y ese territorio sería divido entre Marruecos y Mauritania.

Los saharauis denuncian el acuerdo: rompe las promesas que España les había hecho, viola una resolución del Tribunal Penal Internacional y los entrega a dos nuevos poderes coloniales.

Pocas semanas después, las tropas españolas comienzan a retirarse. Marruecos y Mauritania lanzan sus ejércitos a la conquista del Sahara Occidental frente a la oposición de sus habitantes.

3) Bombardeos marroquíes y huída de los saharauis a los campos de refugiados.
Las fuerzas aéreas marroquies bombardean pueblos saharauis, utilizando en algunas ocasiones napalm y fósforo blanco.

Decenas de miles de saharauis huyen hacia Argelia, donde se construyen campos de refugiados en mitad del desierto. (Hoy, más de 35 años después, los saharauis siguen allí.)

4) Guerra entre Marruecos y el Frente Polisario

El Frente Polisario plantea una guerra de guerrillas frente al potente ejercito marroquí que recibe el apoyo de Francia y Estados Unidos.

Mauritania acepta su derrota ante el Polisario en 1979 y reconoce la soberanía del pueblo saharaui sobre el Sahara Occidental.

Los combates entre Marruecos y el Frente Polisario se extienden durante 16 años.

5) Plan de paz de la ONU

Marruecos y el Frente Polisario firman en 1991 el alto el fuego bajo auspicios de la ONU.

Al final de la guerra, Marruecos controla un 80% del territorio del Sahara Occidental. Esto incluye la casi totalidad de las zonas pobladas, los depósitos de fosfatos y los ricos caladeros pesqueros.

El 20% restante del Sahara Occidental, controlado por el Frente Polisario, es un terreno inóspito del desierto interior.

Además, Marruecos construyó una barrera de más de 2.200 kilómetros que separa ambos territorios. A lo largo de esa barrera se encuentra uno de los campo de minas más grandes del mundo.

El plan de paz firmado por ambas partes estipula la creación de un censo para celebrar un referendum en el que los saharauis puedan elegir entre la integración en Marruecos o la independencia.

6) El referendum que nunca se lleva a cabo

La ONU tenía previsto realizar el censo en unas pocas semanas, pero debido a las continuas trabas impuestas por Marruecos, el censo tardó más de 8 años completarse. Y cuando la ONU lo publicó en el año 2000, Marruecos se negó a aceptarlo.

Además, desde la firma del alto el fuego en 1991, Marruecos incentiva a muchos de sus ciudadanos a mudarse al Sahara Occidental, incrementado así su opciones de éxito en una posible votación.

Hoy, más de 20 años después, el referendum todavía no se ha celebrado.

Ningún país del mundo reconoce el Sahara Ocidental como parte de Marruecos. Pero los intereses de sus aliados (los gobiernos de Francia y EEUU, las grandes empresas españolas) hacen que Marruecos no sienta ninguna urgencia por encontrar una solución.

7) ¿Cuál es la situación de los saharauis hoy?


Unos 150.000 viven en la parte del Sahara Occidental bajo ocupación marroquí. Cientos de activistas pro-saharauis han sido detenidos y torturados por las autoridades de Marruecos.
Unos 30.000 viven en la parte del Sahara Occidental controlada por el Polisario.
Y otros 120.00 viven en los campos de refugiados construidos en el desierto de Argelia. Los refugiados dependen de la ayuda humanitaria internacional que se ha desplomado durante la crisis económica. El Programa Mundial de Alimentos estima que dos tercios de las mujeres sufren anemia.

Además, la barrera construida por Marruecos hace que miles de familias sigan separadas después de décadas.

sábado, 18 de maio de 2013

¿Cuántas Angelinas hay en España?


Ana Torres
Angelina Jolie anunció el pasado martes la doble mastectomía a la que se sometió en febrero, en la que se extirpó ambas glándulas mamarias. La actriz no padecía cáncer de mama, pero es portadora de una mutación en el gen BRCA1, lo que conlleva un 87% de riesgo de contraerlo. ¿Existen en España mujeres como Jolie que toman la difícil decisión de perder sus pechos estando totalmente sanas?
En España no existen registros oficiales con el número de mujeres que han optado por la mastectomía profiláctica ni tampoco de las listas de espera para practicarse el test genético o la operación, según informa la coordinadora del grupo de trabajo de cáncer hereditario de la Sociedad Española de Oncología Médica, Carmen Guillén. Ni siquiera existen datos oficiales de cuántas mujeres padecen cáncer de mama.
El coordinador de Mama del Hospital Universitario de la Paz, José Ignacio Sánchez, asegura que en ese centro hospitalario una media de 10 mujeres totalmente sanas optan cada año por la cirugía. Reconoce que no dispone de cifras oficiales. "Normalmente se les recomienda someterse a la operación a los 35 o 40 años, y hasta ese momento se les hace un seguimiento intensivo combinando diferentes pruebas".
Pese a que los oncólogos señalan que hay casos en España de mujeres que se han sometido a esta cirugía estando totalmente sanas, diferentes organismos asociados a esta enfermedad no tienen conocimiento de ninguna de estas pacientes. Desde la Federación Española de Cáncer de Mama, la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética, el Grupo Español de Pacientes con Cáncer y la Asociación de Mujeres Mastectomizadas de la Comunidad Valenciana no tienen constancia de ningún caso. "Es una medida preventiva muy radical", apunta Amparo Berret, presidenta de esta última asociación, quien defiende otros métodos menos invasivos como los controles periódicos mediante resonancia magnética o mamografía.
Como Jolie, algunas mujeres presentan mutaciones en los genes BRCA1 o BRCA 2 (o en ambos) que son hereditarias y aumentan su riesgo de padecer un cáncer de mama y de ovarios. Las portadoras de estas alteraciones tienen entre un 70% y un 80% de posibilidades de desarrollar esta enfermedad a lo largo de sus vidas. Según datos de la Organización Mundial de la salud, el cáncer de mama representa el 16% de todos los cánceres en mujeres.

EL MÉTODO ESPAÑOL
En España el sistema público de salud cubre la intervención de Jolie, tanto el test genético como la extirpación y posterior reconstrucción de los pechos mediante prótesis. Con una diferencia: no se realiza el test a pacientes totalmente sanas que acuden a la consulta de su ginecólogo preocupadas porque su madre, hermana o hija murieron de cáncer de mama. En España la prueba se le hace a las mujeres que ya padecen la enfermedad, y en caso de dar positivo, se realiza a sus familiares directos (madre, hermanas o hijas).
El test no se le hace a todas las mujeres enfermas, sino sólo a aquellas que tienen suficientes familiares directos con antecedentes de cáncer de mama u ovario.
"En España trabajamos a partir de las mujeres que ya padecen la enfermedad, y no a partir de las mujeres que están sanas", explica Eva Ciruelos, especialista del Servicio de Oncología Médica del Hospital 12 de Octubre de Madrid. Habitualmente el oncólogo remite a la paciente con una historia familiar de cáncer de mama u ovario de riesgo a las unidades de consejo genético, donde los especialistas perfilan su árbol genealógico para hallar casos de cáncer de mama en sus antecesoras. "Si se detectan al menos dos casos de familiares directos se prescribe el test genético", explica Ciruelos, una prueba "muy costosa" (a Jolie le costó 3.000 dólares) que los hospitales remiten a laboratorios externos de biología molecular.
Se les practica la prueba y si se demuestra que tienen "alterados" los genes BRCA1 o BRCA 2, lo que sucede en un 5% de las enfermas de cáncer de mama, se avisa de "forma inmediata" a sus familiares directos para que se hagan el test de una manera voluntaria, tras conocer las ventajas y riesgos del mismo. Si dan positivo, se les ofrece la posibilidad de someterse a una mastectomía profiláctica para proceder a la extirpación de sus glándulas mamarias y así evitar la posible aparición de un cáncer en el futuro.
"Es ahí cuando el sistema público de salud ofrece la posibilidad a una persona sana de someterse a la operación, con la que se reduce en un 90% la posibilidad de desarrollar la enfermedad", precisa Ciruelos. Pese a extirpar las glándulas mamarias, todavía existe un mínimo riesgo de que se desarrolle el cáncer debido a la piel que recubre la mama, que aún contiene tejidos mamarios.
Hay una excepción. Se puede dar el caso de una mujer sana que, como Angelina, perdió a su madre por la enfermedad y quiere hacerse el test para salir de dudas. "Se requiere que al menos tenga dos familiares directos que murieron de cáncer de mama u ovario. Entonces se le remite a la unidad de consejo genético para estudiar la posibilidad de realizarle el test. Se le podría conceder, pero lo cierto es que siempre iniciamos el estudio con las pacientes enfermas", indica la doctora.

900 EUROS EN LA PRIVADA
En algunas clínicas privadas es posible hacerse el test y la cirugía. En el Hospital NISA de Sevilla la prueba, que se la puede realizar cualquier usuario aunque se recomienda a aquellos con antecedentes familiares, cuesta aproximadamente 900 euros. En cuanto a la mastectomía profiláctica, fuentes del centro hospitalario señalan que el precio depende de varios factores como el tamaño de los pechos o el tipo de prótesis que se implante tras la extirpación, rondando los 3.000 euros cada mama.
LO QUE OPINAN LOS EXPERTOS
Rafael Fábregas, consultor de la unidad de Salud de la Mujer del Instituto Dexeus: "La mastectomía preventiva reduce el riesgo de padecer cáncer de mama pero no garantiza la supervivencia". Para este ginecólogo, la mastectomía no debe nunca recomendarse, sino que debe ser una opción de prevención que el médico debe valorar con la paciente una vez sopesadas todas las alternativas terapéuticas y conocidas las implicaciones psicológicas que comporta la cirugía, informa Efe.
Raquel Bratos, oncóloga médica de la Unidad de Consejo Genético en Cáncer Hereditario del MD Anderson Cancer Center de Madrid: Para esta doctora la opción de Jolie es buena pero no la óptima ya que no se descarta plenamente la posibilidad de desarrollar cáncer de mama. La actriz ha optado por una doble mastectomía en la que, sin embargo, se salvan el pezón y los conductos que lo irrigan. "Nuestra recomendación en casos como el suyo es una mastectomía radical completa o una mastectomía ahorradora de piel".
Maria A. Blasco, Directora, Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO): "Disponer de esa información le habrá provocado a Angelina Jolie muchas preocupaciones y grandes dudas, pero también le ha otorgado el poder de cambiar su futuro médico, y seguramente, el poder de vencer a una muerte prematura. Ésta es, de hecho, la importancia de los tests genéticos: saber para prevenir, saber para poder curar en el futuro".

domingo, 12 de maio de 2013

15M 2011-2013: de la ventana a la Política




SANDRA EZQUERRA
Profesora de sociología de la Universitat de Vic (@SEzquerra)
Son días de celebraciones, aniversarios y análisis. Hace poco menos de dos años irrumpía en el tablero político, social y mediático el fenómeno que hemos venido a reconocer como movimiento 15M. Decenas de miles de personas salían a la calle el 15 de mayo de 2011 en todos los rincones del Estado español para denunciar que no eran “mercancía en manos de políticos y banqueros”. Los días, las semanas, los meses que siguieron estuvieron llenos de grandes sorpresas: ocupaciones de plazas, asambleas ciudadanas multitudinarias, actos masivos de desobediencia y mucho más.
El 15M ha sido el movimiento sociopolítico más relevante desde la Transición, y no sólo por su carácter masivo o por las amplias simpatías que ha generado entre la ciudadanía (hazañas nada despreciables, por otro lado), sino porque con su despertar marcó un punto de inflexión en las formas en qué la población responde tanto a la crisis del capitalismo como a las medidas impuestas por los gobiernos y los organismos internacionales ante ella. Por supuesto que la resignación y la desesperanza siguen ahogando la capacidad de actuar de millones de personas, pero el gran mérito del 15M ha sido y es la capacidad de haber sacado a la calle a los y las que llevaban tres años contemplando desde la ventana el descalabro social y económico en el que nos hallamos inmersos; su gran éxito ha sido su habilidad de crear espacios simbólicos, físicos y virtuales que han permitido forjar una nueva generación de activistas, pensadoras críticas y políticos profanos. El 15M ha abierto una brecha en la estrecha concepción de la política como el arte de gobernar y los quehaceres de los políticos profesionales (de la cual queda excluida la ciudadanía) a favor de la Política como un terreno de juego cotidiano donde se producen y combaten desigualdades, injusticias y sufrimientos, y en el que todos y todas podemos y debemos participar.
Dos años después de su irrupción, sin embargo, no podemos dar la crisis por acabada ni podemos afirmar que el movimiento haya conseguido derrumbar al sistema político-económico. En realidad, sus victorias concretas han sido escasas: se han parado numerosos desahucios, sí; se han multiplicado las manifestaciones y protestas; se ha participado en tres huelgas generales y numerosas sectoriales; se han ocupado edificios para garantizar vivienda a familias que la habían perdido. Pero el paro ha seguido creciendo, la banca sigue siendo la única beneficiaria de los “rescates”, la represión policial se ha disparado y las medidas económicas de los gobiernos cada vez son más brutales.

Sin abandonarlos, el movimiento ha alterado a su vez su presencia en las calles, las plazas y el espacio público. La masividad ha dado paso a frentes diversos y se ha profundizado la sectorialización de las luchas: las múltiples mareas, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca o los colectivos feministas, entre muchos otros, se han puesto a la cabeza de las reivindicaciones contra la privatización de los servicios públicos, los desahucios o los graves ataques del Partido Popular contra la libertad de las mujeres de decidir sobre nuestros cuerpos.
Por otro lado, la dificultad de lograr conquistas tangibles, así como la creciente implacabilidad de los recortes y erosión de derechos sociales, ha hecho que cada vez sean más las voces sobre la necesidad de conjurar el desencanto y articular la rabia de forma política. En sus inicios el 15M se caracterizó por una mayoritaria animadversión hacia los partidos, las organizaciones sindicales y cualquier tipo de vinculación con las instituciones. Sin embargo, existe ahora un creciente consenso en su seno de que las batallas en las calles, aunque imprescindibles, presentan serios límites. Se abren de esta manera nuevos horizontes y posibilidades de contienda que, lejos de contradecir a los ya existentes, pueden complementarlos y fortalecerlos.
El 15M no puede ni debe convertirse en un partido político, pero sí trasladar la enorme fuerza y legitimidad que ha obtenido en las plazas a espacios de convergencia que supongan un cuestionamiento real y efectivo de las políticas antisociales que venimos sufriendo. Hace dos años los poderes políticos y mediáticos criminalizaban al movimiento por asediar el Parlament de Catalunya y más recientemente por rodear el Congreso. Desde entonces, paradójicamente, una fuerza política rupturista como la CUP-Alternativa d’Esquerres ha entrado en elParlament catalán con tres diputados y lo ha hecho en gran parte gracias al apoyo de miles de indignadas e indignados. En Catalunya, la propuesta de Procés Constituent de Teresa Forcades y Arcadi Oliveres cobra impulso y en otros lugares del Estado español afloran iniciativas similares como Alternativas desde Abajo. Cada vez es menos descartable que, con el apoyo de una amplia mayoría social, la Política invada la política.
El 15M celebra estos días su segundo aniversario y, lejos de haberse evaporado su atractivo y razón de ser, nos recuerda que han sido dos años de debate, de pruebas, de errores, de aprendizajes y de maduración. La crisis sigue apretando, ahogando, demasiado. Estoy segura, sin embargo, de que aquellos y aquellas que hace dos años dejaron de mirar por la ventana y salieron a la plaza tienen, todavía, mucho que decir.

sábado, 11 de maio de 2013

Humor







Ver lo invisible: sobre unicornios y 15-M



Amador Fernández-Savater

“Un prosista chino ha observado que el unicornio, en razón misma de lo anómalo que es, ha de pasar inadvertido. Los ojos ven lo que están habituados a ver” (Jorge Luis Borges)

Mayo es época de exámenes y el 15-M no se libra. Las celebración del segundo aniversario es una ocasión propicia para el juicio mediático: ¿está aún vivo el 15-M, qué queda? ¿Son más, son menos? ¿Y qué han conseguido? Son ojos que ven lo que están habituados a ver: el evento y no el proceso, la identidad y no las metamorfosis, lo espectacular y no lo cotidiano, lo macro y no lo micro, lo cuantitativo y no lo cualitativo, los resultados y no los efectos. Mirada clínica, mirada exterior, mirada del Padre, el mayor problema es que la interioricemos y nos conformemos a sus normas. Por eso, el otro día una amiga protestaba diciendo: “a la mierda el aniversario, luchamos todos los días, lo podríamos celebrar el 3 de febrero o el 11 de junio. Si los medios nos dan por muertos, pues mejor, así trabajaremos más tranquilos”.
El unicornio no es exactamente un caballo. Y del mismo modo, el 15-M, las mareas o la PAH tampoco son movimientos sociales al uso, sino los nombres y las máscaras que se da a sí mismo un proceso verdaderamente insólito de politización social. A la vez el mismo y siempre diferente, en transformación. El desafío no pasa tanto por responder el sinnúmero de mentiras o clichés que se encuentran a diario en los medios, como por aprender a vernos y narrarnos distinto. Saber nombrar, dar valor y comunicar lo extraordinario de lo que estamos haciendo y viviendo.

Marina Gullón (http://marinagullon.wordpress.com/)

Milagros
Atención a la actualidad política, implicación personal en iniciativas, protesta y organización, hoy el malestar social se expresa y se comparte, no sólo con amigos y en los bares, sino con desconocidos y en la calle. Se convierte en acción. Esto no es mecánico, automático, necesario, no tendría porqué ser así. De hecho, no es lo que está pasando en otros países europeos afectados por la crisis/estafa. Lo más normal sería la generalización del miedo, la resignación, la culpa y la individualización. Ese es por ejemplo el efecto pasivizante que persigue sembrar el relato oficial de que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”: somos pecadores, no tenemos por tanto ninguna legitimidad para la protesta, en el castigo hallaremos nuestra expiación, bienvenidos sean pues los recortes de Merkel y Rajoy (figuras del Padre castigador). Pero ese relato no ha conseguido imponerse como hegemónico. Lo privado se vuelve común y compartido. La depresión se politiza. Se hunden los sentidos que sostenían nuestra existencia (propiedad, éxito, consumo), pero también somos capaces de inventar otros con otros. Nos movemos a partir de los lugares que habitamos para hacernos cargo de la situación colectiva. Responsabilización contra culpa. (De hecho, y seguramente por esto mismo, no es en absoluto seguro que la tendencia de suicidios en la crisis sea al alza.)
Perroflautas, funcionarios, bomberos, policías, personal sanitario, jueces, profesores, gente cualquiera... El sujeto del 15-M, las mareas o la PAH es el 99%. No son luchas corporativas, sino inclusivas y “por lo de todos”. En primer lugar, agrupan en torno a evidencias comunes y objetivos concretos a gentes de procedencia ideológica muy diversa, neutralizando el escenario de enfrentamiento entre “las dos Españas” tan funcional a los poderes. En segundo lugar, rompen la división tradicional entre actores y espectadores de la política: la comunidad de lucha y sentido de la marea verde son los padres, los profesores y los alumnos; en el caso de la marea blanca, los médicos, los trabajadores y los usuarios del sistema público de salud; en el de la PAH, los afectados directos, activistas con distintos recorridos y gente cualquiera, etc. Por último, comparten momentos de protesta pública (como el pasado 23-F), un repertorio de acción (asambleas, cortes de calle, encierros) y un mismo relato sobre la naturaleza de lo que ocurre: “no somos mercancías en manos de políticos y banqueros”.
Esto no es mecánico, automático, necesario, no tendría porqué ser así. Lo más normal sería la autorreferencialidad y la fragmentación, corporativa o ideológica. Luchas que van a lo suyo, sin resonar con las demás, sin abrir preguntas comunes sobre la sociedad en que vivimos, sin inventar nuevas posibilidades contagiosas para la acción colectiva, sin ir más allá de la definición sectorial de los problemas. Eso es lo normal. Un activista griego recientemente de paso por Madrid contaba que la Plaza Syntagma siempre había estado dividida por identidades: anarquistas, comunistas, etc. Y se asombraba escuchando que en las plazas del 15-M creamos un “nosotros” abierto e incluyente que trascendía las diferencias sin abolirlas.
¿Y no es la narrativa del 99% contra el 1%, esa resimbolización de lo común desde abajo, lo que ha conjurado por el momento la posibilidad de un Amanecer Dorado a la española, con sus chivos expiatorios y su violencia callejera? El activista griego explicaba que el grupo neonazi está sostenido en buena medida por la policía. Y se quedaba a cuadros cuando le enumerábamos los gestos insólitos que hemos visto proliferar aquí entre los agentes del orden: manifestaciones, críticas hacia los políticos y los mandos, acciones de desobediencia, negativas a participar en desahucios, etc. El enemigo se busca por arriba (1%), no al lado.
Lo más normal sería también, como no paran de repetirnos los medios de comunicación, que se diera “un estallido”. No se sabe muy bien qué es eso, pero imaginemos: saqueos y pillaje, aumento incontrolado de la delincuencia, guerra de todos contra todos. Y, en consecuencia, relegitimación de la autoridad estatal como árbitro necesario de la convivencia. No está pasando. Por un lado, se ha activado un tejido de solidaridad formal e informal en torno a los problemas materiales de la precariedad y la pobreza (desde las redes de economía solidaria hasta las redes familiares y de amistad). Y por otro, eso que desde arriba llaman “antipolítica” (pienso por ejemplo en la PAH) elabora el malestar social en un sentido creativo y colectivo, de dignidad, que suscita alegría incluso en medio de la desesperación.

Lo imposible
En La doctrina del shock, Naomi Klein explica cómo “el capitalismo del desastre” aprovecha las atmósferas de pánico y depresión social para catalizar un salto hacia adelante en la transformación neoliberal de las sociedades. En el Chile de Pinochet, en la Polonia post-soviética, en el Nueva Orleans devastado por el Katrina, una mezcla de shocks represivos y económicos noquearon a las poblaciones, quebrando la solidaridad social, contagiando la parálisis, la renuncia y el miedo al otro, fomentando la dependencia de un padre protector. El objetivo principal de las doctrinas del shock, explica la Klein, es romper las defensas de sentido de una sociedad: barrer las narrativas autónomas y las formas independientes de hacer legible el mundo que tiene la gente común, aprovechando la desorientación consiguiente para instalar el sálvese quien pueda como definición dominante de la realidad.
La doctrina del shock no triunfa aquí como debiera. Lo podemos observar incluso al trasluz de la irritación con que los economistas neoliberales analizan la sociedad española y la crisis: el problema para ellos es nuestra persistencia tenaz en pensarnos de otra forma que como átomos sin derechos colectivos ni apego ninguno por seres o lugares, movidos exclusivamente por la idea del éxito y la autorrealización individual (“rigideces normativas”, “insuficiente movilidad geográfica”, “limitado espíritu emprendedor”, “colchón familiar”, etc.).
No hay shock porque hay política. Según el filósofo francés Jacques Rancière, la política hace tres movimientos. Primero, interrumpe lo necesario (lo-que-hay-es-lo-que-hay, es-la-crisis, no-hay-dinero, no-hay, de-donde-no-hay…). Segundo, crea otro mapa de lo posible: lo que es posible ver, sentir, hacer y pensar. Por ejemplo, ver un desahucio donde uno no debería ver nada o sólo la “ejecución rutinaria del impago de una hipoteca”. Sentir que son intolerables, no correctos, necesarios o fatales, y que nos conciernen. Organizarse colectivamente para detenerlos. Y tercero, inventa nuevos sujetos: redefine quiénes son capaces de ver, sentir, hacer o pensar. La política no es la expresión de sujetos previos o preconstituidos (ideológicos o sociológicos), sino la creación de espacios de subjetivación que no existían antes, donde los supuestamente “incapaces e ignorantes” toman la palabra y actúan, pasando así de víctimas a actores.
La política dibuja un nuevo mapa de conexiones. Lo más potente en España no es que haya muchos grupos haciendo cosas, sino que se ha configurado un plano (o “clima”) de politización que atraviesa las divisiones sociales: a la vez un espacio de altísima conductibilidad donde las palabras, las acciones y los afectos circulan, un ecosistema más amplio que la suma de sus partes, un campo de fuerzas y resonancias, un relato común de sentido sobre lo que (nos) pasa.Hay electricidad en el aire.
Sólo vemos lo que estamos habituados a ver: lo normal y no lo imposible. Pero desde el 15 de mayo de 2011 vivimos en lo imposible. El desacato de todas las probabilidades, de todas las fatalidades, de todos los destinos. Necesitamos por tanto un “pensamiento de lo imposible”. Un pensamiento que deshabitúe nuestros ojos para que podamos ver (y valorar) lo que pasa y no tendría que estar pasando, lo que no pasa y tendría (“por lógica”) que estar sucediendo. Un pensamiento des-naturalizador, capaz de ver la creación y no sólo la repetición, la acción y no sólo los determinismos sociales o causales. Para sentir la potencia de lo que hacemos, para persistir en ella y prolongarla en direcciones imprevistas.
Amador Fernández-Savater acaba de publicar Fuera de Lugar. Conversaciones entre crisis y transformación

venres, 10 de maio de 2013

El contexto político de la obesidad


Vicenç Navarro
Existe hoy una epidemia que está afectando a la salud y calidad de vida de la ciudadanía de un gran número de países a los dos lados del Atlántico Norte (incluida España). Esta epidemia es la epidemia de la obesidad y el sobrepeso. Obesidad es el término que define la condición de una persona que pesa un 30% por encima del peso que una persona debería tener según su altura y otras dimensiones de su cuerpo. Si su peso es inferior a este 30% pero mayor que el peso normal, entonces se dice que la persona tiene sobrepeso.
Esta epidemia de obesidad comenzó hace treinta años en la mayoría de países que actualmente la sufren. Así, en EEUU, la obesidad entre las personas de 20 a 74 años fue aumentando lentamente después de los años 60, pasando de un 14% en 1960 a un 18% de la población en 1980. Subió, sin embargo, a partir de 1980 siguiendo una progresión geométrica, es decir, de una manera mucho más acentuada, alcanzando el 35% en el año 2003, mientras que el porcentaje de personas con sobrepeso (que incluye a los obesos) pasó de un 48% en 1980 a un 68% en 2003.
Este incremento de la obesidad ha sido atribuido, por la mayoría de medios de información (incluidos los científicos) a tres principales causas: al deterioro de la dieta, a la falta de educación nutricional de la población y a la falta de ejercicio físico. Se han escrito miles y miles de artículos y libros sobre estos temas. Famosos cardiólogos con famosos chefs, por ejemplo, han escrito libros elaborando platos saludables, intentando influenciar en la dieta de la población y muy en particular de los sectores adinerados que van a los restaurantes de los famosos chefs.
Por otra parte, las autoridades públicas han realizado campañas masivas de educación y concienciación popular, intentando mejorar la cultura dietética de la población en general. También (aunque deberían hacer más) estas autoridades públicas han regulado algunas bebidas (como las azucaradas) y alimentos (como las grasas, cuya ingestión frecuente crea la obesidad), desalentando su uso y consumo por parte de la población. Estas medidas son necesarias e importantes. Pero la realidad muestra que son insuficientes. A pesar de estas campañas, la obesidad continúa creciendo, lo cual debería estimular una reflexión, no para diluir la importancia y necesidad de lo que se está haciendo, sino para expandir las áreas de intervención.
La olvidada o silenciada causa del incremento de la obesidad
Si miramos los datos sobre el crecimiento de la epidemia, podemos comenzar a ver las causas de la obesidad (causas que no aparecen en los medios, ni los científicos ni los de información general). En EEUU los casos de personas con obesidad se dispararon en millones a partir de los años ochenta. Debemos preguntarnos, pues, ¿qué ocurre en los años ochenta en EEUU? Como bien señala Douglas Kihn en su artículo “The Political Roots of American Obesity”, Truthout (4 de mayo de 2013), durante la década de los ochenta se llevan a cabo las políticas públicas iniciadas por el Presidente Reagan, que crean una gran inseguridad entre las clases populares. El darwinismo social que caracteriza las políticas neoliberales, llevadas a cabo por la administración Reagan, seguidas por las otras administraciones, crea una enorme ansiedad e inseguridad. El Presidente Reagan inicia su mandato con un ataque frontal a los sindicatos, dificultando la sindicalización de la población trabajadora, obstaculizando el desempeño de su trabajo, apoyando al mundo empresarial para que se deshiciera de ellos y de la protección laboral que proveen. Como consecuencia de estas políticas, solo el 7% de los trabajadores están afiliados (a pesar de que un 52% de los trabajadores desearía afiliarse, sin que lo hagan como consecuencia del miedo a las represalias empresariales). Resultado de ello es que los salarios desciendan, la protección social disminuya y las condiciones de trabajo se deterioren.
Esto implica que no solo la clase trabajadora pierde capacidad adquisitiva, sino que su seguridad en el trabajo queda disminuida de una manera muy acentuada. Como resultado, la inseguridad y la ansiedad caracterizan la vida cotidiana de la clase trabajadora (llamada clase media en EEUU), que es el eje de las clases populares. Miedo, temor, inseguridad y ansiedad se transforman en el pan de cada día, aumentando a medida que el nivel de cualificaciones y renta disponible disminuye. Una consecuencia de esta realidad es el aumento del consumo de alcohol, de drogas y del “fast food”, y con ello de la obesidad, generalizada en los sectores de la clase trabajadora sin cualificaciones y en paro. “Fast food” y bebidas azucaradas se convierten en alimentos casi adictivos, que son baratos, fácilmente accesibles y activamente promocionados.
Como bien ha dicho Adam Drewnowski, director del Nutritional Sciences Program de la Universidad de Washington en Seattle, “la obesidad va a empeorar, pues es el resultado tóxico de un ambiente económico que se está deteriorando”. Dicho programa ha analizado el aumento del diferencial de obesidad entre los distintos barrios urbanos, según la clase social de los barrios. La obesidad está generalizada en los sectores más vulnerables y menos protegidos de la sociedad, cosa que también está ocurriendo en España (incluyendo Catalunya). La obesidad no es un signo de opulencia, como solía ser, sino un síntoma de pobreza. Y es ahí donde aquellas medidas citadas anteriormente son de limitada relevancia.
No es de extrañar que las enfermedades que crecen más rápidamente sean aquellas debidas a la ansiedad y al estrés, tales como la colitis, la enfermedad de Crohn, la incontinencia urinaria, la impotencia sexual, las úlceras gástricas y otras enfermedades gástricas, el colon irritable, las enfermedades cardiovasculares y muchas otras. Este crecimiento ha sido particularmente acentuado en aquellos sectores de la población que se sienten más inseguros. Y puesto que EEUU es uno de los países con mayor inseguridad, es también el país donde el incremento de estas enfermedades (incluida la obesidad) ha sido mayor. En ningún otro país en el Atlántico Norte la obesidad ha alcanzado unos niveles tan elevados como en EEUU.
Esta inseguridad y ansiedad que experimentan las clases populares en su vida cotidiana crea también una inseguridad institucional en las estructuras de poder que desarrollan las medidas de represión para prevenir cualquier amenaza al orden (en realidad desorden) que gobierna el sistema económico-político. Desde 1980 a 2008, el número de personas encarceladas en EEUU se ha quintuplicado, pasando de ser medio millón en 1980 a dos millones y medio en 2008. Una persona de cada 31 está bajo el control del sistema penitenciario (bien en prisión o en libertad vigilada). La inseguridad de las clases populares puede originar una protesta generalizada que amenazaría a las estructuras de poder del país, lo cual explica el aumento de la represión. Y esto es lo que está pasando.
El caso de la epidemia de la obesidad y sobrepeso es un ejemplo claro del original social y político en muchas condiciones patológicas y enfermedades que intentan resolverse y curarse a base de cambios de comportamientos individuales de las personas afectadas, lo cual es necesario pero dramáticamente insuficiente. Para mejorar el bienestar y la calidad de vida, se requieren cambios políticos, sociales y económicos para ir estableciendo una sociedad que se centre en la optimización del bienestar y calidad de vida de la ciudadanía, en lugar de la acumulación del capital y concentración de la riqueza, que han sido el objetivo y las consecuencias de las políticas neoliberales.