luns, 16 de novembro de 2015

París, ¿de qué guerra hablamos?

Santiago Alba Rico
Filósofo y escritor. Candidato al Senado por Podemos 
http://www.publico.es/

Entre las víctimas de la sala Bataclan había extranjeros: españoles, rumanos, belgas y también tunecinos y argelinos, muy probablemente musulmanes. Entre los franceses sin duda habrá también hombres y mujeres de origen árabe y musulmán. Todos ellos tenían algo en común: ganas de bailar, beber y reír. A los que tratan de encontrar una explicación ideológica en el atentado a partir del comunicado de Daesh hay que decirles la verdad, mucho más inquietante: el atentado es un dantesco acto publicitario y una orgullosa, lúcida y “revolucionaria” declaración de guerra a la moral “burguesa”: os matamos sencillamente porque estáis vivos. El hecho de que las víctimas rieran, bailaran y bebieran es importante, pero no porque se trate de prácticas haram, según una estrecha interpretación del islam, sino porque las convierte en personas normales con las que todos podemos sentirnos identificados y, a través de ellas, también afectados y amenazados.
Entre los verdugos, lo sabemos ya, había franceses. Por ejemplo Ismael Omar Mustafei, de 29 años, nacido en uno de los banlieu de París. Era de esperar. Cualquiera que conozca la situación de los barrios periféricos de las ciudades de Francia tiene que acordarse de esa última entrevista que Pasolini concedió el mismo día de su muerte, hace 40 años, y en la que hablaba de lo que “los burgueses ignoran”. Decía Pasolini: “ustedes no viven en la realidad. Yo sí. Ahí abajo hay muchas ganas de matar”. De esas “ganas de matar” habrá que ocuparse más pronto que tarde si queremos comprender algo y salvar un poco. Si queremos evitar, de entrada, la única guerra que no mencionan ni Hollande ni Sarkozy: la guerra civil en Francia.
Habrá que pensar en los asesinos, sí, pero centrémonos ahora en el dolor -muy nuestro- de la inocencia tronchada. En el dolor, por ejemplo, de Ángela Reina, flamante esposa de Juan Alberto González, 29 años también, ingeniero industrial, con ganas de marcha un viernes por la noche. No nos engañemos. El dolor no sirve de nada. Cada uno lo acarrea como puede sin librarse jamás de él. No es útil. Pero se puede transportar a un sitio u otro e iluminar con él otras conexiones y otros cuerpos. ¿Qué hacer con el dolor insoportable de Ángela y de París? ¿Dónde deberíamos trasladarlo con la imaginación?
Deberíamos llevarlo, por ejemplo, junto al dolor de los refugiados, gente también normal que oye música y se lava los dientes, fugitivos de una tragedia parecida a la de París, pero cotidiana e ininterrumpida. París nos da la ocasión de comprender a los sirios y de situarlos a nuestro lado, como víctimas hermanas de una barbarie común. Pero nos da la ocasión también de trasladarnos hacia el pasado y hacia el futuro para tratar de conectar el horrendo crimen de París con otros lugares del mundo en los que Occidente no deja de intervenir de mil maneras. El dolor no sirve pero sí pide. Reclama. El dolor de París exige a nuestros gobernantes que no vuelvan a cometer los mismos errores que alimentan desde hace años “las ganas de matar” y, sobre todo, que no utilicen su dolor sin consuelo para justificar intervenciones militares en su nombre o en el de Francia o en el de “los valores de la civilización”.
Ahora bien, el dolor, que es inútil para las víctimas, es útil para los malos gobiernos y más si, como en España, estamos en vísperas electorales. Es una “ventana de oportunidad” para justificar blindajes identitarios y alineamientos irresponsables orientados a controlar a la población en el interior y a aventar incendios en el exterior. Desde antes, pero muy claramente desde el 11S y la posterior invasión de Iraq, Occidente ha puesto siempre a su servicio un teclado de dolores selectivos para impedir la única solución que podría librarnos a todos, en Europa y en el mundo árabe, del Estado Islámico y su nihilismo destructor: la democracia. Tuvimos una oportunidad en 2011, cuando los pueblos de la zona, retenidos a la fuerza en el cepo de la Guerra Fría, exigieron dignidad y libertad y los abandonamos a su suerte o a la de nuestros aliados. Llevo años repitiéndolo: en 2011 los pueblos se levantaron al mismo tiempo contra las dictaduras, las intervenciones extranjeras y el yihadismo de Al-Qaeda. Esas tres fuerzas mellizas vuelven hoy con renovada fuerza porque, en lugar de recibir apoyo, las revoluciones e intifadas fueron secuestradas o descarriladas por la OTAN, por Arabia Saudí (“nuestro” Estado Islámico) o por las viejas y nuevas dictaduras (del propio Bachar Al-Assad al general Sisi), y todo ello con la complicidad promiscua de Israel. No puede extrañar que muchos de los jóvenes radicalmente demócratas hace cinco años sean hoy radicalmente islamistas. Su radicalidad está cargada de razón y, si se orienta ahora hacia la barbarie yihadista, se debe en buena parte a que su rebeldía democrática fue sumergida en la sangre, la pobreza y la miseria vital. Su deseo de democracia no les sirvió ni siquiera para poder viajar libremente por el mundo.
Todo indica que el dolor del atentado de París -como antes el del 11S o el del 11M- lo utilizarán nuestros gobiernos para obcecarse en viejas politicas que se han revelado trágicamente fracasadas; y fracasadas justamente porque se han desentendido, al mismo tiempo, de los derechos humanos y de la voluntad de los ciudadanos de la región. ¿Qué es el ISIS? Una “revolución negativa”, comodín de casi todas las fuerzas concurrentes en Siria e Iraq, cuyo poder se alimenta de dictaduras e intervenciones y, concretamente, de la dictadura siria apoyada por Rusia y del caos iraquí generado por los EEUU. El atentado de París, en este sentido, tendrá como consecuencias inmediatas las que nuestro dolor, precisamente, debería excluir: islamofobia y presión en Europa sobre los refugiados, relegitimación de Bachar Al-Assad y su régimen criminal, responsable último de la tragedia siria, y agravamiento de la guerra en Siria. El belicismo demagógico de las declaraciones oficiales francesas, sincopadas por nuestro ministro Margallo, anuncian ya una intervención terrestre que convertirá la zona -todavía más- en un avispero multinacional y en una fábrica -y en un sumidero- de yihadismo. Y hará nuestras ciudades europeas más vulnerables y menos libres. Con el EI, es verdad, no se puede negociar; hay que derrotarlo también militarmente. Pero eso sólo pueden hacerlo los habitantes de la zona y sólo si se se ponen de acuerdo en torno a un proyecto común democrático y no-sectario. Eso sólo será posible si Europa deja de apoyar dictadores, de promover políticas sectarias a través de sus aliados teocráticos o “laicos” y de emprender aventuras militares.
Para derrotar realmente a Daesh necesitamos nuevos gobiernos que no juegen con el dolor de sus ciudadanos. Necesitamos gobiernos que se tomen en serio las únicas medidas que, a medio plazo, pueden dejar el EI sin los medios -y el medio- de su supervivencia. La derrota militar de Daesh por parte de sus víctimas inmediatas, los habitantes de la zona, en su mayoría musulmanes, es indisociable de la no.criminalización de los que abandonan sus filas y retornan a sus países de origen. En Europa, es necesaria la coordinación policial, sin duda, pero también la integración social, la protección de las comunidades musulmanas y la pedagogía institucional contra la islamofobia, lo que implica respeto absoluto de los derechos jurídicos de los ciudadanos de religión islámica. No olvidemos que el Estado Islámico utiliza sus atentados para alimentar el odio hacia el islam y presionar así a las comunidades musulmanas de nuestras metrópolis: la islamofobia es también una fuente de reclutamiento.
En cuanto a la acción sobre el terreno, un gobierno dolorido que no utilice de manera fraudulenta el dolor de sus ciudadanos debe dejar a un lado las intervenciones militares y centrarse en las fuentes de financiamiento de Daech, la prohibición de la venta de armas, el apoyo de las fuerzas democráticas locales y la promoción de una solución dialogada e inclusiva para Siria. Nuestro dolor está de tal manera trenzado con el de los sirios (e iraquíes y palestinos y kurdos) que sólo acabando con el suyo, y democratizando sus países, garantizaremos la seguridad y la libertad en Europa. Debe ser, en todo caso, obra suya y nuestro papel debe consistir en retirar obstáculos más que en provocar nuevos malentendidos coloniales.
Vuelvo al dolor de los que bailaban y reían y bebían. Me pongo en su pellejo fácilmente, pues me gusta bailar, beber y reír. Y me emociono sintiéndome parte de “la civilización” y la “humanidad” en que se abrigan en medio de la tragedia. Pero también me resulta fácil trasladarme desde ese dolor al de los refugiados y, más allá, al de los sirios y los iraquíes. Ahora bien, me ocurre entonces que, desde ese dolor “árabe” o “musulmán”, me siento expulsado cuando los líderes mundiales hablan de un ataque “contra la humanidad”, contra “la civilización”, contra la “democracia” o “contra los valores universales”. Porque, desde ese dolor, juzgo hipócrita y hasta tribal esa defensa de una universalidad que no les incluye, que no trata por igual a las víctimas del EI en Francia y a las de Beirut el día anterior, que considera mucho más grave la muerte de un francés en París que la de un sirio en Alepo. No, los occidentales no podemos exigir ni condenas ni compasión desde estos presupuestos: “La humanidad somos nosotros, vosotros no”, “la civilización somos nosotros, vosotros no”, “la universalidad somos nosotros, vosotros no”. Y finalmente: “merecedores de duelo y de venganza son nuestros muertos, los vuestros no”. No podemos acercarnos a los otros pueblos -lo explicaron muy bien Fanon y Aimé- desde estas prácticas y con estos discursos sin perder toda credibilidad y provocar contracciones identitarias defensivas y a menudo también agresivas. El atentado de París es una buena ocasión para unir el dolor de los europeos, hoy sacudidos por la brutalidad del EI, y el de los árabes y musulmanes, humillados por dictaduras amigas y asesinados por bombas multinacionales. Si nos blindamos en esas neurosis coloniales que llamamos “valores” y repetimos los mismos errores, proclamando nuestra superioridad moral en medio de las ruinas que ayudamos a amontonar, daremos la razón a todos los bárbaros y nos uniremos a ellos en su obra de destrucción. Se trata, sí, de civilización: no ayudemos al Estado Islámico a cavar su tumba.

mércores, 11 de novembro de 2015

Un amigo (grande) que se ha hecho grande

Óscar López Mendaña
http://www.osil.info/

Cartaz da película "Lobos sucios" que abrirá o XX Festival de Cine Internacional de Ourense.
Cartaz da película “Lobos sucios” que abrirá o XX Festival de Cine Internacional de Ourense.
Creo que es hora de sacar a la luz a aquellas personas que estando detrás, ocultas a los ojos, hacen cosas grandes sin alardes. En un mundo donde lo visual se impone frente a cualquiera de los otros sentidos, en un mundo donde la apariencia es sinónimo (erróneo) de éxito, …es necesario mostrar lo que no se ve, hacer visible lo que se esconde detrás del trabajo bien hecho y la profesionalidad extraordinaria.
Conocí hace 21 años a un chico (grande) que se ha hecho grande. Compartí en las aulas del colegio Pablo VI y en los bares de A Rúa momentos entrañables de amistad y admiración compartida con un adolescente (casi joven) lleno de plenitud y de sonrisas. Hablábamos de religión y de la vida misma, de Alejandro Sanz y de teatro, de un futuro incierto y de sueños cumplidos y por cumplir. En sus ojos se adivinaba algo grande que el paso del tiempo ha dado la razón. Unidos a un grupo de amigos nos íbamos a lugares escondidos a pasar unos días de reflexión y de diversión. Cabarcos, un pequeño pueblo perdido en la montaña, consiguió inundar nuestras vidas hasta desbordarse hoy en recuerdos permanentes y sinceros. A mi lado él aprendía de mi torpe vida, y a su lado yo aprendía de la ilusión del que sueña con ser feliz entre sus dudas y contradicciones.
Han pasado 21 años y aún seguimos siendo amigos. Yo he cambiado (y mucho), él sigue casi igual pero más grande, más grande, Felipe. Sus éxitos son también los míos cuando me reconozco dichoso de la impronta de mi vida en la suya. Sigue siendo alegre, sigue siendo divertido, pero ahora más sereno, resueltas sus dudas y miedos crece, y crece haciendo más grandes a los que le queremos (hago un guiño a los de Cabarcos), a los que le sentimos como amigo.
Felipe tiene 37 años, es de A Rúa y vive en Madrid. Trabaja para productoras como coordinador de guiones y de videos. Escondido deja su huella profesional en muchos de los realities que vemos en la televisión (Gran Hermano, Supervivientes, …). Detrás de las cámaras y de los ojos de los espectadores que admiran a los protagonistas está él. Mucho de lo que dicen él lo ha escrito, y casi nadie lo sabe. Es hora de decirlo.
En el año 2006 crea, dirige y produce un corto documental sobre las minas de wolframio de Carballeda titulado “Lobos Sucios”. Consigue que alguien visible e importante (él también lo es) como Manuel Rivas colabore en su proyecto. Su documental es elegido para clausurar en el 2008 un festival de cine en Nueva York cuyo mentor es Robert de Niro. Y de su cabecita privilegiada surge la idea de una película de ficción que este sábado día 14 de noviembre abrirá el Festival de Cine de Ourense (OUFF) de la que es coguionista y cuyo título salió de su creatividad prodigiosa “Lobos Sucios”, pero esta vez con la visibilidad que le da el tener de protagonistas a Marián Álvarez (última galardonada con el Goya a mejor actriz) y Manuela Vellés (conocidísima por su participación en las series más populares de la televisión).
Yo allí estaré. El traje en la tintorería. La entrada reservada. Los nervios a flor de piel. Y la ilusión de quien sueña con aplaudir (fuerte y públicamente) a un amigo grande que se ha hecho grande. A Felipe Rodríguez Lameiro.
Texto: Óscar López Mendaña, licenciado en Filosofía e Ciencias da Educación, Educador Social e Animador Sociocultural

Feijóo teima en defender a Baltar ante a denuncia de emprego por sexo

David Lombao
http://praza.gal/


José Manuel Baltar segue contando coa defensa do presidente da Xunta e líder do PP galego. Dúas semanas despois de que eldiario.es publicase en exclusiva a denuncia na que unha muller acusa o presidente da Deputación de Ourense, José Manuel Baltar, de ofrecerlle un posto de traballo na institución a cambio de sexo cando aínda a presidía o seu pai, o tamén popular José Luís Baltar, Alberto Núñez Feijóo enfrontábase no Parlamento á petición de explicacións de toda a oposición parlamentaria. Lonxe de esixirlle responsabilidades ao seu barón ourensán, Feijóo escudouse de novo na Xustiza para non facelo e, adicionalmente, acusou os grupos da esquerda parlamentaria de "utilizar as mulleres" por instalo a tomar medidas contra Baltar.
O presidente galego comezou a súa quenda de respostas reprochándolle á oposición que aborden este asunto no Parlamento, cando "o principal problema de Galicia" é "o desemprego" ou, se cadra, a situación en Catalunya.Precisamente por iso, Feijóo dedicou os minutos iniciais da súa intervención para disertar sobre ambos os temas. Acto seguido, xa cos grupos de AGE e BNG fóra da sala como protesta e entre berros de "machista", o presidente entraba en materia. E facíao para advertir de que non se ía "pronunciar sobre unha denuncia porque estamos a falar, xustamente, dunha denuncia" ante a que o resto de partidos "acusan, xulgan, ditan sentenza e condenan".
A oposición abandonou o hemiciclo pola actitude do presidente
Baltar nin sequera está imputado, argumenta Feijóo, e malia ás gravacións nas que se gaba de poder modificar os procesos selectivos da Deputación para atender a súa promesa á muller, o líder dos populares galegos cre que, neste momento, "calquera pronunciamento sería precipitado". Se promovese a destitución do seu home en Ourense "correriamos un alto risco de ser inxustos", xa que, de momento, non hai máis nada que "unha versión da parte denunciante e unha negación da parte denunciada".
Feijóo cre que destituír a Baltar sería "precipitado" e acusa a oposición de "utilizar as mulleres" por esixirlle responsabilidades
"Inmunidade, máxima. Zafiedade, toda", repróchalle ao Feijóo o voceiro do PSdeG. Feijóo, lamenta José Luís Méndez Romeu, instalouse no "estereotipo machista" de "exonerar o acosador" e converter á "vítima en execrable". Todo, censura, para seguir "aplaudindo e apoiando" á familia Baltar, a mesma que, lembra, tivo o aval do PP "durante vinte e cinco anos para violentar sistematicamente os procesos de selección de persoal" na Deputación.
O PSdeG reprocha a "zafiedade" do PP e AGE censura que Feijóo avale "usar as mulleres como mercadoría"
Pola banda de AGE a súa vicevoceira, Yolanda Díaz, insta a Feijóo a botar a Baltar e, ademais, a explicar "que lle está dicindo ás mulleres e nenas" ao considerar "normal" un ofrecemento de emprego por sexo. Ensinándolle ao presidente a información publicada neste diario Díaz dá por constatado que Feijóo avala "que as mulleres sexamos mercadoría, que é normal que unha muller teña que ofrecer a súa sexualidade para que lle dean un posto de traballo". "Dígolle o que dicía o señor Baltar nas gravacións: non a cague, señor Feijóo, cese inmediatamente o señor Baltar" e, de paso, "deixe de facer o ridículo e bóteo do PP".
Nin as reclamacións de PSdeG e AGE, tampouco as do Grupo Mixto, que a través de Carmen Igrexas retratou aos populares como "demócratas de pacotilla, machistas sen escrúpulos nin conciencia", nin as do BNG, que se concentrou ante a Cámara -hoxe non tiña quenda de intervención na sesión de control- para esixir o mesmo, conseguiron mover a Feijóo da súa posición. Tras equiparar na súa quenda de peche a situación de Baltar coa do secretario xeral do PSdeG, imputado por unha licenza urbanística, o presidente da Xunta promete "firmeza" no caso de que Baltar sexa imputado ou condenado. Mentres, conclúe, quen "utiliza ás mulleres" non é o presidente a Deputación de Ourense, senón a oposición. "É impresentable, señor presidente", resume o voceiro socialista.

Siete puntos sobre el interminable debate catalán

Ninguna de las dos mitades en que ha quedado partida la sociedad catalana tiene derecho a imponerse sobre la otra mitad. Pero para zanjar de una vez este debate es imprescindible votar.
1. No, un 47,8% de los votos no basta para iniciar unilateralmente un proceso de secesión en Catalunya. Ni siquiera es porcentaje suficiente como para reformar el estatuto de autonomía, que exige dos tercios del Parlament; los números no dan. El independentismo tiene la mayoría absoluta en escaños para gobernar y el derecho democrático –incluso la obligación– de exigir un referéndum donde todos los catalanes puedan votar. Pero iniciar de esta manera un ruptura unilateral, ignorando en el camino a más de la mitad de los catalanes y rompiendo con la legalidad, es una huida hacia adelante de una coalición antinatura, incapaz de pactar siquiera algo tan básico como quién presidirá la Generalitat.
2. Es cierto, los independentistas tienen razón cuando acusan la cerrazón antidemocrática de Mariano Rajoy. El presidente saliente no solo es uno de los principales padres del actual problema catalán desde sus años de líder de la oposición, cuando intentó que Javier Arenas ganase las elecciones en Andalucía alimentando el odio anticatalán (y al menos en las urnas fracasó). También es el máximo responsable desde el Estado español de no haber sido capaz de dar una salida política en cuatro años. Cuando llegó a La Moncloa, el independentismo estaba en el 24%. Se ha duplicado, y gran parte de este éxito soberanista es mérito de Mariano Rajoy; el bombero pirómano en acción. 
3. El independentismo catalán ha sido, de largo, el movimiento social más masivo y de mayor calado de todos los que se han vivido en la historia reciente de España. También uno de los más pacíficos y democráticos. La respuesta que han dado las instituciones españolas a esta protesta no ha estado a la altura. El discurso del miedo, el desprecio a los disidentes y la cerrazón a cualquier diálogo ha alimentado esta movilización. Sin embargo, el orden de los factores que hoy plantean Junts pel Sí y la CUP –primero la creación del Estado catalán y la ruptura con la legalidad española, después el referéndum– no es tolerable en términos democráticos y pisotea los derechos de más del cincuenta por ciento de los catalanes. Tampoco vale como excusa que al otro lado esté alguien tan poco dado al diálogo como Mariano Rajoy; afortunadamente, puede que le quede muy poco tiempo en el sillón. 
4. Lo digo una vez más: la ruptura de España sería dolorosa para todos; también ruinosa. Ya somos ciudadanos de segunda en esta UE y no vamos a ir a mejor con una nueva frontera que nos haga aún más irrelevantes en un mundo globalizado donde el tamaño sí importa. Dentro de Europa, la verdadera soberanía hoy reside en los mercados, en el BCE y en Alemania: seguirá estando ahí sin importar si España se rompe en el camino. Y el independentismo mágico tampoco va a lograr un unicornio para cada ciudadano catalán. 
5. La convivencia entre Catalunya y el resto de España está dañada. También está gripado el propio sistema político catalán, atorado en un debate imposible, donde ya ni siquiera se puede formar un gobierno con más eje que el discurso nacional. Es una relación que hoy ya no se puede recomponer sin recurrir a la democracia y aceptar el resultado. Hay argumentos más que de sobra para oponerse a la secesión, pero ninguno de ellos puede pasar exclusivamente por la defensa de la letra de la ley, ignorando la voluntad popular. Mandar a los tanques, a la Fiscalía, a los Mossos o a la Guardia Civil no va a arreglar la situación: esta espiral de confrontación donde ambos nacionalistas juegan a ver quién da más solo puede agravar un choque de trenes que ya no es teórico, que se ha producido ya. 
6. Si España quiere seguir siendo una democracia, más tarde o más temprano los catalanes tienen que poder votar porque no es sostenible a largo plazo cualquier otra opción cuando casi la mitad de los catalanes quieren irse y más del 80% pide que al menos se les deje opinar. ¿Que el resto de los españoles tienen algo que decir? Claro. Tienen derecho a negociar las condiciones de ese referéndum –o de una hipotética ruptura–, pero en un divorcio la decisión de irse es siempre exclusiva de quien se quiere separar. Así se hizo en Escocia. Así se hizo en Quebec. Así debería ser aquí también.
7. Ninguna de las dos mitades en que ha quedado partida la sociedad catalana tiene derecho a imponerse sobre la otra mitad. Pero para zanjar de una vez este debate –al menos por unas décadas– es imprescindible votar.

"Tenemos la nevera vacía, pero se rompe España"

Creció la desigualdad pero los que ahora se erigen como salvadores de España no llamaron entonces a un pacto de Estado para intentar detenerla.

Cientos de miles de personas fueron desahuciadas pero no hubo escenificación de Rajoy, Sánchez y Rivera llamando a un acuerdo contra los desahucios con el eslogan “se rompe la dignidad, se rompe el derecho a una vida digna”.
 
http://www.eldiario.es/

Iceta, Arrimadas y Albiol en el Tribunal Constitucional / EFE
Iceta, Arrimadas y Albiol en el Tribunal Constitucional / EFE
En cada movimiento que hacen, en cada paso que dan, en cada palabra que pronuncian, los políticos deberían ser conscientes de que si el futuro es cuerdo, la Historia retratará bien las consecuencias del papel que representan.
Por ejemplo: Artur Mas. Ese hombre que dice de sí mismo que no tiene “vocación ni de mártir ni de héroe”, que presidió un gobierno responsable de enormes recortes en derechos tan fundamentales como la sanidad pública, se acaba de definir como “democráticamente rebelde”. Un “rebelde” al que el derecho a decidir no le importó nada cuando se trataba de privatizar, de recortar servicios, de menguar derechos.
Otro ejemplo es Rajoy, dispuesto a proseguir su huida hacia adelante en el tema catalán, para que sea este asunto y no otros el que cope la campaña electoral, tapando las cuestiones que más definen nuestra actualidad, como el inmenso aumento de la desigualdad, de la precariedad y de los recortes. Rajoy no escucha, no quiere hacerlo. Aboga por encerrarse en sí mismo en una apuesta que solo conduce al enfrentamiento y la polarización, porque si no hay voluntad de hablar difícilmente habrá entendimiento.
Albert Rivera por su parte propone a PP y PSOE “un gran pacto de Estado por escrito”. La intrumentalización que algunos hacen del tema catalán termina siendo la excusa para un frente unido pro statu quo. Llaman a la “responsabilidad”, a la “unidad”, a la necesidad de “ir juntos pensemos como pensemos”, haciéndose fotos que son metáforas de lo que podría pasar tras el 20D en caso de que las urnas no canten lo que ellos esperan.
Otra frase para la posteridad es esa de “usaremos solo el Estado de derecho, pero todo el Estado de derecho, solo la ley, pero toda la ley, solo la democracia, pero toda la fuerza de la democracia”. Rajoy dixit este lunes, y los medios venga a repetir sus palabras. Cabe preguntarse cómo verá estas escenificaciones de “se rompe España” una familia que no llega a fin de mes, que no puede pagar la calefacción o la luz, que no tiene suficiente para comprar el material escolar de sus hijos o que incluso se arriesga a perder su casa. Imaginemos:
“Tenemos la nevera vacía y se me ha terminado la prestación por desempleo. Pero votemos a Rajoy, porque se rompe España, empiezo a notarlo ya, uy, mira, lo noto, se rompe”.
O al revés: “Mi hijo mayor está en lista de espera para ser operado por una enfermedad en la sanidad catalana, debido a los recortes en la plantilla sanitaria. Pero apoyamos a Mas porque dice que es “democráticamente rebelde”.
Ante el tema catalán el PP quiere erigirse como el máximo defensor de España mientras descuartiza derechos y conquistas sociales. Pedro Sánchez dice que estamos ante “la más grave manifestación de desprecio y violación de la democracia de nuestro país” y Ciudadanos llama a un pacto de Estado. Apelan a la patria y la nación pero solo ahora cierran filas.
Creció la desigualdad pero los que ahora se erigen como salvadores de España no llamaron entonces a un pacto de Estado para intentar detenerla. El paro juvenil se elevó a un 52% y no consideraron necesario "usar la democracia” ni toda “la fuerza de la democracia” para paliarlo. Aumentó la precariedad y no hubo foto de los líderes de PP, Psoe y Ciudadanos juntos, prometiendo luchar contra ella con políticas económicas al servicio de la mayoría.
Cientos de miles de personas fueron desahuciadas pero no hubo escenificación conjunta de Rajoy, Sánchez y Rivera llamando a un acuerdo contra los desahucios bajo el lema “se rompe la dignidad, se rompe el derecho a una vida digna”. Se aplicaron las leyes de seguridad ciudadana pero no merecieron el revuelo de ahora.
Dice Rajoy que tiene la certeza de que “la mayoría de la sociedad española está unida ante este desafío” catalán, intentando erigirse como líder de lo que viene. No, señor Rajoy, somos muchos españoles los que no estamos unidos ni a usted ni a su partido, ni a sus recortes, ni a sus casos de corrupción, ni a sus políticas al servicio de una minoría, y por mucho que agite el miedo y el “se rompe España” -en vez de hablar y buscar modos de entendimiento- no estaremos dispuestos a formar parte de ese “frente común” suyo para que se olvide todo lo demás.
Todo lo demás está muy presente porque está en nuestro día a día, dificultando la vida de mucha gente.

martes, 10 de novembro de 2015

Mujeres que revolucionaron la tecnología con inventos fabulosos

La tecnología inalámbrica y las comunicaciones de los celulares son algunos de los inventos que el mundo le debe a las mujeres
por: BBC Mundo
http://www.eldiariony.com/



Hedy Lamarr era estrella de Hollywood por el día e inventora de sistemas de guiado de misiles por la noche (HEDYLAMARR.ORG)
Que las mujeres no lo tuvieron fácil para incorporarse al mundo laboral es algo que se puede leer en los libros de historia. Y todavía hay sectores donde la representación femenina es reducida.
Es el caso de la tecnología, en el que, pese a todas las dificultades, hubo mujeres que dejaron inventos importantísimos que aún perduran.
Puede que sean prejuicios que permanecen aún debido a esa marginación histórica, pero lo cierto es que el desequilibrio entre hombres y mujeres en telecomunicaciones o informática es notorio en aulas y empresas.
La tecnología Wifi y las comunicaciones de los celulares son algunas de las tecnologías que el mundo le debe a las mujeres.
La tecnología wifi y las comunicaciones de los celulares son algunas de las tecnologías que el mundo le debe a las mujeres.
En México, por ejemplo, más de 80% de los ingenieros son hombres, según el Instituto Mexicano para la Competitividad.
Y es algo que se repite en muchos países. “En mi clase éramos sólo cuatro o cinco mujeres entre 40 estudiantes“, asegura a BBC Dolphin Guan, una joven informática china.
Algo que se repitió en la promoción de la ingeniera nepalí recién licenciada Sovita Dahal, que menciona tres mujeres entre 35 alumnos.
Pero, pese a todas las barreras históricas y su condición de minoría, las mujeres dejaron inventos fabulosos a la humanidad.

Hedy Lamarr, estrella de Hollywood y precursora del Wifi

“Es fácil ser glamurosa. Lo único que tienes que hacer es quedarte quieta y parecer estúpida”.
Esa cita tuvo un genial punto de ironía en labios de Hedy Lamarr (1914-2000), pues cuando la pronunció era una actriz de éxito en Hollywood y ya era conocida como “la mujer más hermosa de la historia del cine”.
Pero esta austriaca que coprotagonizó “Sansón y Dalila”, de Cecil B. DeMille, y participó en 18 películas, era mucho más que una cara bonita: era inventora e ingeniera.
Hedy Lamarr: "Es fácil ser glamurosa. Lo único que tienes que hacer es quedarte quieta y parecer estúpida". Era ingeniera, además de actriz.
Mujer rebelde en ese Hollywood de los años 40, se implicó en la lucha contra el nazismo cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, como recogió la Fundación Telefónica en una exposición sobre su figura con motivo del Día del Inventor, que en su honor coincide con su fecha de nacimiento, el 9 de noviembre.
Pero su implicación no fue únicamente para recoger fondos para EEUU, el país que la acogió cuando huyó de Austria y de su marido.
Mientras por el día bailaba en el rodaje del musical “Las chicas de Ziegfeld”, por la noche se encerraba en su despacho para elaborar un sistema inalámbrico de guiado de misiles.
El Sistema de Comunicaciones Secreto, patentado conjuntamente con su colaborador George Antheil, era un sistema de radiocontrol capaz de emitir radiofrecuencias sólo aparentemente aleatorias, que el enemigo no podía interceptar.
Ese sistema se conoce hoy como “salto de frecuencia”, un grupo de soluciones en telecomunicación denominado sistemas de espectro expandido que se utilizan en las comunicaciones inalámbricas, en las redes wifi y las comunicaciones con celulares.

Sarah Matter y el periscopio submarino

“La naturaleza de mi invención consiste en la construcción de un tubo con una lámpara unida a un extremo del mismo que puede ser hundido en el agua para iluminar objetos con el mismo, y un telescopio para ver dichos objetos y hacer exámenes bajo el agua…”.
Así comenzaba la presentación de su patente la estadounidense Sarah Matter en 1845. Había inventado el periscopio submarino.
Se sabe muy poco de Sarah Matter, pero su patente del periscopio submarino fue clave en la historia de la navegación.
Se sabe muy poco de Matter, pero su patente del periscopio submarino fue clave en la historia de la navegación.
Y explicaba: “La lámpara y el telescopio se pueden usar para diversos fines, tales como el examen de los cascos de los buques, para examinar o descubrir los objetos bajo el agua, para la pesca, la voladura de rocas para despejar los canales y otros usos”.
La sencilla justificación de su invento da una pista de que la inventora no se imaginaba el grado de sofisticación que alcanzaría su invento, pieza fundamental en investigación maritima y en el desarrollo de la industria naval.
Poco se sabe de esta mujer. En el “Diccionario Biográfico de la Mujer en la Ciencia“, una vasta obra que recoge la biografía de cerca de 3,000 mujeres científicas, apenas llega a sospechar que se casó y que “tuvo al menos una hija”.
Planos de la patente de Sarah Matter de 1845. Su invento se ha desarrollado mucho.
Planos de la patente de Sarah Matter de 1845. Su invento se ha desarrollado mucho.
Ni se conoce su fecha de nacimiento, ni cuando murió, ni aparecen más patentes suyas.
Es un buen ejemplo de la falta de reconocimiento de las mujeres en este campo y sus dificultades.
Como muestra un ejemplo: hasta 2011 a las mujeres estadounidenses no se les permitió servir en los submarinos.
Y todo ello a pesar de que le deben a una de ellas el moderno desarrollo de los mismos.

El chaleco antibalas, una deuda con Stephanie Kwolek

Cada vez que un policía se toca el pecho tras recibir un disparo y se da cuenta de que el chaleco antibalas lo ha salvado, le debe algo una mujer polacoestadounidense llamada Stephanie Kwolek, que murió en 2014, a los 90 años.
Kwolek fue una química que inventó el poliparafenileno tereftalamida, una fibra de alta resistencia conocida como Kevlar; era muy ligera, pero hasta cinco veces más resistente que el acero.
Stephanie Kwolek inventó una fibra cinco veces más resistente que el acero.
Fue en el año 1965, mientras trabajaba para la compañía Dupont, en Wilmington (Delaware, EEUU).
De ese material se hacen los chalecos antibalas.
Aunque no es el único uso dado a su invento. También se emplea en cables submarinos, tecnología espacial, frenos de automóviles, etc.
“Sabía que había hecho un descubrimiento”, dijo Kwolek hace años en una entrevista. “No grité ‘Eureka’ pero estaba muy emocionada, al igual que todo el laboratorio, y la dirección también estaba emocionada porque estábamos ante algo nuevo y diferente”.
Así se convirtió en la primera mujer en recibir la Medalla Lavoisier de la empresa por un logro sobresaliente.

Josephine Cochrane inventó el lavavajillas

Si hablábamos de la histórica desigualdad de oportunidades para las mujeres, también es reseñable cómo tradicionalmente estaban “obligadas” a ocuparse de las tareas del hogar.
Y entre esas tareas, destaca la de lavar los platos cada día.
Parecía obvio, pues, que fuese una fémina quién inventase una máquina para liberarse de tan aburrido cometido.
Y esa mujer fue Josephine Cochrane, en 1886.
Su intención era llevar el lavavajillas a los hogares con el fin de “liberar a las mujeres de la esclavitud del fregadero”, cuenta la Universidad de Portland en una biografía dedicada a la inventora estadounidense.
Hubo otros intentos de conseguir una máquina eficiente previamente, pero ella fue la primera que logró hacerlo funcionar y que fuese eficiente, utilizando la presión de agua para lavar la vajilla, que es el sistema en que se basan los modernos aparatos homólogos.
Su invento se expuso en 1893 y fue rápidamente adoptado por hoteles y restaurantes.
Sin embargo, no fue hasta 1950 cuando este aparato comenzó a verse en los hogares.
Hoy casi no hay casa donde no haya uno que limpia vasos, platos y cubiertos mientras evita muchas discusiones familiares.
Cochrane consiguió su objetivo.

Otras inventoras

Pese a todas las dificultades, no son las únicas mujeres que han dejado su huella en el sector de la tecnología y la informática.
Famosa es Ada Lovelace, quien en el siglo XIX imaginó un mundo en el que máquinas programables serían esenciales para el progreso. Es considerada la primera programadora del mundo.
Se considera que Ada Lovelace fue la primera programadora informática de la historia.
O Grace Murray Hopper que creó Cobol, uno de los lenguajes de programación clave.
Y volviendo al pasado, Letitia Greer, que inventó la jeringuilla médica que se usa con una mano, precursora de las actuales.
O, viajando más al pasado, Hypatia d’Alexandria, que inventó el planisferio en el sigo IV.
Hay muchas más, pero casi todas tienen algo en común: tuvieron que luchar duramente por hacerse ver en un mundo casi monopolizado por los hombres.

¿Cómo se calcula la pensión?

La ley actual eleva el número de años cotizados para determinar la cuantía de la prestació

¿Quiere saber cuál será su pensión? Empleo lanza un simulador

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Ciertas cosas, aunque estén en la boca de todos, son auténticos rompecabezas. Y una de ellas es el cálculo de la pensión, un asunto engorroso que ha ido complicándose más aún con las sucesivas reformas del sistema. La ley actual, entrada en vigor en 2013, ha elevado progresivamente la edad requerida para jubilarse —de 65 años en 2013 a 67 a partir de 2027— así como el número de años cotizados para determinar la cuantía de la prestación —de los 15 años de 2012 a los 25 en 2022—, en línea con las necesidades de las arcas públicas y el aumento de la esperanza de vida de la población.
Hasta ahora, aquellos contribuyentes que quisieran arrojar algo de luz sobre el asunto podían dirigirse, de manera presencial, a la Seguridad Social. Pero a partir de la tarde de este jueves tendrán una nueva herramienta: un simulador, disponible en la página web Tu Seguridad Social, para determinar el importe de sus pensiones futuras. Para acceder a este instrumento, sin embargo, es necesario disponer de DNI electrónico o certificado digital. ¿No cuenta con ellos? Aquí una breve explicación sobre cómo se realiza el cálculo.

¿Qué es la base reguladora y para qué sirve?

Para tener acceso a la pensión contributiva hay que haber trabajado —y cotizado— durante al menos 15 años, y para conocer la cuantía de la pensión es necesario calcular la base reguladora. Este importe no es otra cosa que la media de las bases de cotización —o del sueldo mensual, dicho en otras palabras—, de los últimos años trabajados, excluidas las pagas extra. 
Antes de la reforma se tomaban en cuenta los últimos 15 años de cotización para determinar el importe de la pensión. Con la ley actual, este periodo está aumentando año tras año, y la pensión pasará a calcularse sobre lo cotizado durante los últimos 25 años trabajados en 2022, como ilustra la tabla de la Seguridad Social. 
Las bases reguladoras a considerar serán entonces 228 en 2016 —resultado de multiplicar los 12 meses del año por los 19 años exigidos—, 240 en 2017, 252 en 2018, etc... El nuevo cálculo implica que aquellos que se jubilen de acuerdo con la nueva normativa percibirán previsiblemente una prestación inferior a sus antecesores, ya que, normalmente, es hacia el final de la carrera laboral cuando se empieza a cobrar un salario más elevado.
En cuanto el trabajador sepa qué periodo de tiempo tiene que considerar, debe actualizar estas bases en función del IPC —excluidas las de los últimos 24 meses—. El Instituto Nacional de Estadística (INE) dispone de una herramienta de actualización de rentas en su página web.
Para seguir con el cálculo, hay que dividir la base reguladora obtenida por el número total de pagas (14 al año). En la tabla de la Seguridad Social este número aparece cómo “divisor”. Los divisores van aumentando en función de los años considerados —252 en 2015—, hasta llegar a 350 en 2022 —resultado de multiplicar 25 años por 14 pagas—.

¿Cuántos años trabajaste?

La historia no ha acabado: ahora hay que considerar el periodo de tiempo trabajado, porque a más años de cotización se corresponde una prestación mayor. El contribuyente tiene entonces que aplicar unos “coeficientes de reducción” a la base reguladora calculada anteriormente, para determinar el porcentaje de pensión que vaya a cobrar. 
Con una base de 1.000 euros y 25 años trabajados, por ejemplo, el trabajador hubiera recibido una pensión de 800 euros antes de 2013, es decir el 80% de lo que le correspondería si hubiera cotizado durante 35 años, cuando hubiese alcanzado el 100% de la base, los 1.000 euros.
La ley vigente ha establecido una escala que empieza con una reducción del 50% por 15 años cotizados y va subiendo, a partir del año siguiente, de manera progresiva. Así, entre 2013 y 2019, la subida será del 0,21% por cada mes adicional de cotización entre los meses uno y 163, y del 0,21% durante los 83 meses siguientes; entre 2020 y 2022 el incremento será del 0,21% por cada mes adicional entre los meses uno y 106 y del 0,19% por los 146 meses restantes; entre 2023 y 2026, el aumento será del 0,19% entre los meses uno y 49 y del 0,19% durante los 16 meses siguientes; a partir de 2027 el 0,19% del mes uno al 248 y el 0,18% durante los 16 meses restantes.
Así, con 25 años cotizados, en lugar que cobrar el 80% de la base, el trabajador acabará percibiendo algo más del 70%. Por otro lado, si el cálculo diera como resultado una pensión superior a la máxima establecida por ley, el contribuyente recibiría la pensión máxima (2.560 euros para 2015).
Si el trabajador se jubila a una edad superior a la dispuesta para cada año, cumplido el periodo mínimo de cotización elegido, tendrá un porcentaje adicional por cada 12 meses adicionales de trabajo. Se trata del 2% por cada año cotizado; el 2,75% si acredita entre 25 y 37 años cotizados; el 4% si son más de 37 años.

La rebaja de la pensión inicial

No hay que olvidar que, a partir de 2019, se tendrá que considerar también el tan debatido factor de sostenibilidad. Este concepto  consiste en ajustar el valor de la pensión inicial en el momento de la jubilación a la esperanza de vida. Si, como parece previsible, la esperanza de vida aumenta a lo largo de los años, el factor de sostenibilidad aprobado por el Gobierno de Mariano Rajoy implicará una disminución de la pensión inicial para los nuevos pensionistas que se jubilen desde 2019.
"Puesto que la esperanza de vida tiende a aumentar con el paso de los años, la aplicación de este factor implicará que la pensión inicial de las generaciones que se jubilen en el fu-turo será menor que la de las generaciones actuales, para una misma carrera laboral. Con este sistema, la equidad intergeneracional se obtiene porque las generaciones futuras de jubilados disfrutarán de una pensión inicial menor, pero la recibirán durante más tiempo (al gozar de una esperanza de vida mayor). De este modo, la cuantía total en términos de pensión que recibirían a lo largo de su vida sería similar entre generaciones", explicaba el Banco de España en un informe publicado el año pasado.
Los datos incluidos en el informe del Comité de Expertos para la reforma de las pensiones apuntaban a una rebaja sustancial de las pensiones por este elemento.
La reforma también introdujo un nuevo cálculo para la revalorización de las pensiones que lo vincula a la situación de las cuentas de la Seguridad Social. Dado el fuerte déficit del organismo, lo previsible en aplicación de esa fórmula es que la subida de las pensiones se limite al 0,25% anual durante los próximos años.