luns, 4 de xaneiro de 2016

La izquierda en la que yo creo : Alberto Garzón

Alberto Garzón
http://agarzon.net/


Hace siete años emergió una grave crisis financiera internacional que asustó de forma notable a las clases dirigentes de todo el mundo. Pensaban que la más grave crisis desde la Gran Depresión podría significar el fortalecimiento político de la izquierda en todo el mundo; sabían, de hecho, que las políticas necesarias para detener la hemorragia –el rescate del sistema financiero y los recortes para la mayoría- iban a ser fuertemente contestadas por la izquierda. Incluso Sarkozy habló de “refundar el capitalismo”, poniendo así la venda antes que la herida. Era 2008.
Pero lo cierto es que fue la derecha la que tomó la iniciativa. La crisis pareció pillar desprevenida a una izquierda que en gran medida había interiorizado el fin de la historia y que había asumido amplios postulados del sentido común neoliberal. Por lo general, la izquierda se limitó a pedir una vuelta a la época dorada del capitalismo. Es decir, un poco más de la vieja receta socialdemócrata. Con la izquierda noqueada, la derecha se dedicó a rescatar a las grandes empresas y las grandes fortunas, a inyectar billones de euros y dólares al sistema financiero, y a recortar en las conquistas sociales y económicas de todo el mundo desarrollado.



En nuestro país, las movilizaciones sociales se desataron muy especialmente a partir de 2010 cuando el Gobierno del PSOE se puso en manos de la troika. Los planes de ajuste, eufemismo que esconde un proceso constituyente dirigido por la oligarquía, habían llegado a España y suponían de facto un cambio en el orden social. Eso generó respuestas populares. A las huelgas generales convocadas por los sindicatos siguieron el 15-M, las marchas por la dignidad, las acciones de protesta del SAT, las mareas de los diferentes colores, el movimiento Rodea el Congreso, las acciones para detener desahucios… Hasta 2013 la política en la calle reclamaba un país distinto al que parecía cristalizar en las instituciones políticas. La crisis económica se había convertido en crisis de régimen, y ya ninguna institución se salvaba de la crítica de unas clases populares cada vez más politizadas y que parecían despertar del largo letargo en el que habían estado durante la burbuja inmobiliaria.
Las clases dirigentes en España también reaccionaron. Trataron de redirigir la crítica únicamente hacia las instituciones políticas y los casos de corrupción; obviando, intencionadamente, el componente sistémico y económico de la crisis. En el fondo consiguieron dar la vuelta a una de las grandes hazañas del 15-M, que fue poner la crisis económica y sus actores al mismo nivel que la crisis política (no somos mercancía en manos de políticos y banqueros, decíamos). A partir de 2013 cada vez se hablaba menos de paro y desigualdad y cada vez se hablaba más de corrupción y de Bárcenas. Así, lo que en 2011 fue identificado acertadamente como una crisis sistémica, con sus banqueros estafadores y empresarios corruptores, se fue convirtiendo, poco a poco, en una crisis de salud política, es decir, de simples mangantes y manzanas podridas en los partidos. La enmienda a la totalidad que hicimos en el 15-M se reconvirtió en pocos años en una suave e inocua llamada a laregeneración democrática que, en lo esencial, consistía en un mero recambio de actores.



Tras cuatro años de una durísima legislatura con Gobierno del PP en mayoría absoluta, toca hacer balance. Y, tras comprobar que el mismo partido que ha saqueado nuestro país como representante de la oligarquía, conviene también ser capaces de repensar la izquierda. ¿Qué sino deberíamos hacer cuando tras años de movilización popular y repolitización de la sociedad el ganador de unas elecciones ha sido el partido responsable de la pérdida de calidad de vida, y de la vida misma, de las clases populares?
En estos días muchas voces hablan de cambio. Es normal, porque todo cambia siempre. La cuestión es saber qué es lo que cambia y hacia dónde lo hace. Y lo cierto es que, sin desmerecer elementos positivos, el PP ha ganado las elecciones y el bipartidismo ha obtenido mayoría absoluta en escaños. Cambios cuantitativos, sí; cambios cualitativos, lo dudo. Y en este nuevo contexto tenemos una importante tarea que realizar: ser capaces de fortalecer un instrumento de izquierdas al servicio de las clases populares. A estos efectos quisiera aportar algunas ideas de cómo me imagino yo esa izquierda, de cómo imagino ese instrumento.
Nosotros hemos vivido una campaña muy hermosa y que era al mismo tiempo muy complicada. Excluidos de los grandes debates e invisibilizados en gran medida, hemos conseguido ganar la confianza de casi un millón de votantes. Aunque con resultados malos en escaños, la experiencia ha sido fantástica para comprobar cómo un proceso participativo real y que sumaba múltiples diversidades podía hacer frente a tamañas adversidades. Un millón de votos, miles de militantes y simpatizantes y extraordinarios cuadros políticos son mimbres más que suficientes para ir a un proceso ilusionante y de esperanza.

En este proceso, que se llevará a cabo este año, un debate colectivo, participativo y sin miedo puede ser el inicio de algo mucho más grande para el futuro. No sólo para fortalecer un instrumento anticapitalista, feminista y ecologista sino sobre todo para sentar las bases de un nuevo país. En ese sentido, imagino un instrumento:
  1. Que recoja lo mejor del movimiento obrero y lo mejor de la democracia radical que se ha expresado en los movimientos sociales durante los últimos años. Eso supone aceptar la rica convivencia entre las experiencias más obreristas –centradas en el conflicto capital-trabajo- y las experiencias democratizadoras más transversales de la sociedad.
  1. Que sirva para poner en marcha un proceso constituyente rupturista que nos permita construir un nuevo país plural y democrático en el que se preserven todas las conquistas sociales y se amplíen los derechos sociales y democráticos, tanto en el ámbito económico como en el ámbito civil.
  1. Un instrumento radical, en su sentido más etimológico: que va a la raíz de los problemas. Así, pienso en un instrumento que interpele sobre economía, feminismo y ecología política desde una conciencia claramente anticapitalista.
  1. Con un enfoque teórico de Economía Política que piense en el medio y largo plazo, con las luces largas puestas, y no sólo en el corto plazo. Lo que está en crisis en nuestro país es el régimen de acumulación y el modelo de producción y consumo, y los parches actuales no son soluciones reales; la próxima crisis económica no puede pillar desprevenida a la izquierda.
  1. Un instrumento que sume en torno a un proyecto político, con su programa de transformación social, y no en torno a etiquetas preconcebidas o determinadas liturgias. De la misma forma que no nos preguntamos por la afiliación política cuando hemos defendido nuestros derechos en las mareas, pienso en la necesidad de sumar a toda la gente que comparte este proyecto político desde la pluralidad. La experiencia de Unidad Popular puede ser un ejemplo enriquecedor.
  1. Establecer un horizonte de unidad y cooperación entre fuerzas de la ruptura democrática, reconociendo en todo momento la autonomía y la identidad política de los diferentes actores en esa alianza. Admitir ese horizonte como el único posible para la transformación social de nuestro país.
  1. Poner en valor la palabra reconocimiento. Para reconocer otras identidades nacionales y para reconocer a otros actores políticos con los que poder colaborar y cooperar desde puntos en común; renunciando de ese modo a la uniformidad como estrategia política.
  1. Con una organización ágil y flexible, menos burocrática y más democrática. Que disponga de mecanismos efectivos de democracia radical en lo interno, como los revocatorios, para permitir desplegar sin distorsiones la voluntad de los militantes y simpatizantes. Abandonar la idea de un liderazgo individual fuerte y prácticamente omnipotente.
  1. Con una organización que despliegue su actividad tanto en la calle como en las instituciones, y que comprenda que la transformación social no es únicamente una cuestión de números en los parlamentos sino que conlleva un cambio material y cultural que se produce en los conflictos políticos no institucionalizados.
  1. Con una organización cuya cultura política ancle en los valores de la Ilustración, a fin de construir un verdadero Estado de Derecho que proteja y haga cumplir los derechos humanos. Huir de toda tentación de “manejar a las masas” a través de estrategias populistas que ponen la relación entre dirigentes y ciudadanos al mismo nivel que la que tiene un alfarero con el barro. No se trata de pastorear a las masas; en todo caso de empoderar a la gente a través de la participación y la formación política.
  1. Recuperar el papel clave y esencial de la formación intelectual, como medio de contrarrestar el pensamiento único y como única forma posible de alcanzar una hegemonía política en la sociedad.
Pienso en este 2016 como un año de oportunidad, y voy a dedicar todas mis energías como siempre hemos hecho. Porque venimos desde muy lejos, pero además queremos ir mucho más lejos.
¡Salud y República!

domingo, 3 de xaneiro de 2016

'32 kilos', la exposición más impactante contra la anorexia


NATALY LONDOÑO
http://www.elmundo.es/

IVONNE THEIN / VEGAP

La alemana Ivonne Thein retrata la enfermedad a través de más de una treintena de impactantes fotografías
Vea todas las fotografías de la exposición 'Thirty-Two Kilos'
Las fotografías de Ivonne Thein no tienen rostro, tienen voz. Son fotografías, crítica y delicadeza. Son las impresiones de una realidad humana que desgasta y entristece. Y son también las impresiones de una sociedad que enmarca a la belleza física de la mujer entre líneas de total intolerancia.
Ivonne tiene 36 inviernos diagramados en la piel y entre los ojos guarda los recuerdos de un país que la ha visto crecer: Alemania. Su sensibilidad artística es capaz de mover las fibras más sensibles del ser, y su obra 32 Kilos ha sentado una voz de protesta en cuanto a los modos de vida de las personas que se tejen el corazón a la industria de la moda.
"En mi opinión, la anorexia es una enfermedad mental y no un estilo de vida. Creo que hay diferentes razones por las que una mujer se vuelve anoréxica, pero es indudable que una de esas razones tiene que ver con la fotografía de moda y la publicidad, con la creciente aceptación de la imagen corporal", dice Thein, una aceptación que guarda relación directa con el peso de quien pretende aparecer en un anuncio, en las páginas de una revista, en cualquier idea que se publique.

Retoque digital para destapar la mentira



32 Kilos es una serie de 14 fotografías donde la autora eligió ciertas características específicas para demostrar que "las imágenes no siempre están diciendo la verdad". Capturó la esencia de algunas mujeres delgadas y luego manipuló digitalmente los retratos hasta que sus protagonistas lucieran esqueléticas.
"Trabajé con amigas que son delgadas pero no anoréxicas. Definí la estética, el estilo. Fue un proceso creativo en el que tardé varios meses mientras encajaba todo los elementos de las imágenes -y precisa- sabemos que es posible manipular las fotografías y aún así creemos en su verdad. Me gusta la idea de que el espectador dude sobre si es real o no".
32 kilos de piel y hueso, de una estética y una fuerza en lo que se quería contar. 32 kilos de mujer, de una enfermedad que va cobrando la vida de muchas almas. Y 32 kilos de un ideal que llamó la atención de la fotógrafa y la llevó a introducir su concepto en un trabajo que más que estar en contra de la anorexia, está en contra de una tendencia que vio la luz a mediados de los años 90 en Estados Unidos: "El fondo de mi obra artística no es la anorexia, es el movimiento Pro-Ana, un movimiento que glorifica la anorexia nerviosa a un estilo de vida positivo".

Contra el movimiento Pro-Ana



Un término: Pro-Ana. La conjunción de los prefijos pro, que significa "a favor de", y ana, que hace referencia al término anorexia. Pro-Ana, un término con el que se identifican las personas enfermas de anorexia y que se consideran así mismas como una subcultura. Un trastorno alimentario convertido en filosofía de vida y usado para incitar a la extrema delgadez sin importar costos y consecuencias.
A Ivonne el fenómeno la estremeció: "Cuando leí sobre esta tendencia entré en shock. Pero también se hizo interesante para mí como artista averiguar qué hacen las mujeres jóvenes con sus cuerpos para servir de modelos, en fotografías que (también) se pueden manipular en formato digital. Así que quise trabajar sobre ese tema y sobre el papel de la fotografía en ese contexto. Elegí el mismo lenguaje visual que usan los fotógrafos de moda, por un lado para irritar al espectador, por el otro para demostrar que hay una pequeña frontera entre un cuerpo delgado y un cuerpo anoréxico".

El cuerpo como títtere



Lo que Ivonne Thein pretendía con este trabajo era demostrar que los ideales con los que ciertas mujeres se identifican no son reales o están basados en una realidad virtual, hechos con pinceles digitales que pretenden acercar lo humano a la perfección porque la industria de la moda no influye solo en la ropa que "hay que usar", también influye en términos de qué rostros o cuerpos son más atractivos desde un punto de vista comercial. Y a esta consigna se suma un concepto que unido a la negación de los rostros, obliga al espectador a fijarse en el tema que ella quería exaltar: el cuerpo como títere de una sociedad superficial.
"La fragilidad de las modelos causa una sensación de inquietud. Las poses en las que aparecen haciendo equilibrio sobre los cuatro los miembros, donde los huesos y las articulaciones sobresalen notablemente, se asemejan a una contorsión de dolor más que a figurines de moda". Así aprecia el público la exposición, así la aprecia Heide Häusler, por ejemplo.


Vea todas las fotos:
http://www.elmundo.es/album/f5/2016/01/02/5677c859268e3e8d798b45f0.html 

Una víctima de ETA y otra del GAL, entre las personalidades que piden el fin de la dispersión de los presos

Personalidades de distintos ámbitos suman sus nombres al manifiesto 'No en mi nombre', en el que llaman movilizarse este sábado 9 en Bilbao y Baiona para pedir cambios en materia penitenciaria
DANILO ALBIN
http://www.publico.es/

BILBAO.- Las vidas de Rosa Rodero y Edurne Brouard están marcadas por el sufrimiento. El dolor de Rodero nació un 22 de noviembre de 1993, cuando ETA mató a su marido, el sargento de la Ertzaintza Joseba Goikoetxea. Brouard jamás olvidará aquel 20 de noviembre de 1984, cuando un comando del GAL acribilló a balazos a su padre, el parlamentario de Herri Batasuna (HB) Santiago Brouard. Este sábado, ambas mujeres han comparecido juntas para reclamar un cambio en la política penitenciaria del gobierno.
El portavoz de Sare y exconsejero de Justicia del Gobierno vasco, Joseba Azkarraga, con el histórico dirigente de la izquierda abertzale, Tasio Erkizia, el ex asesor del Lehendakari Ibarretxe, Gorka Espiau, el ex consejero del Gobierno Vasco, Tontxu Campos, Rosa Rodero, viuda de Joseba Goikoetxea, sargento mayor de la Ertzaintza asesinado por ETA en 1993, y Teresa Toda, momentos antes del inicio de la rueda de prensa sobre la manifestación que ha convocado el 9 de enero en Bilbao sobre los presos vascos. EFE/Iñaki Andrés

En un acto impensable hasta hace algunos años, Rodero y Brouard han coincidido frente a las cámaras en un céntrico hotel bilbaíno. Junto a ellas había distintos rostros de la política y la cultura del País Vasco, como el ex alcalde de Getxo y ex director de EITB, el penuvista Iñaki Zarraoa; el ex consejero de Educación del Gobierno Vasco, Tontxu Campos; el presidente de la Federación de Colegios de Abogados de Europa, Nazario Oleaga; el portavoz de las víctimas del 3 de Marzo, Andoni Txasko; o el reconocido músico Kepa Junkera. El objetivo de esta cita no era otro que llamar a la ciudadanía a participar en la movilización por el acercamiento de los presos vascos que tendrá lugar el próximo sábado 9 en Bilbao.
La manifestación –que se celebra todos los años por estas mismas fechas- tendrá esta vez su espejo en el País Vasco francés, donde habrá una movilización simultánea en la localidad labortana de Baiona. Los actos han sido convocados por Sare y Bagoaz, dos plataformas ciudadanas que reclaman el fin de la dispersión de los presos de ETA y de otras organizaciones de la izquierda abertzale. Según datos de Etxerat –colectivo de familiares de reclusos vascos-, actualmente hay alrededor de 430 presos, de los cuales sólo cuatro están en cárceles de Euskadi. La mayoría está a más de 800 kilómetros de sus hogares.
“Las mujeres y hombres que hoy comparecemos ante ustedes, somos personas con ideologías políticas, profesiones o actividades culturales y sociales diferentes. Todos y todas nosotras pertenecemos a una sociedad, la vasca, y no deseamos que en nuestro nombre se continúen vulnerando los derechos humanos. De nadie”, señala el manifiesto leído en euskera por Idoia Buruaga. Su pareja, el preso de ETA Igor Angulo, apareció ahorcado en su celda hace diez años. Estaba en la prisión de Cuenca, a casi 600 kilómetros del País Vasco.
“Por ello decimos alto y claro que nos rebelamos ante quienes en nuestro nombre pretenden mantener una política penitenciaria vengativa, que vulnera los derechos de las personas presas y la de sus familiares y allegados”, destaca el texto, que también contó con la adhesión del montañero Juanito Oiarzabal, la jueza Garbiñe Biurrun y el escritor Kirmen Uribe, quienes no pudieron estar presentes en Bilbao. Entre quienes sí asistieron al acto estaban el activista por la paz Gorka Espiau; la ex responsable de Eusko Alkartasuna (EA), Begoña Errazti; el histórico dirigente abertzale Tasio Erkizia o el catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad del País Vasco (UPV), Iñaki Lasagabaster. Sus nombres fueron presentados por el ex consejero de Justicia y actual portavoz de Sare, Joseba Azkarraga, y por la ex subdirectora del diario Egin, Teresa Toda.
“Sin odio ni venganza”
Todos ellos incidieron en que “más de cuatro años después de que ETA decidiese, unilateralmente, poner fin a su actividad violenta”, aún persiste “una actitud política que incide en la confrontación” y que impide “cerrar heridas” para alcanzar una sociedad “sin odio y sin venganza”. En ese contexto, sostienen que el gobierno español hace “caso omiso a la voluntad manifestada en multitud de ocasiones por una inmensa mayoría de la sociedad vasca” a favor del acercamiento de los presos abertzales. Además, denunciaron la existencia de doce presos con enfermedades muy graves que “continúan en prisión por decisiones políticas”.
El portavoz de Sare y exconsejero de Justicia del Gobierno vasco, Joseba Azkarraga, y Rosa Rodero, viuda de Joseba Goikoetxea, sargento mayor de la Ertzaintza asesinado por ETA en 1993, entre otros, durante la rueda de prensa de la red ciudadana de apoyo a los derechos de los presos vascos, Sare, sobre la manifestación que ha convocado el 9 de enero en Bilbao. EFE/Iñaki Andrés

“No queremos permanecer en silencio, porque no deseamos que ese silencio pueda entenderse como connivencia con el mantenimiento de una legislación excepcional que posibilita cadenas perpetuas encubiertas”, remarcaron, por lo que hicieron un llamamiento “a todas aquellas personas que entiendan que, por encima de las ideologías o adscripciones política, está la defensa de los derechos humanos”, a participar en las movilizaciones del próximo sábado en Bilbao y Baiona. “Es hora de cerrar la puerta al sufrimiento y abrirla a la esperanza y a la convivencia”, subrayaron. Antes de abandonar el hotel, aceptaron realizarse una foto de familia en la planta baja, ante la atenta mirada de varios turistas.

Transparencias, Pedroche y hiyabs

El grueso de las conversaciones estaba en ¿cuánto enseñará Pedroche esta vez? Lo que importaba era ella como objeto, como cuerpo, como cosa.

Barbijaputa
http://www.eldiario.es/

'Que me critiquen, ni Antena 3 me obliga ni es machista'. Así se defendía Cristina Pedroche cuando le preguntaban por su vestido para dar las campanadas, el cual no conocíamos aún. Las preguntas se le hacían porque ya el año pasado, también durante las uvas, su vestido levantó polémica.
“Que me critiquen”, decía. Pedroche, por una parte, siente que se la culpa a ella por vestir esas transparencias a cero grados mientras su acompañante masculino siempre va vestido acorde con el frío que haga. Y es verdad, mucha gente la culpa a ella, porque eso es lo que hace una sociedad machista. Culparnos a nosotras de todo.
“Ni Antena 3 me obliga ni es machista”. Que Antena3 no la ha obligado ya lo imaginamos, pero que no es machista, ya lo siento, pero aquí no estamos de acuerdo. A veces, para saber si algo es machista, no se necesita más que cambiar los sexos en la ecuación. Y ésta es una de esas ocasiones. ¿Hubiera tenido algún sentido que Carlos Sobera hubiera aparecido en mitad de una noche de diciembre frente a millones de espectadores con un smoking transparente decorado con un taparrabos de Swarovski? ¿Hubiera quedado sexy? ¿Ridículo? Si nos excusamos en que él no cumple los cánones heteronormativos de la moda actual en cuanto a físico, pongamos que en vez de Sobera, esa noche la acompañaba George Clooney, que quizá se adapta más. ¿Qué nos parece la idea de George Clooney con un traje transparente y una corbata de incrustaciones que le tape la huevera? Hombre, no creo que haya mucho debate en este sentido.
Y sólo estamos hablando de Pedroche porque fue la más comentada e incluso llegó a trending topic en Twitter, pero también podríamos hablar de que en Telecinco aparecieron en ropa interior tres chicas y un chico. Muy sutil eso de meter a un chico en calzoncillos para que no te tilden de machista, como si la educación que recibimos las mujeres en este país nos hiciera tener la misma respuesta que los hombres: como si cuando vemos a un hombre casi desnudo en televisión nos golpeáramos el pecho como orangutanes o hiciéramos chistes sobre violaciones. Sólo había que ver las redes sociales (o tu cena familiar) para comprobar que el efecto de unos y otras ni es ni puede ser el mismo.
¿Por qué perpetúa el patriarcado y fomenta la violencia de género el hecho de que a las mujeres siempre se las desnude frente a millones de personas? Porque la cosifica y la hipersexualiza. En un país donde, durante los tres días previos a las uvas, se habla constantemente de qué llevará puesto una presentadora, el asunto ya nada tiene que ver con la belleza o la moda. Porque el grueso de las conversaciones no estaba en saber cómo de bonito era el vestido, sino en ¿cuánto enseñaría Pedroche esta vez? Nada tiene que ver con la profesionalidad de la mujer, nadie estaba interesado en saber qué diría, qué chistes haría o si sería certera con las campanadas. Lo que importaba era ella como objeto, como cuerpo, como cosa.
Los objetos están para usarlos y poseerlos, y cuando se cosifica a una mujer cualquiera de esta manera, el mensaje sigue siendo el mismo que ha cerrado el año con 56 mujeres asesinadas el año pasado y ha empezado éste con otra mujer más: las mujeres son objetos que usar y poseer. Y no sólo eso, sino que además son objeto de culpabilización de lo que les pase así como de lo que visten. Pero esta culpabilización no puede ser más injusta.
Los mismos que culpan a Pedroche por vestir transparencias son exactamente los mismos que no son conscientes de que cada mujer puede elegir lo que le dé la gana para salir a la calle, es decir, no han entendido nada porque están alienados por el patriarcado. Pero, a su vez, Pedroche también lo está, ya que no ve machismo en el hecho de ir semidesnuda en diciembre. No se puede culpar a una mujer por vestir una prenda o por no ver que está fomentando la violencia sobre la mujer, pero sí debemos denunciar que el hecho en sí perpetúa el machismo. En un país feminista, que una mujer vistiera una gasa a cero grados, sería tan inconcebible como si ayer el que hubiera aparecido con transparencias fuera Chicote o Clooney.

Hasta ese entonces, hasta que ese país feminista llegue, las mujeres seguirán siendo objeto de cosificación y culpabilización, empujadas por un lado a pasar frío y mostrar su cuerpo, y por otro a defenderse por hacerlo apelando a su libertad. Y también habrá que escribir cada vez que pase, para poner de relieve que sí, es machista, claro que lo es. Y que la no conciencia de vivir en un país machista no nos deja ser libres realmente ni para vestirnos ni para nada en absoluto. Curiosamente desde Occidente lo vemos claro con las mujeres orientales cuando visten hiyab. Ahí sí consideramos que ellas sólo creen ser libres para vestir lo que quieran pero que no lo son realmente porque están sometidas a una educación y una cultura que las anula. Y hasta queremos prohibirles el uso de velos en nuestro país.
Nadie que no sea consciente de sus propias cadenas educacionales puede ser plenamente libre, en realidad.

sábado, 2 de xaneiro de 2016

Los errores del independentismo en Cataluña

Vicenç Navarro 
Consejo Científico de ATTAC España
http://www.attac.es/

Este artículo es una exposición de la situación en Cataluña y en el resto de España y que crea enormes confusiones al identificar soberanismo con independentismo.
Tanto en la cultura mediática como en la cultura política de España (incluyendo Cataluña) se confunde constantemente el concepto de soberanismo con el concepto de independentismo. En realidad, los partidos independentistas en Cataluña han monopolizado el uso del término soberanismo, de manera que los dos términos – soberanismo e independentismo – se utilizan de manera intercambiable. Y ello ocurre también en los círculos mediáticos y políticos centrados en la capital del Reino (que tienen poco que ver con el Madrid popular), que promueven esta identidad e intercambiabilidad de ambos términos.
Soberanismo, sin embargo, es un término más amplio que el independentismo. Un pueblo, una nación, puede ser soberano (y por tanto tener el poder de decidir sobre qué relación desea con otros pueblos o naciones) y aun así escoger no ser independiente. Poder de decidir implica el poder de escoger entre varias alternativas, una de ellas, naturalmente, la independencia. En Cataluña hay una amplia mayoría que favorece el soberanismo, es decir, el poder de decidir, tanto a nivel de opinión popular (todas las encuestas – la última publicada en La Vanguardia el 2 de mayo de 2015 – muestran que la gran mayoría de la población -casi el 80%- quiere votar sobre si desea o no la independencia), como también a nivel de apoyo electoral. En las últimas elecciones autonómicas de Cataluña, si se suman los votos de Cataluña Sí Que es Pot (CSQP) (que incluye en su programa la demanda de un referéndum) a los de los partidos independentistas Junts Pel Sí y la CUP, entonces el porcentaje de voto soberanista (es decir, a favor del derecho a decidir) fue de un 57%, que es un porcentaje que legitima y hace potente, tanto dentro como fuera de Cataluña y de España, la demanda para la autodeterminación (que es ni más ni menos que el derecho a decidir), demanda que históricamente las izquierdas, no solo catalanas, sino también españolas, habían hecho suya durante la clandestinidad.
Imaxe relacionada
Tanto el Partido Comunista de España como el PSOE reconocían el derecho de autodeterminación de Cataluña y de otros pueblos y naciones de España en su lucha contra la dictadura. Los que vivimos y luchamos contra la dictadura en aquella época bien lo recordamos. El hecho de que renunciaran a ello durante el proceso de la Transición se debió a la presión realizada sobre ellos por parte de la Corona y del Ejército, que escribieron en piedra, en la Constitución, que España era la única Nación, y que tal unión estaba garantizada por el Ejército (art. 2 y 8 de la Constitución). Con ello se vetó la posibilidad de establecer un Estado plurinacional, imponiendo que la unión fuera por la fuerza y no por voluntad de los distintos pueblos y naciones de España. Se vetó así la plurinacionalidad y el derecho a decidir que es más amplio que la demanda por la independencia.
Ahora bien, estamos viendo el agotamiento del régimen político iniciado en aquella Transición. Y están apareciendo, no solo en Cataluña, sino en otras partes de España, movimientos soberanistas, algunos independentistas y otros no, que cuestionan la visión uninacional de España. En Cataluña, el movimiento soberanista es mucho mayor que el movimiento independentista (es más, gran parte del independentismo catalán es, en realidad, soberanismo frustrado ante la resistencia del Estado central a aceptar la plurinacionalidad de España).
El soberanismo tiene mayor apoyo que el independentismo
Y de ahí deriva el primer gran error de los independentistas. Parecen no darse cuenta o aceptar que incluso para alcanzar el objetivo que desean, la independencia, tienen que hacerlo a través del desarrollo del soberanismo. Querer saltarse esta etapa ha llevado a la situación en la que, paradójicamente, esta monopolización del término soberanismo por parte del independentismo está perjudicando incluso al independentismo, pues se le argumenta, con razón, que no tienen el apoyo democrático necesario de la mayoría de la población en Cataluña. La capital del Reino no podría utilizar este argumento en contra del soberanismo, cuya mayoría electoral quedó claramente demostrada en las últimas elecciones autonómicas. El énfasis en soberanismo en lugar del independentismo era mucho más poderoso y legitimado pues contaba y continúa contando con un apoyo mayoritario. Priorizar el alcanzar la independencia cuando no se ha alcanzado todavía la soberanía ha sido un gran error. Mientras que la gran mayoría de la población catalana desea tener el derecho a decidir, solo el 48% de la población que votó en las elecciones autonómicas desea la independencia. Ni que decir tiene que un 48% es una cifra muy respetable. Pero no es la mayoría. La mayoría votó por partidos no independentistas.
Pero un dato de especial importancia es que los que no votaron por la independencia fueron primordialmente las personas pertenecientes a la clase trabajadora en Cataluña, lo cual no quiere decir (como siempre maliciosamente se me malinterpreta) que en el movimiento independentista no haya personas pertenecientes a la clase trabajadora. Sí que las hay, pero la mayoría de la población de los barrios obreros no votó a favor de partidos independentistas. Hay una relación inversa en Cataluña entre nivel de renta y apoyo a la independencia. La evidencia está ahí para todo aquel que quiera verla. Y las razones para ello son múltiples. Una de ellas es que la mayoría de la clase trabajadora procede de otras partes de España, lo que explica su identificación emocional con España, movilizándose en las elecciones autonómicas (centradas en independencia sí o independencia no) detrás de partidos como Ciudadanos que se presentaron como los defensores de la unidad de España.
La alianza de clases de los partidos progresistas independentistas que es perjudicial para las clases populares
Esta situación hace que lo que ocurre en Cataluña se diferencie enormemente de lo que ocurre en Galicia o en Escocia. En Galicia, la clase trabajadora habla gallego, pues la inmigración procede de las zonas rurales de Galicia. De ahí que el independentismo sea de clase obrera y la lucha por la identidad gallega y por la clase trabajadora sean luchas paralelas, cuando no idénticas. Hoy, la gran mayoría de nuevos alcaldes de las grandes urbes gallegas son independentistas. En Cataluña, la gran mayoría de la clase trabajadora, aunque al principio del siglo XX procedía de las zonas rurales, pronto empezó a proceder primordialmente del sur de España.
Escocia es una realidad más parecida a Cataluña, pues gran parte de la clase trabajadora procede ya de otras partes del Reino Unido (y de la Commonwealth), distintas a Escocia. Y de ahí que el crecimiento del movimiento independentista en aquel país se deba más a causas sociales que identitarias. El Partido Nacional Escocés ha estado, hasta muy recientemente, a la izquierda del Partido Laborista, que ha ido defraudando a la clase trabajadora escocesa. El trasvase del electorado obrero de tal partido al Partido Nacional Escocés ha sido clave para explicar el éxito del independentismo.
En Cataluña, sin embargo, el movimiento independentista ha sido hegemonizado por las derechas catalanas, y muy en particular por el partido liberal CDC, responsable de las medidas neoliberales (reformas laborales y recortes) que han perjudicado más a la clase trabajadora catalana. De ahí que la clase trabajadora no se sienta identificada con el independentismo, y haya votado, en las últimas elecciones autonómicas, al partido percibido como más anti-independentista que se percibía era Ciudadanos. Esto no cambiará, y de ahí que el futuro del independentismo sea limitado, a no ser que éste movilice a la clase trabajadora, que hoy simpatiza poco con él.
Se me dirá que la CUP, Candidatura de Unidad Popular, un partido de izquierdas radical independentista tiene dicho potencial, pero la realidad es que tal partido es minoritario entre la clase trabajadora. Es más, el anteponer siempre el tema nacional (considerando el alcanzar la independencia como su meta más urgente) le lleva a unas alianzas (como estamos viendo estos días) con la derecha neoliberal que dificulta la movilización de tal clase. Serán percibidos por las clases populares como los que han salvado a CDC, el partido liberal responsable de la altamente impopular reforma laboral (que ha causado un descenso espectacular de los salarios) y de los recortes del gasto público social (que han perjudicado el bienestar de las clases populares). Centrar el debate en apoyar la investidura del Presidente en funciones, el Sr. Mas (el máximo dirigente de CDC), parece olvidar que el problema de Junts pel Sí no es solo la persona del Sr. Mas sino el dominio de tal coalición por el partido heredero del pujolismo y responsable del gran retraso social en Cataluña. CDC es el pujolismo que hoy, en el postpujolismo, se ha transformado en independentista, sin variar un ápice sus políticas económicas y sociales, que lo convirtieron en el mejor aliado del PP en las Cortes Españolas. Creer que ello quedaría olvidado por un “rescate social”, es ignorar que este partido continuaría dominando la Transición hacia un Estado independiente, configurando, por lo tanto, el rechazo de las clases populares hacia el independentismo. Las últimas elecciones legislativas a las Cortes Españolas, con la victoria contundente de En Comú Podem en Cataluña, muestran que la combinación de demandas sociales, urgentes y necesarias, junto con la del reconocimiento de Cataluña como nación, es el mejor camino para, en alianza con fuerzas fraternales en el resto de España, permitir un cambio sustancial tanto en Cataluña como en los distintos pueblos y naciones de este país.
Publicado en Público.es

La masturbación femenina, ¿un tabú?

Leire Ventas

Aun cuando la visibilización de los derechos sexuales de la mujer es cada vez mayor, también existen hombres y mujeres que bajo la visión machista sentencian y señalan las manifestaciones del placer femenino con una amplia lista de adjetivos.



Yo me masturbo, tú te masturbas, él se masturba, nosotros nos masturbamos, ustedes se masturban; en estas fuertes declaraciones masturbatorias, nos falta una que también sucede. Sí, también sucede: ella se masturba.

En un artículo reciente de la BBC, se analiza por qué es que la masturbación femenina permanece en la oscuridad, mientras la masculina no.


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La palabra "klittra" no está en ningún diccionario, pero en Suecia ya se le conoce significado.

Nace de la combinación de clítoris y glitter, brillantina en inglés.
Es un verbo y denomina el acto de masturbarse cuando lo hace una mujer.
Fue escogida entre las 200 propuestas que recibió la Asociación Sueca para la Educación Sexual (RFSU, por sus siglas en sueco) cuando en junio lanzó una campaña para inventar un nuevo nombre a la autoestimulación genital femenina.
"En los países del norte de Europa la actitud hacia el sexo es bastante liberal", le explica a BBC Mundo Hedvig Nathorst-Böös, miembro de la asociación.
"Pero siempre más con los hombres que con las mujeres", añade.

GettyImage caption Klittra sugiere algo tan luminoso y brillante como unos fuegos artificiales.

"Por eso lanzamos la campaña, para promover la igualdad entre géneros".

Diferencia entre hombres y mujeres

La tendencia de la que habla Nathorst-Böös es general y, en otras partes del mundo, la diferencia es mucho más acusada que en la región nórdica.
De hecho, hasta en los países más liberales es común que desde la adolescencia los varones hablen con sus amigos sobre cuánto y cómo se masturban.
Mientras que entre mujeres sigue sin ser un tema de conversación recurrente, incluso cuando son adultas.
También puede resultar normal, "una necesidad", que un niño se toque los genitales.
Pero si es una niña la que lo hace se le reprenderá e insistirá que "no hay que tocarse".
Las diferencias también se hacen patentes en internet.
Las entradas sobre la masturbación femenina son en su mayoría pornográficas, mientras que las dedicadas a la práctica masculina suelen ser páginas informativas o de consejos.
Los pocos estudios científicos que existen sobre el tema también reflejan esta disparidad.
Y aunque ninguno de ellos es global, todos, aunque con distintos porcentajes, coinciden en que las mujeres se masturban menos o al menos les cuesta más admitir que lo hacen.

¿Mentiras o verdades a medias?

De acuerdo al titulado Comportamiento sexual en Estados Unidos (2010), de la investigadora y educadora sexual Debby Herbenick, el 44% de los hombres se masturbaban dos o tres veces por semana, algo que sólo hace el 13% de las mujeres.

Y la versión en español del Inventario de Actitudes Negativas hacia la Masturbación, de 2009, reveló que era mucho mayor el porcentaje de los varones que informaba haberse masturbado en el último mes (46,9% frente al 4%).
Pero los resultados de estas investigaciones no son del todo fiables, advierten los expertos consultados por BBC Mundo.

"En temas de sexualidad siempre es difícil calibrar las estadísticas, datos o publicaciones que hablan de unos u otros comportamientos, modos o usos", le cuenta a este medio la mediática sexóloga española Lorena Berdún.

La Biblia no la menciona.
"La sexualidad es algo tan íntimo que seguramente no somos completamente sinceros al decir lo que nos gusta y lo que no, lo que hacemos y lo que no", explica.
Aun así, los especialistas reconocen que el estatus la práctica masculina y la femenina es distinto en cualquier sociedad.
"Las mujeres a nivel mundial siempre hemos tenido la masturbación como una tarea pendiente", le dice a BBC Mundo Luz Jaimes, médica sexóloga y secretaria de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Sexología y Educación Sexual, a BBC Mundo.
En Occidente la situación es variada, pero en general "todavía existen profundas desigualdades en el género", señala la sexóloga venezolana Michela Guarente.
"Aun cuando la visibilización de los derechos sexuales de la mujer es cada vez mayor, también existen hombres y mujeres que bajo la visión machista sentencian y señalan las manifestaciones del placer femenino con una amplia lista de adjetivos: busconas, salidas...", le explica a BBC Mundo.
"Incluso mal utilizan el término de ninfómanas".

El peso de la religión

La sexóloga Luz Jaimes coincide con esta opinión y comparte cuál es en su opinión el origen de esa desigualdad.
"Nacemos con un cuerpo organizado para sentir, hay funciones específicas que se activan en el momento de recibir un estímulo agradable (...), pero las normas culturales y religiosas no permiten que las mujeres disfruten a plenitud de su sexualidad".
Como consecuencia, "la educación sexual que las mujeres reciben es pobre o restringida en comparación a la del varón", concluye.
Como ella, todos los expertos consultados por BBC Mundo subrayan el papel que la religión tiene en esto.
Y es que, aunque la Biblia, por ejemplo, no menciona la masturbación, durante siglos las autoridades de diversas iglesias cristianas la trataron como algo prohibido para ambos sexos.
Desde la Edad Media se multiplicaron los textos religiosos y pseudomédicos que hablaban de la "enfermedad post-masturbatoria", especialmente perjudicial para las mujeres.

Y en el Corán está sujeto a la interpretación de los expertos, dice la doctora Heba Kotb.
"Por ser su sistema nervioso (el de las mujeres) más débil y con una mayor inclinación natural por los espasmos, los problemas son más violentos", escribió 1760 el neurólogo francés Samuel Tissot.
Masturbación y prohibición son dos términos que también se conjugan en el islam.
"El Corán dice que la masturbación no está permitida y es igual para hombres que para mujeres", le dice a BBC Mundo Rehan Aslam, de Sakoon Counselling, un servicio de consejería islámica de Reino Unido.
Y remite al Consejo de la Sharia, un organismo creado en 1982 para "resolver los problemas matrimoniales de los musulmanes de Reino Unido a la luz de la ley musulmana de la familia".
Pero Heba Kotb, una sexóloga islamista con su propio programa de televisión en Egipto, no opina igual.
"La masturbación no es totalmente haram (prohibido) o halal (permitido) en el Corán, sino que depende del criterio de cada experto", explica.

La situación más extrema

"A diferencia de hace 14 años, cuando comencé mi práctica como sexóloga, hoy decenas de mujeres de todas las edades y de muchos países me preguntan sobre el tema", asegura la doctora Kotb.
Aunque reconoce que la apertura no es tanta en los países del Golfo Pérsico, donde las mujeres tienen la vida pública totalmente restringida, como en los del norte de África.
Sin embargo, el escritor y activista Fadi Zaghmout dice que la sociedad de su país, Jordania, tampoco es tan abierta para con el tema.



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¿Está reconocido el derecho de la mujer al placer?

"Tener sexo con un compañero antes de casarse no es aceptable. Y tener sexo con uno mismo es vergonzoso a los ojos de la sociedad", escribe en su blog.
"Para los hombres no es problema (...). Pero para las mujeres es una vergüenza", remarca.
Y hay partes del mundo en el que la situación es más extrema.
En algunas regiones de África la extirpación del clítoris para que las mujeres no puedan sentir placer es una práctica extendida, recuerda Uwemedimo Esiet, de la Federación Africana para la Salud y los Derechos Sexuales (AFSHR, por sus siglas en inglés).
Las organizaciones calculan que en ese continente el 30% de las menores de 15 años serán sometidas a ese procedimiento no quirúrgico en la próxima década.
Hasta un 98% en algunas comunidades de Somalia.

Empoderamiento

Ante esto, son muchas las voces que hoy reclaman la normalización del tema, alegando los beneficios para la salud física y mental de esta práctica.
Pero su argumento principal tiene que ver con el empoderamiento, algo por lo que el feminismo lleva décadas luchando.
"Hay que cultivar la sexualidad para hacer a la mujer más independiente de la idea que es el hombre exclusivamente el que le puede dar placer sexual", dice en relación a esto Luz Jaimes, de FLASSES.

La sexóloga española Lorena Berdún cree que ya se está caminando en esa dirección.
"Creo que cada vez más mujeres hablan de su sexualidad sin tapujos y además se ha puesto muy de moda lo de los juguetes eróticos, que muchas mujeres usan y dicen, además, que usan", dice a BBC Mundo.
Por ello, considera que el tema está dejando de ser un tabú.
Mark Regnerus, del Instituto el Estudio de la Familia y la Cultura, de la Universidad de Austin, en Texas (EE.UU.) tiene otra perspectiva.

Es tabú dicen unos expertos, aunque otros son más optimistas.

"En general, a la gente todavía no le gusta hablar de masturbación", le dice a BBC Mundo.
"Aunque las evidencias sostienen la noción de que la frecuencia en la que tanto hombres como mujeres se masturban ha aumentado", remarca.
Y es que ya lo dijo Richard Michod, del Departamento de Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Arizona (EE.UU.): "Tener sexo es natural. Hablar de ello no. Es un problema evolutivo".
En Suecia empezaron por inventar una palabra.
Aunque la realidad sobre la masturbación femenina esté lejos de ser tan brillante y luminosa como sugiere klittra.