mércores, 18 de novembro de 2015

El paso al frente de Francia, el crecimiento del ISIS, las injerencias (2)

Este artículo es la segunda parte de: "Cómo surge el ISIS, cómo se financia, quién hace la vista gorda" 

La dominación extranjera, al servicio de intereses ajenos a la población local, nunca fue bien percibida en Oriente Próximo. Las injerencias y operaciones militares actuales tampoco lo son. 

En los últimos años París ha querido situarse en 1ª línea de la geopolítica, impulsando operaciones militares en Libia o Malí, con consecuencias nefastas.

Con cada bomba, con cada discurso desafiante, con cada retórica racista, el Daesh ganará nuevos adeptos
 

http://www.eldiario.es/


Identifican al parisino Ismael Omar Mostefai como autor de la masacre en Bataclan
Identifican al parisino Ismael Omar Mostefai como autor de la masacre en Bataclan EFE

El paso al frente de Francia

Dijo Hollande que la masacre de París es un acto de guerra, pero lo cierto es que Francia lleva participando en guerras desde hace tiempo.
En los últimos años nuestro país vecino ha querido situarse en primera fila de la geopolítica, en busca de una mayor influencia internacional. Para ello abanderó la defensa de la intervención militar en Libia, de la mano del filósofo Bernard-Henri Levy, quien ayer mismo pedía, en una huida hacia adelante, más tropas en el terreno sirio y más guerra.
Con la excusa de liberar una ciudad de las garras del ejército de Gadafi, una coalición militar liderada por Francia y Reino Unido -con compañeros de dudosa reputación- armó en 2011 a grupos yihadistas y a individuos que antes habían participado en la guerra contra EEUU en Afganistán.
Aquella operación prosiguió durante meses y no paró hasta que Francia y EEUU asesinaron extrajudicialmente a Gadafi. Fue llamativo que ambos países se disputaran, cual botín, la autoría de un asesinato que violaba la ley internacional.

“Llegamos, vimos, murió”

Libia quedó fragmentada y dividida en milicias armadas por Occidente, algunas de ellas extremistas. No importó. Hillary Clinton no pudo evitar aquello de “llegamos, vimos y murió”, comentando el asesinato de Gadafi. El salvaje oeste volvía a ser reivindicado. ¿Para qué hay cárceles y tribunales cuando se puede ejecutar a alguien sin más?
Libia se convirtió en arsenal de yihadistas armados que participarían en el horror actual que vive tanto ese país como Siria.
Francia también impulsó una intervención militar en Malí en 2013, enviando tropas galas al terreno. 
Hillary Clinton celebrando el asesinato de Gadafi: "Llegamos, vimos y murió"
Hillary Clinton celebrando el asesinato de Gadafi: "Llegamos, vimos y murió"

Los papeles en Siria

Desde 2011 varios servicios secretos occidentales, así como unidades especiales de EEUU, estuvieron presentes en Siria, estudiando a qué grupos de la oposición apoyar y armar.
Ya en 2012 escribí en el libro “Yo muero hoy. Las revueltas en el mundo árabe” cómo Francia o Reino Unido, así como Arabia Saudí, Emiratos o Qatar, estaban ofreciendo apoyo logístico, militar o de inteligencia a diversos grupos “rebeldes”, algunos de ellos yihadistas.
La apuesta de Obama fue la estrategia del desgaste: dejar que los bandos implicados se debilitaran entre ellos, apoyando a determinados grupos de la oposición pero sin facilitar armamento pesado y evitando un desenlace.
En 2014 comenzó una campaña de bombardeos aéreos por EEUU y aliados del Golfo y en septiembre de este año se unió Francia. No es la primera vez por tanto que aviones franceses atacaban posiciones del Daesh. 
Irán y Rusia estuvieron presentes respaldando al régimen de Bashar al Assad, que no dudó en golpear duro en sus bombardeos sobre zonas urbanas en un intento por acabar con la oposición, a costa de muerte y destrucción, lo que contribuyó al aumento del extremismo.

El Daesh en Siria

Con la llegada a Siria de una delegación del “Estado Islámico” de Irak en agosto de 2011 se puso en marcha el “Estado Islámico” de Irak y Siria, que se asentó en varias áreas suníes del país, algunas de ellas cercanas a la frontera de Turquía, donde han operado los servicios secretos turcos, que han hecho la vista gorda ante las idas y venidas de los yihadistas. Como apuntaba en la primera parte de este artículo, varios actores regionales se han beneficiado de la existencia del ISIS.
En 2013, tras la toma de algunas ciudades importantes de Irak, el ISIS se hizo fuerte y popular entre algunos sectores de jóvenes musulmanes marcados por la guerra o por la desafección. A ello ha contribuido su sofisticada campaña propagandística a través de Internet.
El ISIS en Siria
El ISIS en Siria

Sykes-Picot

El ISIS ha proclamado en un vídeo que Sykes-Picot se ha acabado, y muchos en la región opinan que estamos ante un segundo Sykes-Picot.
El acuerdo de Sykes-Picot, llamado así por el apellido de sus dos valedores, fue suscrito de forma secreta en 1916, en la I Guerra Mundial, entre Francia y Reino Unido. A través de él ambas potencias se repartían el control de Oriente Medio en caso de una victoria militar: Francia ejercería su influencia sobre los actuales Siria y Líbano, y Reino Unido sobre Transjordania (la actual Jordania y Cisjordania), Palestina e Irak.
Así lo acordaron y así se hizo, a pesar de que sus promesas a la población local habían sido otras. La independencia ansiada por los árabes cayó en saco roto. Sykes-Picot convirtió antiguas provincias del Imperio otomano en países, dibujó fronteras a su antojo y repartió un suculento pastel entre París y Londres.

El papel de Francia en la zona

Desde 1920 y hasta la década de los 40 Francia ejerció su control sobre la Gran Siria, que comprendía lo que hoy conocemos como Líbano y Siria. En Líbano se impuso un sistema de reparto de poder en función de la confesión religiosa fomentado por París, interesado en beneficiar a los cristianos.
Ese sistema estableció la presencia en el Parlamento de seis cristianos por cada cinco musulmanes, a pesar de que estos eran mayoría en el país. Aquello estableció una división de facto entre las diferentes religiones. 
El general francés Gouraud desfilando por las calles de Alepo en 1920
El general francés Gouraud desfilando por las calles de Alepo en 1920

“La Cruz sobre la Media Luna”

En Siria Francia también ejerció su mandato imponiendo sus intereses, violando la independencia que el rey Faisal I había declarado en 1920 y declarando Siria como su “colonia”.
El oficial francés Goraud comandó sus tropas hasta Damasco, ocupó la ciudad y aplastó una revuelta popular contra el mandato de París, en la batalla de Maysalum. Tras ello, Goraud se dirigió a la tumba de Saladino, la pateó y, según se le atribuye hasta hoy, dijo:
“Despierta, Saladino. Hemos regresado. Mi presencia aquí consagra la victoria de la Cruz sobre la Media Luna”.
A pesar de la represión francesa, en los siguientes años se sucedieron varias revueltas en Siria y Líbano en contra de la dominación extranjera. Es importante tener en cuenta cómo esta lleva siendo percibida desde hace décadas. 

Las injerencias

En 1948, en territorio vecino a Siria, nacería el Estado de Israel, auspiciado por la ONU, las potencias occidentales y la URSS y con la oposición de los países árabes de la zona, que veían peligrar sus propios territorios.
Cuatro años antes, cuando dos rabinos habían ido a la Casa Blanca pidiendo un Estado judío en Palestina al presidente Roosvelt, este dijo: “Pensando en ello, dos hombres, dos hombres sagrados, vienen aquí a pedirme que permita que millones de personas sean asesinadas en una yihad”.
También entonces Hannah Arendt explicó su oposición al sionismo alegando que las políticas judías en Palestina dependerían de la protección de las grandes potencias. Y así ha sido. Occidente ha seguido desde entonces tomando partido por la ocupación israelí, que sigue en Cisjordania, Jerusalén Este, Gaza y los Altos del Golán de Siria.
La permisividad de Occidente con semejantes políticas, en comparación con sus castigos a los árabes, tiene sin duda consecuencias que habría que valorar.
La era colonial en Oriente Próximo y las injerencias -como el golpe de Estado de la CIA y Reino Unido contra el gobierno democrático iraní de Mossadeq- desembocaron en la creación de organizaciones árabes de resistencia armada o, en el caso iraní, en la revolución islámica del 79.
En los años setenta los movimientos árabes seculares dominaban la escena, pero empezaron a crecer algunos grupos religiosos islámicos, impulsados y apoyados por regímenes conservadores que querían menguar la influencia de ese nacionalismo árabe laico predominante hasta entonces.
Tropas de ocupación de EEUU en Irak / EFE
Tropas de ocupación de EEUU en Irak / EFE

El punto de inflexión

Y llegamos de nuevo al punto de inflexión: la guerra de Afganistán y los integristas islámicos que recibieron armas y financiación de EEUU o Arabia Saudí para combatir a la URSS en suelo afgano.
Al mismo tiempo Israel invadía Líbano, lo que provocó la creación de Hezbolá, que en 1983 perpetró un enorme atentado suicida contra el cuartel de los marines estadounidenses en Beirut y contra un puesto de mando francés.
A la vez en Palestina estallaba la primera Intifada y, al calor de la represión israelí, surgió la oganización de resistencia armada palestina Hamás. También nacían la Yihad Islámica y grupos extremistas egipcios.
Pocos años después en Argelia, excolonia francesa, se producía un golpe de Estado para impedir que el Frente Islámico de Salvación, que había ganado las elecciones en primera vuelta, pudiera gobernar. De ese modo nació el GIA, Grupo Islámico Armado, que protagonizó uno de los primeros atentados yihadistas registrados en Francia.
Todo aquello supuso la consolidación del islamismo y el extremismo en los grupos armados que luchaban o por la independencia, o contra la ocupación, o simplemente ya por la yihad. El remate final lo pusieron la invasión de Afganistán en 2011, la ocupación de Irak en 2003 y el infierno que provocaron. 
En 2006 nuevamente Occidente no quiso reconocer al ganador de unas elecciones democráticas cuando Hamás arrasó en los territorios palestinos. Posteriormente en 2013 en Egipto un golpe de Estado respaldado por sectores occidentales derrocó al gobierno de los Hermanos Musulmanes elegido en las urnas e instauró una fuerte represión, lo que ha provocado que algunos jóvenes egipcios, radicalizados, hayan viajado a Siria para unirse a la guerra.
Lo mismo ha ocurrido en Siria, donde la guerra y la represión solo han engendrado fanatismo y dolor.

Con cada intervención...

El exgeneral estadounidense Wesley Clark dijo hace unos meses que “EEUU usó el Islam radical para luchar contra los soviéticos en Afganistán. Rogamos a los saudíes que pusieran dinero; y lo hicieron”.
También este año un antiguo enviado especial de la ONU, Lakdar Brahimi, que trabajó en Irak y Afganistán, atribuyó la emergencia del ISIS a la invasión de Irak:
“No había justificación para la guerra de Irak y todos pagamos las consecuencias”.
Las guerras en las que Occidente lleva años involucrado no solo no han parado el terrorismo, sino que este ha aumentado. 
Con cada bomba sobre determinadas zonas de Siria, con cada discurso desafiante, con cada retórica racista, el ISIS ganará nuevos adeptos no solo en Oriente Próximo, sino también en barrios deprimidos de Europa como en el que vivía uno de los terroristas de París.
Este escrito es un simple repaso, poco completo porque este formato lo impide, pero suficiente para mostrar que, a pesar de lo que algunos insinúan en programas y tertulias, el extremismo violento que se ejerce en nombre del Islam no procede de ningún ADN connatural a una religión o a una etnia; que no surge por ciencia infusa de la nada; que todo tiene un contexto político e histórico; que para buscar soluciones a los problemas hay que analizar sus causas.

martes, 17 de novembro de 2015

9 Multinacionales del Chocolate que explotan niños en África

RAUL MANNISE
http://ecocosas.com/

La producción de chocolate a menudo esconde una amarga verdad. El caco se produce en su mayor parte en países africanos por cuestiones climáticas y por que allí es muy fácil conseguir niño para hacer el duro trabajo pagando nada o muy poco a sus familias, en una situación de explotación infantil e incluso de esclavitud.
Y esto es aprovechado por las grandes multinacionales para obtener materia prima barata!
niño-explotado-chocolateEn septiembre pasado, se ha presentado una demanda en contra de algunas empresas muy famosas – entre los que se encuentran nombres muy conocidos, como Mars y Nestlé – que para producir sus chocolates, utilizan niños en África occidental, lugar donde se producen las dos terceras partes de la cacao utilizado en el mundo.
Las demandas contra las empresas fueron presentadas por Hagens Berman Sobol Shapiro, con el argumento de que los gigantes de chocolate tienden a hacer la vista gorda a las violaciones de los derechos humanos por parte de sus proveedores de cacao en África Occidental. Estas empresas engañan a los consumidores, ya que se presentan como social y éticamente responsables, cuando en realidad saben que el cultivo y la cosecha de cacao se lleva a cabo en condiciones inhumanas.
De acuerdo con un estudio realizado por la Universidad de Tulane (E.E.U.U.), mencionado en la denuncia de las grandes empresas de chocolate, solo en Costa de Marfil, tienen a más 4.000 niños en condiciones de trabajo forzoso para la producción de su cacao. Algunos niños son vendidos a traficantes por sus padres desesperados ante la pobreza, mientras que otros son secuestrados. Estos traficantes de esclavos modernos venden a los niños a los propietarios de las plantaciones de cacao.
Los niños se ven obligados a vivir en lugares aislados, se les amenaza con palizas, son encerrados por la noche para que no huyan y obligados a trabajar durante largas horas, incluso cuando están enfermos, de acuerdo con las denuncias a las empresas. Los niños llevan bolsas tan grandes y pesadas, que los exponen a graves lesiones. La edad de estos niños esclavizados oscila entre los 11 y los 16, pero también puede haber casos de niños menores de 10 años.
A continuación les dejamos la lista de estos nueve gigantes del cacao, que prefieren hacer la vista gorda y tener cacao a un buen precio.
1. Hershey
2. Mars
3. Nestle
4. ADM Cocoa
5. Guittard Chocolate Company
6. Godiva
7. Fowler’s Chocolate
8. Kraft
En 2001, en los Estados Unidos, la FDA habían solicitado se pusiera una etiqueta “esclavo libre” en chocolates producidos en el país, pero las empresas se negaron y dicen que planean implementarlo recién en el 2020.
Mientras tanto, entre 2009 y 2014 el número de niños que trabajan en el sector del cacao aumentó un 51%.
Hay un grupo de empresas concinentes que si han cortado con la cadena de explotación infantil y son las siguientes:
1. Clif Bar
2. Green and Black’s
3. Koppers Chocolate
4. L.A. Burdick Chocolates
5. Denman Island Chocolate
6. Gardners Candie
7. Montezuma’s Chocolates
8. Newman’s Own Organics
9. Kailua Candy Company
10. Omanhene Cocoa Bean Company
11. Rapunzel Pure Organics
12. The Endangered Species Chocolate Company
13. Cloud Nine

¿Qué podemos hacer?

Podemos evitar comprar productos de empresas que explotan niños sobre la base de un sistema inaceptable para el cultivo y la producción de cacao, y elegir aquellas que ofrecen garantías de respeto a los trabajadores y al medio ambiente.
Para profundizar en el tema de la explotación relacionados con la producción de cacao y el chocolate, le sugerimos ver el documental “El lado oscuro del chocolate” en el vídeo con subtítulos en castellano, que les dejamos a continuación.

No solo París sufrió atentados, Líbano de luto por 43 muertos y 200 heridos

http://desinformemonos.org.mx/


Un día antes de los múltiples atentados en la capital francesa y que han causado 127 muertos, una doble explosión sacudía los suburbios de Beirut, capital del Líbano, provocando al menos 43 muertos y 200 heridos, según fuentes de la Cruz Roja libanesa y otras oficiales citadas por el diario libanés The Daily Star. El atentado, reivindicado por el autodenominado Estado Islámico (IS), ha tenido lugar en el barrio de Bourj el Barajneh, un área poblada mayormente por habitantes de confesión chií y bastión del partido-milicia Hezbollah.

En París, el presidente Hollande ha declarado en su comparecencia que los atentados de anoche constituyen “un acto de guerra del Estado Islámico”, y ha explicado que los ataques “se organizaron en el exterior, con cómplices internos”. Uno de los presuntos atacantes muertos era ciudadano francés.

Los ataques en Beirut y París fueron reivinciados por el Estado Islámico en comunicados por internet. “Los soldados del califato pudieron colocar una motocicleta explosiva en la calle Huseiniyah, en Burch Barachne, donde Hizbulá tiene su sede”, señala el mensaje, que añade que “otro soldado con un cinturón explosivo dio su vida”. La nota agrega: “No nos calmaremos hasta que nos venguemos”, en referencia a las tropas militares de Hezbollah que combaten contra los yihadistas en el norte de Siria.

En Francia, un audio y un documento difundidos en árabe y francés a través de foros de internet asociados con el grupo terrorista, reivindicaron que ocho militantes del grupo con cinturones explosivos y fusiles de asalto eligieron “minuciosamente” los lugares para golpear el corazón de la capital francesa.

Según el comunicado, seleccionaron el estadio de futbol de Francia, donde jugaban las selecciones francesa y alemana, porque son dos países que participan en la coalición contra el Estado Islámico, y porque asistía el presidente François Hollande. En el caso de la sala Bataclan, donde asesinaron a 80 personas, el objetivo fue “porque estaban reunidos centenares de idólatras en una fiesta perversa”, referente al concierto que estaba dando Eagles of Death Metal, un grupo estadounidense de hard rock que logró huir por una puerta detrás del escenario.

Terror traspasa fronteras

En un mes, el Estado Islámico se ha atribuido cuatro atentados que han dejado casi 600 muertos. El pasado 10 de octubre, varios suicidas se inmolaban en una manifestación prokurda en Ankara, Turquía, matando a 102 personas y causando cientos de heridos más. Y 20 días después, un avión con 224 pasajeros, la mayoría de nacionalidad rusa que se dirigían a San Petersburgo procedentes del centro turístico egipcio Sharm el Sheikh, morían tras estrellarse en la península del Sinaí. Investigadores señalan que pudo ser un bomba colocada en el equipaje. También hay que recordar el asalto al semanario francés Charlie Hebdo en enero, que dejó 17 muertos, la mayoría parte de la plantilla de la publicación satírica.

Esta internacionalización de acciones reivindicadas por el Estado Islámico llega cuando el escenario de la guerra en Siria ha cambiado por la irrupción de Rusia, que ha apoyado el régimen de Bashar Al-Asad con bombardeos a posiciones del grupo terrorista, pero también a enclaves de los rebeles del Ejército Libre Sirio. Estos últimos reciben suministros de armamento por parte de Estados Unidos, quien también da apoyo aereo a las milicias kurdas que se enfrentan contra los militantes del IS en Irak y Siria.

Francia, junto con Marruecos,Irán, Canadá, Jordania, Reino Unido, Turquía y Australia, tienen efectivos militares en territorios sirios e iraquies, que junto con el liderazgo de Estados Unidos, combaten las milicias extremistas del Estado Islámico y Al Qaeda.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos informó que casi la mitad de las víctimas de los bombardeos que está realizando Rusia, son civiles. En las últimas semanas, más de 120 habrían muerto y desde octubre de 2014, los aviones de Al-Asad han asesinado a más de seis mil civiles.

A visión PlayGround

"Chámao Alá, Yhavé, Deus… Ningún deus está contento mentres maten no seu nome”.

Beirut secase as bágoas tralo atentado suicida do pasado xoves, a mans do Estado Islámico. E tamén se pregunta por que seus mortos non valen tanto para a comunidade internacional como os de París.

Nestes días cheos de mensaxes alarmistas e receos cara aqueles que consideramos diferentes, é bo saber que, no fondo, hai unha maioría silenciosa empeñada en desterrar o odio e conseguir a paz.

Siete preguntas incómodas sobre ISIS y las guerras contra el terrorismo

Iñigo Sáenz de Ugarte
http://www.eldiario.es/

Estado Islámico reforzó hace un mes su propaganda sobre Francia con un video musical llamando a la yihad
Militantes de ISIS en un vídeo difundido por esa organización.
¿Es el terrorismo yihadista el más peligroso?
Sí, para los musulmanes. Hace unos días, ISIS asesinó a 37 civiles en Beirut en una zona habitada en su mayoría por chiíes. En nuestros países, nadie puso en circulación hashtagso campañas de homenaje. Incluso muchos medios titularon que el atentado se había producido en una “zona controlada por Hizbolá”. No se hacen hashtags por Hizbolá.
En las guerras de Irak y Siria decenas o centenares de miles de musulmanes han muerto en esas guerras civiles cuyo punto de arranque fue la invasión norteamericana de Irak. No lo olvidemos. El derrocamiento de Sadam Hussein tenía como objetivo no ya acabar con una dictadura, sino rediseñar las fronteras políticas de Oriente Medio e iniciar una nueva era. “Seremos recibidos como libertadores”, dijo Cheney en marzo de 2003.
Fue uno de los grandes errores históricos de siempre, a la altura de la invasión soviética de Afganistán o la decisión de Hitler de lanzarse sobre la URSS. Reforzó a Irán al llevar a sus aliados al poder en Bagdad y alentó una paranoia creciente en los regímenes suníes sobre el creciente poder de los chiíes. La campaña de bombardeos saudíes en Yemen debe mucho, casi todo, a esa confrontación que se repite con distintas formas en varios puntos de Oriente Medio y ha creado suficientes monstruos como para que nos atormenten durante años. Siempre estamos a tiempo de crear más.
¿Es ISIS, como antes Al Qaeda, un amenaza real e inminente para los habitantes de Europa y EEUU?
La horrible carnicería de París nos lleva a pensar que el terror tiene en este planeta la forma de un joven musulmán fanático que hará lo que sea para matar a un europeo o norteamericano. La realidad indica que eso no es cierto. En EEUU, es más fácil acabar tiroteado por un compatriota.
Pero hay muertes que no exigen lanzar una guerra universal.

Evidentemente, si el que comete una matanza es un ultra cristiano, no hay que profundizar demasiado. Es sólo un loco. Su odio no representa a nadie y aquí no hay nada más que ver.
¿Nos enfrentamos a una guerra que hay que afrontar como tal y sin contemplaciones?
Ese es el punto de vista de los halcones y de los que piensan que no hay problema estratégico que no se pueda solucionar matando gente. Son los que creen que cada año nos enfrentamos al dilema de Neville Chamberlain y que ignoramos que siempre hay que luchar contra el mal absoluto con las armas en la mano.
Desde 2001, los países occidentales han invadido Afganistán e Irak. Han lanzando sus drones sobre Pakistán, Yemen y Somalia en una campaña permanente que nunca tendrá fin. Han impuesto en Libia una zona de exclusión aérea que propició el derrocamiento de Gadafi. Han tolerado la invasión saudí de Yemen. Han reconstruido ejércitos como el iraquí que se han revelado como una banda mediocre y corrompida. Han anunciado que el régimen sirio debía desaparecer, ayudado a algunos grupos insurgentes y tolerado que saudíes y turcos armen a los más peligrosos de los enemigos de Asad. Han lanzado una campaña de bombardeos contra ISIS que lleva ya 8.125 ataques aéreos hasta el 12 de noviembre (con un coste de 5.000 millones de dólares, una media de 11 millones diarios), a la que ahora se ha sumado Rusia.
No parece que en catorce años la ideología oficial de Occidente haya sido el pacifismo. Sarkozy ha dicho que “nada puede ser como antes, debe ser una guerra total”. Entonces, ¿cómo definiría lo que ya ha ocurrido desde 2001?
¿Es una guerra contra el Islam en la que todos los musulmanes son sospechosos?
Nada gustaría más a los yihadistas que se extendiera esa idea en Europa. No hay que negar que muchos europeos piensan así, de lo contrario Marine Le Pen no insistiría tanto en ello. Para ISIS, sí es una guerra de civilizaciones frente al Occidente de los “cruzados” en la que pretenden reclutar a los musulmanes para convencerles de que la “yihad” que les exige su religión no consiste en esforzarse en vivir bajo sus preceptos, sino embarcarse en una guerra permanente contra los infieles.
Precisamente, eso es lo que sostenía una y otra vez Al Qaeda. Pensemos en todos los artículos tras el 11S que nos alertaban de que la organización de Bin Laden pretendía llevar el Islam al corazón de Europa, recuperar “Al Andalus” y sus glorias del pasado. Era la guerra definitiva en la que la típica pusilanimidad europea hacía prever un futuro oscuro.
Nada de eso ocurrió. No hubo ningún Al Andalus yihadista. Los musulmanes de Francia, Reino Unido y España no se rebelaron contra sus amos paganos. Bin Laden acabó escondido en un chalé viendo cintas de vídeo, fue eliminado a sangre fría y su cuerpo, tirado al mar. Su organización en Irak fue aniquilada (aunque resucitaría con otro nombre, el de ISIS, gracias a ese Estado fallido que es Irak y a la guerra siria).
Hay otra forma de ver lo que Bin Laden consiguió por si nos da alguna pista sobre lo que pasará con ISIS. En una época en la que a los líderes europeos les cuesta dejar su huella, podríamos preguntar si no es cierto que Bin Laden tendría razones, si siguiera vivo, para presumir de sus logros.
En cierto modo, esa guerra permanente ha tenido en Occidente un precio terribleen términos políticos, económicos y morales. Nuestros inmaculados valores se defendieron en la prisión de Abú Ghraib desnudando a los presos y colocándoles una correa en el cuello; en Haditha, Irak, asesinando a sangre fría a hombres, mujeres y niños; y en las prisiones ocultas de la CIA aplicando el ‘waterboarding’ a los sospechosos de terrorismo.
Me pregunto de dónde sacarán algunos que la prosperidad de Occidente nos ha vuelto blandos.
¿Cómo se alimenta la base ideológica del yihadismo?
La superioridad racista y xenófoba que sienten los yihadistas tiene uno de sus principales orígenes contemporáneos en el wahabismo saudí. A partir de aquí, no es necesario escribir más. En estos momentos tan dolorosos sería de mal gusto destacar que los valores republicanos franceses tienen un precio, eso sí, muy alto. Francia venderá a Riad todas las armas que necesite, por ejemplo para sostener futuras guerras como la actual de Yemen. Quizá esas armas vuelvan para despertarnos de nuestros sueños dentro de unos años, aunque habrá quien diga que somos inocentes. Lo nuestro sólo eran negocios.
¿Existe una amenaza interior en Occidente, una quinta columna yihadista?
Si fuera así, hace tiempo que atentados como los de Madrid, Londres y París se habrían repetido con una frecuencia insoportable. Pero es cierto que Francia tiene un grave problema. Cualquiera que conozca Londres y París conoce las diferencias entre ambas ciudades, sabe que en la capital francesa una generación de jóvenes, hijos y nietos de inmigrantes, ha crecido en su rechazo al Estado y el odio al único organismo público con el que tienen relación, la Policía. No conocen nada de laégalité y fraternité que aparecen en las grandes declaraciones de los políticos. 
Los poderes públicos sí hacen promesas, muchas, sobre la necesidad de que el Estado no abandone a las banlieues. Diez años después de los disturbios de 2005,“nada ha cambiado”.
Muchos de esos jóvenes se conforman con una cierta violencia de baja intensidad con la que responder a las injusticias, sean reales o exageradas. Algunos pueden ir más lejos y el Estado empieza a temer que sean demasiados como para controlarlos.
¿Significan los atentados de París que ISIS está más fuerte que nunca?
En los últimos días, los yihadistas han sufrido claras derrotas en la guerra siria. Una, ante los kurdos de las milicias del YPG, con el apoyo norteamericano, en la localidad de Sinjar, y la segunda en la provincia de Alepo, donde el Ejército ha levantado el sitio de la base de Kuweiris.
No está más fuerte que hace seis meses. No tiene ninguna posibilidad de avanzar hacia Damasco, mucho menos con el apoyo aéreo ruso a Asad. EEUU está aumentando sus suministros a los kurdos, su única manera de debilitar a ISIS sin fortalecer al mismo tiempo a Al Qaeda o Asad.
Pero hay que aceptar que mientras haya una guerra en Siria y el Estado iraquí sea incapaz de controlar su territorio, ISIS seguirá existiendo.
Cabe una posibilidad muy preocupante, que los yihadistas decidan que su “califato” no verá aumentar el territorio que controlan en Siria, y que su próximo campo de batalla está en Europa. Que quieran emular a la Al Qaeda de Bin Laden y su proyecto de atacar al “enemigo lejano”. Causarán mucho dolor, pero correrán el mismo destino.

Cómo surge el ISIS, cómo se financia, quiénes hacen la vista gorda (1)

El ISIS nació al calor de la ocupación y la fragmentación de Irak. El desmantelamiento de las fuerzas armadas iraquíes por parte de EEUU contribuyó a su fortalecimiento. Y la guerra siria fue clave para su crecimiento.

Turquía y Arabia Saudí, aliados de Occidente, son territorios epicentros de la financiación del ISIS. Turquía ha permitido el flujo de camiones que cruzan la frontera cargados de petróleo procedente de los campos sirios controlados por el "Estado Islámico"

El ISIS ha debilitado y mantenido ocupados a enemigos de Israel, Turquía y Arabia Saudí

OLGA RODRÍGUEZ
http://www.eldiario.es/


Hollande asegura que Francia "no tendrá piedad" con los terroristas
Hollande asegura que Francia "no tendrá piedad" con los terroristas EFE

Los inicios de lo que después sería el ISIS

Los antecedentes que dieron lugar al ISIS surgen en el contexto de la ocupación de Irak. Tras la toma del país por las tropas británicas y estadounidenses (y españolas hasta 2004), se formaron diversos grupos armados para luchar contra los invasores.
Entre ellos aparece la autodenominada organización de la base yihadista en Mesopotamia (procedente de Jamaa al Tawhid wal-Jihad, nacida en 1999), conocida en la prensa como Al Qaeda en Irak. Posteriormente se uniría a otros grupos bajo el nombre primero de Consejo de Muyaidines y después, en 2006, Estado Islámico de Irak. 

El contexto en Irak

Miles de iraquíes fueron detenidos en cárceles secretas estadounidenses, donde recibieron torturas diarias. Algunos arrestados desaparecían para siempre. Otros reaparecían años después devastados por las torturas, y con una sobrevenida, inquebrantable y extremista fe religiosa. 
Tras la ocupación EEUU desarticuló inmediatamente las Fuerzas Armadas iraquíes, criminalizó el partido Baaz e integró a milicias sectarias en las nuevas fuerzas de seguridad iraquíes para luchar contra la resistencia. Fomentó las divisiones y entrenó a integrantes de milicias policiales que sembraron el terror.
Fue lo que se llamó los escuadrones de la muerte, comandos que arrestaron a miles de jóvenes suníes, muchos de los cuales aparecían semanas después muertos en las calles de ciudades como Bagdad, con orificios de bala en la cabeza, pies o pulmones, con huesos rotos, cráneos aplastados, piel quemada o arrancada, signos de descargas eléctricas u ojos fuera de sus órbitas.
Cientos de miles de familias huyeron del país. En tan solo unos meses más de cinco millones de iraquíes se convirtieron en refugiados. Dos millones y medio de ellos se instalaron en Siria.
En poco tiempo Irak, que había sido un país donde muchos chiíes y suníes convivían juntos, donde un elevado porcentaje de los matrimonios eran mixtos, donde no había grandes tensiones sectarias, se convirtió en un infierno. Muchos antiguos integrantes de las Fuerzas Armadas desmanteladas compartieron celda con miembros de grupos religiosos que iban radicalizándose a medida que aumentaba la violencia y la represión.
Fragmento de un vídeo del ISIS o Daesh
Fragmento de un vídeo del ISIS o Daesh

El grupo de la cárcel de Camp Bucca

Abu Baker Al Bagdadi, que se convertiría en 2010 en el líder del Estado Islámico de Irak, fue arrestado por los estadounidenses en 2004 en la ciudad de Faluya, duramente golpeada por las fuerzas de ocupación, que bombardearon viviendas, mercados, escuelas, hospitales y emplearon fósforo blanco, un armamento letal que abrasa la piel de sus víctimas. El dolor provocado en aquella ciudad es recordado hasta día de hoy por sus habitantes.
Al Bagdadi fue enviado a la cárcel de Camp Bucca, donde las torturas estaban a la orden del día. Algunos se empaparon allí de las doctrinas más extremistas y desvirtuadas del Islam, como el wahabismo. De aquella prisión saldrían muchos hombres listos para integrar las filas del Estado Islámico (ISIS o Daesh).

Las revueltas en Irak

En 2010, en un Irak totalmente roto, irrumpió un movimiento pacífico de protesta contra el gobierno central, que tomó fuerza tras el estallido de las revueltas en Túnez o Egipto en 2011.
Entrevisté por aquél entonces a uno de los organizadores de aquellas manifestaciones iraquíes, Udai Al Zaidi, hermano del famoso periodista que arrojó un zapato a George Bush y fue encarcelado por ello. Al Zaidi, chií, se manifestaba en Irak con miles de suníes y chiíes más, contra un gobierno al que tachaban de corrupto y sectario.
El gobierno de Al Maliki, aferrado al poder, reprimió aquellas multitudinarias protestas empleando balas contra los manifestantes, y apoyado por el Ejército estadounidense. Murieron cientos de personas y miles fueron encarceladas.
Manifestantes iraquíes en 2011 tratando de derribar un muro de la Zona Verde controlada por EEUU. En la misma época en Siria estallaban las revueltas
Manifestantes iraquíes en 2011 tratando de derribar un muro de la Zona Verde controlada por EEUU. En la misma época en Siria estallaban las revueltas

El 'Estado Islámico' en Siria

La represión gubernamental iraquí contra todo tipo de queja o protesta aumentó y llevó al extremismo a algunos sectores de la oposición.
Lo mismo ocurrió en Siria, donde las revueltas habían estallado en marzo de 2011. El 'Estado Islámico' de Irak envió una delegación a Siria en agosto de 2011, cuando la guerra civil siria ya estaba en marcha, tras el aplastamiento de las revueltas por Bashar al Assad. 
El líder del 'Estado Islámico' de Irak, el clérigo Al Bagdadi, formateado tras su paso por la cárcel de Camp Bucca y la guerra, anunció en 2013 la creación del 'Estado Islámico' de Irak y Levante (Siria). 

El auge del ISIS 

En 2014 el 'Estado Islámico' se hizo fuerte en Siria e Irak. Miles de hombres del ISIS, armados y protegidos con humvees y tanques, tomaron varias ciudades iraquíes sin apenas resistencia.
Contacté entonces con algunos antiguos efectivos de las fuerzas armadas iraquíes desmanteladas por EEUU y de varios grupos de la resistencia iraquí. En un momento en el que ellos mismos habían ganado posiciones en territorio iraquí, se hacían la siguiente pregunta:
¿Interrumpimos nuestra lucha contra nuestro enemigo, el gobierno de Al Maliki [apoyado por EEUU], para luchar contra el Estado Islámico, superior en número y fuerza a nosotros, o nos unimos al Daesh, a pesar de nuestras diferencias, para evitar ser derrotados?
La respuesta elegida por muchos fue la segunda. Prefirieron ser cómplices que enemigos.
Quién les iba a decir a algunos oficiales de las fuerzas del laico Baaz iraquí en 2003 que años después combatirían mano a mano con yihadistas extremos que proclamaban un Califato y dictaban las normas más violentas y medievales en nombre de un distorsionado e instrumentalizado Islam.
Abu Baker Al Bagdadi se convirtió en líder del Daesh (ISIS) en 2010. Iraquí arrestado en Faluya e internado en Camp Buca
Abu Baker Al Bagdadi se convirtió en líder del Daesh (ISIS) en 2010. Iraquí arrestado en Faluya e internado en Camp Buca

La toma de más territorio

Grupos suníes de diversa procedencia, solo unidos por un enemigo común, terminaron integrando las filas del Daesh.  Tomaron varias ciudades iraquíes y llegaron  muy cerca de Bagdad. Apenas encontraron resistencia por parte del ejército iraquí, marcado por la corrupción:
“Los militares se fueron corriendo, no había aviones, no había nada que los parara. Para ser sincero, los únicos que hicieron algo para detener [al Daesh] fueron los militares iraníes y las milicias chiíes”, confesaba recientemente el exministro de Defensa iraquí Ali Allawi en un documental de Al Jazeera.
Desvincular Irak como contexto y desarrollo del Daesh sería hacer un análisis cojo de su evolución. En 2014, tras la toma de un amplio territorio en Irak, el Daesh proclamó el Califato del Estado Islámico de Irak y Siria, controlando un espacio similar al de Jordania. A sus filas se unieron chechenos, musulmanes procedentes de los Balcanes, del norte de África y de Asia. 
En agosto de 2014 llegó la respuesta internacional. Obama prometió acabar con el Daesh, y una alianza militar integrada por EEUU, Arabia Saudí, Emiratos o Jordania empezó a bombardear focos supuestamente controlados por el grupo terrorista.

La vista gorda y la financiación

El Daesh ha sido visto por algunos actores regionales -Israel, Turquía, Arabia Saudí, etc- como un arma potencial contra Irán. Ha mantenido débil al régimen chií de Irak y ha tenido ocupados a grupos enemigos de Israel, como Hezbolá, que lucha en Siria contra diversos grupos de la oposición, entre ellos el Daesh.
Turquía ha hecho la vista gorda ante el Daesh. El primer ministro Erdogan ha querido ver en movimientos islamistas radicales una forma de detener tanto la influencia chií en la zona como a los kurdos. Ha permitido el paso de yihadistas por su frontera, ha bombardeado a las YPG kurdas -unidades de protección popular- cuando se suponía que esos ataques tenían que dirigirse al Daesh, y ha permitido el flujo de camiones que cruzan la frontera cargados de petróleo procedente de los campos sirios controlados por el ISIS.
De ese modo cree evitar la posibilidad de una soberanía de los kurdos -que están luchando contra el Daesh- junto a su territorio.
La compra de petróleo en el mercado negro turco ha sido uno de los modos más eficaces de financiación para el Daesh, junto con el cobro de grandes sumas de dinero por el rescate de algunos secuestrados.
También recibe apoyo económico de individuos saudíes ante los que el régimen de Riad hace la vista gorda. Esas personas entregan dinero al Daesh y hacen lobby por él, presionando para que otros lo apoyen.

La guerra contra el terror

Los aliados de EEUU en Siria en la coalición que bombardea el país han sido entre otros la monarquía absolutista de Arabia Saudí, que sigue consintiendo el apoyo al Daesh desde su país.
Washington y los saudíes también operan juntos, con Emiratos, en la coalición que bombardea Yemen, donde están creando más caldo de cultivo para el terrorismo con ataques como el que el pasado septiembre mató a 131 personas e hirió a cientos más.
Las matanzas como la de París son habituales en Oriente Próximo y Medio, ya sea por ejércitos o por grupos terroristas. La llamada guerra contra el terror, la estrategia de las bombas y las intervenciones, se ha mostrado ineficaz: lejos de menguar, el terrorismo y la violencia crecen. 
François Hollande decía el sábado que la masacre de París es un acto de guerra. En realidad Occidente participa en una contienda desde que se involucró en Afganistán armando a los muyaidines que devinieron en los talibanes. Luego llegarían Irak, Libia, Siria, Yemen… Pero al ser guerras que se libran lejos de nuestras fronteras, solo nos acordamos de ellas cuando algún macabro eco llega a nuestros territorios.
(Mañana, la segunda parte...)

luns, 16 de novembro de 2015

Los muertos vienen de París

David Torres
http://www.publico.es/
Homo sum, humani nihil a me alienum puto, escribió Terencio hace ya más de dos mil años. “Soy hombre, nada humano me es ajeno”. Por desgracia, la Humanidad, como clama Obama con rotunda mayúscula, no es un concepto absoluto: “Es un atentado contra la Humanidad”, dijo. Albert Rivera fue más personal: “El año pasado en estas mismas fechas estuve en París celebrando mi cumpleaños. París también es nuestra casa”. Se podrían citar cientos y cientos de ejemplos más, pero ambos pensamientos resumen a la perfección el tráfico de la emoción y los límites de la empatía occidental. Cuando estalla una bomba en un mercado de Bagdad, cuando bombardean un barrio de Alepo, cuando estalla un artefacto en una calle de Kabul, no hay frase de Obama ni condolencias de Rivera. No hay banderitas sirias ni afganas ondeando en facebook. La historia no va con nosotros. Se ve que la Humanidad viaja exclusivamente en primera clase y escribe de izquierda a derecha; tampoco celebramos nuestros cumpleaños en ciudades en guerra. Esos lugares (Bagdad, Alepo, Kabul) no son nuestra casa, nunca lo fueron, nunca lo serán.
Junto a muchos otros, Obama y Rivera han delimitado los límites del cuerpo humano en el tercer milenio. Hace sólo medio siglo, los judíos no eran humanos; ahora tampoco lo son otras etnias, otras nacionalidades, otras religiones. Kurdos, palestinos, iugures, sirios, iraquíes. Ahora la Humanidad se mide también por países, por idiomas, por fronteras, por pasaportes. Parece que los muertos son más muertos, ocupan más espacio en los periódicos y más tiempo en los telediarios si viven en el lado correcto del mundo, si tienen los papeles en regla, si vienen, por ejemplo, de París. Parece que, después del World Trade Center, de los trenes de Atocha, del metro de Londres y de Charlie Hebdo, no hemos aprendido nada. No aprendemos que los monstruos que un día amamantamos para luchar con el enemigo de turno (Al Qaeda contra el ejército soviético en Afganistán, el Estado Islámico contra Sadam en Irak) nos acabarán saltando a la cara, tirando rascacielos, reventando trenes y metros, atacando discotecas, restaurantes y redacciones de revista. Nos sorprende, nos indigna, nos espanta cuando esos rascacielos, esos trenes, esos restaurantes, se encuentran al otro lado de la calle, en nuestro mundo tranquilo y civilizado, como si el terror que hemos dibujado en un círculo de sangre en Oriente Medio a base de guerras de exportación hubiera saltado como un virus asiático.
Unos días atrás, el gran hipócrita de Tony Blair pidió perdón por el “error” de las armas de destrucción masiva, ese bulo metafísico que justificó una matanza de más de un millón de muertos en Irak, una insensata cruzada cuyas consecuencias políticas y geoestratégicas sólo estamos empezando a vislumbrar. A nuestros líderes se les llena la boca de retórica, de lemas y alianzas contra el terrorismo, cuando ni siquiera alcanzan a ver la magnitud de la catástrofe, el eco del terror. Hace poco más de un siglo, en los primeros días de la batalla del Somme, docenas de miles de soldados ingleses morían en el fango, entre alambradas, sólo porque los generales no querían comprender el efecto letal de las ametralladoras y lo obsoleto de las cargas decimonónicas. En 1940, el alto estado mayor francés creía que las casamatas de la línea Maginot detendrían en seco el avance del ejército alemán, pero los blindados de Guderian simplemente las rodearon y siguieron adelante. Tampoco nadie esperaba que, poco después, los bombarderos matarían docenas, cientos de miles de civiles en Manchester, Dresde o Nagasaki. Cada época estrena una nueva estrategia bélica, una nueva forma de destrucción. Pero todavía no hemos comprendido que esto es una guerra, que ya estamos inmersos en la Tercera Guerra Mundial y que nosotros, ciudadanos del mundo, de Kabul a Nueva York y de París a Bagdad, somos el frente.