A pesar da poboación de avanzada idade que hai en Galicia, Feijóo suliña que "toda medicina que se poida facer sen presenza física é medicina do futuro".
O presidente da Xunta, Alberto Núñez Feijóo, avanzou que os expertos do comité clínico traballan nun plan para recuperar a actividade asistencial ordinaria no Servizo Galego de Saúde (Sergas) que contempla aumentar amplamente a atención telefónica e a ampliación do horario de atención nos centros de saúde e hospitais para evitar as aglomeracións.
Así o avanzou nunha rolda de prensa telemática na que detallou que, para retomar esta actividade sanitaria ordinaria, os expertos tamén recomendan "incrementar as consultas telefónicas". "Toda medicina que se poida facer sen presenza física é medicina do futuro", manifestou Feijóo.
O presidente tamén avanzou que o "futuro" tamén pasa por "aumentar a teleasistencia" e puxo como exemplo diso os 3.000 pacientes contaxiados por coronavirus que son atendidos a través do programa Telea do Sergas.
Feijóo avanzou estas medidas nunha comparecencia ante os medios na que detallou que o comité clínico e a Xunta traballan tamén para planificar xa que se debe de facer cando se produzan rebrotes, e como se volverá á normalidade social e económica non "seguridade sanitaria".
AMP.- Coronavirus.- A Xunta estuda instalar hospitais de campaña en Santiago, A Coruña e mesmo Ferrol. XUNTA - Arquivo | Fonte: Europa Press
SITUACIÓN DO COVID-19 EN GALICIA
Na súa intervención, o titular da Xunta aseverou que o número de contaxios, de pacientes en UCI e de persoas hospitalizadas constatan que Galicia está nunha "fase descendente" pero insistiu en que na planificación do novo escenario será fundamental a prevención.
"A volta á normalidade si, pero a relaxación social non. Se hai unha relaxación social non poderemos volver á situación económica e social da nova normalidade", manifestou o presidente. Neste punto, incidiu na importancia da distancia social --entre 1,5 e 2 metros--, da hixiene constante de mans e no uso de máscaras en determinados contextos e lugares. Sobre este último punto, reiterou que as comunidades seguen á espera dun protocolo do Goberno sobre o seu uso.
AUTOCRÍTICA
Por último, na rolda de prensa e tamén interpelado respecto diso, Feijóo afirmou que el fai autocrítica daquelas cuestións que se puideron facer "mal" e proponse "mellorar todo o que sexa mellorable".
Con todo, subliñou que o Servizo Galego de Saúde (Sergas) ten os datos "menos malos de toda España", xunto con Ceuta, Melilla e Asturias. "O Sergas está dentro dos mellores servizos de saúde de Europa no tratamento da pandemia", resolveu.
Marta Tafalla (Barcelona, 1972) ha lanzado un libro-reflexión sorprendente en los tiempos que corren: ‘Ecoanimal. Una estética plurisensorial ecologista y animalista’ (Plaza y Valdés, 2019). Es doctora en Filosofía y profesora de la Universitat Autònoma de Barcelona. Es, no obstante, una filósofa diferente: una filósofa que piensa sobre la naturaleza, los animales y la biosfera. Por lo tanto, sus reflexiones son ideales para analizar las causas de fondo de esta pandemia del coronavirus: la degradación de los ecosistemas, la extinción de especies salvajes y la transmisión del virus de los animales a los humanos. Su gran pregunta ética es por qué los humanos tratamos a los animales como nuestros esclavos y de manera tan violenta, agresiva y alienante; y las conclusiones hacen daño. “Los humanos creemos que dominamos la Naturaleza, pero somos una especie próxima al colapso”, alerta.
En el libro ‘Ecoanimal’ empiezas explicando una cosa que me sorprendió mucho: naciste sin sentido del olfato.
Sí, pero me sorprende que la mayoría de gente, incluso algunos médicos, me han dicho siempre que no pasa nada por no tener olfato porque es un sentido que los humanos ya no usamos mucho… No se dan cuenta de que, cuando no tienes olfato, no puedes detectar si una camiseta huele mal, no sabes si hay un escape de gas en la cocina, no detectas que hay un incendio cerca de ti…
Quizás te lo dicen porque estamos obsesionados con la vista: todo lo que no entra por los ojos no existe. Esto tiene un trasfondo importante.
Hay quien me dice que el olfato solo lo necesitan los animales, pero que a los humanos ya no nos hace falta. He entendido que el desprecio al olfato, y toda esta ideología que hay detrás de ello, tiene que ver con el deseo de los humanos de no ser animales. Los humanos nos hemos dado mucha importancia y no queremos ser animales.
Tú lo llamas “deseo de huida”, ¿no?
Los humanos queremos estar por encima de los animales y, por eso, nos hemos inventado fantasías como que nos han creado los dioses, que tenemos un espíritu inmortal o que somos mucho más inteligentes que el resto de animales. Es todo completamente falso. Esto está en el origen del pensamiento occidental: lo decía Platón o el cristianismo. Este deseo de dominar, de controlar, tiene que ver con nuestro miedo y nuestro egoísmo. Esto se va retroalimentando para construir la ideología del antropocentrismo.
Foto: IVAN GIMÉNEZ
“Los humanos creemos que dominamos la Naturaleza, pero nuestra civilización está cerca del colapso”
Precisamente, eres un caso curioso académico: eres una filósofa que se dedica a pensar la naturaleza…
Yo no soy científica. Lo que me ha interesado estudiar es cómo se relaciona la especie humana con los ecosistemas, y en concreto con los animales, desde una perspectiva ética. Mi gran pregunta es: ¿por qué los humanos tratamos tan mal al resto de especies?
Ah, ¿y por qué?
Es una mezcla de razones: por miedo, por egoismo, por orgullo, por ignorancia, por estupidez. Pero no nos damos cuenta de este maltrato porque hemos fabricado una ideología antropocéntrica y tendemos a pensar que los otros animales y plantas son esclavos a nuestro servicio y podemos hacer lo que queramos con ellos.
Este coronavirus de la Covid-19, que probablemente apareció en China en un mercado de animales, ¿sería una ‘venganza’ de la naturaleza contra los humanos?
La biosfera no se venga de los humanos. Pero, en la biosfera, todas las especies estamos entrelazadas. Los humanos pensamos que no estamos ligados a las vidas de las plantas, de los otros animales y de los microorganismos, pero cuando nosotros hacemos daño a la biosfera o al resto de animales, el mal nos acaba volviendo hacia nosotros. Maltratar la naturaleza es pegarse un tiro en el pie. ¡No estamos por encima! A veces parece que los humanos no queramos asumirlo…
El poeta T. S. Eliot decía que los humanos no podemos asumir tanta realidad. Asumirla implicaría cambiar radicalmente nuestros hábitos de consumo, de alimentación, de transporte, de vacaciones, de ocio…
No podemos asumir la realidad porque vivimos en un mundo de mentira. Los humanos nos hemos creído que dominamos a la naturaleza y que lo tenemos todo controlado gracias a la tecnología. Nuestra civilización está cerca del colapso. En cambio, las culturas de cazadores-recolectores viven más en la realidad que nosotros.
¿Por qué?
Ellos conocen el comportamiento y las relaciones de las especies de animales y de plantas de su entorno. Entienden el mundo natural. En cambio, la inmensa mayoría de la gente del mundo occidental no sabe casi nada de su entorno natural. No tenemos ni idea ni siquiera de las especies de pájaros que habitan nuestro barrio ni el tipo de los árboles que hay en la calle. Hemos desconectado tanto del mundo natural que no podemos ni siquiera entender situaciones tan graves como la extinción de especies o el cambio climático. Es una desconexión absoluta.
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“Una de las causas del virus es que los humanos sufrimos superpoblación. Pero nadie se atreve a decirlo”
David Quammen, divulgador científico, autor de ‘Contagio’, libro de referencia para entender la crisis del coronavirus, explicó esto en una entrevista en ‘El País‘: “Estamos destruyendo los hábitats de los animales salvajes y ellos buscan comida en áreas humanas donde haya huertos y árboles frutales. Todo esto les acerca a los humanos, lo que, a través de sus heces y su orina, aumenta las posibilidades de que los virus se extiendan directamente o a través de los animales domésticos”. ¿Una de las causas de los coronavirus es la destrucción de los ecosistemas?
Aquí una de las cuestiones claves, a pesar de que pocos quieren hablar sobre ello, ni siquiera los ecologistas, es que los humanos sufrimos superpoblación. La biosfera funciona con unos equilibrios, y las especies tienen unos nichos de población determinados y cuando suben demasiado acostumbran a caer. Esto está desordenando el planeta: extinguimos especies de animales, y a las que quedan, las arrinconamos. No ha habido un desastre así en la biosfera en millones de años. Los animales tienen patógenos, y siempre se los han contagiado entre ellos, pero las propias dinámicas de la biodiversidad los acaban frenando. Las especies se controlan las unas a las otras. Pero nosotros hemos desordenado los ecosistemas, y los patógenos ahora lo tienen más fácil para generar nuevas enfermedades.
¿Me podrías poner algún ejemplo, para entenderlo mejor?
Un buen ejemplo son los mercados de animales salvajes vivos en Asia: allá hay animales de muchas especies, domésticos y salvajes, moribundos, que están muy estresados y que están inmunodeprimidos. Son fábricas de patógenos. Serpientes, gatos, reptiles, perros y otros animales salvajes están juntos, con pocas defensas y cuando en la naturaleza no estarían nunca juntos. Los virus están encantados porque van saltando de un individuo a otro. Y, para acabar de completar el cuadro, aparecen los humanos: somos muchos y estamos cerca de estos animales que se han quedado sin hábitats, y por tanto, los virus encuentran en los humanos un organismo perfecto para crecer.
Pero esto no es la primera vez que nos pasa, a la Humanidad, ¿no?
En el libro ‘Armas, gérmenes y acero’, el biólogo Jared Diamond explicaba ya a finales de los 90 que las sociedades de cazadores recolectores, como están formadas generalmente por grupos pequeños y sin mucho contacto con otras comunidades, no suelen sufrir dolencias infecciosas porque los patógenos no tienen bastante masa crítica para atacarlos. Por ejemplo, en la Edad Media, las sociedades de cazadores recolectores de Norteamérica no tenían casi ninguna dolencia infecciosa, mientras que en las ciudades de Europa estaban sufriendo continuamente por la peste y otras enfermedades infecciosas porque vivían amontonados y con relaciones poco sanas con los animales, sobre todo por la ganadería —que incluso la tenían dentro de casa—. Por lo tanto, como los humanos actuales tenemos superpoblación, vivimos amontonados en ciudades y nos movemos por todo el planeta en avión, los virus tienen muchas facilidades para expandirse.
Tampoco ha ayudado el actual sistema agrícola industrial, ¿no?
¡Claro! Los patógenos crecen mucho cuando hay monocultivos. Hemos destruido bosques biodiversos y hemos plantado trigo como monocultivo. Si allá entra un insecto que come trigo, destruye todo el cultivo. Se buscan insecticidas, pero los insectos acaban haciéndose resistentes a ellos. Es una guerra permanente. Pero si sembrásemos cultivos de diferentes especies, no habría un bicho que se lo comiera todo. Cuando tienes muchas especies en un mismo ecosistema, se controlan entre ellas. Cuando tienes una especie que se dispara en población, atrae plagas y epidemias.
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“Si no cambiamos el modelo de consumo alimentario, sufriremos por las pandemias y los virus continuamente”
Uno de los científicos asesores del Gobierno de Alemania decía esto en una entrevista publicada en ‘eldiario.es’: “Los coronavirus tratan de cambiar de organismo de acogida cuando se presenta la oportunidad. A través de nuestro uso de los animales, contrario a los principios de la naturaleza, nosotros creamos esa oportunidad. Los animales de granja están en contacto con animales salvajes. El modo en que se los almacena en grandes grupos amplifica el contagio del virus. El ser humano entra en intenso contacto con esos animales, por ejemplo, a través del consumo de carne”. Lo dice un asesor de Angela Merkel, no un ecologista radical. ¿Esto pone en cuestión todo el modelo alimentario y de consumo?
Si no cambiamos el modelo de consumo alimentario actual, sufriremos por las pandemias continuamente. Lo que no se quiere admitir es que sociedades mayoritariamente veganas no tendrían este tipo de problemas, o los tendrían en mucha menor escala.
Eres crítica con la ganadería. Incluso con la ganadería ecológica.
La ganadería ecológica es una mentira. La ganadería es mala por muchas razones.
¿Por qué dices que es mala la ganadería ecológica?
La ganadería, sea supuestamente ecológica o no, es una de las causas principales de los gases de efecto invernadero: contamina lo mismo que todos los aviones, coches, trenes y barcos juntos. Por lo tanto, la ganadería afecta muchísimo al cambio climático. Además, la ganadería necesita muchísima extensión de tierra: el 75% de la tierra cultivable la destinamos a la ganadería, tanto cultivando los alimentos que les das como por su presencia. La ganadería también compite por los recursos con la vida salvaje: en 2018 se hizo un estudio que demostraba que, de todos los mamíferos que hay en la Tierra, solo el 4% son animales salvajes. El 96% restante somos humanos y ganadería. Pero habría que recordar a la gente que los animales salvajes son los que hacen funcionar la biosfera: no son solo decoración, sino que trabajan para que los ecosistemas funcionen y no se degraden. Hay una cosa que nos cuesta entender porque estamos educados así: los ecosistemas sin lobos se degradan mucho… y en cambio las ovejas no contribuyen a que el ecosistema funcione mejor. ¡Mejor los lobos que las ovejas! Lo que necesita la naturaleza son animales salvajes, no animales domésticos.
“Las próximas décadas serán las peores que ha sufrido la especie humana”
Ya no queda mucha vida salvaje en Europa…
La Humanidad lleva 50.000 años exterminando especies en el planeta. El grado de destrucción de los ecosistemas que llevamos acumulado está llegando a un punto crítico. Cuando los primeros Homo sapiens llegaron a Europa se dedicaron a extinguir especies de animales, sobre todo la megafauna: aquí había mamuts, elefantes y muchos animales de gran tamaño similares a los que ahora solo viven en África.
Hay quien piensa que no podemos estar peor. Pero muchos científicos dicen que el cambio climático será mucho peor que la crisis del coronavirus.
Tenemos una sociedad que está derrochando los recursos. Estamos agotando la fertilidad de la tierra. Avanzaremos hacia situaciones de sequía y nos faltará agua en muchas regiones. Somos una máquina con una voracidad extrema. No tenemos manera de mantener esta civilización tal como es ahora. Y el cambio climático será la hostia definitiva. La gente tendría que empezar a entender que las próximas décadas serán las peores que ha sufrido la especie humana.
La mayoría de la gente no quiere destruir la naturaleza, pero a la vez pocos realmente quieren reducir su consumo y dejar de comprar tanta ropa, alimentos, coches, motos, juguetes… ¿Por qué nos hace felices consumir, consumir, consumir tanto?
Yo no creo que nos haga felices de verdad. Es una fuga hacia adelante buscando aquello que nos podría hacer felices y nunca acabamos de encontrar. Mi impresión es que la mayoría de la gente no es feliz. Hay mucha gente que toma ansiolíticos, drogas o alcohol para estar mejor; y hay mucha gente que sufre unos niveles de estrés en el trabajo o en su vida que les provoca incluso malestares físicos. Buscamos la felicidad con soluciones rápidas. Pero quizás buscamos en el lugar equivocado. Las cosas que realmente te pueden hacer feliz a menudo no están en el mercado y pueden ser gratuitas o muy baratas. Pero implican un cambio de mentalidad, y este cambio de mentalidad es lo más difícil de hacer.
“El contacto con la Naturaleza nos sienta bien, nos da alegría y nos quita el estrés”
Uno de los libros que más me ha chocado últimamente ha sido ‘Los últimos niños en el bosque‘, de Richard Louv (Capitán Swing). Él reivindica, con estudios científicos, el bienestar físico, emocional, mental, que nos aporta el bosque, sobre todo a los niños y jóvenes. En cambio, vivimos en sociedades con lo que él denomina “trastorno por déficit de naturaleza”.
El contacto con la naturaleza y estar al aire libre, como animales que somos, nos sienta bien, nos da alegría y nos quita el estrés: en el bosque podemos jugar, correr, pasear, mirar pájaros, contar mariposas, se pueden hacer mil cosas… La mejor receta contra el estrés es un poco de naturaleza. Richard Louv explica que algunos casos de gente que se medica por culpa del estrés mejoraría teniendo más contacto con la naturaleza. En España se hizo un estudio que comprobó que vivir a menos de 300 metros de un parque disminuye las posibilidades de sufrir cáncer de mama.
Tanto pesimismo puede hacer que los que nos lean piensen que no hay nada que hacer. ¿Qué podemos hacer ahora para transformar, para cambiar cosas en positivo, aprovechando esta crisis del coronavirus?
Pues, mira, podemos salir a ver pájaros al campo o, si no pueden, que vayan a cualquier parque urbano.
¿Como?
Hay que buscar entre todos mejores relaciones con la Naturaleza. Puedes coger una guía de los árboles de tu ciudad y salir con la familia a descubrir cuál es cual. Puedes plantar un huerto, aunque sea en tu balcón en medio de la ciudad. Este contacto con la tierra te dará un chute de energía positiva espectacular. Este pararte para observar y tocar la naturaleza te hará conectar con la realidad. Y entonces, cuando volvamos a conectar con la tierra, quizás podremos cambiar cosas.
Foto: IVAN GIMÉNEZ
“Lo que denominamos normalidad es una carrera acelerada hacia la autodestrucción”
¿Te gustaría volver a la normalidad?
¡No!
¿Por qué no?
Porque esto que llamamos normalidad es una carrera acelerada hacia la autodestrucción.
Pero era mejor que ahora que tenemos miles de muertos, contagiados por un virus desconocido y con los hospitales colapsados.
Sí, es cierto, pero hay que entender que esta epidemia es consecuencia de aquello que denominamos normalidad. Y si no cambiamos nuestra forma de vivir, volveremos a tener otra pandemia global.
¡No se dejen engañar! ¡No hay más ciego que el que no quiere ver! ¡No se pierdan en los detalles! ¡Los árboles son reales pero no les pueden impedir ver el bosque! El ser humano es un ser capacitado para distinguir lo importante de lo trivial, para analizar las situaciones, para localizar las causas y formarse una opinión propia. No hace falta ser catedrático en Lógica formal.
Desde el inicio de la pandemia el Gobierno se ha empeñado en una información en momentos hasta excesiva en prolongadas y aburridas ruedas de prensa, descendiendo a veces hasta detalles que exceden del interés informativo; conversaciones a diecinueve bandas con las Comunidades y Ciudades autónomas y con todos los grupos parlamentarios, que unas y otros siempre consideran insuficientes; en rendiciones de cuentas parlamentarias que aprovecha una parte de la oposición, los que el resto de la semana se tocan las narices o todo lo más se pasean en descapotable por La Castellana con su bandera de España, en vejarles e insultarles. Sin educación ni decoro. Todo el mundo lo ha podido ver.
Tremendo error. Para todos los hijos de puta que llenan este país lleno de hijos de puta, dar explicaciones es sinónimo de culpa. Y cuánto más explicaciones das más culpable eres. Peor. “Su cuenta les traerá”, “excusatio non petita”, etc.
Y mientras ruido mucho ruido, en las instituciones, en la prensa, en las redes, en las calles… ¡Ruido hasta en los balcones! Ruido para tapar todas las vergüenzas, para que no oigamos lo que debemos oír.
Declara Cinta Pascual, “he visto a un médico entrar en una Residencia y decir (señala con el dedo): mórfico, mórfico, mórfico”. Con ese calificativo evidentemente se refería a los que no eran susceptibles de hospitalización
¿Y qué es lo que no quieren que sepamos? Las verdades del barquero. Que las Comunidades que han sufrido más la pandemia, que más muertos han aportado a las estadísticas son precisamente aquellas que más recortaron en sanidad y servicios sociales desde 2012. Madrid y Cataluña. Verdad simple y elemental, al acceso de cualquiera. Irrebatible. Apodíctica.
¿Qué más quieren que ignoremos? Que los principales focos de contagio en Madrid han sido los Hospitales y las Residencias de Ancianos, ambos bajo la competencia de la Comunidad de Madrid. Dejen de marear con el 8-M y demás ocurrencias. Que los Hospitales se convirtieron en un foco de contagio, porque todo el sistema sanitario primario colapsó, se derrumbó de primeras como un castillo de naipes por falta de capacidad objetiva tras los recortes sufridos. Que los médicos de Atención primaria atendían avisos domiciliarios hasta las once de la noche. Que hubo que cerrar centros de salud y ambulatorios centralizándose toda la atención sanitaria en los Hospitales (a eso le llaman, Hospitalismo). Y que en las Residencias de ancianos ocurrió lo mismo por un determinado modelo de negocio privado, con subvenciones o sin subvenciones públicas, implantado y promovido por el PP y regido por el amiguismo y el beneficio privado, con posibles retornos. Al uso acostumbrado.
¿Qué hacen el PP y sus adláteres promoviendo denuncias y querellas contra el Gobierno? Hasta sesenta y cinco parece que tiene el Tribunal Supremo sobre la mesa. Ruido. Disimular su propia responsabilidad. Su propia culpa, evidente. La mejor defensa es el ataque, que dicen los futboleros. Y para ello lo movilizan todo y son capaces de la mayor de las desvergüenzas.
Está tardando la necesaria investigación contra aquellos jueces que secundan el ruido y construyen la acusación dejando sus funciones en manos de terceros. Está tardando la investigación contra los supuestos policías judiciales que planchan huevos y fríen corbatas, con tal de “vender la moto” a quien está deseando creérsela. Que se creen que la justicia es suya. Se ha discutido si cabe o no apreciar el delito de falsedad en la elaboración de informes. Y es claro que los informes, en principio, no tienen más valor probatorio que el que les atribuye la convicción del Juez. No son en términos generales documental. Y el simple error no constituye delito. Pero no menos cierto es que los medios probatorios suelen ser mixtos, contener elementos propios de varias clases de ellos. No hay informes/informes sino que en los informes se contienen frecuentemente elementos documentales y cuando éstos se alteran y manipulan deliberadamente para forzar conclusiones, el delito es posible y de una inusitada gravedad. Y sin necesidad de llegar a la falsedad en documento público, estaríamos hablando de prevaricación.
Pero sobre todo están tardando las querellas presentadas por la Marea de las Residencias en Madrid, Leganés y Alcorcón contra Doña Isabel Díaz Ayuso, Presidente de la Comunidad, Don Enrique Ruiz Escudero, Consejero de Sanidad y Don Enrique López, Consejero de Justicia y otros, ignorando el grado de participación que se les atribuye, porque hay indicios de delito en las SEIS MIL SIETE MUERTES habidas en las Residencias de la Comunidad de Madrid. Muertes de personas en situación de absoluta indefensión provocada porque se les denegó la asistencia hospitalaria. Y a la espera de las decenas de investigaciones promovidas por la Fiscalía en diferentes Residencias. Benévolamente se les imputan delitos de homicidio por imprudencia, denegación de auxilio y trato vejatorio.
Casi convictos pero nunca confesos niegan el protocolo (“no existe” o “solo era un borrador”) que impidió el acceso a los Hospitales de los enfermos provenientes de las Residencias. Niegan hasta lo evidente. ¿Desde cuándo los borradores se firman? ¿Desde cuándo los borradores se difunden y distribuyen en los Centros hospitalarios dependientes de la Comunidad, antes de ser aprobados? El primero de los protocolos se difundió a 475 residencias ¿Y si es un borrador como explicar que la realidad se haya ajustado meticulosamente a sus previsiones? ¿Cómo explican que el 80% de los fallecidos adscritos a Residencias fallecieran en las Residencias y no en los Hospitales? Bastará una ronda de declaraciones de los responsables de las Residencias para comprobar la tesis. ¿Por qué el Consejero de Servicios Sociales, Sr. Reyero, cuando vio lo que estaba pasando y que le podían cargar las culpas porque era su área de responsabilidad se apresuró a dejar por escrito constancia de su oposición al protocolo y a lo que estaba sucediendo?
Niega la Sra. Presidente que se practicara triaje hospitalario. Y no es seguro que sepa lo que está diciendo. Porque ante las situaciones en que hay saturación de una estructura sanitaria precisamente lo que hay que hacer es un triaje, una valoración para dar prioridad en la atención de acuerdo con criterios de urgencia y gravedad. Considerando que no todo lo urgente es grave y no todo lo grave es urgente. Pero aquí no hubo triaje. Al parecer lo que se hizo fue que el personal de las Residencias valoraran los pacientes con orientadores geriátricos de la Comunidad, telefónicamente y con base a protocolos elaborados por la Comunidad de Madrid.
Ya hemos perdido la cuenta de cuantos protocolos aparecen referenciados en la prensa. Se habla hasta de cinco, si bien hay querellantes que afirman que más allá de protocolos la decisión se fundaba en hechos más simples según el momento: la procedencia, la edad (+80 años) y/o en el grado de dependencia del paciente (tercer grado).
Así el primer protocolo se limitaba a excluir de la asistencia hospitalaria a los dependientes de grado 3, el más severo, siempre que estuvieran internados en una Residencia y aunque presentaran buenas expectativas de vida. Los tres protocolos siguientes se fundaban en la aplicación del llamado Índice de Barthel que sirve para cuantificar la capacidad para las actividades de la vida diaria. En España su aplicación se relaciona para distinguir la Invalidez contributiva absoluta de la Gran Invalidez y también como referencia para la valoración de los grados de dependencia. A menor puntuación mayor incapacidad y mayor dependencia. En el segundo de los protocolos se excluía de la asistencia hospitalaria a los pacientes terminales y a aquéllos con puntuación inferior a 60 puntos/100. Los dos posteriores según referencias periodísticas suavizaron el criterio excluyendo a terminales y a aquellos con una puntuación inferior a 45 puntos/100 (mayor incapacidad y mayor dependencia que en el primero). En el quinto de los protocolos, y definitivo hasta el momento, se crea un baremo ad hoc que la Consejería denomina “Escala de fragilidad” que establece hasta nueve niveles. Solo los pacientes encuadrados en los primeros siete niveles podrían acceder a la hospitalización. Se excluyen a los encuadrados en los niveles o grados 7, 8 y 9. Precisamente los más “frágiles”. En el grado 7 se incluyen los dependientes graves y estables y sin riesgo vital. En el nivel 8 los dependientes muy graves a los que el padecimiento de afecciones menores pudiera poner en riesgo vital. Y en el nivel 9, los pacientes terminales con una expectativa de vida inferior a seis meses.
La cuestión se nos antoja una auténtica salvajada. Evoca las prácticas de selección del nazismo. La edad o el grado de dependencia en modo alguno puede justificar la exclusión de la hospitalización. Bástenos decir para hacernos entender que dependientes graves como Stephen Hawking, de vivir, estar internado en una Residencia madrileña y haber contraído el coronavirus, no habrían recibido atención hospitalaria. O Ramón Sampedro, aquel ciudadano severamente recluido en una cama, al que se le negó la eutanasia, de concurrir las mismas circunstancias se le habría facilitado la muerte por falta de asistencia. ¡A qué tanto escándalo y moralina hipócrita con la eutanasia! Dependencia y expectativas de vida o viabilidad vital son conceptos tangentes, pero no necesariamente concurrentes. Y menos aún es aceptable el peculiar método de valoración empleado.
Curioso que esta misma gente, con Esperanza Aguirre al frente y Fernández-Lasquetty, hoy metido en los mismos afanes privatizadores con el Hospital del Niño Jesús, y especialmente el entonces Consejero de Sanidad Sr. Lamela, persiguiera rabiosamente al Dr. Montes
Declara Cinta Pascual, Presidente del Círculo Empresarial de Atención a Personas, “he visto a un médico entrar en una Residencia y decir (señala con el dedo): mórfico, mórfico, mórfico”. Con ese calificativo evidentemente se refería a los que no eran susceptibles de hospitalización. Dicho de otra manera, señalando a quién se le daba oportunidad de vivir y a quién no. Debió ser una escena dantesca. Inolvidable, como la decisión de Sophie. Propia de un campo de exterminio.
Lo de “mórfico” merecería una consulta médica porque esa referencia a la morfina es equívoca. Todos sabemos que los opiáceos tienen efectos analgésicos y se usan en pacientes con disnea por FEVI insuficiente, cuestión totalmente ajena al coronavirus, pero que está contraindicada en las depresiones y enfermedades obstructivas de las vías aéreas. ¿Hay que entender que se estaba ordenando la sedación terminal?
Curiosa esta gente que se opone al derecho a una muerte digna, al testamento vital y demás cosas de rojos. Eutanasia = Asesinato, ponen en sus pancartas.
Curioso que esta misma gente, con Esperanza Aguirre al frente y Fernández-Lasquetty, hoy metido en los mismos afanes privatizadores con el Hospital del Niño Jesús, y especialmente el entonces Consejero de Sanidad Sr. Lamela, persiguiera rabiosamente al Dr. Montes y su equipo del Severo Ochoa por practicar la sedación humanitaria de enfermos terminales. Práctica absolutamente conforme con la deontología médica. Y todo para desviar la atención y ocultar la operación de construcción por el Gobierno de Doña Esperanza, la madre de todos los sapos, de siete hospitales públicos con gestión privada y uno más directamente privado (Aconsejable ver el Documental “El Severo me duele”, producido por el Gran Wyoming, en YouTube). Todo lo que dijeron se vuelve contra ellos y ahora con razón porque es bien diferente sedar a enfermos terminales que así lo interesan y otra bien distinta decidir la muerte de alguien sin contar con su voluntad y con base a protocolos éticamente arbitrarios. La edad o la discapacidad son criterios constitucionalmente discriminatorios.
Todo esto requiere un juicio. Todas esas muertes deben ser aclaradas. Una a una.
O Sergas volve indignar o persoal sanitario. Unhas declaracións da xerente da área de Santiago e Barbanza teñen desta vez a culpa. Nunha entrevista en La Voz de Galicia o pasado domingo, preguntada pola causa de tantos contaxios por coronavirus entre os traballadores da sanidade, Eloína Núñez asegura que "chegou un momento no que nas salas de café que hai nas plantas" a xerencia tivo que "retirar os sillóns onde sentaban os profesionais porque isto facía que estivesen xuntos máis sanitarios, o que daba lugar a favorecer o contaxio entre eles".
Eloína Núñez, xerente da área sanitaria compostelá, asegura que houbo que quitar os sillóns das "salas de café" porque os profesionais sanitarios sentaban neles, "o que daba lugar a favorecer o contaxio"
Núñez asegura tamén que, "ao principio, os sanitarios que daban positivo non era polo traballo do hospital, senón" porque estiveran "nalgunha xornada, congreso ou reunión foron de Galicia". "Despois", continúa, "apareceron casos que se contaxiaran por un contacto". As reaccións foron numerosas: sindicatos e colectivos profesionais reclamaron xa a súa dimisión e que pida desculpas. Eloína Núñez, de momento, enviou un correo ao persoal da área compostelá intentando aclarar as súas palabras e gaband o labor dos profesionais.
Eloína Núñez, xunto ao conselleiro de Sanidade, Jesús Vázquez Almuíña CC-BY-SA Xunta
O colectivo Eventuais en Loita, que agrupa milleiros de enfermeiras do Sergas, denunciou que a xerente "culpase dos contaxios entre profesionais ás salas de café" dos hospitais e ironizou sobre a "cordura" de Eloína Núñez tras facer público un escrito do pasado 18 de marzo da xerencia da área sanitaria de Santiago, asinado por ela mesma, no que se desaconsellaba o uso xeral das máscaras de protección.
Eventuais en Loita denuncia que a xerente "culpase dos contaxios ás salas de café" e non aludise "á falta de equipos de protección ou a ordes como asinada por ela que desaconsellaban o uso de máscaras"
"O coronavirus colleunos a todos co pé cambiado e fomos coñecendo máis cousas del co paso do tempo, por iso pode ser ata entendible esa directriz; o que non é de recibo e é de dubidosa moralidade é que a xerente aluda á sala de café como posible foco de contaxio e non aluda á falta de equipos de protección, á chegada de material defectuoso ou a ordes como as que ela mesma asinou", explican fontes do colectivo, que aclaran que o persoal sanitario xa hai moitos meses que optou por "non gozar deses descansos nesas salas ou tomar o café ao aire libre ou de forma individual".
Nesa orde do 18 de marzo, a xerencia da área santiaguesa aclaraba que non era necesario "o uso xeral" de máscaras "agás naquelas situacións con pacientes con sospeita ou confirmación de Covid-19 ou patoloxía de tipo respiratorio". Ademais, advertía tamén de que "non se recomenda o uso de máscaras nos desprazamentos internos dos centros sanitarios" e que a protección respiratoria en xeral era recomendada "aos doentes que presenten clínica ou sintomatoloxía respiratoria de calquera natureza, de posible orixe infecciosa".
As instrucións eran semellantes noutras áreas sanitarias, onde se limitaba o uso de máscaras á actividade asistencial que xa a requiría ou ao momento do contacto con pacientes con sintomatoloxía respiratoria e confirmados ou sospeitosos de coronavirus, tal e como confirman fontes de persoal do Sergas. "Todo mudou cando o Goberno central empezou a recomendar o seu uso, a finais do mes de marzo".
Instrucións do Sergas en varias áreas sanitarias a mediados de marzo limitaban o uso recomendado de máscaras de protección ao contacto con pacientes covid ou sospeitosos de coronavirus
Estas instrucións de mediados dese mes --a da área sanitaria de Santiago está asinada o 18 de marzo-- coinciden case no tempo coas declaracións de Feijóo nas que culpaba o Goberno central de falta de equipos de protección e nas que indicaba "o abastecemento de material sanitario, EPIs, máscaras e ventiladores" como "a prioridade do país". Naquela altura, o número de traballadores sanitarios diagnosticados con coronavirus era de máis de 120 en Galicia. Hai un mes, a principios de maio, o propio presidente da Xunta ofrecía uns datos que confirmaban que máis da metade dos positivos activos pola covid en Galicia eran persoal de residencias e da sanidade. No conxunto do Estado, segundo o último balance do Goberno central, máis do 20% dos contaxiados corresponden con profesionais sanitarios, colectivo que acumula uns 52.000 infectados e máis de 60 falecidos pola doenza.
Á vista destas cifras, a indignación entre o persoal aumenta. "O feito de sinalar o momento do café e de descanso como un foco principal de contaxio, como se fixo noutras comunidades autónomas, e non aludir ao risco lóxico no labor asistencial, á falta de material de protección ou ás eivas destes materiais non é lóxico", din desde Eventuais en Loita, que se pregunta se de verdade algún cargo do Sergas "cre que traballar pegados uns aos outros nos ordenadores e sen as máscaras non era máis perigoso".
Circular da xerente da área sanitaria de Santiago-Barbanza, Eloína Núñez, datada no pasado 18 de marzo CC-BY-SA Praza Pública
Desde CCOO, a Federación de Sanidade esixiu xa unha "rectificación pública" a Eloína Núñez por unhas palabras "inaceptables", razón pola que lle pedirá á Consellaría de Sanidade a súa destitución á fronte da xerencia da área sanitaria santiaguesa. O sindicato lembra ao Sergas que, en moitos momentos da pandemia, "o 40 % dos contaxios corresponderon a persoal da sanidade". "Isto, ademais de desmentir as insinuacións de Núñez, amosa unha preocupante incapacidade para protexer a saúde dos seus traballadores e traballadoras, como establece a lei", explica.
CCOO pide unha "rectificación pública" a Eloína Núñez por unhas palabras "inaceptables" e pide á Consellería a súa destitución
O sindicato recorda tamén á xerente "que o persoal tivo que traballar con escasos equipos de protección individual e que o Sergas chegou a indicarlles aos profesionais que gardasen nun sobre as máscaras faciais e as reutilizasen durante varias xornadas de traballo, por non falar das partidas de máscaras defectuosas que Administración repartiu e provocaron contaxios entre o persoal sanitario".
"É absolutamente inadmisible que o Sergas, no canto de felicitar o seu persoal polo labor realizado, só lles dirixa críticas", engade CCOO, que se une ás críticas do sindicato de enfermería Satse, que cualifica de "bochornosas e reprobables".
Desde Satse lembran tamén que, en moitos casos, o persoal sanitario no Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS) "viuse obrigado a reutilizar os equipos de protección durante toda unha semana ante a excesiva racionalización que se fixo desde a xerencia". "Ese exceso de racionalizción que queren vender como un éxito de xestión agocha unha absoluta falta de respecto e empatía cos profesionais que deron todo e máis nesta crise", di o sindicato, que insiste na crítica expresada por Eventuais en Loita.
O sindicato Satse cualifica de "bochornosas e reprobables" as declaracións da xerente: "Se tivese un pouco de dignidade, pediría desculpas de inmediato; do contrario, debería dimitir"
"Nos peores momentos, as enfermeiras tiveron que reutilizar os EPIs e tiveron que estar en contacto sen ningunha protección con pacientes positivos Covid-19 porque o protocolo non contemplaba tan sequera o uso de máscara", engade Satse, que enumera varias das eivas que, ao seu ver, se produciron en canto á seguridade do persoal nos momentos álxidos da pandemia.
Así, a secretaria autonómica de Satse, Carmen García Rivas, considera as declaracións de Núñez como "bochornosas e reprobables", ademais de "demostrar falta de empatía e profesionalidade dos que só pensan na imaxe que queran dar de boa xestión de cara ás vindeiras eleccións". "A autocrítica non está nin se espera; se tivese un pouco de dignidade, pediría desculpas de inmediato; do contrario, debería dimitir", remata.
A Asociación Galega para a Defensa da Sanidade Pública (AGDSP), pola súa banda, manifestou o seu "máis profundo rexeitamento" polas declaracións de Núñez, de quen piden a súa "inmediata destitución" por "irresponsable".
A polémica foi tal que a propia Eloína Núñez enviou ao persoal da área sanitaria un correo electrónico, ao que tivo acceso Praza.gal, o pasado luns preto das 12 da noite. Nel di que evita "polemizar coas diversas interpretacións" da entrevista pero advirte de que "en todo momento" quixo "dar a coñecer o excelente traballo realizado" polos profesionais da sanidade compostelá e transmitirlles o seu "apoio".
Nun correo dirixido ao persoal da área compostelá, Núñez intenta aclarar as súas polémicas declaracións e gaba o "excelente traballo" dos profesionais sanitarios
Así, intenta aclarar as súas palabras e asegura que cando di que ao principio os contaxios foron importados referíase a que "non había transmisión comunitaria". Ademais, advirte de que mencionou diversas medidas estruturais e organizativas tomadas a cabo no Sergas "sempre de acordo cos criterios científicos de Medicina Preventiva e coas instrucións da Consellería e do Ministerio de Sanidade". En alusión á polémica das salas de café, aínda que non o cita, indica que o obxectivo de todas as medidas era o de "minimizar a transmisión do cornavirus" e tiñan que ver "co establecemento de circuítos específicos para os pacientes e medidas para as xuntanzas internas".
"Reitero o agradecemento aos excelentes profesionais desta área sanitaria polo traballo e esforzo diario, e máis nesta época de pandemia", remata.