martes, 1 de decembro de 2015

La matrona que salvó miles de vidas con un útero de trapo

http://www.yorokobu.es/
Hubo un tiempo en el que ayudar a dar a luz era cosa de hombres. Hasta queAngelique Marguerite Le Bousier du Coudray recorrió Francia, en el siglo XVIII, impartiendo clases gratuitas de obstetricia, en las que explicaba aspectos del parto tan básicos como la higiene.
Angelique du Coudray fue mucho más que una matrona. Amparada por el rey, recorrió durante un cuarto de siglo casi cuarenta ciudades y las zonas más rurales de Francia explicando todo cuanto aún se desconocía sobre el embarazo y el parto. Si hablamos de una época en la que se creía que la leche materna era la sangre de la menstruación, que se elevaba, cambiaba de color y se transformaba en alimento, podemos imaginar qué explicaba du Coudray: casi todo.
Foto: Jacques Petitcolas
Una creencia popular justificaba la idea de que una mujer en un parto era una molestia: los hombres eran los que conocían el cuerpo de las mujeres porque ellos eran sus amantes y sus médicos. Como la mujer no sabía lo que tenía, el órgano sexual femenino se convertía en un misterio rodeado de superstición que, incluso para Simone de Beauvoir tenía «una vida particular secreta y peligrosa». El parto, por tanto, era un extraño ritual en el que no quedaba muy claro qué pasaba aparte de que nacía un niño. O varios.
Lo mágico y lo religioso eran, por tanto, aspectos cruciales del parto que, rodeado de un aura de misterio y superstición, lejos quedaba de la medicina. Los médicos habían empezado a estar presentes en las cesáreas en el siglo XVIII. Por cuestiones de género, pero también de clase, los cirujanos subestimaban a las parteras. Si se complicaba el parto, había una clara culpable: la partera. Tanto para hombres como para mujeres, era la presencia de una mujer lo que enturbiaba el proceso.
Del-libro-de-coudray
Fue Mary Toft, en 1727, cuando hizo creer a todo el mundo que estaba pariendo conejos, quien ridiculizó a un cirujano e hizo ver que quizá los hombres no sabían tanto del cuerpo femenino como creían.
En aquel momento, en Inglaterra no solo el obstetra real era un hombre, sino que los médicos se habían metido tan de lleno en los partos que el trabajo de las parteras había pasado a las manos de los hombres. Luis XV, en cambio, se decantó por una mujer y Madame du Coudray, tras diez años de experiencia, fue nombrada partera nacional en 1759.
La matrona del rey no solo resultaba molesta para los cirujanos: las parteras tradicionales de los pueblos tampoco aceptaban que otra viniese a decirles qué tenían que hacer.
De la mujer que salvó miles de vidas enseñando a dar a luz, no podemos obviar cómo vino al mundo. Y, sin embargo, aun disponiendo de su biografía, de su vida no sabemos nada salvo que nació. Aquello ocurrió en 1712. Pero en sus escritos no consta su origen ni habla de su infancia. Nada. Ni siquiera sabemos lo más importante: si tuvo hijos. Sí consta que no se casó. Los que han escrito sobre ella, sospechan, por tanto, que era una mujer misteriosa y de trato difícil que no hablaba de sí misma.
«¿Y qué diferencia hay? La historia de su trabajo es suficiente. Poco sabemos de la vida privada de Shakespeare, al fin y al cabo, o de Chaucer, pero aun así, es suficiente para contar qué hicieron», escribe Nina Gelbart en The king´s midwife, la biografía de Madame du Coudray.

Los muñecos de tela

Madame du Coudray escribió un libro sobre obstetricia, pero lo que la hizo tan genuina fue lo que se conoció como ‘la máquina': un modelo anatómico de tela, piel y esponja, que incluía un feto, del que se valía para instruir a las mujeres. Al parecer, du Coudray llegó a hacer cientos de réplicas de la máquina, pero solo una se conserva hoy en el Musée Flaubert (Rouen).
Gracias a su entonces peculiar invento, Madamme du Coudray logró concienciar a la sociedad francesa de la importancia de la higiene y los cuidados, así como de la necesidad de luchar contra la mortalidad infantil.
jacques petitcolas (2)
Foto: Jacques Petitcolas
jacques petitcolas
Foto: Jacques Petitcolas
La idea de crear ‘la máquina’ le vino cuando se preguntó cómo aquellas mujeres de las zonas rurales que no habían tenido acceso a la educación la iban a entender. Con algo que pudiesen tocar, decidió. En una carta, du Coudray, explica cómo ideó su instrumento:
«Tomé la táctica de hacer mis lecciones palpables, con una máquina que hice para este propósito, y que representaba la pelvis de una mujer, el útero, su apertura, sus ligamentos, el conducto llamado vagina, la vejiga y el recto. He añadido el modelo de un niño de tamaño natural, cuyas articulaciones hice lo suficientemente flexibles como para poder ponerlo en diferentes posturas; una placenta con sus membranas y una simulación de las aguas que contienen, el cordón umbilical con sus dos arterias y la vena, dejando uno medio marchito y el otro inflado que imitase el cable de un niño muerto y el de un niño vivo, en el que se siente el latido de los vasos que lo componen. He añadido la cabeza de un niño separado del tronco, en la que los huesos del cráneo cedieron.»
Lo que sí sabemos, gracias a su biógrafa, es que no era humilde, algo que la autora justifica teniendo en cuenta su grandeza. No solo se refería a sí misma con «términos grandiosos» y se creía destinada a salvar a la humanidad, sino que daba por hecho que sus muñecos pasarían a la posteridad y serían cruciales para entender la obstetricia durante siglos. Es fácil deducir que fue una mujer positiva e inconformista: luchó contra el conformismo de las mujeres que se habían acostumbrado a ver morir a sus hijos.

Una razón política

El nivel de mortandad infantil era tan alto que, desesperado por la Guerra de los Siete Años, Luis XV no podía seguir imaginando lo reducido que podría llegar a ser su ejército. ¿Cómo multiplicar sus soldados potenciales? Para ello, el rey envió a Madame de Coudray a recorrer Francia explicando cómo parir y cómo ayudar a hacerlo de la forma más higiénica y más segura, tanto para el niño como para la madre.
En el siglo XVIII, la población francesa pasó de veinte a veintisiete millones. Claro que el gobierno había tomado otras medidas y mejorado el sistema sanitario en general. No se trató de una máquina milagrosa inventada por una mujer de la que los historiadores no hablan. Pero una mujer que instruyó directamente a unas diez mil mujeres, desde luego tuvo algo que ver en un aumento demográfico, cuyo punto de inflexión coincide con la época en la que ella llevaba años recorriendo el país. Tras más de veinte años de trabajo, dos tercios de las matronas de Francia habían sido alumnas de Du Coudray.
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Foto: James Edmonson
En su biografía, la autora relata un parto que asistió la matrona real y que bien refleja el mimo con el que se encargaba de que todo saliese bien desde mucho antes del parto:
«Al fin viene el bebé, preparado para hacer su inmersión en el mundo con la ayuda de la partera, por supuesto. Durante meses, Le Bousier, una mujer robusta de veintinueve años, ha estado revisando a la futura madre, le ha proporcionado aceites y linimentos para favorecer la elasticidad de los pechos y el vientre que crecían: pomadas blancas de grasa de cerdo derretida, purificada con agua de rosas, de la membrana amniótica de una cabra bebé; otras de tuétano de pie de ternera, grasa de ganso, aceite de linaza, pasta de almendras y malvavisco. Aconsejó el uso de vendas tan pronto como la barriga comenzó a ceder y sugirió a la mujer que durmiese de lado para que la apertura del útero, un poco torcido, fuese empujada por la gravedad, ajustándose a la vagina.»
La finalidad de la matrona era dar a conocer entre las mujeres del campo, y de manera gratuita, cuáles eran los peligros a los que se exponían la madre y el niño. Con ello no aspiraba a que ellas solas aprendiesen a dar a luz, sino, como mínimo, a crearles la necesidad de pedir ayuda a otra mujer de la aldea. En las zonas más aisladas, no era infrecuente que el cirujano llegase demasiado tarde.
Du Coudray se adentró en un mundo de hombres y por ello su figura despertaba tanto odio como admiración. En The King´s midwife, Nina Gelbart explica esta dualidad: «Era un fenómeno, brillante y maravilloso. Era un marimacho. Una sirvienta patriótica leal. Un fraude en el que no se puede confiar. Una inventora ingeniosa. Una charlatana pretenciosa e indignante. Una profesora devota y sacrificada. Una feminista modelo. Traidora a su sexo. Salvadora de la población francesa. Un mero fiasco. Bendición para la humanidad. Una molestia real (literalmente). Todo lo anterior, dependerá de su punto de vista».

mércores, 25 de novembro de 2015

Sanidade defende que os quirófanos en camións melloran a igualdade entre pacientes

David Lombao 
http://praza.gal/


Os camións, no hospital de Ourense


Entre as múltiples protestas de persoal e pacientes que acompañaron a apertura do novo hospital de Vigo figuraba a realización de probas diagnósticas nunha unidade móbil, nun camión, mentres as resonancias magnéticas non funcionaban no novo centro. Algo máis dun mes antes de que comezase o accidentado proceso que acabou levando politicamente por diante a exconselleira de Sanidade, Rocío Mosquera, o Consello da Xunta trataba un informe -documento sen valor xurídico, que o Executivo emprega para publicitar asuntos que considera relevantes- sobre a posta en marcha de dous destes camións na provincia de Ourense, neste caso con funcións de quirófanos e consultorios. Dous meses despois do inicio da súa actividade, a Consellería de Sanidade defende no Parlamento que estes equipamento favorecen a igualdade no acceso á asistencia sanitaria entre os pacientes.
O pasado agosto o BNG rexistrou unha pregunta no Parlamento para instar o Goberno a aclarar se dispón de "informes" ou outro tipo de estudos que xustifiquen o gasto de 1,7 millóns de euros -a maior parte procedentes de fondos europeos- nestes dous camións "para intervencións cirúrxicas e prestación sanitaria nos centros de saúde de Ourense". Para a voceira do Bloque en materia sanitaria, Montse Prado, resulta "indecente" realizar este "desbalde" mentres Sanidade "desmantela infraestruturas" ou, por exemplo, mantén pechadas camas hospitalarios. "É evidente -indicaba- que estamos diante dun gasto máis destinado a favorecer algún negocio que á mellora da asistencia sanitaria".
"Incrementa a eficacia da atención sanitaria e mellora a equidade entre pacientes"
Hai escasos días chegou a resposta a esta pregunta e a Consellería, xa con Jesús Vázquez Almuíña á fronte, non só admite que os camións son empregados para facer fronte ao "incremento da actividade asistencial en zonas que ven aumentada substancialmente a súa poboación en determinados períodos, como a época estival", isto é, mentres o Servizo Galego de Saúde mantén camas pechadas -máis de 1.000 en toda Galicia nos últimos veráns-. Ademais, o departamento autonómico asegura que ubicar estes camións xunto a centros sanitarios"incrementa a eficacia da atención sanitaria en xeral e, en particular, da atención primaria, achegando probas diagnósticas ou cirurxía menor a centros nos cales non se dispón delas, mellorando a equidade entre pacientes".

Interior dun dos camións

A Consellería admite que os camións poden ser empregados como reforzo no verán, mentres o Sergas pecha camas
Aínda que o Goberno galego asegura que con estes camións "non pretende substituír" as instalacións sanitarias dos hospitais, no mesmo documento explica que tamén contempla a "posibilidade" de "unir" os dous camións, o que permite "a realización de cirurxía maior ambulatoria, transformando un nun quirófano e o outro, nunha área postcirúrxica". "Este uso -di- realizarase nun entorno hospitalario e, no caso de que se produza algún tipo de continxencia nalgúns dos quirófanos existentes no centro sanitario". Neste caso, polo tanto, o camión si substituiría un quirófano ordinario.

A Xunta nega o desbalde que detectan os sindicatos

Nesa mesma resposta a Xunta nega tamén que destinar 1,7 millóns de euros públicos nestes camións, que tiveron Ourense, Ponte Noalla e A Gudiña como primeiras paradas, supoña un malgasto de cartos públicos. "Dende logo -argumenta- non implica 'despilfarro' de fondos propios", toda vez que "esta iniciativa" se enmarca no convenio Innova Saúde, que está "cofinanciado nun 80%" por fondos europeos, indica. 
Sanidade nega malgasto porque o proxecto está financiado con fondos europeos
Unha visión diferente é a que ten o sindicato CIG-Saúde, que ve un desbalde dedicar aos camións uns fondos que "poderían servir para mellorar as moitas instalacións médicsa que se atopan en condicións pésimas" na propia provincai de Ourense. "É lamentábel, cando moitos dos centros de saúde se atopan en pésimas condicións" e "cando boa parte das salas de operacións" do Complexo Hospitalario de Ourense "están infrautilizadas". Asemade, a CIG pregúntase se o uso deste tipo de equipamentos implicará "pasear pola área sanitaria" profesionais dos hospitais.
A empresa adxudicataria destaca que os camións mesmo contan con "aseos para clientes"
Mentres oposición e sindicatos recean da iniciativa, a empresa adxudicataria do proxecto, Alegría Activity, publicita o resultado do investimento a través da súa web. Como a Xunta, a compañía explica que os seus camións poden "convertese nun consultorio médico rural ou servir de reforzo médico en localidades con aumento de poboación estival", ademais de servir de quirófano en situacións programadas ou de emerxencia. "Cando funcionan como centro de atención primaria -debulla- pódese crear un espazo dividido en diferentes salas: consultas de medicina e enfermaría, administración e aseos para clientes".
Vostede que opina…? Tamén podería tratarse dun camión multiusos. Pola mañá, practicas de auto-escola, pola tarde centro de saúde e pola noite disco pub. Os domingos, igrexa, restaurante para vodas, transporte de orquestras, urinario publico ou unidade móbil da Tele…
Que gasto innecesario e excesivo de tempo e diñeiro, mentres os quirófanos dos hospitais pechados pola tarde… hai que foderse!

La Comisión Europea admite a trámite una denuncia contra la adjudicación de las obras del Álvaro Cunqueiro

http://www.vigoalminuto.com/


Según ha asegurado la Asociación pola Defensa da Sanidade Pública, la Comisión Europea ha apreciado indicios de que se han incumplido las normas de la Unión Europea en la adjudicación de las obras del Hospital Álvaro Cunqueiro y, por ello, ha admitido a trámite la denuncia presentada por esta asociación el pasado mes de septiembre.
La Asociación pola Sanidade Pública argumentaba en su denuncia que se conculcó la legalidad al adjudicar como pública la construcción del hospital cuando, en realidad, se trataba de una cooperación público-privada. Además, la asociación también ha detectado irregularidades en la financiación de las obras y que, asimismo, se incumple el contrato en lo que se refiere a distintos aspectos, los más importantes las calidades de los materiales y el número de metros cuadrados.
Todo ello, ha indicado, perjudica, en primer lugar al medio millón de ciudadanos para los cuales el Cunqueiro es su hospital de referencia y, además, pervirtió la libre concurrencia de otras empresas, dado que, finalmente, las obras se ejecutaron en condiciones más ventajosas para las firmas adjudicatarias de las mismas.
El procedimiento de estudio de la denuncia puede prolongarse alrededor de un año, plazo durante el cual el Gobierno de Galicia tiene el derecho de realizar alegaciones. En cualquier caso, si finalmente, la justicia europea dictamina que se incumplieron las normas de la UE, sería posible recuperar la concesión del hospital de manos de las empresas adjudicatarias sin necesidad de indemnizarlas por ello.

Negocio y chapuza en el nuevo hospital de Vigo

A comienzos de septiembre tenía lugar la mayor manifestación que se recuerda en las calles de Vigo. La ciudad reclamaba una sanidad pública y esta reivindicación sacaba a la calle a 200.000 personas en una urbe de apenas 300.000. La apertura del polémico nuevo hospital de Vigo era el detonante.

Ana Álvarez
www.diagonalperiodico.net
Foto aérea del Hospital Álvaro Cunqueiro

¿Cómo un hospital recién inaugurado y con el mayor presupuesto del sistema gallego de salud tiene deficiencias estructurales y de funcionamiento que llevan a rebelarse a toda una ciudad? ¿Quién ha salido beneficiado con su construcción? ¿Y a quién beneficia su mal funcionamiento? Intentamos averiguar qué hay detrás del caos en este centro sanitario.
Vigo y su área metropolitana padecen, desde hace décadas, unas graves deficiencias estructurales en atención sanitaria. Dentro de una comunidad autónoma con unas listas de espera considerablemente altas –casi 65 días de media en cirugía–, Vigo se lleva la palma con más de 94 días, según datos del Servizo Galego de Saúde (Sergas) de 2015. Además, la Xunta mantiene en esta ciudad desde los años 90 un inusual concierto, instaurado por Manuel Fraga, con un hospital privado, Povisa, para atender a 140.000 de sus habitantes. Con el objetivo de poner fin a todas estas anomalías, se proyecta la creación de un mega-hospital llamado a convertirse en centro de referencia para Vigo y comarca, con más de 500.000 personas.
El proyecto inicial, elaborado en la etapa del gobierno bipartido de PSOE y BNG, comprendía la construcción de un centro hospitalario público con 1.465 camas y unpresupuesto de 450 millones de euros a pagar en 15 años, intereses incluidos. Pero éste no se inicia antes del cambio de gobierno, por lo que la nueva Xunta de Núñez Feijóo decide hacer modificaciones. El nuevo hospital de Vigo (NHV) pasará a construirse bajo la fórmula del modelo PFI, por el que serán empresas las que se encarguen de su construcción, gestión de su infraestructura y de las actividades no sanitarias. Su presupuesto se eleva hasta los 1.432 millones. La concesión se la lleva una sociedad concesionaria, compuesta por Acciona, Puentes y Calzadas, Altair y Concessia.
Las numerosas irregularidades en el contrato de adjudicación a esta concesionaria, denunciadas ante instancias estatales y europeas por distintos colectivos, parecen haber pasado desapercibidos para la Intervención General de la Comunidad de Galicia, órgano que emite en mayo de 2010 un informe favorable al contrato y da luz verde a la construcción del centro. La presidenta de este organismo de control, Elena Muñoz, es posteriormente ascendida por Feijóo a conselleira de Hacienda y ahora encabeza el grupo municipal del PP en Vigo, apunta Manuel Martín, portavoz de la plataforma SOS Sanidade Pública y presidente de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP).
Debido a las múltiples irregularidades en el contrato, esta federación ha presentado una denuncia ante la Comisión Europea que deberá resolverse en un plazo de 70 días. “Si la Comisión Europea nos da la razón iremos al Tribunal Europeo para que se anule el contrato. Eso supondría que podríamos rescatar el hospital sin tener que indemnizar a esa empresa”, explica Martín.
La empresa concesionaria es la dueña del edificio durante los próximos 20 años, por el que cobra anualmente un canon que, para escarnio de muchos, la Xunta llega a incluir dentro de sus cuentas como “inversión en sanidad pública”. Además de los beneficios por la construcción de la infraestructura, la concesionaria se lleva también la gestión de los servicios no-sanitarios, y no sólo de ese hospital, sino también del resto del área.
Los servicios externalizados no son una novedad en los hospitales gallegos. No hay ninguno en el que la limpieza esté a cargo del personal con plaza en el Sergas, y en el caso de la cocina, la lavandería o el mantenimiento, empiezan a ser una rareza. Lo novedoso del NHV es que todos estos servicios se quedan en manos de una única empresa. “Evidentemente, se resiente la calidad de la comida, de la limpieza, de los servicios en general”, denuncia Ángel Cameselle, secretario general de la Federación de Sanidad de Galicia de CC OO y actual presidente de la junta de personal del nuevo hospital de Vigo.
Además de la gestión de 26 servicios no sanitarios, el contrato permite a la concesionaria explotar otros servicios de pago en el recinto: guardería para el personal, máquinas de vending y hasta se ha pedido instalar una peluquería, además del polémico parking. Por lo tanto, cobrará al Sergas por los servicios no sanitarios y a los usuarios por el resto de facilidades. “Lo de la burbuja inmobiliaria se les acabó y ahora saben que la sanidad es una fuente de negocio muy grande”, se lamenta Marga López, concelleira de la Marea de Vigo.

Menos quirófanos

A medida que se iba acercando la fecha de su apertura, con un año de demora sobre el plazo fijado, se comprueba que el hospital dista bastante de lo proyectado. “Hasta después de las elecciones de mayo no nos dicen la verdad: que esas 1.465 camas del nuevo hospital, que junto a los otros dos hospitales ya existentes en Vigo (Meixoeiro y Nicolás Peña) darían un total de 2.007 camas, se han quedado en 845. Además, como se han cerrado otros centros, Vigo pasa a tener 1.260 camas, ocho camas más de las que teníamos antes de la construcción del nuevo hospital”, explica Cameselle. El proyecto inicial se ha visto muy reducido pero el coste total que estaba proyectado en su día, de 1.400 millones a pagar en 20 años, no ha variado. Es decir, tras esta inversión millonaria la ciudad cuenta con el mismo número de camas que antes de iniciada la obra.
Pero los recortes no sólo han afectado al número de camas, sino que también se han visto reducidos los quirófanos en un 31%, el servicio de urgencias en un 55%, las salas de radiología en un 45%, como denuncia la Asociación Gallega en Defensa de la Sanidad Pública. Incluso ha desaparecido el laboratorio central del hospital, en favor del Laboratorio Central de Galicia, asignado a una UTE formada por un pequeño laboratorio de Vigo y laboratorios Cerba Internacional, empresa presidida por Marcelo Weisz, de la familia propietaria de los laboratorios Unilabs, pertenecientes a CVC-Capio, imputada por el proceso de privatización de la sanidad pública madrileña. El NHV tampoco controlará la gestión de la alta tecnología, las telecomunicaciones, la cita previa, la esterilización ni la logística, servicios ya privatizados por la Xunta de Feijóo.
“Se han producido unos recortes brutales en el proyecto, en 70.000 metros cuadrados, cientos de camas, los módulos de docencia, de investigación, la calidad de los materiales, los alicatados, las paredes...”, se lamenta Martín. Hay escasez de lavabos, los boxes de urgencias para embarazadas no tienen baño y están separados del paritorio por una sala de espera, faltan enchufes para las neveras en el banco de sangre... De las doce salas para hacer ecografías sólo dos tiene espacio suficiente para meter una cama. Y todo esto unido a un traslado apresurado de pacientes al nuevo hospital, en pleno verano, y en un plazo de dos meses, cuando las obras no habían finalizado. Traslado que tuvo que ser paralizado por no poder garantizarse la seguridad de éstos, cuando una paciente falleció por aspergilus, sin que se pudiese determinar si lo había contraído en el centro o fuera de él. No hay que olvidar que la empresa concesionaria sólo empezaría a cobrar de la Xunta una vez que el hospital se pusiese en marcha.
Los distintos servicios del centro han llegado a denunciar en rueda de prensa estas deficiencias, y es público que desde su apertura se han llegado a cancelar operaciones. “Sé de una persona, en concreto, que iba a ser operada del corazón por laparoscopia y cuando llegaron al quirófano tuvieron que abrirla porque no había material necesario para hacer la laparoscopia. Y cosas de esas todos los días. Cantidad de operaciones que se retrasan, cuando tienes a la persona casi en quirófano, y la devuelven a planta o a casa porque no hay material suficiente”, relata Marga López.
Además, el hospital dispone únicamente de un parking privado, gestionado por la concesionaria, con unas de las tarifas más altas de Galicia. “La imposibilidad de poder aparcar en todo el entorno del centro refuerza esa idea de negocio”, se lamenta Miguel Estevez, portavoz del colectivo de celadores. En una estimación realizada por el personal, un enfermo de diálisis que tuviese que acudir al hospital tres veces a la semana, tendría que abonar 90 euros al mes. “Se ha convertido en un negocio, en un centro comercial más que en un hospital”, dice Cameselle.
Todas estas deficiencias llevan a preguntarse quién estaba encargado de la supervisión de la obra y de auditar que se cumpliese el proyecto. La supervisión era tarea del Sergas, que se la trasladó a Galaria (empresa pública de gestión privada de servicios sanitarios), y ésta lo externalizó a Efficiente Clinical Management, una empresa creada ex profeso por una dirigente del PP, Ana Sánchez, que ha desempeñado cargos de responsabilidad en las administraciones sanitarias del Partido Popular, y que se constituía en 2011 con un capital testimonial de 3.000 euros, explica Manuel Martín a Diagonal. Por realizar dicha tarea, la empresa cobraría de la concesionaria cuatro millones de euros y utilizaría el personal de ésta. Eso explicaría, para Martín, los enormes recortes que se han producido en el hospital para beneficio de la concesionaria, y por qué revientan las cañerías, no soportan el equipamiento las paredes, por qué el grosor de los tabiques es tan pequeño...”. Al presidente de FADSP le resulta sumamente chocante la privatización de una actividad que podría perfectamente haber realizado el Sergas con sus propios recursos técnicos.

La otra triunfadora

El otro gran beneficiado por la construcción de este nuevo hospital, al contrario de lo que cabía esperar, es Povisa, el hospital privado que atiende a 140.000 vigueses. El concierto con este hospital ha sido renovado por una década más, con un coste de 75 millones al año, y esto a pesar de las comprobadas deficiencias de su servicio. Povisa compatibiliza la atención de pacientes del Sergas con la atención a sus pacientes privados, utilizando para ello el mismo personal sanitario. Sus listas de espera para pacientes públicos son las mayores de la comunidad, superando los 157 días (casi 100 más que la media gallega), y tiene una tasa de cirugía 58% más alta que la media del Sergas. Dada la falta de transparencia en los datos, no se puede asegurar que el dinero público únicamente se emplee para financiar las operaciones a pacientes del Sergas, como han denunciado en numerosas ocasiones desde FADSP.
La encargada de la firma de esta prórroga con Povisa fue la entonces conselleira de Sanidade, Rocío Mosquera, paradójicamente directiva del grupo Nosa Terra, propietario de dicho hospital. “El proyecto del nuevo hospital tenía como objetivo unificar todos los recursos hospitalarios de Vigo, que estaban dispersos en tres centros públicos y un hospital privado. Las 400 plazas de POVISA debían incorporarse al nuevo hospital, y este centro privado quedaría como el resto de los centros privados, como apoyo y colaboración con el sistema público”, reitera Martín. En cambio, lo que se ha conseguido es que un paciente del Área Sur debe acudir a nueve centros sanitarios distintos para ser atendido por patologías comunes, explican desde la Federación.
Además, Povisa está ampliando sus dotaciones, para albergar a esos vigueses angustiados por las alarmantes deficiencias del nuevo hospital, a los que se les está ofreciendo los servicios del seguro privado de este centro. “Como el hospital nuevo está funcionando de una manera tremendamente mal y la opinión pública de Vigo considera que es peligroso ir allí, Povisa está ofertando el cambio al privado”, explica Martín. Y Marga López coincide en este diagnóstico: “Quieren que la gente se canse de estar en el nuevo hospital y se vaya a Povisa. Es un negocio redondo”.

Una ciudad en pie de guerra

La paciencia de muchos de los habitantes de Vigo parece haber llegado a su fin. La manifestación del pasado 3 de septiembre habla por sí sola. “Los ciudadanos, cuando llegaron al nuevo hospital, se dieron cuenta de lo que había. Que para pedir cita tenían que hacer colas de dos horas, que después el parking les cobraba precios abusivos, que la gente no comía bien. Y se rebelaron contra todo eso”, explica Cameselle, presidente de la junta de personal del hospital responsable de esta convocatoria.
El objetivo de las movilizaciones no es sólo arreglar los pequeños problemas. “Queremos que el hospital vuelva a ser de carácter público. Porque entendemos que mientras esté gestionado por una concesionaria los problemas del hospital no se van a solucionar”, puntualiza Cameselle. “El hospital tiene que ser rescatado por el sistema público. El incumplimiento de la normativa española y europea da pie a que se pueda hacer sin pagar lucro cesante ni ninguna indemnización. Pedimos que se cree una comisión integrada por técnicos del Sergas, por personal del centro sanitario, por la junta de personal y representantes de la ciudadanía que haga una evaluación de los problemas estructurales que tiene el hospital y plantee una rápida reparación de los mismos, con el dinero que debíamos de pagar a la concesionaria. Pero no nos fiamos del Sergas, y consideramos que tiene que ser una comisión plural la que haga este trabajo de evaluación y de propuesta de cambios”, exige Martín.

Celadores, un colectivo en lucha

Cuando los celadores llegaron al nuevo hospital se encontraron con que otra empresa "asumía parte de las funciones que desarrollábamos", explica Miguel Estévez, portavoz de este colectivo. En concreto, todas aquellas relacionadas con el transporte interno auxiliar (transporte de analíticas, hemoderivados, documentación sanitaria, la historia clínica del paciente, aparatos, material quirúrgico, etc), que hasta entonces desarrollaban los celadores, especialmente aquellos pertenecientes a los grupos más vulnerables: adaptaciones de puestos por motivos de salud y gente que había obtenido su plaza en propiedad por discapacidad. "Además, esta medida suponía un recorte en las contrataciones dentro de las más de mil personas que integran las listas de contrataciones en el área sanitaria de Vigo”, señala Estévez. “Este personal, que denominaban TIGA, estaba contratado a través de una ETT con contratos muy precarios y con un desconocimiento total del medio sanitario”, añade.

Protestas

Así, llevaron a cabo un encierro y una huelga, recogieron 22.000 firmas de apoyo de usuarios del Álvaro Cunqueiro, y recibimos el apoyo de los celadores de toda Galicia . “Gracias a la unidad de todo un colectivo, que formamos más de 400 personas en todo el área sanitaria de Vigo, conseguimos llegar a un acuerdo con el nuevo conselleiro de Sanidade para que desapareciesen los TIGA”, recuerda Estévez, quien apunta ahora a la necesidad de más personal para un centro de las dimensiones del Álvaro Cunqueiro: “Con el personal que tenemos no somos capaces de llevar a cabo toda esta carga asistencial”.
El hospital es un edificio de grandes dimensiones. “Los recorridos son eternos. Un traslado convencional entre el servicio de urgencias y radiodiagnóstico, que un porcentaje muy grande de pacientes tiene que hacer, supone una distancia media de 300 metros ida y 300 de vuelta”, explica Estévez. Marga López coincide: “El hospital es una mole. El servicio de celadores se necesita mucho más, y en limpieza igual, porque tienen espacios enormes que no se utilizan. Donde realmente tenían que ser grandes para que la gente estuviese cómoda (cuartos, consultas, etc) ahí los redujeron. Eso no está hecho para ser un hospital, está hecho para un centro comercial, o una terminal de aeropuerto”.

luns, 23 de novembro de 2015

Benvido/a ó planeta terra





























La guerra se coló en las elecciones y la OTAN en la papeleta

Manuel Garí

Ex portavoz de la Comisión Anti Otan y miembro de Podemos
http://www.publico.es/

La respuesta de Hollande a la bárbara masacre del 13 de noviembre es el compendio de despropósitos belicistas y liberticidas que vienen cometiendo las grandes potencias ya sea en solitario (Francia en Mali), mediante alianzas de “geometría variable” (intervenciones en Siria e Irak) o en comandita desde la OTAN (Afganistán) ante la amenaza que supone la violencia yihadista. Belicismo cuyos desmanes han conculcado derechos humanos básicos sin que la ONU evite, ni el Consejo de Europa o el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo hayan logrado penalizar.
La vía militarista ha cosechado un estrepitoso fracaso en la lucha contra el terrorismo y, sin embargo, se anuncia como el “arma” política determinante de los próximos tiempos. Vía que supone un regalo para el Daesh –pues eleva a los terroristas en el rango de la violencia, dándoles la categoría militar- y le refuerza en su línea política, asesina, pero política. Y lo que es peor, no erradica los males de fondo: los agravios seculares que han sufrido los pueblos que suponen un excelente caldo de cultivo para una orientación filosófica revanchista, sectaria y excluyente. La militar es una opción que lejos de solucionar problema alguno puede acarrear un agravamiento de los existentes en un contexto internacional inestable, plagado de equilibrios geopolíticos precarios, minado por una crisis económica larvada y al borde de un abismo climático de consecuencias desconocidas que pueden derivar en una agudización de los múltiples focos de conflicto armado presentes con alto riesgo de internacionalización futura de los enfrentamientos. ¿Catastrofismo? No. Puro realismo a la luz de la experiencias habidas.
Hollande está intentando, con políticas propias del Frente Nacional de Le Pen, sacar rédito electoral al dolor humano. No en vano en su agenda tiene presente las elecciones regionales del 9 de diciembre en las que su partido, antes de la noche trágica, tenía unas perspectivas catastróficas. Y ha dado un paso más este nuevo “general en jefe” capaz de aliarse con Putin el gran aliado de Bashar al-Asad –su gran enemigo en el país-: llamar a participar en la nueva cruzada a los gobernantes europeos. De nuevo tristemente se pueden hacer realidad las palabras de otro francés, el poeta Paul Valéry, cuando dijo que “la guerra es una masacre de personas que no se conocen, en beneficio de personas que se conocen pero no se masacran”.
Y en ese momento entra en escena nuestro Mariano Rajoy que pese a los desmentidos, está estudiando, la posibilidad de aliviar la carga militar francesa en Mali y República Centroafricana. Posición que, de llevarse adelante, supondría una sibilina manera –muy propia de Mariano Rajoy- de entrar en guerra sin entrar en guerra, o sea, entrar en la guerra por la puerta de servicio. Y ello sin necesidad, a no ser que se lo pidan de “arriba”, de aplicar ni el artículo 5 del Tratado de la OTAN ni el 42.7 de los tratados comunitarios que contemplan la ayuda militar a prestar a los socios. El pacto anti terrorista, al igual que la cerrada postura anti catalana, y ahora los aires bélicos han insuflado nuevos dividendos electorales, mucho más palpables que la clandestina e inasible recuperación económica, al presidente del Gobierno español ante la cita con las urnas del 20-D. De pronto el anodino Rajoy se ha erigido en un hombre de estado a la vanguardia de una nueva alianza patriótica (centralista, occidental y cristiana, por supuesto). Vaya regalo ha recibido a pocos días de los comicios. La guerra se ha colado en las elecciones generales al Congreso de Diputados.
Hace días, con las declaraciones de Sergio Pascual, candidato a las generales por Sevilla en las listas de Podemos, asegurando el cumplimiento por parte de la formación hasta la última coma de los acuerdos suscritos en el Convenio de Cooperación para la defensa entre el Reino de España y los Estados Unidos de América que regulan el uso de las bases yanquis en nuestro país, y tras la inclusión como número 2 en la lista de Zaragoza al Congreso de Podemos de Julio Rodríguez, ex jefe del Estado Mayor de la Defensa, presentado como representante de la sociedad civil (sic), quien se apresuró a declarar que se respetarán los acuerdos que nos vinculan a la OTAN, quedé desconcertado. Y pensé que la OTAN se había colado en mi papeleta.
Pero el asunto es más grave pues la proliferación de maniobras militares de la Alianza Atlántica en nuestro país bajo engañosas denominaciones como Trident Juncture 2015 coincidiendo con la declaración del Mediterráneo como zona de especial riesgo para las potencias occidentales, el uso continuado de las bases peninsulares como aeropuertos de los bombaderos norteamericanos en Oriente Medio y norte de África y la intención de convertir Canarias en un portaviones amenazante sobre la cara atlántica africana, y ante el posible riesgo de una nueva escalada bélica, están metiendo a nuestro país en una guerra sin declararla.
¿Qué hacer? Las fuerzas que luchen por la paz tienen a mano, por si quieren usarlas, propuestas sencillas y claras. No son nuevas, pero son eficaces. No son espectaculares, pero son éticas. No forman parte del recetario del establishment, pero empoderan al pueblo. Todas las medidas pueden resumirse en una: desconexión del entramado belicista. El objetivo es evitar la intervención directa o indirecta y siempre subordinada del Estado español en las guerras proclamadas y dirigidas por terceros.
Junto al rechazo a participar en un pacto “anti-yihadista” -tal como ha hecho Pablo Iglesias- las fuerzas del cambio, las fuerzas de izquierdas, deben mantener una postura de distancia y antagonismo con las propuestas que ha comenzado a presentar Rajoy. Dejen solos al trío de Rivera-Sánchez-Rajoy, la casta (¿se acuerdan de lo de la casta?), e intenten configurar una mayoría social por la paz. En definitiva, mantengan la dignidad como valor añadido. Llamen a rebato para movilizar los centros de trabajo y estudio y llenar las calles y plazas de combatientes por la paz.
Las fuerzas del cambio deberán impulsar de forma activa el desacople del Estado español respecto a los artefactos militaristas. Adquiéranse los compromisos electorales necesarios para preservar la soberanía sobre el territorio y ello conlleva poner el acento en primer lugar en la denuncia y no renovación del Convenio bilateral con Estados Unidos para finiquitarlo en el plazo máximo de un año, acogiéndose al artículo 69.2, que regula la vigencia y prórrogas del mismo. Con ello erradicaremos la intervención indirecta en las guerras de los otros. Y refuércese la voluntad de abandonar la OTAN sin esperar a que se organice un nuevo, utópico y reaccionario polo europeo de la defensa que tendría –en el caso muy poco probable de realizarse- un carácter tan imperialista como la OTAN, actual garante del orden capitalista global. Entramos en la alianza militar tras un referéndum en el que el gobierno socialista se volcó hasta el chantaje con el “sí”, anúnciense la voluntad, en caso de gobernar, de denunciar el acuerdo que nos vincula y la convocatoria de un referéndum para salir de la OTAN. Con ello evitaremos la entrada directa en las guerras que decidan terceros.

El batallón femenino de los kurdos: la pesadilla del Estado Islámico

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Los milicianos del Estado Islámico creen que si mueren en combate a manos de una mujer, sus almas arderán en el infierno, al contrario de lo que sucedería si caen a manos de un hombre. Teniendo en cuenta esto, los kurdos, que combaten en su región contra el avance del EI (también conocido como ISIS), formaron un batallón femenino para atormentarlos y hacerlos retroceder. Allí, las mujeres luchan por su libertad en todos los frentes: tanto en la guerra, como en la sociedad kurda.
La ciudad siria de Serekaniye (Ras Al-Ayn), de mayoría kurda, es la última gran ciudad colindante con el Estado Islámico (EI). La única fuerza que protege Serekaniye del grupo terrorista son las Unidades kurdas de Protección Popular (YPG). Desde 2012, una parte importantísima de las YPG está integrada por su sección femenina, las YPJ, que combaten al EI.
Las mujeres kurdas, muchas de las cuales apenas salían de su casa consagradas a los trabajos domésticos, se unen valientemente a estas unidades que desafían al EI, que en su día anunció que cualquier hombre que muera a manos de una mujer irá al infierno.
RT ha viajado hasta uno de los campamentos donde las mujeres, todas jóvenes solteras, se entrenan durante solo un mes antes de entrar en combate contra el EI, que se encuentra a tan solo 3 kilómetros de su campo, por lo que el combate puede empezar en cualquier momento. "Organizamos estos campamentos donde se dan las condiciones apropiadas y cambiamos de lugar constantemente", explica la comandante de las YPJ, compañera Tolhildan ('Venganza').
Después de un mes de entrenamientos, las jóvenes se dirigen al frente, donde en el mejor de los casos lucharán durante dos meses, después de lo cual podrán regresar a su casa solo por un día o dos, antes de volver al campo de batalla.
Los padres de Gulán, una joven kurda de 18 de edad a quién RT sigue en su camino al campamento, son conscientes de que ella puede morir.
Aún así, quieren que vaya al campo. Y no porque no la quieran, sino todo lo contrario. "El EI nos atacó. Se llevan a nuestros niños, les cortan las cabezas. Secuestran a nuestras hijas y las deshonran", relata el padre de Gulán. "Rezo para que nunca la tomen como rehén. Y si ocurre, que se dispare la última bala que le quede", agrega.
Gulán se unió a las filas de las YPJ no solo por su propia seguridad o por el amor a la patria. "Mi padre me quiere, ¿no es cierto? ¿Cómo puedo demostrarle mi amor? Iré a combatir al enemigo para que él esté a salvo y se sienta orgulloso de mí", confiesa. Pero además existe una motivación social, ya que no quiere seguir viviendo en un mundo controlado por hombres, después de todo por lo que ha pasado.
"Nos hemos criado en una sociedad que obliga a la mujer a dedicarse únicamente a las tareas de la casa y en la que los hombres consideran a las mujeres como su propiedad, como un adorno, y no les permiten salir de casa. Para una mujer casarse es como caer prisionera. Considerando la mentalidad de nuestra sociedad, no se puede ni contemplar la posibilidad de que las mujeres casadas formen parte de las Unidades de Protección Femeninas. Queremos crear una nueva sociedad", sostiene.
¿Qué le deparará el futuro a Gulán y a otras jóvenes kurdas en el campamento de entrenamiento? Véalo en el programa Especial de RT.